viernes, 21 de diciembre de 2007

LEONES, TIGRES Y OSOS

Guión de Mike Bullock
Dibujo de Jack Lawrence
Tomo de 96 páginas a color en formato rústica
ISBN: 84-9814-691-7
Norma Editorial


Lo malo de ser pequeño, además de no llegar hasta donde tienen guardada la caja con las galletas de chocolate, es que los mayores siempre deciden por ti. Y, normalmente, no lo hacen del todo mal. Claro que, por mucho que ellos se empeñen, hay cosas que no son fáciles de asimilar por un niño que ve cómo toda su vida acaba patas arriba cuando su madre decide cambiar de trabajo y, con ello, de casa.

En medio de todo, Joseph, el protagonista de esta historia, trata de encontrarle algún sentido a todo aquello, aunque difícilmente lo logra. Sus únicos pensamientos están volcados en recordar lo que estarán haciendo sus amigos al final de la calle y poco más.

Por fortuna, Joseph cuenta con una aliada que conoce muy bien la situación que está viviendo el niño. Se trata de su abuela, la cual, antes de que abandone su hogar, está a punto de entregarle un regalo muy especial. Es un regalo similar al que le hizo su abuelo cuando ella era una niña de la misma edad que Joseph.
En aquella ocasión, se trató de un gran oso de peluche, el rey de los osos, mientras que esta vez a Joseph le ha tocado contar con la compañía de el Orgullo de la noche, protectores de los inocentes.

Son cuatro felinos de peluche -una pantera, una tigresa, un león y un tigre blanco (Minerva, Venus, Pallo y Ares)-, cuya misión es defender a los más pequeños del ataque de las sombras que acechan en la oscuridad.
Según pone en la caja en la que vienen guardados, para que logren su cometido, cada uno de ellos debe ser colocado en una de las esquinas de la cama y el niño no tendrá nada que temer.

Esa noche, y a pesar de los ruidos que se escuchan en la habitación, Joseph logra dormir de un tirón.
A la mañana siguiente, el infante le cuenta a su abuela lo contento que está con su regalo y ésta le cuenta que ella también contó con la protección de un amigo de peluche para salvaguardar sus sueños.
Lo que no estaba en los planes de Joseph es que, esa misma noche, sus amigos de juguete se transformarían en animales de carne y hueso y que, junto a ellos, acabaría en el territorio del rey Oso. Son muchas emociones para el niño, el cual no tiene tiempo para asimilarlas todas, en su viaje hasta el castillo de Cristal, morada del señor de aquel lugar.

Una vez allí, Joseph conocerá, de primera mano la razón de ser que mueve a todos los animales que llenan aquel reino y deberá enfrentarse a su futuro más cercano, futuro en el que también estará involucrada la pequeña Courtney, nieta del creador de los muñecos.
En una época donde el noveno arte se está empapando del cinismo que predomina en nuestra sociedad, Leones, tigres y osos es un soplo, casi un vendaval, de aire fresco para quienes gustan de disfrutar de buenas historias, cargadas de elementos mágicos e imaginativos.

Sus autores, Mike Bullock y Jack Lawrence, nos llevan hasta un mundo donde las cosas tienen sus colores y sus texturas mucho mejor definidas, y donde la gama de grises no nos impide ver el color de los oponentes. Los animales que cobran vida, una vez que acaban en manos de sus dueños, son los encargados de defender a los más pequeños de las criaturas que moran en la oscuridad y amenazan con llevárselos. Es un enfrentamiento ancestral entre la luz y la oscuridad y, como en toda guerra, hay bajas por ambos lados.

En Leones, tigres y osos  todo parece estar bien calculado. Lawrence tiene un grafismo simple, bien definido, llamativo y asequible para cualquiera. Mientras, su compañero Bullock, llena las páginas con diálogos sencillos, atractivos, divertidos y cargados de la magia necesaria para no dejar escapar al lector.
No es de extrañar que en el pasado salón de Angoulème, la obra fuera galardonada con el premio al mejor álbum infantil, en reconocimiento a lo acertado de su tratamiento.

También se entiende la admiración de muchos compañeros de profesión –como la guionista Gail Simone, el creador de la serie HeroBear and the kid, o el desaparecido dibujante Mike Wieringo- ante la creación de Bullock y Lawrence.

Leones, tigres y osos merece que el lector se detenga ante ella en medio del aluvión de lecturas “recomendadas” que llenan las librerías especializadas y disfrute con su lectura. Además, en unas fiestas donde la magia y la ilusión han dado paso al consumismo más voraz y desenfrenado, Leones, tigres y osos en una puerta abierta para todos aquellos que quieran recuperar la ilusión y la imaginación, la cual siempre nos ayuda a vivir mejor.

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