viernes, 23 de mayo de 2008

SPEED RACER

A mediados de los años setenta, en plena época de cambios sociales y políticos, llegaba hasta las pantallas de los televisores de nuestro país una serie titulada Meteoro, el rey de las carreras.
En principio, aquella serie protagonizada por un joven corredor de carreras automovilísticas formaba parte de la programación infantil de la época, junto con Las fantasías animadas de ayer y hoy,  de los estudios Warner Bros, y venerables personajes como Popeye, el marino. Bien es cierto que su animación y temática difería de los ejemplos antes mencionados, pero, en teoría, no había nada que hiciera presagiar lo que vendría después.
Y digo esto, porque no estoy tan seguro de que quien se aventuró a comprar aquella serie de animación japonesa fuera consciente de que estaba abriendo la puerta a toda una revolución, que ahora se conoce como “El fenómeno Manga y Anime”.

Con Meteoro llegaron hasta la pequeña pantalla los personajes dotados de grandes y expresivos ojos, personajes que estaban inmersos en unas aventuras trepidantes que los colocaban al límite de lo inimaginable. Viendo aquellos capítulos, nada parecía demasiado difícil para el intrépido piloto y su alucinante vehículo, Mach-5.
Debo confesar que no recuerdo si en aquellos momentos TVE llegó a emitir los 52 capítulos de los que estaba compuesta la serie, -algo que sí hizo el canal Minimax, dos décadas después-, pero, aún así, aquellas imágenes en blanco y negro quedaron grabadas en la memoria de toda una generación que luego conocerían a personajes como Heidi, Marco, y el no menos mítico y recordado Mazinger-Z.

Fueron momentos de descubrimientos, tanto en la pequeña pantalla como en la oscuridad de una sala cinematográfica a bordo del Halcón Milenario de Han Solo y Chewbacca, escudriñando los cielos en busca de la capa roja de Superman, o evitando los lugares oscuros por si en ellos se escondía un despiadado alienígena.
Después llegaron las primeras consolas de videojuegos, la televisión en color, los reproductores de video –y los video-clubs- y los primeros ordenadores. Sólo nos faltaba viajar al espacio para descubrir una base giratoria como la que aparece en 2001 y el futuro sería una realidad.
Sin embargo, fuimos bastantes los que no olvidamos a un personaje como Meteoro y su denodado empeño por ser el mejor corredor de la historia, siempre con la sombra de su hermano desaparecido a sus espaldas.

Han pasado los años y dos niños como muchos de nosotros, los hermanos Andy y Larry Wachowski -pero criados en un lugar donde era, y es mucho más fácil encontrar todo tipo de material relacionado con una determinada serie de televisión, película o cualquier otra manifestación cultural- han logrado llevar hasta la gran pantalla la adaptación de Speed Racer, nombre anglosajón de la serie japonesa Mach Go, Go, Go.                                            

Mach Go, Go, Go es una creación de Tatsuo Yoshida, uno de los pioneros dentro de la creación de series animadas japonesas, junto con el gran Osamu Tezuka.
Tatsuo Yoshida, responsable también de la versión gráfica de Mach Go, Go, Go, fue uno de los primeros en darse cuenta de las inmensas posibilidades que escondía la televisión en relación con el mundo de la animación. Por ello no es de extrañar que su genio y buen hacer estuviera detrás de títulos como Shinzo Nigen Casshan  y del famosisímo Kagaku Ninja Tai Gatchaman (Comando-G, en nuestras fronteras)

En la génesis de Mach Go, Go, Go  fueron varios los elementos que intervinieron. Primero están dos películas, estrenadas durante el mismo año, 1.964, pero totalmente dispares.

Por un lado está la tercera entrega cinematográfica del agente secreto 007, Goldfinger, cinta en la que debutaba el Aston Martin DB5 plagado de artilugios para evitar ser atrapado por los esbirros del megalómano Auric Goldfinger. Sólo hay que ver el repertorio de “gadgets” que despliega el Mach-5 para ver que las similitudes no son sólo casuales

La segunda película en la que está basada la historia de Yoshida es Viva las Vegas, protagonizada por Elvis Presley y Ann Margret.
En dicha cinta, Lucky Jackon (Presley), acude hasta la ciudad de Nevada para participar en el Grand Prix que allí se celebraba. Tampoco hay que ser demasiado observador para darse cuenta de que el personaje de Go Mifune, el protagonista absoluto de Mach Go, Go, Go,  contiene elementos del personaje interpretado por Presley, sobre todo a nivel estético y en algunos rasgos de su carácter. Además, la carrera con la que se cierra la película de Presley se asemeja mucho a las que luego pudimos ver en la versión animada, sobre todo por los aparatosos accidentes que sufren los competidores.
Si a eso le añaden que la protagonista femenina de Viva las Vegas, Rusti Martin (Margret) asiste a la carrera desde un helicóptero –algo que también hará Michi Shimura, la amiga, compañera, novia de Go Mifune a lo largo del anime y del manga- coincidirán conmigo que se trata de algo más que de coincidencias. 

En relación al nombre escogido por Yoshida, éste guarda toda una serie de simbolismos. Mach, como ya se ha dicho, es el nombre del vehículo pilotado por el protagonista. Después están los tres “Go”.

El primer Go está relacionado con el nombre completo del piloto. En el caso del segundo Go, éste está relacionado con su significado en la lengua japonesa, y cuyo significado es cinco, y tiene que ver con el vehículo antes mencionado –Mach-5-. El último Go está tomado del verbo en lengua inglesa “ir” –To Go-.
Como podrán ver, Tatsuo Yoshida pensó en todo a la hora de buscar un título para su serie más recordada y adaptada hasta la fecha.
Por último comentar que Yoshida llamó Mifune al protagonista y, por ende, a la compañía responsable de la creación del Mach-5, como homenaje al gran actor japonés Toshiro Mifune, uno de los iconos indiscutibles de la cultura popular japonesa del siglo XX.

La serie original se publicó durante el año 1.966 y, un año después, el anime llegaba hasta las pantallas a lo largo de 52 apasionantes capítulos, logrando un gran éxito entre el público japonés. Todo esto propicio que la serie fuera, rápidamente, adquirida para ser exhibida en el mercado americano, y su nombre original se transformara en Speed Racer, nombre con el que ahora llega hasta las pantallas de todo el mundo.

Hoy en día el mercado gráfico y audiovisual está invadido por multitud de series llegadas desde Japón y Corea, las cuales son cada vez más del agrado de las nuevas generaciones. Es cierto que muchos de ellos ni siquiera habían nacido cuando la serie Meteoro se emitió por primera vez, o eran muy pequeños cuando el canal Minimax , o algunas cadenas autonómicas, decidieron reponer la serie de animación.

No obstante esto no significa que los ahora llamado “Otakus” no tengan ningún tipo de interés en una de esas series que siempre se suelen nombrar en los libros y en los foros dedicados al mundo de la animación oriental –esas series de las que todo el mundo conoce alguna cosa, pero que sólo algunos han podido ver y el resto estaría encantado con poder ver y descubrir-.

De ahí que no se acaba de entender la campaña publicitaria emprendida por parte de los responsables de la distribución de la película en nuestro país.
En ella, salvo en algunas excepciones, no se hace mención a las fuentes originales de Speed Racer, cosa que tampoco aparece en los carteles americanos. Esto último no es extraño, dado el conocimiento que sí se tiene acerca de la serie y el personaje dentro del mercado anglosajón. No obstante, presuponer que en España se conoce y/o se recuerda al personaje, cuando, para empezar, se le llamaba por otro nombre, es una presunción que les puede hacer una buena cantidad de espectadores.

Ya sólo queda esperar que alguna de las empresas relacionadas con el sector se animen y publiquen la versión original del manga o el anime de Mach Go, Go, Go.
Mientras tanto, les recomiendo la lujosa versión inglesa publicada por la editorial DMP Books con motivo del 40 aniversario de la serie, y los cinco volúmenes en los que está dividida la serie en formato DVD, que, además, viene con doblaje en castellano, para los que tienen problemas con el inglés.

Y, ya puestos, gritar durante la proyección de la película Go! Mach-5! Go!

Mach Go, Go, Go and all relatives characters © and TM Tatsuo Yoshida 2010
Speed Racer (anime English version) © and TM Trans-Lux Corporation 2010
Speed Race (movie) © and TM Warner Bros 2010                                    

viernes, 16 de mayo de 2008

SALON INTERNACIONAL DEL COMIC DE BARCELONA 2008

Hay momentos en los que las circunstancias te sobrepasan, por mucho que te empeñes en tratar de controlarlas. Todo forma parte de la misma aventura de vivir, para la que no existe un manual de instrucciones al que recurrir. Puede que por esa misma razón, mi percepción de la pasada edición del Salón Internacional del Cómic de Barcelona no sea como la de otros años.
Aunque esto no significa que no fuera consciente de muchas de las situaciones que el encuentro propició, algunas de las cuales me hicieron reflexionar sobre la actual situación del mundo del cómic en nuestro país.

En el apartado profesional, esta edición número 26 supuso un choque generacional entre los que creen que el cómic se limita a la producción europea y a las ediciones independientes norteamericanas, y los que creemos que hay mucho más además de lo anteriormente citado. Fue también una confrontación entre el inmovilismo de muchos–cuya principal piedra de toque es el rechazo al manga y el anime oriental- y las nuevas generaciones, mucho más permeables a la absorción de cualquier manifestación artística sin importar de dónde venga.

Esta edición del Salón de Barcelona también dejó muy a las claras que una parte de la crítica especializada en el mundo gráfico de nuestro país no parece estar por la labor de entender la cultura contemporánea como un todo, y prefiere conceptuarla como una sucesión de pequeñas parcelas, algunas de las cuales raramente se relacionan. Dicha incapacidad para cambiar el “chip” comiquero quedó en evidencia ante la falta de interés por entrevistar a un artista y creador tan reputado como lo es Ray Harryhausen.

No negaré que le veterano animador está ya mayor para someterlo a largas sesiones de trabajo, pero durante la entrevista que tuve la oportunidad de mantener con él, sus más de ochenta años no me parecieron ningún inconveniente, merced a la claridad de ideas y de expresión demostrada por Harryhausen.
Además, oportunidades como las que se nos brindó, raramente se dan, sobre todo por la mencionada edad del visitante, razón de más para aprovecharla.
Para acabar de rematarlo todo, una editorial americana, Bluewater, lleva cerca de dos años comercializando varias series de cómic basadas en algunas de las películas más emblemáticas del genial creador. Por tanto, quienes no vieran la relación de una personalidad como Ray Harryhausen con la edición de Salón de Barcelona de este año, estaba claro que, por lo menos, no habían hecho sus deberes más elementales –leer el catálogo Previews o navegar por la red-.

                    

Hay que explicar que la llegada de HarryHausen (foto superior) se debió al acertado planteamiento, por parte de responsables del Salón, de tender un puente entre el cómic y el cine, puente que lleva más de una década siendo transitado por unas producciones que cada vez contentan más a los aficionados de ambas disciplinas artísticas. De ahí que en el Salón de este año se pudiera disfrutar con actividades relacionadas con los estrenos de películas como Iron Man, The Incredible Hulk, Wanted o de la cuarta entrega cinematográfica de Indiana Jones.

Hubiera estado bien que, al igual que en el ComiCon de San Diego, los responsables de la distribución de la película Speed Racer, nos hubieran enseñado uno de los modelos del vehículo Mach-5 utilizado durante el rodaje de la película. Lamentablemente, uno de dichos modelos sí se paseó por el preestreno nacional de la película rodeado de famosos que, a buen seguro, ignoraban las raíces gráficas de la historia.
Junto con Harryhausen, el Salón contó la presencia de Paul Naschy,  actor, director, documentalista, y auténtica piedra angular del género fantástico en nuestro país. El veterano creador llegó al encuentro precedido del éxito que ha tenido la primera adaptación gráfica de su personaje Waldemar Daninsky, El retorno del hombre lobo, presentada ésta, en el pasado festival de Sitges y galardonada en el Salón del Cómic de Madrid 2.007.
Naschy, inmerso en el proceso de adaptación para el cómic de La bestia y la espada mágica, atendió con la cordialidad y profesionalidad que en él es común a los medios que le solicitaron una entrevista–algo que quienes frecuentamos el festival de Sitges desde hace varias décadas podemos atestiguar- además de participar en una mesa redonda de marcado acento fantástico.

En cuanto a los invitados internacionales, la apuesta de este año fue claramente por un cómic alternativo y alejado de los superhéroes. Salvo Tim Sale, Michael Golden, Tony Harris y algunas de las colaboraciones entre Andy Diggie y Mark –Jock- Simpson, el resto de los autores invitados ha logrado hacerse un lugar de honor dentro de la industria desarrollando trabajos que se alejan de los convencionalismos propios de los héroes vestidos de flamantes colores.

Nombres como Peter Bagge, Terry Moore, Roman Dirge, o Melinda Gebbie  ocupan las estanterías de las librerías especializadas por ser los responsables de títulos como Hate, Strangers in Paradise, Lenore, o Lost Girls, respectivamente.

Dennis Kitchen, editor y fundador del CBLDF (Comic Book Legal Defense Fund) entra dentro de la categoría de autor independiente, al ser el responsable de la publicación de autores como Harvey Kurtman y Will Eisner.

Junto a todos ellos se encontraban un grupo de autores cuya influencia forma parte del mismo concepto del lenguaje gráfico y cuya aportación todavía se está discutiendo. Dicho grupo estaba encabezado por el francés Jean Giraud –Moebius-, los italianos Milo Manara y Vittorio Giardino, y el argentino Joaquín Salvador Lavado –Quino-.
De los cuatro, quien demostró tener una mejor visión, en conjunto, de lo que sucede en el mercado mundial del cómic fue Moebius, además de estar dotado de una didáctica envidiable.

Esta didáctica es también el sello de fábrica de la veterana Escuela Joso, responsable de buena parte de los autores españoles que ahora brillan con luz propia en el panorama nacional e internacional. Su labor dentro del Salón se ha convertido en uno de los mejores reclamos para quienes se desplazan desde el exterior de la comunidad catalana para asistir al encuentro.

No es de extrañar, por tanto, que las lecciones magistrales organizadas por la Escuela Joso y  protagonizadas por autores de la talla de Michael Golden, Tim Sale, Milo Manara, Barbucci y Canepa, Pasqual Ferry, y Pere Pérez -ganador este último del Premio Popular al mejor autor y mejor obra nacional del pasado año- congregaran a toda una legión de aficionados.

Está claro que dichas lecciones magistrales son uno de los eventos más importantes –y casi diría obligatorios- de cada encuentro barcelonés junto con las actividades que se desarrollan en la Sala de Actos del recinto de la Fira.

Dicha Sala, como en los últimos años, estuvo coordinada por el escritor y periodista Juanjo Sarto, quien, con su buen hacer, logró que las abundantes mesas redondas y presentaciones colmaran las aspiraciones de quienes asistieron a ellas.

En el mencionado espacio se desarrollaron charlas y mesas redondas bajo epígrafes tan atractivos, tales como: Ellos saben la tira; ¿El poder tiene sentido del humor?; Autopista hacia la pantalla; Dibujando Superhéroes; Fantasía y terror; o Los supervivientes del cómic independiente, los cuales elevaron el ya buen nivel del encuentro, si hablamos de los contenidos del Salón.

 En otro de los aspectos en los que se mejoró mucho en la presente edición fue en los horarios de firmas de los autores, sobre todo aquellos que estaban bajo la tutela de Ficomic.
En el caso del resto, colocados en los stands de cada una de las editoriales presentes, no siempre pudieron colmar todas las expectativas, dado que el espacio acaba siendo escaso y las colas de aficionados a la caza y captura de un autógrafo y/o dibujo deben “luchar” contra la marea de visitantes que quiere pasar por el mismo lugar en  donde están situadas dichas filas.

En el primer apartado, este año se incrementó la cantidad de tiempo, dando a los aficionados la oportunidad de lograr, sino a la primera, sí a la segunda, o a la tercera, el buscado autógrafo.
Si hablamos de los responsables de coordinar dichas colas y de recoger a los autores una vez finalizados los horarios, en ese apartado se vieron luces y sombras. La mayoría de estas personas han aprendido buenas maneras, relaciones públicas y diplomacia, lo cual los aficionados lo agradecen y debería ser visto como ejemplo por muchos visitantes que no saben estar a la altura.
Junto a ellos están quienes no tienen ni educación, ni diplomacia ni nada por el estilo y tratan a las personas como ganado vacuno. Convivir con personas ya se sabe que es difícil, pero tener algo de diplomacia y capacidad de relacionarse con los demás es lo menos que se les puede pedir a quienes están dando una imagen del encuentro catalán.

Para terminar con las actividades que ofrecía el encuentro, me referiré al tema de las muestras y exposiciones que este año se podían visitar.
Debo decir que el nivel de esta edición era altísimo, tanto por la calidad como por la temática de lo allí expuesto.
De entre todas destacaría las siguientes: Manara-Fellini; No pasarán; Viñetas censuradas; Mortadelo y Filemón en su 50 aniversario; Fotogramas ilustrados; Tierra y Dragones: un paseo por el mundo de David Rubín; El laberinto de DDT –empresa ganadora de un Oscar de la academia, y un Goya por su trabajos en algunas de la películas del director mejicano Guillermo del Toro- y la exposición dedicada al dibujante Michael Golden.

También se pudieron ver buena parte de los originales del dibujante Tim Sale utilizados en la serie de televisión Héroes, muestra que estuvo patrocinada por el canal de televisión Sci-fi.
Como ya he dicho antes, la calidad del material expuesto y las variadas y apasionantes temáticas fueron del agrado de muchos de los visitantes.

En el extremo opuesto estaba la sensación, algo que suele pasar cada año, de que a las exposiciones les faltaba algo, En fundamentalmente información y atención por parte de la organización.
Esta carencia quedó palpable cuando, mientras se celebraba una entrevista con el autor Michael Golden en el espacio de su exposición, todos los visitantes allí congregados, pusieron sus oídos bien cerca de las palabras del artista y/o de la interpretación de sus palabras en castellano para conocer más en profundidad la obra del dibujante. Hay que destacar la disponibilidad y buen trato que demostró el autor americano, atendiendo a los jóvenes autores que se acercaron hasta él para enseñarle sus trabajos. Con todos ellos, Golden trató de hacerles ver sus virtudes y sus defectos, artísticamente hablando, en un claro intento por ayudarles en sus posibles futuras carreras en este competitivo mundo.

Siguiendo con el tema de la atención que se debería dar a las exposiciones, soy consciente de que no es posible contar con cada uno de los artistas invitados para que éstos les explique a los visitantes curiosidades y determinados detalles de su trabajo.
Sin embargo sería de agradecer unos textos que explicaran más en profundidad el material allí expuesto y una atención por parte de las personas al cargo de cada una de las muestras.

Esto era especialmente palpable en la exposición de los originales de Tim Sale para la serie Héroes. Salvo un pequeño pie de imagen, poco más se les ofrecía a los visitantes, y no será porque no haya material sobre la serie.
Encima,  tampoco es que los responsables del stand en el que se exponían los originales de Tim Sale aportaran ningún tipo de dato, ni “humanizaban” el material allí expuesto. El contacto humano ayuda a que lo más insignificante cobre una inusitada importancia ante los ojos de un profano y/o conocedor de una disciplina.

Y es una pena, pero año tras año, buena parte de las muestras quedan vírgenes a los ojos de los visitantes por la falta de una atención más cercana por parte de las personas encargadas por la organización. Es más trabajo, pero con ello se lograría que buena parte de estas muestras brillaran con la luz que se merecen, en medio del bullicio que siempre acompaña al evento barcelonés.

En relación con los premios destacaría el premio a Paco Roca –mejor obra y guión de un autor español-; Carlos Areces, premio Josep Toutain al autor revelación -otorgado por el Salón-;  Pere Pérez, mejor autor revelación y mejor obra en la categoría de premios de las Votaciones Populares; Pasqual Ferry –Gran premio del Salón en reconocimiento a toda su obra-; y el premio concedido en el apartado de Divulgación de Cómic concedido al periodista y escritor tinerfeño Manuel Darias. Con este último premio se reconoce la labor divulgadora del mundo gráfico realizada por Darias a lo largo de más de tres décadas. (En la foto, Michael Golden conversando con varios autores, en medio del Salón)

Cuando el telón estaba cercano a caer sobre la 26 edición del Salón del Cómic de Barcelona, los responsables del departamento de prensa dieron a conocer las cifras de visitantes, la cual es similar a la del pasado año -100.000- lo cual significa un nuevo éxito.
No obstante, no hay que perder de vista la progresión –cuantitativa y cualitativa- del Salón del Manga, organizado también por Ficomic, para darse cuenta de que el Salón del Cómic lleva unos años estancado, no sólo en el nivel de visitantes, sino en su capacidad para atraer a las nuevas generaciones.

Tampoco se hace mención, cuando se habla de los visitantes, del grado de aceptación que se tiene una vez que recorren el espacio de la Fira de Barcelona. No estaría mal conocer la opinión sobre distintos aspectos del encuentro, algo que ayudaría a la evolución del Salón.
Estos son detalles que no deben pasar desapercibidos, de igual modo que el necesario y saludable relevo generacional que siempre viene a ser un soplo a de aire fresco sobre cualquier disciplina.

Puede que el problema estribe en que dicho relevo generacional se haya producido ya, pero esté centrado en el manga, el anime y otras disciplinas culturales que se entrecruzan en el mencionado Salón del Manga.
De cualquier modo, no hay que perder de vista ninguna de las expresiones gráficas que cada día llegan al mercado –algo que recalcaron Moebius, Quino y otros autores a lo largo del encuentro- para así poder estar al tanto de lo que ocurre en el mercado editorial.

El Salón Internacional del Cómic de Barcelona está cada vez más cercano a celebrar sus treinta años de existencia y ya nadie duda de la enorme importancia y trascendencia que tiene el encuentro. Y está claro que desde la llegada de Carles Santamaría a la dirección del evento muchas cosas han cambiado para mejor, tratando de completar la mejor oferta posible cara el visitante y al profesional del mundo gráfico
Sin embargo, hay MUCHAS COSAS  por hacer y es labor de todos lograr que el Salón Internacional del Cómic de Barcelona siga siendo el encuentro imprescindible del panorama comiquero español por muchos años venideros. 

© Ficomic 2008 por la imagen del cartel de dicha edición.

La imagen de Ray Harryhausen fue tomada durante la entrevista, con su consentimiento, y para ilustrar esta reseña, razón por la cual le estoy muy agradecido.

Agradezco a Ficomic que me concediera la impagable oportunidad de entrevistar a un artista como Ray Harryhausen, a quien también le tengo que agradecer el tiempo que me dedicó, después de una larga jornada de entrevista. Y a Patricio García Ducha por ayudarme con la entrevista.
Así mismo, quiero agradecer a los responsables de la Escuela Joso, el trato recibido durante las jornadas en las que se desarrolló el encuentro, todo un ejemplo de profesionalidad, buen hacer y amor por el mundo del cómic.


martes, 13 de mayo de 2008

MATAME

David Lapham
Tomo en blanco y negro de 258 páginas
Precio: 11,95€
La Cúpula Cómix
 

Balas pérdidas supuso, para la gran mayoría de los lectores, el descubrimiento de David Lapham, un joven artista, capaz de plasmar en las páginas de un cómic historias intensas y alejadas de los convencionalismos del medio.
Ahora, nos llega Mátame, novela gráfica heredera de los patrones abiertos por las grandes narraciones del género negro -tanto escrito como cinematográfico- contada con la maestría de un Lapham en su mejor momento creativo.

Mátame arranca con el suicidio de Eve Kroft, la acaudala propietaria de un café de moda y casada con un pianista de segunda, detestado por su familia y a quien todos consideran responsable de la muerte de su esposa. A partir de ahí y como mandan los cánones, la trama nos presentará a detectives privados, amantes secretas, amigos de la infancia y amores de juventud que agitarán la vida del protagonista, Steven Russell, como si del agua de un sumidero se tratara.

La novela, estructurada en nueve capítulos nos lo irá presentando como un ser taciturno y ciertamente manipulable, pero que busca mantener su honestidad en medio de un mar lleno de seres despreciables cuyo único interés es lograr controlar a los demás.

El autor demuestra su maestría para ir desgranando la acción, combinando las páginas de una o dos viñetas con otras en donde llega a incluir hasta ocho o nueve por páginas queriendo, con estas últimas, buscar el mismo desasosiego que están viviendo los protagonistas. El dibujo, con el blanco y negro definitorio del género, es cuidado y detallista buscando el realismo que una historia como ésta precisa.
Lapham va un poco más allá retorciendo el final para que nuestra sorpresa sea aun mayor, dejando muy claro su gusto por las historias sórdidas y protagonizas por seres humanos sin la pátina de respetabilidad que esconde sus verdaderas intenciones.
Una obra digna de figurar en cualquier biblioteca de cómic, en un momento en el que el autor está dando su visión de personajes tan conocidos como Spiderman, para Marvel Comics.

Agradezco a Ediciones La Cúpula, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada. 

Spider-man © and TM Marvel Comics 2010
All Marvel characters and the distinctive likeness(es) thereof are Trademarks & Copyright © 2010 Marvel Characters, Inc. ALL RIGHTS RESERVED

lunes, 5 de mayo de 2008

MICHAEL VAILLANT:CINCO DECADAS AL LIMITE

El que, cinco décadas después de su creación, todavía se publiquen las historias del personaje gráfico Michel Vaillant, ejemplifica muy bien la realidad del cómic francés en pleno siglo XXI.

Creado por el dibujante Jean Graton en 1.957, Vaillant reúne en su persona dos de las grandes pasiones de los franceses: los cómics y los automóviles.
No es casualidad que Francia albergue, por un lado una de las más rentables y fructíferas industrias basadas en el noveno arte (capaz de competir con las grandes editoriales americanas y japonesas) y por otro la carrera de resistencia más famosas del mundo, las 24 horas de Le Mans. Francia es, también, el punto de partida del rally más exigente y reconocido por los aficionados; el París-Dakar.
Todos esos elementos han sido definitorios en la trayectoria del trabajo de Graton, responsable de cerca de 50 años de permanencia en la mente de los lectores.
Sin embargo, no debemos olvidar la tremenda calidad del trabajo del artista, capaz de condensar en las páginas de sus álbumes la tensión, el dramatismo y la espectacularidad que destila el ambiente de las grandes carreras automovilísticas.

Graton se ha convertido en un corresponsal de todos aquellos elementos que han transformado a estos acontecimientos en espectáculos de masas, seguidos por millones de personas, a lo largo de planeta.
Vaillant, junto con el piloto norteamericano Steve Warson, simboliza al héroe deportivo que ahora los grandes equipos se empeñan en vender, de manera artificial, a su seguidores pero que, normalmente, no tiene el carisma y la actitud que siempre ha demostrado el piloto francés en las obras de Graton.
Sus retos le han llevado a enfrentarse con leyendas de las cuatro ruedas como el legendario Juan Manuel Fangio y Alberto Ascari, en las primeras obras del autor galo.

En las siguientes décadas, Vaillant viviría sus duelos rodeado de pilotos como Graham Hill, Ken Tirrell, Nikki Lauda, Alain Prost, Airton Senna y muchos más.
Tras una etapa centrada en los grandes premios de Fórmula 1, Vaillant simultaneó dichas pruebas con carreras de resistencia como las 24 Le Mans, e Indianápolis y rallys como el de Montecarlo o Suecia.

Graton realizó de manera consecutiva sus primeros treinta álbumes hasta que, en 1.981, su hijo Philippe entró a trabajar en el estudio de su padre y nuevos personajes y objetivos entraron a formar parte del elenco de la historia.
Fruto de ello fue la creación de Julie Wood, piloto americana de motocicletas y que se convertirá en otra de las claves del éxito de la serie. Además, Philippe Graton incluyó otro tipo de retos automovilísticos, tales como la aventura París-Dakar.

En la actualidad, con más de sesenta historias publicadas, Graton padre se encarga de supervisar el trabajo de sus colaboradores (Christian Lippens, Guillaume López y Juan Castilla) para lograr que los lectores continúen encontrando las historias de Michel Vaillant tan apasionantes como la primera vez que las leyeron.
Por ello, no es de extrañar que la industria del cine y, en particular, el productor, director y apasionado de los cómics y los automóviles, Luc Besson, decidieran adquirir los derechos del personaje para llevarlo hasta la gran pantalla.

Lo que seguramente no tenía Besson tan claro, mientras trabajaba en el primer borrador del guión, es que para lograr su propósito acabaría por organizar una versión real de la escudería Vaillant y con ella participar en las 24 horas de Le Mans, como un competidor más.
Tales exigencias, más propias del estilo anglosajón de abordar los proyectos, hubieran disuadido a otro productor. Sin embargo, Besson, responsable de proyectos tan ambiciosos como El Quinto Elemento -película que muchos de los realizadores americanos de la actualidad estarían encantados de filmar- realizado en Francia no se amilanó y aunó esfuerzos con su compañero en las tareas de producción, Gilles Maleçon, para que la versión cinematográfica del personaje de Graton pudiera ver la luz en las pantallas de los cines franceses el otoño pasado.

Después de seleccionar un casting encabezado por Sagamore Stévenin y Diane Kruger (la princesa Elena de Troya, o la amante desaparecida en Obsesión) en los papeles de Michel Vaillant y Julie Wood, se escogió al director Louis Pascal Couvelaire, en sus dos papeles de realizador y director del equipo de carreras Vaillant.
El apasionante rodaje de la película, cercano al documental por el realismo que aporta filmar en unos auténticos boxers del mítico circuito francés, acabó resultando todo un reto para los integrantes del equipo, sensación que se trasmite desde el mismo comienzo de la narración cinematográfica.                        

El resultado final se tituló 24 horas al límite: la leyenda de Michel Vaillant, cinta que ha comercializado Filmax Home Video en formato DVD.
La propuesta de Filmax, además de las ventajas propias del formato, como es ver la película en su versión original,  nos ofrece la posibilidad de disfrutar con un documental sobre el rodaje de sesenta minutos de duración, algo inusual en cuanto a duración y calidad de contenidos, y que solamente suelen estar incluidos en contadas ocasiones (y para grandes y mediáticas producciones del séptimo arte)

Es, por tanto, una muy buena oportunidad para conocer más de cerca al personaje creado por Graton y vivir la emoción de las grandes competiciones deportivas sobre ruedas, formando parte del equipo Vaillant en su pugna contra sus viejos competidores, los Leaders.

Michael Vaillant y el resto de los personajes que aparecen en la serie © and TM Jean and Philippe Graton 2010

© Jean Graton por la imágenes reproducidas en esta reseña 2010