sábado, 20 de diciembre de 2008

BRUJEANDO: SE ACABO LA MAGIA

Guión: Teresa Valero
Dibujo y color: Juanjo Guarnido
Álbum de 48 páginas en tapa dura
ISBN: 978-84-9847-519-7
Norma Editorial


El mundo de las hadas y de las brujas, tan cerca y tan lejos, a la misma vez. Cada uno ocupando un lugar en los bosques, pero separados por muchas razones.
La primera, y principal, tal y como muy bien señala la reina del mundo de las hadas, Titania, es que las brujas son vulgares, muy feas y sin ninguna belleza, ni distinción.
Después está el uso que hacen de la magia y con qué fines. Se supone que para el mundo de las hadas y los duendes, la magia debe ser un instrumento para hacer el bien, todo lo contrario a lo que opinan las brujas, cuyo principal interés es lograr poder sobre todas las cosas. Y entre medias estábamos los seres humanos, frágiles criaturas, siempre a expensas de los caprichos de ambos mundos

Lo que ocurre es que, en la actualidad, a los humanos nos importa más enterarnos de lo que pasa por el mundo, gracias a ese pérfido invento que se llama televisión, y no estamos para prestarle atención ni a las brujas, ni a las hadas, ni a los duendes, ni a nada que suene remotamente mágico. De ahí que las brujas, las hadas, los duendes y otras criaturas mágicas traten de sobrevivir ocupándose de sus labores cotidianas.

En el bando de las brujas, tenemos a Brygia, Sortilega y Febris, tres hermanas, las cuales tratan de vivir en comunidad, aunque sus motivaciones sean bien distintas.
La historia arranca justo antes de la fiesta de Walpurgis, toda una celebración para el mundo de los seres de la oscuridad. Mientras las tres discuten sobre la conveniencia de asistir o no a dicho encuentro aparece en escena Panacea, la brujita a la que criaron, quien, al crecer, decidió marcharse a vivir con los mortales. Con ella llegará su marido mortal, Rex Spot y la hija de ambos, Hécate.

Ni que decir tiene que el pretencioso de Rex chocará, de manera frontal y sin la más mínima duda, con las tres hermanas, sobre todo por el empeño de éste en “sacarlas de la prehistoria”.
Superada la sorpresa generada por los recién llegados, los sobresaltos regresarán a la casa de las tres brujas de la mano de un repollo,… perdón, de un bebé de hada, quien, sin saber ni cómo ni por qué, ha terminado dentro de uno de los calderos de las brujas.

La aparición del bebé, no sólo conmocionará a las tres hermanas, sino a la misma Titania, sobre todo cuando descubra que falta una de sus hadas bebitas. Lo peor es que la reina está rodeada de ineptas –por no decir de ineptos, en general- los cuales no serían capaces de encontrar una solución ni por casualidad.

Claro que las cosas sólo han empezado a descontrolarse, en especial por el empeño de Panacea y Rex Spot en presentar al mundo de las sombras las ventajas de la televisión, y por los poderes de la pequeña bruja-hada-bebé.

BRUJEANDO ¡Se acabó la magia! es una historia simple, divertida, sin mayores pretensiones que entretener al lector. Sus páginas están llenas de unos diálogos ocurrentes y divertidos, algunos con doble sentido, y de unos dibujos tan brillantes y bonitos, salidos de los lápices de Juanjo Guarnido.
La responsable del guión, Teresa Valero, nos cuenta que las brujas no son tan malas como las pintan y que las hadas y los duendes tampoco es que sean tan maravillosos y luminosos como pudieran parecer, a simple vista. Además, la desesperación de la pobre reina Titania, rodeada de botarates y de un rey Oberón más preocupado en descansar sobre una nube, o hacer animalitos de papiroflexia –en compañía del duende Puck- es realmente divertida de ver.

Guarnido, alejado temporalmente de su cínico, pero atractivo detective gatuno Blacksad, demuestra su capacidad para mostrarnos todo tipo de personajes de una manera genial. De entre todos destaca la pequeña bruja-hada-bebita, absolutamente adorable, en cada una de las viñetas en las que aparece.

A primera vista, BRUJEADO ¡Se acabó la magia! puede parecer una obra menor, en la multi premiada carrera de Juanjo Guarnido, aunque, personalmente, creo que es un muy buen ejemplo de la capacidad del autor por dibujar cualquier cosa que se le ponga por delante, sin perder un ápice de calidad.

Lo deseable sería que esta serie pudiera tener una versión animada. A buen seguro que disfrutaríamos -tanto o más que con su versión gráfica- de las aventuras para la pequeña pantalla de las tres hermanas brujas, la reina Titania y su destartalado mundo, y las andanzas de la pequeña hada-bruja-bebita.

Agradezco a Norma Editorial, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada y las dos imágenes interiores.

jueves, 18 de diciembre de 2008

LOS NAUFRAGOS DE YTHAQ: TERRA INCOGNITA y OFIDIA LA GEMELA



Guión: Christophe Arleston
Dibujo: Adrien Floch
Color: Crazytoons
Albumes en tapa dura, de 64 páginas en color
Precio: 17€
ISBN: 84-611-2599-1 y 978-84-611-7514-7
Editorial Rossell  
 

La vida de la aspirante a astronavegador Kiri Welgoat cambia radicalmente al ser degrada y enviada a servir bebidas en uno de los muchos bares que llenan la lujosa nave El bruma del Cometa. A partir de ese momento Kiri deberá conformarse con contarle su historia a los ricos y ociosos pasajeros que matan su tiempo emborrachándose durante el viaje.

Uno de esos pasajeros es la exasperante y caprichosa señorita Calysta, demasiado acostumbrada a mandar y a no hacer nada mejor. Parecía que nada podría alterar el “status quo” de aquella situación hasta que El bruma del Cometa vio su trayectoria alterada por la atracción gravitatoria de un planeta que no figuraba en ninguna carta de navegación. Entonces, Kiri, la remilgada Calysta y Narvar, un técnico de mantenimiento de la nave, saldrán despedidos de la estructura principal de El bruma del Cometa, estrellándose contra uno de los océanos que cubre el planeta.

Tras un accidentado paseo por la entrañas de una criatura marina, los tres supervivientes acaban en manos de los banfoos, una de las muchas razas que habitan en aquella tierra. La comunidad de Banfoo vive a orillas del océano rosado desde tiempo inmemorial. Su vida está organizada de manera simple: pesca, cosecha y justicia. Los Banfoo sienten verdadera pasión por los juicios y el más mínimo conflicto se resuelve ante un tribunal.

Por ello, no es de extrañar que los tres recién llegados acaben ante un tribunal para dilucidar un conflicto relacionado con los destrozos producidos por su nave al llegar hasta el territorio Banfoo. Por fortuna para ellos, un feng, raza de eruditos que recorre el planeta tomando nota de todo lo que sucede, desequilibrará la balanza de la justicia a su favor.

Sin embargo, los problemas de Kiri, Calysta y Narvar no han hecho más que empezar. Nada más salir de la aldea Banfoo se toparán con las huestes de la pérfida Margrave Ofidia, liderados por el despiadado Dhokos. Ofidia está empeñada en encontrar supervivientes de la nave que ha caído en la capital del planeta, la ciudad libre de Bridmoth. Aún así, los viajeros se dirigirán hasta la capital para tratar de encontrar, entre los restos del naufragio, una manera de regresar a su mundo.
Fácil de decir pero muy complicado de conseguir, ante el tesón de los hombres de Ofidia.

Con lo que nadie contaba es con los poderes que aquel lugar despertará en Kiri, relacionados, según cuenta el feng, con las corrientes de energía que recorren el lugar y los nudos de fuerzas que se forman al chocar dos de ellas.

Tanto sobresalto y nuevo descubrimiento culminará cuando Calysta adopte la personalidad de la Margrave Ofidia, papel que interpretará, primero, para sobrevivir, y  luego, por el placer de tener a todos los que le rodean pendientes de sus caprichos.

Mientras tanto, el resto de náufragos de la nave “Bruma del cometa” trata de adaptarse a las condiciones del lugar en el que están, a la vez que buscan una solución para rescatar a Calysta de las garras de la Margrave.
La solución llegará, de la mano de un circo ambulante, el cual se convertirá en la llave de entrada para poder dar con la Margrave y, se supone, que con Calysta, dado que Kiri y sus amigos ignoran lo que ha ocurrido.

Sin embargo, las cosas se precipitarán cuando Calysta descubra que no hay una, sino dos Margrave, solución ideal para tener a los habitantes del planeta bajo su férreo control. Será entonces, cuando entre en escena Jeh, “el codicioso”, un Feng que ha renegado de su raza y que ahora vende sus conocimientos al mejor postor. El caso es que Jeh, es, además, el padre de Tao, hecho que añadirá un nuevo nudo argumental a una historia plagada de ellos.

Magia y misticismo, fuerzas antagónicas que luchan por sobrevivir, y un caudal de aventuras, presentes y futuras, son algunos de los elementos que se dan cita en estas dos primeras entregas de la saga Los náufragos de Ythaq, escrita por Christophe Arleston y dibujada por Adrien Floch.

Arleston, conocido por sus trabajos en colecciones como Lanfeust de Troy, nos traslada hasta un mundo donde, en cualquier rincón, puede surgir la sorpresa. Un mundo poblado de seres tan peculiares como los litigantes banfoo, los estudiosos y mesurados feng, o las tropas mercenarias de la despiadada Ofidia.
No obstante, Arleston no se conforma con mostrarnos las peripecias del día a día de los personajes, sino que nos reserva sorpresas, tales como los poderes que despiertan, sin razón alguna, en Kiri.

En el apartado gráfico, Adrien Floch –que ha publicado en Francia Fatal Jack y Slhoka, ambas para Soleil- realiza un trabajo a la altura de los requerimientos, combinando minuciosidad y sentido del ritmo. Sus páginas siguen un esquema clásico de maquetación –entre nueve y once viñetas- donde el dibujante da rienda suelta a su gusto por los pequeños detalles y por la definición de cada uno de los personajes. Destacan, especialmente, sus figuras femeninas y los rostros de seres no humanos, tales como el del feng Tao.  Además Floch no olvida la importancia que para una historia de este tipo tienen los fondos y los ambientes, haciendo especial hincapié en dicho apartado.

El resultado final, apoyado en el acertado color aportado por Crazytoon, es una obra tremendamente amena de leer –y eso que tiene 64 páginas en vez de las 48 habituales en este tipo de álbumes- y que no te deja escapar mientras estás leyéndola.

Tal y como viene siendo habitual, la editorial Rossell nos presenta dos cuidados álbumes, edición numerada de 3.050 y 2.050 ejemplares respectivamente y que, como también es habitual, te deja con la miel en los labios, esperando la continuación de las aventuras de Kiri, Narvar, Tao, Calysta y algunos nuevos compañeros de viaje en la tercera parte titulada El suspiro de las estrellas.

Agradezco a Rossell Comics, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como las imágenes de las portadas

lunes, 15 de diciembre de 2008

CINDERALLA

Junko Mizuno
Tomo de 136 páginas a color
Precio: 11€
Ediciones Imho 


A lo largo de la historia de la humanidad se ha contado la misma trama de mil formas distintas. En algunos casos, sólo fueron versiones más o menos actualizadas de un relato original, al que se le añadieron algunos detalles para actualizarlo. En otros casos, las variaciones terminaron por tergiversar el espíritu mismo del relato original, razón por la cual, los resultados fueron del todo desaconsejables. Por último están los casos -más bien escasos- de autores que, partiendo de un relato más que conocido por los miembros de nuestra sociedad, lograron aportarle algo nuevo y diferente, lejos de lo que se podía encontrar hasta ese momento. Y éste es el caso de la autora japonesa Junko Mizuno, responsable de la obra Cinderalla, versión gótica, gore y terrorífica del personaje de Cenicienta.

Mizuno, una de las autoras contemporáneas más presentes en el actual mercado japonés, nos presenta  a una jovencita llamada Cinderalla, que vivía muy feliz con su padre. Éste llevaba un restaurante de Yakitoris (brochetas japonesas) muy famoso, conocido en todo el país por el secreto de su salsa Teriyaki.

No obstante, la vida de Cinderalla dará un vuelco el día que su padre muera, víctima de una indigestión. Aunque lo que, de verdad, sorprenderá a la joven Cinderalla será ver a su padre convertido en un zombi y saber que, a pesar de su estado, su progenitor se vuelve a casar con otra zombi, Carolina. Su nueva madre vendrá acompañada de dos hijas, Akko y Aki, y de un voraz apetito, el cual pondrá en peligro la relación entre Cinderalla y su padre. Además, sus dos hermanastras resultarán ser unas caprichosas cuya única dedicación es tener siempre ocupada a Cinderalla con sus encargos. ¿A que suena al cuento original?

Justo cuando la situación se estaba volviendo del todo insoportable, Cinderalla se encontrará con un apuesto zombi y rescatará de un funesto experimento a la hija de un hada del país de la maravillas. Con la ayuda de esta última, Cinderalla logrará tener una cita con El Príncipe, el bello zombi del que Cinderalla anda prendada, aunque, para ello, tenga que morir en el intento.

Cinderalla es una obra inusual por la cantidad de referencias de la cultura popular que contiene y por el tratamiento que realiza Junko Mizuno de una obra tan conocida como La Cenicienta. Por añadidura, Cinderalla no duda en mostrar sus atractivos físicos, algo que también hacen sus odiosas hermanastras, añadiendo un elemento erótico bastante inusual en la mayoría de las series de manga publicadas en nuestro país.

Mizuno posee un estilo muy definido, en donde los personajes suelen ocupar un papel protagonista, en relación con el resto de la página. Esto no quiere decir que la autora no cuide el resto de los detalles presentes en la obra, aunque queda clara su querencia por dibujar todas y cada una de las expresiones de un personaje como Cinderalla.
El resultado de todo es una obra dinámica, llena de dobles lecturas, de un grafismo cercano a la cultura pop, pero sin perder ese halo de magia y misterio que rodea a todo cuento de hadas que se precie.

El único pero que se le puede poner a esta obra  -y lamentablemente es algo que cada día se puede apreciar más en el mercado editorial español- es su deficiente traducción al castellano, la cual desvirtúa muchos de los diálogos. Es una pena, porque el resto de la edición está muy bien.

Agradezco a la editorial Imho, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada y las dos imágenes interiores.

Agradezco a Elena Santana su ayuda en la redacción de esta reseña.

lunes, 8 de diciembre de 2008

MIKI FALLS

Guión y dibujo: Mark Crilley
Serie de cuatro números, en blanco y negro, y de 165 páginas cada uno
Precio: $7,99 cada uno
Harper Teen/ Harper Collins Publishers USA 


Para cualquiera que vea las portadas de una serie como Miki Falls, lo más lógico sería pensar que nos encontramos ante la típica serie de shojo manga –manga romántico, destinado a un público femenino-. Dicho género copa cada vez más las estanterías de las librerías especializadas, con títulos tales como Fruits Basket, Emma o Sailor Moon. Y si bien esta sensación se puede sentir en las primeras páginas no hay nada más lejos de la realidad en cuanto a Miki Falls se refiere.

Contada en cuatro tomos, cada uno referido a una estación del año distinta, la historia parte de los intentos de una adolescente llamada Miki Yoshida decidida a conquistar el corazón de Hiro Sakurai, hasta que descubre la verdadera identidad del protagonista. Éste, enviado de los dioses para proteger la esencia del amor en la Tierra, no se puede permitir el lujo de tener ningún tipo de relación amorosa con una humana, dado que, si así fuera, acabaría descuidando sus obligaciones.

Con lo que no contaba Hiro es que Miki no está dispuesta a dejarlo así como así, aunque para ello se tenga que enfrentar al sistema inmortal establecido por la diosa del amor…

¿Conseguirá Miki convencer a Hiro de que lo que siente por él es más que un simple capricho? ¿Qué pasará si Hiro acepta a tener una relación sentimental con Miki?

La respuesta a estas preguntas nos la da Mark Crilley en esta nueva serie en la que el personaje principal es el amor, en todas sus diferentes apariencias. Amor furtivo, amor estable, amor pasajero y, por supuesto, amor prohibido.

Crilley construye una obra madura en donde se analiza de una forma sensata y convincente las relaciones entre los seres humanos, sin caer en el sentimentalismo ñoño y manido del que suelen hacer gala muchas de las historias de shojo manga. No es de extrañar, por lo tanto, que la crítica y los lectores se hayan volcado con esta nueva serie de Crilley.

Agradezco a Mark Crilley las facilidades dadas, así como las imágenes cedidas para la redacción de esta reseña
Micki Falls © and TM Mark Crilley 2010
© Harper Collins Publisher por la edición 2010


Agradezco a Elena Santana su ayuda en la redacción de esta reseña.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

SALON DEL MANGA DE BARCELONA 2008: CRISIS, QUE CRISIS?

De un tiempo a esta parte, sobre todo en los últimos meses, resulta casi imposible hablar de un tema determinado sin que aparezca la palabra “crisis”. Y poco importa el escenario escogido o los protagonistas. Nada ni nadie parecen estar a salvo de los tentáculos de dicha crisis.
Claro está que siempre hay excepciones que demuestran que todos los males de la actual sociedad no son culpa  de la “crisis”, sino de la mala cabeza de muchos seres humanos.

No se puede negar que estamos en un periodo de recesión económica y habrá que acostumbrarse a los recortes que ello acarree. Otra cosa muy distinta es pretender que, por culpa de la situación que nos está tocando vivir, la sociedad deba paralizarse y entrar en un estado de letargo, a la espera de tiempos mejores.

Dicen que, a mal tiempo, buena cara, sentencia que no deja de estar teñida de un sentimiento de resignación que poco a nada tiene que ver con el tema que nos ocupa. Y este tema tiene mucho que ver con quienes no dejan escapar la oportunidad de disfrutar en un evento, para el cual han estado esperando durante todo un año. Cierto es que dicho grupo –los otakus, para empezar a centrarnos- no son los únicos que cuentan con eventos anuales, tal y como El Salón del Manga de Barcelona. Sin embargo, el mencionado grupo ha demostrado una capacidad de organización y una fidelidad que ya quisiera para sí el resto de los integrantes del mundo del fandom. Y es que la realidad es la siguiente: mientras el Salón Internacional de Cómic de Barcelona lleva varios años estancado en unas cifras similares de visitantes, su hermano pequeño, El Salón del Manga, no para de crecer.

Se podría argumentar que el primero ha llegado a un techo, algo que todavía no le ha ocurrido al Salón del Manga. Quien conoce este mundo por dentro sabe que el mundo del cómic en general no ha tenido un relevo generacional claro. Es más, de poder argumentar este relevo ha de nombrarse con mayúsculas el mundo del manga.

Los hijos de quienes aún leen cómics, prefieren leer mangas antes que cómic de superhéroes o álbumes franceses. Hay intentos, y cada vez proliferan más, de adaptar las temáticas y los formatos antes comentados a los nuevos gustos, pero dichas propuestas siguen sin gozar de una buena difusión entre quienes prefieren leer historias tremendamente dinámicas, con personajes de ojos rasgados, viviendo las más variopintas aventuras.
La consecuencia directa de todo ello es un distanciamiento claro, en gustos y estéticas, entre padres e hijos, los cuales disfrutan de un mismo soporte, el gráfico, pero presentado de manera distinta.

Además, el fenómeno de un Salón como el del Manga –a cuya sombra proliferan más y más eventos de este estilo- está directamente relacionado con la implantación del anime en las televisiones y en la gran pantalla, y con la invasión de todo tipo de merchandising llegado desde el lejano oriente. Esto no es algo exclusivo del formato, pero su implantación como un verdadero referente cultural no se puede comparar con nada conocido hasta la fecha. Lejos quedan colecciones como las de las figuras clásicas de Star Wars, G.I. Joe, Masters del Universo, o de superhéroes como Batman o Spider-man.

Los dos últimos, no obstante, continúan teniendo cierta vigencia -dadas sus adaptaciones cinematográficas y animadas- al igual que Star Wars, la cual se ha adaptado a los nuevos gustos con la serie Clone Wars. Sin embargo, no son comprables con todo el material que se podía ver en los diferentes stands que llenaban La Farga de L´hospitalet, una de la sedes del Salón del Manga de este año. La realidad es que el mundo del manga y el anime ha logrado desplazar al mundo del fandom clásico y éste último, o no quiere o no sabe qué hacer ante tal suceso.

Lo años no pasan en balde y queda claro que las nuevas generaciones vienen pisando muy, muy fuerte. Es un tarea casi titánica oponerse a ellas. Todo ello no es óbice para admitir que el mundo de los otakus es mucho más atractivo y dinámico que el mundo del fandom “clásico” y sólo hace falta ver las actividades de ambos salones catalanes para darse cuenta de ello.

En la edición 2008 del Salón del Manga se podía recorrer hasta tres escenarios distintos, según los gustos de los visitantes. Quien quisiera disfrutar con una selección de los mejores títulos de la animación más actual, podía. Todos aquellos aficionados al Karaoke, al World Cosplay Summit o a disfrutar con un concurso de ParaPara también tenían la oportunidad de ello, gracias a todos los actos organizados durante los días que duró el evento. Además, dichos encuentros estaban jalonados con las actuaciones de destacados grupos y solistas del panorama otaku.

Si el visitante prefería las mesas redondas, los encuentros con autores, visitar exposiciones o asistir a talleres, también tenía la oportunidad,  a lo largo de cada uno de los días.
Al final, se tenía la sensación de que un visitante cualquiera tendría que pasarse los cuatro días en las distintas sedes, desde las primeras horas -tras tener soportar alguna de las tremendas colas que se formaban para entrar. Una vez dentro, lo siguiente sería programarse el tiempo, como si de una misión de combate se tratara, y, a buen seguro, que le faltaría tiempo para ver todo.

No me quiero olvidar de un elemento que anima mucho el encuentro, que no es otro que los propios asistentes.

Se suele hacer especial hincapié en los invitados –de los cuales destacaría Kaiji Kawaguchi (Eagle);  Yoshikazu Yasuhiko (Gundam: The Origin) y Junko Mizuno (Cinderella)-  en las novedades editoriales presentadas, o en las exposiciones, de las cuales este año sobresalía la dedicada al personaje de Doraemon. Todo esto es muy importante y demuestra el nivel y el grado de profesionalidad de los responsables del evento. Sin embargo, el caudal humano que se desplaza hasta el evento termina por darle un sabor único y que lo diferencia del Salón Internacional del Cómic de Barcelona.

Posiblemente el colorido, el cual tiene que ver con la afición de los otakus por ir vestidos igual que su personaje favorito, y su ansia por compartir con los demás sus gustos sea algo que se ha terminado por convertir en lo que les diferencia de los lectores habituales de cómics, ya sean éstos de superhéroes o del mercado francófono.  Al final, aquello que más le critican quienes no le encuentran al manga ninguna virtud se ha convertido en su mejor tarjeta de presentación.

Cierto es que los medios suelen abusar de los estereotipos y gustan de presentar a los otakus como una “panda de descerebrados” sin nada más que ofrecer –cuando no, cosas peores-. Afortunadamente, el tiempo está acabando con dichos prejuicios y cada vez son más los que opinan que el manga y el anime son una forma de narración tan válida e importante como las ya conocidas.

Ya sólo queda que el resto del mundo del fandom deje de ver a todo lo que rodea a los otakus y sus gustos –manga, anime y todo lo que se deriva de ellos- como una moda o una invasión que pone en peligro sus gustos. Que yo sepa, es lo mismo leer un cómic de Spider-man, una novela gráfica de David Lapham, un tomo de XIII o Death Note. Podrá variar el formato, pero todo está marcado por un común denominador, el formato gráfico.
El resto son etiquetas que, si bien sirven para identificar un producto, no deberían llegar más allá de su cometido.

Termino con un par de apuntes. Este año se han entregado, por primera vez, los premios del Salón del Manga, cuyas votaciones se han efectuado por Internet y la experiencia ha sido todo un éxito, a tenor de la alta participación registrada. Con ello, queda claro el nivel de implicación de los aficionados con sus series y/ o autores favoritos.

Y el sábado día uno de noviembre, los tres espacios en los que se desarrolló el evento presentaron lleno absoluto, tras las largas colas que se formaron desde tempranas horas de la mañana.  Al final pasaron 60.000 visitantes por El Salón del Manga, superando, por lo tanto, la cifra del pasado año, 48.000 visitantes. Entonces, ¿quién dijo que estamos en crisis?

Agradezco a Ficomic las facilidades dadas para la redacción de esta reseña, asi como a ediciones Glenat y la editorial Imho por las imágenes de esta columna.

                         

lunes, 27 de octubre de 2008

LA ULTIMA CACERIA DE KRAVEN

SPIDERMAN LOS IMPRESCINDIBLES# 3
Guión: J. M . DeMatties
Dibujo: Mike Zeck
Tinta: Bob McLeod
Correspondencias: Web of Spider-man# 31 y 32, Amazing Spider-man# 293 y 294 y Spectacular Spider-man# 131 y 132, publicados en el año 1987.
Tomo de 152 páginas a color, en tapa dura.
Precio: 12,95€
ISBN/ISSN: 978-84-96734869
Panini Cómics.


Para muchos sesudos y tautológicos críticos literarios, el cómic sigue siendo un entretenimiento menor, ideal para descerebrados incapaces de leerse un libro. Sus postulados, anclados en la época de las novelas “pulp” y los tebeos de la postguerra, no han evolucionado más allá, lo cual les ha impedido ver el tremendo avance que el género gráfico ha experimentado en las últimas décadas.
Está claro, como en cualquier otra disciplina artística, que hay cómics buenos, regulares y aquellos que mejor nunca se hubieran editado por el inútil derroche de papel. Sin embargo, continuar relegando al noveno arte al furgón de cola de la creación artística es un anacronismo que en nada beneficia a las artes en general.

Después están los prejuicios que buena parte de los “entendidos” en cómics tienen para con el género de sus superhéroes.
Para dicho grupo, sólo los densos, farragosos y, en muchos casos, insoportables cómics producidos en Europa, son merecedores de ser considerados como verdaderas muestras del noveno arte. Poco importa que ni su contenido, ni su precio estén al alcance de buena parte del público. Lo que importa es arrinconar a todo aquello que suene a héroe vestido con un llamativo traje y que pulule por las azoteas o los cielos de tal o cual ciudad.

Como ya he dicho antes, hay cómics y cómics. Y este baremo también se puede aplicar a los cómics del mercado francófono, aunque a muchos les moleste tal afirmación.

Dentro del primer grupo anteriormente citado, el de los cómics buenos y recomendables, Panini -en la serie Spiderman: los imprescindibles- nos ofrece La última cacería de Kraven, una de las mejores sagas protagonizadas por el trepamuros a lo largo de toda su historia.

Kraven, Sergei Kravinoff, fue uno de esos malosos a los que tantas veces derrotó Spiderman a lo largo de su carrera. Es un villano al que su aspecto, cercano a un “Tarzán de opereta decimonónica”, no le ayuda a encontrar su hueco en el universo Marvel, salvo en contadas ocasiones y siempre formando parte de un grupo de villanos. Y ni siquiera en esos momentos Kraven logró sobresalir más de lo necesario.

Con tal bagaje a sus espaldas, Kraven era el personaje perfecto para que un escritor y guionista como J.M. DeMatties llenara todas aquellas páginas que nadie había sabido escribir sobre el noble ruso y gran cazador.
DeMatties, amante de los guiones profundos y bien estructurados, llevaba tiempo queriendo escribir una historia en la que un superhéroe –Wonder Woman y Batman eran los candidatos escogidos- salía de la tumba, cual zombi que se precie. El escritor había presentado dicha historia dos veces durante su estancia en DC y, en ambas ocasiones, obtuvo una negativa por respuesta.
Una vez que DeMatties regresa a Marvel y se hace cargo de Web of Spider-man, junto con el dibujante Mike Zeck, la idea vuelve a la mesa de redacción y, en esta ocasión, es aceptada por el responsable editorial, Jim Salicrup. Lo único que cambio Salicrup es que la historia se repartirá entre las tres cabeceras arácnidas, en vez de en una sola.

A partir de entonces, DeMatties se pone manos a la obra y desarrolla una trama en donde conoceremos las motivaciones y los sentimientos de Sergei Kravinoff, lejos de sus fanfarronadas de antaño.

Desde las primeras páginas, queda claro que Kravinoff es un hombre antiguo, anclado en los valores y en una ética que el mundo olvidó hace ya demasiado tiempo. Como muy bien indica Julián M. Clemente en su libro Spider-man. Bajo la máscara (Pretextos Dolmen# 2), Kraven es, en muchos sentidos, un fantasma condenado a vagar de un lado a otro, sin que nadie se fije demasiado en él.

Su familia, obligada a abandonar la Rusia imperial a  causa de la revolución de los bolcheviques, le inculcó unos sentimientos sobre la familia, el honor y la manera de comportarse en la sociedad, los cuales, según el propio Kraven, han sido prostituidos por un mundo moderno y decadente. Su único consuelo lo ha encontrado en sus cacerías, en medio de la jungla, lugar que considera mucho más cabal que las ciudades humanas.
Aunque, el único animal que no ha logrado cazar ha sido la araña, en este caso, el vecino arácnido, para más señas. Por ello, a Kraven no se le ocurre mejor manera de despedirse de este mundo que acabar con su mayor y más esquivo enemigo.

DeMatties recurre al monólogo interior para contarnos los pensamientos de un Sergei Kravioff desprovisto de cualquier artificio innecesario. Su único interés es atrapar a la araña y demostrar que él es capaz de asumir la personalidad y el espíritu del héroe.
Y cuando lo logra, Kraven enterrará al héroe, con toda la solemnidad posible, en una tumba presidida por una lápida con un epitafio bien claro y conciso “Aquí yace Spider-man. Asesinado por Kraven el cazador”.

Todo esto transcurre en las primeras 22 páginas, prólogo de una historia que no dejará de sorprender al lector, tanto por lo que se cuenta como por la manera en la que se hace, gracias al oportuno y cuidado dibujo de Mike Zeck.  El dibujante, conocido hasta ese momento por sus trabajos en las Secret Wars y en una mini serie de Punisher, realiza un trabajo sobresaliente, en especial por el juego de luces y sombras y por su forma de recrear la constante lluvia que cae en cada uno de los números.

El resultado final logra transportar a los lectores a un escenario propio de la Inglaterra victoriana, donde el ambiente de las callejuelas portuarias se mezclaba con la constante niebla y la lluvia que azotaba la ciudad de Londres.
Aquellos parajes fueron el escenario perfecto para las andanzas de criminales como Jack “El destripador” y Zeck logra que la ciudad de Nueva York se trasforme en un escenario muy similar, incluso con las mismas ratas y maleantes que llenaban las citadas callejuelas.

Con la araña fuera de juego, Kraven adoptará el papel del héroe, según su propia concepción de lo que debería hacer un héroe, castigando el crimen con una dureza que lo acerca más a Frank Castle que a Peter Parker. Todo aquello acabará teniendo eco en una sociedad que, en esos momentos, anda de cabeza con las desapariciones de una serie de jóvenes, de las cuales no se encuentra el menor rastro.
El otro eslabón de la cadena que no encuentra un momento de tranquilidad es Mary Jane Watson-Parker, la flamante esposa de Peter Parker, quien ignora cuál es el paradero de su marido. Y las cosas no mejoran cuando los titulares de los periódicos acusan a Peter de ser un asesino.

En la cuarta entrega de la narración –Web of Spider-man# 32-, vemos cómo Peter despierta de una pesadilla, la cual le ha llevado a vivir una auténtica metamorfosis dentro de la tumba en la que le atrapó Kraven. Dicha metamorfosis le ha puesto contra las cuerdas, obligándole a plantarse su misma existencia, como hombre, como héroe, y como marido.
Al final, el amor por Mary Jane será el trampolín que lo ayudará a salir de la tumba, en una de las más impactantes splash-pages de cuantas se han dibujado en la historia del trepamuros. 

Después Peter Parker conocerá la realidad que el mundo ha vivido durante el tiempo que él ha estado “enterrado” e irá a buscar respuestas, sobre todo a casa de Sergei Kravinoff.  El cazador sabe que la araña le visitará y está a la espera de su antiguo enemigo.

Sin embargo, Sergei Kravinoff está tranquilo y en especial, su espíritu. Ya ha logrado atrapar a la araña y sólo le queda despedirse de este mundo, de la manera que él elija.

Qué tranquilo me siento, qué paz. Como si algo dentro de mí, algún nudo, algún lazo de miedo y rabia y mucho más, por fin se haya desatado.
Todos estos años: la huida de Rusia, la asfixia en América, hallar la liberación… Encontrar el honor… En la jungla, todos estos años, y nunca he conocido la paz o la tranquilidad o esa cosa elusiva llamada felicidad. Pero siento como si ahora pudiera hacerlo.
Siento que está cerca. Ahí al lado, tal vez, escondida en el repiqueteo de la lluvia, en el retumbar del trueno.
Paz, calma, felicidad, un final… Ahora.


                         

Con estas palabras Sergei Kravinoff, Kraven “El cazador”, toma la última decisión de su vida, marcada por la lucidez y el honor.  Puede que para muchos, las viñetas que acompañan estas palabras del personaje –en las que se ve su suicidio- no casen en una narración gráfica de esta índole. Por fortuna, y a pesar de las reticencias de los altos directivos de la editorial, Marvel publicó la historia y las ventas le dieron la razón a DeMatties y a Salicrup en cuanto a la validez de la propuesta. 

La última cacería de Kraven es, sin duda alguna, una de las mejores narraciones protagonizadas por Spider-man, plena de aciertos, tanto en el guión como en el dibujo. DeMatties y Zeck nos sumergen en una historia cercana al delirio y la pesadilla, pero sin olvidar las claves mismas de la colección. La lapida del villano muerto, en cuya inscripción se puede leer  Aquí yace Sergei Kravinoff; Kraven “El cazador”. Murió con honor. resume el verdadero significado de toda la obra.

Veinte años después de su publicación, La última cacería de Kraven mantiene vivo el interés igual que cuando se publicó por vez primera. Además, y dada la situación en la que está inmerso Spider-man - tras los sucesos del Brand New Day- su coherencia es aún mayor a tenor de lo que actualmente se puede ver en la colección arácnida.

Agradezco a Panini Comics, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada y la imagen interior.

Spider-man © and TM Marvel Comics 2010
All Marvel characters and the distinctive likeness(es) thereof are Trademarks & Copyright © 2010 Marvel Characters, Inc. ALL RIGHTS RESERVED

martes, 21 de octubre de 2008

AANETON

Guión y dibujos: Anne Muhonen

Edgar Rice Burroughs escribió en una de sus geniales novelas de Tarzan si las personas sólo hablaran lo necesario, el mundo sería un lugar muy tranquilo y silencioso.

La realidad cotidiana nos demuestra que el mundo en el que vivimos es todo menos un lugar tranquilo y silencioso –más bien, lo contrario. Las personas pugnan por hacerse escuchar en medio de una cacofonía de sonidos que terminar por destruir cualquier posibilidad de encontrar el mencionado silencio.

En muchas ocasiones, y entre tanto jaleo, sería bueno tener un botón con el que poder amortiguar tanto ruido. Una especie de “mute” pensado para que los seres humanos pudieran aislarse del mundo exterior durante unos momentos. Y esto es, precisamente, lo que plantea la creadora gráfica finlandesa Anne Muhonen en su último trabajo, Äänetön, título que se puede traducir en inglés por mute.

Äänetön es una obra sencilla, intimista, empeñada en contar una historia real, con un personaje real y fácil de identificar. En sus páginas no hace falta colocar grandes bloques de texto que expliquen las relaciones entre los protagonistas. El texto se sustituye con bocadillos llenos de garabatos que indican la verborrea que sueltan los personajes que rodean a la protagonista, una fémina con el estilo propio y característico de Muhonen.

Muhonen es capaz de contar la vida de una chica común y corriente –tal y como lo hace en su serie gráfica Ada- sin dejar de ser atractiva para el lector. Con Äänetön la dibujante nos lleva hasta el corazón mismo de las vivencias cotidianas de un personaje que vive inmerso en los ruidos y alborotos de la sociedad.

La heroína de la historia se enfrenta con la mejor de sus sonrisas a los sonidos de la calle, los gritos de las personas y el murmullo que preside cualquieras de nuestras ciudades para, al final, llegar a la conclusión de que lo mejor es pulsar el botón “mute” de su televisión.            

Después de su sorprendente embarazo gráfico, Muhonen aborda uno de los grandes problemas de las sociedades modernas, un escenario donde el silencio y la tranquilidad se han convertido en una gema más preciada que cualquiera de las que portan los seres humanos. Y como en su anterior obra, Muhonen lo hace con una sinceridad impregnada de lógica.
Si quieren descubrir cómo pulsar el “mute” de su vida no dejen de visitar la página de Anne Muhonen:  www.adasarjakuva.com y www.sydanaania.net.

© Anne Muhonen por el guión y los dibujos que ilustran esta reseña. Agradezco a la autora todas las facilidades dadas para la redacción de este artículo.

Agradezco a Elena Santana su ayuda para la redacción de esta reseña.

lunes, 13 de octubre de 2008

ASTROPIA:LA HEROINA QUE LLEGO DEL NORTE

Una de las virtudes de los festivales de cine, en este caso de Rakkautta & Anarkiaa, es que te permiten ver películas, las cuales sería muy difícil de conocer más allá de su país de origen. Y esa misma máxima es la que se puede aplicar a una película como Astropia, una producción islandesa con financiación finlandesa.

Lo primero que destaca de Astropia es que su planteamiento y su misma puntuación cinematográfica responde a los dictados de una novela gráfica, aunque en pantalla grande.

Su trama, aun respondiendo al esquema de un personaje que se ve obligado a sobrevivir en un mundo totalmente opuesto al que ha vivido y que, para sorpresa de todo –incluido él mismo- consigue hacerlo, no deja de sorprender por lo bien desarrollada que está, desde el principio y hasta su mismo final.  Y encima lo hace sin tener que recurrir a muchos de tópicos que terminan por lastrar propuestas de este tipo.

Astropia arranca planteándonos la maravillosa vida de Hildur, una ex-modelo que ahora trabaja a las órdenes de su apuesto y ostentoso novio, quien regenta un famoso concesionario de coches.
Las únicas motivaciones de Hildur son las siguientes: lucir el palmito, gastarse el dinero que le da su pareja, y salir de compras con sus amigas.
Lo que no entraba en los planes de Hildur era que, de la noche a la mañana, toda su existencia se iba a ver drásticamente alterada al descubrir los turbios manejos de su pareja.
Fruto de ello, Hildur ya sin casa, sin dinero y sin trabajo buscará refugio en casa de su amiga Björt y el hijo de esta, Snorri.                            

En los primeros días de su nueva vida, Hildur no pasará de devorar horas ante el televisor y cualquier comida que se ponga a su alcance, situación que acabará por colmar la paciencia de su amiga. Esta última se verá obligada a pedirle a Hildur que, primero, ayude en la casa, decisión que acabará con la vida de la lavadora…

Después Björt le obligará a buscar trabajo, para que así Hildur también contribuya en la economía familiar. Sobra decir que la fémina no tiene ni las más remota idea de cómo buscar un trabajo y ni siquiera sabe de lo que es capaz.
En plena desesperación la respuesta le llegará de manos de Snorri. Éste le pedirá a Hildur que le acompañe a buscar unos cómics a su tienda habitual, llamada “Astropia”.
Una vez que la pareja llega hasta el lugar, Hildur ve en la puerta un cartel en el que se ofrece trabajo y, ni corta ni perezosa, entra decidida a conseguir el puesto.

La llegada de la explosiva y escultural rubia causa estragos entre el personal y el público habitual congregado en “Astropia”, tienda “frekkie” en el más amplio sentido de la palabra. Lo lógico hubiera sido que, ante la fauna allí presente, Hildur hubiese desistido de su empeño. Sin embargo, nuestra heroína no sólo consigue el trabajo, sino que, además, se le asigna a la sección de juegos de estrategia y rol, sección totalmente ajena al gusto de la protagonista. Aunque, antes de irse, Hildur demuestra que posee instinto y rapidez de reflejos…                                            

Al principio sus primeras jornadas transcurren entre el desconcierto más absoluto y el agotamiento de tener que trabajar cada día. No obstante, el punto de inflexión para Hildur llegará cuando su jefe la invite a su primera partida de rol en vivo, suceso que marcará su vida. Esa noche Hildur dejará de ser la barbie desabrida que era hasta ese momento para convertirse en una heroína que rivalizaría con la mismísima Red Sonja.

Dicha metamorfosis no sólo le ayudará en su vida profesional, sino también en su vida personal, permitiéndole conocer a sus compañeros de trabajo y a varios de los clientes habituales de la tienda, de una forma impensables, días atrás. Y precisamente puede que éste sea uno de los grandes aciertos de Astropia -sino el mayor-, al saber mostrarnos a las personas que acuden hasta o trabajan en una tienda como la que da nombre a la película y sus motivaciones, tan cotidianas como en el resto de los seres humanos.

Paralelamente a todo esto, su cada vez menos anhelado novio se encuentra planeando una fuga de la cárcel en la que se encuentra, fuga que acabará dejando pequeña a la que se cuenta en la mítica película La Gran Evasión, aunque el lugar donde está preso dista mucho de ser el campo de prisioneros alemán que sirve de escenario para la producción bélica de los sesenta.                            

Al final, las fuerzas del bien, Hildur y sus compañeros, deberán hacer frente a las hordas maléficas del impresentable ex-novio de la heroína, en un desenlace que firmaría el mismísimo creador de Conan, Robert A. Howard.

Astropia es la primera película del director Gunnar B. Gudmundsson, realizador que logra, gracias al oportuno y bien desarrollado guión de Ottó Geir Borg y Jóhann Ævar Grímsson, filmar –como ya se ha dicho al principio- una novela gráfica de aventuras, plena de aciertos y buen juicio.
Y no se piensen que el guión de Astropia huye de los males que persiguen al mundo del fandom.  Lo que ocurre es que tampoco trata de juzgar aquellas cosas que sí pudieran ser cuestionables –sobre todo ciertos radicalismos de algunos de los protagonistas- y prefiere que sea el espectador el tome partido.

Su protagonista, Hildur, interpretada por la Miss Islandia 2003, Ragnhildur Steinunn Jónsdóttir, es un personaje real que gracias a trabajar en un lugar como “Astropia” descubre su verdadero potencial. La misma Hildur crece a medida que convive con el resto de los personajes y se da cuenta de que su nueva vida es mucho más atractiva y plena que la que había llevado anteriormente.

No obstante, una de las cosas que más sorprende de todo es que Astropia sea una película realizada en Islandia, en vez de un país como Francia, donde el mundo del fandom tiene mayor peso dentro de la sociedad. Aunque, posiblemente, por venir de donde viene, la película posea la frescura y el acierto que la convierten en un título, muy a tener en cuenta para cualquier amante del buen cine de género, y para quienes buscan historias bien contadas como lo es Astropia.

Quiera agradecer a los responsables del Festival Internacional de Cine de Helsinki –Rakkautta & Anarkiaa- y a las productoras Kisi Production (Islandia) y Solar Films (Finlandia) las facilidades y el material remitido para poder escribir esta reseña.

martes, 7 de octubre de 2008

OWLY



Guión y dibujo: Andy Runton
Serie de cinco tomos de 160 en B/N
Precio: $20 (tapa dura) y $10 tapa blanda
Editorial: Top Shelf Comics
(http://www.topshelfcomix.com/catalog/owly-vol-1-hardcover/609

Después de disfrutar de una serie de comic como Owly, hay varias cosas que quedan muy claras.

La primera es que se puede desarrollar y dibujar una historia pensada para los más pequeños, respetando las normas básicas del noveno arte, y enseñando a los nuevos lectores las tremendas posibilidades expresivas de los cómics.

La segunda, igual de obvia, es cómo dicho lenguaje gráfico puede aportar a los más pequeños nuevas e interesantes claves para que puedan entender la multitud de mensajes que les llegan desde todas direcciones y que, en países como el nuestro, no tienen una enseñanza a la altura de las necesidades de la generaciones nacidas y crecidas en la sociedad de la información.

La tercera explica por qué cuesta tanto que los niños lean (ya sean libros o cómics), dada la sequía que existe en relación con la aparición en el mercado de títulos como éste, los cuales ayudarían a fomentar el gusto por las historias gráficas y luego por los libros, más serios según algunos estrechos de mente.

Runton, en la segunda entrega de su entrañable personaje, nos lleva hasta el corazón del bosque donde el intrépido Owly y su fiel compañero, Wormy, ayudarán a una familia de pájaros, contando con la ayuda de Flutter, una mariposa.

La tercera entrega y la cuarta, tituladas Flying Lessons y A time to be brave, respectivamente, continúan con las aventuras del día a día de estos tiernos personajes.

¿Se sabrá si el extraño animal que vio Wormy en Flying Lessons es un pájaro o una ardilla? No se pierdan cómo Owly y Wormy deciden ponerse manos a la obra –con papel y hoja en mano- para ver qué es.
¿Y podrá Wormy sobreponerse al susto de ver un horrible dragón cerca del árbol donde vive con Owly? ¿Será tan fiero el dragón como cree el gusanito?

Ternura, sencillez, cuidado y una narración realizada con un gusto difícil de encontrar, en un mundo que parece regodearse en exceso de las miserias como fuente de inspiración alternativa -olvidando que hay muchos otros puntos de vista igualmente válidos- son las claves para describir la serie de Andy Runton.

Si son padres y quieren que sus hijos pequeños disfruten con una historia -tiene muy poco texto en inglés, lo que ayuda a los peques de la casa a la hora de entenderlo- les recomiendo las dos entregas de Owly.

Owly © and TM Andy Runton 2010
© Top Shelf Productions por la edición 2010

lunes, 22 de septiembre de 2008

SPIDERMAN & POWER PACK: OPORTUNIDADES DESPERDICIADAS

Después de unos años en el limbo editorial, Marvel Comic decidió traer de vuelta la colección Power Pack, a mediados del año 2005. La seria estaba centrada en las aventuras de los hermanos Power;  Alex (12 años), Julie (10 años),  Jack (8 años)  y Katie (5 años).
Este pequeño grupo de superhéroes fue creado a principios de los años 80 por Louise Simonson, quien pretendió, al crearlos, acercar al público infantil las peripecias del resto de los superhéroes de la Casa de las Ideas. Y si bien el experimento no fue todo lo satisfactorio que se quisiera, las andanzas de estos hermanos duraron varios años, compartiendo aventuras con otros héroes de la casa como Capa y Puñal, o el mismísimo Spider-man.

Sobra decir que, en España, las aventuras de los Power Pack se publicaron sólo como complemento, pero sin tratar de guardar mucho la coherencia por motivos que serían demasiado tediosos enumerar.
De todas maneras, esta columna no pretende recordar políticas de editoriales anteriores –algunas bastante olvidables,  sino detenernos en una de las muchas ocasiones desaprovechadas para lograr que el cómic sea considerado algo más que un “entretenimiento para descerebrados”, por mucho que se pretenda decir lo contrario.

En este caso me refiero a un especial aparecido en 1984  Spider-man & Power Pack, protagonizado por el mencionado grupo y el vecino arácnido. Dicho especial estaba patrocinado por la editorial y por el Comité para la Prevención de los Abusos a Menores (NCPA). La parte creativa corrió a cargo de Jim Salicrup, guión, y Jim Mooney como dibujante.
Dado el tema, no pretendo descubrir nada, sobre todo porque el tema se ha convertido en portada de más informativos y periódicos de los que quisiera recordar, para deshonra de la raza humana.

Lo que hace tan especial dicho número es que hace más de dos décadas los responsables de una editorial de comic pusieron a disposición de los organismos encargados de velar por el bienestar de los más pequeños, a uno de sus principales personajes –e icono de la editorial- junto con un grupo de niños, ideales para que los más pequeños se acercaran a leer dicho número.

El especial está dividido en dos historias. La primera está protagonizada por Spider-man y en ella conocemos la historia de una canguro que abusa del niño al que dejan a su cargo, y el posterior sentimiento de culpa del pequeño, que piensa que ha hecho algo malo.
Afortunadamente, aparece nuestro amistoso vecino arácnido para explicarle al niño que él no tiene la culpa de nada.

En la segunda historia los hermanos Power deberán salir a la búsqueda de una niña que huye despavorida de su casa sin que los hermanos Power sepan el por qué.
Una vez la encuentran, la niña, llorosa y asustada, les dice que no quiere volver a casa pero que no les puede decir la razón de esta decisión. Será ya en casa de los Power cuando la madre del diminuto equipo se atreva a intentar convencerla para que la niña le cuente el por qué de su ida.
Es entonces cuando la niña les confiesa que su partida ha estado motivada por que alguien muy cercano a ella le ha estado toqueteando y encima le ha dicho que es un secreto entre ellos dos, por la que la niña, aún sin acabar de entenderlo, se siente muy mal y decide irse de casa, decisión motivada por la falta de atención de su madre.
Al final la madre del grupo le hará ver que, de ningún modo, es culpa suya, sino de quien se está aprovechando de su posición dominante.

El número termina con una serie de recomendaciones, dirigidas tanto a pequeños como a mayores, pero sobre todo a los más pequeños, para saber qué hacer en caso de sufrir cualquier tipo de abuso, o si alguien cercano lo está sufriendo, dejándoles muy claro a los pequeños que, cuando esto ocurre, la culpa no es de ellos, sino de quien se aprovecha de ellos.

Es la mejor demostración de las posibilidades que los cómics encierran, siempre y cuando se sepa aprovecharlas.
Y la obviedad de que es un formato igual de válido para tocar temas tan espinosos y controvertidos como es el de los abusos a menores, sin que el mensaje se pierda por el camino.

Lo que sí que se perdió fue la oportunidad de copiar dichos esquemas dado que la mayoría de estos especiales se publicaron exclusivamente en el mercado americano, siendo por tanto su publicación imposible fuera de sus fronteras.
Aún así dicho ejemplo debió ser tomado en consideración, si no en ese momento, prácticamente la fecha de partida de Comic Forum en España, sí posteriormente utilizando personajes de creación propia, o desarrollando historias como las que les acabo de contar, o por ejemplo, historias como la aparecida en el Amazing Spider-man #248, escrita por Roger Stern, donde un editor del Daily Bugle escribe la historia del mayor fan de Spider-man, un niño llamado Timothy Harrison, el cual desea más que nada conocer a su héroe favorito antes de que la leucemia acabe con su vida casi antes de empezar.

No creo que sea descabellado pensar que, de haberlo hecho, más de uno y dos y tres hubiesen cambiado la visión que actualmente tienen de un arte como el cómic, capaz de ofrecer ejemplos tan válidos como los anteriormente citados en su afán por preocuparse por la salud y el bienestar de los más pequeños.

Y si quieren otro ejemplo más la Fundación contra el Cáncer que preside Paul Newman, y en España, José Carreras, publicó en los años noventa, un tomo dibujado por Charles M. Schultz, donde se invitaba a los más pequeños a comprender los efectos de una enfermedad como ésta, y a saber comportarse ante los niños que la padecían.

Claro que para que esto sucediera deberían tener claro qué futuro editorial se quiere para este país, y por ahora, esa es una incógnita sin resolver.

Spider-man & Power Pack © and TM NCPA and Marvel Comics 2010
All Marvel characters and the distinctive likeness(es) thereof are Trademarks & Copyright © 2010 Marvel Characters, Inc. ALL RIGHTS RESERVED

lunes, 25 de agosto de 2008

MPD-Psycho


Guión de: Eiji Otsuka
Dibujo de: Sho-u Tajima
Formato: 13 tomos, en tapa blanda, de 186-192 páginas con sobre cubiertas.
En color (4 primeras páginas) y blanco y negro
Sentido de la lectura: de derecha a izquierda (oriental)
Precio: 8,95€
Nota: La serie ha sido cancelada en marzo del 2010
Ediciones Glenat España
 
 

Leeré le veredicto. Que se levante el acusado Yôsuke Kobayashi... ¡Se equivoca!. Yo soy Kazuhiko Amamiya...¡¡Cierra el pico, kazuhiko Amamiya!!. ¡¡Ahora soy yo!!... ¡¡Soy Shinji Nishizono!!

Ahora la pregunta sería, con tanto nombre ¿De quién les voy a hablar? De Yôsuke Kobayashi, de Amamiya o de Shinji Nishizono.
Pues la respuesta es simple; de los tres, porque todos son la misma persona.
Esto se explica porque el protagonista de esta directa, impactante y, a veces, brutal historia gráfica padece un trastorno de personalidad múltiple.
De ahí su título MPD-Psycho: multiple personality detective psycho o, en nuestro idioma, detective psicópata de personalidad múltiple. El calificativo psicópata sirve para definir los comportamientos de, al menos dos de sus personalidades, las cuales afloran cuando la presión exterior y los acontecimientos necesitan de medidas extremas.

Todo comienza cuando el detective Yôsuke Kobayashi se encuentra investigando los asesinatos cometidos por un demente que se divierte descuartizando a sus víctimas. El caso tiene en vilo a la ciudad y al cuerpo de policía. Sin embargo la investigación, lejos de avanzar, se encuentra en un punto muerto que desespera a Kobayashi, empeñado en atrapar a psicópata.

Para lo que nadie estaba preparado, y mucho menos Kobayashi, era para el siguiente movimiento del asesino, empeñado en jugar con los responsables del caso, en especial con el detective.
Y qué mejor manera de hacerlo que mandando un regalo. Un regalo de los que no se olvidan. Un regalo de carne y sangre y que, una vez, fue una chica alegre y divertida antes de convertirse en un cuerpo mutilado y que sobrevive para mayor desesperación del detective. Una chica que, antes de caer en manos del psicópata, era la novia de Kobayashi, Chizuko, ahora transformada en un grotesco presente de una mente enferma.
No obstante, la intención del asesino está clara, para él y para el lector que descubrirá, unas páginas después, cual es la razón que se esconde tras el macabro presente.

El regalo también sella el final de la personalidad de Yôsuke Kobayashi, la cual desaparecerá en beneficio de Amamiya y Nishizono. Éste último será el responsable de terminar con la vida del descuartizador y callar su miserable risa. Por eso, cuando el juez dicta sentencie contra Kobayashi, momento en el que comienza la narración, el acusado afirma que está equivocado y que él es Kazuhiko Amamiya, no Kobayashi.

Diez años después de aquello, la ciudad vuelve a estar asediada por los desmanes de un loco que ha inventado una nueva manera de llenar los jardines de la ciudad. Sus plantas son de una enorme belleza, de no ser por el pequeño detalle que necesitan un cuerpo humano para poder germinar. Para el asesino son sus lindas florecitas, sus macetas humanas de enorme belleza,  mientras que para el resto son abominaciones salidas de una pesadilla desarrollada en el jardín de las delicias de El Bosco.
Sin embargo las cosas no acaban ahí. Otra serie de extraños sucesos salpican de sangre, literalmente, cada rincón de la ciudad.
Todos están relacionados con unos códigos de barras impresos en los ojos izquierdo de los implicados en dichos sucesos.

Por ello, la ex-detective Machi Isono, ahora al frente de un centro de investigación criminológica privado, decide contratar a Amamiya, tras abandonar éste la cárcel.
Machi había sido, junto con el jefe de policía Sasayama –antiguo superior e Kobayashi- unas de las pocas personas con las que el reo había tenido contacto durante su internamiento. Además, Machi solía acudir a Kobayashi cuando tenía algún caso muy esquivo entre manos, por lo que, al dejar el cuerpo y pasar a trabajar por su cuenta, nadie mejor que Amamiya para ayudarla.
Hay más peones en este juego pero la partida sólo acaba de comenzar y queda mucho, mucho por conocer.

MPD-Psycho es una obra que se aparta del manga que tradicionalmente se encuentra en el mercado español. Salvo en las obras del genial Hideshi Hino o Naoki Urasawa, es difícil encontrar relatos tan descarnados, cuando deben serlo, como lo es MPD-Psycho.

Además, sus autores no tienen ninguna prisa en contar cada situación. No se trata de regodearse en determinados aspectos de la locura humana sino de retratarla, tal cual es, sin artificios vanos e inútiles. De ahí que cada suceso termine por martillear la conciencia del lector, esperando una respuesta ante lo que se escapa al normal raciocinio.
Lo más asombroso es comprobar que, a pesar de todo, su lectura termina siendo tan absorbente como ciertamente hipnótica.
La principal razón estriba en la brillante mezcla de los grandes clásicos de la demencia criminal –Jack “el distripador”, Charles Mason o Andrei Chikatilo “el cuidadano-X”, con series de televisión como Millenium y películas como Seven, o Audition del director nipón Takashi Miike.
Éste último ha sido el responsable de la adaptación al formato televisivo del manga de Sho-u Tajima y Eiji Otsuka. La serie ha sido comercializada en el mercado español por la empresa Jonu Media

El resto reposa en la mente de Amamiya, Nishizono y el resto de los protagonistas de MPD-Psycho. ¿Se atreven a descubrirlo...?

Agradezco a Ediciones Glenat, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada.

martes, 12 de agosto de 2008

WAR HEROES

Guión: Mark Millar
Dibujo: Tony Harris
Tinta: Cliff Rathburn
Color: JD Mettler
Serie limitada de seis números (incompleta)
Image Comics.


Desde el ataque contras las Torres Gemelas de Nueva York, el mundo anda sumido en una guerra abierta contra la amenaza terrorista, con unos resultados desiguales. Tras la “exitosa” campaña contra el régimen talibán afgano, la contienda desatada contra el régimen de Saddam Hussein se ha convertido una pesadilla para la actual administración norteamericana. De poco sirvió la detención –y posterior condena- del dictador. La guerra, lejos de mejorar, ha pasado a ser una herida que no deja de sangrar cadáveres de soldados americanos que regresan a casa en bolsas de plástico.

Y cuando las cosas parecían que no podían ir peor, otro terrorista suicida hizo detonar una bomba que destruyó Capitol Hill, sede de la corte Suprema de los Estados Unidos. Aquel acto fue la disculpa perfecta para que el gabinete de presidencia empezara a dictar normas “para asegurar la seguridad de los ciudadanos” y, de paso, para tomar el control total sobre el país. Se decretó la ley marcial y se decidió la invasión de Irán, considerado como uno de los principales ejemplos del “El eje del mal”.

Con lo que no contaba la belicosa administración americana fue con la tenaz oposición de los habitantes del país árabe, poco dispuestos a dejarse invadir por una potencia extranjera e infiel, a los ojos de su religión. Sólo en los seis primeros meses, 20.000 soldados estadounidenses murieron combatiendo contra las fuerzas reclutadas por Al Qaeda.

El remate final llegó al estallar una segunda bomba, a las afueras de la ciudad de Los Ángeles y el llamado “martes negro”, día en el que se sucedieron tres ataques químicos sobre suelo americano. El presidente declaró que, aunque hicieran falta cien años, aquella guerra se ganaría, una opinión que chocó contra la mayoría de los ciudadanos, contrarios al rumbo bélico que había tomado su país.
Todo ello propició que saltaron las alarmas de los mandos militares, al ver que no se cubrían las bajas con nuevos reclutas. Fue entonces, cuando se decidió que every soldier would be issued super powers. Five hundred thousand of them. Just like a comic-book.

Y es aquí donde arranca la historia de War Heroes, el último delirio creativo de un provocador natural como lo es Mark Millar, quien, tras el éxito de sus Ultimates, da en War Heroes una vuelta de tuerca a la realidad del mundo contemporáneo y lo entremezcla con las claves propias del género de superhéroes.

Ahora, los nuevos reclutas del ejército más poderoso del mundo, contarán con poderes que les ayudarán en su labor. El problema vendrá luego, cuando cada cual utilice dichos poderes para unos fines bien distintos. No obstante, ésa es otra historia que se contará en los próximos numeros

Millar ha contado con el dibujo de Tony Harris –dibujante de Ex Machina- para lograr la verosimilitud necesaria en una narración que bebe de unas fuentes reconocibles por cualquier espectador televisivo. Sus personajes son reales y se mueven en un mundo real y fácil de identificar.
Por todo ello, no es de extrañar que el primer número se haya agotado nada más llegar a las librerías especializadas de todo el mundo, dado el buen sabor de boca que se te queda tras leer sus primeras 22 páginas.

Para los completistas, comentar que dicho primer número se comercializó con dos portadas distintas –una dibujada por Tony Harris y JD Mettler, y la segunda por Marc Silvestri y Edgar Delgado-. Así mismo se distribuyeron, en menor cantidad, las versiones “sketch” de dichas portadas.  A todo ello hay que sumar un concurso, organizado por la editorial para encontrar la mejor portada alternativa, dibujada por los aficionados.

El problema llegó después, dado que tuvieron que pasar 13 meses entre el segundo y el tercer  número de la serie, el cual –finalmente- comercializo en octubre del año 2009, un año y medio después de la primera entrega.  Desde entonces, la colección permanece parada, a la espera de sus tres últimos números. Una lástima, dada la calidad demostrada y ya comentada de la serie.

© Tony Harris & JD Mettler por la portada 2010
© Mark Millar por el guión 2010
War Heroes © and TM Mark Millar, Tony Harris/ Image Comics 2010

viernes, 1 de agosto de 2008

LA PEQUEÑA DEE


¿Qué ocurre cuando una niña pequeña se pierde en un gran bosque, lleno, éste, de peligrosos animales salvajes?... Pues lo normal es que la niña perezca, víctima de los elementos y de las fauces de los mencionados animales salvajes. Aunque, no siempre ocurre así.

Puede pasar que una niña pequeña, perdida en el bosque, y sin saber qué hacer, se encuentre con un animal –grande, peludo y calentito- y se abrace a él. El animal grande, peludo y calentito es un enorme oso llamado Ted, el cual se debe enfrentar con una terrible dicotomía; es decir, comerse a la niña o quedársela hasta que encuentre a sus padres. Mientras Ted está dándole vueltas al tema aparece Blake, un perro que hace años abandonó el mundo de los seres humanos y ahora vive libre por el bosque, junto a Ted y Vachel, un buitre. Al final, y a pesar de los reparos de Blake y Vachel, Ted decide adoptar a la niña y una nueva vida comienza para los cuatro.
Lo primero es ponerle un nombre a la recién llegada, dado que la niña no habla. Tras pensarlo durante una viñeta, Ted decide llamarla Dee, algo que parece encantar a la beba, la cual no ha dejado de abrazar al enorme oso ni un momento.

Lo que se cuenta, a continuación, son las peripecias de una familia algo disfuncional –pero quién no lo es, en los tiempos que corren- compuesta por un oso, un perro, un buitre y una niña pequeña, la cual sólo quiere hacer lo que cualquier niña pequeña que se precie: jugar, comer, dormir y sentir que la quieren. Y en esto, sus tres padres adoptivos rivalizan en ingenio y dedicación.

Ted es el que mejor lo lleva, aunque tiene sus días, como cualquiera de nosotros. Blake suple sus carencias –no es, ni mucho menos, el más despierto del grupo- con su dedicación al bienestar de Dee. Y Vachel, el cascarrabias del grupo, esconde un tremendo corazón, el cual se derrite cada vez que Dee le da un beso, un abracito o le regala un dibujo.

A medida que pase el tiempo, las necesidades de la niña crecerán, y los nuevos padres deberán hacer frente a requerimientos, tales como el periodo de hibernación de Ted o el comienzo del cole de Dee.
Habrá tiempo para que Dee y sus amigos se crucen con otros personajes –como el cocodrilo que está enamorado de Blake o los pingüinos que aparecen viajando en un Toyota, camino de Pittsburg para comprar electrodomésticos- marcados por un notable acento surrealista.
No obstante, Dee en una tira de prensa que gira alrededor de las vivencias de cuatro personajes, empeñados en demostrarnos que, si uno pone de su parte, cualquier cosa es posible.

La pequeña Dee es una hermosa y entrañable historia creada por el dibujante Chris Baldwin. Éste, tras el éxito de Bruno –la historia de una chica que empieza a desenvolverse en el mundo y, por ello, tiene que lidiar con problemas reales como la religión o la política- decidió crear una historia protagonizada por una niña pequeña que acaba siendo adoptada por un grupo de animales.

Baldwin mezcla las narraciones de Edgar Rice Burroughs y Rudyard Kipling con  tramas de películas como “Tres hombres y un bebé” o de series tales como “Padres forzosos”. Y todo esto da como resultado una tira de prensa realmente bonita y tremendamente agradable de leer, en especial por el dibujo del artista.

Además, La pequeña Dee tiene una doble lectura que se esconde detrás de la ternura y el cariño con el que Ted, Blake y Vachel tratan a la beba, encantada de vivir con sus nuevos padres. Los problemas a los que deben enfrentarse los tres amigos son reales -cualquiera que haya convivido con niños pequeños lo sabe- y sus soluciones son todo un ejemplo de superación ante la tremenda responsabilidad que supone la paternidad.

Si quieren aprender a ser unos padres ejemplares, La pequeña Dee es una lectura obligatoria, además de las clases para la preparación al parto.


Guión y dibujos: Chris Baldwin
Tomo de 100 páginas en B/N
Colección Burbujas
Precio: 10,95€
Dolmen Editorial



Agradezco a Dolmen Editorial, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada.



© Chris Baldwin 2013

viernes, 25 de julio de 2008

INDIANA JONES OMNIBUS TOMO 1

Guión: William Messner-Loebs, Dan Barry, Mike Richardson y Lee Marrs
Dibujo: Dan Barry, Dan Spiegle y Leo Durañona
Portada: Dave Dorman
Ilustraciones: Dave Dorman, Hugh Fleming y Russell Walks
Páginas: 352 en color
Precio: 19,50€
Norma Editorial


En 1981, coincidiendo con el estreno de En busca del Arca Perdida -primera de las cuatro aventuras cinematográficas del arqueólogo Indiana Jones-, la editorial Marvel Comics publicó una adaptación en formato gráfico de dicha aventura.

Dos años después, la misma editorial presentó una serie regular del personaje, la cual duró 34 números y en la que se contaban las aventuras del aventurero profesor, a lo largo y ancho del mundo. En el papel de protagonistas secundarios la serie contó con Marcus Brody, Marion Ravenwood y Sallah, los mismos fueron presentados al gran público en la primera de las películas de la saga.
Marvel Comics publicó años más tarde las adaptaciones de las dos siguientes películas, dando por finalizadas, de este modo, las aventuras gráficas de Indiana Jones hasta los años noventa.

En 1991, Dark Horse Comics recogió el testigo y publicó Indiana Jones y las llaves de Atlantis, una historia que contó con el talento de los guionista William Messner-Loebs, Dan Barry y Mike Richardson, y con el dibujo de Dan Barry. La historia, una serie limitada de cuatro números –publicada en España en formato grapa por Norma Editorial en aquellos años- llevaba al profesor Jones hasta las mismas entrañas del misterio de la antigua Atlántida y sus más recónditos lugares.

Tras su éxito, Dark Horse continuó con la publicación de nuevas series protagonizadas por el personaje, dos de las cuales –ambas inéditas en nuestro país- se recogen, junto con la mencionada Indiana Jones y las llaves de Atlantis, en este primer Indiana Jones Omnibus, publicado por Norma Editorial. Estas dos historias son Tormenta en Oriente (serie limitada de seis números), y El brazo de oro (serie limitada de cuatro números)

En el caso de la primera historia se trata de una apasionante carrera contra los elementos durante el expansionismo japonés por toda Asia. La responsabilidad creativa de la misma recae en Dan Barry y Dan Spiegle.

La segunda trama, desarrollada entre los misterios de la América precolombina, está escrita por Lee Marrs y dibujada por Leo Durañona.

Las tres están planteadas como un divertimiento en estado puro, donde la acción y los misterios se dan la mano en cada página y logra atrapar al lector hasta el final de cada una de las historias.
Una lectura más que recomendable, en un año en el que Indiana Jones ha regresado por cuarta, y última vez, a las pantallas de los cines de todo el mundo.

Agradezco a Norma Editorial, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada y la imagen interior.

 Indiana Jones and all relatives characters © and TM Paramount Pictures/ LucasFilms 2010
 


domingo, 6 de julio de 2008

DAREDEVIL# 100

Línea Héroes Marvel -26 (DD# 100)
Guión: Ed Brubaker
Dibujo: Michael lark, Stefano Gaudiano, Marko Djurdjevic, John Romita Sr., Gene Colan, Al Milgrom, Bill Sienkiewicz, Alex Maleev y Lee Bermejo
Portadas: Marko Djurdjevic, Lee Bermejo y Michael Turner
Comic-book. 48 páginas. Color. Panini. 3,25€


Desde que Ed Brubaker se hizo cargo de los guiones del Hombre sin miedo, el personaje no ha parado de vivir en una auténtica montaña rusa emocional. Primero fue su entrada en prisión y la muerte de su amigo Foggy Neslon. Después llegaría su fuga, y la cruda realidad del mundo tras la Civil War.
Sin tiempo para poder asimilarlo todo, Murdock se embarcó en un viaje por la vieja Europa, buscando respuestas en medio de una trama que quiere, a pesar de todos los indicios adversos, devolverle su antigua vida. Son momentos de recordar viejos enemigos, amores perdidos, y de tratar de sobrevivir a las nuevas circunstancias.
Al final, todo responderá a los designios de una moribunda Vanessa Fisk, empeñada en que el abogado ciego logre la libertad de su esposo encarcelado. De vuelta a casa, Murdock se reencontrará con su esposa Milla y con un Foggy que todavía estaba en el reino de los vivos.
Con el reparto de personajes al completo, Brubaker comenzó a preparar un segundo arco argumental –titulado Al diablo que es el diablo- el cual desembocaría en el DD# 100, que ahora presenta Panini.
El Daredevil# 100 bien pudiera ser una recreación gráfica de la literaria Divina Comedia de Dante, donde el guionista ejerce las labores del barquero Caronte, sometiendo al personaje a un paseo por el río de sus recuerdos más señalados.
Brubaker cuenta con el talento de autores tan señalados en la historia de la serie como Gene Colan, John Romita Sr., Bill Sienkiewicz y Alex Maleev, además de con los ya habituales dibujantes de su exitosa etapa; es decir, con Michael Lark, Stefano Gaudiano, Marko Djurdjevic y Lee Bermejo.
El trabajo de todos los artistas da como resultado un número tan señalado como impactante para los lectores, a tenor de la noticia final a la que debe enfrentarse Murdock, de boca de su viejo amigo Foogy Nelson.

 Agradezco a Panini Comics y a la librería Good Fellows, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña.
© Marvel Comics por la imagen utilizada para ilustrar este artículo 2010
Daredevil © and TM Marvel Comics 2010
All Marvel characters and the distinctive likeness(es) thereof are Trademarks & Copyright © 2010 Marvel Characters, Inc. ALL RIGHTS RESERVED

domingo, 15 de junio de 2008

DAREDEVIL BATTLING JACK MURDOCK


Guión de Zeb Wells
Dibujo de Carmine Di Giandomenico
Portadas de Carmine Di Giandomenico y Richard Isanove
Serie limitada de cuatro números publicada, a modo de complemento, en la colección Daredevil Vol 2, a partir del número 27
Formato comic-book de 48 páginas.
Precio: 3,25€
Panini Comics España


En la tercera viñeta de la quinta página del Daredevil# 1 (abril de 1964) vemos, por primera vez, a Jack “batallador” Murdock.  “Batallador” es un púgil venido a menos, el cual debe sobrevivir como matón de un gánster de tercera fila llamado Swenney “el arreglador” para poder sacar adelante a su hijo, Matt.
Como padre, su único interés es enseñarle a su hijo un camino bien distinto al suyo para que, el día de mañana, el joven Matt logre todo aquello que desee.

Tras el accidente que dejará ciego al joven, “batallador” aceptará un trato con “el arreglador” para lograr que a su hijo no le falte de nada. A partir de ese momento, la carrera del ex-boxeador comenzará a florecer, ganando combate tras combate, lo cual le aporta el dinero necesario para la manutención de Matt.
Lo que el púgil ignora es que detrás de sus éxitos se esconden los sucios manejos de Swenney, el cual ha estado moviendo los hilos para lograr llenarse los bolsillos a costa de los golpes que recibe el veterano púgil.
Aún así, Swenney no tendrá en cuenta el orgullo y la entereza moral que todavía sobrevive dentro de un espíritu tan castigado como el de “batallador”. De ahí que cuando el gánster le cuenta cuáles son sus proyectos para el último y decisivo combate por el título de la categoría Jack Murdock decida no hacer caso a los mangoneos del “arreglador”.
El personaje sabe que aquella decisión será la última que tome en su vida, pero no quiere que su hijo lo vea como a un perdedor. No en su último combate.

Ésta es, de manera resumida, la línea argumental del primer número de Daredevil, en relación a la personalidad de Jack “batallador” Murdock. Dicha línea argumental permanecerá más o menos intacta hasta la llegada de Frank Miller a la colección del cuernecitos, a finales de los años setenta.
Miller, primero formando pareja con el guionista Roger McKenzie, acentuará los rasgos despreciables del “arreglador” en el Daredevil# 164 (Mayo 1980). Seis años después, y durante la saga conocida como Born Again, Miller introducirá en la serie al personaje de la hermana Maggie –antes Grace Murdock-, la madre de Matt, quien nos dará una nueva visión de los orígenes del héroe.

En 1993, Miller -formando pareja con el dibujante John Romita Jr.- redefinió al personaje y su origen en la aclamada mini serie Daredevi: The Man without fear dándonos una nueva aproximación de Jack Murdock y su relación con su hijo Matt, antes y después del accidente que lo privaría de la visión. Durante los cinco números que componen la mini serie, Miller termina su recorrido por la mente y las motivaciones de uno de los personajes que mejor ha sabido tratar el autor, atando algunos de los cabos sueltos que quedaron pendientes tras los sucesos de Born Again.

Una década después, el dúo Jeph Loeb y Tim Sale terminó de contar el origen y las pequeñas historias que rodearon a Matt Murdock antes de convertirse en el “hombre sin miedo”, en su Daredevil Yellow.
Esta serie limitada es una de las mejores revisiones del origen de un personaje -de cuantas se han publicado dentro del universo Marvel-, ya que aporta el componente humano necesario para conocer la verdadera relación entre padre e hijo y sus motivaciones antes del desenlace final de su relación.
Además, es uno de los pocos momentos en donde podemos ver a “batallador” comiendo con su hijo y con su compañero de cuarto en la universidad, Foggy Nelson, de una forma relajada y cotidiana.

Joe Quesada también aportó su grano de arena sobre la personalidad de Jack Murdock en su Daredevil father, aunque el actual Editor en Jefe de Marvel Comics profundizó más en otros aspectos de la compleja mente del vigilante carmesí.

Sin embargo, todavía quedaban cosas por contar sobre la personalidad de “batallador” o, por lo menos, eso pensaron el guionista Zeb Wells y el dibujante Carmine Di Giandomenico, cuando desarrollaron la mini serie Daredevil Battlin´Jack Murdock, publicada por Marvel Comics durante el pasado año 2007.

La historia, desarrollada a lo largo de los cuatro rounds de un combate de boxeo, nos desvelará buena parte de los secretos que aún quedaban por resolver dentro la familia Murdock, así como de otros personajes de la serie.
El punto del partida es el último combate de Jack “batallador” Murdock, tras tres décadas de actuar como un pelele para otros boxeadores. “Batallador” sabe que debe perder el combate, pero la mirada de su hijo Matt, por muy ciego que éste pueda estar, no deja de atormentarle. Son los momentos previos antes de un recorrido por el pasado de un hombre que quiere escribir la última página de su vida.

La acción de estas primeras páginas está narrada de manera casi cinematográfica –alternancia de primeros planos, planos generales y planos medios- para que nos situemos, de manera rápida y sencilla, en el escenario. Esto se debe, en parte, a que Di Giandomenico  ha trabajado dibujando story-boards para directores tan conocidos como Martin Scorsese y Tsui Hark. Dicha experiencia, además del guión de Wells, quedará palpable a lo largo de la historia.

Después, la acción se trasladará a la “Cocina del infierno”, lugar en el que Murdock se gana la vida como matón a sueldo de Swenney, el ya mencionado “arreglador”.  En esta ocasión, somos testigos de la furia destructiva con la que “batallador” desarrolla su trabajo. Murdock no se siente orgulloso de lo que hace, pero aquello le ayuda a seguir tirando. También seremos testigos de sus encuentros con Josie, la camarera que trabaja en un bar del mismo nombre. Ésta siente un especial cariño hacia “batallador”, llegando incluso a perdonarle el dinero que falta cuando éste no tiene suficiente para pagarle una de las muchas copas que se toma en el bar.

Josie y su bar serán uno de los enclaves fundamentales durante la etapa de Miller y posteriormente, pero hasta estas páginas no conoceremos la relación del padre de Matt Murdock con la futura dueña del lugar.
Otros personajes de la era Miller, tales como Turk –en este caso, un niño que actúa de recadero para el “arreglador”- harán acto de presencia en las páginas de la mini serie.

No obstante, la aparición más importante de este primer número será la de Grace Murdock, la cual le llevará a su ex-pareja el fruto de su antigua unión. Un niño que, en el futuro, se convertirá en Daredevil. De esta forma, Wells y Di Giandomenico cierran el círculo que abrió Miller en el Daredevil# 229, primera de las apariciones de la hermana Maggie dentro de la colección.
El personaje volverá a aparecer cuando las dudas embarguen a “batallador”, momento en el que la religiosa le entrega una cruz que simboliza las creencias de la familia Murdock.

A partir de ese momento, la vida para “batallador” no será fácil y su único refugio llegará desde el contenido de una botella de licor. Son momentos en los que el joven Matt sufrirá las iras de quienes acusan a su padre de ser un matón, mientras que para el padre, la sola presencia del niño terminará por decidirle a dejar su trabajo para el “arreglador”.
Claro que las cosas no serán tan fáciles, tras el acuerdo que logra alcanzar con el gánster. Su trabajo como matón desaparece a cambio de que “batallador” regrese a los cuadriláteros, pero la vida continúa a su alrededor y su hijo crece deprisa.

En los dos números siguientes, y tras el accidente de Matt, la trama sigue la estructura ya contada anteriormente, salvo en los momentos que pasarán juntos Jack Murdock y Josie, algo que los lectores desconocíamos hasta este momento.
Y en medio de todo estarán los sucesivos –y despiadados combates- que va ganando el púgil y la primera aparición de Daredevil, aunque sin su indumentaria de vigilante.
Este encuentro, y la pérdida de un bastón por parte del misterioso héroe que ayudará a “batallador” contra los hombres de Swenney, nos contarán otra pequeña historia de ambos personajes, la cual se ejemplifica muy bien en el abrazo que padre e hijo se dan en la penúltima página del tercer número.

No hay tiempo para mucho más. Sólo queda ver cómo “batallador” trata de poner las cosas en orden antes de desobedecer la consigna del “arreglador”. Cuando la campana suene, Jack “batallador” Murdock se dispondrá a pelear el último asalto de su vida.

Con Daredevil battlin´Jack Murdock, Zeb Wells y Carmine Di Giandomenico realizan un sentido y respetuoso homenaje hacia la figura de uno de los personajes más veteranos de la Casa de las Ideas, tomando como punto de partida a su padre.
Wells, conocido por su trabajos en Spiderman, Heroes for Hire y Civil War: Young Avengers & Runaways, recorre el pasado de Matt Murdock contando las pequeñas historias inconclusas en su vida y en la de su progenitor. La mini serie, desarrollada por ambos autores, viene a ser algo así como  Las historias jamás contadas de Spiderman, escritas por Kurt Busiek durante los años noventa.

En esta ocasión, tanto Wells como Di Giandomenico se detienen en el componente humano de “batallador” y en las decisiones que el personaje deberá tomar para salvaguardar el futuro de su hijo. Además, y como ya hemos dicho anteriormente, la mini serie nos acabó por desvelar el origen de algunos sucesos que autores como Miller empezaron a contar, pero que nunca cerraron.

Para Di Giandomenico, artista conocido en su Italia natal por sus trabajos en obras como  Examen, Giulio Maraviglia, la serie le da la oportunidad de trabajar con uno de los personajes más reconocibles del universo Marvel. El dibujante italiano ya había puesto sus lápices al servicio de otros personajes de la misma editorial, tales como Conan (para Marvel Italia) y un número de la colección What if, dedicado al Capitán América.

En las páginas que el artista dibuja se pone especial énfasis en los personajes, en sus expresiones, sus miradas, su sufrimiento. Todo está puesto al servicio de una narración a la que le interesa, especialmente, los dramas cotidianos que viven cada uno de los personajes. Esto no quiere decir que el dibujante no cuide el resto del los detalles, sino que éstos llegan a perder cierto protagonismo frente a los primeros planos de los rostros de “batallador”, de su hijo Matt, de Josie o del despreciable Swenney.

Wells completa las páginas con unos diálogos simples y directos, sin complicarnos la lectura. Hay momentos para cierta ternura y tranquilidad, pero la historia está marcada por los pensamientos de “batallador” y por el día a día de cada uno de los personajes.

Puede que el único punto en contra de la serie sea que Daredevil battlin´Jack Murdock bebe mucho del pasado del personaje y de la propia colección, lo que podría dificultar la lectura para aquellos que desconozcan dicha época. Aún así, merece la pena por lo bien hilvanadas que están los pequeños argumentos que terminan por tejer el desenlace final de la historia.

Publicado, originalmente, en la revista Dolmen# 152, en julio del año 2008

Agradezco a Panini Comics y a la librería Good Fellows, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña.
© Marvel Comics por la imagen utilizada para ilustrar este artículo 2010
Daredevil © and TM Marvel Comics 2010
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viernes, 23 de mayo de 2008

SPEED RACER

A mediados de los años setenta, en plena época de cambios sociales y políticos, llegaba hasta las pantallas de los televisores de nuestro país una serie titulada Meteoro, el rey de las carreras.
En principio, aquella serie protagonizada por un joven corredor de carreras automovilísticas formaba parte de la programación infantil de la época, junto con Las fantasías animadas de ayer y hoy,  de los estudios Warner Bros, y venerables personajes como Popeye, el marino. Bien es cierto que su animación y temática difería de los ejemplos antes mencionados, pero, en teoría, no había nada que hiciera presagiar lo que vendría después.
Y digo esto, porque no estoy tan seguro de que quien se aventuró a comprar aquella serie de animación japonesa fuera consciente de que estaba abriendo la puerta a toda una revolución, que ahora se conoce como “El fenómeno Manga y Anime”.

Con Meteoro llegaron hasta la pequeña pantalla los personajes dotados de grandes y expresivos ojos, personajes que estaban inmersos en unas aventuras trepidantes que los colocaban al límite de lo inimaginable. Viendo aquellos capítulos, nada parecía demasiado difícil para el intrépido piloto y su alucinante vehículo, Mach-5.
Debo confesar que no recuerdo si en aquellos momentos TVE llegó a emitir los 52 capítulos de los que estaba compuesta la serie, -algo que sí hizo el canal Minimax, dos décadas después-, pero, aún así, aquellas imágenes en blanco y negro quedaron grabadas en la memoria de toda una generación que luego conocerían a personajes como Heidi, Marco, y el no menos mítico y recordado Mazinger-Z.

Fueron momentos de descubrimientos, tanto en la pequeña pantalla como en la oscuridad de una sala cinematográfica a bordo del Halcón Milenario de Han Solo y Chewbacca, escudriñando los cielos en busca de la capa roja de Superman, o evitando los lugares oscuros por si en ellos se escondía un despiadado alienígena.
Después llegaron las primeras consolas de videojuegos, la televisión en color, los reproductores de video –y los video-clubs- y los primeros ordenadores. Sólo nos faltaba viajar al espacio para descubrir una base giratoria como la que aparece en 2001 y el futuro sería una realidad.
Sin embargo, fuimos bastantes los que no olvidamos a un personaje como Meteoro y su denodado empeño por ser el mejor corredor de la historia, siempre con la sombra de su hermano desaparecido a sus espaldas.

Han pasado los años y dos niños como muchos de nosotros, los hermanos Andy y Larry Wachowski -pero criados en un lugar donde era, y es mucho más fácil encontrar todo tipo de material relacionado con una determinada serie de televisión, película o cualquier otra manifestación cultural- han logrado llevar hasta la gran pantalla la adaptación de Speed Racer, nombre anglosajón de la serie japonesa Mach Go, Go, Go.                                            

Mach Go, Go, Go es una creación de Tatsuo Yoshida, uno de los pioneros dentro de la creación de series animadas japonesas, junto con el gran Osamu Tezuka.
Tatsuo Yoshida, responsable también de la versión gráfica de Mach Go, Go, Go, fue uno de los primeros en darse cuenta de las inmensas posibilidades que escondía la televisión en relación con el mundo de la animación. Por ello no es de extrañar que su genio y buen hacer estuviera detrás de títulos como Shinzo Nigen Casshan  y del famosisímo Kagaku Ninja Tai Gatchaman (Comando-G, en nuestras fronteras)

En la génesis de Mach Go, Go, Go  fueron varios los elementos que intervinieron. Primero están dos películas, estrenadas durante el mismo año, 1.964, pero totalmente dispares.

Por un lado está la tercera entrega cinematográfica del agente secreto 007, Goldfinger, cinta en la que debutaba el Aston Martin DB5 plagado de artilugios para evitar ser atrapado por los esbirros del megalómano Auric Goldfinger. Sólo hay que ver el repertorio de “gadgets” que despliega el Mach-5 para ver que las similitudes no son sólo casuales

La segunda película en la que está basada la historia de Yoshida es Viva las Vegas, protagonizada por Elvis Presley y Ann Margret.
En dicha cinta, Lucky Jackon (Presley), acude hasta la ciudad de Nevada para participar en el Grand Prix que allí se celebraba. Tampoco hay que ser demasiado observador para darse cuenta de que el personaje de Go Mifune, el protagonista absoluto de Mach Go, Go, Go,  contiene elementos del personaje interpretado por Presley, sobre todo a nivel estético y en algunos rasgos de su carácter. Además, la carrera con la que se cierra la película de Presley se asemeja mucho a las que luego pudimos ver en la versión animada, sobre todo por los aparatosos accidentes que sufren los competidores.
Si a eso le añaden que la protagonista femenina de Viva las Vegas, Rusti Martin (Margret) asiste a la carrera desde un helicóptero –algo que también hará Michi Shimura, la amiga, compañera, novia de Go Mifune a lo largo del anime y del manga- coincidirán conmigo que se trata de algo más que de coincidencias. 

En relación al nombre escogido por Yoshida, éste guarda toda una serie de simbolismos. Mach, como ya se ha dicho, es el nombre del vehículo pilotado por el protagonista. Después están los tres “Go”.

El primer Go está relacionado con el nombre completo del piloto. En el caso del segundo Go, éste está relacionado con su significado en la lengua japonesa, y cuyo significado es cinco, y tiene que ver con el vehículo antes mencionado –Mach-5-. El último Go está tomado del verbo en lengua inglesa “ir” –To Go-.
Como podrán ver, Tatsuo Yoshida pensó en todo a la hora de buscar un título para su serie más recordada y adaptada hasta la fecha.
Por último comentar que Yoshida llamó Mifune al protagonista y, por ende, a la compañía responsable de la creación del Mach-5, como homenaje al gran actor japonés Toshiro Mifune, uno de los iconos indiscutibles de la cultura popular japonesa del siglo XX.

La serie original se publicó durante el año 1.966 y, un año después, el anime llegaba hasta las pantallas a lo largo de 52 apasionantes capítulos, logrando un gran éxito entre el público japonés. Todo esto propicio que la serie fuera, rápidamente, adquirida para ser exhibida en el mercado americano, y su nombre original se transformara en Speed Racer, nombre con el que ahora llega hasta las pantallas de todo el mundo.

Hoy en día el mercado gráfico y audiovisual está invadido por multitud de series llegadas desde Japón y Corea, las cuales son cada vez más del agrado de las nuevas generaciones. Es cierto que muchos de ellos ni siquiera habían nacido cuando la serie Meteoro se emitió por primera vez, o eran muy pequeños cuando el canal Minimax , o algunas cadenas autonómicas, decidieron reponer la serie de animación.

No obstante esto no significa que los ahora llamado “Otakus” no tengan ningún tipo de interés en una de esas series que siempre se suelen nombrar en los libros y en los foros dedicados al mundo de la animación oriental –esas series de las que todo el mundo conoce alguna cosa, pero que sólo algunos han podido ver y el resto estaría encantado con poder ver y descubrir-.

De ahí que no se acaba de entender la campaña publicitaria emprendida por parte de los responsables de la distribución de la película en nuestro país.
En ella, salvo en algunas excepciones, no se hace mención a las fuentes originales de Speed Racer, cosa que tampoco aparece en los carteles americanos. Esto último no es extraño, dado el conocimiento que sí se tiene acerca de la serie y el personaje dentro del mercado anglosajón. No obstante, presuponer que en España se conoce y/o se recuerda al personaje, cuando, para empezar, se le llamaba por otro nombre, es una presunción que les puede hacer una buena cantidad de espectadores.

Ya sólo queda esperar que alguna de las empresas relacionadas con el sector se animen y publiquen la versión original del manga o el anime de Mach Go, Go, Go.
Mientras tanto, les recomiendo la lujosa versión inglesa publicada por la editorial DMP Books con motivo del 40 aniversario de la serie, y los cinco volúmenes en los que está dividida la serie en formato DVD, que, además, viene con doblaje en castellano, para los que tienen problemas con el inglés.

Y, ya puestos, gritar durante la proyección de la película Go! Mach-5! Go!

Mach Go, Go, Go and all relatives characters © and TM Tatsuo Yoshida 2010
Speed Racer (anime English version) © and TM Trans-Lux Corporation 2010
Speed Race (movie) © and TM Warner Bros 2010                                    

viernes, 16 de mayo de 2008

SALON INTERNACIONAL DEL COMIC DE BARCELONA 2008

Hay momentos en los que las circunstancias te sobrepasan, por mucho que te empeñes en tratar de controlarlas. Todo forma parte de la misma aventura de vivir, para la que no existe un manual de instrucciones al que recurrir. Puede que por esa misma razón, mi percepción de la pasada edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona no sea como la de otros años.
Aunque esto no significa que no fuera consciente de muchas de las situaciones que el encuentro propició, algunas de las cuales me hicieron reflexionar sobre la actual situación del mundo del cómic en nuestro país.

En el apartado profesional, esta edición número 26 supuso un choque generacional entre los que creen que el cómic se limita a la producción europea y a las ediciones independientes norteamericanas, y los que creemos que hay mucho más además de lo anteriormente citado. Fue también una confrontación entre el inmovilismo de muchos–cuya principal piedra de toque es el rechazo al manga y el anime oriental- y las nuevas generaciones, mucho más permeables a la absorción de cualquier manifestación artística sin importar de dónde venga.

Esta edición del Salón de Barcelona también dejó muy a las claras que una parte de la crítica especializada en el mundo gráfico de nuestro país no parece estar por la labor de entender la cultura contemporánea como un todo, y prefiere conceptuarla como una sucesión de pequeñas parcelas, algunas de las cuales raramente se relacionan. Dicha incapacidad para cambiar el “chip” comiquero quedó en evidencia ante la falta de interés por entrevistar a un artista y creador tan reputado como lo es Ray Harryhausen.

No negaré que le veterano animador está ya mayor para someterlo a largas sesiones de trabajo, pero durante la entrevista que tuve la oportunidad de mantener con él, sus más de ochenta años no me parecieron ningún inconveniente, merced a la claridad de ideas y de expresión demostrada por Harryhausen.
Además, oportunidades como las que se nos brindó, raramente se dan, sobre todo por la mencionada edad del visitante, razón de más para aprovecharla.
Para acabar de rematarlo todo, una editorial americana, Bluewater, lleva cerca de dos años comercializando varias series de cómic basadas en algunas de las películas más emblemáticas del genial creador. Por tanto, quienes no vieran la relación de una personalidad como Ray Harryhausen con la edición de Salón de Barcelona de este año, estaba claro que, por lo menos, no habían hecho sus deberes más elementales –leer el catálogo Previews o navegar por la red-.

                    

Hay que explicar que la llegada de HarryHausen (foto superior) se debió al acertado planteamiento, por parte de responsables del Salón, de tender un puente entre el cómic y el cine, puente que lleva más de una década siendo transitado por unas producciones que cada vez contentan más a los aficionados de ambas disciplinas artísticas. De ahí que en el Salón de este año se pudiera disfrutar con actividades relacionadas con los estrenos de películas como Iron Man, The Incredible Hulk, Wanted o de la cuarta entrega cinematográfica de Indiana Jones.

Hubiera estado bien que, al igual que en el ComiCon de San Diego, los responsables de la distribución de la película Speed Racer, nos hubieran enseñado uno de los modelos del vehículo Mach-5 utilizado durante el rodaje de la película. Lamentablemente, uno de dichos modelos sí se paseó por el preestreno nacional de la película rodeado de famosos que, a buen seguro, ignoraban las raíces gráficas de la historia.
Junto con Harryhausen, el Salón contó la presencia de Paul Naschy,  actor, director, documentalista, y auténtica piedra angular del género fantástico en nuestro país. El veterano creador llegó al encuentro precedido del éxito que ha tenido la primera adaptación gráfica de su personaje Waldemar Daninsky, El retorno del hombre lobo, presentada ésta, en el pasado festival de Sitges y galardonada en el Salón del Cómic de Madrid 2.007.
Naschy, inmerso en el proceso de adaptación para el cómic de La bestia y la espada mágica, atendió con la cordialidad y profesionalidad que en él es común a los medios que le solicitaron una entrevista–algo que quienes frecuentamos el festival de Sitges desde hace varias décadas podemos atestiguar- además de participar en una mesa redonda de marcado acento fantástico.

En cuanto a los invitados internacionales, la apuesta de este año fue claramente por un cómic alternativo y alejado de los superhéroes. Salvo Tim Sale, Michael Golden, Tony Harris y algunas de las colaboraciones entre Andy Diggie y Mark –Jock- Simpson, el resto de los autores invitados ha logrado hacerse un lugar de honor dentro de la industria desarrollando trabajos que se alejan de los convencionalismos propios de los héroes vestidos de flamantes colores.

Nombres como Peter Bagge, Terry Moore, Roman Dirge, o Melinda Gebbie  ocupan las estanterías de las librerías especializadas por ser los responsables de títulos como Hate, Strangers in Paradise, Lenore, o Lost Girls, respectivamente.

Dennis Kitchen, editor y fundador del CBLDF (Comic Book Legal Defense Fund) entra dentro de la categoría de autor independiente, al ser el responsable de la publicación de autores como Harvey Kurtman y Will Eisner.

Junto a todos ellos se encontraban un grupo de autores cuya influencia forma parte del mismo concepto del lenguaje gráfico y cuya aportación todavía se está discutiendo. Dicho grupo estaba encabezado por el francés Jean Giraud –Moebius-, los italianos Milo Manara y Vittorio Giardino, y el argentino Joaquín Salvador Lavado –Quino-.
De los cuatro, quien demostró tener una mejor visión, en conjunto, de lo que sucede en el mercado mundial del cómic fue Moebius, además de estar dotado de una didáctica envidiable.

Esta didáctica es también el sello de fábrica de la veterana Escuela Joso, responsable de buena parte de los autores españoles que ahora brillan con luz propia en el panorama nacional e internacional. Su labor dentro del Salón se ha convertido en uno de los mejores reclamos para quienes se desplazan desde el exterior de la comunidad catalana para asistir al encuentro.

No es de extrañar, por tanto, que las lecciones magistrales organizadas por la Escuela Joso y  protagonizadas por autores de la talla de Michael Golden, Tim Sale, Milo Manara, Barbucci y Canepa, Pasqual Ferry, y Pere Pérez -ganador este último del Premio Popular al mejor autor y mejor obra nacional del pasado año- congregaran a toda una legión de aficionados.

Está claro que dichas lecciones magistrales son uno de los eventos más importantes –y casi diría obligatorios- de cada encuentro barcelonés junto con las actividades que se desarrollan en la Sala de Actos del recinto de la Fira.

Dicha Sala, como en los últimos años, estuvo coordinada por el escritor y periodista Juanjo Sarto, quien, con su buen hacer, logró que las abundantes mesas redondas y presentaciones colmaran las aspiraciones de quienes asistieron a ellas.

En el mencionado espacio se desarrollaron charlas y mesas redondas bajo epígrafes tan atractivos, tales como: Ellos saben la tira; ¿El poder tiene sentido del humor?; Autopista hacia la pantalla; Dibujando Superhéroes; Fantasía y terror; o Los supervivientes del cómic independiente, los cuales elevaron el ya buen nivel del encuentro, si hablamos de los contenidos del Salón.

 En otro de los aspectos en los que se mejoró mucho en la presente edición fue en los horarios de firmas de los autores, sobre todo aquellos que estaban bajo la tutela de Ficomic.
En el caso del resto, colocados en los stands de cada una de las editoriales presentes, no siempre pudieron colmar todas las expectativas, dado que el espacio acaba siendo escaso y las colas de aficionados a la caza y captura de un autógrafo y/o dibujo deben “luchar” contra la marea de visitantes que quiere pasar por el mismo lugar en  donde están situadas dichas filas.

En el primer apartado, este año se incrementó la cantidad de tiempo, dando a los aficionados la oportunidad de lograr, sino a la primera, sí a la segunda, o a la tercera, el buscado autógrafo.
Si hablamos de los responsables de coordinar dichas colas y de recoger a los autores una vez finalizados los horarios, en ese apartado se vieron luces y sombras. La mayoría de estas personas han aprendido buenas maneras, relaciones públicas y diplomacia, lo cual los aficionados lo agradecen y debería ser visto como ejemplo por muchos visitantes que no saben estar a la altura.
Junto a ellos están quienes no tienen ni educación, ni diplomacia ni nada por el estilo y tratan a las personas como ganado vacuno. Convivir con personas ya se sabe que es difícil, pero tener algo de diplomacia y capacidad de relacionarse con los demás es lo menos que se les puede pedir a quienes están dando una imagen del encuentro catalán.

Para terminar con las actividades que ofrecía el encuentro, me referiré al tema de las muestras y exposiciones que este año se podían visitar.
Debo decir que el nivel de esta edición era altísimo, tanto por la calidad como por la temática de lo allí expuesto.
De entre todas destacaría las siguientes: Manara-Fellini; No pasarán; Viñetas censuradas; Mortadelo y Filemón en su 50 aniversario; Fotogramas ilustrados; Tierra y Dragones: un paseo por el mundo de David Rubín; El laberinto de DDT –empresa ganadora de un Oscar de la academia, y un Goya por su trabajos en algunas de la películas del director mejicano Guillermo del Toro- y la exposición dedicada al dibujante Michael Golden.

También se pudieron ver buena parte de los originales del dibujante Tim Sale utilizados en la serie de televisión Héroes, muestra que estuvo patrocinada por el canal de televisión Sci-fi.
Como ya he dicho antes, la calidad del material expuesto y las variadas y apasionantes temáticas fueron del agrado de muchos de los visitantes.

En el extremo opuesto estaba la sensación, algo que suele pasar cada año, de que a las exposiciones les faltaba algo, En fundamentalmente información y atención por parte de la organización.
Esta carencia quedó palpable cuando, mientras se celebraba una entrevista con el autor Michael Golden en el espacio de su exposición, todos los visitantes allí congregados, pusieron sus oídos bien cerca de las palabras del artista y/o de la interpretación de sus palabras en castellano para conocer más en profundidad la obra del dibujante. Hay que destacar la disponibilidad y buen trato que demostró el autor americano, atendiendo a los jóvenes autores que se acercaron hasta él para enseñarle sus trabajos. Con todos ellos, Golden trató de hacerles ver sus virtudes y sus defectos, artísticamente hablando, en un claro intento por ayudarles en sus posibles futuras carreras en este competitivo mundo.

Siguiendo con el tema de la atención que se debería dar a las exposiciones, soy consciente de que no es posible contar con cada uno de los artistas invitados para que éstos les explique a los visitantes curiosidades y determinados detalles de su trabajo.
Sin embargo sería de agradecer unos textos que explicaran más en profundidad el material allí expuesto y una atención por parte de las personas al cargo de cada una de las muestras.

Esto era especialmente palpable en la exposición de los originales de Tim Sale para la serie Héroes. Salvo un pequeño pie de imagen, poco más se les ofrecía a los visitantes, y no será porque no haya material sobre la serie.
Encima,  tampoco es que los responsables del stand en el que se exponían los originales de Tim Sale aportaran ningún tipo de dato, ni “humanizaban” el material allí expuesto. El contacto humano ayuda a que lo más insignificante cobre una inusitada importancia ante los ojos de un profano y/o conocedor de una disciplina.

Y es una pena, pero año tras año, buena parte de las muestras quedan vírgenes a los ojos de los visitantes por la falta de una atención más cercana por parte de las personas encargadas por la organización. Es más trabajo, pero con ello se lograría que buena parte de estas muestras brillaran con la luz que se merecen, en medio del bullicio que siempre acompaña al evento barcelonés.

En relación con los premios destacaría el premio a Paco Roca –mejor obra y guión de un autor español-; Carlos Areces, premio Josep Toutain al autor revelación -otorgado por el Salón-;  Pere Pérez, mejor autor revelación y mejor obra en la categoría de premios de las Votaciones Populares; Pasqual Ferry –Gran premio del Salón en reconocimiento a toda su obra-; y el premio concedido en el apartado de Divulgación de Cómic concedido al periodista y escritor tinerfeño Manuel Darias. Con este último premio se reconoce la labor divulgadora del mundo gráfico realizada por Darias a lo largo de más de tres décadas. (En la foto, Michael Golden conversando con varios autores, en medio del Salón)

Cuando el telón estaba cercano a caer sobre la 26 edición del Salón del Cómic de Barcelona, los responsables del departamento de prensa dieron a conocer las cifras de visitantes, la cual es similar a la del pasado año -100.000- lo cual significa un nuevo éxito.
No obstante, no hay que perder de vista la progresión –cuantitativa y cualitativa- del Salón del Manga, organizado también por Ficomic, para darse cuenta de que el Salón del Cómic lleva unos años estancado, no sólo en el nivel de visitantes, sino en su capacidad para atraer a las nuevas generaciones.

Tampoco se hace mención, cuando se habla de los visitantes, del grado de aceptación que se tiene una vez que recorren el espacio de la Fira de Barcelona. No estaría mal conocer la opinión sobre distintos aspectos del encuentro, algo que ayudaría a la evolución del Salón.
Estos son detalles que no deben pasar desapercibidos, de igual modo que el necesario y saludable relevo generacional que siempre viene a ser un soplo a de aire fresco sobre cualquier disciplina.

Puede que el problema estribe en que dicho relevo generacional se haya producido ya, pero esté centrado en el manga, el anime y otras disciplinas culturales que se entrecruzan en el mencionado Salón del Manga.
De cualquier modo, no hay que perder de vista ninguna de las expresiones gráficas que cada día llegan al mercado –algo que recalcaron Moebius, Quino y otros autores a lo largo del encuentro- para así poder estar al tanto de lo que ocurre en el mercado editorial.

El Salón Internacional del Cómic de Barcelona está cada vez más cercano a celebrar sus treinta años de existencia y ya nadie duda de la enorme importancia y trascendencia que tiene el encuentro. Y está claro que desde la llegada de Carles Santamaría a la dirección del evento muchas cosas han cambiado para mejor, tratando de completar la mejor oferta posible cara el visitante y al profesional del mundo gráfico
Sin embargo, hay MUCHAS COSAS  por hacer y es labor de todos lograr que el Salón Internacional del Cómic de Barcelona siga siendo el encuentro imprescindible del panorama comiquero español por muchos años venideros. 

© Ficomic 2008 por la imagen del cartel de dicha edición.

La imagen de Ray Harryhausen fue tomada durante la entrevista, con su consentimiento, y para ilustrar esta reseña, razón por la cual le estoy muy agradecido.

Agradezco a Ficomic que me concediera la impagable oportunidad de entrevistar a un artista como Ray Harryhausen, a quien también le tengo que agradecer el tiempo que me dedicó, después de una larga jornada de entrevista. Y a Patricio García Ducha por ayudarme con la entrevista.
Así mismo, quiero agradecer a los responsables de la Escuela Joso, el trato recibido durante las jornadas en las que se desarrolló el encuentro, todo un ejemplo de profesionalidad, buen hacer y amor por el mundo del cómic.