domingo, 11 de marzo de 2007

LA MUERTE DEL CAPITAN AMERICA

No soy leal a nada, excepto al sueño americano. Son palabras de Steve Rogers –el Capitán América- pronunciadas delante del corrupto general que ha dejado libre a un animal como Nuke, un sangriento mercenario que acaba de sembrar de muerte y destrucción la ciudad de Nueva York.
Son palabras de un personaje conocido como el Centinela de la Libertad pronunciadas, éstas, durante la saga Borg Again –la cual se desarrolla en las páginas de la colección Daredevil- y que muy simbolizan la manera de pensar de un personaje que fue capaz de ir más allá de la ideología que había jurado defender.
Son palabras de uno de los grandes símbolos del noveno arte, muerto por un disparo, dentro de los acontecimientos derivados tras el estallido de la Civil War.

Steve Rogers entró a formar parte de la leyenda, casi por casualidad. Llamado a filas unos meses antes del ataque japonés de Pearl Harbour, Rogers no logró pasar las pruebas médicas al no tener un físico acorde con las necesidades del servicio activo.
En ese momento, se cruzó en la vida del joven un científico dispuesto a crear una raza de súper soldados –de ahí el nombre del suero creado con tal fin- y que le propuso a Rogers experimentar en él los resultados de su invento.

Éste aceptó a pesar de los riesgos y, tras someterse al tratamiento, el enclenque muchacho se convirtió en el perfecto espécimen humano, dotado de un físico que lo convertía en el soldado ideal.
Rogers iba a ser el primero de muchos otros, pero un espía, al servicio del Reich, acabó con la vida del científico, convirtiendo a Rogers en un ser único.
Tras aceptar su nuevo destino, Rogers se transformó en el Capitán América, símbolo de un país que no había entrado aún en guerra, pero que, pocos meses después de su nacimiento, vería como uno de los jinetes del Apocalipsis tocaba a su puerta.

Los responsables de su creación fueron los artistas Joe Simon y Jack Kirby y el personaje debutó con una espectacular portada, obra de Kirby, donde el centinela de la libertad aparecía golpeando el rostro de Hitler.
No hay que olvidar que ambos artistas eran de descendencia judía y por aquellos días ya se conocían los atropellos que el régimen nazi estaba cometiendo contra dicha comunidad en Alemania y en los territorios ocupados por las fuerzas de tercer Reich.

Tras el ataque japonés a Pearl Harbour y ya acompañado de su fiel compañero Bucky, Rogers también participará en las batallas que se desarrollaron en el Pacífico, acompañado de otros personajes de la editorial Timely Comics como Namor o la Antorcha Humana.

Al terminar la contienda y declararse la Guerra Fría, la sociedad americana se vio sumergida en una paranoia creciente, la cual desembocó en la caza de brujas y el miedo al comunismo, acrecentado, todo, por el estallido de la guerra de Corea.
En esos momentos, el Capitán América se convirtió en un perfecto instrumento para esbirros que muy bien pudieran haber formado parte de los comités orquestados por el senador McCarthy, persiguiendo a cualquiera que resultara sospechoso de ser simpatizante con la causa comunista.
Su fanatismo –fiel reflejo de la sociedad de la época- obligó al FBI a retirarlo de sus funciones, algo que sucedió en la entrega número setenta y cinco de su colección (1.954)

Una década después, la editorial Marvel Comics, Stan Lee al guión y Jack Kirby al dibujo, resucitaron al personaje y lo devolvieron al lugar que le correspondía. Rogers, el verdadero Capitán América, había permanecido congelado desde finales de la segunda guerra mundial al caer a las heladas aguas del océano, tras lograr desactivar una peligrosa bomba volante creada por Cráneo Rojo –uno de sus mayores enemigos, junto con el barón Zemo-
Tras su regreso al panorama gráfico, y ayudado por el talento de autores como Gil Kane y el siempre genial Jim Steranko, el Capitán América ingresará en las filas de los Vengadores, el grupo de héroes más poderosos de la Tierra.

Durante esta segunda etapa, Rogers no sólo formará parte de los Vengadores sino que también unirá fuerzas con personajes como El Halcón, uno de los primeros súper héroes afro americanos.
No obstante, las glorias pasadas de poco sirven en los convulsos años sesenta y setenta, dominados por oscuros intereses políticos y económicos. Todo ello queda muy bien reflejado en la saga del Imperio secreto, historia que nos cuenta los abusos llevados a cabo por la administración Nixon, como si de una crónica periodística se tratara.
Tras dichos acontecimientos, Rogers abandonará su identidad de Capitán América para transformarse en el Nómada, algo que también ocurrirá –en esta ocasión, adoptando la personalidad de El Capitán- al descubrir que su gobierno está detrás de la creación de Nuke, sucesos con lo que comienza esta columna.

El nuevo siglo le trajo al personaje, además de los espectaculares dibujos de John Cassaday, los sinsabores producto del atentado de las Torres Gemelas, otros abusos –los cometidos, esta vez, por su gobierno en un lugar como Guantánamo-, el descubrir que su antiguo compañero de filas, Bucky, no había muerto como todos pensaban, o la ruptura con el pasado en Avengers Dissasembled.

Al estallar la llamada Civil War, -contienda que enfrenta a los héroes, dividiéndolos entre aquellos que están dispuestos a desvelar su identidad, aceptando el control del gobierno, y aquellos que consideran que tal ley es resucitar el espíritu de la caza de brujas- quedaba claro cuál sería el lado en el que se situaría un personaje como el Capitán América.

Con su muerte desaparece uno de los grandes personajes del noveno arte, nacido en la Edad de Oro de los cómics, y que supo librarse de la carga ideológica con la que nació –aunque muchos nunca supieron ver al personaje más allá de los colores de su traje- para formar parte del panteón de los grandes héroes de la cultura popular de nuestra sociedad.
La imagen de su poderoso escudo, cual estandarte de la antigüedad, ya ocupa un lugar de honor en la memoria de todos los aficionados al noveno arte.
Descansa en paz, Steve Rogers.

Captain America © and TM Marvel Comics 2010
© Joe Simon & Jack Kirby por el guión y el dibujo 1941-2010
All Marvel characters and the distinctive likeness(es) thereof are Trademarks & Copyright © 2010 Marvel Characters, Inc. ALL RIGHTS RESERVED

2 comentarios:

  1. Detesto al Capitan America, de verdad creo que es el personaje mas insoportable de todos porque simboliza el imperialismo gringo en su mayor expresion. Pero asi como me reconcilie con Superman, otro icono imperialista, en la magnifica Paz en la Tierra, creo que la muerte del Capitan en estas circunstancias (no por un supervillano, sino por aquellos a los que durante años sirvio fielmente y que pretenden mantener una politica ilegal) me permite replantearme un poco al personaje

    Lamento profundamente que la visión de quienes dibujaron este comic sea tan pesimista con respecto a su gobierno. Cuando los mismos norteamericanos acaban mostrando una critica como esta, matando a su icono, las cosas estan peor de lo que uno piensa

    ResponderEliminar
  2. Descanse en paz que se lo ha ganado; pero solo hasta que Marvel se saque uno de sus conejos de la chistera y nos lo devuelva o nos aporte otro de tamaña catadura moral, pues si algo se demostro con anterioridad es que para ese puesto hay que valer y Steve era unico pues fue el Capi hasta sin el uniforme demostrando eso de que el abito no hace al monje. Ademas Punisher no parece una opcion válida habida cuenta de que ya se intento antes en un What If en donde para la ocasion Steve moria de mentirijillas tardo solo una noche en cambiar barras y estrellas por su terrible craneo castigador y escudo por metralleta.
    Como declaro uno de sus "padres" Joe Simon "Es el peor momento para matarle, Le nesecitamos mas que nunca." y si son palabras de quien lo creo para combatir nazis sin duda sabra por que las dice.
    America lo adoraba como icono pero al cabo Rogers no se le daba bien eso de posar para la foto y no abrir la boca, siempre actuo en conciencia siendo a su vez la de America y la del primer mundo y a alguien eso le molesto lo suficiente como para emular a los grandes matarifes de la historia americana. Sin duda un guerrero de su valia se ha ganado el cielo o al menos un puestro en los atrios del Valhalla, aunque solo sea porque conoce al hijo del dueño.

    ResponderEliminar