lunes, 27 de abril de 2009

THE MAGDALENA & DAREDEVIL

Guión y dibujo: Phil Hester
Tinta: Ande Parks
Comic Book; 22 páginas; Top Cow; $3,99


En 1998 debutaba en el universo de la editorial Top Cow el personaje de La Magdalena. Ésta, como su mismo nombre indica, era una descendiente de la hija de María Magdalena y Jesucristo. Lo curioso del caso es que, dicha relación, -desmentida durante siglos por la jerarquía eclesiástica- dio, como resultado, una estirpe de guerreras cuya principal misión era defender a la misma jerarquía que las ignoraba.
El personaje, aún sin contar con una serie regular propia –aunque sí disfrutó de varias series limitadas-, se paseó por series tan conocidas como Witchblade, The Darkness, Tomb Raider o Vampirella.
La Magdalena ha tenido, hasta la fecha, tres rostros distintos. El último de todos es Patience, la que se cruza en el camino del demonio guardián de la Cocina del Infierno, Daredevil, en el número que nos ocupa.

El vigilante anda buscando a una serie de niños desaparecidos en su vecindario y, en plena búsqueda, se encontrará con una mítica guerrera que le increpa como si el héroe carmesí fuera un demonio real.

Una vez aclarado el malentendido, La Magdalena le contará a Daredevil la razón de que ambos se hayan encontrado. Todo tiene que ver con un demonio atrapado hace cinco siglos por un grupo de monjes, que utilizaron sus conocimientos de magia y brujería para encerrarlo y someterlo a todo tipo de torturas. Una vez libre de su prisión, ésta juró vengarse de los descendientes de aquellos esquivos y oscuros religiosos. Y los niños que busca Daredevil son… aquellos descendientes de los que le habla la guerrera religiosa.
Con las cartas sobre la mesa, sólo queda una opción, unir fueras y rescatar a los niños perdidos.

El responsable del encuentro es el dibujante Phil Hester –conocido por sus lápices en Green Arrow- que asume la doble labor de guionista y dibujante. Hester cuenta con su entintador habitual, Ande Parks, quien fue responsable del guión del Daredevil Annual#1, y del one-shot Blood of Tarantula, junto con Ed Brubaker.
Juntos nos presentan a Daredevil en una misión con marcado carácter religioso, algo perfectamente lógico, dada la profunda fe de Matt Murdock.

DAREDEVIL © and TM  Marvel Comics 2010
The Magdalena © and TM  Top Cow 2010


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domingo, 19 de abril de 2009

ENTREVISTA CON ERIC SHANOWER

Eric James Shanower nació el 23 de octubre de 1.963 en Key West (Florida). Desde pequeño demostró capacidades artísticas, sintiendo una especial atracción por los dibujos de los libros de El Mago de Oz (en especial por los realizados por John R. Neill).

En 1.984 se graduó en la prestigiosa Joe Kubert School of Cartoon and Graphic Art (fundada por el dibujante Joe Kubert) y por donde han pasado algunos de los mejores artistas gráficos del panorama actual. Su primer trabajo, tras su estancia en la escuela, sería entintar los lápices de la colección Warp para First Comics.
Fiel a sus influencias, y ya en solitario, comenzó a realizar los dibujos de Enchanted Apples of Oz, la primera de una serie de novelas gráficas dedicadas al mundo de Oz.

En 1.990 se encargaría de realizar la continuación de El Garaje Hermético del autor francés Moebius, titulada The Elsewhere Prince, con guión del propio Moebius y Jean-Marc Lofficier, en donde Shanower desarrollaba cada vez más su estilo detallado que se ha convertido en su sello de identidad.

Tres años después llegó su primera nominación a los premios Eisner, con la obra An Accidental Death, con guión de Brubaker, escritor con quien también colaboraría en Prez: smells like teen president, basado en el éxito del grupo Nirvana y cuya publicación (por la línea Vertigo de la editorial DC) coincidió con la muerte del líder de grupo, Kurt Cobain.

Tras realizar ilustraciones e historias cortas para varias editoriales decide fundar Hungry Tiger Press, junto con David Maxine en 1994. Será co-editor hasta el año 2002.

En la actualidad combina su labor de autor completo en Edad de Bronce –multipremiada serie publicada por Image Comics-historia que trata de la Guerra de Troya y la posterior aniquilación de la ciudad de mismo nombre con escribir los guiones de la adaptación al cómic de la obra de L.Frank Baum, El mago de Oz, para Marvel Comics, con dibujo de Skottie Young.

Eric Shanower ha sido tan amable de contestar a las siguientes preguntas:

Se sabe que usted es un admirador de la obra de L. Frank Baum, El mago de Oz. ¿Qué es lo que le atrae de ella?

Me resulta muy difícil señalar una única cosa que me atraiga de los libros de Oz, no solo del primero, El mago de Oz, sino de la serie entera. Tenía seis años cuando vi en televisión la película adaptada del libro, la protagonizada por Judy Garland. Me gustó tanto que, una vez que encontré varios de los libros de la serie de Oz en una librería, me tuve que comprar el libro. Mis padres me leían un capítulo cada noche, antes de dormir, y he seguido leyendo libros de la serie de Oz desde entonces.

Creo que parte del atractivo que tiene la serie de Oz es que el personaje principal es siempre un infante, líder de un grupo de cuasi adultos, que de alguna manera son dependientes del primero. Hay un montón de aventuras increíbles, es una serie muy divertida, llena de magia y sorpresas. 

Me deslumbraron, además, las ilustraciones de John R. Neill, quien trabajara -menos en la primera entrega- en treinta y cinco libros de la serie de Oz hasta la fecha de su muerte, momento en el que la editorial tuvo que buscar a otro ilustrador. El trabajo de Neill, en especial en varios libros de la serie de Oz escritos por Baum, es simplemente glorioso.

Ahora está guionizando la miniserie Wonderful Wizard of Oz para la editorial Marvel Comics. ¿Cómo es que éste proyecto vio la luz? ¿Por qué es que usted se encarga de los guiones nada más? ¿Se debe a falta de tiempo o porque Marvel Comics le pidió solamente que hiciera el guión?
El e-mail que recibí de Marvel Comics decía si me interesaba guionizar la adaptación al cómic del libro de L. Frank Baum. En ningún momento se me preguntó si estaba interesado en ser el dibujante del proyecto o no y creo que ya contaban con Skottie Young para hacer precisamente eso.

Estoy muy contento con lo que me propusieron; es decir, hacer sólo los guiones de la miniserie, ya que no tengo casi tiempo para dedicarme a dibujar otra cosa que no sea Edad de Bronce. Opino que Skottie Young está haciendo un trabajo increíble, sus dibujos son preciosos, aunque no es lo que yo hubiera dibujado de estar en su lugar.

Wonderful Wizard of Oz, la miniserie de Marvel Comics, se pensó en un principio para que formara parte de la colección Marvel Illustrated, dedicada a  la adaptación de clásicos literarios. Sin embargo, en algún momento de todo el proceso, esta miniserie perdió el sello de Marvel Illustrated y ahora parece un cómic de Marvel al uso.

¿Qué opina de la elección tomada por Marvel Comics, el que Skottie Young sea el dibujante de la miniserie?

No conocía el trabajo de Skottie antes de que se pusiera manos a la obra con la miniserie. No tenía ni idea de qué era lo que me iba a encontrar. Hay que señalar que, además, llevo dibujando cómics e ilustraciones del mundo de Oz desde hace más de quince años, por lo que tengo una visión muy establecida de cómo es Oz.

Antes de aceptar la propuesta de Marvel Comics tuve que poner mi visión de Oz a un lado e intentar no preocuparme demasiado por lo que el dibujante escogido hiciera. Para alivio personal mío, el trabajo de Skottie ha sido maravilloso, lleno de vida. Es, sin duda, una visión fresca y nueva de Oz, hecha con cariño.

¿Ha dibujado alguna portada alternativa de la miniserie?

Sólo una, para el primer número.

¿Qué opina de la miniserie, del look final de la misma, una vez la ha visto impresa?

Por ahora, sólo he visto el primer número publicado. He visto, no obstante, las imágenes del cómic hasta su cuarta entrega inclusive, y algo de la quinta entrega. Tal y como he dicho antes, considero que Skottie está haciendo una gran labor y el apartado del color, cosa que comparte con Jean-François Beaulieu, es increíble. Por supuesto no es lo que yo hubiera hecho, pero ¿a quién le importa eso? La miniserie es preciosa.

¿Qué tal lleva Edad de Bronce? ¿Está en sus planes el terminarla pronto o continuará con la serie más tiempo?

Edad de Bronce va muy bien. Ya he llegado al primer tercio de la historia de la Guerra de Troya, por lo que aún me queda historia por contar. En estos momentos la flota de Aqueo ha llegado por fin a Troya y ha empezado a atacar la ciudad. Estoy, por fin, llegando al momento en el que empieza la Guerra de Troya, ya terminé con los eventos que dan paso a la misma. Para mí, los personajes siguen siendo igual de fascinantes que al principio y siempre hay algo nuevo en la historia, por lo que sigo ahora igual de ilusionado con Edad de Bronce como al principio. 

¿Tiene otros proyectos en mente? ¿Está trabajando en algún proyecto nuevo en la actualidad?

Tengo varios proyectos, en diversos estados de desarrollo. Hay incluso algunos ya finalizados, pero sin publicar aún.

Guionicé y dibujé una historia de Uncle Scrooge (Tío Gilito, personaje de la empresa Disney) para Gemstone Comics, pero aún estoy esperando a que me den por buena la historia para darla por finalizada.

Guionicé y dibujé un cómic de pocas páginas titulado “Happily Ever After” (Felices para siempre, en castellano) en una antología editada por Michael Cart, para LGBT –Lesbian Gay Bisexual Teenagers, sociedad en pro de los derechos de los adolescentes homosexuales y bisexuales-.

La historia trata de dos chicos adolescentes homosexuales que encuentran una lámpara mágica, con genio incluido, que les concederá un deseo a cada uno. El libro se titula  How Beautiful the Ordinary y se publicará bajo el sello editorial Bowen Books –propiedad de la gran editorial HarperCollins- en septiembre de 2009.

Guionicé y dibujé un cómic de pocas páginas titulado “Twenty-first Century Troy” (Troya del siglo XXI, en castellano)  para un libro acerca del uso de la mitología clásica en el cómic, cuyos editores son George Kovacs y C.W. Marshall. La historia trata de cómo fue que surgió mi serie Edad de Bronce, el proceso de documentación para llevar a cabo la misma, cómo hice uso de las fuentes encontradas para crear un cómic y cuál es el resultado final.

Lo más probable es que el libro se titule "Classics and Comics", pero, por lo que sé, aún no se ha encontrado ninguna editorial para publicarlo. Se está barajando la posibilidad de que lo publique una universidad.

Estoy trabajando en una portada alternativa para el número Wonder Woman #25, para DC Comics.

Escribí varios artículos -a modo de material complementario- para una segunda edición de una serie de cómic, de los años 1904 y 1905, escrita por L.Frank Baum que lleva por título Queer Visitors from the Marvelous Land of Oz. Este libro se publicará en el año 2009 bajo el sello editorial Sunday Press Books, el mismo que publicó las ediciones actuales de la versión de lujo de los libro de Little Nemo.

Estoy guionizando, para Marvel Comics, la adaptación al cómic del segundo libro de la serie de Oz, The Marvelous Land of Oz, que también será una miniserie de ocho números. Servirá de secuela de la primera miniserie y, al igual que la primera, Skottie Young se encargará de dibujarla.

Estoy trabajando en otros proyectos pequeños, pero es demasiado pronto para hablar públicamente de ello.

Y, por supuesto, estoy trabajando en Edad de Bronce, que cuenta la historia al completo de la Guerra de Troya y la caída de la ciudad de Troya. En EEUU, Image Comics publica esta serie. Serie que, además, cuenta con varias editoriales que publican la misma en otros países, traducida a varios idiomas.
                                                                                                                                                              




The Age of Bronze © and TM Eric Shanower 2010
© Image Comics por la edición 2010
The Wonderful Wizard of Oz © and TM L. Frank Baum por la historia y William Wallace Denslow por los dibujos. 1900-2010
© Marvel Comics por la edición gráfica de la historia 2010


Las fotos de Eric Shanower son cortesía del autor.

jueves, 16 de abril de 2009

ULTIMATE SPIDERMAN# 100

La verdad es que ignoro cuáles eran las expectativas depositadas en un proyecto como la línea Ultimate por parte de la editorial Marvel Comics.
En principio, y partiendo de propuestas cinematográficas como los X-Men de Bryan Singer, se buscaba actualizar la estética y los contenidos de las principales series de la editorial y adaptarlas a los nuevos tiempos.

En el caso específico de Spiderman se quería captar a los nuevos lectores con un lenguaje que ellos entendieran en medio de un ambiente igualmente conocido.
Recuerdo el buen sabor de boca que me dejó la primera entrega de la colección, impregnada del espíritu del personaje, pero con un sentido del humor y una puesta en escena propios del nuevo siglo que estábamos a punto de estrenar.

El tiempo y el buen hacer de varios autores han logrado que la línea Ultimate y una colección como Ultimate Spider-man se hayan colocado, cómodamente, entre las más leídas por parte de los lectores, demostrando que la apuesta del entonces presidente de Marvel, Bill Jemas, fue todo un acierto.
La serie Ultimate Spider-man ha llegado al número 133 aunque su futuro esté pendiente de un hilo, según palabras de la misma editorial.

El caso es que, con motivo del número cien de la colección, Marvel Comics, junto con la fundación Hero Initaitive –cuya labor es velar por los derechos de los autores y ayudarles cuando estos tengan problemas, en especial de índole económica- decidieron promover una iniciativa en la que se lograra involucrar a los mejores artistas del mercado.
Se trataba de realizar una o varias portadas alternativas para el mencionado número cien de la colección Ultimate Spider-man, el cual luego se subastaría para obtener fondos.

A su vez, se promovió la edición de un especial donde se recogieran todos los trabajos de los autores implicados logrando, con ello, otra línea de obtención de fondos.
En total son casi un centenar de autores los que se apuntaron a la propuesta, ofreciendo su personal visión del vecino arácnido y/o de algún personaje de su universo.

No se trata de nombrarlos a todos, pero, por citar algunos, el mencionado número recopilatorio recoge el trabajo de autores como Mike Allred, Sergio Aragonés, Kyle Baker, Sal Buscema, J. Scott Campbell, Frank Cho, Neil Gaiman, Guillermo del Toro, J.G.Jones, Michael Lark, los hemanos Kubert, Joe Linsner, Terry Moore, George Perez, Dave Sim, John Romita –padre e hijo-, Marie Severin, Jim Valentino, Matt Wagner, Joe Quesada, Tim Sale, el recientemente desaparecido Mike Wieringo y Todd McFarlane, el único autor que no aparece en el recopilatorio.

Cada dibujo, de por sí, merece la pena, tanto por la calidad del trabajo del artista como por la visión que aporta a un personaje tan emblemático como Spiderman.
Además, el que, con la compra de este número, se ayude a la protección de los derechos de los autores y a la salvaguarda del bienestar de los autores del noveno arte, supone un aliciente mayor. Su precio, $10, tampoco es una barrera insalvable para los maltrechos bolsillos del aficionado medio, siempre teniendo que medir sus gastos a la hora de visitar su librería especializada favorita.

Lo dicho, una ocasión única para los seguidores del personaje y para quienes pensamos que en el mundo del fandom hay muchas cosas que hacer y muchos problemas que solucionar, más allá de las disquisiciones filosóficas propias de películas como Mallrats, las cuales están muy bien, pero tienen su momento y su lugar.
Para más información, consulten la web: www.HeroInitaitive.org. Para quienes quieran ver la portada que dibujó Todd McFarlane: http://www.spawn.com/news/news6.aspx?id=13151

Spider-man © and TM  Marvel Comics 2010

Ultimate Spider-man# 100 © and TM Marvel Comics and The Hero Initiative 2010

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martes, 7 de abril de 2009

HELLBLAZER# 141 "SHOOT"

Hace unas semanas, un joven alemán de 17 años llamado Tim Kretschmer acudió a Albertville -a lo que había sido su colegio de secundaria- a primera hora de la mañana. Una vez allí comenzó a disparar contra los estudiantes y profesores que se encontraban en las aulas, vaciando el cargador de su arma, cinco veces.

Kretschmer disparó más de sesenta balas –de las más de cien que disparó aquel día- contra alumnos de edades comprendidas entre los 14 y los 16 años, además de contra varios profesores.
En total, murieron nueve estudiantes, tres profesores, un jardinero, un vendedor y un cliente de una tienda, además de Kretschemer, quien se disparó en la cabeza antes de ser capturado por la policía alemana de la localidad de Winnenden, que acudió a tratar de detenerlo.

Tras conocerse el suceso, los fantasmas de otros tantos tiroteos ocurridos en centros escolares comenzaron a llenar las pantallas de los televisores y los titulares de los periódicos. Kretschmer es el último de una larga lista de “pistoleros” adolescentes, los cuales han golpeado a las sociedades bien pensantes, sin que ésta sepa poner algún remedio válido.

Hace seis meses, Matti Juhani Saari, asesinó a diez personas en la universidad de ciencias aplicadas de Seinäjoki. Saari era el segundo joven finlandés responsable de un tiroteo con víctimas mortales, en el país nórdico, en menos de un año. El siete de noviembre del 2007, Pekka-Eric Auvinen asesinó a seis compañeros de clase, junto con el director y la enfermera de la escuela pública de secundaria en la que estudiaba, situada en la ciudad de Jokela,

Unos meses más tarde, en marzo del año 2008, un joven palestino asesinó a ocho jóvenes judíos que asistían a una escuela religiosa en Jerusalén, antes de caer muerto, a causa de los disparos de dos oficiales hebreos. Este suceso confirmaba que la violencia en los centros educativos se estaba empezando a convertir en una plaga de proporciones bíblicas.

Sin embargo, los Estados Unidos de América, encabezan la lista de sucesos de esta índole, sobre todo en las últimas décadas. De entre todos estos sucesos, con una larga lista de víctimas anexa, destacan los cuatro siguientes por su trascendencia.

La mencionada lista comenzó en los años veinte, en el llamado Bath School disaster, el cual acabó, en 1927, con la vida de 45 estudiantes, muchos de ellos niños de entre 7 y 12 años. En este caso, la matanza no la ocasionó un estudiante sino un miembro del equipo de dirección del colegio, Andrew Kehoe, contrariado por un problema con sus impuestos. Debido a ello, Kehoe decidió que la mejor manera de solucionar el contencioso era volar con dinamita el colegio en el que trabajaba, con los resultados ya comentados.

El número dos de la lista, el cual fue inmortalizado en la televisión por el actor Kurt Russell en la película The Deadly tower en 1975, sucedió en el campus de la universidad de Texas, en la ciudad de Austin.
El uno de agosto de 1966, Charles Joseph Whitman, un estudiante de ingeniería, se apostó en lo alto de la torre del edificio principal de la universidad tejana armado con varios fusiles y pistolas. Una vez allí, Whitman comenzó disparar de manera indiscriminada contra los estudiantes que se encontraban acudiendo a las clases en aquellos momentos.
El resultado final fue 15 víctimas mortales en el propio campus, incluyendo a Whitman (muerto por las balas de la policía). Además, el tirador asesinó a su mujer y a su madre, horas antes de trasladarse hasta la universidad.

Cuatro décadas después, Seung-Hui Cho, un estudiante del instituto politécnico de la universidad de Virgina (Virginia Tech) masacró a 32 personas, entre estudiantes y profesores, antes de suicidarse. Con su hazaña, Cho –de 23 años- se convirtió en el mayor asesino juvenil de la historia de los Estados Unidos, un título al que siempre parecen aspirar más jóvenes.
Por añadidura, Cho quiso emular a dos de sus héroes, responsables de la una de las matanzas estudiantiles con mayor transcendencia mediática. Sus nombres, Eric Harris y Dylan Klebold.
Ambos se han convertido -gracias al impresionante documental Bowling for Columbine rodado y dirigido por Michael Moore- en los pistoleros juveniles más famosos y reconocidos de cuantos han acudido a un centro educacional con ganas de vengarse del mundo.

Durante la mañana del 20 de abril del año 1999, Harris y Klebold asesinaron a doce estudiantes del instituto Columbine (Colorado) e hirieron a otros 23, antes de quitarse la vida.
Su macabro paseo por el que había sido su instituto fue recogido, por las cámaras de seguridad del centro, las cuales dejaron claro no sólo el tremendo arsenal atesorado por los dos jóvenes, sino la premeditación y sangre fría con la que ejecutaron su crimen.
Al final, ambos se suicidaron en la biblioteca que antes habían sembrado de cadáveres, con la misma tranquilidad y aplomo que demostraron durante todo el tiempo que duró su mortífera cabalgata.

La masacre de Columbine, antes y después del demoledor documental de Moore, dejó al descubierto la facilidad y permisividad con la que se logran obtener armas de fuego de gran calibre en los Estados Unidos. Harris y Klebold tuvieron a su alcance un abanico de armas más propias de un soldado profesional que de un estudiante de instituto.

A su vez, y como ya ha quedado claro en estos últimos años, ninguno de los dos ocultó sus intenciones, llegando a anunciarlas con antelación –algo que han llevado al extremo jóvenes como Hui Cho, Auvinen, Saari o Kretschmer, quienes colgaron vídeos en Internet o enviaron fotos a los medios el mismo día que pensaban actuar-.

Apoyándose en este último hecho, han sido muchos los que han criticado la facilidad con la que las nuevas tecnologías permiten a muchos jóvenes acceder a todo tipo de información, no sólo ideológica sino relacionada con el uso de las armas de fuego.
Sin querer restarle importancia a todo esto, lo que queda claro es la problemática que rodea a las armas de fuego, su uso y la formación –o la falta de ella- la cual termina por ocasionar tragedias como las que se han relatado en los párrafos anteriores.

Otras formas de comunicación y/ o artísticas tampoco han escapado de las iras de quienes consideran que el problema no son las armas en sí –o la facilidad con la se logran obtener en algunas partes del mundo- sino la llamada cultura popular.
De ahí que tras sucesos como el del instituto Columbine, el Rock & Rock y el Heavy Metal, la televisión, el cine, Internet o los cómic-books fueron tildados de cómplices por haber dado ideas a la pareja de jóvenes que asaltó el instituto situado en el estado de Colorado.

Lo paradójico del caso es que fueron muchos de esos medios de comunicación los que reflexionaron abiertamente y sin tapujos sobre las verdaderas causas de la tragedia de Columbine. Así, en series como Law & Order, Cold Case, Criminal Minds, NUM3ERS, Verónica Mars o Buffy the Vampire Slayer se hizo referencia, más o menos directa, a los sucesos de Columbine o se recrearon dichos sucesos, adaptándolos a la propia trama de la serie.
Bandas de Rock como la liderada por siempre controvertido –pero igualmente incisivo y lúcido- Marilyn Manson llegaron a dedicarle un álbum completo, titulado Hollywood (In the Shadow of Valley of Death) a los sucesos de Columbine.

En dicho álbum, Manson reflexionaba sobre la cultura popular americana, su querencia por las armas de fuego y la búsqueda del éxito fácil y mediático, sin reparar en nada para lograrlo. Canciones como Disposable Teens y The Fight Song trataban, directamente, sobre la matanza de Harris y Klebold.

Otros medios, como los comic-books también quisieron sumarse a la reflexión desatada tras aquel acontecimiento, aunque, esta vez, las intenciones del noveno arte se toparon con la censura editorial y la cerrazón de quienes piensan que los problemas se solucionan ignorándolos.

En esta ocasión, el mensaje llegó desde una de las colecciones estrellas de la línea Vertigo, Hellblazer, protagonizada por el detective de lo desconocido, John Constantine. Y, la verdad, su experiencia nos vendría muy bien para encontrar alguna explicación racional a sucesos como el de Columbine, Virgina Tech, Albertville o Jokela.

El responsable de la historia que originalmente se debió publicar en el Hellblazer# 141 era Warren Ellis, guionista británico, de sobra conocido por el mundo del fandom. Ellis había desembarcado en la colección en el número 134 y sus intenciones era quedarse una buena temporada, sobre todo tras el éxito de series como Transmetropolitan.
Además, su llegada a la colección de John Constantine se antojaba como la más idónea para conducir las andanzas de un personaje tan particular como el mencionado.

Y Ellis no decepcionó a los seguidores de la línea Vertigo, moviendo al personaje en los límites de lo “políticamente correcto”, siempre buscando la provocación y la respuesta en el lector. De ahí que, tras los sucesos del instituto Columbine, Ellis decidiera contar una historia basada en los tiroteos que tenían como escenario los colegios e institutos norteamericanos.

Shoot -cuya fecha original de publicación debía ser en agosto de 1999, cuatro meses después de la masacre de Columbine- empezaba de forma clara directa. En la tercera viñeta de la primera página -de seis en total- se ve como un joven saca un arma de su mochila. En la cuarta apunta a un compañero. En la quinta le dispara y en la sexta se coloca el arma en su propia sien, indicando que la próxima bala es para él.

Dichas imágenes, proyectadas en televisión, las está viendo una investigadora llamada Penny Carnes. Carnes está trabajando en una tesis doctoral sobre las causas de tal violencia gratuita sin sentido, la cual parece perseguir a los ciudadanos de Estados Unidos.

Como punto de partida, Carnes había escogido los sucesos acecidos en Jonestown, la comunidad creada por el megalómano y genocida reverendo Jim Jones en la Guayana, en los años setenta.

Jones y los miembros de su “Peoples Temple” se instalaron en aquel país, huyendo de las miradas de quienes los consideraban más una secta que un grupo social y religioso cercano a las ideas del socialismo soviético o cubano. Tras unos años de aparente prosperidad, la señal de alarma volvió a invadir los Estados Unidos –como ya ocurriera a principios de los setenta en la ciudad de San Francisco- ante los abusos cometidos por Jones en su retiro caribeño.
Ante las presiones recibidas, Jones aceptó que una comisión del Congreso, encabezada por el congresista Leo Ryan y miembros de los diversos medios de comunicación, visitaran las instalaciones de Jonestown, situadas a 200 km de la capital de Guayana, Georgetown.

Ryan y el resto de los integrantes del grupo llegaron a la comunidad fundada por Jones el día 18 de noviembre de 1978 y, tras hablar con Jones y varios miembros de la comunidad, pudieron constatar algunas realidades del lugar.

Por un lado, y tras las más de sesenta entrevistas realizadas, quedó claro que sólo una minoría quería abandonar el lugar. Ryan y su equipo tampoco encontró signos visibles de malnutrición y abusos en los miembros de la comunidad. No obstante, tampoco fueron ajenos a la paranoia que rodeaba los actos de un personaje tan controvertido como Jim Jones (1), algo que luego sufrirían en sus propias carnes
Visto lo sucedido después, resulta paradójico saber que Ryan y otros integrantes de su grupo, pensaban redactar un informe favorable sobre el trabajo de Jones en aquel remoto lugar.

Así, y una vez obtenido el permiso de Jones para que catorce miembros de la comunidad acompañaran al congresista en su viaje de regreso a los Estados Unidos, nada podía hacer sospechar lo que ocurrió después.
Esa misma tarde el 18 de noviembre de 1978, el congresista Leo Ryan, el fotógrafo del San Francisco Examiner Greg Robinson, los reporteros de la cadena de televisión NBC Don Harris y Bob Brown y Patricia Parks –una de las integrantes de la congregación de Jones que decidió abandonar Jonestow- murieron a causa de los disparos de un grupo de sicarios enviados por Jones hasta el aeropuerto de Port Kaituma. Otras nueve personas fueron heridas en dicho suceso.

Mientras tanto, y nada más conocerse el suceso del aeropuerto, Jones puso en marcha su demente plan, el cual consistía en lograr que todos sus feligreses ejecutaran un suicido revolucionario protestando contras las condiciones de un mundo inhumano y sin sentido.
El alegato de Jim Jones quedó grabado en una cinta de cassette, durante 44 minutos, la cual se conoce como “La cinta de la muerte”. En ella es posible escuchar las proclamas de Jones mientras convence a sus seguidores de que se tienen que tomar el veneno que, unos minutos antes, se había disuelto en varias bañeras llenas de agua.
Aquel suicido -tiempo atrás organizado- tenía como fin librar a los miembros de Jonestown de todos los males que les rodeaban en el mundo exterior. Y lo peor es que, salvo en algunos casos, la gran mayoría de los integrantes de la congregación aceptaron las proclamas de Jones como si fuera una ley divina y se tomaron un agua envenenada que acabó con sus vidas en menos de cinco minutos.

Durante los 44 minutos que dura la cinta, Jones no para de repetir frases como: No me importa cuántos gritos o lloros escuche a mí alrededor. La muerte es un millón de veces mejor que permanecer más tiempo en esta vida. Debemos morir con dignidad. Y eso que en la cinta también se escuchan los gritos y los sollozos de algunos de los 273 niños que murieron –de un total de 909 muertos- en su Jonestown.

Jones decidió terminar sus días pegándose un tiro en la cabeza, aunque, no es difícil imaginárselo, momentos antes de quitarse la vida disfrutando con el macabro y dantesco espectáculo de cadáveres diseminados por todo su Jonestown, imagen que luego recorrería el mundo entero.

Y es, precisamente, esa cinta la que escucha una y otra vez Penny Carnes, tratando de encontrar una explicación racional a las muertes de Jonestown. Con ello, Carnes busca encontrar una conexión que le permita entender los cuatro tiroteos que han sucedido en el último mes en los Estados Unidos, todos relacionados con jóvenes y adolescentes. En medio de su búsqueda y, tras un nuevo suceso, Carnes encontrará un detalle que se repite en todos y cada uno de los tiroteos acaecidos, la presencia de una misma persona. Su nombre, Jones Constantine.

Llegados a este punto, Carnes intercambia sus teorías con un colega y es aquí, cuando el guionista Warren Ellis comienza a tocar algunos puntos sensibles dentro de la sociedad americana. Por un lado está la siempre esgrimida Constitución de los Estados Unidos de América, la cual estipula, en su Segunda Enmienda –redactada, como el resto de las diez primeras en el año 1791- el derecho de todo ciudadano a tener/ poseer un arma para defenderse.

Dicha enmienda es la piedra fundacional de la no menos controvertida NRA (Asociación Nacional del Rifle) la cual no sólo defiende sino fomenta hasta límites insospechados el uso y proliferación de las armas de fuego en el seno de la sociedad americana.

Otro punto sensible se menta cuando el colega de Carnes le dice a ésta que no hay que olvidar la influencia de los cómics, las películas y los juegos para consolas, a lo que Carnes contesta que, sin lugar a dudas, el libro que ha inspirado más muertes a lo largo de la historia ha sido la Biblia. Su argumento provoca en su antagonista una repuesta tan sarcástica como la siguiente “Así que si hago un juego de ésos para la Nintendo y lo llamo Flying Chainsaw Jesus, ¿me forraría?
Al final, Carnes tiene la sensación que el resto de sus colegas prefieren buscar cualquier culpable antes que al “verdadero culpable”, por mucho que el problema se acreciente, cada día.

No obstante, las respuestas a muchas de sus preguntas acudirán hasta la misma investigadora, cuando John Constantine sea quien se dirija a ella para explicarle lo que está ocurriendo.
Constantine, con su estilo tan característico le contará que su relación con todos aquellos sucesos tendrá que ver con un favor a un amigo suyo, el cual perdió a su hijo en un tiroteo acaecido en la ciudad de Lousiana, hacía sólo un mes.

Ambas víctimas, el asesino y el hijo muerto de su amigo tenían diez años y, como en el resto de los otros casos, lo único que rondaba la mente de las personas que lo habían sufrido eran muchas preguntas y ninguna respuesta.
Constatine, después de comprobar cada uno de los lugares y, cómo no, leer las notas de la tesis de Penny Carnes había logrado hacerse una idea muy clara del por qué de todo aquello.

Según Constantine no eran los juegos para consolas, ni los cómics, ni el cine y la televisión, ni las canciones de Marilyn Manson los responsables de tanta locura homicida entre los niños y los jóvenes. Lo que verdaderamente estaba empujando a aquellos niños y jóvenes a empuñar un arma era algo muchísimo más grave, era la falta de esperanza.

Eran unos niños y jóvenes hacinados en colegios e institutos mal equipados, que no les aportaban ninguna formación para poder lograr una mínima ética social. Unos niños y jóvenes criados sin ningún tipo de referente paterno o materno, criados por terceras personas, la televisión y sus amigos. De ahí que su formación se debía más a los programas de televisión que a su propia familia. Y, para colmo de males, la misma sociedad les bombardeaba con mensajes ambiguos y cargados de demagogia, los cuales sólo les abocaban a un futuro totalmente provisto de cualquier esperanza.

De ahí que no fuera raro que, en las imágenes captadas por las cámaras de seguridad en algunos de los tiroteos, muchas de las víctimas ni siquiera corrieran. Parecía, al igual que los miembros de la congregación de Jim Jones que la muerte era una salida más válida que permanecer en este mundo.

La última imagen de la narración gráfica, en donde Carnes puede comprobar como uno de los chicos muertos le decía a su asesino que le disparara –de ahí el título de la historia- tuvo que colmar el vaso de la permisividad de los responsables de DC, razón por la cual el mundo del fandom se vio privado de una de las mejores muestra de la validez del noveno arte para denunciar problemas del mundo real.

El problema es que, tras Columbine y tal y como se ha detallado en el comienzo de este artículos, los jóvenes pistoleros han seguido proliferando y la lista es, cada vez, más larga. La situación ha llegado a un punto donde, ni siquiera los niños pequeños se encuentran a salvo.

Diez meses después de los sucesos de Columbine, un niño de seis años disparó y mató a una niña de su clase, también de seis años, llamada Kayla Rolland. El escenario fue el colegio elemental de Buell, en Flint, cerca de Michigan. La muerte de Kayla terminó por ser la disculpa perfecta para que el cineasta Michael Moore finalizará su documental Bowling for Columbine y, de paso, sacara las miserias morales del la NRA y de su líder, el actor Charlton Heston.

Afortunadamente, hoy en día y gracias a Internet, este tipo de historias ya no permanecen inéditas, sino que terminan siendo difundidas tanto o más que si se hubieran impreso. El mismo Warren Ellis, durante la celebración del Salón del Cómic de Helsinki del año 2007, dijo que estaba encantando de que los aficionados se descargaran su trabajo de la red y, especialmente, historias como las del Hellblazer# 141, la cual terminó por ser el detonante que le hiciera abandonar la colección, tres números después.

Shoot cuenta, además, con un magnífico dibujo de Phil Jimenez y Andy Lanning, el cual no hace sino acentuar la verosimilitud y dramatismo de la historia contada por Ellis. El rostro que ocupa buen parte de la última página no puede ser una muestra más elocuente de todo lo que se cuenta en las páginas anteriores. Sus ojos, vacíos de toda esperanza debieron conmocionar a quienes tomaron la decisión equivocada al prohibir la publicación de una historia como Shoot

Y para apoyar mis argumentos, no una muestra, sino tres: las masacres de universidad de Virgina, de la universidad finlandesa de ciencias aplicadas de Seinäjoki y del colegio de secundaria Albertville en la localidad alemana de Winnenden. Todas sucedieron después de los sucesos narrados en Shoot y dudo mucho que la publicación de la historia de Ellis hubiese empeorado las cosas. Es más, si algunos padres, educadores y políticos de mentes bien pensantes abandonaran sus rígidas posiciones y se dedicaran a buscar soluciones en vez de falso culpables, una lectura como Shoot seguro que les abriría los ojos sobre la realidad de los más jóvenes.

Para aquellos que quieran leer la historia, éste es uno de los enlaces en donde se puede descargar sus páginas http://kabukivice.ndo.co.uk/shoot.htm, con una calidad de definición bastante buena. El resto y las conclusiones que se saquen de su lectura es algo que corre por cuenta de cada uno.

(1) Para aquellos que quieran conocer, más en profundidad, les recomiendo el documental realizado por el canal History Jonestown: Paradise Lost (http://shop.history.com/detail.php?p=69978&v=All) emitido con motivo del treinta aniversario de dichos sucesos.

Hellblazer © and TM Vertigo/ DC Comics 2010.
Hellblazer# 141 “Shoot” © Warren Ellis por el guón y Phil Jimenez & Andy Lanning por el dibujo 2010

viernes, 3 de abril de 2009

LOBEZNO SAUDADE

Guión de Jean-David Morvan
Dibujo de Philippe Buchet
Álbum en tapa dura de 48 páginas, en color
Panini Comic España


Detrás del colorido, la música y la espectacularidad del carnaval de Río de Janerio, tan popularizado en mil y una imágenes, se esconde una realidad mucho más dura y sin tanto ritmo.

Esta realidad está formada por enormes aglomeraciones de favelas, auténticas urbes compuestas por desechos, basura y podredumbre, en donde pugnan por sobrevivir legiones de desfavorecidos. Para ellos, los ritmos que tiñen su vida están muy alejados de los que llenan las calles durante las mencionadas carnestolendas.

La historia de Lobezno Saudade arranca en medio de estos micro-mundos de favelas y desfavorecidos, donde operan los escuadrones de la muerte –oscuro legado de otras épocas- que se resisten a desaparecer, a pesar de los avances del actual presidente Luiz Inácio Lula da Silva.

La violencia que muestra, su mejor cara en las primeras páginas, da paso al recogimiento que se vive en casa de Kuhrra Dazonest, un curandero “milagroso” que esconde, también, oscuros secretos. En medio de todo esto, Lobezno llega a Brasil dispuesto a pasar unas vacaciones lejos de las exigencias propias de un hombre-X como él. Lo malo es que, los problemas, parecen perseguir al mutante del adamantium y armado de letales garras, capaces de atravesar cualquier cosa.

Por ello, antes de cortar su comunicación con el profesor Xavier, Logan se verá “atacado” por unos jóvenes delincuentes comunes, los cuales son, por añadidura, mutantes. Tras la sorpresa inicial, Logan descubrirá cuál es la realidad de aquellos jóvenes que le atacaron –y le robaron su motocicleta- asediados por los miembros de un escuadrón de la muerte. El primer round de esta contienda cae a favor de Logan y los pequeños delincuentes. No obstante, el poder de la violencia, las armas y la corrupción que pudre las entrañas de buena parte del país, no se dará por vencida con tanta facilidad. Lobezno tendrá un momento de tranquilidad donde conocer a Mexer, un mutante que trata de sobrevivir en un medio hostil y violento –y cuya historia le suena poderosamente al mutante canadiense-.

Son sólo unas horas antes de enfrentarse a la dura realidad, en las cuales conocerá a una misteriosa dama brasileria quien le regalará el colgante de una sirena. Después, las armas volverán a martillear su mortífero reguero de muerte, llevando a Lobezno a las mismas puertas de la muerte. Ahora todo está en manos del mundo espiritual, el cual no ha dejado de observar la realidad de nuestro mundo, humano y material.

Lobezno Saudade es un proyecto impactante y personal de dos autores franceses, los cuales, asumen el reto de llevar a uno de los mutantes más famosos del mundo gráfico anglosajón, a un mundo que raramente se deja ver en un cómic.

Saudade es una obra personal y adulta donde la violencia, la corrupción y la podredumbre del ser humano se plasman sin ningún tipo de reparo –siguiendo las reglas básicas del mejor cómic europeo-.

Sus responsables, el guionista Jean-David Morvan, actual escritor de la mítica serie Spirou et Fantasio, aúna fuerzas con el dibujante Philippe Buchet –tras su éxito en la serie gráfico Estela y su precuela Navis- para mostrarnos una versión mucho más dura y directa de Lobezno.

En las páginas del álbum, también en la línea de la Bande Desinée francófona, las garras de Logan no sólo cortan los materiales sino a las personas. No hay lugar para medias tintas con una historia protagonizada por los “escuadrones de la muerte” -que azotan a la sociedad de buena parte de América latina-, sanadores mutantes y corruptos, y un ambiente áspero y hostil.

Morvan y Buchet elevan la mitología de Lobezno a un estadio superior, maduro y sin concesiones, dejando un lado los tópicos que persiguen al mundo gráfico de los súper héroes de la Casa de las Ideas.

Agradezco a Panini Comics, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada.