sábado, 20 de diciembre de 2008

BRUJEANDO: SE ACABO LA MAGIA

Guión: Teresa Valero
Dibujo y color: Juanjo Guarnido
Álbum de 48 páginas en tapa dura
ISBN: 978-84-9847-519-7
Norma Editorial


El mundo de las hadas y de las brujas, tan cerca y tan lejos, a la misma vez. Cada uno ocupando un lugar en los bosques, pero separados por muchas razones.
La primera, y principal, tal y como muy bien señala la reina del mundo de las hadas, Titania, es que las brujas son vulgares, muy feas y sin ninguna belleza, ni distinción.
Después está el uso que hacen de la magia y con qué fines. Se supone que para el mundo de las hadas y los duendes, la magia debe ser un instrumento para hacer el bien, todo lo contrario a lo que opinan las brujas, cuyo principal interés es lograr poder sobre todas las cosas. Y entre medias estábamos los seres humanos, frágiles criaturas, siempre a expensas de los caprichos de ambos mundos

Lo que ocurre es que, en la actualidad, a los humanos nos importa más enterarnos de lo que pasa por el mundo, gracias a ese pérfido invento que se llama televisión, y no estamos para prestarle atención ni a las brujas, ni a las hadas, ni a los duendes, ni a nada que suene remotamente mágico. De ahí que las brujas, las hadas, los duendes y otras criaturas mágicas traten de sobrevivir ocupándose de sus labores cotidianas.

En el bando de las brujas, tenemos a Brygia, Sortilega y Febris, tres hermanas, las cuales tratan de vivir en comunidad, aunque sus motivaciones sean bien distintas.
La historia arranca justo antes de la fiesta de Walpurgis, toda una celebración para el mundo de los seres de la oscuridad. Mientras las tres discuten sobre la conveniencia de asistir o no a dicho encuentro aparece en escena Panacea, la brujita a la que criaron, quien, al crecer, decidió marcharse a vivir con los mortales. Con ella llegará su marido mortal, Rex Spot y la hija de ambos, Hécate.

Ni que decir tiene que el pretencioso de Rex chocará, de manera frontal y sin la más mínima duda, con las tres hermanas, sobre todo por el empeño de éste en “sacarlas de la prehistoria”.
Superada la sorpresa generada por los recién llegados, los sobresaltos regresarán a la casa de las tres brujas de la mano de un repollo,… perdón, de un bebé de hada, quien, sin saber ni cómo ni por qué, ha terminado dentro de uno de los calderos de las brujas.

La aparición del bebé, no sólo conmocionará a las tres hermanas, sino a la misma Titania, sobre todo cuando descubra que falta una de sus hadas bebitas. Lo peor es que la reina está rodeada de ineptas –por no decir de ineptos, en general- los cuales no serían capaces de encontrar una solución ni por casualidad.

Claro que las cosas sólo han empezado a descontrolarse, en especial por el empeño de Panacea y Rex Spot en presentar al mundo de las sombras las ventajas de la televisión, y por los poderes de la pequeña bruja-hada-bebé.

BRUJEANDO ¡Se acabó la magia! es una historia simple, divertida, sin mayores pretensiones que entretener al lector. Sus páginas están llenas de unos diálogos ocurrentes y divertidos, algunos con doble sentido, y de unos dibujos tan brillantes y bonitos, salidos de los lápices de Juanjo Guarnido.
La responsable del guión, Teresa Valero, nos cuenta que las brujas no son tan malas como las pintan y que las hadas y los duendes tampoco es que sean tan maravillosos y luminosos como pudieran parecer, a simple vista. Además, la desesperación de la pobre reina Titania, rodeada de botarates y de un rey Oberón más preocupado en descansar sobre una nube, o hacer animalitos de papiroflexia –en compañía del duende Puck- es realmente divertida de ver.

Guarnido, alejado temporalmente de su cínico, pero atractivo detective gatuno Blacksad, demuestra su capacidad para mostrarnos todo tipo de personajes de una manera genial. De entre todos destaca la pequeña bruja-hada-bebita, absolutamente adorable, en cada una de las viñetas en las que aparece.

A primera vista, BRUJEADO ¡Se acabó la magia! puede parecer una obra menor, en la multi premiada carrera de Juanjo Guarnido, aunque, personalmente, creo que es un muy buen ejemplo de la capacidad del autor por dibujar cualquier cosa que se le ponga por delante, sin perder un ápice de calidad.

Lo deseable sería que esta serie pudiera tener una versión animada. A buen seguro que disfrutaríamos -tanto o más que con su versión gráfica- de las aventuras para la pequeña pantalla de las tres hermanas brujas, la reina Titania y su destartalado mundo, y las andanzas de la pequeña hada-bruja-bebita.

Agradezco a Norma Editorial, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada y las dos imágenes interiores.

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