lunes, 17 de diciembre de 2007

600


Según cuenta la historia, mezclada con una cierta leyenda, el rey Leónidas y sus trescientos guerreros espartanos se situaron en el paso de las Termópilas para impedir que el rey persa Jerjes y sus tropas lograran conquistar toda Grecia. Fue una gesta épica para tan sólo trescientos hombres armados con sus escudos, yelmos y largas lanzas.

Aunque la historia tampoco es que se ponga muy de acuerdo en el número. ¿Fueron trescientos los guerreros? ¿Algunos más? ¿O en realidad fueron seiscientos?
Como en otras ocasiones en las que nos invade la duda, Enrique. V. Vegas tiene la respuesta al enigma planteado.

Para el dibujante, guionista y responsable de alguno de los delirios gráficos más recordados en los últimos años, el rey Leónidas de Esparta, llamado a ser rey desde el día en el que nació, cargó con seiscientos guerreros, en su empeño por detener a… Jorge Javier…este, no ése no es… En su empeño por detener a Jerjes.

El caso que los comienzos del mítico soberano fueron algo más duros de lo que se podía pensar, en especial por el aspecto de querubín que Leónidas tenía de pequeño. Aún así, tras aquel aspecto “inocente”, se escondía un indómito combatiente, con muy mal carácter.

Con el tiempo, su fama –y su carácter- llegaron hasta los más recónditos lugares de Grecia, además de su gusto por una buena pelea.

De ahí que cuando el mentado Jerjes asomara la jeta por sus tierras, Leónidas y sus aguerridos combatientes encontraran la oportunidad perfecta para lanzarse de cabeza al combate, y de paso hacer un poco de turismo por su tierra.

Cierto es que algunos quisieron subirse al carro –para salir en la foto, claro está-, pero no contaban con la determinación del buen rey, poco amante del protocolo.


Una vez metidos en el fregado, las tropas persas, incluidos los temibles “diez mil” con disfraces súper chulos, se dieron de bruces con los hombres de Leónidas y su determinación por preservar el secreto del yogurt con bífidus.

Fue una guerra sin cuartel donde ni los gigantes ni los elefantes estuvieron ajenos al sarao que se vivió en el estrecho –e incómodo- paso de las Termópilas.

Lo malo es que el destino estaba sellado y, a pesar del tesón de Leónidas y los suyos, los persas eran más.
Los libros de historia dicen que no quedó ninguno, aunque, de todas formas, no siempre los historiadores aciertan…

Y llegados a este punto, qué se puede decir de Enrique V. Vegas que no se haya dicho, escrito, narrado o cantado ya como los juglares de la Edad Media. Puede que lo único que nos quede por preguntar es ¿hasta dónde le dará el ingenio, en su ya larga saga de los Cabezones en cualquier escenario-situación que se nos pueda ocurrir? Da la sensación de que su repertorio de ocurrencias no tiene fin, como el bolso de Mary Poppins, vamos.

Lo dicho, si quieren pasar un rato divertido y conocer aquello que los historiadores han pasado por alto, 600 es la lectura más recomendable, faltaría más.


Guión y dibujos de Enrique V. Vegas
Color de portada de Juan M. Vicente.
Cómic de 32 páginas en blanco y negro
Precio: 2.50€
Un presentación de la línea Siurell para Dolmen Editorial


© Enrique V. Vegas 2013

1 comentario:

  1. Hola, segun varios historiadores en las termópilas no solo lucharon los espartanos, lucharon también un aproximado de 2,000 soldados de otras ciudades griegas. Además, cada soldado espartano contaba con 2 "sirvientes" (esclavos pero con un poco mas de derechos) para un total de 600 los cuales solo se dedicaban a hacer cosas como preparar la comida y cargar bultos. En el ultimo dia de combate en el paso de las Termópilas solo se quedaron los trecientos espartanos y otros 700 soldados de la ciudad de Tespias, para un total de 1,000 soldados contra el aun abundante ejercito persa. ¿Que de que diablos me sirve poner este comentario?Pues para compartir conocimientos, ademas de que no tengo nada mejor que hacer.

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