lunes, 25 de agosto de 2008

MPD-Psycho


Guión de: Eiji Otsuka
Dibujo de: Sho-u Tajima
Formato: 13 tomos, en tapa blanda, de 186-192 páginas con sobre cubiertas.
En color (4 primeras páginas) y blanco y negro
Sentido de la lectura: de derecha a izquierda (oriental)
Precio: 8,95€
Nota: La serie ha sido cancelada en marzo del 2010
Ediciones Glenat España
 
 

Leeré le veredicto. Que se levante el acusado Yôsuke Kobayashi... ¡Se equivoca!. Yo soy Kazuhiko Amamiya...¡¡Cierra el pico, kazuhiko Amamiya!!. ¡¡Ahora soy yo!!... ¡¡Soy Shinji Nishizono!!

Ahora la pregunta sería, con tanto nombre ¿De quién les voy a hablar? De Yôsuke Kobayashi, de Amamiya o de Shinji Nishizono.
Pues la respuesta es simple; de los tres, porque todos son la misma persona.
Esto se explica porque el protagonista de esta directa, impactante y, a veces, brutal historia gráfica padece un trastorno de personalidad múltiple.
De ahí su título MPD-Psycho: multiple personality detective psycho o, en nuestro idioma, detective psicópata de personalidad múltiple. El calificativo psicópata sirve para definir los comportamientos de, al menos dos de sus personalidades, las cuales afloran cuando la presión exterior y los acontecimientos necesitan de medidas extremas.

Todo comienza cuando el detective Yôsuke Kobayashi se encuentra investigando los asesinatos cometidos por un demente que se divierte descuartizando a sus víctimas. El caso tiene en vilo a la ciudad y al cuerpo de policía. Sin embargo la investigación, lejos de avanzar, se encuentra en un punto muerto que desespera a Kobayashi, empeñado en atrapar a psicópata.

Para lo que nadie estaba preparado, y mucho menos Kobayashi, era para el siguiente movimiento del asesino, empeñado en jugar con los responsables del caso, en especial con el detective.
Y qué mejor manera de hacerlo que mandando un regalo. Un regalo de los que no se olvidan. Un regalo de carne y sangre y que, una vez, fue una chica alegre y divertida antes de convertirse en un cuerpo mutilado y que sobrevive para mayor desesperación del detective. Una chica que, antes de caer en manos del psicópata, era la novia de Kobayashi, Chizuko, ahora transformada en un grotesco presente de una mente enferma.
No obstante, la intención del asesino está clara, para él y para el lector que descubrirá, unas páginas después, cual es la razón que se esconde tras el macabro presente.

El regalo también sella el final de la personalidad de Yôsuke Kobayashi, la cual desaparecerá en beneficio de Amamiya y Nishizono. Éste último será el responsable de terminar con la vida del descuartizador y callar su miserable risa. Por eso, cuando el juez dicta sentencie contra Kobayashi, momento en el que comienza la narración, el acusado afirma que está equivocado y que él es Kazuhiko Amamiya, no Kobayashi.

Diez años después de aquello, la ciudad vuelve a estar asediada por los desmanes de un loco que ha inventado una nueva manera de llenar los jardines de la ciudad. Sus plantas son de una enorme belleza, de no ser por el pequeño detalle que necesitan un cuerpo humano para poder germinar. Para el asesino son sus lindas florecitas, sus macetas humanas de enorme belleza,  mientras que para el resto son abominaciones salidas de una pesadilla desarrollada en el jardín de las delicias de El Bosco.
Sin embargo las cosas no acaban ahí. Otra serie de extraños sucesos salpican de sangre, literalmente, cada rincón de la ciudad.
Todos están relacionados con unos códigos de barras impresos en los ojos izquierdo de los implicados en dichos sucesos.

Por ello, la ex-detective Machi Isono, ahora al frente de un centro de investigación criminológica privado, decide contratar a Amamiya, tras abandonar éste la cárcel.
Machi había sido, junto con el jefe de policía Sasayama –antiguo superior e Kobayashi- unas de las pocas personas con las que el reo había tenido contacto durante su internamiento. Además, Machi solía acudir a Kobayashi cuando tenía algún caso muy esquivo entre manos, por lo que, al dejar el cuerpo y pasar a trabajar por su cuenta, nadie mejor que Amamiya para ayudarla.
Hay más peones en este juego pero la partida sólo acaba de comenzar y queda mucho, mucho por conocer.

MPD-Psycho es una obra que se aparta del manga que tradicionalmente se encuentra en el mercado español. Salvo en las obras del genial Hideshi Hino o Naoki Urasawa, es difícil encontrar relatos tan descarnados, cuando deben serlo, como lo es MPD-Psycho.

Además, sus autores no tienen ninguna prisa en contar cada situación. No se trata de regodearse en determinados aspectos de la locura humana sino de retratarla, tal cual es, sin artificios vanos e inútiles. De ahí que cada suceso termine por martillear la conciencia del lector, esperando una respuesta ante lo que se escapa al normal raciocinio.
Lo más asombroso es comprobar que, a pesar de todo, su lectura termina siendo tan absorbente como ciertamente hipnótica.
La principal razón estriba en la brillante mezcla de los grandes clásicos de la demencia criminal –Jack “el distripador”, Charles Mason o Andrei Chikatilo “el cuidadano-X”, con series de televisión como Millenium y películas como Seven, o Audition del director nipón Takashi Miike.
Éste último ha sido el responsable de la adaptación al formato televisivo del manga de Sho-u Tajima y Eiji Otsuka. La serie ha sido comercializada en el mercado español por la empresa Jonu Media

El resto reposa en la mente de Amamiya, Nishizono y el resto de los protagonistas de MPD-Psycho. ¿Se atreven a descubrirlo...?

Agradezco a Ediciones Glenat, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada.

martes, 12 de agosto de 2008

WAR HEROES

Guión: Mark Millar
Dibujo: Tony Harris
Tinta: Cliff Rathburn
Color: JD Mettler
Serie limitada de seis números (incompleta)
Image Comics.


Desde el ataque contras las Torres Gemelas de Nueva York, el mundo anda sumido en una guerra abierta contra la amenaza terrorista, con unos resultados desiguales. Tras la “exitosa” campaña contra el régimen talibán afgano, la contienda desatada contra el régimen de Saddam Hussein se ha convertido una pesadilla para la actual administración norteamericana. De poco sirvió la detención –y posterior condena- del dictador. La guerra, lejos de mejorar, ha pasado a ser una herida que no deja de sangrar cadáveres de soldados americanos que regresan a casa en bolsas de plástico.

Y cuando las cosas parecían que no podían ir peor, otro terrorista suicida hizo detonar una bomba que destruyó Capitol Hill, sede de la corte Suprema de los Estados Unidos. Aquel acto fue la disculpa perfecta para que el gabinete de presidencia empezara a dictar normas “para asegurar la seguridad de los ciudadanos” y, de paso, para tomar el control total sobre el país. Se decretó la ley marcial y se decidió la invasión de Irán, considerado como uno de los principales ejemplos del “El eje del mal”.

Con lo que no contaba la belicosa administración americana fue con la tenaz oposición de los habitantes del país árabe, poco dispuestos a dejarse invadir por una potencia extranjera e infiel, a los ojos de su religión. Sólo en los seis primeros meses, 20.000 soldados estadounidenses murieron combatiendo contra las fuerzas reclutadas por Al Qaeda.

El remate final llegó al estallar una segunda bomba, a las afueras de la ciudad de Los Ángeles y el llamado “martes negro”, día en el que se sucedieron tres ataques químicos sobre suelo americano. El presidente declaró que, aunque hicieran falta cien años, aquella guerra se ganaría, una opinión que chocó contra la mayoría de los ciudadanos, contrarios al rumbo bélico que había tomado su país.
Todo ello propició que saltaron las alarmas de los mandos militares, al ver que no se cubrían las bajas con nuevos reclutas. Fue entonces, cuando se decidió que every soldier would be issued super powers. Five hundred thousand of them. Just like a comic-book.

Y es aquí donde arranca la historia de War Heroes, el último delirio creativo de un provocador natural como lo es Mark Millar, quien, tras el éxito de sus Ultimates, da en War Heroes una vuelta de tuerca a la realidad del mundo contemporáneo y lo entremezcla con las claves propias del género de superhéroes.

Ahora, los nuevos reclutas del ejército más poderoso del mundo, contarán con poderes que les ayudarán en su labor. El problema vendrá luego, cuando cada cual utilice dichos poderes para unos fines bien distintos. No obstante, ésa es otra historia que se contará en los próximos numeros

Millar ha contado con el dibujo de Tony Harris –dibujante de Ex Machina- para lograr la verosimilitud necesaria en una narración que bebe de unas fuentes reconocibles por cualquier espectador televisivo. Sus personajes son reales y se mueven en un mundo real y fácil de identificar.
Por todo ello, no es de extrañar que el primer número se haya agotado nada más llegar a las librerías especializadas de todo el mundo, dado el buen sabor de boca que se te queda tras leer sus primeras 22 páginas.

Para los completistas, comentar que dicho primer número se comercializó con dos portadas distintas –una dibujada por Tony Harris y JD Mettler, y la segunda por Marc Silvestri y Edgar Delgado-. Así mismo se distribuyeron, en menor cantidad, las versiones “sketch” de dichas portadas.  A todo ello hay que sumar un concurso, organizado por la editorial para encontrar la mejor portada alternativa, dibujada por los aficionados.

El problema llegó después, dado que tuvieron que pasar 13 meses entre el segundo y el tercer  número de la serie, el cual –finalmente- comercializo en octubre del año 2009, un año y medio después de la primera entrega.  Desde entonces, la colección permanece parada, a la espera de sus tres últimos números. Una lástima, dada la calidad demostrada y ya comentada de la serie.

© Tony Harris & JD Mettler por la portada 2010
© Mark Millar por el guión 2010
War Heroes © and TM Mark Millar, Tony Harris/ Image Comics 2010

viernes, 1 de agosto de 2008

LA PEQUEÑA DEE


¿Qué ocurre cuando una niña pequeña se pierde en un gran bosque, lleno, éste, de peligrosos animales salvajes?... Pues lo normal es que la niña perezca, víctima de los elementos y de las fauces de los mencionados animales salvajes. Aunque, no siempre ocurre así.

Puede pasar que una niña pequeña, perdida en el bosque, y sin saber qué hacer, se encuentre con un animal –grande, peludo y calentito- y se abrace a él. El animal grande, peludo y calentito es un enorme oso llamado Ted, el cual se debe enfrentar con una terrible dicotomía; es decir, comerse a la niña o quedársela hasta que encuentre a sus padres. Mientras Ted está dándole vueltas al tema aparece Blake, un perro que hace años abandonó el mundo de los seres humanos y ahora vive libre por el bosque, junto a Ted y Vachel, un buitre. Al final, y a pesar de los reparos de Blake y Vachel, Ted decide adoptar a la niña y una nueva vida comienza para los cuatro.
Lo primero es ponerle un nombre a la recién llegada, dado que la niña no habla. Tras pensarlo durante una viñeta, Ted decide llamarla Dee, algo que parece encantar a la beba, la cual no ha dejado de abrazar al enorme oso ni un momento.

Lo que se cuenta, a continuación, son las peripecias de una familia algo disfuncional –pero quién no lo es, en los tiempos que corren- compuesta por un oso, un perro, un buitre y una niña pequeña, la cual sólo quiere hacer lo que cualquier niña pequeña que se precie: jugar, comer, dormir y sentir que la quieren. Y en esto, sus tres padres adoptivos rivalizan en ingenio y dedicación.

Ted es el que mejor lo lleva, aunque tiene sus días, como cualquiera de nosotros. Blake suple sus carencias –no es, ni mucho menos, el más despierto del grupo- con su dedicación al bienestar de Dee. Y Vachel, el cascarrabias del grupo, esconde un tremendo corazón, el cual se derrite cada vez que Dee le da un beso, un abracito o le regala un dibujo.

A medida que pase el tiempo, las necesidades de la niña crecerán, y los nuevos padres deberán hacer frente a requerimientos, tales como el periodo de hibernación de Ted o el comienzo del cole de Dee.
Habrá tiempo para que Dee y sus amigos se crucen con otros personajes –como el cocodrilo que está enamorado de Blake o los pingüinos que aparecen viajando en un Toyota, camino de Pittsburg para comprar electrodomésticos- marcados por un notable acento surrealista.
No obstante, Dee en una tira de prensa que gira alrededor de las vivencias de cuatro personajes, empeñados en demostrarnos que, si uno pone de su parte, cualquier cosa es posible.

La pequeña Dee es una hermosa y entrañable historia creada por el dibujante Chris Baldwin. Éste, tras el éxito de Bruno –la historia de una chica que empieza a desenvolverse en el mundo y, por ello, tiene que lidiar con problemas reales como la religión o la política- decidió crear una historia protagonizada por una niña pequeña que acaba siendo adoptada por un grupo de animales.

Baldwin mezcla las narraciones de Edgar Rice Burroughs y Rudyard Kipling con  tramas de películas como “Tres hombres y un bebé” o de series tales como “Padres forzosos”. Y todo esto da como resultado una tira de prensa realmente bonita y tremendamente agradable de leer, en especial por el dibujo del artista.

Además, La pequeña Dee tiene una doble lectura que se esconde detrás de la ternura y el cariño con el que Ted, Blake y Vachel tratan a la beba, encantada de vivir con sus nuevos padres. Los problemas a los que deben enfrentarse los tres amigos son reales -cualquiera que haya convivido con niños pequeños lo sabe- y sus soluciones son todo un ejemplo de superación ante la tremenda responsabilidad que supone la paternidad.

Si quieren aprender a ser unos padres ejemplares, La pequeña Dee es una lectura obligatoria, además de las clases para la preparación al parto.


Guión y dibujos: Chris Baldwin
Tomo de 100 páginas en B/N
Colección Burbujas
Precio: 10,95€
Dolmen Editorial



Agradezco a Dolmen Editorial, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada.



© Chris Baldwin 2013