martes, 17 de marzo de 2009

TRAZOS ESCARLATAS

Guión: Ian Edginton
Dibujo: D´Israeli
Precio: 11,50€
Editorial: Devir


H. G. Wells describió, en unas de sus más recordadas novelas, La guerra de los mundos, la invasión de la tierra por parte de los despiadados seres venidos desde el planeta rojo y sus efectos hasta que sus máquinas de guerra y su tecnología fueron vencidos por unos seres, presentes en el aire que respiramos -siendo los humanos inmunes a su contacto- pero mortales para la fisiología marciana.

Trazos Escarlatas retoma la acción, una década después de la fallida invasión, en una Inglaterra convertida en la más avanzada potencia mundial, gracias al uso y desarrollo de la tecnología marciana desmenuzada tras la guerra.
Londres, la joya de la corona del imperio, repleta con todos los avances que uno pueda pensar, simboliza el progreso y hondea como un referente para el resto de potencias que rehusaron prestar su ayuda cuando los marcianos asolaban sus calles, matando a cuantos habitantes encontraban a su paso.

Claro que no todo es maravilloso y, como el otra obra de Wells, La máquina del tiempo, también hay Morlocks (los sirvientes) e Ilois (los amos) ocupando distintos escalafones dentro de la sociedad. Y será precisamente en la parte baja de la ciudad donde arranca la historia con la aparición de unos cuerpos que recuerdan a los cadáveres de los campos de exterminio nazis.
Después conoceremos al mayor Robert Autum y su criado, el sargento Archibald Solomon. Juntos deberán desentrañar la desaparición de la sobrina de Solomon, lo que les llevará hasta las misma cloacas del imperio y su pestilente política expansionista, llena de mentiras y abusos.

Obra dura y de rabiosa actualidad por su propagandístico final, demuestra cómo el fantástico puede ser una herramienta muy válida para la denuncia social y política -como Tropas de espacio, de Robert A. Heinlein- gracias, en buena medida al sólido guión de Ian Edginton, apoyado por el dibujo de D´Israeli -mucho más brillante a la hora de diseñar y definir los artilugios que llenan Londres, que en la recreación de los personajes- pero que en nada lastra el resultado final de la obra.

Agradezco a editorial Devir, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como las imágenes de portadas. 

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