lunes, 27 de octubre de 2008

LA ULTIMA CACERIA DE KRAVEN

SPIDERMAN LOS IMPRESCINDIBLES# 3
Guión: J. M . DeMatties
Dibujo: Mike Zeck
Tinta: Bob McLeod
Correspondencias: Web of Spider-man# 31 y 32, Amazing Spider-man# 293 y 294 y Spectacular Spider-man# 131 y 132, publicados en el año 1987.
Tomo de 152 páginas a color, en tapa dura.
Precio: 12,95€
ISBN/ISSN: 978-84-96734869
Panini Cómics.


Para muchos sesudos y tautológicos críticos literarios, el cómic sigue siendo un entretenimiento menor, ideal para descerebrados incapaces de leerse un libro. Sus postulados, anclados en la época de las novelas “pulp” y los tebeos de la postguerra, no han evolucionado más allá, lo cual les ha impedido ver el tremendo avance que el género gráfico ha experimentado en las últimas décadas.
Está claro, como en cualquier otra disciplina artística, que hay cómics buenos, regulares y aquellos que mejor nunca se hubieran editado por el inútil derroche de papel. Sin embargo, continuar relegando al noveno arte al furgón de cola de la creación artística es un anacronismo que en nada beneficia a las artes en general.

Después están los prejuicios que buena parte de los “entendidos” en cómics tienen para con el género de sus superhéroes.
Para dicho grupo, sólo los densos, farragosos y, en muchos casos, insoportables cómics producidos en Europa, son merecedores de ser considerados como verdaderas muestras del noveno arte. Poco importa que ni su contenido, ni su precio estén al alcance de buena parte del público. Lo que importa es arrinconar a todo aquello que suene a héroe vestido con un llamativo traje y que pulule por las azoteas o los cielos de tal o cual ciudad.

Como ya he dicho antes, hay cómics y cómics. Y este baremo también se puede aplicar a los cómics del mercado francófono, aunque a muchos les moleste tal afirmación.

Dentro del primer grupo anteriormente citado, el de los cómics buenos y recomendables, Panini -en la serie Spiderman: los imprescindibles- nos ofrece La última cacería de Kraven, una de las mejores sagas protagonizadas por el trepamuros a lo largo de toda su historia.

Kraven, Sergei Kravinoff, fue uno de esos malosos a los que tantas veces derrotó Spiderman a lo largo de su carrera. Es un villano al que su aspecto, cercano a un “Tarzán de opereta decimonónica”, no le ayuda a encontrar su hueco en el universo Marvel, salvo en contadas ocasiones y siempre formando parte de un grupo de villanos. Y ni siquiera en esos momentos Kraven logró sobresalir más de lo necesario.

Con tal bagaje a sus espaldas, Kraven era el personaje perfecto para que un escritor y guionista como J.M. DeMatties llenara todas aquellas páginas que nadie había sabido escribir sobre el noble ruso y gran cazador.
DeMatties, amante de los guiones profundos y bien estructurados, llevaba tiempo queriendo escribir una historia en la que un superhéroe –Wonder Woman y Batman eran los candidatos escogidos- salía de la tumba, cual zombi que se precie. El escritor había presentado dicha historia dos veces durante su estancia en DC y, en ambas ocasiones, obtuvo una negativa por respuesta.
Una vez que DeMatties regresa a Marvel y se hace cargo de Web of Spider-man, junto con el dibujante Mike Zeck, la idea vuelve a la mesa de redacción y, en esta ocasión, es aceptada por el responsable editorial, Jim Salicrup. Lo único que cambio Salicrup es que la historia se repartirá entre las tres cabeceras arácnidas, en vez de en una sola.

A partir de entonces, DeMatties se pone manos a la obra y desarrolla una trama en donde conoceremos las motivaciones y los sentimientos de Sergei Kravinoff, lejos de sus fanfarronadas de antaño.

Desde las primeras páginas, queda claro que Kravinoff es un hombre antiguo, anclado en los valores y en una ética que el mundo olvidó hace ya demasiado tiempo. Como muy bien indica Julián M. Clemente en su libro Spider-man. Bajo la máscara (Pretextos Dolmen# 2), Kraven es, en muchos sentidos, un fantasma condenado a vagar de un lado a otro, sin que nadie se fije demasiado en él.

Su familia, obligada a abandonar la Rusia imperial a  causa de la revolución de los bolcheviques, le inculcó unos sentimientos sobre la familia, el honor y la manera de comportarse en la sociedad, los cuales, según el propio Kraven, han sido prostituidos por un mundo moderno y decadente. Su único consuelo lo ha encontrado en sus cacerías, en medio de la jungla, lugar que considera mucho más cabal que las ciudades humanas.
Aunque, el único animal que no ha logrado cazar ha sido la araña, en este caso, el vecino arácnido, para más señas. Por ello, a Kraven no se le ocurre mejor manera de despedirse de este mundo que acabar con su mayor y más esquivo enemigo.

DeMatties recurre al monólogo interior para contarnos los pensamientos de un Sergei Kravioff desprovisto de cualquier artificio innecesario. Su único interés es atrapar a la araña y demostrar que él es capaz de asumir la personalidad y el espíritu del héroe.
Y cuando lo logra, Kraven enterrará al héroe, con toda la solemnidad posible, en una tumba presidida por una lápida con un epitafio bien claro y conciso “Aquí yace Spider-man. Asesinado por Kraven el cazador”.

Todo esto transcurre en las primeras 22 páginas, prólogo de una historia que no dejará de sorprender al lector, tanto por lo que se cuenta como por la manera en la que se hace, gracias al oportuno y cuidado dibujo de Mike Zeck.  El dibujante, conocido hasta ese momento por sus trabajos en las Secret Wars y en una mini serie de Punisher, realiza un trabajo sobresaliente, en especial por el juego de luces y sombras y por su forma de recrear la constante lluvia que cae en cada uno de los números.

El resultado final logra transportar a los lectores a un escenario propio de la Inglaterra victoriana, donde el ambiente de las callejuelas portuarias se mezclaba con la constante niebla y la lluvia que azotaba la ciudad de Londres.
Aquellos parajes fueron el escenario perfecto para las andanzas de criminales como Jack “El destripador” y Zeck logra que la ciudad de Nueva York se trasforme en un escenario muy similar, incluso con las mismas ratas y maleantes que llenaban las citadas callejuelas.

Con la araña fuera de juego, Kraven adoptará el papel del héroe, según su propia concepción de lo que debería hacer un héroe, castigando el crimen con una dureza que lo acerca más a Frank Castle que a Peter Parker. Todo aquello acabará teniendo eco en una sociedad que, en esos momentos, anda de cabeza con las desapariciones de una serie de jóvenes, de las cuales no se encuentra el menor rastro.
El otro eslabón de la cadena que no encuentra un momento de tranquilidad es Mary Jane Watson-Parker, la flamante esposa de Peter Parker, quien ignora cuál es el paradero de su marido. Y las cosas no mejoran cuando los titulares de los periódicos acusan a Peter de ser un asesino.

En la cuarta entrega de la narración –Web of Spider-man# 32-, vemos cómo Peter despierta de una pesadilla, la cual le ha llevado a vivir una auténtica metamorfosis dentro de la tumba en la que le atrapó Kraven. Dicha metamorfosis le ha puesto contra las cuerdas, obligándole a plantarse su misma existencia, como hombre, como héroe, y como marido.
Al final, el amor por Mary Jane será el trampolín que lo ayudará a salir de la tumba, en una de las más impactantes splash-pages de cuantas se han dibujado en la historia del trepamuros. 

Después Peter Parker conocerá la realidad que el mundo ha vivido durante el tiempo que él ha estado “enterrado” e irá a buscar respuestas, sobre todo a casa de Sergei Kravinoff.  El cazador sabe que la araña le visitará y está a la espera de su antiguo enemigo.

Sin embargo, Sergei Kravinoff está tranquilo y en especial, su espíritu. Ya ha logrado atrapar a la araña y sólo le queda despedirse de este mundo, de la manera que él elija.

Qué tranquilo me siento, qué paz. Como si algo dentro de mí, algún nudo, algún lazo de miedo y rabia y mucho más, por fin se haya desatado.
Todos estos años: la huida de Rusia, la asfixia en América, hallar la liberación… Encontrar el honor… En la jungla, todos estos años, y nunca he conocido la paz o la tranquilidad o esa cosa elusiva llamada felicidad. Pero siento como si ahora pudiera hacerlo.
Siento que está cerca. Ahí al lado, tal vez, escondida en el repiqueteo de la lluvia, en el retumbar del trueno.
Paz, calma, felicidad, un final… Ahora.


                         

Con estas palabras Sergei Kravinoff, Kraven “El cazador”, toma la última decisión de su vida, marcada por la lucidez y el honor.  Puede que para muchos, las viñetas que acompañan estas palabras del personaje –en las que se ve su suicidio- no casen en una narración gráfica de esta índole. Por fortuna, y a pesar de las reticencias de los altos directivos de la editorial, Marvel publicó la historia y las ventas le dieron la razón a DeMatties y a Salicrup en cuanto a la validez de la propuesta. 

La última cacería de Kraven es, sin duda alguna, una de las mejores narraciones protagonizadas por Spider-man, plena de aciertos, tanto en el guión como en el dibujo. DeMatties y Zeck nos sumergen en una historia cercana al delirio y la pesadilla, pero sin olvidar las claves mismas de la colección. La lapida del villano muerto, en cuya inscripción se puede leer  Aquí yace Sergei Kravinoff; Kraven “El cazador”. Murió con honor. resume el verdadero significado de toda la obra.

Veinte años después de su publicación, La última cacería de Kraven mantiene vivo el interés igual que cuando se publicó por vez primera. Además, y dada la situación en la que está inmerso Spider-man - tras los sucesos del Brand New Day- su coherencia es aún mayor a tenor de lo que actualmente se puede ver en la colección arácnida.

Agradezco a Panini Comics, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada y la imagen interior.

Spider-man © and TM Marvel Comics 2010
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martes, 21 de octubre de 2008

AANETON

Guión y dibujos: Anne Muhonen

Edgar Rice Burroughs escribió en una de sus geniales novelas de Tarzan si las personas sólo hablaran lo necesario, el mundo sería un lugar muy tranquilo y silencioso.

La realidad cotidiana nos demuestra que el mundo en el que vivimos es todo menos un lugar tranquilo y silencioso –más bien, lo contrario. Las personas pugnan por hacerse escuchar en medio de una cacofonía de sonidos que terminar por destruir cualquier posibilidad de encontrar el mencionado silencio.

En muchas ocasiones, y entre tanto jaleo, sería bueno tener un botón con el que poder amortiguar tanto ruido. Una especie de “mute” pensado para que los seres humanos pudieran aislarse del mundo exterior durante unos momentos. Y esto es, precisamente, lo que plantea la creadora gráfica finlandesa Anne Muhonen en su último trabajo, Äänetön, título que se puede traducir en inglés por mute.

Äänetön es una obra sencilla, intimista, empeñada en contar una historia real, con un personaje real y fácil de identificar. En sus páginas no hace falta colocar grandes bloques de texto que expliquen las relaciones entre los protagonistas. El texto se sustituye con bocadillos llenos de garabatos que indican la verborrea que sueltan los personajes que rodean a la protagonista, una fémina con el estilo propio y característico de Muhonen.

Muhonen es capaz de contar la vida de una chica común y corriente –tal y como lo hace en su serie gráfica Ada- sin dejar de ser atractiva para el lector. Con Äänetön la dibujante nos lleva hasta el corazón mismo de las vivencias cotidianas de un personaje que vive inmerso en los ruidos y alborotos de la sociedad.

La heroína de la historia se enfrenta con la mejor de sus sonrisas a los sonidos de la calle, los gritos de las personas y el murmullo que preside cualquieras de nuestras ciudades para, al final, llegar a la conclusión de que lo mejor es pulsar el botón “mute” de su televisión.            

Después de su sorprendente embarazo gráfico, Muhonen aborda uno de los grandes problemas de las sociedades modernas, un escenario donde el silencio y la tranquilidad se han convertido en una gema más preciada que cualquiera de las que portan los seres humanos. Y como en su anterior obra, Muhonen lo hace con una sinceridad impregnada de lógica.
Si quieren descubrir cómo pulsar el “mute” de su vida no dejen de visitar la página de Anne Muhonen:  www.adasarjakuva.com y www.sydanaania.net.

© Anne Muhonen por el guión y los dibujos que ilustran esta reseña. Agradezco a la autora todas las facilidades dadas para la redacción de este artículo.

Agradezco a Elena Santana su ayuda para la redacción de esta reseña.

lunes, 13 de octubre de 2008

ASTROPIA:LA HEROINA QUE LLEGO DEL NORTE

Una de las virtudes de los festivales de cine, en este caso de Rakkautta & Anarkiaa, es que te permiten ver películas, las cuales sería muy difícil de conocer más allá de su país de origen. Y esa misma máxima es la que se puede aplicar a una película como Astropia, una producción islandesa con financiación finlandesa.

Lo primero que destaca de Astropia es que su planteamiento y su misma puntuación cinematográfica responde a los dictados de una novela gráfica, aunque en pantalla grande.

Su trama, aun respondiendo al esquema de un personaje que se ve obligado a sobrevivir en un mundo totalmente opuesto al que ha vivido y que, para sorpresa de todo –incluido él mismo- consigue hacerlo, no deja de sorprender por lo bien desarrollada que está, desde el principio y hasta su mismo final.  Y encima lo hace sin tener que recurrir a muchos de tópicos que terminan por lastrar propuestas de este tipo.

Astropia arranca planteándonos la maravillosa vida de Hildur, una ex-modelo que ahora trabaja a las órdenes de su apuesto y ostentoso novio, quien regenta un famoso concesionario de coches.
Las únicas motivaciones de Hildur son las siguientes: lucir el palmito, gastarse el dinero que le da su pareja, y salir de compras con sus amigas.
Lo que no entraba en los planes de Hildur era que, de la noche a la mañana, toda su existencia se iba a ver drásticamente alterada al descubrir los turbios manejos de su pareja.
Fruto de ello, Hildur ya sin casa, sin dinero y sin trabajo buscará refugio en casa de su amiga Björt y el hijo de esta, Snorri.                            

En los primeros días de su nueva vida, Hildur no pasará de devorar horas ante el televisor y cualquier comida que se ponga a su alcance, situación que acabará por colmar la paciencia de su amiga. Esta última se verá obligada a pedirle a Hildur que, primero, ayude en la casa, decisión que acabará con la vida de la lavadora…

Después Björt le obligará a buscar trabajo, para que así Hildur también contribuya en la economía familiar. Sobra decir que la fémina no tiene ni las más remota idea de cómo buscar un trabajo y ni siquiera sabe de lo que es capaz.
En plena desesperación la respuesta le llegará de manos de Snorri. Éste le pedirá a Hildur que le acompañe a buscar unos cómics a su tienda habitual, llamada “Astropia”.
Una vez que la pareja llega hasta el lugar, Hildur ve en la puerta un cartel en el que se ofrece trabajo y, ni corta ni perezosa, entra decidida a conseguir el puesto.

La llegada de la explosiva y escultural rubia causa estragos entre el personal y el público habitual congregado en “Astropia”, tienda “frekkie” en el más amplio sentido de la palabra. Lo lógico hubiera sido que, ante la fauna allí presente, Hildur hubiese desistido de su empeño. Sin embargo, nuestra heroína no sólo consigue el trabajo, sino que, además, se le asigna a la sección de juegos de estrategia y rol, sección totalmente ajena al gusto de la protagonista. Aunque, antes de irse, Hildur demuestra que posee instinto y rapidez de reflejos…                                            

Al principio sus primeras jornadas transcurren entre el desconcierto más absoluto y el agotamiento de tener que trabajar cada día. No obstante, el punto de inflexión para Hildur llegará cuando su jefe la invite a su primera partida de rol en vivo, suceso que marcará su vida. Esa noche Hildur dejará de ser la barbie desabrida que era hasta ese momento para convertirse en una heroína que rivalizaría con la mismísima Red Sonja.

Dicha metamorfosis no sólo le ayudará en su vida profesional, sino también en su vida personal, permitiéndole conocer a sus compañeros de trabajo y a varios de los clientes habituales de la tienda, de una forma impensables, días atrás. Y precisamente puede que éste sea uno de los grandes aciertos de Astropia -sino el mayor-, al saber mostrarnos a las personas que acuden hasta o trabajan en una tienda como la que da nombre a la película y sus motivaciones, tan cotidianas como en el resto de los seres humanos.

Paralelamente a todo esto, su cada vez menos anhelado novio se encuentra planeando una fuga de la cárcel en la que se encuentra, fuga que acabará dejando pequeña a la que se cuenta en la mítica película La Gran Evasión, aunque el lugar donde está preso dista mucho de ser el campo de prisioneros alemán que sirve de escenario para la producción bélica de los sesenta.                            

Al final, las fuerzas del bien, Hildur y sus compañeros, deberán hacer frente a las hordas maléficas del impresentable ex-novio de la heroína, en un desenlace que firmaría el mismísimo creador de Conan, Robert A. Howard.

Astropia es la primera película del director Gunnar B. Gudmundsson, realizador que logra, gracias al oportuno y bien desarrollado guión de Ottó Geir Borg y Jóhann Ævar Grímsson, filmar –como ya se ha dicho al principio- una novela gráfica de aventuras, plena de aciertos y buen juicio.
Y no se piensen que el guión de Astropia huye de los males que persiguen al mundo del fandom.  Lo que ocurre es que tampoco trata de juzgar aquellas cosas que sí pudieran ser cuestionables –sobre todo ciertos radicalismos de algunos de los protagonistas- y prefiere que sea el espectador el tome partido.

Su protagonista, Hildur, interpretada por la Miss Islandia 2003, Ragnhildur Steinunn Jónsdóttir, es un personaje real que gracias a trabajar en un lugar como “Astropia” descubre su verdadero potencial. La misma Hildur crece a medida que convive con el resto de los personajes y se da cuenta de que su nueva vida es mucho más atractiva y plena que la que había llevado anteriormente.

No obstante, una de las cosas que más sorprende de todo es que Astropia sea una película realizada en Islandia, en vez de un país como Francia, donde el mundo del fandom tiene mayor peso dentro de la sociedad. Aunque, posiblemente, por venir de donde viene, la película posea la frescura y el acierto que la convierten en un título, muy a tener en cuenta para cualquier amante del buen cine de género, y para quienes buscan historias bien contadas como lo es Astropia.

Quiera agradecer a los responsables del Festival Internacional de Cine de Helsinki –Rakkautta & Anarkiaa- y a las productoras Kisi Production (Islandia) y Solar Films (Finlandia) las facilidades y el material remitido para poder escribir esta reseña.

martes, 7 de octubre de 2008

OWLY



Guión y dibujo: Andy Runton
Serie de cinco tomos de 160 en B/N
Precio: $20 (tapa dura) y $10 tapa blanda
Editorial: Top Shelf Comics
(http://www.topshelfcomix.com/catalog/owly-vol-1-hardcover/609

Después de disfrutar de una serie de comic como Owly, hay varias cosas que quedan muy claras.

La primera es que se puede desarrollar y dibujar una historia pensada para los más pequeños, respetando las normas básicas del noveno arte, y enseñando a los nuevos lectores las tremendas posibilidades expresivas de los cómics.

La segunda, igual de obvia, es cómo dicho lenguaje gráfico puede aportar a los más pequeños nuevas e interesantes claves para que puedan entender la multitud de mensajes que les llegan desde todas direcciones y que, en países como el nuestro, no tienen una enseñanza a la altura de las necesidades de la generaciones nacidas y crecidas en la sociedad de la información.

La tercera explica por qué cuesta tanto que los niños lean (ya sean libros o cómics), dada la sequía que existe en relación con la aparición en el mercado de títulos como éste, los cuales ayudarían a fomentar el gusto por las historias gráficas y luego por los libros, más serios según algunos estrechos de mente.

Runton, en la segunda entrega de su entrañable personaje, nos lleva hasta el corazón del bosque donde el intrépido Owly y su fiel compañero, Wormy, ayudarán a una familia de pájaros, contando con la ayuda de Flutter, una mariposa.

La tercera entrega y la cuarta, tituladas Flying Lessons y A time to be brave, respectivamente, continúan con las aventuras del día a día de estos tiernos personajes.

¿Se sabrá si el extraño animal que vio Wormy en Flying Lessons es un pájaro o una ardilla? No se pierdan cómo Owly y Wormy deciden ponerse manos a la obra –con papel y hoja en mano- para ver qué es.
¿Y podrá Wormy sobreponerse al susto de ver un horrible dragón cerca del árbol donde vive con Owly? ¿Será tan fiero el dragón como cree el gusanito?

Ternura, sencillez, cuidado y una narración realizada con un gusto difícil de encontrar, en un mundo que parece regodearse en exceso de las miserias como fuente de inspiración alternativa -olvidando que hay muchos otros puntos de vista igualmente válidos- son las claves para describir la serie de Andy Runton.

Si son padres y quieren que sus hijos pequeños disfruten con una historia -tiene muy poco texto en inglés, lo que ayuda a los peques de la casa a la hora de entenderlo- les recomiendo las dos entregas de Owly.

Owly © and TM Andy Runton 2010
© Top Shelf Productions por la edición 2010