jueves, 17 de diciembre de 2009

NI SIQUIERA ME GUSTA PENSARLO

El día en el que asistí a la entrevista con Juan Miguel de la Torre, escritor responsable de la magnífica aventura titulada Las aventuras de Rex Star y el imperio secreto, tuve la oportunidad de hablar con él sobre una pasión compartida por ambos, el mundo del cómic.
Durante los minutos en los que duró aquella conversación, Juan Miguel de la Torre me comentó que una de las cosas que más le preocupaba del mundo del fandom -más bien de quienes lo ven desde fuera y, en especial los medios de comunicación- era el tratamiento que le darían a la muerte del guionista Stan Lee.

El escritor de Las aventuras de Rex Star todavía recordaba la mediocre, incompleta y, en muchos casos, lamentable información que se dio por parte de los medios cuando falleció Jack Kirby, en febrero de 1994.
En aquellos momentos, para casi todos los medios españoles pasó desapercibido el sobrenombre de “King” Kirby -el cual el dibujante se ganó de sobra- por su impresionante y asombrosa carrera profesional. Los mismos medios que ahora chochean cuando se estrena una adaptación cinematográfica basada en un personaje gráfico ignoraron a uno de los más grandes creadores gráficos de todos los tiempos.
Cierto es que también han ignorado a otros grandes artistas, tales como Jerry Siegel, Joe Shuster o el mismísimo Will Eisner, aunque tal circunstancia no justifica su comportamiento para con la figura de Kirby.

Por todo ello, Juan Miguel de la Torre se preguntaba qué harían los mismos medios cuando Stan Lee, el guionista por excelencia de Marvel Comics y el mejor embajador que el mundo gráfico pudiera desear, falleciera.
Yo le comenté que algunas cosas habían cambiado y que, gracias a cierto relevo generacional y a la llegada de Internet como medio de comunicación, cada vez más popularizado –entonces corría el año 2005 y el mundo digital le empezaba a ganar terreno al papel-, la situación no era la misma, aunque todavía quedaban muchas cosas por hacer.
El problema, como bien apuntó Juan Miguel de la Torre, es que para una gran mayoría el cómic ni es un arte, ni una forma de expresión, ni nada por el estilo. Es solamente un entretenimiento para niños que, al crecer, se abandona.

Han pasado cinco años desde aquella entrevista y, por fortuna Stan Lee está vivo y parece que tiene cuerda para rato, a pesar de sus 86 años.
Y la cuerda le dura, tanto en su faceta de escritor –acaba de terminar una colaboración con el dibujante japonés Hiroyuki Takei para una serie titulada Último- como dentro del mundo del espectáculo, ya que, en la actualidad, espera que el actor y director británico Kenneth Branagh, responsable de la adaptación cinematográfica de Thor, le explique cuál será su “cameo” en dicha película.

Hace unos meses, el mismo día en que se hizo pública la compra de Marvel Comics por parte de Disney, fue Lee quien apareció en la CNN para dar su opinión sobre la compra y como ésta beneficiaría a las dos compañías. Tanto entonces como ahora no se me antoja mejor portavoz para hacerlo.

Y no se me antoja mejor embajador del mundo del cómic, tras su tremendo legado, que Stan Lee. Nadie duda de la aportación de artistas tan importantes como el ya mencionado Jack Kirby –el dúo formado por Lee y Kirby han sido responsable de algunas de las mejores historias gráficas de todos los tiempos-, Steve Ditko, Wally Wood, John Romita Sr., Gene Colan, Jim Steranko o Neal Adams por citar solamente algunos de los nombres asociados con los primeros años de Marvel Comics.
Sin duda alguna, la suma de sus talentos catapultó a la editorial de Martin Goodman a unas cotas inauditas una década antes. No obstante, quien mejor supo entender las necesidades del mercado y, sobre todo, lo que demandaban los nuevos lectores fue Lee. Una frase tan conocida como “superhéroes con súper problemas” terminó por tener una trascendencia de la que ni el propio guionista era consciente cuando la formuló.

A partir de entonces, nadie duda, o debería, que un buen personaje gráfico debe tener inquietudes y pensamientos propios de cualquier ser humano, por muy extraordinarios que sean sus poderes. Además, tiene que tener muy presente en qué ambiente se mueve y las consecuencias que sus actos tienen en la sociedad. Y si no, piensen en Peter Parker o Matt Murdock y lo que les ocurre a las personas que permanecen cerca de ambos. Hasta entonces, pocos habían sido conscientes de la importancia de este tipo de detalles, empeñados en potenciar solamente el lado heroico del personaje.

Spirit de Will Eisner ya dejó claro la importancia de sustentar a un personaje en un escenario creíble, tanto en la parte emocional como física, algo que luego llevaría al extremo la editorial EC, aunque sus historias no estaban centradas en el género de los héroes, sino en el género de terror, bélico o histórico. Sin embargo Stan Lee fue quien acabó por sustentar todo el peso de una editorial en estos principios y, cuatro décadas después, la fórmula sigue funcionando a las mil maravillas.
Y créanme que no se trató de una casualidad, aunque ésta tuviera algo que ver.

Hoy el noveno arte está mucho más popularizado -que no reconocido- y ya no es tan extraño hablar de los X-Men, Spider-man o Batman en una conversación que no se desarrolle dentro de un encuentro comiquero. Incluso series basadas en personajes de cómic han logrado la máxima audiencia, aún cuando los espectadores ignoraban cuáles eran sus raíces.
El problema es que todavía son muchos los que no tienen ni idea de quién es Stan Lee y lo que la cultura popular de finales del siglo XX y principios del XXI le debe.
Una pena, sobre todo porque no solamente son los niños quienes repiten como loros amaestrados las alineaciones de los equipos de “la liga de las estrellas”, mientras ignoran quien es Stan Lee, o Jack Kirby y su legado es mucho más duradero y, para mí, MÁS IMPORTANTE que el de cualquier futbolista, por muy espectaculares que meta los goles.

Me pasa lo mismo que al gran director de cine italiano Federico Fellini cuando visitó Nueva York, a finales de los años sesenta. Para el genial realizador, una de sus prioridades al visitar la Gran Manzana no era subir a la terraza del Empire State Building, emulando a Gary Grant en An affair to remember. Para Fellini, su máxima prioridad era llamar a Marvel Comics, cosa que hizo, y conocer al mismísimo Stan Lee, dada la admiración que le procesaba. Hello, this is Federico Fellini. I like very much your comics. In one hour I come to see you, yes?Fellini lo tuvo claro y, tras aquella visita, ambos creadores entablaron una larga amistad, la cual duró hasta la muerte del director italiano.

De poder, haría y diría lo mismo, aunque no sé si lograría decirlo todo de corrido o me equivocaría en alguna palabra. Es lo que suele pasar cuando se le tiene mucha admiración a una persona, la cual nos ha proporcionado tantos y tantos buenos momentos.
Nadie vive eternamente, pero, qué quieren, se me antojan muchos otros candidatos para desaparecer antes que Stan Lee. Además el mundo necesita de más Lee, Kirby, Steranko o Eisner y menos banqueros, especuladores, neocons, y políticos rastreros. De esos ya estamos más que servidos.

Stan Lee solamente hay uno y espero que por mucho, muchooooo tiempo.

All Marvel characters and the distinctive likeness(es) thereof are Trademarks & Copyright © 2010 Marvel Characters, Inc. ALL RIGHTS RESERVED

Stan Lee Meets the Marvel Universe © and TM MARVEL COMICS 2010

Las aventuras de Rex Star y el Imperio Secreto © and TM Juan Miguel de la Torre, por el texto y © and TM Devir Iberia por la edición. 2010

No hay comentarios:

Publicar un comentario