domingo, 28 de junio de 2009

SUPERSTAR. VISTO EN T.V.


Viviendo en un mundo dominado por las audiencias, los índices de popularidad y las encuestas a pie de urna, no deberían sonarnos extraño un superhéroe cuyos poderes dependieran, precisamente, de estos factores. Sin embargo, en el basto universo de los humanos ataviados con mallas, la creación del guionista Kurt Busiek sorprende por su originalidad, rabiosa actualidad y lo acertado de su planteamiento.

Todo gira alrededor de Cody Bridges, el héroe más famoso y popular de mundo, defensor del planeta ante cualquier ataque, interno o externo.
El único problema al que debe enfrentarse cada día es a su necesidad de recargarse de la energía necesaria para enfrentarse a sus labores.

Dicha energía se la aportan sus entregados aficionados, cuando éstos acuden a cualquiera de sus apariciones públicas. Una vez allí, los responsables de velar por el bienestar del héroe recolectan las pequeñas dosis de energía de los visitantes, las cuales dotarán a Bridges de los poderes que lo han convertido en un Superstar.

Además de esto, la vida de Cody fluctúa entre sus intentos por mantener algún tipo de relación al margen de su trabajo y los turbios manejos de un padre que no duda en comerciar con el copyright © de la imagen de su hijo, de la misma manera que los “famosos” comercian con la suya.

Y no importan los intentos de Cody por mantenerse al margen de las conjuras de su progenitor. Bridges es mucho más que una imagen de marca y en nuestro mundo eso puede marcar la diferencia entre ser rico y multimillonario.

Contada con pulso firme, buen ritmo y mejor grafismo, Superstar nos trae de vuelta al equipo responsable de la trepidante Shockrockets –Busiek, Immonen y Von Grawbadger-, demostrando que el género superheroico todavía nos puede sorprender.

El cierre del sello Gorilla, nos privó de una serie regular del personaje, algo que a Busiek le hubiese encantado continuar escribiendo las aventuras de Cody Bridges, tal y como declaró en su momento.

Acción en estado puro para todos aquellos que estén dispuestos a olvidar el mando de la televisión y disfruten, sólo, con las aventuras de Cody Bridges. Además, y con el paso del tiempo, Superstar demuestra que la idea que propició el sello editorial Gorilla Comics, debió tener mejor suerte.
Entre tanto sesudo crítico, tanto cómic -principalmente europeo- oscuro y comprometido y tanto cinismo y mercadeo por parte de las editoriales y de los mismos aficionados, leer Superstar viene a ser como una cura de reposo en un mundo, el del fandom, que necesita un cambio de rumbo y muy serio.
Claro que para eso, haría falta toda una “legión de superhéroes”, dispuestos a sacrificar su vida en pos de lograr algo que, hoy día parece una verdadera quimera.

Guión:  Kurt Busiek
Dibujo: Stuart Immonen
Páginas: 48 en color
Precio: 5,5€
Dolmen Editorial


Agradezco a Dolmen Editorial, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada.

sábado, 20 de junio de 2009

CITY OF TOMORROW

Guión y dibujos: Howard Chaykin
Colección “El día después” número 11
Formato: prestigio
Páginas: 144 en color
ISBN: 987-84-9814-843
Precio: 12€
Norma Editorial

Me llamo Eli Foyle y tengo un sueño. Un sueño sobre el tipo de vida que los padres fundadores pretendían conseguir cuando redactaron la constitución, la declaración de derechos y la declaración de independencia. Es hora de que toméis la decisión más importante de vuestra vida y os unáis a mi esposa Giselle, mi hijo Tucker y a mí en la mayor aventura de nuestras vidas, para empezar de nuevo en Columbia.

A estas alturas de la historia, ya ha quedado claro que el llamado “sueño americano” tenía mucho de sueño y poco de realidad. Aquel lugar donde cualquiera podría lograr sus sueños se tornó, con el paso de los años, en una pesadilla que desembocaría en etapas tan oscuras como “La caza de brujas”, asesinatos como los del reverendo Martin Luther King, el presidente John F. Kennedy y su hermano Robert y la nunca declarada contienda del Vietnam.

De todos esos espacios oscuros y sin resolución es de los que parte un autor como Howard Chaykin, tan provocativo como lleno de talento, en City of Tomorrow, título de la serie “El día después” publicado por Norma Editorial.

La premisa de partida está contada por el propio Eli Foyle, un visionario –como antes lo fueran Bugsy Siegel, creador de la ciudad de Las Vegas- quien, en compañía de su familia y de la nanotecnología, se presentaba como una opción para todos aquellos que quisieran encontrar un nuevo estilo de vida basado en los antiguos principios de “los padres fundadores”.
Además de la tecnología, Foyle contaba con la baza de los androides, seres capaces de cumplir las necesidades de los seres humanos de manera rápida y eficaz.

En un principio, las cosas marcharon muy bien y todo fue paz y prosperidad en Columbia. Pero ningún paraíso, tal y como nos cuentan los textos antiguos, puede durar para siempre.
Antes de que esto sucediera, Tucker, el hijo de Foyle, se enfrentará a su padre y abandonará la seguridad de la casa familiar para emprender una vida en solitario, la cual le llevará a formar parte del ejército durante una década.

En la férrea disciplina marcial, Tucker aprenderá el espíritu castrense, a la par que se convertirá en un aventajado alumno de las llamadas “operaciones especiales” lideradas por la capitana Cassie Ryan.

El problema es que, como ya le ocurriera con su padre, los superiores de Tucker tienen un peculiar concepto de la palabra lealtad y, tras una misión, deciden eliminarle. Para su desgracia, Tucker escapa ileso y decide volver al paraíso creado por su padre.

Nada más llegar descubre que Columbia se ha convertido en un remedo de Sodoma, un lugar donde el crimen, la corrupción y las bandas criminales campan a sus anchas sin que nadie se lo impida. Todo comenzó cuando un hacker soltó un virus en el ordenador central que controlaba a los androides. Desde ese momento, los antaño servidores de los humanos se convirtieron en seres tan depravados como los humanos a los que habían servido hasta entonces.

Ante tal situación y viendo un panorama que le disgusta, Tucker decide tomar carta en el asunto y ayudado por Ash, una androide que decide abandonar a su corrupto novio por el recién llegado, se pone manos a la obra en su misión de limpieza de la ciudad.

Como era de esperar, muchos no están por la labor, entre ellos sus antiguos camaradas de armas y algunos viejos conocidos de su etapa de adolescente rebelde en Columbia. Apoyado en su maestría con las armas y en un espíritu indomable -motivado en gran medida por el asesinato de su madre- Tucker llegará hasta las mismas fuentes de la corrupción de Columbia, dispuesto a seccionarlas de cuajo.

Contada con la maestría que de un autor como Chaykin se pudiera esperar, City of Tomorrow es un explosivo combinado de acción, intriga detectivesca, andanzas políticas y cierto toque de erotismo, terreno ideal para que el autor suelte sus nada veladas críticas hacia el sistema.
Personajes como la presidenta del país, una afroamericana que se califica, a sí misma como, una mujer afroamericana de “paja” con varios hombres blancos detrás de mí recuerdan poderosamente a la anterior administración norteamericana. Encima, su relación con un conflicto bélico, el cual fue desatado por el mismo gobierno que ella preside las bombas que usamos como excusa eran nuestras suponen un telón de fondo de máxima actualidad, hasta hace bien poco

Tucker es un personaje pétreo, un asesino entrenado por el ejército que, tras ser traicionado y de regreso a casa, sólo puede hacer aquello para lo que ha sido formado y que, además, se le da bien. Su relación con una máquina bordea el surrealismo que tanto gustaba a Billy Wilder y que se resume en la frase de Osgood “Well, nobody's perfect” en la comedia Some like it Hot.

Con todos estos elementos, además de las tensas relaciones con su padre y la muerte de su madre, Chaykin dibuja una narración exportada del género negro, pero con toques de la ciencia ficción tan del gusto de los autores de la década de los cincuenta y sesenta.

Chaykin demuestra en City of Tomorrow que no ha perdido ni sus cualidades artísticas, ni su capacidad para la provocación en una obra intensa, amena y que no deja indiferente.

Y si desean un buen programa doble, les recomiendo que se lean -eso sí, en dosis pequeñas- Black Kiss, del mismo autor y también publicada por Norma Editorial, dentro de la colección Comic Usa. Les aseguro que no se sentirán defraudados.

Agradezco a Norma Editorial, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada.

viernes, 12 de junio de 2009

LA MUERTE DEL CAPITAN AMERICA: EL HIJO CAIDO

Guión de: Jeph Loeb, Brian Michael Bendis y Ed Brubaker
Dibujo de: John Romita Jr., David Finch, John Cassaday, AlexMaleev, Steve Epting, Ed McGuinness y Leinil Yu.
Tomo recopilatorio que recoge los siguientes números originales: Civil War: The Confesion; Fallen Son: Avengers; Fallen Son: Spider-man; Fallen Son: Wolverine; Fallen Son: Captain America; y Fallen Son: Iron ManPanini Comics
Precio: 12€


Cada uno asume la muerte de una persona más o menos cercana de manera distinta. Hay quienes lo interiorizan todo, cerrando la puerta a cualquier tipo de sentimiento, por duro que esto sea. Otros tratan de buscar respuestas con las que tratar de explicar la pérdida. Normalmente no sirve de nada, pero, en el camino, siempre se encuentran cosas.

También están quienes prefieren recordar sólo los buenos momentos y todas aquellas vivencias que, de alguna u otra forma, forjaron la relación que se vio truncada sin previo aviso.
Y luego están los que admiten que la pérdida nunca se podrá asumir totalmente. Este estadio supone el final del camino, tras el paso de la muerte por la vida de una persona, aunque cada cual llega hasta él por caminos distintos.

Sólo queda, llegados a ese preciso momento, buscar un lugar donde depositar los restos de la persona desaparecida y tratar de vivir con su recuerdo, asumiendo que habrá días buenos, días malos, y días en los que las prisas propias del mundo moderno nos hagan olvidar que alguien ya no está con nosotros.

Todo esto, y mucho más, es lo que se cuenta en el recopilatorio LA MUERTE DEL CAPITÁN AMÉRICA. EL HIJO CAÍDO, publicado por la editorial Panini.
El tomo empieza reproduciendo las páginas en la que se cuenta la muerte del Capitán América, hecho que se narraba en el número 25 de la colección –en su edición original- del centinela de la libertad.

Tras la muerte de Steve Rogers, sus amigos y compañeros asumen la pérdida de distinta forma. De entre todos los héroes, quien peor parado termina saliendo de la muerte de Rogers es Tony Stark, responsable directo de la Civil War, la cual acabó con la vida de su amigo y compañero en los Vengadores. Stark, abre y cierra el tomo presentado por Panini, y sus palabras ejemplifican lo que otros muchos héroes piensan, aunque para él es algo mucho más personal.

Luego están personajes como Lobezno, que no acaban por aceptar la pérdida, sobre todo de aquella forma tan inútil. Rogers acabó claudicando ante quienes apoyaban un acta que registrara a todos aquellos seres dotados de algún tipo de súper poder y lo único que logró fue un trozo de metal, dentro de sus entrañas.

La ira también forma parte de los sentimientos de las personas ante una perdida. Ira provocada por la impotencia de no haber podido hacer nada para evitar que aquello sucediera. Servir, sirve de poco, pero ayuda a desahogar el maremágnum de sentimientos que suelen luchar por salir a la luz en dichos momentos.

Lo peligroso es caer en un estado depresivo, sobre todo cuando la vida de una persona, caso de Peter Parker, parece estar condicionada por las pérdidas de seres queridos. Para quienes conocemos el universo de la editorial Marvel Comics, por lo menos un poco, queda claro que la muerte del Ben Parker, el capitán Stacy, o su hija Gwen, marcaron un antes y un después en la vida de Parker –y en su alter ego arácnido-. Sin embargo, cuando se vive en un mundo de seres morales como el nuestro, uno debe enfrentarse al hecho inmutable de que todos moriremos, antes o después.

Por último está la despedida, el momento en el que se honra el recuerdo de un símbolo como lo fue Steve Rogers. Es la hora de las grandes palabras, y las imágenes que permanecerán guardadas en las mentes de varias generaciones. Por desgracia, no todos podrán estar presentes en el acto, pero cada cual rendirá su pequeño homenaje, esté donde esté.

Habrá tiempo para que Stark, quien cierra este tomo recopilatorio, se despida de su amigo de la mejor forma posible, sin tanto formalismo institucional. Un punto y final que -como muy bien reconoce el propio héroe al final de Civil War: The Confesion- se pudo haber evitado, pero no se hizo.

LA MUERTE DEL CAPITÁN AMÉRICA. EL HIJO CAÍDO es un sentido homenaje a uno de esos héroes míticos dentro del mundo gráfico, el cual formaba parte de la espina dorsal de Marvel Comics, desde el momento en el que Stan Lee se decidió a rescatarlo de su tumba helada.

Con los años, Rogers pasó de ser el símbolo patriótico de sus primeros días al baluarte de un sueño en el que pocos creían, sobre todo en la década de los setenta y ochenta. Rogers, solo o formando parte de los Vengadores, se relacionó con casi la práctica totalidad de los personajes de la Casa de las Ideas y dicha relación se recoge, por lo menos de manera parcial, en los números que forman parte del tomo presentado por Panini Comics.

De todos, destaca el primero de ellos –verdadero resumen de la Civil War y sus consecuencias más directas- y el último, todo un resumen de la trayectoria del Capitán América, magníficamente ilustrado por John Cassaday.

Un año después de su muerte, el personaje de Steve Rogers todavía forma parte de las colecciones de la editorial Marvel, pero la última página de Fallen Son: Iron Man es la mejor de las despedidas para una persona como Steve Rogers y el símbolo que representaba.

Agradezco a Panini Comics, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada.

Spider-man © and TM  Marvel Comics 2010
Wolverine © and TM Marvel Comics 2010
Iron Man © and TM Marvel Comics 2010
Captain America © and TM Marvel Comics 2010
The Avengers © and TM Marvel Comics 2010


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