domingo, 31 de mayo de 2009

AS DE PIQUE (segunda edición íntegra)


El dos de mayo de 1945 el tercer Reich alemán se rendía ante el inexorable avance de las tropas aliadas, tanto por tierra como por el aire. Atrás quedaban seis de años de una contienda que terminaría por dividir al mundo en dos bloques, ideológicamente enfrentados, hasta finales del pasado siglo.
Tres décadas después, el guionista Ricardo Barreiro y el dibujante Juan Giménez comenzaron a publicar As de Pique, una de las mejores aproximaciones de lo que fue la campaña aérea desarrollada por los aliados contra la Alemania nazi.

Para el dibujante, nacido en la ciudad argentina de Mendoza el 26 de noviembre de 1943 –en el mismo instante que caían bombas sobre cualquier ciudad alemana- significó la oportunidad que estaba esperando para poder ser un dibujante de cómic “a jornada completa”. Giménez (Juan Antonio Giménez López) empezó leyendo sus primeras historias gráficas en revistas argentinas, tales como Hora Cero o Misterix -llamada así, por el personaje del mismo nombre- y desde aquellas primeras lecturas desarrolló sus gustos por la ciencia ficción y por cualquier máquina o elemento mecánico, especialmente por los aviones y las motocicletas.

La posibilidad de conocer a unos de los dibujantes de Misterix le abrió la puerta al joven Giménez para aprender las técnicas de su futuro oficio y, de paso, publicar su primera historia titulada “El último disparo”. Después Giménez trabajaría como ayudante en una historia de aviones, la cual se publicó en la revista Hora Cero.

Tras estas tempranas experiencias, la carrera profesional de Juan Giménez se paró en seco, debido al traslado profesional de su padre. Por ello, Giménez se concentró en sus estudios; es decir, terminar secundaria y estudiar, luego, dos años en la facultad de Diseño. Fue una época de intenso aprendizaje, el cual sirvió de base para sus posteriores trabajos.
Al terminar este periodo de estudiante, Giménez pasó los siguientes años trabajando en publicidad, disciplina que le sirvió para conocer más de cerca el mundo de la animación, además de para profundizar en otros apartados de su técnica, tales como el uso del color.

A mediados de los años setenta nacía la revista Skorpio y, con ella, una posibilidad real de trabajar en el mundo gráfico. Si no me incorporo ahora, no entro más, pensé. Son palabras del dibujante, pronunciadas durante una entrevista realizada en 1996, en la primera edición de “Fantabaires” (salón del cómic de Buenos Aires). Entonces hice una doble vida: de día trabajaba normalmente y a la noche me preparé una historieta. Me hice un guioncito de excusa, un guión muestrario. Agarro un poquito de viaje temporal, entonces me muevo en el Oeste, paso por la Segunda Guerra Mundial y un poco de ciencia-ficción, todo junto en un guión. Tardé como 6 meses para hacer esas 3 páginas, pero no quería que me dijeran que no.

Tras lograr entrar en la revista, Giménez pasó un año de pruebas hasta que, en 1977, le llegó la oportunidad de trabajar en una serie bélica, escrita por Ricardo Barreiro. Hasta que me dijeron “Vos que te gustan las maquinitas y todas esas boludeces ¿no querés hacer una serie de aviones?” y cuando escuché “serie”, ya... “mmm... bueno”, como cualquiera, ¿pero de aviones? Qué palo, loco, ¿vos sabés lo que es hacer aviones? Sin documentación... yo no tenía nada. Tres libritos tenía...y La Amapola Negra, la historia que hizo Solano hace un montón de años; y ésa era una historieta que yo amaba. Entonces ahí me decidí.

La amapola negra narraba las 36 misiones realizadas por una fortaleza volante B-17 durante la Segunda Guerra Mundial. Escrita por Héctor Germán Oesterheld y con los dibujos del no menos mítico Francisco Solano López, la serie era uno de los referentes obligados cuando se hablaba de cualquier aproximación gráfica al conflicto aéreo de dicho periodo.

Con tan escaso bagaje, Giménez acometió la tarea y, ya desde el primero de los capítulos de la serie -titulado “Había una vez un cañón”- quedó claro que la elección de la revista no podía haber sido más acertada. Su completo dominio de las máquinas, tan protagonistas de las historias como lo son sus tripulantes, y su correcto y a ratos brillante dominio de la narrativa gráfica –apartado que desarrollará de manera exponencial a lo largo de la serie- se granjearon el favor del público desde la primera entrega.

A todo ello hay que añadirle los documentados y oportunos guiones de Barreiro, los cuales inciden en distintos aspectos de la contienda, aunque todos confluyen en un único motivo, motivo que no es otro más que la tremenda insensatez que domina cualquier conflicto bélico. En su afán por lograr la mayor verosimilitud histórica, Barreiro recurre, incluso, a la figura del teniente general Adolf “Dolfo” Galland, uno de los más carismáticos héroes de la aviación alemana, para que ejerza de maestro de ceremonias en dos de las aventuras de As de Pique. Precisamente, será en un encuentro con la J.V.44 (Jagdverband) más conocido como Der Galland Zirkus –en clara referencia al Richthofen Zirkus del legendario Barón Rojo- el que sellará el destino de la aeronave.

Durante los 27 capítulos que duró la colección no sólo asistiremos a los más encarnizados combates aéreos librados sobre los cielos de Europa, sino que tendremos tiempo de descender hasta la realidad de los habitantes de la ciudad de Londres, los campos de prisioneros, las fábricas de armamento de los Estados Unidos o los bombardeos masivos sobre la población civil alemana.

Esto no es óbice para olvidar que el eje central de la serie As de Pique es una fortaleza volante BOEING B-17F-10-BO, de la cual conoceremos dos versiones, tras el derribo de la primera de ellas. Sus misiones y la vida de sus diez tripulantes representan el pequeño microcosmos de otros tantos aparatos y tripulaciones de la 8ª y 15ª Fuerza Aérea norteamericana, destinadas en el Reino Unido desde 1943.
Sus continúas salidas, en pos de cercenar la industria y las comunicaciones de la Alemania nazi, y las pequeñas tragedias que tal esfuerzo representa son la columna vertebral de una historia tan apasionante como dramática.

Para Giménez, la serie supuso no sólo la oportunidad de dibujar uno de los bombarderos más emblemáticos de la Segunda Guerra Mundial –con permiso del británico Avro Lancaster- sino de efectuar un recorrido por aviones tan conocidos como los cazas de escolta aliados “Thunderbolt” P-47s y “Mustang” P-51D, o los germanos Messerschmitt BF-109G2 “Gustav” y Focke-Wulf FW-190 Würger, entre otros. Juntos y revueltos protagonizaron los más despiadados choques, en un momento en el que la balanza de la guerra comenzaba a desequilibrarse a favor de los aliados.

Sin embargo, donde el trabajo de ambos autores luce más, tanto por las historias y los diálogos escritos por Barreiro, como por los detallados e hiperrealistas dibujos de Giménez, es en los capítulos finales de la serie, cuando los reactores de la Lutfwaffe alemana se transformaron en la mayor amenaza de cuantas habían tenido que soportar las formaciones de bombarderos aliados desde su creación. Fueron momentos de tremendo desconcierto que la serie plasma con una verosimilitud cercana al documental. Poco podían hacer los aliados contra unos aviones muy adelantados a su tiempo. Sólo la falta de experiencia de muchos de los pilotos y los problemas de abastecimiento frenaron el impacto que los Me-163B-1 Komet y los Me-262 Schwalbo tuvieron entre las tripulaciones de las fortalezas volantes.

Sin dejar a un lado el escenario habitual de esta serie –los combates aéreos- nos encontramos con aquellas historias donde el sinsentido, la locura y el afán de destrucción que domina cualquier guerra conforman la narración en sí. Son historias como Una misión de rutina, relato sin ningún tipo de bocadillo -salvo al principio y al final de las diez páginas- que nos describe el bombardeo con bombas de fósforo de una ciudad cualquiera del norte de Alemania. No hace falta explicar nada para comprobar, siguiendo las magníficas viñetas de Giménez, la catarata de destrucción desplegada por los aliados en su empeño por debilitar al Reich alemán.

En Dresde, infierno nocturno, infierno diurno, las dos partes que reproducen el denostado, criticado y nunca suficientemente justificado bombardeo de la ciudad de Dresde, durante los días del 13 al 15 de febrero de 1945, ambos autores terminan por reproducir una radiografía de lo que fueron aquellos tres años de raid aéreos. Poco importan los bailes de cifras –los historiadores sitúan las víctimas de aquellos días entre 35.000-40.000, aunque otras fuentes las aproximan a las 100.000- lo que interesa a Barreiro y Giménez es contar la manera metódica y calculada con la que los aliados castigaron a una ciudad habitada por mujeres, niños, ancianos y refugiados de otras partes de Alemania. Y cómo sólo unos pocos cazas, apenas 30 frente a los 3000 bombarderos que participaron en el raid, pudieron hacer frente a una de las más controvertidas acciones de guerra del conflicto, aunque no la única por desgracia para el género humano.

Termino este recorrido deteniéndome en las historias donde el componente humano sobrepasa a la máquina. En este bloque se encuentran capítulos, tales como Permiso en Londres, donde uno de los tripulantes del As de Pique se topa con la dura realidad de los civiles en tiempos de guerra. Después están las pequeñas tramas relacionadas con John Reed, uno de los artilleros laterales del B-17, quien, tras caer desde la fortaleza volante, recorrerá un largo camino que lo llevará hasta un campo de prisioneros y, de ahí, de vuelta al servicio activo. El guionista tiene tiempo, tomando de excusa a la novia de John Reed, para contarnos algunas de la paradojas que suceden en cualquier conflicto bélico en De cómo Joan Simmons salvó a su amado.
Little Nemo es un sentido homenaje al inmortal personaje creado por Windsor McCay en 1905. En la historia se mezcla un bombardero Gotha de la Primera Guerra Mundial con un alado y mitológico dragón, antes de darnos cuenta de que ¿todo es un sueño?

Estas historias desmienten las críticas que se suelen formular sobre el trabajo del dibujante, muchas de las cuales se fundamentan en que Giménez asfixia a sus personajes en medio de tanta tecnología. En As de Pique, las máquinas son protagonistas, tanto como lo pueden ser los seres humanos. Las B-17, Me-109, los cañones de 88mm de la Flak alemana… son sólo elementos puestos en el escenario para que los lectores seamos testigos de las sangrientas batallas que se libraron en los cielos del viejo continente. Unas batallas que se saldaron con tremendas pérdidas por ambos lados, para que al final fueran los combates terrestres los que decidieran el desarrollo de la contienda.

Treinta años después de su última misión, las historias de Barreiro y Giménez en As de Pique mantienen fresco el mensaje antibelicista que impregna toda la obra –influencia directa del gran Oesterheld, a quien guionista y dibujante admiraban profundamente- además del enorme talento artístico del dibujante argentino, impreso en cada página de la obra.

Ya sólo queda ocupar nuestro lugar en la aeronave y disfrutar con la verdadera historia de los raid aéreos de la Segunda Guerra Mundial, formando parte de la tripulación del As de Pique.


Guión: Ricardo Barreiro
Dibujo y tinta: Juan Giménez
Tomo de 258
Precio: 25€
Dolmen Editorial



Agradezco a Dolmen Editorial, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada..

As de Pique © Ricardo Barrerio por el guión y Juan Giménez  por el dibujo 2013

jueves, 28 de mayo de 2009

SALÓN INTERNACIONAL DEL CÓMIC DE BARCELONA 2009. EL AÑO DE LA CRISIS,HELLBOY Y EL BATMAN EN BARCELONA.

El próximo día 29 de mayo, abrirá sus puertas la edición número 27 del Salón Internacional del cómic, celebrado en la ciudad de Barcelona.
Tal y como están las cosas en nuestra sociedad, a nadie se le escapa que esta edición estará marcada por la crisis económica que atenaza a buena parte de la ciudadanía del mundo civilizado.

Lo paradójico del caso es que, una de las coletillas habituales en el mundo del fandom ha sido proclamar lo mal que está el mundo del cómic o, para ser más exactos “el mundo del cómic está en crisis”. Pues al final, de tanto mentarla, la crisis llegó y es una realidad, a juzgar por los comentarios de editoriales, libreros y profesionales del medio con los que he podido hablar en los últimos meses.
Po todo ello, los responsables del evento han tratado de ofrecer a los posibles visitantes toda una batería de actividades, tratando de compensar el gasto económico que supone entrar hasta el encuentro comiquero.

Como en años anteriores, el plato fuerte son los autores extranjeros invitados, además de los autores españoles, muchos de los cuales trabajan fuera de nuestras fronteras.
La estrella indiscutible del evento es Jim Lee, uno de los dibujantes más famosos del fandom mundial -responsable de que los X-Men tocaran el cielo, gracias a sus lápices, y miembro fundador de la siempre controvertida editorial Image, en especial para los puristas del gremio.
Lee acude a España para presentar la más que cuestionada serie All Star Batman & Robin, cuestionada por el irregular guión de Frank Miller que no por el dibujo de Lee. Además, Lee es el autor de la portada de otro de los eventos de este Salón, el one-shoot que trae al mismísimo Batman hasta la ciudad Condal.

Junto a Lee estarán autores de la talla de el guionista Mark Waid, responsable de la historia del mencionado Batman Barcelona; el cósmico Jim Starlin; Terry Dodson autor de Coraline y uno de los mejores ilustradores de la mujer en el mundo del comic;  y el otro gran invitado del Salón, Mike Mignola, creador de Hellboy. De la mano de Mignola, los aficionados tendrán la oportunidad de conocer a otro de los grandes creadores del mundo gráfico, cuyo personaje principal ha sido llevado a la pantalla con gran acierto por Guillermo del Toro.

De la vieja Europa, llegarán autores, tales como el italiano Gipi, genial autor de obras como S y Apuntes para un cuederno de guerra; Philippe Franq (Largo Winch); François Bourgeon (Los pasajeros del viento) o Philippe Goddin, uno de los mayores expertos en el mundo de Hergé.

Termino esta pequeña lista con algunos de los invitados del encuentro catalán, citando a uno de los grandes teóricos del mundo gráfico; es decir, al estadounidense Scott Mcloud, además de ser el creador de la serie Zot.

En cuanto a las actividades, destacaría las siempre interesantes exposiciones que se organizan en distintos espacios del pabellón que acoge al encuentro. Ya he dicho en años anteriores, que sería de agradecer, que la organización colocara no sólo un vigilante a la entrada, sino alguien que pudiera explicar lo que allí se expone. De esa forma se lograría “humanizar” las muestras y hacerlas mucho más cercanas a los visitantes.

De ser así, los visitantes que acudan este año, podrían disfrutar todavía más con exposiciones que tocan temas, tales como Viñetas en fuera de juego –dedicada al mundo del llamado “deporte rey” y el cómic-; Esther y su mundo, un recorrido por el trabajo de la dibujante Purita Campos; Jim Lee, pasado, presente y futuro del gran autor americano; Batman Barcelona, los originales y el proceso de creación del mencionado cómic estrella de este Salón Internacional del cómic de Barcelona 2009;  la interesante propuesta titulada Bruselas- Valonia: “Cinco miradas al cómic belga”.
En esta última se recoge el trabajo de cinco fotógrafos que han querido dar su visión personal de dichas localidades –en cuyas calles han nacido personajes como Lucky Luke, Tintín o los Pitufos, de Peyó- en el año dedicado al noveno arte y la sopresa guardada hasta el final, una muestra dedicada al actual presidente de los Estados Unidos, Barac Obama y el protagonismo que su figura tiene en el noveno arte.

Además de todo esto, durante el Salón del cómic, Cálico Electrónico celebrará su quinto aniversario con una exposición y una gincana, y los más pequeños podrán disfrutar con dos de sus personajes favoritos de la televisión; es decir, Shin Chan y Doraemon.

La pregunta que queda en el aire es si, al final, el Salón logrará aportar un valor añadido a los visitantes que han pagado su entrada o si, como ha ocurrido en los últimos años, el recinto se convertirá en un “mercado persa” trasplantado a la ciudad condal, donde el visitante paga una entrada para comprar algo que puede encontrar en cualquiera de las librerías especializadas de la ciudad.

Solamente queda por ver quién puede más, Batman, Hellboy y el cómic en general, o la tan comentada crisis. Aunque, como ya dije anteriormente, la crisis no debería sorprender al mundo del fandom, después de lo visto y vivido la última década… ¿O si?

El cartel de Ficomic © Ficomic 2009

sábado, 23 de mayo de 2009

SAVAGE DRAGON: UN DRAGON MUY PARTICULAR

Autor: Erik Larsen
Tomo en blanco y negro de 300 páginas
Archivos Savage Dragon 1
Dolmen Editorial
NOVEDAD SALON  INTERNACIONAL DEL COMIC DE BARCELONA 2009


Cuando era niño debí crear un montón de superhéroes, yo diría que cientos. Al personaje de Savage Dragon lo creé cuando estaba en cuarto grado y pienso que fue el comienzo de mi carrera.
Para crearlo mezclé el aspecto del monstruo que aparecía en la película, “The Creature from the black lagoon” con algunos rasgos de personajes como Hulk, sobre todo por su enorme aspecto.
De todas maneras, al principio, el personaje de Dragon tenía puntos en común con Batman, llevaba un coche tan chulo como el de vigilante de Gotham –aunque mi diseño se basaba en el Match-5 de "Speed Racer"-.
El otro personaje con el que guardaba una estrecha relación era con el Capitán Marvel, dado que Dragon se transformaba en un superhéroe al pronunciar una palabra mágica, al igual que lo hace el Capitán Marvel.


Con estas palabras describía Erik Larsen, dibujante, guionista y editor, la génesis de su personaje más conocido, The Savage Dragon, quien formó parte del primer lanzamiento de la editorial Image, hace ya 17 años.
Larsen fue uno de los siete autores “rebeldes”, los cuales decidieron plantar a las grandes editoriales y trabajar para si mismos. En el caso concreto de Larsen, éste sólo quería poder dibujar aquello que le diera la gana, sin las imposiciones editoriales de Marvel Comics y DC.

Yo empecé en este trabajo, porque quería dibujar cómics. Nada más. Y llegó un momento en el que ya no podía contar lo que yo quería, ni en Marvel ni en DC. Además, mi sueño era escribir y dibujar cien números de una serie nueva y, de paso, crear un zillón de personajes, algo que se me antojaba imposible dentro de una gran editorial.
Además, también estaba el tema de los derechos de autor, cosa impensable obtener dentro de los organigramas de ambas editoriales.
Al final, la opción de marcharme para fundar Image me parecía la mejor solución para lograr cambiar mi situación profesional.


Larsen debutó en 1982, en las páginas de un fanzine titulado Graphic Fantasy, que publicó con dos amigos. En sus páginas aparecía un personaje que ya guardaba unas ciertas similitudes con lo que luego se conocerá como Savage Dragon, al igual que lo hizo en el tercer número de la serie Gary Carlson´s Megaton Anthology, -Vanguard vs Dragon-.

En esa historia, fechada en 1985, ya se podía ver una versión, casi definitiva de Savage Dragon y otra de Vanguard -también creación de Larsen- quien luego se convertirá en otro de los habituales de la serie publicada por Image.

Un año después, Larsen empezó su trabajo carrera profesional, en series como The New DNA agent, para Eclipse Comics; Teen Titans Spotlight y Adventures of Superman para DC; y el que sería su primer encuentro con el vecino arácnido, el Amazing Spider-man# 287.

Tras pasar un año al frente de la colección Doom Patrol, trabajo que hizo que Marvel se fijara en él, la gran editorial le propuso hacerse cargo de los lápices de la serie Punisher.
Sin embargo, Larsen sólo estuvo en la colección cinco entregas, dado que después fue el sustituto de Todd McFarlane en la serie regular del vecino arácnido.

Larsen debutó en el Amazing Spider-man# 324 y permaneció, salvo cuatro números después, hasta el número 350.
En aquellos años Larsen demostró, no sólo que sabía adaptarse –y muchas veces superar- el estilo impuesto por McFarlane, sino que supo devolverle el sentido del humor y de la aventura a la colección. Con Larsen, la serie de Spiderman volvió a ser una colección de súper héroes, sin las pesadillas urbanas que tanto gustaban a Todd McFarlane.

Lo más irónico es que, cuando McFarlane decidió abandonar Marvel Comics, Larsen se encargó de sustituirle, de nuevo, en Spider-man.
No obstante y tras la memorable saga de La Venganza de los seis Siniestros, Larsen optó por marcharse y emprender la aventura en solitario, miembro de hecho de Image Comics.

Ya en Image, Larsen tuvo claro que su aportación a la nueva editorial tendría que ver con el personaje de Savage Dragon. Su colección se presentó como una serie limitada -de tres números- queriendo ver la reacción del público lector ante la propuesta.

Los comienzos siempre son duros y Larsen se sumó a los retrasos sufridos por el resto de las series de Image, al tardar seis meses en terminar dichos tres números. A pesar de todo, el primer número de la mini serie vendió más de 700.000 ejemplares, algo que, sin duda, ayudó a la moral del artista. A partir de entonces, la colección ha llegado al mercado según las fechas previstas de salida hasta el día de hoy, salvo en contadas ocasiones.

Savage Dragon comienza una vez que Frank Darling, teniente de la policía de Chicago, descubre a un enorme ser de color verde, con una cresta en su frente en medio de un tremendo agujero, en el suelo de la ciudad. Tras pasar por el hospital, y ser bautizado con el nombre de Dragon por la enfermera Ann Stevens –el personaje sufre de amnesia y no recuerda nada de su pasado-, Darling trata de convencerlo para que se una a la policía. La razón no es otra que la ola de crímenes que está sufriendo la ciudad, en especial por una banda llamada "The Vicious Circle", liderada por el misterioso Overlord.
A pesar de sus cualidades físicas y su poder regenerativo, Dragon rechaza la invitación, pero tras una serie de sucesos, aceptará la oferta de Darling.

A partir de entonces, y ya dentro de la serie regular, Larsen demuestra que su sentido de la acción y el buen humor es compatible con narrar buenas historias. De paso, en cada nuevo número, Larsen crea –o rescata de sus libretas- a un nuevo personaje, con lo que Savage Dragon se irá cruzando con personajes como Mighty Man, Superpatriot, Dart, Ricochet, Rapture, Barbaric, todos miembros del súper grupo “Freak Force”.

Los villanos tampoco se le quedarán a la zaga, en especial Overlord, el cual no esconde sus similitudes con el Victor von Doom dibujado por Jack Kirby, uno de los ídolos de Larsen.

Savage Dragon es el eslabón perdido entre Marvel Comics y la editorial Vertigo. Es más maduro que Marvel y menos pretencioso que Vertigo.

Tras más de un centenar de números, Larsen contó el origen del personaje en el especial publicado con motivo del décimo aniversario de Image. En sus páginas, Larsen resumía la trayectoria del personaje de la siguiente manera:

Savage Dragon empezó siendo un policía para después ser un caza recompensas; luego, un agente del gobierno; más tarde, un padre soltero; a continuación, un fugitivo; después, un héroe; y por último, un amante esposo y un escritor.

Casi dos décadas después, Savage Dragon es uno de los dos únicos títulos que sobreviven de la primitiva Image –el otro es Spawn- y, desde el principio, la autoría es toda suya.

En julio del presente año 2009, el Savage Dragon# 150 llegará al mercado, demostrando que Erik Larsen sabía, muy bien, lo que quería hacer cuando abandonó la seguridad de las grandes editoriales para fundar Image y embarcarse en un proyecto tan personal y válido como lo es la serie que da nombre a este artículo.

Me preguntan a menudo a cerca de mi proyecto ideal, y debo decir que, porque soy un amante del cómic de toda la vida, hay un montón de comics que me encantaría dibujar. Sin embargo, tengo que ser sincero. Encargarme de realizar Savage Dragon de manera regular ha sido siempre mi meta principal. Es, sin duda, mi proyecto ideal.

Agradezco a Dolmen Editorial, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada y contraportada. 
Savage Dragon © and TM Erik Larsen 2010


Spider-man © and TM  Marvel Comics 2010

The Creature from the black lagoon © and TM Universal International Pictures 1954-2010

martes, 19 de mayo de 2009

LA PRINCESA CABALLERO

Osamu Tezuka
Colección Clásicos Manga
Serie completa en tres volúmenes
Páginas: 216 en blanco y negro
Precio: 8,95€ cada número
Editorial Glénat


La madre de todos los shôjos, género clave de historieta japonesa, es la historia escrita por Osamu Tezuka en 1953, que vio la luz por vez primera en la revista mensual para chicas editada por Kôdansha, Shôjo Club.
Bajo el nombre de Ribon no Kishi, literalmente “El caballero del lazo”, esta historia supone un momento cumbre en la carrera de Tezuka y en la historia del manga en general, ya que fue el primer shôjo manga en el que el inimitable creador aplicó las bases del story manga. Hasta la aparición de esta magnífica obra, los mangas dedicados a chicas, y a chicos, eran de corta duración y prácticamente sin aventuras de por medio.

La obra, que gracias al esfuerzo de la editorial Glénat podemos leer en castellano, trata de una princesa que, por razones del destino, ha de ocultar su identidad sexual disfrazándose de varón. Este hecho, por muy extravagante que nos pueda parecer, no era ninguna novedad en la época en la que surgió dicho manga, pero sí es una muy buena excusa para encontrarnos con situaciones contradictorias que dan pie al humor.

Lo que hace lo único y por lo que se considera a La princesa caballero todo un mito dentro de los mangas es la acertada combinación que Tezuka hizo de este mito de la heroína guerrera junto con otras influencias gráficas y narrativas, pues aparte del toque disney de los personajes hay escenas de peleas de espadas, aventuras con piratas, seres mitológicos y sobrenaturales, y el escenario de toda la trama es una Edad Media muy inspirada en la Francia de los Tres Mosqueteros, o la Austria de Sissi.

La vida de Zafiro, nombre de la princesa protagonista de la historia, es un poco complicada de entender. Nació con dos corazones, pues un angelillo travieso le hizo tragar, en el cielo antes de nacer, un corazón azul, después de que Dios ya la hubiera señalado como niña y, por ende, haberse tragado un corazón rosa. Además, para rematar la faena, en el reino en el que nace impera la ley Sálica, esa ley que prohíbe que las mujeres suban al trono, y desde que nace se corre el rumor de que es un niño.

Menos mal que, al tener dos corazones, puede disimular muy bien, pero nadie le quita a su madre, la Reina, el disgusto de ver cómo su hija Zafiro es educada medio día como señorita pulcra, distinguida, y elegante, y el otro medio día como un valeroso caballero diestro con la espada.
Tink, el travieso angelillo que mencionamos antes, recibe la orden de Dios de arrancarle el corazón azul a Zafiro, pues ella es mujer, y es enviado a la Tierra para llevar a cabo su misión. ¡Qué incauto es al pensar que será una tarea fácil!

No obstante, Zafiro tiene muchos enemigos, y uno de los peores está dentro de su propia familia. Se trata del duque Duralmín, hombre indeseable, egoísta, y déspota que quiere el trono para si y para su hijo, un mojigato chiquillo llamado Plastic. Duralmín, desde el nacimiento de Zafiro, la hace controlar por medio de espías, ya que no ha visto de qué sexo es el bebé, y cuando ya Zafiro es más mayor, le concede el relevo de estas maquiavélicas ocupaciones a Nailon, un personaje que odia a Zafiro y a su madre, y que haría de todo con tal de verlas lejos del trono.

La trama empieza a complicarse una vez que, tras haberse vestido de mujer con una peluca castaña, Zafiro conoce al príncipe vecino, Franz Charming, en un baile y ambos se enamoran. No obstante, Zafiro tiene que huir sin decirle al príncipe quién es, al igual que haría una chica de pelo castaño en la película Cenicienta, para defenderse de las maquinaciones de Nailon, que quiere sonsacarle a uno de los preceptores de la princesa si ésta es un hombre o una mujer.
El nudo producido por este primer equívoco empieza a tensarse cuando, en un torneo, los intentos frustrados de asesinato de Zafiro se materializan en la muerte del padre de ésta, y los hados del destino hacen que todos culpen al príncipe Charming de asesinato premeditado, pues fue su espada, la que envenenada antes por Nailon para matar a Zafiro, acabó hiriendo al rey.

La princesa, vestida de hombre para la ocasión, ordena que el príncipe Charming sea encerrado en prisión, lo que causa que el nuevo prisionero le declare su eterna enemistad al príncipe Zafiro.
No obstante, el príncipe Charming no pasará ni una noche en el calabozo, pues su amada desconocida de la peluca castaña, que no es otra que Zafiro vestida de mujer, le ayudará a escapar.

La situación se pone fea para el detestable Duralmín, pues tras la muerte del rey, el siguiente en el trono es el príncipe Zafiro, con lo que sus posibilidades de gobernar el reino son nulas. Por ello no duda en dar a beber a la Reina, el mismo día de la coronación de Zafiro, un brebaje que obliga a decir los pensamientos más oscuros y escondidos. Así, de una forma tan poco digna, a pocos instantes antes de ser coronado rey, Zafiro ve para su horror, cómo su madre grita a los cuatro vientos que su hijo es su hija, y que se lo han ocultado al pueblo.

Esto desata el descontento del pueblo, y cómo no, una inmensa alegría en la fea cara del duque Duralmín, que por fin logra que su hijo acceda al trono y envía a Zafiro y a su madre, ya desposeídas de toda consideración social, a pudrirse en una cárcel lejana.

Siguiendo la trama hasta aquí, uno pensaría que éste será el final de la pobre Zafiro, pero no, pues el duque dicta matar a las dos mujeres, pero esto no causa sino que el carcelero, el jorobado Gamer, se haga uno de los más fieles servidores de la Reina y su causa.
En el encierro de Zafiro y su madre en la cárcel observamos una de las situaciones más tiernas de la historia, pues Zafiro, tras entender que allí viven ratoncitos, señala el huequito en el que moran, para así no confundirse, y ellos se preocupan por ella cuando no se le permite comer. Al igual que en la primera película de animación de Disney, Blancanieves y los siete enanitos, Zafiro traba amistad con estos roedores, que serán para ella grandes amigos, y le ayudarán en todo lo que les sea posible.

Mientras tanto, en el reino en el que Plastic gobierna, se vive con miedo, con leyes prohibitivas y con castigos severos que nos hacen recordar la Inglaterra de los tiempos del príncipe Juan Sin Miedo tras la marcha de su hermano, Ricardo Corazón de León, a luchar en las Cruzadas, que tan bien han sabido plasmar las diferentes versiones de las películas de Robin Hood.

Volvamos a Zafiro. Una vez fuera de la cárcel, gracias a la inestimable ayuda de los ratones, regresa a su reino para encontrarse con sus enemigos. De repente se sabe que el rey busca una chica y, tras la natural espantada de todas las doncellas casaderas y las que no lo son en busca de refugio, Zafiro se deja apresar vestida de mujer para entrar en el castillo. Sin embargo fracasa en su empeño de robarle la corona al rey Plastic y se ve en los calabozos de su antiguo hogar.

Es allí donde recibe la visita, por vez primera, de un personaje que estará en el resto de la obra de una manera muy presente. Se trata de la Dama Hell, una bruja muy poderosa que desea para su hija, Hekate, el corazón rosa de Zafiro, pues quiere que su hija se vuelva una señorita educada y tierna para poder casarla con el príncipe Charming. Esta sería la trama principal de la historia.

El resto, el desarrollo de los acontecimientos, cómo consigue el príncipe Charming entender quién es la misteriosa chica del cabello castaño de la que está enamorado, qué sucede con Zafiro y las mil y una aventuras a las que se ha de enfrentar para conseguir su cometido; es decir, casarse con el príncipe Charming, es algo digno de leer y vivir, por lo que no les comentaremos nada más, sino que es una magnífica aventura que nos hará pasar un rato estupendo en compañía de unos personajes que tardaremos en olvidar.

Eso sí, les revelamos que, por vez primera, se plasma una huelga de servicios en la Edad Media como protesta por una acción gubernamental. ¡Hasta en eso fue innovador el maestro Tezuka!

Agradezco a la Editorial Glénat y a Elena Santana Guevara su colaboración para la realización de esta columna y a la editorial, la imagen de la portada.

martes, 12 de mayo de 2009

ELYA: LAS BRUMAS DE ASCELTIS 3. EL REY AKORENO

Guión: Nicolas Jarry
Guión: Nicolas Jarry
Dibujo: Jean-Luc Istin
Color: Ellem
Tomo en tapa dura, de 48 páginas a color.
ISBN:978-84-611-5382-4
Precio:15 €
Editorial Rossell


En la segunda entrega de la saga protagoniza por la sylvia Elya dejamos a los protagonistas embarcados en un viaje de incierto futuro. Este dato es algo que queda palpable nada más abrir las páginas de la tercera entrega, titulada El rey Akoreno, donde comprobamos cómo alguien está dispuesto a pagar una enorme suma de dinero para acabar con la vida de Elya.

Mientras esto sucede, Elya y sus amigos logran salir de la cordillera nublada, lugar en el que los dejamos en la segunda entrega, para continuar su peligroso y complicado viaje.

Lo primero será buscar un medio de transporte que los lleve al puerto de Kore, siguiente etapa en su camino. Tras lograrlo y sobrevivir a un duro viaje de dos días, Elya y sus compañeros Aka, Albián, y Alila llegan hasta la ciudad costera de Kore, en busca de un barco que los conduzca hasta su destino.

La llegada no es lo que se dice “tranquila”, pero luego logran encontrar un lugar donde descansar. El problema es que no sólo deberán hacer frente al peligro del asesino que, sin que ellos lo sepan, acecha en la oscuridad. Una traición, llegada desde sus propias filas, pondrá en peligro la misión de Elya.

Cuando todo parece perdido, la aparición de un barco, enviado por los sacerdotes akorenos, los rescatará a todos, y los conducirá hasta Yl´moadi, la ciudad del rey inmortal. Una vez los viajeros consiguen arribar hasta el lugar, descubrirán, y muy en especial la propia Elya, que los dobleces del destino, los cuales surcan su viaje, son mucho más peligrosos y esquivos de lo que se pudiera pensar en un principio.

Elya: las brumas de Asceltis. El rey Akoreno de la editorial Rossell nos trae de nuevo las aventuras de la sylvia Elya, tan bien contadas, tanto gráficamente como literariamente por Jean-Luc Istin –apoyado en el cromatismo del trabajo de Ellem- y el escritor Nicolas Jarry. Su trabajo nos lleva de nuevo a un mundo que lucha por recuperar la cordura, tras una época convulsa y desasosegada, aunque para lograrlo hará falta mucho más que el empeño de Elya y sus amigos.
A su vez, en este tomo, los autores profundizan más en las relaciones personales y en las motivaciones internas, no sólo de los compañeros de viaje de Elya, sino en las del resto de los protagonistas.

Cada vez queda menos para llegar al final del camino, por mucho que sean los peligros que se crucen en él. Ahora sólo queda sentarnos y disfrutar, a la vez que desear que la cuarta entrega no tarde mucho en llegar a las librerías.

Agradezco a Rossell Comics, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada.

miércoles, 6 de mayo de 2009

ANNE MUHONEN: LA AVENTURA DE SER MADRE.


 Una vez que se ha vivido en diferentes lugares, con distintas mentalidades y formas de hacer las cosas, te queda claro que dicha experiencia suele ser muy enriquecedora. Además, durante el tiempo que resides lejos de tu lugar de origen, estás expuesto a toda una amalgama de influencias que terminan por ayudarte a tener una mente más abierta.
Después sólo se trata de buscar aquellas cosas por las que uno siente mayor querencia y es cuando se pueden encontrar propuestas como Sydänääniä (Heartbeat)

Sydänääniä es un cómic totalmente autobiográfico, dibujado por la autora finlandesa Anne Muhonen mientras ésta estaba esperando su primer hijo.
Se pueden decir muchas cosas de una obra como ésta, pero lo primero, y más importante, es que todos los adolescentes y padres primerizos del mundo mundial deberían leerla –y créanme que no exagero-.
La narración está dibujada en una sucesión de ilustraciones, en formato apaisado, que recoge todos los elementos conocidos –y no tanto- del embarazo, tanto para la futura madre como para quienes la rodean.
Dotado de una sencillez, naturalidad y de una sinceridad encomiable, Anne nos cuenta las sensaciones vividas mientras una vida crecía en su interior, de una forma en la que sólo una futura madre podría hacer.

En Sydänääniä hay tiempo para las dudas, los descubrimientos, los antojos, los pequeños desacuerdos –a causa de unas hormonas totalmente alborotadas- y la tensa espera justo cuando se sale de cuentas.
Aunque lo mejor es ver cómo Anne no perdió el sentido del humor durante todo aquel tiempo.
Y es que siempre hay tiempo para buscarle el lado divertido a las cosas –por ejemplo el ruido de los cereales en la taza de leche, mezclado con la pataditas del bebé dentro de Anne-.

Se me ocurrió la idea de contar mi embarazo de manera gráfica, porque al ser el primero todo era nuevo para mí y pensaba que aquello me ayudaría a asimilarlo todo mejor. Me fue más fácil vivir mi embarazo cuando lo trasladé dentro de un cómic. Y ahora, que ya ha pasado todo, es muy divertido leerlo, porque todos esos recuerdos acuden de nuevo a mi memoria.

Las páginas de Sydänääniä son pequeñas capsulas de tiempo, magníficamente relatadas, con un estilo cercano al de otra de sus obras, ADA, pero dotadas de un cromatismo donde los colores cálidos, tierras y ocres, principalmente, le ganan la partida a los rojos y negros de la historia de ADA.
Al final, y tras catorce horas de parto, el niño más maravilloso del mundo había llegado –con un peso de 3.970gr y 53cm de estatura-.

Con Sydänääniä, Anne Muhonen despeja, aún más, la duda sobre la validez del cómic para contar temas cotidianos y que cualquiera en su situación pudiera entender.

El caso es que los niños crecen y, tras el embarazo, llega una nueva etapa en la vida del recién nacido y de su madre. Por eso, y no contenta con el trabajo que supone y acarrea el criar a un infante, Anne sacó tiempo de quién sabe dónde, afiló el lápiz y se puso a contar las aventuras de una madre con su hijo.

Jokeltelua (Babbling), que así se llama este segundo capítulo en la apasionante aventura de ser madre, arranca con la llegada del nuevo miembro de la familia al hogar de Anne y su pareja. La idea es tratar de recuperar un poco la vida, y las costumbres, que hay que dejar a un lado cuando un bebé está en camino. Claro que las cosas nunca son tan fáciles como cuando se formulan en voz alta, sobre todo si hay un bebé de por medio.

Y es que los niños tan pequeños tienen un determinado ritmo, el cual suele estar medido por sus horas de comida y de sueño, y los padres, especialmente las madres, tienen que adaptarse a las necesidades de su hijo –y a su “voraz” apetito cuando se les está dando el pecho.

Con el paso de los días, la relación entre la madre y el niño es, cada vez, más estrecha e íntima, un lazo que suele durar para el resto de su vida.
Después está la fantástica y, a ratos atrevida, concepción que tienen Anne Muhonen de la vida y de cómo debe educar a su hijo. No existe un manual mágico y maravilloso que encierre todas las respuestas para unos padres primerizos, aunque algunos parecen tener las cosas un poco más claras que otras.

Lo que sí queda claro al leer Jokeltelua es que la aventura de ser padres está llena de pequeños momentos, algunos agradables, otros no tanto, pero todos dignos de ser vividos.
Anne nos lo cuenta con la naturalidad y la sinceridad que forman parte de su misma concepción de lo que debe ser un cómic y es muy fácil contagiarse por los sentimientos que desprenden las páginas de su obra.

Al final, aquel ser pequeño e indefenso se transforma en un terremoto, deseoso de conocerlo todo, tocarlo todo y aprender a cada paso que da, a costa de agotar a sus ya más que cansados padres.
No obstante, el viaje merece la pena, al igual que disfrutar con una historia que no debería permanecer inédita en nuestras fronteras, tan necesitada de propuestas como ésta.

La huella de la mano del hijo de Anne, como punto y final de Jokeltelua es el mejor broche final que uno pudiera imaginar para la historia.

Para más información, pueden consultar su página web en la siguiente dirección: http://www.adasarjakuva.com/site/flash/esittely/esittely.html

© Anne Muhonen por el guión y los dibujos que ilustran esta reseña. Agradezco a la autora todas las facilidades dadas para la redacción de este artículo.

lunes, 4 de mayo de 2009

LA DESESPERACION DEL MONO 1. La noche de las luciérnagas

Guión: Jean-Philippe Peyraud
Dibujo: Alfred
Formato: Cartoné
Páginas: 48
ISBN: 84-611-1850-2
Precio: 15 €
Zeppelín Novela Gráfica
Rossell Fantasy Works


Josef Setznar se mueve entre la desesperación de ver inconclusos todos sus sueños, los impulsos de su prima Edith, el cariño de su novia Joliette y los vaivenes que sacuden la tierra en la que vive.
Josef, prometedor artista plástico en el pasado, se ha convertido –por obra y gracia de una vida que lo ha pisoteado- en una sombra de si mismo, pugnando por sobrevivir en un mundo exterior que se desploma, paso a paso.

Su existencialismo y desazón se ven de pronto liberados cuando, en plena recolección de luciérnagas, –tradición ancestral, para con ellas adornar los peinados de las doncellas el día del gran baile- conoce a Vesperin Dieps. Ella es la esposa de Witold Dieps, un comprometido político ahora atado a una silla de ruedas a causa de su enfrentamiento con el tiránico gobierno que comanda los designios del lugar.

Ambos, Josef y Vesperin no tienen nada en común. Josef trata de esconder sus inseguridades en el fondo de una botella o tras las faldas de Joliette. Vesperin es fuerte, decidida, capaz de soportar la prisión en la que se ha convertido su vida tras el accidente que dejó inválido e impotente a su marido. Nada les une salvo la sensación de querer encontrar un poco de paz, el uno en el otro.

Para colmo de males, los rebeldes que luchan contra el gobierno escogen el gran día del baile para atentar contra el parlamento. El golpe de efecto, lejos de amedrentar a los oscuros y sangrientos esbirros del poder, desatará una matanza de la que Josef y Vesperin escaparán para caer en los brazos del otro. El rojo, ocre y carmesí de las páginas anteriores se transforma en azules, grises y blancos, mientras las posturas de los amantes recuerdan a los fetos escondidos en los vientres maternos.

Ya nada será igual, ni para ellos, ni para Edith, ni para Joliette. La vida, tras aquella noche de luciérnagas y sangre, les deparará una nueva existencia.

LA DESESPERACIÓN DEL MONO bien se podría situar en el existencialismo literario de medidos del siglo XX, donde cada elemento cotidiano se cuestionaba hasta sus más recónditos sentidos.
Los personajes se mueven en un ambiente opresivo –al igual que lo son sus vidas- y sólo algunos breves momentos los evaden de tan lúgubre decorado.

La novela gráfica, presentada por la editorial Rossell, está escrita por el guionista y dibujante galo Jean Philippe Peyraud. El escritor, conocido en Francia por obras como Grains de Beauté o la series Ces Annés-la y Premières Charleus –en las que ejerce de autor completo- nos lleva hasta un lugar indeterminado donde un grupo de personajes trata de sobrevivir en un ambiente nada propicio para ello.
Sus diálogos, directos y sinceros, se ven realzados por los dibujos del joven artista francés Alfred. Éste, con un estilo que recuerdas a las postales antiguas del siglo XIX y principios del XX, traza unos personajes delimitados con finas y casi caricaturescas líneas, enmarcados en una composición de páginas en la que llega a incluir hasta veinte viñetas por página. Con ello logra darnos todos los detalles posibles sobre la tragicomedia escrita por Peyraud.
Además, el uso de los colores –ocres y rojos para los momentos de agitación, azules y grises para la calma tras la tempestad, y tonos pastel para los momentos intermedios- se convierte en la herramienta perfecta para conducirnos, sin necesidad de palabras, por los meandros de la narración.

Una obra recomendable no sólo por explorar nuevos terrenos en el mundo gráfico sino por contarnos una historia atemporal bañada de una extraña y, a la vez, carga poética.

Agradezco a Rossell Comics, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada.