jueves, 17 de enero de 2008

EL NOVENO ARTE Y U.S.M.C. SEMPER FI

Serie de nueve números, publicada por Marvel Comic entre los meses de diciembre de 1988 y agosto de 1989

Semper Fi fue una efímera colección gráfica editada por la editorial Marvel Comic, a finales de los años ochenta. Marvel, que en esos momentos ya tenía en el mercado la fenomenal serie Nam, basada en las experiencias del ejército americano en la guerra del Vietnam, buscó probar suerte con los Marines uno de los paradigmas de las fuerzas armadas de su país.

No he podido constatar la intervención directa del cuerpo de Marines en dichas historias, pero no hay que olvidar que ambas colecciones, Semper fi y The Nam, surgieron bajo el paraguas de la era Reagan. Fueron años de un profundo sentido patriótico y militarista que se reflejó en acciones como el bombardeo a Libia, la invasión de Grenada -de la que hablaremos más adelante-, el affair Iran-Contra o asuntos más cercanos como los desaparecidos en combate, especialmente los de la guerra del Vietnam.

Este ambiente propició películas como Desaparecido en Combate (1 y 2) y la propagandística y espectacular Rambo, ambas directamente relacionadas con el conflicto asiático y aquellos que permanecían desaparecidos.

Marvel, editorial que siempre ha estado muy pendiente de lo que ocurre en la sociedad, no quiso perder la oportunidad y lanzó las dos series gráficas antes mencionadas.
De The Nam sólo decir que se ha convertido, por méritos propios, en una de las mejores series bélicas y todo un fresco del conflicto en el país asiático.

Semper Fi partía de una premisa mucho más complicada de sostener, la de relatar la historia de los Marines, a través de los escenarios bélicos en los que ha combatido, sobre todo Vietnam. En los nueve números que duró (diciembre 1.988-agosto 1.989) se contó la historia de una saga familiar, los Whittier, los cuales han formado parte del cuerpo de los Marines desde su misma constitución.

El guionista Michael P. Palladino utiliza este hilo argumental para llevarnos de una época a otra, con mayor o menor fortuna. Sus escritos van desde la brillantez hasta una propaganda a favor de los valores y máximas del cuerpo de los Marines, algo que actúa en detrimento de la misma narración.

Bien es cierto que cuando se toca un tema como el castrense hay que guardar las formas. Sin embargo, viendo la serie en conjunto, es una pena que Palladino no se decantara por historias con un tono más crítico y realista, que las hay, en vez de por otras que repiten lo que ya sabemos sobre los Marines.
Puedo imaginar que el trabajar junto a John Severin, uno de los artistas claves en la historia de la editorial E.C Comic tuvo que ver en algunas de las buenas historias que les comento.

Semper Fi también supone un tratado de historia sobre la creación del cuerpo. Así, en el tercer número, visitamos la Turn Tavern de Filadelfia, en 1.777, considerada la primera oficina de reclutamiento del cuerpo de Marines. Tras pasar por ahí, Michael Whittier comenzará una larga tradición guerrera dentro del cuerpo de Marines. Tres números después, Whittier y otros efectivos del cuerpo formarán parte de uno de los primitivos desembarcos, realizados a finales del siglo XVIII.

Los Whittier también formarán parte del contingente militar atacado durante la rebelión de los Boxer en China, en 1.900 y en las llamadas "Guerras de los plátanos" (Haití y Nicaragua) entre los años 1.915 y 1.934, siendo éste uno de los peores episodios de la colección. Tampoco brillan excesivamente los episodios vividos en la segunda gran guerra y el conflicto de Corea, en especial si se los compara con los publicados por E.C Comic.

En donde sí destaca Palladino y el resto de los artistas que trabajaron en la colección es en las historias desarrolladas en la Primera Guerra Mundial, en el conflicto del Vietnam y, sobre todo, en el ataque sufrido por las tropas americanas en la ciudad de Beirut, en 1.983.
La primera gran guerra, aquella que iba a terminar con las contiendas fraticidas entre los seres humanos, vino a resultar una suerte de test para demostrar la valentía y las capacidades de las tropas americanas.

Éstas llegaron al conflicto tarde, en 1.917 y con la guerra entrando en sus momentos decisivos. Además, las tropas estadounidenses debieron combatir, no sólo contra el enemigo, sino con los recelos de los aliados a quienes venían a ayudar, los cuales no sintonizaban muy bien con los recién llegados.

Su consagración como unos combatientes de primera fila llegó en la batalla de Belleau Wood. En esta batalla se creó la reputación de los Marines en la historia moderna, pues a través del ruido de la lucha se podía oír, de boca del condecorado y mítico capitán Lloyd Willians, expresiones como “¿Retirada? ¡Y un carajo, acabamos de llegar!” y “¡Venga, hijos de puta! ¿O es que acaso quieren vivir para siempre?”.  Su fiereza les hizo ganar, entre las tropas germanas, el apodo de Teufelhunden o Perros Diabólicos.

En Semper Fi, será el sargento Daniel J. Whittier el encargado de perpetuar la saga familiar, en medio de las trincheras francesas. La historia titulada Guerra de trincheras es un fiel reflejo de aquella monolítica táctica que anegó de sangre los campos de Europa.

Vietnam, durante y después, también será un tema recurrente. Lo más interesante es los momentos en la vida de Miles Whittier, cabo del cuerpo de Marines, que llegará de la guerra con profundas secuelas, sobre todo emocionales. De entre todas, destacaría la primera de las historias que incluye el sexto número de la colección, titulada Fotos en el ático. En ella, Miles le cuenta a su mujer y a su hija, tras encontrar a ésta última viendo las fotos de su estancia en Vietnam, sus experiencias de primera mano. Es una narración real, sin dar demasiadas concesiones al heroísmo propagandístico.

No obstante, la historia que más sorprende, en especial por su crudeza, es la que aparece en la portada y ocupa buena parte del séptimo número. Su título Pacificadores y el lugar, Beirut 1.983.
Todo comienza el 18 de octubre de 1.983, cuando el primer teniente Andrew Whittier trata de salvar la vida bajo un severo bombardeo. Whittier forma parte del contingente de tropas enviadas dentro de lo que se llamó la Fuerza Multinacional, formada por Marines americanos, paracaidistas franceses y soldados italianos e ingleses. Su creación estuvo motivada por el comienzo de la operación "Paz para Galilea", desarrollada por el ejército israelí en junio de 1.982.

La misión de dicha Fuerza Multinacional era evacuar a los civiles palestinos de la zona de conflicto y evitar las tensiones entre la miríada de facciones enfrentadas en el Líbano. Las tropas permanecieron en Beirut hasta la elección de un nuevo presidente, Bashir Gemayel, y abandonaron el país el día 10 de septiembre, tres semanas después de su llegada.

Tan sólo cuatro días después, el nuevo presidente electo del Líbano era asesinado y la violencia se desataba por todo el territorio, violencia que culminó con la matanza en los campos de refugiados de Sabra y Chatila tras la invasión israelí de buena parte del territorio del Líbano. A la vista de lo ocurrido, el entonces presidente estadounidense, Reagan, decidió enviar una nueva fuerza para lograr que la situación no se descontrolara, tal y como al final terminó sucediendo.

El 29 de septiembre un nuevo contingente internacional llegaba hasta el Líbano, buscando solucionar de manera pacífica un conflicto que se agravaba por momentos.
Aún así, nadie podía prever lo que ocurrió el día 23 de octubre de 1.983. Esa mañana, un camión cargado con 5.000 kilos de explosivos detonaba en el edificio que hacía las veces de cuartel general de los Marines destacados en el Líbano.

La explosión destruyó casi por completo el edificio, matando a quienes se encontraban dentro en ese momento. Al mismo tiempo, un vehículo similar explotaba en los barracones ocupados por las tropas francesas.
Como resultado del atentado murieron 241 soldados americanos, 220 de ellos del cuerpo de Marines, y 58 paracaidistas franceses además de 6 civiles.

La historia que se cuenta en Semper Fi  nos narra los días previos al atentado, con la tensión que se vivía en el ambiente, y durante seis páginas asistimos a los efectos de dicho ataque. Y al verlo hoy, en plena era de la censura pactada entre los medios y la administración norteamericana, resulta muy chocante ver con la crudeza que están contadas estás páginas, reflejando los efectos de la explosión, los cadáveres y los cuerpos alineados y cubiertos con una manta.

Hoy, casi 20 años después, sigue siendo complicado, por lo menos en los Estados Unidos, ver imágenes “reales” del actual conflicto de Irak. Sin embargo, en los ochenta los cómics podían mostrar los efectos de una contienda de mejor manera que las grandes cadenas televisivas actuales.

Como ya dije antes, el contar con John Severin a bordo supuso un aliciente, además del abandono de algunas concesiones patrióticas en pos de un realismo que tan buenos resultados le dio a la editorial E.C Comics. No hay que olvidar que los propios responsables de la editorial estuvieron de acuerdo con publicar dicha historia, habida cuenta su afán por mostrar una realidad que muchos, sobre todo en estos primeros años del siglo XXI, se empeñan en esconder.

La cancelación de la serie, dos números después, tampoco supuso ninguna sorpresa, teniendo en cuenta que el mercado potencial prefería una serie como The Nam.
De todas maneras, Palladino tuvo tiempo en el octavo número de retratar a uno de los personajes más controvertidos del cuerpo, el sargento instructor.

El guionista carga las tintas con los excesos de dichos personajes, tan necesarios en el adiestramiento de los reclutas como censurables por algunos de sus comportamientos.
Palladino bebe de fuentes tan personales como las del director Stanley Kubrick y su controvertida Full Metal Jacket (1.987). En dicha película un sargento instructor termina por hacer enloquecer al recluta contra quien descarga todo su sadismo.

En la historia aparecida en Semper Fi ocurre un caso similar, aunque la actuación del médico de la base y del resto de los compañeros evita un desenlace más trágico.
Puede que historias como ésta o la que se desarrolla en Beirut fueran las verdaderas causas de su cancelación.

Si desean leer esta serie les recomiendo que la busquen en Internet. No es demasiado difícil de encontrar, aunque sólo está publicada en inglés.

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