sábado, 1 de agosto de 2009

El mundo de Jane

Guión y dibujo: Paige Braddock
Novela gráfica
Páginas: 160 en blanco y negro
Precio: 8,95€
Editorial: La Cúpula Comix


¿Qué se puede decir de un desastre sobre dos piernas como Jane? Muchas cosas, además de que es mejor no tenerla cerca todo el día, por lo que pueda pasar.

Jane es la viva imagen de una chica moderna, en plena lucha por abrirse camino en el mundo laboral y personal de la actualidad.
En principio, su vida no debería diferenciarse demasiado de la de cualquiera de nosotros, si no fuera por su capacidad de enredar de manera insospechada todo lo que toca y por una capacidad de ensoñación, muy freak, que le lleva a imaginar a Caitlin Fairchild, heroína del cómic Gen 13; a Trinity, sacada de la película Matrix; y a Wonder Woman (DC Comics) acompañándola en una misión de rescate, de esas que tanto gustan a los superhéroes. Claro que los superhéroes saben lo que deben hacer y Jane, no.

Cierto es que su vida no es que sea, “muy tranquila” por decirlo de alguna manera. Entre Ethan, su compañero de piso, adicto confeso a Internet y a los consejos de Jane en cuanto a mujeres se refiere, -con desastrosos resultados, hay que añadir-  su novia Sarah, su perfecta hermana Beca y la recién llegada Chelle, la vida de Jane se asemeja bastante a una montaña rusa emocional sin visos de que termine en alguna parte. Además tampoco es que Jane acabe de estar muy centrada, razón por la cual, si las cosas van mal, seguro que Jane las termina de estropear, aún más.

El mundo de Jane es una obra escrita y dibujada por Paige Braddock quien sabe cómo mezclar las distintas piezas que forman el mundo de la protagonista, intercalando recuerdos, influencias televisivas, literarias y cotidianas, mostrando que, a pesar de lo complejas que puedan llegar a ser las relaciones humanas, éstas son necesarias para poder desarrollarnos como personas.

Braddock demuestra que sabe dosificar los elementos y plasmar, de una forma nada complicada, las relaciones que van desarrollándose entre los protagonistas.  Sus historias son divertidas, ocurrentes y con una lógica muy cercana a un surrealismo que sirve para que, al final, nos tomemos las cosas con sentido del humor.
Que Jane lo complique todo es, simplemente, algo que está en su naturaleza.

La obra demuestra que las personas son solamente eso, personas y que sus ideologías, modos y maneras sociales y sus costumbres afectivas no tienen por qué condicionarlas ni etiquetarlas. Por añadidura una obra como ésta desbarata muchas de las patrañas que defienden líneas de pensamiento que señalan a los homosexuales y lesbianas como los causantes de los males del mundo.
Jane y sus amigos no simbolizan esos seres depravados y carentes de toda ética, capaces de venir al mundo para robarle a los heterosexuales sus hijos, sino personas de carne y hueso que luchan por sobrevivir en nuestro mundo.

Que su tendencia sexual sea homosexual, bisexual, lésbica y heterosexual termina siendo un detalle tan poco relevante como el color de la camisa que llevan o su comida preferida. Es una elección personal y nadie debería etiquetarlos por ello y mucho menos con frases tan poco afortunadas como la anteriormente comentada.

De ahí  que etiquetar a El mundo de Jane como un cómic “gay” sea tan poco acertado como decir que el fútbol es “de interés nacional” cuando las cosas están como están y hay tantas necesidades por cubrir. Aunque, ya se sabe que sobre gustos…




Agradezco a Ediciones La Cúpula, las facilidades dadas para la redacción de esta reseña así como la imagen de portada.

La imagen de la autora Paige Braddock © Jane?s World by Paige Braddock 2010

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