martes, 1 de septiembre de 2009

WALT DISNEY COMPANY ADQUIERE MARVEL ENTERTAINMENT

El lunes 31 de agosto de 2009 los mercados financieros se despertaron con el anuncio de la adquisición de Marvel Entertainment por parte de Walt Disney Company, por valor de dos mil ochocientos millones de euros.

La primera consecuencia de la operación económica fue que Walt Disney Company cerró la jornada con una caída del 2,8% en sus acciones, mientras que Marvel Entertainment avanzó un 25,15%.

Creativamente hablando, las cosas no están ni muchísimo menos tan claras y las consecuencias, cuanto menos, se vislumbran imprevisibles.

Además, Walt Disney Company nunca ha sido sinónimo de rentabilidad -como sí que lo hayan podido ser otras empresas- fundamentalmente, por su forma tan particular de hacer las cosas. No hay que olvidar que su fundador, Walter Disney, fue un genio creativo, pero un gestor más que cuestionable, llegando a poner a las puertas de la bancarrota a su propia empresa cuando se embarcó en la construcción del primer parque temático.

En las décadas siguientes a la muerte de Walter Disney, la empresa pasó tanto momentos álgidos como llenos de altibajos, motivados por el empecinamiento de sus responsables que no querían adaptarse a las nuevas tendencias o modas. Fruto de todo ello fueron los años 80, en donde la empresa tuvo que llegar a un acuerdo de distribución con Warner Bros e incluso montar una empresa, Touchstone, para producir películas de temática adulta, muchas de las cuales no tenían que ver para nada con el espíritu de la empresa Disney.

Al igual que en otras tantas cosas, estos años estuvieron llenos de contradicciones, tal y como el desarrollo de nuevas técnicas de proyección en sus parques temáticos –cuyo mejor ejemplo es Capitán EO, rodada en 3D con el fallecido Michael Jackson de protagonista- y, a la misma vez, las continuas injerencias en la producción de películas como The Rocketeer, basada en el cómic homónimo de Dave Stevens. El propio Stevens declaraba en el libro Brush with passion: The Art & Life of Dave Stevens que, de haberlo sabido, nunca hubiera llegado a un acuerdo con Disney, dado que todo fueron inconvenientes.

Lo paradójico del caso es que a los estudios Walt Disney los acabó salvando una serie de películas que, ni en el más loco de sus sueños, hubiera llegado a producir el fundador de la empresa. Títulos como La Sirenita, La Bella y la Bestia o Aladino, impulsados por Jeffrey Katzenberg –luego fundador de Dreamworks- devolvieron a la primera plana a las películas de animación de Disney, justo cuando peor pintaban las cosas.

Como no podía ser de otra forma, al final Katzenberg se marchó en parte por las continuas injerencias de Disney y, en parte, porque lo que quería hacer rayaba en lo impensable, dentro de esa empresa. Piensen que Disney también acabó echando a la calle a Tim Burton, aunque luego fuera la propia Disney -bajo el sello Touchstone- la que llevó a la gran pantalla Pesadilla antes de Navidad.

Lo cierto es que, a pesar de todo, Disney llegó al siglo XXI con algunas lecciones bien aprendidas, entre ellas, el primero de los acuerdos firmados con la empresa de animación Pixar. Gracias a dicho acuerdo y la posterior adquisición de la empresa de animación, en el año 2006, después de que ambas se pelearan dos años antes, Disney ha encadenado un éxito tras otros, gracias al buen trabajo de los responsables de Pixar.

Posteriores acuerdos, como los firmados con George Lucas para Star Wars/Star Tours, el cual se ha convertido en una de las principales atracciones de los parques temáticos de Disney, también ha conseguido afianzar la posición de Disney como líder dentro del mundo del entretenimiento.

Por último, y no por ello menos importante, están los éxitos de Disney dentro de sus propios canales de televisión, tales como Hannah Montana, High School Musical, y los Jonas Brothers. Y si bien nadie puede negar el éxito de dichas propuestas, ahora mismo están claras las siguientes cosas: la sobreexplotación a la que Disney somete a dichos iconos está empezando a pasar factura –especialmente en el caso de Hannah Montana- y que al mercado potencial al que van dirigidas estas series; es decir, niñas y jóvenes adolescentes, están llegando nuevas propuestas tan atractivas o más que las de Disney. Tal es el caso de la saga Crepúsculo.

Es lógico pensar que una de las razones que ha llevado a Disney a comprar Marvel Entertainment tiene mucho que ver con ampliar su espectro demográfico y llegar a un público más masculino y/o adulto. La pregunta que viene a continuación es hasta qué punto Disney estará dispuesta a cambiar de esquema, dado que la ideología de Disney sigue sin ser todo lo abierta que debiera.

Quien parece salir más beneficiado de este acuerdo es Marvel Entertainment no solo por la capitalización que va a recibir, sino por las líneas de exhibición y distribución de la empresa Disney. Para aquellos que no lo sepan, es importante recordar que una de las razones que más motiva a una productora a llegar a un acuerdo con un determinado estudio tiene que ver con el número de cines en el que dicho estudio puede estrenar sus películas. A ello hay que sumarle los derechos de DVD, los derechos de televisión y los derechos de imagen relacionados con todo el merchandising que pueda generar una película protagonizada por un superhéroe gráfico, en este caso.

Diversos analistas señalan que una de las razones de la adquisición tiene que ver con el interés de Marvel por dar el salto a las 3D digitales, algo en lo que Pixar está muy bien posicionada.
Por su parte, la historia de Marvel Entertainment tampoco está exenta de problemas económicos, muchos de los cuales tuvieron que ver con la venta de la empresa a terceros.

En 1986, la compañía New World Entertainment había adquirió la empresa Marvel Entertainment Group –propietaria de Marvel Comics. Tres años después, uno de los mayores inversores de los Estados Unidos, Ronald Perelman, decidió comprar New World Entertainment, en especial por ser la dueña de Marvel Comics, empresa a la que consideraba una “especie de Disneylandia” gráfica, llena de súper héroes.

Tras la compra, Perelman decidió buscar capital y lanzó una emisión de los llamados “bonos de alto riesgo”, los cuales pueden acarrear tanto altas pérdidas como ganancias. Uno de los inversores que se apuntó a los planes de expansión de Perelman fue Carl Icahn, otro de los grandes “tiburones” de las finanzas de los EEUU.
Gracias al dinero de Icahn y a los esfuerzos de Perelman, la nueva sociedad adquirió empresas tales como Fleer Corporation y SkyBox –especializadas en comercializar trading cards-, la empresa juguetera Toy Biz, o Malibu Comics; es decir, maniobras pensadas para consolidar a Marvel Entertainment Group como una de las empresas líderes en el mercado editorial y del entretenimiento.

Fruto de todo ello fue la salida en bolsa de la editorial, en julio de 1991, coincidiendo con los millonarios lanzamientos de los primeros números de series de la talla de el Spiderman de Todd McFarlane, los X-Men de Jim Lee y los X-Force de Rob Liefeld. En aquellos momentos, todo el mundo se las prometía muy felices y nadie podía imaginar lo que ocurrió después.

En 1992 se fundaba Image Comics, formada por los mismos autores que habían aupado a Marvel hasta unos niveles de ventas totalmente inauditos hasta ese momento. Después, el mercado de las trading cards pasó por un mal momento, así como el de otras divisiones de la empresa, y la situación de bonanza inicial se tornó en una oscura borrasca económica que tendría sus peores efectos cinco años después de la salida en bolsa de Marvel Comics.

En 1996 el grupo Marvel Entertainment se declaraba en bancarrota, un suceso que desencadenó una dura y larga batalla entre Perelman e Icahn por el control de la empresa. Al final, el propietario de Toy Biz, Isaac “Ike” Perlmutter, junto con Avi Arad, Bill Jemas y Bob Harras, lograron hacerse con el control de la compañía y dejar fuera de la ecuación al tándem Perelman-Icahn.

No deja de tener gracia que una de las muchas desastrosas decisiones de Perelman al frente de Marvel, como lo fuera la creación de una productora de películas para llevar a la gran pantalla a los personajes de Marvel, haya terminado por ser una de las causas que se argumentan para que Disney compre Marvel Entertainment.

Sea como fuere, hoy en día Marvel Entertainment es una de las empresas mejor posicionadas en el mercado del entretenimiento, tanto en la parte editorial –merced a las buenas decisiones tomadas por su responsable editorial George Quesada- como por las adaptaciones cinematográficas de sus personajes. No en vano, sus cómics y novelas gráficas ocupan los primeros puestos en las listas de venta y lo mismo ocurre con sus películas.

Ciñéndonos al mercado gráfico español, y en particular a Panini Comics –empresa que distribuye en España los cómics de Marvel- dos de sus máximos responsables, José Luis Córdoba,–Director de publicaciones de Panini Comics España– y con Alejandro Martínez Viturtia–Director Editorial de comics de Panini Comics España–declararon tras conocer la noticia que en principio, todo seguirá igual. Lo que sí señalaron ambos es que esta nueva situación ayudaría, enormemente a captar nuevos lectores de cómics entre los más jóvenes, seguidores de los personajes de Disney. Gracias a ello, tal y como señaló Alejandro Martínez Viturtia se lograría crear una bolsa de lectores que luego terminarían por disfrutar con los personajes de Marvel.
En definitiva, lo que está claro con esta adquisición es que ya las cosas no volverán a ser como antes y que los competidores directos, tanto de Marvel como de Disney, deberán idear nuevas estrategias para hacerle frente a la nueva empresa que acaba de nacer.


Spider-man © and TM  Marvel Comics 2010
© Todd McFarlane 1991 por la imagen de portada
Wolverine © and TM Marvel Comics 2010
Mickey Mouse © and TM Disney Enterprises Inc 2010. ALL RIGHTS RESERVED
High School Musicial 3 © and TM Walt Disney Pictures 2010
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