miércoles, 5 de marzo de 2008

KITTY PRIDE:LA SOMBRA Y LA LLAMA

Guión de Akira Yoshida
Dibujo de Paul Smith
Color de Christina Strain
Tomo de 124 páginas que recoge la mini serie X-Men: Kitty Pryde-Shadows & Frame# 1-5
Precio: 8,50€
Panini Comic España


John Byrne y yo discutimos gran parte de las ideas sobre la personalidad de Kitty y tuvimos diferentes puntos de vista. Creo que se sentía a disgusto con el aspecto de genio de Kitty. Hice que fuera la genio del grupo, porque no teníamos ninguno, y veía que el grupo necesitaba alguien con cerebro. 
Alguien que pudiera proporcionarles todo tipo de cacharros en un instante. Alguien que pudiera explicar las cosas, entenderlas –un personaje tipo Reed Richards, Henry  Hank “La bestia” McCoy o Tony Stark. Todo grupo necesita uno y la Patrulla no lo tenía. 

De todas maneras lo que la hizo tremendamente popular fue el ser la primera quinceañera moderna, real, en un cómic de superhéroes.


Chris Claremont

Este extracto, el cual forma parte de la larga entrevista que aparece en el dossier especial del número cincuenta de la revista Dolmen, dedicado al guionista, deja muy claras cuáles eran las intenciones del patriarca mutante en lo que se refiere a la creación del personaje de Kitty Pryde.

Katherine Pryde, también conocida como Shadowcat, (Gatasombra en nuestro país) Sprite (Espíritu) o Ariel, desembarcó en el mundo gráfico –y en el universo mutante de Marvel Comic, para más señas- en el Uncanny X-Men# 129 (enero 1.980, según la edición original americana), tres números antes de lo que luego se conocerá como la saga de “Fénix Oscura”.

El personaje, creado al alimón con el dibujante John Byrne, iba a ser una joven de dieciocho años, la cual termina siendo una adolescentes de trece años, estudiante de danza, con unos padres a punto de separarse y de ascendencia judía. Este último detalle lo tomó Claremont de una vecina suya, la cual le sirvió de inspiración, y que llevaba colgada del cuello una estrella de David, aunque la chica no fuera judía.

Byrne incorporó dicho detalle al personaje, así como una apariencia física que recuerda a la actriz Sigourney Weaver en los días en los que debutó en la película Alien del británico Ridley Scott. 

Claremont también tomó prestado el nombre de Kitty Pryde de una antigua compañera de colegio suya, al igual que se basó en un artículo, aparecido en una revista científica, para dotarla de su poder mutante.
Pryde puede modificar la densidad de los objetos y atravesarlos y, con el paso del tiempo, logrará volverse intangible. Su poder le permite, además, caminar sobre el aire y cortocircuitar cualquier tipo de aparato electrónico, al atravesarlo con su cuerpo.

Con su llegada al grupo de mutantes, los problemas de la adolescencia, la rebeldía que la acompaña, y el espíritu emprendedor del personaje pasaron a formar parte de la escuela del profesor Charles Xavier.
Como muy bien comenta Julian M. Clemente en la introducción que acompaña a este tomo recopilatorio, Kitty enganchaba a la primera, porque tenía la naturalidad de las personas reales. Comía helados, vestía con calentadores –muy de moda en aquellos días-, tenía una mascota genial (un pequeño dragón, nada menos), disfrutaba con La guerra de la galaxias y con los videojuegos de una sala de recreativos.  Kitty era la novia ideal para cualquier adolescente “frikkie” que disfrutaba con las mismas cosas que ella.

Después llegaron tiempos duros, sobre todo tras su ruptura con Peter Nikolaievitch “Coloso” Rasputín, el hermano de una de sus mejores amigas, Illyana Nikolaievna “Magik”.

La ruptura servirá a Claremont para someter a Kitty a un largo proceso de maduración, el cual la llevará a cruzar sus caminos con Lobezno, en la mini serie Wolverine and Kitty Pryde (noviembre 1984-abril 1985). La trama de dicha serie se desarrolla en Japón y allí, Kitty se las verá con Ogun, quien fuera sensei de Lobezno tiempo atrás. 

La consecuencia directa de todo aquello fue el nacimiento de Gatasombra y el paso de la adolescencia a la madurez de uno de los personajes predilectos de Claremont.
Tras su incorporación a Excalibur y a causa del posterior abandono de Claremont de los guiones de dicha serie, el personaje anduvo un tanto desdibujado hasta que, de nuevo,  Claremont se volvió a hacer cargo de ella en X-Treme X-Men (# 25-30, 42-46). Después Joss Whedon contó con ella desde el primer número de sus Astonishing X-Men, lo que la devolvió al lugar que le correspondía dentro del universo mutante.

La serie que ahora recopila Panini en un solo tomo nos devuelve a Kitty en una aventura que la traslada al Japón del que antes hacíamos referencia. Los cinco números cuentan con los dibujos de Paul Smith, artista que ya se hiciera cargo del personaje en una de sus mejores etapas (Uncanny X-Men# 165-179, 172-175) según los guiones de Claremont.

Una vez allí, y en compañía de su fiel dragón, Lockheed, deberá descubrir quién le ha mandado una foto de la “novia perdida” de su fiel mascota –trama que llevaba pendiente de resolverse desde las primeras Secret Wars-. Como era de suponer, las cosas no serán tan sencillas, en especial con la sombra de Ogun presidiéndolo todo. Kitty y su dragón demostrarán estar la altura de las circunstancias, en una trama que mezcla el presente con el pasado del personaje.

El guión es obra de Akira Yoshida, conocido entre los aficionados por sus trabajos en series como Elektra: the Hand; X-Men: Age of Apocalypse; X-Men/ Fantastic Four; o Thor: Son of Asgard. Yoshida demuestra un tremendo respeto y conocimiento del personaje de Kitty Pryde y nos la presenta en plenitud de facultades y tan decidida y cabal como de ella se pudiera esperar. También hay tiempo para la acción más desenfrenada, para dedicarle una mirada hacia el pasado y algunas dosis de humor, dando como resultado una historia que se lee con la misma facilidad con la que se disfruta.

Y no importa que no conocieras al personaje. Esta serie es una muy buena carta de presentación para una mutante llamada Kitty Pryde.

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