miércoles, 5 de septiembre de 2007

TWILIGHT

Guión de Howard Chaykin
Dibujo de José Luis García López
Tinta de Steve Oliff
Editorial: Planeta DeAgostini


Si de algo puede presumir la editorial DC Comics es de poseer uno de los panteones de personajes gráficos más completos. La razón se debe, no sólo a las décadas que dicha editorial lleva en el mercado, sino a las absorciones llevadas, a lo largo de los años, de otras editoriales, cuyos fondos han pasado a formar parte de la “Distinguida Competencia”.

Por tanto, no es extraño que, de tanto en tanto, reaparezcan en las estanterías de las librerías colecciones protagonizadas por personajes creados muchas décadas atrás.

Y éste es, precisamente, el caso de la mini serie Twilight, un encargo de la editorial DC al dibujante y guionista Howard Chaykin para que devolviera  a la palestra a un grupo de héroes que permanecían en el olvido.

La lista de personajes que DC quería volver a relanzar estaba encabezada por el policía espacial Tommy Tomorrow que apareció, por primera vez, en 1.947. En esos momentos, Tomorrow era un personaje destinado a la gloria planetaria como miembro del cuerpo de los Planeteer, pero sin la megalomanía que le añadirá Chaykin después.

Otro de los personajes embarcados en este “regreso a los orígenes” fue el detective Axel Starker –más conocido como Star Hawkins-. Starker debutó en la serie Strange Adventures# 114, publicada en marzo de 1.960. El detective, amante del dinero –sobre todo, gastarlo- y acompañado de su fiel ayudante robótica, Ilda, será un personaje determinante en el Centro de la Ciencia Nacional del gobierno de los EEUU en el año 2.092 y terminará por fundar la primera academia para robot detectives.

Starker, en este caso John, más conocido como Manhunter 2.070, se convertirá en la historia de Chaykin en el hermano mayor de Axel Starker.
 
El periodista y escritor Homer Glint; la modelo transmutada en periodista, Karel Sorensen; y el aventurero y “plaboy” Rick Purvis, todos protagonistas de la serie The Star Rovers –publicada en los años sesenta- también formarán parte del reparto con el que contará Chaykin para la historia que se narra en los tres números de los que está compuesta Twilight.

Todos estos personajes tenían en común, además de su antigüedad editorial, el formar parte de colecciones del género de la Ciencia Ficción, espacio ideal para las aventuras más desenfrenadas con algún que otro toque metafísico tan del gusto de la literatura de género.

Otra cosa muy distinta fue el giro que Chaykin, magníficamente secundado por los dibujos del español José Luis García López, le acabó dando a todos y cada uno de los mencionados personajes.

Tommy Tomorrow era un lameculos, un pequeño ario adulador que vendió a la mujer que amaba por la gran gloria de la atención mediática. Mientras buscaba su propia gloria no dudó en exterminar a buena parte de sus hombres, entre ellos a su mujer embarazada, y destruyó los restos de una especie que ya era antigua cuando el hombre se pintaba el culo de azul y aullaba a la luna. Sin embargo, Homer Glint lo convirtió en un héroe de las noticias en Interenlace… Y así se quedó.

Con estas frases de John Starker a su hermano Axel queda claro cuáles son los derroteros que sigue la mini serie escrita por Chaykin, hace ya quince años. Constantes como el ansia de poder y el afán destructivos de los seres humanos –perfectamente simbolizados en los megalomaníacos y narcisistas Tomorrow y Purvis- mezcladas con la erótica que rodea cualquier acción de los protagonistas, ya sea ésta virtual o real, serán los auténticos motores de esta radical y provocadora narración.

Chaykin no se corta lo más mínimo en plasmar en unos personajes desconocidos como éstos todos los males de un mundo, el nuestro, que no duda en arrasar especies animales o vegetales en pos de un progreso tan voraz como la locura de buena parte de los personajes que ilustra García López en cada una de las páginas de la historia.
 
La demencia de Tomorrow, un fanático en el más amplio sentido de la palabra empeñado en encontrar un remedio para vivir eternamente cual dios bíblico, o la tergiversación de la realidad orquestada por Purvis en beneficio propio son sólo algunas de las flechas envenenadas que suelta el guionista contra las mentes bien pensantes –las mismas que se enriquecen con las guerras y el dolor humano, pero que no faltan a los oficios religiosos cada fin de semana-.

Twilight es una obra compleja de leer por la cantidad de dobles lecturas que tienen sus personajes, pero resulta tremendamente atractiva de ver, gráficamente hablando, merced al sobresaliente trabajo de José Luis García López.

En sus páginas, los detalles más nimios nos asaltan sin parar, ayudando al lector a situarse en la espiral de locura y sin sentido en la que están sumidos los personajes.

Lo mejor de todo es comprobar cómo el trabajo de ambos autores ha permanecido igual de fresco y candente que cuando la obra llegó a las librerías, lo que demuestra el acierto de la editorial al llamar a un artista como Chaykin, aunque no sé si el resultado final gustó a todos por igual. 
Ahora les toca juzgar a ustedes.

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