viernes, 16 de marzo de 2007

SUNDAY

Guión: Víctor Mora
Dibujo: Víctor de la Fuente
Tomo de 320 páginas en B/N
ISBN: 9788484499281
Precio: 29,505€
Ediciones Glenat España
  

La guerra había acabado, pero, para el jinete, la paz tenía un sabor amargo… Porque le había hecho perder la esperanza de encontrar una casa intacta y a la que fuera el alma del hogar y a la que debió abandonar un día, para luego encontrarla reposando bajo los sauces.

Con estas tristes palabras arranca Sunday, western gráfico escrito por el guionista Víctor Mora e ilustrado por Víctor de la Fuente. La obra fue realizada desde 1.969 hasta 1.971 para la agencia de cómic Selecciones ilustradas y pensada para el mercado europeo. De ahí que, en nuestro país, no pudo disfrutarse hasta 1.976.

Sunday se puede considerar la primera obra de autor de Víctor de la Fuente y su confirmación como uno de los mayores autores gráficos de la historia de nuestro país. Esto choca con la irregular publicación de su trabajo en nuestras fronteras por lo menos hasta los últimos años.
 Mora es de sobra conocido por ser el creador de El Capitán Trueno,  uno de los iconos del noveno arte español -y, me atrevería a decir, europeo-.
De su inventiva también surgieron personajes como El Jabato o Dani Futuro, contando con los lápices de Carlos Giménez.

Sunday es una obra pensada para un público adulto y degustador de los grandes clásicos del género, aunque amante de un cierto toque de revisionismo. No hay que olvidar que la historia del “salvaje”oeste, estuvo protagonizada por colonos, inmigrantes y gente que buscaba una nueva oportunidad en los extensos parajes de norteamérica.
Y admitiendo que es verdad que existieron forajidos y asesinos que derramaron sangre en el aquel contexto, no fueron tantos como el cine y la literatura popular nos han vendido en buena parte del siglo XX.
Aún así, Mora no se planteó escribir una crónica apoyada en el revisionismo histórico sino una obra que entretuviera, pero que no olvidara incluir detalles y elementos que situaran, parte de lo sucedido, en unos escenarios un poco más realistas.
Para ello, el guionista no dudará en recurrir a las películas del género, aquellas que forman parte de la memoria colectiva de cualquier espectador aficionado al western, especialmente a las protagonizadas por personajes solitarios, desarraigados y que tratan de encontrar su lugar en el mundo.

En una obra como Sunday se puede reconocer la influencia de directores como Howard Hawk o Anthony Mann, cuyas realizaciones están protagonizadas por personajes que, en un principio, no resultan agradables, pero con quien uno termina sintonizando. Mann declaró en más de una ocasión que el western bebía mucho, en su estructura narrativa, de la tragedia griega.
Mora hace suya dicha reflexión y embarca a su personaje en una búsqueda propia de los personajes de Homero –tal y como destaca Manuel Barrero en la introducción del tomo presentado por Glénat-.

Sunday, al igual que Odiseo quiere recuperar la vida que dejó atrás al marcharse a la guerra. No obstante, Sunday logra regresar para luego descubrir que aquella vida ha desaparecido y sólo le queda un reloj para recordarle lo que ya nunca volverá a tener. La única esperanza que le queda es encontrar a su hijo vivo, pero ¿acaso no será una vana esperanza?

Lo más paradójico es que Sunday es un coronel del ejército de los Estados Unidos, bando ganador en la contienda civil que asoló Norteamérica durante cuatro años, y que ve cómo aquella victoria sólo le ha traído la desgracia.
Por fortuna para él, todavía no ha llegado al cinismo que profesan los protagonistas de las películas de Sam Peckinpah –viviendo sus últimos días en un oeste que se muere- o de algunas películas de Sergio Leone. Sunday todavía cree en las personas y en que algunas cosas se pueden reparar.
Ésta es la razón por la que se decide a pelear por los intereses de la Duquesa, una señora que se pasó la guerra organizando hospitales, poniendo a salvo a los más pequeños y tratando de añadir un poco de cordura en un conflicto bélico como aquel. El apoyar a la Duquesa ayuda a Sunday a recuperar parte de lo que dejó atrás tras los años de luchas intestinas entre los que hasta aquel momento habían sido vecinos.

Sunday está cansado de tanta violencia, pero no duda en hacer uso de ella cuando es necesario. El escenario en el que se desarrollan sus aventuras está marcado por un rápido intento de unificación entre los antagonistas, sin tener siquiera tiempo de curar las heridas abiertas durante la contienda. Aquellos territorios están llenos de soldados de fortuna, ex–soldados de ambos bandos, especuladores, cazafortunas, colonos y los habitantes originales de aquellas tierras, los indios americanos, todos viviendo en un precario escenario.

Mora añade los ecos de la ocupación francesa de Méjico, con el emperador Maximiliano como máximo exponente –tal y como sucede en la película Vera Cruz- junto con el progreso que la unificación prometía y la nueva vida para todos que traía aparejada.
La realidad, tal y como puede comprobar el ex coronel, dista mucho de ser tan hospitalaria y cada día es un nuevo reto en medio de su búsqueda que preside los doce capítulos que conforman el tomo presentado por Glénat.

El guionista, que no había trabajado tanto con personajes del viejo oeste –algo que no ocurría con Víctor de la  Fuente- escribe una obra rica en matices y que demuestra el por qué de su importancia dentro del noveno arte español.

En sus páginas también hay sitio para cierta crítica social, en especial para aquellos que fundamentan su existencia en la codicia, la avaricia y el poder sin mesura. Historias como Un tren a ninguna parte son un fiel reflejo de ello. En esto entronca con historias como las que cuenta Haws en Río Bravo, donde la ciudad en la que se sitúa la acción depende de los caprichos del terrateniente de turno.
El tomo tiene tiempo, también, para detenerse en aquellos que no dudan en aprovecharse del dolor humano –Buitres humanos- con unos personajes salidos del Grupo Salvaje de Peckinpah, o en el interés de los poderosos por ocultar sus tropelías a costa de los más desfavorecidos en Linchad al asesino. Esta última historia revisa uno de los grandes clásicos de John Ford –Sargeant Ruthledge- donde un sargento de caballería afro americano es falsamente acusado de la muerte de una joven caucásica.
Incluso las malas artes femeninas están presentes en el relato El ángel de Mohave, con una protagonista siguiendo las enseñanzas de Perla Chávez, la pérfida fémina de Duelo al Sol del director King Vidor.                                     

A su lado, Víctor de la Fuente, realiza uno de sus grandes trabajos, buscando una señas de identidad como autor, las cuales y vistos los resultados, logró sobradamente.
Parte del interés del dibujante de que quedara patente la autoría de su trabajo estaba motivado porque las agencias no permitían firmar los trabajos de los autores. Por ello, de la Fuente, busca demostrar su buen hacer y aportar unas señas de identidad que luego desarrollará a lo largo de su dilatada carrera.

Ya hemos dicho que el dibujante tenía experiencia en el western. No en vano, Víctor de la Fuente había creado a los personajes Poney Durango y Lacy durante su etapa al frente de la revista chilena La Peneca. Luego, le llegó el turno a Blackbow the cheyenne –otro trabajo de agencia-. Todo esto ayudó a que el dibujante diera lo mejor de sí mismo a la hora de abordar un proyecto como Sunday.

En esta obra vemos a un autor documentadísimo y metódico. Y un autor que experimenta con composiciones arriesgadas, collages, manchas y tramas, fotografías y montajes en paralelo y analíticos, pendientes del raccord y con puntos de vista subjetivos. Aparte de todo ello, en Sunday ya es patente su dominio por el espacio y el tiempo mediante la narratividad, la perfecta descripción de los personajes y la acción incesante.
Quizás su característica estilística más digna, además de su dominio de la anatomía humana, sea el uso que de la Fuente hace de la luz. Éste se puede considerar modélica (Manuel Barrero)


Si se suman todos estos elementos, Sunday se convierte en un cómic de lectura absorbente y donde nada parece desentonar en el resultado final de la obra. Además, el trabajo del dibujante ayuda a que el guión gane –llegando a mejorar las palabras escritas por Mora- y demuestra la importancia de su figura dentro del panorama gráfico español.

Sunday es una obra imprescindible para cualquier biblioteca que quiera reunir aquellas obras capitales para comprender el desarrollo del noveno arte español.  Y lo es, no sólo por la validez de sus autores sino porque los temas que se tratan, como el mismo ser humano, son universales y a pesar de los siglos el hombre siempre termina por cometer los mismos errores.
Con su trabajo, ambos autores, como muchos otros, ayudaron a que el cómic en España empezara a salir de una crisis motivada por demasiados años de dictadura y por tener que arrastrar el tópico de que los cómics eran tebeos para niños, descalificándolos como un producto serio y pensado, como en el caso de Sunday, para un público adulto.

¿Qué es lo que ha ocurrido, Sunday? ¡Cuéntenos!...En definitiva, lo que tantas otras veces, Zelda. Que ha muerto un hombre por nada. Y era un hombre bueno.

Sunday. Un hombre muere por nada

Agradezco a Ediciones Glenat, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada.

Veracruz © and TM Flora Productions/ Hecht Lancaster Productions/ UA 1954-2010

Sergeant Rutledge © and TM Warner Bros/ Ford Productions 1960-2010

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