domingo, 28 de octubre de 2007

EL RETORNO DEL HOMBRE LOBO: WALDEMAR DANINSKY

Guión: Paul Nashy
Dibujo: Javier Trujillo
Álbum en tapa dura de 80 páginas.
Prólogo de Luis Alberto de Cuenca

Precio: 18€
Una pulicación de la ediorial Aleta para el sello Hegats


Dicen, y dicen bien, que nadie es profeta en su tierra y la idiosincrasia de los habitantes de nuestro país le da una carta de naturaleza a dicho refrán.
Por ello, el caso de Paul Naschy no es una excepción en una tierra dada al elogio fácil, para quien viene de fuera, pero que gusta de ignorar aquello que se tiene dentro de casa.

Aún así, y por mucho que algunos se empeñen, nadie debería ignorar –cuando hablamos del género fantástico- la tremenda deuda que los aficionados a dicho género tenemos para con la figura de un actor, director, escritor y documentalista como Naschy.

Como muy bien señala él mismo en una de las entrevistas de la primera adaptación gráfica de una de sus películas ser un franco tirador del Fantaterror español ha sido durísimo. Me he dejado en el camino jirones de sangre y alma, pero la luna llena sigue brillando en el firmamento.

Así, con un verbo recargado y barroco, pero no exento de belleza y lirismo, se expresa un creador capaz de resucitar el mito del hombre lobo, identificado durante décadas con el rostro del actor Lon Chaney Jr., y con un claro referente cinematográfico como era la productora Hammer Films.

En 1.968, Naschy escribe y protagoniza La marca de lobo, película dirigida por Enrique López Eguiluz, primera de las trece películas protagonizadas por el atormentado noble polaco Waldemar Daninsky y que supone un revulsivo para un género tachado de “menor” o “marginal”.

Después llegarían otros títulos como La noche de Walpurgis (León Kimosvky, 1.970), El retorno de Walpurgis (Carlos Aured, 1.972), El retorno del hombre lobo (1.980), y La bestia y la espada mágica (1.983) estas últimas dirigidas, ambas, por el propio Naschy.

Todas ellas forman parte de la filmografía esencial de un género que -como demostró la pasada edición del Festival de Cine de Sitges- cada día está más de moda dentro de los cineastas de nuestro país, aunque en su momento las películas de Naschy fueran “raras avis” en medio de unas carteleras volcadas en otras temáticas.  

Sea como fuere -y teniendo muy en cuenta que el tiempo acaba por colocar a cada cual en su sitio-, Naschy ha logrado que, de una vez, el país que lo viera nacer le rinda el homenaje que se merece y fruto de ello es la historia grafica El retorno del hombre lobo: Waldemar Daninsky, publicada por la editorial Aleta, dentro de su sello Hegats, y contando con el guión de propio Naschy y los dibujos del artista Javier Trujillo.

Lo primero que hay que destacar es la apropiada elección de una de las películas protagonizadas por Naschy como el licántropo eslavo, en este caso la novena de la saga, al contar entre sus protagonistas con la siempre inquietante condesa Erzébeth Bathory, conocida por sus excesos sangrientos en pos de la eterna juventud.

Además, el desarrollo de la película, la cual combina el sangriento reguero dejado por quienes desean devolver al mundo de los vivos a la perversa noble, con la búsqueda de redención del atormentado Waldemar, es un territorio muy fértil para que un dibujante de estilo realista y marcado gusto por los colores cálidos y llamativos de rienda suelta a su trabajo.

De ahí que junto con la épica La bestia y la espada mágica –desarrollada en España y en el lejano Japón- El regreso del hombre lobo fuera una lógica elección para trasladar al papel las aventuras del hombre lobo interpretado por Naschy.

Otro elemento que queda palpable, desde las primeras hojas de la historia, es el marcado erotismo de las protagonistas femeninas, tanto la condesa como las estudiantes que cruzarán la línea de lo arcano y lo prohibido para resucitar a su nueva dueña. Esto da pie a que Trujillo nos deleite con imágenes cargadas de sensualidad y de cuerpos femeninos, algunos de los cuales se ven salpicados por la sangre que demanda el vil espíritu de la condesa Bathory.

Trujillo, quien declaraba -durante la presentación del cómic en el espacio de la sala Brigadoon durante el Festival de Sitges- haber visto la película cerca de medio centenar de veces, también gusta de retratar al aristócrata polaco de diversas formas, así como a otros de los rostros más entrañables del fantástico español, Narciso Ibánez Menta, actor, director y guionista del género y padre de otro de los pilares del género fantástico español, Narciso Ibánez Serrador, responsable de la celebérrimas Historias para no dormir.

Menta aparece magníficamente retratado en las primeras páginas del cómic, en su papel del profesor Oswald, el estudioso que tutelará a Erika, Karín y Bárbara, las tres estudiantes que acudirán a un recóndito lugar de los montes Cárpatos para encontrar el legado de la sangrienta Erzéberth y su despiadada corte, entre cuyos integrantes se encuentra Waldemar Daninsky.

Trujillo aprovecha el ambiente gótico que se desarrollará, una vez que las tres estudiantes encuentren la tumba de Bathory, de su fiel Mosses Otto y de Daninsky, para entregarse al empeño de tratar de dotar de textura a las páginas que se desarrollan en el castillo ocupado ahora por Danisnky y su fiel Mircaya, y en todos los elementos que nos trasladan hasta un pasado marcado por los abusos, las muertes y la destrucción.

Junto a esto, Trujillo hace suyo el postulado de Naschy sobre su personaje Waldemar Danisnky es un personaje que, lejos de la bestia que lleva dentro, está gobernado por un inmenso romanticismo, el cual acaba dictando sus acciones. Por ello, junto a las arcanas ceremonias de Erika, Trujillo plasma la historia de amor entre el noble y la dulce Karin, aquella que ame lo suficiente al hombre como para traspasar su corazón con la sagrada plata en una noche de plenilunio y, además, sea capaz de sacrificar su vida, si fuera necesario.

En las páginas en las que somos testigos, al igual que una paralizada Karin, de la transformación del hombre en lobo, Trujillo destila ese romanticismo que siempre ha estado presente en las películas de Naschy y que más de uno no ha sido capaz de ver. Y junto a los pictóricos, a ratos impactantes y a ratos hermosos, dibujos de Trujillo, están los textos, los diálogos y la voz del narrador, escritos por Naschy.

Ya lo dije antes. Puede que la manera de expresarse de Naschy, tan correcta que nos chirría en una época donde las personas han olvidado la riqueza de su idioma para transformarlo en una especie de jerga similar a la que se utiliza en la película Blade Runner, nos resulte excesivamente recargada y barroca.

No obstante, no se me ocurre mejor manera de acompañar los dibujos de Trujillo que las palabras dotadas del misterio y del carácter gótico que tanto gustan a Naschy. Puede que a algunos les cueste seguirlos, dada su riqueza estilística y el volumen que acompañan a las 68 páginas de la obra. Aún así, el trabajo de Naschy demuestra lo bien puesto que está el adjetivo “novela gráfica" en una obra como esta.
                                                        
Por último, destacar, no sólo la apuesta de una editorial como Aleta, al presentar un producto como éste, sino la cuidada presentación y la calidad de impresión. Además, El retorno del hombre lobo incluye, no sólo un prólogo de una persona más que conocedora del género –y del noveno arte- como lo es Luis Alberto de Cuenca, sino entrevistas con los dos autores, así como un análisis de la figura de Naschy por Santiago de Bernardo.

En resumen, esta nueva propuesta de la editorial Aleta, presentada bajo su sello Hegats –Gran Aleta- supone un placer para los aficionados al género, al trabajo de Paul Naschy y un muy merecido homenaje a su figura, como pieza imprescindible del Fantaterror español.

Para quienes quieran conocer la película original, les recomiendo, al igual que hiciera Naschy, la versión americana de la misma –titulada en dicho mercado Night of the werewolf- o en su defecto, la versión comercializada por TriPictures en nuestro país, aunque no sea tan fácil de encontrar como la versión para el mercado anglosajón.

Agradezco las facilidades dadas por la editorial Aleta y su responsable, Joseba Basalo, para la redacción de esta reseña

La fotografía que se incluye en esta reseña corresponde a la presentación del cómic durante el pasado festival de cine de Sitges y en ella se puede ver (Izda a derecha) a: Joseba Basalo, Paul Naschy, Santiago de Bernardo -responsable de los textos que acompañan al cómic- y Javier Trujillo

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