lunes, 22 de septiembre de 2008

SPIDERMAN & POWER PACK: OPORTUNIDADES DESPERDICIADAS

Después de unos años en el limbo editorial, Marvel Comic decidió traer de vuelta la colección Power Pack, a mediados del año 2005. La seria estaba centrada en las aventuras de los hermanos Power;  Alex (12 años), Julie (10 años),  Jack (8 años)  y Katie (5 años).
Este pequeño grupo de superhéroes fue creado a principios de los años 80 por Louise Simonson, quien pretendió, al crearlos, acercar al público infantil las peripecias del resto de los superhéroes de la Casa de las Ideas. Y si bien el experimento no fue todo lo satisfactorio que se quisiera, las andanzas de estos hermanos duraron varios años, compartiendo aventuras con otros héroes de la casa como Capa y Puñal, o el mismísimo Spider-man.

Sobra decir que, en España, las aventuras de los Power Pack se publicaron sólo como complemento, pero sin tratar de guardar mucho la coherencia por motivos que serían demasiado tediosos enumerar.
De todas maneras, esta columna no pretende recordar políticas de editoriales anteriores –algunas bastante olvidables,  sino detenernos en una de las muchas ocasiones desaprovechadas para lograr que el cómic sea considerado algo más que un “entretenimiento para descerebrados”, por mucho que se pretenda decir lo contrario.

En este caso me refiero a un especial aparecido en 1984  Spider-man & Power Pack, protagonizado por el mencionado grupo y el vecino arácnido. Dicho especial estaba patrocinado por la editorial y por el Comité para la Prevención de los Abusos a Menores (NCPA). La parte creativa corrió a cargo de Jim Salicrup, guión, y Jim Mooney como dibujante.
Dado el tema, no pretendo descubrir nada, sobre todo porque el tema se ha convertido en portada de más informativos y periódicos de los que quisiera recordar, para deshonra de la raza humana.

Lo que hace tan especial dicho número es que hace más de dos décadas los responsables de una editorial de comic pusieron a disposición de los organismos encargados de velar por el bienestar de los más pequeños, a uno de sus principales personajes –e icono de la editorial- junto con un grupo de niños, ideales para que los más pequeños se acercaran a leer dicho número.

El especial está dividido en dos historias. La primera está protagonizada por Spider-man y en ella conocemos la historia de una canguro que abusa del niño al que dejan a su cargo, y el posterior sentimiento de culpa del pequeño, que piensa que ha hecho algo malo.
Afortunadamente, aparece nuestro amistoso vecino arácnido para explicarle al niño que él no tiene la culpa de nada.

En la segunda historia los hermanos Power deberán salir a la búsqueda de una niña que huye despavorida de su casa sin que los hermanos Power sepan el por qué.
Una vez la encuentran, la niña, llorosa y asustada, les dice que no quiere volver a casa pero que no les puede decir la razón de esta decisión. Será ya en casa de los Power cuando la madre del diminuto equipo se atreva a intentar convencerla para que la niña le cuente el por qué de su ida.
Es entonces cuando la niña les confiesa que su partida ha estado motivada por que alguien muy cercano a ella le ha estado toqueteando y encima le ha dicho que es un secreto entre ellos dos, por la que la niña, aún sin acabar de entenderlo, se siente muy mal y decide irse de casa, decisión motivada por la falta de atención de su madre.
Al final la madre del grupo le hará ver que, de ningún modo, es culpa suya, sino de quien se está aprovechando de su posición dominante.

El número termina con una serie de recomendaciones, dirigidas tanto a pequeños como a mayores, pero sobre todo a los más pequeños, para saber qué hacer en caso de sufrir cualquier tipo de abuso, o si alguien cercano lo está sufriendo, dejándoles muy claro a los pequeños que, cuando esto ocurre, la culpa no es de ellos, sino de quien se aprovecha de ellos.

Es la mejor demostración de las posibilidades que los cómics encierran, siempre y cuando se sepa aprovecharlas.
Y la obviedad de que es un formato igual de válido para tocar temas tan espinosos y controvertidos como es el de los abusos a menores, sin que el mensaje se pierda por el camino.

Lo que sí que se perdió fue la oportunidad de copiar dichos esquemas dado que la mayoría de estos especiales se publicaron exclusivamente en el mercado americano, siendo por tanto su publicación imposible fuera de sus fronteras.
Aún así dicho ejemplo debió ser tomado en consideración, si no en ese momento, prácticamente la fecha de partida de Comic Forum en España, sí posteriormente utilizando personajes de creación propia, o desarrollando historias como las que les acabo de contar, o por ejemplo, historias como la aparecida en el Amazing Spider-man #248, escrita por Roger Stern, donde un editor del Daily Bugle escribe la historia del mayor fan de Spider-man, un niño llamado Timothy Harrison, el cual desea más que nada conocer a su héroe favorito antes de que la leucemia acabe con su vida casi antes de empezar.

No creo que sea descabellado pensar que, de haberlo hecho, más de uno y dos y tres hubiesen cambiado la visión que actualmente tienen de un arte como el cómic, capaz de ofrecer ejemplos tan válidos como los anteriormente citados en su afán por preocuparse por la salud y el bienestar de los más pequeños.

Y si quieren otro ejemplo más la Fundación contra el Cáncer que preside Paul Newman, y en España, José Carreras, publicó en los años noventa, un tomo dibujado por Charles M. Schultz, donde se invitaba a los más pequeños a comprender los efectos de una enfermedad como ésta, y a saber comportarse ante los niños que la padecían.

Claro que para que esto sucediera deberían tener claro qué futuro editorial se quiere para este país, y por ahora, esa es una incógnita sin resolver.

Spider-man & Power Pack © and TM NCPA and Marvel Comics 2010
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