sábado, 31 de marzo de 2007

LOS NAUFRAGOS DE YTHAQ: TERRA INCOGNITA

Guión: Christophe Arleston
Dibujo: Adrien Floch
Tinta: Adrien Floch
Color: Crazytoons
Formato: Álbum de 64 páginas en color
Precio: 17€
Rossell Comics


La vida de la aspirante a astronavegador Kiri Welgoat cambia radicalmente al ser degrada y enviada a servir bebidas en uno de los muchos bares que llenan la lujosa nave El bruma del Cometa. A partir de ese momento Kiri deberá conformarse con contarle su historia a los ricos y ociosos pasajeros que matan su tiempo emborrachándose durante el viaje. Uno de esos pasajeros es la exasperante y caprichosa señorita Calysta, demasiado acostumbrada a mandar y a no hacer nada mejor. Parecía que nada podría alterar el “status quo” de aquella situación hasta que El bruma del Cometa vio su trayectoria alterada por la atracción gravitatoria de un planeta que no figuraba en ninguna carta de navegación. Entonces, Kiri, la remilgada Calysta y Narvar, un técnico de mantenimiento de la nave, saldrán despedidos de la estructura principal de El bruma del Cometa, estrellándose contra uno de los océanos que cubre el planeta.

Tras un accidentado paseo por la entrañas de una criatura marina, los tres supervivientes acaban en manos de los banfoos, una de las muchas razas que habitan en aquella tierra. La comunidad de Banfoo vive a orillas del océano rosado desde tiempo inmemorial. Su vida está organizada de manera simple: pesca, cosecha y justicia. Los banfoo sienten verdadera pasión por los juicios y el más mínimo conflicto se resuelve ante un tribunal. Por ello, no es de extrañar que los tres recién llegados acaben ante un tribunal para dilucidar un conflicto relacionado con los destrozos producidos por su nave al llegar hasta el territorio Banfoo. Por fortuna para ellos, un feng, raza de eruditos que recorre el planeta tomando nota de todo lo que sucede, desequilibrará la balanza de la justicia a su favor.

Sin embargo, los problemas de Kiri, Calysta y Narvar no han hecho más que empezar. Nada más salir de la aldea Banfoo, se toparán con las huestes de la pérfida Margrave Ofidia, liderados por el despiadado Dhokos. Ofidia está empeñada en encontrar supervivientes de la nave que ha caído en la misma capital del planeta, la ciudad libre de Bridmoth. Aún así, los viajeros se dirigirán hasta la capital para tratar de encontrar, entre los restos del naufragio, una manera de regresar a su mundo.
Fácil de decir, pero muy complicado de conseguir, ante el tesón de los hombres de Ofidia.
Con lo que nadie contaba es con los poderes que aquel lugar despertará en Kiri, relacionados, según cuenta el feng, con las corrientes de energía que recorren el lugar y los nudos de fuerzas que se forman al chocar dos de ellas.

Magia y misticismo, fuerzas antagónicas que luchan por sobrevivir y un caudal de aventuras, presentes y futuras, son algunos de los elementos que se dan cita en esta primera historia de la saga Los náufragos de Ythaq, escrita por Christophe Arleston y dibujada por Adrien Floch.

Arleston, conocido por sus trabajos en colecciones como Lanfeust de Troy, nos traslada hasta un mundo donde, en cualquier rincón, puede surgir la sorpresa. Un mundo poblado de seres tan peculiares como los litigantes banfoo, los estudiosos y mesurados feng o las tropas mercenarias de la despiadada Ofidia.
No obstante, Arleston no se conforma con mostrarnos las peripecias del día a día de los personajes sino que nos reserva sorpresas como los poderes que despiertan, sin razón alguna, en Kiri.
En el apartado gráfico, Adrien Floch –que ha publicado en Francia obras como Fatal Jack y Slhoka, ambas para Soleil- realiza un trabajo a la altura de los requerimientos, combinando minuciosidad y sentido del ritmo. Sus páginas siguen un esquema clásico de maquetación –entre nueve y once viñetas- donde el dibujante da rienda suelta a su gusto por los pequeños detalles y por la definición de cada uno de los personajes. Destacan, especialmente, sus figuras femeninas y los rostros de seres, tales como el del feng, Tao.
Además Floch no olvida la importancia que para una historia de este tipo tienen los fondos y los ambientes, haciendo especial hincapié en dicho apartado.

El resultado final, apoyado en el acertado color aportado por Crazytoon, en una obra tremendamente amena de leer –y eso que tiene 64 en vez de las 48 páginas habituales en este tipo de álbumes- y que no te deja escapar mientras estás leyendo sus páginas.
Como viene siendo habitual, la editorial Rossell nos presenta un cuidado álbum, edición numerada de 3.050 ejemplares y que, como también es habitual, te deja con la miel en los labios, esperando la continuación de las aventuras de Kiri, Narvar, Tao y… ¿Calysta?

Agradezco a la editorial Rossell las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada.

sábado, 24 de marzo de 2007

300 DE FRANK MILLER

Autores: Frank Miller y Lynn Varley
Formato: Cartoné
Páginas: 96
Color: Color
ISBN: 978-84-8431-028
Precio: 19,50€
Norma Editorial


En 1.962 se estrenaba la película The 300 Spartans  -titulada en España El León de Esparta-. La cinta, dirigida por Rudolf Maté, narraba el épico enfrentamiento entre las falanges hoplita del rey espartano Leónidas y el ingente ejército del rey persa Jerjes I en el paso de la Termópilas, durante la guerra que enfrentó a griegos y persas.

La historia en sí, al igual que la épica puesta en escena de Maté, impresionaron de tal forma a un joven Frank Miller que éste se prometió a si mismo que algún día reproduciría dicho enfrentamiento en su formato preferido, los cómics.
Años después, Miller se convertiría en uno de los más aclamados creadores del noveno arte –tanto en el apartado gráfico como escribiendo los guiones de historias que otros dibujarían- aunque siempre mantuvo viva su querencia por el séptimo arte.

No en vano, Miller recurrió a su gusto por las películas de artes marciales llegadas durante y después de la muerte de Bruce Lee para coreografiar las peleas que llenan las páginas de su etapa al frente de Daredevil. Incluso, el autor se basó en el rostro de Robert Redford para recrear a Matt Murdock, alter ego humano que se esconde tras la máscara de El hombre sin miedo.

De todas maneras debieron pasar veinte años hasta que Miller, autor capaz de abordar cualquier proyecto por difícil que éste pudiera parecer, se decidiera a llevar al papel la batalla del rey espartano contra los invasores llegados desde la remota Persia en el año 480 antes de Cristo.

Los sucesos principales que se narraban en la película de Maté y luego reproduciría Miller sobre el papel, se desarrollaron durante el mes de agosto del mencionado año 480 antes de Jesucristo. El emperador Jerjes I estaba empeñado en doblegar Grecia y para ello había ensamblado un formidable ejército.
En un principio nada ni nadie parecía capaz de frenar el impecable avance del conquistador persa, derrotando a todas las polis que se interponían en su camino.

Al final y como era de esperar, las tropas persas tocaron a la puerta del reino de Esparta, gobernado por el rey Leónidas. Jerjes sabía de las cualidades de los guerreros espártanos –todo buen guerrero las conocía- pero confiaba en que ante la abrumadora superioridad numérica de sus tropas, Leónidas se rendiría ante la evidencia.  Craso error para el emperador persa y para sus ansias de conquista.

Leónidas, acompañado de un grupo de trescientos guerreros espartanos –y un total de siete mil aliados de otras partes de Grecia, también partícipes en la contienda- se sitúo en el paso de las Termópilas y se preparó para la batalla.
Jerjes lanzó un primer ataque protagonizado por 10.000 hombres de sus tropas, las cuales se estrellaron contra la férrea disciplina de las falanges Hoplitas de los espartanos.  Tras aquel fallido asalto, el emperador mandó una nueva oleada de entre 20.000 a 40.000 hombres entre ellos los temibles Inmortales –guardia de Élite del emperador-.

La estrategia de Leónidas no era, ganar la guerra, sino retrasar al ejército invasor hasta que el grueso de las tropas griegas pudiera prepararse para el enfrentamiento final contra Jerjes.
Y visto los resultados finales de la batalla, bien que lo logró, para bien de los ciudadanos de Grecia.
Atendiendo a las cifras, Leónidas y sus trescientos guerreros causaron no menos de 20.000 bajas –aunque algunas cifras apuntas hasta los 50.000 muertos- .
No es de extrañar que la epopeya del rey Leónidas inspirara los escritos de autores como Lord Byron, Sylvia Plath, T.S. Eliot o el maestro del terror Stephen King. Los trescientos espartanos también han sido un referente para películas como The last Samurai o la magnífica serie de animación Samurai Jack, en un capítulo donde el aguerrido y honorable combatiente pelea al lado de las falanges espartanas.

Aceptado el reto, Miller debió enfrentarse con la ardua tarea de documentarse sobre la época y sobre todos los elementos que rodearon aquella contienda elevada a la categoría de mito. Después le llegó el turno a las míticas y temidas falanges espartanas y sus no menos míticas armas.
El dibujante puso especial cuidado en reproducir los yelmos, escudos y largas lanzas –llamadas sarisas- las cuales formaban parte de las señas de identidad de unas tropas cuya especialización los pondría a la misma altura que cuerpos como los SEALS y los Delta Force americanos de hoy en día.

Miller se planteó la planificación narrativa de la historia como una serie de páginas dobles, intercaladas por grandes viñetas –que también ocupaban dos páginas en muchas ocasiones- y viñetas más pequeñas que ayudaban a explicar pequeños detalles de la tragedia que se estaba fraguando en aquel remoto lugar.
Su lanzamiento en formato comic-book –durante el verano de 1.998- no ayudaba a disfrutar tanto del increíble trabajo del autor como en su posterior versión en formato apaisado.

Todo esto estaba apoyado por el acertado y pictórico colorido de Lynn Varley, pareja de Miller, que ya había demostrado su valía en trabajos como Ronin y Batman: the Dark Knight returns. Varley recurre a una paleta de colores ocres y tierras, intercalados por los negros y azules oscuros que sirven para separar los días de las noches.
La suma de todos los elementos dieron como resultado una obra épica, la cual reproduce de manera metódica, en sus primeros números, la génesis del enfrentamiento entre las tropas de Leónidas y las de Jerjes, para luego llevarnos hasta el mismo corazón de la batalla que se desencadenó entre los 300 guerreros espartanos y el resto de aliados del rey de Esparta contra los poderosos ejércitos del rey persa.

Miller, con una prodigiosa planificación de página y con un sentido del ritmo más propio de un story-board cinematográfico que de un cómic al uso, nos sitúa en primera línea de batalla, sintiendo la tensión, el dramatismo y la locura que se desencadena en cualquier conflicto bélico.
El acierto de Miller también recae en querer mostrar las motivaciones de ambos bandos, sin caer en juicios de valor predestinados. Está claro que estamos ante una historia protagonizada por uno de los ejemplos del soldado perfecto –el espartano- entrenado desde la infancia para ser capaz de las más increíbles proezas. Sin embargo, conceptos como el honor, la entrega, la lealtad y el defender aquello en lo que se cree hasta la misma muerte, tiñen de manera magistral el relato descrito por Miller en 300.

La serie, galardonada con tres premios Eisner –entre ellos mejor autor completo y color-y dos premios Harvey, se convirtió en un auténtico acontecimiento editorial. Dos años después, en el 2.000, Norma Editorial publicó la primera edición de la obra, en un cuidado tomo en tapa dura y en formato apaisado. En la actualidad lleva ya ocho ediciones y un total de 30.000 ejemplares vendidos, cifra que indica el tremendo impacto que ha cosechado el trabajo de Miller en nuestro país.

Y como era de esperar, sobre todo tras el éxito de una película como Sin City –la cual también está basada en una obra de Miller- el cine ha vuelto a fijarse en el trabajo del autor, llevando hasta la gran pantalla la epopeya de la batalla de las Termópilas, según cuentan los lápices y el guión de Frank Miller.

300, estrenada a primeros de marzo en los Estados Unidos, se colocó fácilmente en el primer puesto de la recaudación, siendo catalogada por muchos como la mejor película del presente año 2.007.

Esta semana 300 llega hasta nuestras pantallas con lo que el espectáculo y la épica están servidos y en pantalla grande. Y después, siempre queda la oportunidad de disfrutar con la obra original de mano de Norma Editorial y con el libro que cuenta los secretos del rodaje de la película, también publicado por la mencionada editorial.

Las imágenes de 300 © and TM Dark Horse Comics 2010 en su edición americana y Norma Editorial para la edición española.
La imagen de Samurai Jack © Cartoon Networ 2010.
La imagen de la película de 300 © and TM Legendary Pictures and Warner Bros Pictures 2010.


Para ver el trailer de la película, diríjanse a la siguiente dirección:http://wwws.warnerbros.es/300/

viernes, 16 de marzo de 2007

SUNDAY

Guión: Víctor Mora
Dibujo: Víctor de la Fuente
Tomo de 320 páginas en B/N
ISBN: 9788484499281
Precio: 29,505€
Ediciones Glenat España
  

La guerra había acabado, pero, para el jinete, la paz tenía un sabor amargo… Porque le había hecho perder la esperanza de encontrar una casa intacta y a la que fuera el alma del hogar y a la que debió abandonar un día, para luego encontrarla reposando bajo los sauces.

Con estas tristes palabras arranca Sunday, western gráfico escrito por el guionista Víctor Mora e ilustrado por Víctor de la Fuente. La obra fue realizada desde 1.969 hasta 1.971 para la agencia de cómic Selecciones ilustradas y pensada para el mercado europeo. De ahí que, en nuestro país, no pudo disfrutarse hasta 1.976.

Sunday se puede considerar la primera obra de autor de Víctor de la Fuente y su confirmación como uno de los mayores autores gráficos de la historia de nuestro país. Esto choca con la irregular publicación de su trabajo en nuestras fronteras por lo menos hasta los últimos años.
 Mora es de sobra conocido por ser el creador de El Capitán Trueno,  uno de los iconos del noveno arte español -y, me atrevería a decir, europeo-.
De su inventiva también surgieron personajes como El Jabato o Dani Futuro, contando con los lápices de Carlos Giménez.

Sunday es una obra pensada para un público adulto y degustador de los grandes clásicos del género, aunque amante de un cierto toque de revisionismo. No hay que olvidar que la historia del “salvaje”oeste, estuvo protagonizada por colonos, inmigrantes y gente que buscaba una nueva oportunidad en los extensos parajes de norteamérica.
Y admitiendo que es verdad que existieron forajidos y asesinos que derramaron sangre en el aquel contexto, no fueron tantos como el cine y la literatura popular nos han vendido en buena parte del siglo XX.
Aún así, Mora no se planteó escribir una crónica apoyada en el revisionismo histórico sino una obra que entretuviera, pero que no olvidara incluir detalles y elementos que situaran, parte de lo sucedido, en unos escenarios un poco más realistas.
Para ello, el guionista no dudará en recurrir a las películas del género, aquellas que forman parte de la memoria colectiva de cualquier espectador aficionado al western, especialmente a las protagonizadas por personajes solitarios, desarraigados y que tratan de encontrar su lugar en el mundo.

En una obra como Sunday se puede reconocer la influencia de directores como Howard Hawk o Anthony Mann, cuyas realizaciones están protagonizadas por personajes que, en un principio, no resultan agradables, pero con quien uno termina sintonizando. Mann declaró en más de una ocasión que el western bebía mucho, en su estructura narrativa, de la tragedia griega.
Mora hace suya dicha reflexión y embarca a su personaje en una búsqueda propia de los personajes de Homero –tal y como destaca Manuel Barrero en la introducción del tomo presentado por Glénat-.

Sunday, al igual que Odiseo quiere recuperar la vida que dejó atrás al marcharse a la guerra. No obstante, Sunday logra regresar para luego descubrir que aquella vida ha desaparecido y sólo le queda un reloj para recordarle lo que ya nunca volverá a tener. La única esperanza que le queda es encontrar a su hijo vivo, pero ¿acaso no será una vana esperanza?

Lo más paradójico es que Sunday es un coronel del ejército de los Estados Unidos, bando ganador en la contienda civil que asoló Norteamérica durante cuatro años, y que ve cómo aquella victoria sólo le ha traído la desgracia.
Por fortuna para él, todavía no ha llegado al cinismo que profesan los protagonistas de las películas de Sam Peckinpah –viviendo sus últimos días en un oeste que se muere- o de algunas películas de Sergio Leone. Sunday todavía cree en las personas y en que algunas cosas se pueden reparar.
Ésta es la razón por la que se decide a pelear por los intereses de la Duquesa, una señora que se pasó la guerra organizando hospitales, poniendo a salvo a los más pequeños y tratando de añadir un poco de cordura en un conflicto bélico como aquel. El apoyar a la Duquesa ayuda a Sunday a recuperar parte de lo que dejó atrás tras los años de luchas intestinas entre los que hasta aquel momento habían sido vecinos.

Sunday está cansado de tanta violencia, pero no duda en hacer uso de ella cuando es necesario. El escenario en el que se desarrollan sus aventuras está marcado por un rápido intento de unificación entre los antagonistas, sin tener siquiera tiempo de curar las heridas abiertas durante la contienda. Aquellos territorios están llenos de soldados de fortuna, ex–soldados de ambos bandos, especuladores, cazafortunas, colonos y los habitantes originales de aquellas tierras, los indios americanos, todos viviendo en un precario escenario.

Mora añade los ecos de la ocupación francesa de Méjico, con el emperador Maximiliano como máximo exponente –tal y como sucede en la película Vera Cruz- junto con el progreso que la unificación prometía y la nueva vida para todos que traía aparejada.
La realidad, tal y como puede comprobar el ex coronel, dista mucho de ser tan hospitalaria y cada día es un nuevo reto en medio de su búsqueda que preside los doce capítulos que conforman el tomo presentado por Glénat.

El guionista, que no había trabajado tanto con personajes del viejo oeste –algo que no ocurría con Víctor de la  Fuente- escribe una obra rica en matices y que demuestra el por qué de su importancia dentro del noveno arte español.

En sus páginas también hay sitio para cierta crítica social, en especial para aquellos que fundamentan su existencia en la codicia, la avaricia y el poder sin mesura. Historias como Un tren a ninguna parte son un fiel reflejo de ello. En esto entronca con historias como las que cuenta Haws en Río Bravo, donde la ciudad en la que se sitúa la acción depende de los caprichos del terrateniente de turno.
El tomo tiene tiempo, también, para detenerse en aquellos que no dudan en aprovecharse del dolor humano –Buitres humanos- con unos personajes salidos del Grupo Salvaje de Peckinpah, o en el interés de los poderosos por ocultar sus tropelías a costa de los más desfavorecidos en Linchad al asesino. Esta última historia revisa uno de los grandes clásicos de John Ford –Sargeant Ruthledge- donde un sargento de caballería afro americano es falsamente acusado de la muerte de una joven caucásica.
Incluso las malas artes femeninas están presentes en el relato El ángel de Mohave, con una protagonista siguiendo las enseñanzas de Perla Chávez, la pérfida fémina de Duelo al Sol del director King Vidor.                                     

A su lado, Víctor de la Fuente, realiza uno de sus grandes trabajos, buscando una señas de identidad como autor, las cuales y vistos los resultados, logró sobradamente.
Parte del interés del dibujante de que quedara patente la autoría de su trabajo estaba motivado porque las agencias no permitían firmar los trabajos de los autores. Por ello, de la Fuente, busca demostrar su buen hacer y aportar unas señas de identidad que luego desarrollará a lo largo de su dilatada carrera.

Ya hemos dicho que el dibujante tenía experiencia en el western. No en vano, Víctor de la Fuente había creado a los personajes Poney Durango y Lacy durante su etapa al frente de la revista chilena La Peneca. Luego, le llegó el turno a Blackbow the cheyenne –otro trabajo de agencia-. Todo esto ayudó a que el dibujante diera lo mejor de sí mismo a la hora de abordar un proyecto como Sunday.

En esta obra vemos a un autor documentadísimo y metódico. Y un autor que experimenta con composiciones arriesgadas, collages, manchas y tramas, fotografías y montajes en paralelo y analíticos, pendientes del raccord y con puntos de vista subjetivos. Aparte de todo ello, en Sunday ya es patente su dominio por el espacio y el tiempo mediante la narratividad, la perfecta descripción de los personajes y la acción incesante.
Quizás su característica estilística más digna, además de su dominio de la anatomía humana, sea el uso que de la Fuente hace de la luz. Éste se puede considerar modélica (Manuel Barrero)


Si se suman todos estos elementos, Sunday se convierte en un cómic de lectura absorbente y donde nada parece desentonar en el resultado final de la obra. Además, el trabajo del dibujante ayuda a que el guión gane –llegando a mejorar las palabras escritas por Mora- y demuestra la importancia de su figura dentro del panorama gráfico español.

Sunday es una obra imprescindible para cualquier biblioteca que quiera reunir aquellas obras capitales para comprender el desarrollo del noveno arte español.  Y lo es, no sólo por la validez de sus autores sino porque los temas que se tratan, como el mismo ser humano, son universales y a pesar de los siglos el hombre siempre termina por cometer los mismos errores.
Con su trabajo, ambos autores, como muchos otros, ayudaron a que el cómic en España empezara a salir de una crisis motivada por demasiados años de dictadura y por tener que arrastrar el tópico de que los cómics eran tebeos para niños, descalificándolos como un producto serio y pensado, como en el caso de Sunday, para un público adulto.

¿Qué es lo que ha ocurrido, Sunday? ¡Cuéntenos!...En definitiva, lo que tantas otras veces, Zelda. Que ha muerto un hombre por nada. Y era un hombre bueno.

Sunday. Un hombre muere por nada

Agradezco a Ediciones Glenat, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada.

Veracruz © and TM Flora Productions/ Hecht Lancaster Productions/ UA 1954-2010

Sergeant Rutledge © and TM Warner Bros/ Ford Productions 1960-2010

domingo, 11 de marzo de 2007

LA MUERTE DEL CAPITAN AMERICA

No soy leal a nada, excepto al sueño americano. Son palabras de Steve Rogers –el Capitán América- pronunciadas delante del corrupto general que ha dejado libre a un animal como Nuke, un sangriento mercenario que acaba de sembrar de muerte y destrucción la ciudad de Nueva York.
Son palabras de un personaje conocido como el Centinela de la Libertad pronunciadas, éstas, durante la saga Borg Again –la cual se desarrolla en las páginas de la colección Daredevil- y que muy simbolizan la manera de pensar de un personaje que fue capaz de ir más allá de la ideología que había jurado defender.
Son palabras de uno de los grandes símbolos del noveno arte, muerto por un disparo, dentro de los acontecimientos derivados tras el estallido de la Civil War.

Steve Rogers entró a formar parte de la leyenda, casi por casualidad. Llamado a filas unos meses antes del ataque japonés de Pearl Harbour, Rogers no logró pasar las pruebas médicas al no tener un físico acorde con las necesidades del servicio activo.
En ese momento, se cruzó en la vida del joven un científico dispuesto a crear una raza de súper soldados –de ahí el nombre del suero creado con tal fin- y que le propuso a Rogers experimentar en él los resultados de su invento.

Éste aceptó a pesar de los riesgos y, tras someterse al tratamiento, el enclenque muchacho se convirtió en el perfecto espécimen humano, dotado de un físico que lo convertía en el soldado ideal.
Rogers iba a ser el primero de muchos otros, pero un espía, al servicio del Reich, acabó con la vida del científico, convirtiendo a Rogers en un ser único.
Tras aceptar su nuevo destino, Rogers se transformó en el Capitán América, símbolo de un país que no había entrado aún en guerra, pero que, pocos meses después de su nacimiento, vería como uno de los jinetes del Apocalipsis tocaba a su puerta.

Los responsables de su creación fueron los artistas Joe Simon y Jack Kirby y el personaje debutó con una espectacular portada, obra de Kirby, donde el centinela de la libertad aparecía golpeando el rostro de Hitler.
No hay que olvidar que ambos artistas eran de descendencia judía y por aquellos días ya se conocían los atropellos que el régimen nazi estaba cometiendo contra dicha comunidad en Alemania y en los territorios ocupados por las fuerzas de tercer Reich.

Tras el ataque japonés a Pearl Harbour y ya acompañado de su fiel compañero Bucky, Rogers también participará en las batallas que se desarrollaron en el Pacífico, acompañado de otros personajes de la editorial Timely Comics como Namor o la Antorcha Humana.

Al terminar la contienda y declararse la Guerra Fría, la sociedad americana se vio sumergida en una paranoia creciente, la cual desembocó en la caza de brujas y el miedo al comunismo, acrecentado, todo, por el estallido de la guerra de Corea.
En esos momentos, el Capitán América se convirtió en un perfecto instrumento para esbirros que muy bien pudieran haber formado parte de los comités orquestados por el senador McCarthy, persiguiendo a cualquiera que resultara sospechoso de ser simpatizante con la causa comunista.
Su fanatismo –fiel reflejo de la sociedad de la época- obligó al FBI a retirarlo de sus funciones, algo que sucedió en la entrega número setenta y cinco de su colección (1.954)

Una década después, la editorial Marvel Comics, Stan Lee al guión y Jack Kirby al dibujo, resucitaron al personaje y lo devolvieron al lugar que le correspondía. Rogers, el verdadero Capitán América, había permanecido congelado desde finales de la segunda guerra mundial al caer a las heladas aguas del océano, tras lograr desactivar una peligrosa bomba volante creada por Cráneo Rojo –uno de sus mayores enemigos, junto con el barón Zemo-
Tras su regreso al panorama gráfico, y ayudado por el talento de autores como Gil Kane y el siempre genial Jim Steranko, el Capitán América ingresará en las filas de los Vengadores, el grupo de héroes más poderosos de la Tierra.

Durante esta segunda etapa, Rogers no sólo formará parte de los Vengadores sino que también unirá fuerzas con personajes como El Halcón, uno de los primeros súper héroes afro americanos.
No obstante, las glorias pasadas de poco sirven en los convulsos años sesenta y setenta, dominados por oscuros intereses políticos y económicos. Todo ello queda muy bien reflejado en la saga del Imperio secreto, historia que nos cuenta los abusos llevados a cabo por la administración Nixon, como si de una crónica periodística se tratara.
Tras dichos acontecimientos, Rogers abandonará su identidad de Capitán América para transformarse en el Nómada, algo que también ocurrirá –en esta ocasión, adoptando la personalidad de El Capitán- al descubrir que su gobierno está detrás de la creación de Nuke, sucesos con lo que comienza esta columna.

El nuevo siglo le trajo al personaje, además de los espectaculares dibujos de John Cassaday, los sinsabores producto del atentado de las Torres Gemelas, otros abusos –los cometidos, esta vez, por su gobierno en un lugar como Guantánamo-, el descubrir que su antiguo compañero de filas, Bucky, no había muerto como todos pensaban, o la ruptura con el pasado en Avengers Dissasembled.

Al estallar la llamada Civil War, -contienda que enfrenta a los héroes, dividiéndolos entre aquellos que están dispuestos a desvelar su identidad, aceptando el control del gobierno, y aquellos que consideran que tal ley es resucitar el espíritu de la caza de brujas- quedaba claro cuál sería el lado en el que se situaría un personaje como el Capitán América.

Con su muerte desaparece uno de los grandes personajes del noveno arte, nacido en la Edad de Oro de los cómics, y que supo librarse de la carga ideológica con la que nació –aunque muchos nunca supieron ver al personaje más allá de los colores de su traje- para formar parte del panteón de los grandes héroes de la cultura popular de nuestra sociedad.
La imagen de su poderoso escudo, cual estandarte de la antigüedad, ya ocupa un lugar de honor en la memoria de todos los aficionados al noveno arte.
Descansa en paz, Steve Rogers.

Captain America © and TM Marvel Comics 2010
© Joe Simon & Jack Kirby por el guión y el dibujo 1941-2010
All Marvel characters and the distinctive likeness(es) thereof are Trademarks & Copyright © 2010 Marvel Characters, Inc. ALL RIGHTS RESERVED

Red Star, Vol. 1 - The Battle of Kar Dathras Gate and Vol. 2- Nokgorka

Guión y dibujo:  Christian Gossett
Co-guionista: Bradley Kayl
Diseños 3D : Allen Coulter y Jon Moberly
Formato: Cartoné de 144 y 176 páginas
Precio: 11,50€ y 14,95€
Editorial Devir  


Hoy es el noveno aniversario de la derrota de nuestra nación en la puerta de Kar Dathra. El día que demostraría ser un presagio de catástrofe.
¿Cómo podíamos saber mientras marchábamos al campo de batalla, nosotros, el orgullo de la Flota Roja, que perder la guerra de Al’istaan significaría también el fin de nuestro país?
Éramos tan estúpidos: creernos invencibles...


Así empieza The Red Star, con las palabras de una viuda a su esposo, nueve años después de su desaparición. Su autora, la hechicera comandante de la Flota Roja, Maya Antares.
Ella será la encargada de contarnos la historia de su patria (la unión de repúblicas de la Estrella Roja) y de sus seres queridos, inmersos en la megalomanía de unos líderes que no dudaban en sacrificarlos, en aras de la nación y de una libertad que era sólo una quimera.

Ella nos contará cómo su marido Marcus murió en la batalla de la puerta de Kar Dathra, derrotado por el mismo Kar Dathra, el Eterno. Y cómo su mejor amiga, la capitana Alexandra Goncharova, corrió igual destino en la guerra de Nokgorka.
Ambos simbolizan el sin sentido de los imperios modernos, capaces de exterminar pueblos enteros en su afán de perpetuar una ideología que sólo les sirve de excusa. Y es la crónica de la realidad que azotó la vieja Europa durante la década de los noventa, etapa de limpiezas étnicas y ciudades sitiadas bajo el yugo de la intolerancia de unos pocos.

A su vez, también es la historia de la Rusia Imperial transformada en un estado revolucionario, y de cómo sus líderes olvidaron sus proclamas para purgar a todo aquel que estuviera en contra de sus ideas. La guerra que se libra en Nistaani y Nokgorka recuerdan poderosamente a la invasión de Afganistán, que a la postre acabaría con el estado soviético, y la actual y sangrienta guerra territorial de Chechenia.

Toda la narración está contada e influenciada, en palabras de su creador y dibujante Christian Gossett, como si fuera una alegoría, el prólogo de un cuento de hadas, inspirado en la historia de Rusia, aunque refleje un mundo de tinieblas, en vez de luces.
Además, el libro es un magnífico resumen de la combinación entre el dibujo clásico y el del ordenador, demostrando las cualidades de dicha simbiosis cuando se sabe lo que se quiere contar.

El resultado es una obra grandiosa por lo que se cuenta, según la pluma del mencionado Gossett y Bradley Kayl y cómo se hace -mérito, también de Gossett y del diseñador A. D. Coulter- siendo recomendable para todos aquellos amantes del género fantástico y de la historia, contada desde otro punto de vista, pero revisando lugares comunes y situaciones que no pasarán inadvertidas para quienes han seguido los acontecimientos mundiales de las últimas décadas

 .                 

Agradezco a editorial Devir, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como las imágenes de portadas. 

AUSCHWITZ

Autor: Pascal Croci
Formato: Cartoné
Tamaño: 18,5 x 25,5
Páginas: 88 en B/N
ISBN: 978-84-9814-216-7
Precio: 12€


Quien no aprende de la historia está condenado a repetir los mismos errores de antaño. Y nadie escapa a dicha máxima, por poderoso e inteligente que se pueda ser.
De ahí la importancia y vigencia de una obra gráfica como Auschwitz, a poco más de dos años después de que se celebrara el aniversario de la liberación del mencionado campo de exterminio, banco de pruebas para la llamada “Solución final” promulgada por el gabinete de Hitler y sus secuaces para exterminar a los judíos de la faz de la Tierra, y símbolo perenne de la locura y la sinrazón del ser humano.

Auschwitz es junto con otras propuestas como el relato para niños, y adultos, La historia de Erika, de la editorial Kalandraka, un homenaje y recordatorio a la misma vez sobre unos sucesos que NUNCA debieron producirse.
El autor de Auschwitz, Pascal Croci, nos introduce en la barbarie de los campos de extermino nazis, tomando como referencia los abusos y delirios de los llamados patriotas de la gran Serbia, liderados por dementes como Milosevick, Karazik y el resto de asesinos que desangraron la antigua Yugoslavia en pos de una limpieza étnica, todos dignos discípulos de Himmler y sus SS.

En dicho escenario, un matrimonio, Cessia y Kazik rememoran su llegada hasta el campo de exterminio y los momentos que les tocó vivir en aquel verdadero infierno en la Tierra.
En sus páginas seremos testigos de cómo se separaba a las familias, de las matanzas en las cámaras de gas y los hornos crematorios. Sentiremos la arbitrariedad de los carceleros y su total ausencia de caridad humana.

Cada página que pasamos nos introduce en una pesadilla que, de no saber que es real, pensaríamos que surgieron de mentes perturbadas y alucinadas como las de escritores del estilo de Edgar Allan Poe.
Sin embargo, el autor no quiere presentar a los participantes de manera maniquea para que tomemos partidos en contra de los otros. Aquel ambiente condiciona a todos por igual, aunque algunos parecen disfrutar con el espectáculo extraído de las páginas del relato de Dante, más que otros.

Aún así, algunas de sus páginas reproducen el terror y la desolación de Auschwitz de una manera nunca vista antes, convirtiéndose en verdadero cronista de excepción de una de las mayores tragedias de la humanidad.

El libro presentado por Norma Editorial reproduce, además de la cuidada edición de la obra original, una entrevista con el autor donde se narra el proceso de creación y sus conversaciones con supervivientes del campo, así como bocetos y un glosario de términos.
Para terminar se incluye un artículo de Xavier Vidal en el que se recorre la memoria histórica del campo de Auschwitz. En éste se cuentan crónicas de personajes como el celebérrimo doctor Mengele para terminar analizando la validez del lenguaje gráfico como recordatorio de la historia.

En él, Vidal, sitúa la obra de Croci a la misma altura que Maus, novela gráfica del autor Art Spigelman, valedora del premio Pulitzer y que también reflejó en un cómic la locura de los campos de extermino nazis.

Agradezco a Norma Editorial, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada.

SKIN DEEP

Autor: Charles Burns
Formato: Cartoné
Páginas: 100 en B/N
ISBN: 978-84-7833-616-6
Precio: 7,80€
Ediciones La Cúpula
 

En los últimos tiempos parece que las editoriales se han extremado en presentar obras de difícil definición y peor explicación si se quiere evitar contar más de lo necesario, lo cual estropearía la lectura final de la obra.

Skin Deep, del artista Charles Burns, entra de lleno en lo antes expuesto, no sólo por lo insólito de la historia sino por la cantidad de matices que se incluyen en ella.
La primera de las historias, Dog Days, nos cuenta el resultado que para un joven tiene el transplante de un corazón de perro en sustitución del suyo. Más allá de la anécdota, el autor aprovecha para arremeter contra asuntos como la impunidad con la que actúan muchos médicos o la consideración que la sociedad da a las relaciones humanas, muchas de ellas, basadas en unos convencionalismos que nos asemejan a los animales, más que separarnos. El aparente final feliz de esta historia, no deja de esconder la tragedia de una persona que no acaba de encontrar su sitio en nuestro mundo.

Burn again en una desenfrenada crítica contra aquellos que se aprovechan de las supercherías y del sufrimiento humano, presentándose como la solución a sus problemas y tomando la palabra de un dios como soporte para su afán de lucro. El relato nos lleva hasta las mismas entrañas de un predicador que no duda en utilizar a su hijo para que los fieles lo acaben tomando como un enviado del señor. Luego asistiremos a todo un desfile de atropellos que terminarán por evidenciar hasta qué punto la fe se ha convertido en un salvoconducto para todos aquellos que quieren enriquecerse, dejando a un lado cualquier tipo de escrúpulos.

La tercera de las historias, A marriage made in Hell, nos introduce de lleno en las pesadillas de una mujer que ve cómo su condición femenina es transformada y debe vivir una vida de hombre, con la mujer de quien fuera su amante. Juego de equívocos, pasiones encontradas y un final en el uno no sabe cuál es la realidad, y cuál la ficción.

El libro se completa con una serie de ilustraciones aparecidas en la recopilación de su edición original y páginas rechazadas de algunas de las historias antes comentadas.

Agradezco a Ediciones La Cúpula, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada. 

LA VIDA EN UNA CUCHARA (REMOLACHA)

Autor: Miguel Rocha
Tomo de 120 a color páginas B/N
Precio: 12€
Editorial Devir


¿Qué se esconde tras un pudín de remolacha? Según el autor, tras una cucharada de postre puede estar la historia de una familia disfuncional.

Todo comienza el día que Oligario llega de la guerra y reclama la tierra de su herencia. A base de tesón, y una que otra pedrada, consigue disuadir a aquellos que le hacen frente. Su objetivo es, ni más ni menos, que conseguir hacer algo en aquellas tierras, algo grande. Lamentablemente, ni él mismo sabía lo que quería.

Al pasar por una feria se fija en Adete, una chiquilla guapa, y se empeña en casarse con ella. Tras la primera negativa por parte de los parientes de ella, decide llevar a cabo un plan infalible para conseguirla y se casa con ella. Lo único que le pide, a parte de ayudar a arar la tierra para hacerla practicable, es un hijo varón.

Su suerte no puede ser más negra, pues no tendrá ni un solo hijo, pero sí media docena de hijas, hijas que se pasan la mayor parte del tiempo cantando y silbando sin trabajar, y a las que tiene que obligar a regar los campos de remolacha.

La obra, impregnada de remolachas, piedras, polvo, hambre, y locura, nos permite visualizar una época de posguerra en el campo, donde se pasaba canutas para llegar al año siguiente vivo.

El uso del color, sorprendente, primario, donde los colores indican el estado de ánimo de los personajes, y su dibujo naif hacen de esta obra un homenaje a una época ya superada en nuestro país, aunque bien podría ser la historia de la familia de alguien en un país en vías de desarrollo.

Agradezco a la editorial Devir Iberia las falicidades dadas para redactar esta reseña y la imagen de portada