domingo, 19 de diciembre de 2010

ARTURO TOMO 1: EL UNICO Y FUTURO REY

Guión: Francisco Pérez Navarro
Dibujo y Tinta: Martín Saurí
Álbum tapa dura de 72 páginas en B/N
ISBN: 978-84-679-0194-8
Precio: 16 euros
Norma Editorial


Acercarse a una obra como Arturo siempre conlleva cierto respeto, sobre todo en una época en la que el estilo que impera en el mundo gráfico dista mucho de ser el que impregna el trabajo de Francisco Pérez Navarro y Martín Saurí. Las prisas, la inmediatez, las fechas de entrega del mercado actual, nada de eso tiene que ver con la minuciosidad y el cuidado que llevan aparejadas todas y cada una de las páginas de esta obra, adaptación gráfica de una de las leyendas más inmortales de la historia.

Arturo es la historia del rey que logró que Bretaña fuera una tierra unida y un reino comandado por un líder capaz de aglutinar las voluntades de una mayoría dividida. Sin embargo, es también la historia del mago Merlín, de Uther Pendragon, de la reina Ygraine y de todos aquellos que pugnaban por hacerse con el control de un pedazo de tierra ensangrentada por luchas fraticidas.

Pérez Navarro mezcla fuentes tan clásicas como Morte D’Arthur, de Sir Thomas Malory, pero le añade a los personajes de la leyenda una tridimensionalidad que potencia sus rasgos humanos. El escritor no se olvida, tampoco, del elemento mágico propio de la historia, simbolizado éste en Merlín. Junto a sus palabras están los sobresalientes dibujos de Martín Saurí, precisos, detallados y, en pocas palabras, bellísimos. Por momentos se tiene la sensación de estar delante de las páginas de un valioso y centenario códice medieval, soporte ideal para contar una epopeya de estas características.

Puede que, para muchos lectores, acostumbrados al color, a las aventuras superheroicas o los tintes oscuros y deprimentes del llamado cómic alternativo, Arturo sea una obra difícil de asimilar. No obstante, sus cualidades no deberían pasar desapercibidas para todo amante del noveno arte.

Arturo es una obra de autor, de dos autores para ser más exactos, quienes se empeñan con su trabajo en demostrar que el cómic es una disciplina artística tan valiosa como lo pueda ser la literatura, e igualmente digna. Bueno sería que gracias a trabajos como éste nuestra sociedad -y con ella la comunidad educativa- se dieran cuenta de las posibilidades que ofrece el arte gráfico para introducir contenidos didácticos en el aula, dotados de la fuerza y el espíritu que impregnan una obra como ésta, en vez de los insulsos libros de textos. Y todo, gracias al trabajo de dos grandes autores españoles como lo son Francisco Pérez Navarro y Martín Saurí.

© 2010 Martín Saurí por el dibujo de la portada de Arturo tomo 1
© 2010 Norma Editorial por la edición de Arturo tomo 1

martes, 14 de diciembre de 2010

LAS TRIBULACIONES DE UN RESEÑADOR “DE PROVINCIAS”

Hace unos días leí un sensacional artículo periodístico en el que se narraban las tribulaciones de un “reseñador” teórico de cómics. El artículo, publicado en la revista Dolmen y firmado por Koldo Azpitarte -uno de los críticos españoles del noveno arte con mejor reputación- deconstruía muchos de los tópicos que rodean la labor de aquellas personas que se dedican a comentar y/ o estudiar el noveno arte desde una perspectiva profesional.

Azpitarte no solamente incidía en el nulo reconocimiento que dicha actividad tiene en los círculos culturales –reseñar un libro es una cosa, pero un cómic, ¿Qué trabajo conlleva eso?...vendría a ser el argumento esgrimido- sino que también se detenía en asuntos tan controvertidos como lo es el servicio de prensa o, más bien, la falta de él.
Al final, quedaba claro que quien se dedicaba a reseñas y/ o investigar sobre el mundo gráfico –salvo gloriosas y contadas excepciones- lo hacía más por una cuestión vocacional y casi altruista que por un beneficio económico, a la vista de lo comentado por Azpitarte.

Mi experiencia no difiere mucho de la Koldo Azpirarte, aunque admito que sí he logrado disfrutar, de una forma más o menos regular, del servicio de prensa de algunas editoriales –sobre todo cuando vivía en Barcelona o cuando acudía al Salón Internacional del Cómic que celebra en dicha ciudad.
No obstante, en muchas ocasiones, durante la celebración del evento catalán tuve que pasar horas esperando a que una determinada persona me atendiera y, tras lograrlo, sus exigencias me obligaron a declinar tal o cual cómic, dado que veía incapaz de poder satisfacer sus requerimientos, sin tan siquiera haber podido leer el ejemplar en cuestión.
También están los que me trataron de idiota, negándome un ejemplar por cuestiones de edad, sexo o cualquier otra zarandaja. Y, cómo no, están quienes me ofrecieron un cómic a cambio de una buena crítica, porque si no, NO me lo daban.

Y no crean que no sé que hay profesionales que lo único que pretenden es tener un suministro mensual de cómics por la cara y luego, solamente, reseñar uno de cada quince. Caraduras lo hay en todos sitios, pero hay que saber valorar a cada uno según su trabajo y su profesionalidad, y no sólo en base al medio en donde publican.

Éstas y otras cosas que comenta Koldo Azpitarte son moneda de cambio dentro del mundo profesional del periodismo y, después de dos décadas, ya no me sorprenden. Otra cosa muy distinta es el desprecio que algunos, más bien bastantes, han tenido para con mi trabajo al depender de lo que se llama, con cierta sorna “una medio de provincias”.

Ya tengo asumido que, para muchos peninsulares, provenir de un archipiélago como el canario no supone mayor problema, sobre todo porque cuando los aviones pueden salir a sus horas, los trayectos no son excesivamente largos. En teoría eso es cierto, pero la realidad es bien distinta.
La distancia, real, y la falta de planificación de las empresas, algo igualmente real, terminan por agrandar esas diferencias de una forma estrepitosa. Si a eso se le suman los costes por los envíos –más altos- y los problemas que siempre surgen con los impuestos y las aduanas, aunque sea una cosa que viene desde la península, entenderán que la suma de factores no acabe de cuadrar.
Con tal panorama, si es difícil lograr un servicio de prensa en territorio peninsular, ni les cuento lo que supone lograrlo en las islas. La única forma es montarse en un avión, asistir a un salón comiquero y encomendarse a toda una legión de arcángeles para que le ayuden a uno a encontrar a la persona responsable.

Después está el mencionado desprecio hacía el trabajo de los medios pequeños, siempre subyugados a los grandes medios, quienes aseguran mayores tiradas, aunque sus reseñas sean una basura.
Hace cuatro años, un responsable de prensa de un salón de cómic me dijo, una vez le había entregado la primera reseña publicada sobre el encuentro, que no hacía falta que le hubiera entregado nada. Él ya sabía que los medios de provincias hacíamos lo que podíamos, pero que, al no estar en la península... pues que la difusión y el impacto era menor y, por lo tanto, pues eso, que no me volviera loco dándole nada.

Durante ese mismo encuentro, escuché, como otros tantos profesionales que ocupábamos la sala de prensa, a otro responsable diciendo –más bien gritando- que YA estaban contentos con lo que se había publicado en los medios hasta entonces, y eso que aún faltaba un día para la conclusión del evento. Por lo tanto, su trabajo estaba hecho y lo que pudiéramos hacer el resto les daba absolutamente igual.

Dicha consideración no crean que se limita al trabajo periodístico, sino que se extiende a otras facetas profesionales. En el año 2005, un veterano guionista y editor tuvo que salir en mi defensa, dado que varios dibujantes españoles se negaban en rotundo a creer que en Santa Cruz de Tenerife hubiera un salón Internacional de Cómic –lo hubo hasta el año 2006- en donde se pudiera invitar autores tan reconocidos como lo son Juan Giménez, Horacio Altuna, Jordi Bernet o los norteamericanos Eric Shanower y Mark Crilley.
Encima, tampoco se creían todas la actividades, mesas redondas, presentaciones y proyecciones celebrados durante los días en los que se desarrollaba el evento. ¿La razón?...Dos. Primero que les parecía casi imposible que en Canarias se pudieran hacer ese tipo de cosas, con lo lejos que estamos. Y segunda –razón de peso absoluto- que ellos no se habían enterado, viviendo como vivían en Barcelona, y si ellos no lo sabían, todo aquello que les estaba contando tenía que ser mentira. Después y tras escuchar las palabras de la persona que les confirmó que todo aquello era cierto, no se crean que se quedaron muy convencidos, pero bueno, cuanto menos, me dieron el beneficio de la duda.

De lo que no hay duda es que, muy a mi pesar, en los últimos años los cómic han ido perdiendo protagonismo en las islas, salvo en el caso del manga y eso no quiere decir que la fórmula de los salones de manga celebrados en las islas no deba ser replanteada,
Tras la desaparición, por motivos nunca bien aclarados, del Salón Internacional del Cómic de Tenerife -tras catorce años de singladura- hay que sumar la defunción de las Jornadas de Cómics de Las Palmas, tras cuatro años de vida. El testigo lo han recogido dos salones de manga, uno en cada isla, los cuales, además de repetir hasta la saciedad el mismo esquema –sin aportar demasiadas novedades-, no pueden adoptar a quienes prefieren otro tipo de lenguaje gráfico.

En el caso de los medios de comunicación, este año 2010 que termina se salda con la pérdida de la veterana página de cómic del rotativo La Opinión de Tenerife, tras una década de constante estudio del noveno arte. En el caso de Santa Cruz de Tenerife, la llama la sigue manteniendo la no menos veterana sección comiquera de El Diario de Avisos, todo un referente nacional, no solamente insular. Tampoco me quiero olvidar del trabajo de quienes, escondidos bajo seudónimos como “El rincón de ninguno”, continúan, ahora en la red, desarrollando el trabajo que antes se podía leer en la página publicada por La Opinión. Y también está la labor de magazines especializados, tales como tumbaabierta.com, el cual posee, entre sus secciones, una dedicada al cómic de temática fantástica y superheroica.

En cuanto a la provincia de Las Palmas, lo cierto es que nunca ha tenido la misma tradición de crítica especializada en el noveno arte, salvo en contadas ocasiones y por personas que ya no trabajan en los medios insulares. Hay intentos, pero nada comparable a las secciones publicadas en los rotativos de la isla del Teide.

“Cómic para adultos” cumple en este mes de diciembre del año 2010 su cuarto aniversario, algo difícil de creer con los malos tiempos que corren para la cultura en general y el mundo gráfico en particular.
No obstante, de lo que se trata, tal y como comentaba Koldo Azpitarte en su artículo, es de lograr que las personas se acerquen al mundo del noveno arte, por mucho trabajo, y dinero, que nos pueda acabar costando.
Los problemas y las tribulaciones son parte del trato, por muy engorroso que dicho acuerdo pueda llegar a ser y por todos aquellos que se empeñan en colocar obstáculos en el camino.
¿Quién dijo que las cosas tenían que ser sencillas? Algunas veces, sin embargo, uno agradecería dos cosas. Primero, que las personas, cuando no supieran de lo que están hablando, mantuvieran la boca cerrada. Y segundo, que valoraran el trabajo ajeno, sin mirarse el ombligo propio.
Sí, tengo que admitir que eso estaría bien, por muy idílico que pueda sonar.

© 2010 Tim Sale por la imagen de portada del monográfico Dolmen #17
© 2010 Marvel Comics Characters Inc.
© 2010 Dolmen Editorial por la edición del monográfico #17
© 2010 Eduardo Serradilla Sanchis por el texto del monográfico #17

miércoles, 1 de diciembre de 2010

THE AMAZON

Steven T. Seagle y Tim Sale
Colección: CÓMIC USA
Formato: Cartoné
Páginas: 96 en color
ISBN:978-84-679-0293-8
Precio:14,00€
Norma Editorial


Si se le pregunta, a un buen aficionado al noveno arte, por un trabajo cualquiera del dibujante Tim Sale, es muy probable que lo primero que le venga a la mente sea el nombre de Batman o sus dibujos para la serie de televisión Heroes. Sin embargo, el talento de Tim Sale va más allá de su sensacionales trabajos con el cruzado de Gotham City o dando la réplica a los premonitorios dibujos de Isaac Mendez.
Baste con recordar su lápices para series como Challengers of the Unknown, Grendel o las miniseries Billi 99 o The Amazon escrita, ésta última, por el guionista y escritor Steven Seagle y publicada por la editorial Comico en los años ochenta.

The Amazon, serie limitada de tres números, fue una apuesta personal de Diana Shultz, a la sazón responsable de la serie Grendel y la guionista detrás del escalofriante Grendel: Devils Child, quien se encargó de que un proyecto tan personal como éste llegara a buen puerto.

Se trataba de la segunda obra de Steve y ya le había vendido el proyecto a Diana (Shultz). Ésta, por su parte, se puso en contacto conmigo y realizamos la serie. Conocía a Steve de mi primera ida a San Diego Comicon. Él fue el que me malcrió, artísticamente hablando, porque pedía constantemente que dibujara tres viñetas por página para The Amazon. Me encantó cómo quedaba. Años después, cuando leí el primer número de New Frontier, de Darwyn Cooke, en donde también había tres viñetas por página pensé “Esto es fabuloso”. (1)

The Amazon es una obra que mezcla el viaje de un reportero que se adentra en los misterios de la selva amazonia, al igual que hiciera Charles Marlow, el personaje de la novela de Joseph Conrad Heart of Darkness, recorriendo el río Congo.

Malcolm Hilliard, nombre del reportero en cuestión, quiere encontrar respuestas a una serie de actos vandálicos, los cuales azotan a las compañías extranjeras que trabajan en aquella parte del río Amazonas y detrás de las cuales parece estar la figura de un extranjero desaparecido.

Hilliard se comporta, en cierta forma, como lo hiciera el personaje de Martin Sheen, el capitán L. Benjamin Willard, en Apocalypse Now, dado que ambos personajes nos van dando sus impresiones de lo que ven y de lo que no les gusta y/ o no entienden de la misma manera que el resto.

Steve tenía dos voces para un mismo personaje, dado que el cómic estaba narrado por el reportero y por su diario. En las distintas entradas del diario se recopilan sus pensamientos y éste serviría de base para el artículo final que entregaría Hilliard a su editor. (1)

Lo curioso del caso es que The Amazon no fue la única ocasión en la que Tim Sale dibujó un viaje por la jungla con claros tintes de la novela de Conrad. En las páginas escritas por Jeph Loeb para Challengers of the Unknown, uno de los Challengers originales, Kyle “Ace” Morgan, también recorrerá un camino similar al descrito por el escritor británico del siglo XIX y que sirvió de inspiración a Francis Ford Coppola.

A medida que Hilliard se va adentrando en la gruesa manta forestal que, todavía, es la jungla amazónica va descubriendo la otra cara de la realidad y el objeto de su búsqueda, un ser mitológico llamado por los nativos Tanan-do, “el espíritu que protege a la amazonia”. El místico personaje, venerado como una deidad por la tribu que habita aquellas tierras, los Jatapus, representa la última esperanza de la naturaleza frente a la voracidad destructora de los seres humanos.

En este punto, el relato escrito por Seagle entronca con el guión de la película de John Boorman, Emerald Forest, estrenada en 1985. En ella, el hijo de un ingeniero, secuestrado por una tribu llamada “la gente invisible”, regresará a la civilización para pedirle ayuda al padre que dejó atrás, a causa de los abusos de las empresas madereras. Al final, la tribu se salvará gracias a “la gran anaconda”, una gigantesca riada que destruirá la presa que amenaza con destruir la aldea de “la gente invisible”.

En The Amazon, Tanan-do, reencarnado en el cuerpo de Robertson, el occidental desaparecido, se enfrentará abiertamente a los atropellos que las grandes corporaciones someten al que todos los expertos consideran el “pulmón de mundo”.

Tim Sale utiliza la maquetación de las páginas, horizontales o verticales, además de unas pocas splash-pages, para representar a los dos personajes principales. Así, Hilliard sale siempre dibujado en viñetas horizontales, similares a las que proyectaría una cámara de Cinemascope, con variaciones en cuanto a los planos usados –primeros planos, planos medios o planos generales- pero siempre horizontal. Cuando únicamente aparece dibujado en viñetas verticales, Hillard interactúa de alguna manera con Robertson –Tanan-do-, quien siempre aparece de manera vertical, de pie, corriendo o escudriñando el horizonte. Con dicho recurso, al lector le es muy fácil identificar quién es quién y le aporta un dinamismo a la acción que mantiene la atención y el interés, a lo largo de los tres números.

Donde la cosa flojea es en el apartado del color, a cargo de Matthew Waddington, demasiado chillón y mal definido en muchas de las páginas. Hubiera sido mejor desarrollar la historia en blanco y negro antes que estropear muchos de las viñetas con un exceso de manchas de color que en nada favorecen al resultado final. Siempre quise que el colorista fuera Teddy Kristiansen. (1)

Se entiende, por ello, que, para la edición del veinte aniversario, Dark Horse se decidiera por colorear la obra de nuevo. En esta ocasión se contó con Matt Hollingworth –quien ya ha dado color a otras obras del autor como Daredevil Yellow y Hulk Grey con excelentes resultados- queriendo remediar las carencias ya comentadas. Para la ocasión Sale también dibujó tres nuevas portadas, mucho mejor resueltas que las que originalmente aparecieron en la edición de Comico.

Sin querer entrar en agravios comparativos y descalificaciones gratuitas, la edición del año 2009 sí que logra aprovechar el trazo de los dibujos de Tim Sale y, la paleta de colores, lejos de ser una sucesión de manchas cromáticas, ayuda a resaltar las formas y los contornos, tanto de los protagonistas como de los escenarios. Donde más se nota la diferencia entre las dos ediciones es en la elección de los colores para las escenas nocturnas, muchas de las cuales aparecían no sólo muy desdibujadas, sino desvirtuadas, en la versión original de Comico.

Hollingworth sí que sabe cómo definir los colores en medio de una noche de tormenta tropical y, no por ello, sus personajes salen perjudicados o mal definidos. El resultado final es el de descubrir el verdadero potencial de un trabajo, oscurecido por un elemento tan importante como lo fue el color con el que originalmente se dio.

A pesar de todo, para Tim Sale, dibujar The Amazon le supuso una buena experiencia profesional y descubrir cierta “afinidad” con un escenario tan complejo como lo es la selva. Aprendí con The Amazon que tenía una buena predisposición para dibujar selvas. (1)

Una década después de que la obra se publicara, se estrenó en las pantallas de televisión, la serie The Sentinel. En ella, un Ranger del ejército de los Estados Unidos de América, James Ellison, se convertirá en el Centinela de una tribu de la selva de Perú. Como pueden ver, las similitudes con la serie The Amazon, son más que evidentes, lo que demuestra la validez del trabajo de Seagle y Sale, a pesar de los inconvenientes.

Ahora, Norma Editorial nos ofrece la posibilidad de disfrutar con la versión española del mencionado recopilatorio, publicado el pasado año 2009 por Dark Horse en su versión inglesa y reencontrarnos con uno de los mejores –y más desconocidos- trabajos de un artista gráfico tan interesante como lo es Tim Sale.

Fuentes:
(1) Starkings, R; Roshell, J; Sale, T. TIM SALE: BLACK AND WHITE – Drawing Heroes in the Backyard- Revised And Expanded, páginas 12-156.

Este texto forma parte, salvo por algunos pequeños cambios, del contenido del monográfico dedicado al dibujante Tim Sale, publicado por la editorial Dolmen, en noviembre del año 2010.

© 2010 Dolmen Editorial por la edición del monográfico y © 2010 Eduardo Serradilla Sanchis por el texto del monográfico
© 2010 Norma Editorial por la imagen de la versión española de obra
© 2010 Tim Sale por el dibujo de portada de la obra The Amazon

miércoles, 24 de noviembre de 2010

C.B.L.D.F.

Aunque puedan parecer las siglas de una “otra” nueva arma inteligente -de las que sólo “matan” a las personas que están cerca de la explosión- las siglas que dan nombre a esta columna corresponde a la Fundación para la Defensa Legal del Comic (Comic Book Legal Defense Fund) creada, en 1.986, por el artista y editor Denis Kitchen, para defender a todos los profesionales del mundo del noveno arte.

La razón de que una idea como esta se llevara a cabo, tiene mucho que ver con la mentalidad norteamericana, su sistema de partidos y los múltiples grupos de presión, los cuales actúan según sea el presidente que ocupe la Casa Blanca
Además, cada estado tiene sus propias leyes en cuanto a lo que es bueno para sus ciudadanos y, caso curioso, muchas de estas reglamentaciones suelen tener serios encontronazos con la libertad de expresión y los derechos civiles de los habitantes de dichos estados.

Por todo ello, la inmensa mayoría de los mejores creadores del medio se pusieron de acuerdo para crear una asociación la cual pudiera servir de ayuda para solucionar los problemas legales que acosan a cualquier creador. Se trataba, no sólo de defender sus derechos en todo aquello relacionado con su libertad de expresión, sino en las relaciones contractuales con las grandes editoriales -y los siempre relegados derechos de autor-, sin olvidar a las personas que trabajan cara al público o en la organización de eventos relacionados con los cómics.

Y es que a lo largo de los años, la C.B.L.D.F ha tenido que acudir en defensa de muchas personas demandas por tener una voz discordante con lo socialmente establecido o por no cumplir, según los demandantes, la reglamentación que obliga a disponer los comics, según sean sus temáticas y contenidos en las tiendas especializadas.

Para quien no lo sepa, las tiendas de comics -me refiero al mercado anglosajón, aunque también se cumple fuera de los EEUU, deben estar colocadas de manera que los contenidos estén muy separados y los más pequeños no tengan acceso a cómics de contenido violento o erótico.
El problema viene en delimitar la barreras de lo violento, siendo éste unos de los principales problemas con el manga o lo que se considera erótico, más en un país demasiado puritano, como los Estados Unidos de América, de puertas para afuera, eso sí, dado que de puertas para dentro las cosas son muy distintas, para eso existe la doble moral, y en donde se censuran las cosas más triviales y se dejan otras mucho peores.

Por eso han habido muchos casos de denuncias interpuestas por grupos religiosos radicales, indignados por la presencia de una héroe negro junto a uno blanco -esos mismos que defienden las limpiezas étnicas como un medio para mantener el país limpio- o que al encontrar un cómic de temática erótica, esto es, una chica con una camiseta dentro de una cama, en una aventura de Spider-man, se han rasgado las vestiduras y ¡toma denuncia! a la tienda y a todo el que trabaja allí!.
Y no piensen que exagero, puede que me quede corto, pero no, exagerar no exagero.

Es en esos momentos cuando la C.B.L.D.F actúa defendiendo a estas personas, gracia a su grupo de abogados, y tratando de poner las cosas en su sitio, aunque como dice Marcia, la amiga de Pecas Patti en las tiras de Carlitos, el mejor sitio para esas personas sería la perrera, pero eso es otra historia.
Tampoco quiero decir que los abogados contratados por la C.B.L.D.F solucionen los problemas como los integrantes del Equipo A y salven a todos los implicados pero, desde que existe la fundación, el tablero está más equilibrado y las cosas están mejor que antes.

Sería bueno pensar que estas cosas sólo pasan allí, más si se tiene en cuenta el clima desatado por unaos fanáticos como los que lideran y apoyan al llamado “Tea Party”. Sin embargo, el mundo es muy grande y la censura parece querer recuperar el lugar que durante varios siglos ocupó la inquisición –demoniaca- que no santa.

Europa no está exenta de problemas y nuestro país, tampoco, sobre todo por las acusaciones y denuncias que han señalado a personas relacionadas con el mundo teórico del noveno arte. Ahora, cuando la crisis no da tregua, parece como si las grandes editoriales y asociaciones que dicen defender los derechos de autor, hayan estén colocando, en el punto de mira, a quienes escribimos sobre la historia del noveno arte y sobre los autores que conforman el mercado editorial.

Sin querer olvidarme del correcto –y absolutamente necesario- cumplimiento de la Ley de la Propiedad Intelectual, ya hay voces que han dicho que, tras sucesos como la denuncia interpuesta contra un estudioso de la talla de Antoni Guiral, se esconde una suerte de censura encubierta que busca el controlar lo que se dice y cómo se dice.

Lo peor del caso es que en España no existe una asociación como C.B.L.D.F aunque parece que ya hay intentos por crear algo similar, sobre todo porque las cosas no parece que vayan a ir a mejor, más bien todo lo contrario.
Estaría bien que el ejemplo de la C.B.L.D.F germinara en nuestras fronteras, en especial porque con ello el noveno arte y quienes trabajamos en él estaríamos, un poco más tranquilos, sin tener que estar pendientes de los desmanes de quienes solamente buscar controlar el trabajo de los demás.

Por lo pronto, una buen opción, ahora que el 2011 está a punto de llegar es apuntarse a la CBLDF
Está claro que queda mucho por hacer y que la lacra de la censura no está ni mucho menos derrotada pero por lo menos hay medios para luchar.
Si alguien quiere información sobre la C.B.L.D.F : www.cbldf.com o [email protected]. Es fácil apuntarse, no es caro pertenecer a ella y merece la pena, tal y como están las cosas.

También está la opción de ver el catálogo Previews y solicitar los cómics que se publican a favor de la fundación –The CBLDF Presents Liberty Annual 2010 llegó al mercado, en octubre de éste año 2010, de la mano de Image Comics y todavía se puede pedir- o cualquier otro producto relacionado con la fundación.
El dinero, por poco que sea, ayudará a que una persona se pueda salvar de la constante “Caza de brujas” promovida por quienes sí que son una VERDADERA LACRA para nuestra sociedad.

domingo, 14 de noviembre de 2010

1602

Guión: Neil Gaiman
Dibujo: Andy Kubert
Color: Richard Isanove
Tomo de 240 que recoge la serie limitada original.
Panini Comics


Imaginen por un momento que algunos de sus iconos gráficos más notables, aquellos personajes por los que sienten una especial predilección, se reúnen en una misma época, siglos atrás, desarrollando sus aventuras lejos del nuestra era y de los escenarios que nos eran tan cotidianos. Nuestro presente deja paso a un pasado lleno de intrigas y aventuras, aunque los rostros y los nombres nos son de sobra conocidos

Así empieza 1.602, en la Inglaterra imperial, dueña y señora de los mares y de muchas de las tierras del planeta. Son los días de la reina Elizabeth I, soberana amenazada, según nos cuenta la historia, por las oscuras maquinaciones del conde Otto Von Doom, amo de Latveria -y después, por James de Escocia-.
Para defender a la reina, está el jefe del servicio de inteligencia, sir Nicholas Fury, y su más leal consejero, Stephen Strange. Por otro lado, la Inquisición, comandada por el Gran inquisidor y sus leales, Pietro y Wanda, tratan de parar la herejía que supone el que, durante décadas, Inglaterra haya ofrecido su protección a aquellos que supuestamente practiquen arcanos conocimientos, siendo su principal líder Carlos Javier y sus pupilos.

Los problemas se acentúan al morir la reina y subir al trono James VI de Escocia. Además, la llegada de un poderoso artefacto, en manos de los templarios, el cual ambiciona Von Doom y por cuyos conocimientos mantiene retenido a sir Richard Reed, famoso aventurero que desapareció con el resto de sus tres compañeros,-y del que se cuentan gestas sobrenaturales- podría terminar con los días del imperio. Para evitarlo, Fury envía a su mejor agente, el bardo ciego Matthew Murdock, quien deberá enfrentarse con la peligrosa Natasha, la mejor soldado de los ejércitos del conde.

A su vez, Fury tratará de evitar la muerte de Carles Javier, y de su protegido, Peter Parquagh, mientras descubre, junto con su amigo Stephen Strange, qué misterio esconde la joven Virginia Dare. Ésta acaba de llegar desde el Nuevo Mundo, acompañada de su fiel Rojhaz, un nativo americano y que parece ser la causa de los bruscos cambios climáticos que azotan las costas de Inglaterra.
¿Qué pasará al final de todo? ¿Logrará el conde Von Doom apoderarse del extraño objeto y someter al mundo bajo su tiranía? ¿Podrá el agente Murdock salir airoso de su duelo con la pérfida Natasha? ¿Llegarán sir Nicholas Fury y Stephen Strange a salvar a Carlos Javier y a sus alumnos y comprender el secreto de la joven americana, antes de que sea tarde?.

Como dicen en los seriales, éstas y otras respuestas las tendrán si son capaces de sumergirse en la apasionante lectura de esta serie limitada de ocho números, publicada por Marvel Comics bajo el sello Marvel Knight.

Y, es que, a pesar de lo original del planteamiento y de lo bien adaptados que están los personajes a una historia que se desarrolla 400 años antes de que el universo Marvel como tal surgiera, son muchos los que proclaman a los cuatro vientos que Marvel no ha publicado nada que merezca la pena, desde tiempo inmemorial y mucho menos, nada original.

Pues la verdad, no se me ocurre nada que pueda ser más original que ver a los personajes clásicos del universo Marvel, dentro de un ambiente que no es el habitual en sus aventuras mensuales. Puede que algunos se puedan adaptar a las épocas sin variar demasiado, siendo éste el caso de Stephen Strange (Doctor Extraño) un poderoso hechicero místico, antes y ahora. Sir Nicholas Fury, el responsable del servicio de inteligencia de su majestad es el Coronel Furia encargado de SHIELD hasta hace bien poco; y el conde Otto Von Doom (El doctor Muerte) es la némesis maligna de Reed Richard. Este último, líder de los Cuatro Fantásticos, desde el principio de los tiempos Marvel, en 1.602 permanece retenido por los malévolos planes del conde, el cual quiere utilizar sus conocimientos para lograr lo mismo que ahora: dominar el mundo y punto.

Pero hay otro grupo de personajes, los cuales se nos muestran bajo un prima muy alejado al que estamos acostumbrados a verlos. Sin ir más lejos, quién podría imaginarse al abogado ciego de la cocina de infierno (Daredevil) trasmutado en un cantante del medievo, que, además de ciego y saltimbanqui, es agente de Nick Fury. O ver a cierta Viuda negra al servicio de una mente malvada como la de Doom. O a nuestro amistoso vecino Spiderman, en el papel de, Peter Parquagh, ayudante personal de sir Nicholas Fury.

En 1.602, cada uno de nuestros personajes favoritos se ha adaptado a su nueva situación y, gracias a la maestría de su creador, Neil Gaiman, las piezas encajan en un mosaico que se vuelve cada vez más apasionante. Encima, resulta muy divertido ver las capacidades de algunos de nuestros mutantes favoritos -Scotius, masters Grey o McCoy, alias Cíclope, Jean Grey o la Bestia en el universo mutante de los cómics- interactuando con la vida de la época, y vestidos de una manera que en nada recuerda a los llamativos uniformes de los X-Men más contemporáneos.
Y ésa es precisamente la magia de los cómics, y en este caso, el acierto de Gaiman, al promover una serie que estuvo precedida de un gran misterio por parte de la editorial, en los meses anteriores a su publicación.

Junto al guionista, destaca el dibujo de un inspirado Andy Kubert, perfectamente adaptado al reto de contar cómo sería el universo Marvel hace 400 años, y el color digital de Richard Isanove, ha logrado dar la sensación de las texturas, los colores y la iluminación propia de aquella época.

Tras el éxito inicial de la primera serie, Marvel repitió la aventura con otras tres propuestas, tituladas 1602: New World, Marvel 1602: Fantastick Four y Spider-man: 1602, las cuales, sin estar mal, no mantuvieron el mismo nivel de originalidad y frescura que la serie original. De las tres, la que supo mantener un mayor nivel de calidad fue la protagonizada por los Cuatro Fantásticos de la antigüedad, merced al buen guión de Peter Davis.

1.602 es una serie para descubrir o volver a leer tiempo después de la primera lectura, tanto por lo que cuenta y por cómo lo cuenta. El resto, tras las 240 páginas de la edición que recoge la serie completa, publicada por Panini Comics, la cual incluye extras tan atractivos como lo son el guión original, una galería de bocetos y varios artículos sobre la obra.

© Marvel Comics 2003 por la obra original
© Andy Kubert por el dibujo de la portada
© Panini Comics por la portada de la edición española

domingo, 7 de noviembre de 2010

CÓMICS SOLIDARIOS



Hace nueves años, tras una larga temporada sin dedicarme a escribir de manera continuada, decidí volver a emborronar páginas con mis pensamientos. La causa, la misma que ha impulsado este blog desde hace cuatro años; es decir, reivindicar el papel del cómic como medio de expresión en una sociedad que suele darle la espalda.

Lo cierto es que si hubo una expresión artística que reaccionó rápido ante el brutal atentado del once de septiembre del año 2001, el cómic fue, sin duda, uno de los más rápidos. En las web de las editoriales, en los foros de Internet, en las páginas de los artistas más conocidos todos se pusieron “manos a la obra” para tratar de ayudar y homenajear a los héroes de aquella aciaga jornada en la historia de la humanidad. Incluso se llegaron a olvidar los desacuerdos del pasado, con tal de lograr que los ánimos se calmaran. Fue una lección de profesionalidad y buen hacer que, sin embargo, cayó en saco roto para la mayoría de los medios de comunicación de masas españoles, centrados más en el mundo de la farándula que en cualquier otra expresión artística.

Lo mejor del caso es que esos mismos medios, ahora pierden la chaveta semanas antes de que una película basada en un personaje de cómic llegue a las pantallas. En muchos de los casos, sus comentarios y artículos están llenos de errores, fruto de la improvisación y la falta de atención que todavía se le otorga al mundo gráfico.

Como suele ser costumbre, se quedan en la superficie y no es habitual que profundicen más allá, dado que su interés se queda en el titular, el nombre del actor y la recaudación. El resto, la información correcta y bien estructurada, la aportan las web especializadas y los blog de personas que sí saben de la materia y no hablan de cómic para rellenar espacio en la parrilla de programación.

Nueve años después de que este artículo se publicara, ya son 900 artículos los que he logrado que vean la luz, 500 de los cuales, aproximadamente, dedicados al mundo gráfico. Ha sido una labor desarrollada en diez medios de comunicación distintos, cuatro de los cuales ni siquiera existen ya.
Gracias a esta labor, los artículos y reseñas del principio se transformaron, a partir del año 2007 en seis monográficos –de entre 80/ 100 páginas- dedicados a dibujantes señalados del noveno arte y dos libros teóricos –entre 200/ 300 páginas- uno sobre la historia de un personaje de la editorial Marvel Comics y otro sobre una serie gráfica japonesa.


No obstante y a pesar de que este salto es una evolución lógica ante un trabajo realizado previamente, tengo claro que es poco probable que hubiese sucedido de no haber publicado este artículo en dos rotativos de la ciudad de Las Palmas, en los últimos meses del año 2001.
El artículo que viene a continuación es el mismo que se publicó hace nueve años salvo algunos cambios en cuanto a su estilo de redacción, con el fin de actualizarlo un poco. Sin embargo, en esencia, es el mismo que escribí y del cual me siento orgulloso, a pesar del tiempo y todo lo que ha pasado en estos últimos nueve años.


COMICS SOLIDARIOS

Según las leyes de la física “a toda acción le corresponde una reacción, igual o mayor a la primera”.
Ignoro si a los iluminados que perpetraron los atentados del 11 de septiembre les enseñaron estas simples nociones de física o si su fanatismo les eximió de tales conocimientos académicos. El caso es que, después de ese día, no sólo cambió el perfil de Manhatan, sino que también lo hizo nuestra percepción del mundo en el que vivimos, de manera drástica y para peor.

Tras el atentado, las respuestas fueron muchas y variadas, involucrando a todos los sectores de la sociedad norteamericana. Los primeros en responder fueron los ciudadanos de a pié, formando largas colas para donar sangre o prestándose como voluntarios para ayudar en las tareas de desescombro, reparto de comida, información a las familias y cuidado de los ancianos que vivían cerca de la Zona 0.
Después fue la comunidad sociocultural la que comenzó con sus llamadas de apoyo y solidaridad, logrando entre todos, una reacción clara y contundente: estaban dispuestos a ayudar en lo que hiciera falta.

De estos últimos, fueron los artistas de Hollywood y los grandes astros de la canción los primeros en proponer acciones con el fin de recaudar fondos para las familias de las víctimas, en especial, las de los policías, bomberos y personal sanitario de la ciudad de Nueva York, quienes murieron, en su mayoría, al intentar salvar a los supervivientes de los ataques. Desde los primeros momentos, el alcalde Rudolph Giulani, los reconoció como los verdaderos héroes de aquel martes negro. Y a partir de entonces, todos los esfuerzos se concentraron en ayudarles.

Estos esfuerzos han tenido una gran difusión por parte de los medios de comunicación, no sólo en sus fronteras -el primer tele maratón en su honor fue uno de los programas más vistos en la historia de la televisión- sino en el resto del mundo, ayudando a exportar esa “solidaridad patriótica” que tanto deseaba el pueblo americano.
Pero, y siempre aparece alguno, el mundo del cine y la música no ha sido el único que ha respondido a la llamada formulada por las autoridades. Otros sectores de la cultura también se han sumado a ella y no han tenido la más mínima repercusión en nuestros medios de comunicación.
Uno de esos sectores lo forman las grandes editoriales de cómics -Marvel, D.C., Image- y muchas de las pequeñas editoriales independientes quienes como, en otras ocasiones, han mostrado su compromiso ante el problema planteado.

Y digo que no es la primera vez, dado que el mundo del cómic ha demostrado sobradamente su solidaridad y apoyo en causas humanitarias y sociales.
Como ejemplos, baste citar el especial Heroes for Hope (1.985) realizado por los personajes estrellas de la época, los X-Men, con guión del patriarca mutante Chris Claremont. El especial se realizó con motivo de la campaña de ayuda por la hambruna que sufría Etiopía en aquellos momentos.
Ese mismo año, Spiderman compartió cabecera con Power pack, en apoyo del Comité Nacional para la Prevención del Abuso Infantil. El mismo Spidey protagonizó también un especial para UNICEF en 1.992. En la última década, las páginas de los cómics americanos incluyen campañas contra el uso de las drogas, el tabaco o fomentando el consumo de leche frente a los refrescos –algo que inexplicablemente no se hace en nuestro país.

Y si miramos hacia el viejo continente, Morris, el genial autor de Lucky Luke, también respondió a una llamada de la Organización Mundial de la Salud, retirando el cigarro de su inmortal creación.

Con estos antecedentes, las primeras reacciones por parte del mundo de fandom aparecieron en Internet, al día siguiente de los atentados. Fue de la mano del dibujante y actual editor en jefe de Marvel, Joe Quesada, quien propuso la idea de crear un cómic como homenaje a los héroes del 11 de septiembre. La idea se nos ocurrió al día siguiente, mientras volvíamos de donar sangre. Se me acercó uno de mis asistentes y me propuso realizar un homenaje –de la mano de los mayores creadores de superhéroes de mundo-a los auténticos héroes de nuestro país-.Así surgió Heroes un poster- book de 64 páginas a todo color bajo el lema, propuesto por Quesada, donde se reuniría el “Quién es Quién” del fandom americano. Quesada también declaró que el especial contaría con la colaboración, no sólo de los autores de la casa, sino de todos los que quisieran ayudar, aunque no trabajaran directamente con la editorial o no mantuvieran buenas relaciones con la Casa de las Ideas. Y no fue una exageración.

A la larga pléyade de artistas que se sumaron a la convocatoria respondieron nombres tan significativos -y que no ocultan su marcada animadversión hacia la editorial Marvel- como el guionista británico Alan Moore, autor de Watchmen o From Hell; y Todd McFarlane, creador de Spawn y uno de los propietarios de Image Comics.
McFarlane, quien dijo que no volvería a trabajar NUNCA MÁS para la Casa de las Ideas, se encargó de entintar un dibujo del propio Quesada, el que aparece un desolado bombero de la ciudad de Nueva York, el cual está acompañado de un texto del director cinematográfico y guionista Kevin Smith.

Al final, 75 autores han formado el elenco de Heroes, destacando, por destacar algunos, a Neal Adams, Neil Gaiman, Kurt Busiek, John Romita sr., y jr., Richard Corben, Stan Lee, Garth Ennis, Carlos Pacheco, Frank Miller, Alex Ross y una largaaaaaa lista de nombres del panorama comiquero internacional
Pero no sólo Marvel ha reaccionado.

D.C. Comics. la veterana competidora de Marvel, anunció dos números especiales titulados genéricamente 9/ 11: Artist Respond y que se publicarían en enero del año 2002. El mismo día del atentado, la web de DC Comics mostraba a Superman saludando a todos los HEROES fallecidos durante aquella mañana.
Enero del año 2002 también fue la fecha elegida por la independiente Alternative Comics para publicar al mercado su 9-11: Emergency Relief.
Entre tanto, la editorial Oni Press, propiedad del mencionado Kevin Smith, organizaba una subasta de originales y ejemplares firmados para aportar más fondos a la fundación creada a tal fin.
Por último, merece la pena reseñar algunas de las páginas especializadas en Internet, en especial Comixtreme y X-Men Unlimited, donde un desolado Henry McCoy, alias “La bestia” de los X-Men, aparece llorando sobre la imagen en llamas de las Torres Gemelas.

Mientras escribo estas líneas, ya ha llegado al mercado la primera edición de “Heroes” (de 100.000 ejemplares), obteniendo unas ventas buenas, pero no tanto como se esperaba. Las causas han sido varias, según el propio Quesada. Por un lado, los libreros no han tenido demasiado tiempo para realizar unos pedidos acordes con las expectativas generadas. Además, el anuncio por parte de la editorial de que se realizarán las ediciones necesarias para satisfacer a todos, ha ralentizado la demanda. La razón de esta última afirmación tiene que ver con que, en los anteriores casos citados, las tiradas de cada uno de los especiales eran únicas, destruyéndose las planchas nada más terminar la impresión. De todas formas, tal y como matizó Joe Quesada, Confiamos en llegar a 250.000, dentro de Estados Unidos, a la espera de las ventas internacionales. En esto Heroes es también novedad, dado que antes este tipo de propuestas eran, solamente, para el mercado americano.
Como podrán ver, estas acciones no tienen el mismo glamour de un concierto en el Madison Square Garden organizado por Sir Paul McCartney, pero creo que merecen un respeto y difusión similares.

Lo único que sí tuvo eco en los medios de nuestro país fue la retirada del trailer de Spiderman –una semana después de que se empezara a proyectar en los cines-, porque aparecían las Torres Gemelas. Se dijo que Sony era la responsable de tal decisión, olvidando que Marvel es la propietaria del personaje, y alguna cosa tuvo que decir.

La historia no es nueva. Para gran parte de nuestra sociedad, los cómics son y seguirán siendo una lectura para niños pequeños, adultos inmaduros o freaks (monstruosidad, en el más amplio sentido de la palabra) Además, no se leen, sólo se miran, olvidando de un plumazo el magnífico trabajo realizado por los grandes guionistas españoles y extranjeros.

La realidad es muy distinta. El cómic es, por méritos propios, el Noveno Arte y forma parte de la cultura del siglo XXI. Es, además, una herramienta muy útil para el iniciarse a la lectura, realidad que también han olvidado las nuevas campañas para el fomento de dicha actividad. De la enseñanza del alfabeto visual, disciplina olvidada en los planes de estudios españoles, ni siquiera comento nada.
La pregunta sería entonces ¿Algún día el cómic será tenido en cuenta como medio de expresión y difusión por parte de los gestores culturales, o continuará siendo un arte de segunda?Puesto que ignoro la respuesta, termino con las frases de promoción de “Heroes” recogidas en la web de Marvel Comics, mientras espero el momento de poder disfrutarlo en su totalidad, cual “freak” cualquiera, contento de serlo que se precie.

El cómic está poblado de multitud de seres con superpoderes. Pero el día 11 de septiembre, una gran cantidad de hombres y mujeres reales sorprendieron al mundo con sus increíbles actos de valentía.
Cuando otros corrían, ellos acudían al rescate.
Cuando otros pedían socorro, ellos ofrecían ayuda
Cuando otros gritaban, ellos respondían con tranquilidad y esperanza
Y, trágicamente, muchos de ellos murieron, pero su recuerdo vivirá para siempre entre nosotros.
No podían derribar muros, callar al huracán o volar como los pájaros
Pero ellos son y serán unos auténticos Héroes.


Heroes © Marvel Comics USA 2001

jueves, 28 de octubre de 2010

DANGER GIRLS: DELUXE EDITION

Andy Hartnell y J. Scott Campbell
Tomo de 276 páginas, color y B/N
Formato: Oversize
ISBN-10: 1600106218
ISBN.13: 978-1600106217
Precio: $50
Editorial: Idea & Design Works (IDW) Publishing


¿Qué pueden tener en común un grupo de agentes secretas, todas muy guapas, un malvado caudillo megalómano, un agente de la CIA pagado de si mismo, una genio de la informática y el hermano gemelo de Sean Connery?Pues, a simple vista, nada más que la desmadrada mente de un artista como Jeffery Scott Campbell –J. Scott Campbell-.
Campbell, juntando todos los elementos antes comentados, a lo que habría que sumar su endiablada capacidad para dibujar a las protagonistas femeninas de la historia, dio como resultado la serie gráfica Danger Girl.

La premisa de partida es muy simple; Deuce, un agente del MI-6, o un 007 cualquiera mientras disfruta de su retiro con ciertos alicientes, está al frente de un grupo de bellas y audaces operativas, capaces de hacer frente a las más arriesgadas aventuras.
Las integrantes del peligroso grupo son tres, Abbey Chase, Sydney Savage y Natalia Kassle.
Abbey Chase, una arqueóloga y consumada deportista es quien trata de combinar la peligrosidad de sus misiones con un cierto liderazgo del grupo.
Su aplomo suele chocar con la alocada australiana Sydney Savage, más acostumbrada a solucionar los problemas con su látigo que pensado una posible solución.
Savage, impetuosa como el cinematográfico Cocodrilo Dundee suele poner el punto y final donde Chase no se decide.
Junto a ellas está la fría y letal Natalia Kassle, quintaesencia del agente secreto de la guerra fría más gélida.
Kassle gusta de utilizar sus chichillos para terminar las conversaciones, de igual manera que recurre a su encanto femenino, tan peligroso o más que las mentadas armas blancas, para lograr los mismos resultados.
El grupo se cierra con la inteligente y despierta Silicon Valerie, la informática al cargo de la infraestructura necesaria para que las tres agentes logren sus propósitos. Valerie, siempre pegada a sus máquinas, fantasea con el día en el que Deuce le de permiso para convertirse en una verdadera Danger Girl, actuando como sus tres compañeras de grupo.

El sexo masculino está representado en las figuras de Johnny Barracuda -basado en el rostro del propio autor- y el agente secreto Zero. El primero representa buena parte de los tópicos varoniles, siempre presumiendo de aquello que más carece.
Aun así, el bueno de Johnny tiene momentos en los que ayuda a las Danger Girl a salir de alguno de los embrollos en los que éstas se ven inmersas.
Zero es la versión masculina de Kassler, frío, calculador, poco dado a los desvaríos estéticos de Barracuda, y con un aire que recuerda a ciertos personajes de los G.I:Joe.
Ambos representan dos caras de la misma moneda, aunque sus motivaciones los sitúen en el bando de los buenos.
En el lado de los malosos nos encontramos con personajes como Donavin Conrad, cierta pareja de gemelos y el Mayor Maxin, líder del siniestro grupo Neo-Axis.
Sólo queda desarrollar tramas llenas de acción, explosiones, dobles sentidos y algún toque de erotismo y tendremos un cómic tremendamente entretenido que seduce, tanto por su estética como por lo ameno y atrevido de la narración.

J. Scott Campbell pertenece a lo que ha terminado por conocer –siempre en tono peyorativo- como la “generación Image”, en donde la IMAGEN prima sobre sesudos planteamientos desarrollados en otras épocas.
En su caso particular, su trabajo llamó la atención de los lectores cuando, junto con Jim Lee y Brandon Choi, empezaron la publicación de Gen-13. La colección, una de las primera de la línea Cliffhanger, perteneciente a la editorial Wildstorm, se convirtió en todo un fenómeno de ventas, no sólo por su dibujos sino por el divertido desarrollo de sus personajes.
Campbell demostró su capacidad dibujando féminas, combinado los rasgos de las pin-ups de la antigüedad con rasgos más propios del manga y el anime nipón.
Tras aquello Campbell buscaba desarrollar una historia de espías, acción y aventuras tipo G.I.Joe -otra de las pasiones del autor- aunque, a ser posible, protagonizada por el sexo femenino. Y así nació Danger Girl.
Luego vendrían sus homenajes a los actores Sean Connery (Deude) Elizabeth Hurley (Sydney Savage) y Timothy Dalton (Donavin Conrad) aunque Campbell siempre ha comentado que dicho parecido se ha debido a la casualidad más que a otra cosa...

La publicación de la serie original, de ocho números, debió superar la lentitud del dibujante y sus continuos retrasos por la repleta agenda de Campbell, considerado uno de los mejores portadistas de la industria –especialmente retratando al vecino arácnido o los fornidos G.I.Joe- junto con artistas tan reconocidos como Adam Hughes.
De ahí que, al finalizarla, Campbell decidió delegar en otros artistas el trabajo de continuar con las andanzas de sus heroínas.
Desde entonces, las audaces agentes han protagonizado títulos como Hawaiian Puch, Viva las Danger, un encuentro con Batman y, en los primeros meses del año 2.006, una aventura a lomos de una rugiente Harley Davidson titulada Back in Black.
De todas ellas, sólo la última mantiene el espíritu desenfado e irreverente de la serie original. El resto termina por quedarse más en la anécdota que en llegar a desarrollar las aventuras del grupo creado por Campbell.
El encuentro con Batman, empieza bien pero no termina de cuajar, en parte por una narración un tanto precipitada, por querer contarlo todo en un solo número.
De todas maneras, se lo recomiendo a los amantes del murciélago de Gotham, atrapado entre las aguerridas agentes y la siempre seductora Catwoman.

Para los paladares más exigentes, DC publicó una magnífica versión de gran tamaño titulada Absolute Danger Girl donde, además de los ocho números de la colección, se pueden encontrar bocetos originales y un sin fin de curiosidades para todos aquellos seguidores del trabajo de Campbell.
Incluso existe una versión en tres dimensiones para quienes desean comprobar las esculturales curvas de las mencionadas protagonistas.
En septiembre de este año, la editorial IDW publicó Danger Girl: The Luxe Edition, una versión “remasterizada” de la versión Absolute, antes comentada, con nueva portada, más material inédito y mayor formato para poder disfrutar del talento de Campbell.

Su último trabajo como autor completo, titulado Wildsiderz llegó a las librerías especializadas entre finales del año 2.005 y principios del año 2006 y demostró la capacidad del dibujante para desarrollar historia llenas de acción y su tremenda lentitud a la hora de terminarlas. Por desgracia, la colección continúa parada desde hace cuatro años, tiempo en el que Campbell no ha parado de dibujar portada tras portada e ilustración tras ilustración.

Para todos aquellos que hemos disfrutado con el talento de J. Scott Campbell, lo deseable sería que el dibujante terminara de contarnos las peripecias de los protagonistas de Wildsiderz y, luego, retomara las aventuras de las intrépidas protagonistas de Danger Girl aunque, visto lo visto, habrá que esperar, y me temo que mucho.

Danger Girl © 2010 Jeffery Scott Campbell
Danger Girl De-luxe Edition © 2010 IDW Publishing

jueves, 14 de octubre de 2010

ECHO

Autor: Terry Moore
Colección: CÓMIC USA
Formato: Rústica
Tamaño: 15’3 x 22’9
Páginas: 224
Color: B/N
ISBN: 978-84-679-0167-2
PVP: 16,00€
Norma Editorial


Los detractores del género fantástico, que son muchos, suelen cargar las tintas en relación con los requiebros estilísticos que dicho género suele utilizar, en detrimento de las historias que cuentan.
Tal acusación es aplicable tanto a la literatura, escrita o gráfica, como a medios como el cine o la televisión.

Como suele ser habitual en este tipo de tautologías, tal explicación, además de simplista, no casa demasiado con la realidad. El género fantástico, como el resto de los géneros tiene sus luces y sombras. En algunos casos las historias que cuenta son apasionantes y, en otros, carentes de lógica e interés.
Los problemas llegan cuando se pretende colocar, en un estadio superior, a un género frente al resto, argumentando para ello tópicos que ya suenan a rancio y que en nada representan a obras tan válidas como ECHO, del escritor y dibujante norteamericano Terry Moore.

Terry Moore saltó a la fama por su serie Strangers in Paradise, sensacional retrato de una serie de personajes involucrados en la lucha diaria de vivir en el mundo actual. Moore, además, ofreció un retrato veraz y sincero de las mujeres, algo raramente visto en un medio en el que éstas aparecían en roles muy distantes de la realidad cotidiana. Helen Francine Peters, más conocida como Francine, y Katina Marie "Katchoo" Choovanski representan una sensacional radiografía del carácter y la forma de entender la vida que tienen las mujeres contemporáneas. A su lado, personajes como David Qin actúan como el contrapeso perfecto para todas la vicisitudes que deben pasar ambas féminas. Strangers in Paradise es, por añadidura, una radiografía de la sociedad de finales del siglo XX y principios del XXI, y una muestra más de la validez del noveno arte para contar historias, férreamente ancladas en el mundo real.

Tras finalizar la publicación de Strangers in Paradise –en junio del año 2007- Terry Moore anunció que se encontraba trabajando en otro proyecto, titulado ECHO, cuyo primer número vio la luz en marzo del año 2008 y que ahora presenta Norma Editorial en nuestro país.

ECHO es una historia con clara querencia hacia el género fantástico, en especial hacia las historias desarrolladas durante la década de los cincuenta, cuando el mundo vivía preso del “miedo nuclear”.

Julie Martin es víctima de un accidente en el que está implicado un sofisticado traje experimental. En este caso se trata de un traje líquido, diseñado para formar un vínculo simbiótico con el portador. El problema es que el Plutonio 21 es un material excelente para conducir sinapsis neuronales, pero es tremendamente radiactivo. Dicho traje explota en el aire y se convierte en una suerte de lluvia de bolas minerales, la cuales cubren el cuerpo de la sorprendida protagonista. Luego, estas bolas pegadas al cuerpo de Julie Martin, se agrupan para formar una especie de peto, el cual es imposible de remover.

Todo esto sucede en medio de un tomentoso divorcio y en un momento en el Martin trata de enderezar su vida. Al ver que su vida da un giro radical a causa del accidente, la protagonista acabará por aceptar la ayuda de Dillon Murphy, un Ranger del servicio de parques de los Estados Unidos de América, con un pasado militar y quien tampoco está en su mejor momento.

Como es lógico pensar, el gobierno mandará a uno de sus mejores agentes en pos de Julie Martin, una vez que se comprueba que ella estaba en el lugar del accidente. Se trata de la agente Ivy Raven, una fémina decidida y capaz en medio de un mundo mayoritariamente masculino y que, además, es madre de una niña.

Al igual que ocurriera en Strangers in Paradise, Terry Moore se las apaña para no perder, en ningún momento, la personalidad de todos y cada uno de los personajes de la historia –sobre todo los principales- sin importarle que la trama gire alrededor de una típica narración de ciencia ficción. Esto no es óbice para que, en algunos momentos, ECHO se acerque mucho a situaciones propios del cine gore, sobre todo por la aparición de un personaje amante de los excesos, en el más amplio sentido de la palabra.

No obstante, en ECHO lo que importan son los personajes y sus peripecias, algo que ya sucedía en Strangers in Paradise y de ahí el doble interés de esta propuesta, atractiva para los amantes del fantástico y para todos aquellos que disfruten con una buena historia, muy bien escrita y mejor dibujada, gracias al indiscutible talento de Terry Moore.

© 2008-2010 Terry Moore por el dibujo de la portada del tomo 1 de la colección española de Echo, imagen que se incluye en esta reseña a modo de complemento y como recurso informativo para el lector.
© 2010 Norma Editorial por la edición en español de la serie Echo. 

lunes, 4 de octubre de 2010

BRODY’S GHOST

Autor: Mark Crilley
Tomo formato manga, en blanco y negro
Páginas: 96, TPB
Editorial: Dark Horse
Precio: $6,99
ISBN-10: 1-59582-521-5
ISBN-13: 978-1-59582-521-6
www.darkhorse.com

La vida de Brody no puede ser más deprimente, vagando de un trabajo malo a otro peor y teniendo que recurrir a tocar en la calle para conseguir algún que otro ingreso extra. Para colmo de males, Brody todavía no se ha repuesto de su separación con Nicole, su novia hasta hace seis meses. En medio de tan dantesco escenario, Brody se fija en una chica que lo mira fijamente.

Tras un intenso juego de miradas entre uno y otro, Brody se da cuenta de que la chica en cuestión eh... eh.... no está, precisamente, viva, sino que se trata de un fantasma. Al principio, Brody piensa que se trata de una alucinación, pero cuando la fantasmagórica chica aparece de nuevo delante de sus ojos a Brody no le queda más remedio que admitir que está hablando con un fantasma.

Una vez aceptado un hecho tan singular como éste, Brody descubre que el fantasma en otro tiempo fue una chica llamada Talía, la cual murió de leucemia cinco años atrás. Su problema es que, si quiere entrar en el cielo, antes tiene que hacer algo excepcionalmente bueno. Y ha decidido encontrar al misterioso "Asesino del Céntimo", el cual lleva aterrorizando a la ciudad desde hace bastante tiempo. Para ello, necesita la ayuda de alguien que pueda ver a los fantasmas, y ése es Brody.

En teoría esto es así, aunque Brody está lejos de conocer todo su potencial, pues ver fantasmas también implica, a veces, más poderes. Por ello, Talía conducirá al desorientado joven hacia la presencia del sensei Kajemura, quien, tras cierto reparo, acepta entrenar al protagonista.

Esto es, de manera resumida, el argumento de Brody’s Ghost: Book One, primer tomo de la nueva obra del genial Mark Crilley, uno de los autores de mayor talento del mundo gráfico actual y, a la vez, uno de los creadores más desconocidos en nuestro país.

Crilley, con su estilo amerimanga, el cual cada vez domina más y mejor, nos lleva hasta una historia con claros tintes sobrenaturales en medio de un mundo futuro que recuerda poderosamente a algunas imágenes de Blade Runner.

El acierto de Crilley, como ya ocurriera en su anterior obra, la sensacional Miki Falls –historia gráfica que solamente se podrá ver en nuestro país si llega a la gran pantalla, como así está previsto- es presentarnos de una manera clara, directa y con multitud de matices a los dos personajes principales; es decir, a Brody y a Talía.

Lo mejor de todo es que, tras leer el primer tomo, a uno le quedan muchas ganas de comprarse el segundo, algo que, lamentablemente, no suele ocurrir a menudo con otras series lanzadas a bombo y platillo.

Agradezco a Elena Santana Guevara su ayuda para la redacción de esta reseña

Brody´s Ghost © Dark Horse Comics por la edición. 2010
Brody´s Ghost © Mark Crilley por el guión y el dibujo. 2010
La imagen de portada es propiedad de Dark Horse Comics y se utilizado para ilustrar esta reseña, sin querer vulnerar los derechos de reproducción de dicha editorial así como los derechos de autor © de Mark Crilley sobre su creación.

jueves, 30 de septiembre de 2010

LAS EXTRAORDINARIAS AVENTURAS DE ADÈLE BLANC-SEC 1

Autores: Jacques Tardi
Colección: TARDI
Formato: Cartoné
Páginas: 200
Color: Color
ISBN: 978-84-679-0149-8
PVP: 24,00€


Hace 29 años, quienes por aquel entonces ya éramos aficionados al cómic, descubrimos la primera entrega de la colección Cimoc Extra Color. En la portada de aquel número cero aparecía la imagen de una fémina, perseguida por un pterodáctilo, una criatura voladora de finales del periodo jurásico, la cual ocupó los cielos de nuestro planeta, hace 135.000.000 de años.

Tengo que confesar que, mi primera impresión no fue del todo buena, dado que el dibujo en sí no me llamó mucho la atención. No obstante, y dado que por aquel entonces ya era lector de la revista Cimoc, decidí darle una oportunidad.
Cuán no sería mi SORPRESA al descubrir un cómic realmente apasionante, protagonizado por una intrépida aventurera llamada Adèle Blanc-Sec, en el París de principios del siglo XX.

En aquella primera historia, Adèle y el monstruo, la protagonista se veía envuelta en una trama que mezclaba al ya mencionado pterodáctilo, con una serie de intrigas detectivescas y toda una pléyade de oscuros personajes.
Puede que el dibujo no fuera totalmente de mi agrado –una consideración que cambió con el paso del tiempo y los sucesivos álbumes leídos- pero no por ello se me pasó por alto la maestría del autor detrás de todo, el francés Jacques Tardi.

Después, llegaron las siguientes tres entregas: El demonio de la torre Eiffel; El sabio loco; y Momias enloquecidas (Cimoc Extra Color# 1, 2 y 4) y ya me quedó claro que Adèle Blanc-Sec era uno de esos personajes que permanecería siempre en mi memoria. Además, Jacques Tardi cada vez fue colocando el listón más alto y las aventuras de su personajes se tornaron del todo “extraordinarias”.

Gracias a las sucesivas lecturas y a los conocimientos adquiridos desde entonces fui consciente de que Jacques Tardi utilizó a su personaje y sus aventuras para criticar muchas facetas de la sociedad francesa contemporánea y, de paso, dejar en ridículo a la ENORME y muchas veces incapaz burocracia gala.
Tampoco es que el poder, simbolizado éste en el habitante del palacio del Elyseo –el presidente de la República Francesa- quedase muy bien parado, más bien todo lo contrario.
Sin embargo, la arrolladora personalidad del Adèle Blanc-Sec era una constante que impregnaba todas y cada una de las historias y eso, al fin y al cabo, era lo que importaba.

Ahora, con el estreno de la dinámica, irreverente y plástica versión cinematográfica del personaje, dirigida por el francés Luc Besson, la intrépida Adèle Blanc-Sec vuelve a estar de actualidad. Y lo está por partida doble, dado que Norma Editorial ha presentado una nueva edición de los álbumes originales –publicados en Francia, a partir de 1976- con la calidad y el cuidado que esta veterana editorial española suele poner en este tipo de productos.

Con esta nueva edición quienes no conocían las aventuras de la intrépida Adèle Blanc-Sec tienen una inmejorable oportunidad de hacerlo, aunque es bueno comentar una cosa, sobre todo si se ha descubierto al personaje gracias a la película. La adaptación cinematográfica, con guión de Luc Besson y el propio Jacques Tardi bebe, directamente, de sucesos que aparecen contados en los primeros álbumes dibujados por el artista francés. Sin embargo, en la película se dota a la protagonista de un sentido del humor, por ejemplo, del que no suele hacer gala en las historias gráficas.
En otros casos, el disparate y las situaciones imposibles, trazan una línea muy clara entre la aventura fílmica y las historias gráficas.

Lo mejor de todo es que ambas se pueden disfrutar muy bien, complementándose
entre sí, aunque la actriz protagonista de la película es MUCHÍSIMO más atractiva que se homónima gráfica.

Ah, y las aventuras de Adèle Blanc-Sec no se limitan a los cuatro álbumes citados, por lo que les recomiendo que estén atentos a las próximas novedades de Norma Editorial relacionadas con la obra de Jacques Tardi.

La imagen de portada que se utiliza para ilustrar esta reseña es propiedad de Norma Editorial. © Norma Editorial por la edición del año 2010.
Agradezco a Norma Editorial la cesión de la imagen de portada para poder adjuntarla a esta reseña.
La ilustración de la portada © Jacques Tardi 1976-2010-09-30
Adèle Blanc-Sec es una serie publicada en Francia por la editorial Casterman
.

lunes, 13 de septiembre de 2010

ENTREVISTA CON ERIC SHANOWER TRAS LOS PREMIOS EISNER 2010

Tal y como viene siendo habitual desde hace más de dos décadas, en la pasada edición de San Diego Comic Con se entregaron los premios Eisner, galardones de referencia a nivel mundial para el mundo del cómic.
En la edición del presente año 2010, una de las obras más galardonadas fue la adaptación gráfica de la primera de las historias de Frank L. Baum, The Wonderful Wizard of Oz, según el guión de Eric Shanower y dibujo de Skottie Young.

Gracias a la gentileza del galardonado guionista, hemos podido conocer sus impresiones y saber algo más acerca del premio y de The Wonderful Wizard of Oz, publicada en Estados Unidos de América por Marvel Comics.

¿Cuál fue su primera reacción al recibir el premio Eisner?

The Wonderful Wizard of Oz estaba nominado en dos categorías de los premios Will Eisner 2010, en la categoría de Mejor Obra Infantil y Mejor Serie Limitada o Mejor Arco Argumental. A mi modo de ver, creía que teníamos posibilidades de ganar en la primera categoría y, en cuanto a la otra, lo teníamos bastante crudo.

Yo estaba esperando en una larga cola para tomarme algo en el bar cuando empezó la ceremonia de entrega de premios. El primer premio que se anunció fue el de la categoría Mejor Obra Infantil.

Si hubieran anunciado el ganador cuando aún estaba en la cola, podría haber salido fácilmente de la misma para ir a recibir el premio. Si el barman hubiera sido más rápido, podría haber cogido las bebidas y hubiera vuelto a la mesa. Sin embargo, el barman estaba poniéndome las bebidas justo en el momento en que se anunciaban las obras nominadas, por lo que, cuando se supo que The Wonderful Wizard of Oz era el ganador, yo estaba demasiado ocupado recibiendo el cambio de lo que había pagado, y luego dejando las bebidas en la mesa, para luego salir corriendo con Skottie Young a recibir el premio.

Así que, a decir verdad, no sé ni qué reacción tuve. Luego, pensando en ello, me he dado cuenta de lo gracioso que resultó el hecho de que estaba en el bar justo en el momento equivocado.
Debo decir que acepté el premio de muy buen grado.


El premio de la última categoría de la ceremonia fue Mejor Serie Limitada o Mejor Arco Argumental. Había sido un día muy, muy largo y estaba muy cansado, dado que ya había estado dos días en San Diego Comic Con. Es agotador.

Una vez que se anunciaron las obras nominadas de esa categoría, ni siquiera me acordaba de que The Wonderful Wizard of Oz era una de las nominadas. Ni Skottie ni yo pensábamos que The Wonderful Wizard of Oz podría ganar, por lo que, cuando se dijo que era la obra ganadora, me quedé anonadado. Fue genial recibir el premio, pero aún no sé cómo ganó The Wonderful Wizard of Oz, pues la competición era durísima. Creo que consideraron que Skottie y yo hicimos un buen trabajo, y estoy muy agradecido por ello.

¿El recibir varios premios Eisner implica que va a adaptar la serie completa de los libros de Oz, escritos por Baum, a cómic?

Skottie y yo ya hemos adaptado el segundo libro de la serie, The Marvelous Land of Oz, para Marvel Comics y estoy trabajando en la adaptación del tercer libro de la serie, Ozma of Oz. Skottie será el dibujante de Ozma of Oz y el primer número está previsto para noviembre de 2010.

¿Ha recibido algún tipo de ideas o sugerencias de parte de Marvel Comics para trabajar con Skottie Young en otro proyecto?

No. Creo que Skottie y yo hacemos un gran equipo para trabajar en estas series de Oz. No sé si trabajaríamos igual de bien en un proyecto diferente. Lo que sí que he recibido son ofertas por parte de editores de Marvel Comics para trabajar en otros proyectos, pero con otros dibujantes. Hasta la fecha no hay nada concreto. Además, tampoco es que yo tenga mucho tiempo libro para un proyecto grande, dado que Age of Bronze, mi comic basado en la Guerra de Troya, me mantiene muy, pero que muy ocupado.

¿Qué es lo que, en su opinión, hace que los libros de la serie Oz, de Baum, sigan siendo tan atractivos para los lectores de hoy en día?

No creo que haya una respuesta exacta al por qué siguen siendo tan atractivos. Creo que hay tantas respuestas como lectores. Si tuviera que decidirme por alguna, diría que el hecho de que el personaje principal de las historias de Oz –un niño- termine asumiendo el rol de líder de un grupo de personajes, principalmente adultos, resulta atractivo para lectores jóvenes. Los libros de Oz, además, están llenos de personajes ingeniosos, aventuras excitantes y humor, por lo que atraen a mucha gente.

The Wonderful Wizard of Oz, en especial, parece que tiene relevancia para muchos lectores, dado que hay mucha gente que intenta encontrar un significado profundo a la historia, intentan encontrar el secreto que L.Frank Baum escribió en ella. Baum, por supuesto, lo que escribió es una historia que gustara a los niños, por lo esas teoría de lo que “realmente significa” es nada más que una sarta de patrañas. Sin embargo, el simple hecho de que existen indica el poder que tiene la historia para cautivar a los lectores.

¿Qué le parece la edición Oversize de The Wonderful Wizard of Oz, publicada por Marvel Comics?

Me gusta mucho. Me siento muy afortunado de poder trabajar con Skottie Young Jean-Francois Beaulieu, y con todos los demás colaboradores de los comics de Oz de Marvel Comics.

Agradezco a Eric Shanower las facilidades dadas para realizar esta entrevista

The Wonderful Wizard of Oz © and TM Frank L. Baum 2010
La portada del segundo número de la serie limitada The Wonderful Wizard of Oz © and TM Marvel Comics por la edición y © Skottie Young por el dibujo. 2010


martes, 31 de agosto de 2010

VAYA IDEAS TIENE UNO

En el año 2002, se me ocurrió la peregrina idea de escribir un artículo titulado “Una biblioteca de cómics escondida en una gran ciudad”, el cual se publicó en el ya desaparecido periódico universitario MC2.

Y digo que fue una idea peregrina por varias razones. Primero, porque a los responsables del organismo público del cual dependía la mencionada biblioteca de cómic les traía al pairo su misma existencia. Con esto no quiero decir que al personal que allí trabajaba, por lo menos a una parte de ellos, no le importara. De no ser por ellos, nunca se hubiera podido completar y/ o reorganizar el fondo que dicha biblioteca disponía, el cual llevaba muchos años sin ser, siquiera, revisado.

Segundo, porque los supuestos “defensores del cómics” tampoco habían sido capaces-salvo honrosas excepciones- de reparar en aquellas dos estanterías llenas, principalmente, de los grandes clásicos del noveno arte. Es más, muchos acudieron para ponerle faltas al fondo comiquero y no para tratar de disfrutar de lo que allí se podía encontrar.

Tercero y último, porque seguían vigentes todos los tópicos relacionados con los cómics, especialmente aquel que dice que “los cómics son una lectura para niños”. Por tanto, no es de extrañar que, en aquellos años, le encargaran a CUALQUIERA el que diera un curso sobre la historia del noveno arte, sin tener los conocimientos más elementales. O peor, que dichos indocumentados en la materia recurrieran a documentación obsoleta y/ o pretendiendo fagocitar el material ajeno, sin cortase lo más mínimo.

Sin embargo, quienes manejaban los dineros de entonces les preocupaba más gastarse los presupuestos en “fuegos de artificio publicitarios” que en tener una buena red de bibliotecas.

El resultado final fue que aquel artículo -y la biblioteca a la que hacía referencia- han seguido casi tan ignorados como antaño, sobre todo, porque las cosas, lejos de mejorar, presentan algunos síntomas de empeoramiento.

Y esto no es algo que solamente se pueda aplicar a nuestro país. En los últimos días, se ha comentado, en especial por parte de periódicos y/ o medios de ideología… conservadora -digámoslo así, por ser correctos- un estudio que dice que los héroes de cómics transmiten muy malos referentes para los niños. El estudio, basado principalmente en las adaptaciones cinematográficas más contemporáneas –Iron Man y las dos películas de Batman, dirigidas por Christopher Nolan- hace hincapié en que los superhéroes actuales no dan buen ejemplo, mientras que los héroes de antaño sí.

Para la responsable del estudio, los héroes actuales son “cínicos, machistas, no dudan en utilizar a cualquiera que se cruza en su camino –principalmente mujeres- e incluso están motivados más por la venganza que por lograr que las cosas marchen mejor”. “Antes, los héroes eran más cordiales, luchaban por el bien común, eran ciudadanos modelos y tenían problemas de verdad”.

Si me detengo en este estudio, en primer lugar debo decir que la investigadora mezcla diferentes momentos históricos, los cuales no se desarrollaron de una forma conjunta. Durante la edad de oro –finales de los años treinta hasta principios de los años cincuenta- los héroes destilaban la misma inocencia que la sociedad en la que vivían, sociedad, la cual estaba saliendo de la gran crisis del año 1929 para, a reglón seguido, meterse de lleno en la Segunda Guerra Mundial.

Aquellos fueron los años de Superman; Batman y Robin; Namor; la primera Antorcha Humana; el Capitán América y Bucky; o la princesa de las amazonas, Wonder Woman. Todos estos héroes, nada más estallar la contienda, primero en Europa y después en el resto del mundo, se enrolaron en las fuerzas armadas, dispuestos a derrotar al Reich de los mil años pregonado por Hitler.

Junto a ellos, personajes como Flash Gordon; Jungle Jim; Dick Tracy; o el GENIAL The Spirit, del maestro Will Eisner, también encontraron su lugar en aquellos convulsos años.

Luego llegó la guerra fría, la deleznable “caza de brujas” y el colorido y la alegría de los cómics de antaño cambió de tono y se transformó en la crítica social gráfica de la editorial EC. Ésta fue luego cercenada por el nauseabundo “Comic Code”, impuesto por el rancio conservadorismo que persiguió el mundo durante aquellos años.

Sin embargo, no sería hasta los años sesenta, de la mano de Stan “The Man” Lee, cuando los héroes empezaron a vivir en un mundo real, con problemas de verdad. “Superhéroes con súper-problemas” fue la enseña que convirtió a la editorial Marvel en uno de los nombres de referencia del noveno arte.

Y, en aquellos años, todavía condicionados por el Comic Code, Lee ya se atrevió a denunciar temas tan peliagudos como el consumo de drogas por parte de la juventud americana de los años sesenta. El tema estaba prohibido por el Comic Code, pero Lee se saltó la prohibición y publicó una de las historias más impactantes de cuantas había vivido Spider-man, sobre todo porque lo que allí se contaba no era ningún invento.

Podría seguir poniendo ejemplos y más ejemplos, pero la realidad del mencionado estudio es que olvida un detalle muy importante, el cual deslegitima buena parte de sus conclusiones; es decir, los cómics ya no son un producto pensado exclusivamente para niños y adolescentes. Es más, cada día hay más series pensadas para un público adulto, tanto en el mercado americano, como el mercado francés y japonés.

Lo mismo ocurre con las adaptaciones de Batman, Iron Man y con otras muchas adaptaciones de personajes gráficos a la gran pantalla. NO ESTÁN PENSADAS PARA NIÑOS, por mucho que cuatro ejecutivos ignorantes no sean capaces de darse cuenta.

Por tanto, extrañarse de que Batman/ Bruce Wayne, un niño que vio morir a sus padres delante suya, esté movido por el afán de venganza, no debería extrañar a nadie.
Iron Man/ Tony Stark es un genio egocéntrico, que ha tenido serios problemas con el alcohol, y que siempre, o casi, trata mal a las personas que le rodean, dado su enorme ego.
Y, si quieren, voy más lejos. Diana de Themyscira/ Wonder Woman le rompió el cuello a un bastardo como lo era Maxwell Lord en las páginas de la miniserie The Omac Project, para asombro de propios y extraños.

El mundo del noveno arte cambió su discurso tras la publicación, en los años ochenta, de títulos capitales como lo son Watchmen; The Dark Knight Return; V for Vendetta; o Born Again. Por todo ello, quienes hacen este tipo de estudios deberían tener algunas cosas más presentes y no emitir juicios de una forma tan sesgada.

Al final, se me viene a la cabeza el parcial, incorrecto y mediocre libro del psicólogo Fredric Wertham “La seducción del inocente”, mutado en una especie de evangelio por quienes, durante la “caza de brujas”, quisieron volcar todos los males de la juventud americana en la lectura de cómics.

El libro de Wertham era un desastroso compendio de inexactitudes, la cuales olvidaban datos tan importantes como el ambiente sociocultural de los individuos que formaron parte de su estudio, así como la implicación de las familias para con aquellos chicos.

Este último punto, la implicación de los padres en las lecturas de los hijos –lo que no es sinónimo de censura, ni mucho menos- es una de las grandes asignatura que tiene pendiente nuestra sociedad contemporánea. Y si nos ceñimos a la sociedad española española, volcada más en el esperpento televisivo que en fomentar la lectura, la situación es peor, mucho peor.

Lo que queda claro es que resulta mucho más sencillo buscar “falsos” culpables antes que aceptar la realidad de las cosas y poner soluciones. Y hay problemas MUCHO más graves que los relacionados con la influencia que los cómics puedan tener en la formación de los más pequeños de la casa.

Una aclaración. Si me preguntan con qué derecho descalifico estos estudios, se los diré. Llevo los últimos quince años dedicado al estudio del noveno arte, nueve de ellos escribiendo reseñas sobre cómics y los últimos seis me los he pasado escribiendo libros teóricos sobre personajes gráficos, dibujantes, escritores y sobre la propia historia del noveno arte.

The Walkig Dead © and TM 2003-2010 Robert Kirkman por el guión y Tony Moore por el dibujo.
The Waliking Dead es una publicación de Image Comics USA y sus derechos pertenecen al creador de dicha serie © and TM 2010 Robert Kirkman.

viernes, 20 de agosto de 2010

SPAWN: UN DEMONIO BICENTENARIO

Siendo adolescente, desde mediados de los años 70 hasta el final de los mismos, me interesaban muchísimo los deportes, y muy en especial el béisbol. Leía cómics de vez en cuando, eso es verdad, pero no empecé a coleccionar cómics hasta que no tuve los 16 años de edad.
Y fue por esa época que las primeras ideas de Spawn empezaron a tomar forma en mi cabeza. Creo que tendría los 17 años de edad cuando empecé a crear mis propios personajes de cómic, a diseñar sus vestimentas y a apuntar pequeñas notas, acerca de sus personalidades y poderes.
Si no recuerdo mal, creo que diseñé unos veinte personajes de cómic durante mi etapa estudiantil -en el instituto y en la universidad- y uno de ellos era un tipo llamado “Spawn”.
Con la perspectiva de los años, puedo decir que la vestimenta original de ese personaje era, en esencia, la misma de hoy en día, a excepción de los pinchos y las cadenas.


Con estas palabras de Todd McFarlane, recogidas en el número especial Image Comics Hardcover vol 1, el autor explicaba el nacimiento de Spawn. Este tomo, pensado originalmente para celebrar el décimo aniversario de la editorial en el año 2002, fue, sin embargo, publicado tres años después.

Tuvieron que pasar dos décadas hasta que McFarlane, lejos de las imposiciones editoriales de Marvel Comics, decidiera retomar la idea de juventud para transformarla en una de las cabeceras con las que Image Comics se presentó al gran público, en 1992.

Si las cosas hubieran salido como se esperaba, el número doscientos de Spawn tendría que estar ya en las librerías especializadas. Y eso que Todd McFarlane es uno de los pocos autores de Image que puede presumir de ser puntual a la hora de publicar la serie del espectro demoniaco. No obstante, una serie de circunstancias, en especial la acumulación de proyectos editoriales después de estar varios años dedicado a otras cuestiones, han dado como resultado un parón en la serie de cuatro meses.

Por lo menos, en marzo del presente año 2010, se ha terminado de publicar el arco argumental End Game (Spawn# 185-196) el cual ha supuesto el regreso de McFarlane a la colección con la que debutó en Image Comics. Eso sí, ahora McFarlane trabaja en labores de escritor, dibujante, entintador, portadista y editor. Casi nada.

Paralelamente, Spawn y su creador han formado parte del macro-evento editorial Image United, excusa para reunir a todos los miembros fundadores de la editorial, salvo Jim Lee. Éste ha sido sustituido por el guionista Robert Kirkman, primer creador que pasa a formar parte de la columna vertebral de Image Comics sin ser fundador de la editorial.

Para que no faltara de nada, Todd McFarlane, además, se ha embarcado en otra serie, Haunt, junto al ya mencionado Robert Kirkman, los dibujantes Greg Capullo y Ryan Ottley, y el colorista Francisco Plasencia –colaborador, éste, junto con Ryan Ottley en la serie Invencible, escrita por Kirkman.

Con tanto compromiso tampoco debería extrañar que la regularidad editorial ser vea afectada, sobre todo, porque Todd McFarlane es de los que le gusta aprovechar el tiempo y, mientras ha estado implicado en el mundo gráfico, no ha dejado de lado divisiones como McFarlane Toys.
La empresa ha presentado –tras dos años únicamente dedicados a producir figuras relacionadas con las ligas profesionales de la NHL, NFL y la NBA y el video juego Halo- una colección basada en la película Prince of Persia: the forgotten sands, que se estrenará durante el verano de este año.

En estos instantes, a la espera del doscientos cumpleaños de Spawn, éste es un buen momento para mirar atrás y comentar algunas de las cosas que han pasado en la serie que tanto tiempo atrás ideara Todd McFarlane.

Lo primero que habría que señalar es la larga etapa del guionista británico David Hine, posterior a la publicación del Spawn# 150 y la cual duró hasta el número 184. Hine es, junto con Brian Haberlin, el guionista que más tiempo ha estado a cargo de los guiones del personaje. Haberlin guionizó más números (Spawn# 71-150) pero, en muchos casos, compartió el cargo con el propio McFarlane.

Hine, conocido por sus trabajos para Marvel Comics –District-X; X-Men: The 198; Civil War X-Men, Daredevil Redemption y Spider-man Noir, junto con Fabrice Sapolsky- combinó la imaginería propia del personaje con su clara querencia por las series publicadas por la editorial EC Comics en los años cincuenta.

Hine recogió el testigo de las tramas contadas antes del número 150, en especial la relación entre la joven Carrie Ann -más conocida como Nyx- Lord Mammon y Al Simmons/ Spawn.
Nyx fue quien, en el arco argumental Hellbound (Spawn# 139-141) se apoderó del traje y los poderes de la oscuridad de Spawn y, tras cerrar un pacto con el demonio NZzezhead, logró acceder hasta el octavo nivel del infierno para rescatar a su amiga Thea, un alma perdida en el averno. Nyx se convertirá en un personaje recurrente, a partir del número 169, titulado Voodoo Child y en los sucesos que vendrán a continuación.

Antes de que esto suceda, Hine se traerá de vuelta a otros personajes como el depravado asesino de niños Billy Kincaid, los detectives Sam & Twitch, Man of miracles, o el matrimonio Wanda y Terry Fitzgerald, acompañados de su hija Cyan y dos gemelos realmente maléficos.
Todos estos personajes son algunos de los peones necesarios para componer el Armagedón –o Día del Juicio final- y vapulear al mundo de los vivos, en medio de una guerra entre el cielo y el infierno imaginada por el escritor inglés.

El número en el que Hine debuta como guionista, titulado The Promise -con dibujo de Philip Tan- es, enteramente, una historia gráfica con el look y la mala baba de las publicadas en los años cincuenta por Al Feldstein y Harvey Kurtzman en títulos como Tales from the Crypt o The Haunt of fear,con un final a la altura de las circunstancias.

Puede que el dibujo de Tan, demasiado condicionado por una paleta de colores mal definidos y por excesivas masas de negros en el entintado no termine de lucir lo que debería. Es más, en algunos momentos falta definición en los personajes, perjudicados éstos por el peso de los colores fríos, en detrimento del resto. No obstante, el trabajo del dibujante va mejorando y en los momentos más álgidos de la acción, su trabajo merece la pena.
Cierto es que sus lápices lucen más dibujando personajes humanos, tales como Kumiko y su abuelo Hiroshi, azote de los zombis que están invadiendo la Tierra, que con los dementes y ciertamente grotesco gemelos Katie y Jake. Si su intención era que no lográramos tener ninguna sintonía con ellos, bien que lo logra.

Otros personajes como la no menos beligerante Zera, reina de los serafines, o The Mother –La Madre Naturaleza en su versión humanizada- tampoco desmerecen lo más mínimo sometidos, todos, a los vaivenes del guionista y su afán por plasmar el fin de mundo de la forma más detallada posible.

El número 164 es muy ilustrativo, porque nos sirve no solamente para conocer el destino del mundo, ahora bajo los designios de Spawn, sino para conocer la verdadera historia de Al Simmons y los malos tratos a los que sometió a su esposa, Wanda Blake. En las últimas páginas, en un mundo libre de la eterna batalla entre el cielo y el infierno, Simmons/ Spawn debe enfrentarse a la dura y solitaria realidad Los callejones están desiertos. Incluso los sin techo tienen mejores lugares en los que estar. Nadie le necesita. No le necesitan más. Él, Al Simmons, el hombre que salvó al mundo, pero no puedo salvarse a sí mismo.

El número 165, Samurai Spawn -antes de la llegada de Brian Haberlin como dibujante de la serie regular- es una especie de interludio protagonizado por uno de los personajes más atractivos, visualmente hablando, de cuantos han aparecido en la colección; es decir, el Spawn de la época de los samuráis. Con Haberlin en el rol de dibujante, Hine empieza a descubrirnos pequeños detalles que demuestran que el mundo no es el lugar tranquilo que Spawn piensa que es.

Todo comienza con unos extraños crímenes, en un edificio de apartamentos. Los primeros en notar que las cosas no marchan como deben son nuestros dos detectives preferidos, Sam & Twitch. Como no podría ser de otra manera, el inefable Clown está detrás de todo, aunque Lord Mammon tampoco está muy lejos del escenario.

Hine nos contará varios episodios de la vida de Al Simmons, desconocidos antes entonces, junto con el regreso de Nyx, empeñada en ayudar a Spawn en su camino hacia una redención que se muestra muy esquiva. A tale of three brothers es la excusa del escritor para contarnos que Al Simmons tenía dos hermanos, Richard y Marc, y que ellos y su madre se relacionaron con Mr. Malefic –una reencarnación de Lord Mammon- aprovechando las largas ausencias del padre de familia Simmons. El pasado y presente de los hermanos y su madre servirá para que Hine nos narre que el futuro de Al, en su rol de Hellspawn al servicio de Malebolgia, se empezó a fraguar cuando el joven tenía tan sólo 19 años.

La historia de los tres hermanos Simmons, uno de ellos psicólogo enrolado en el FBI y otro sacerdote –el elemento religioso siempre termina por estar presente- entronca con Gunslinger Spawn. En ella se cuenta que un antepasado de Al Simmons, Henry Simmons, un soldado “Búfalo” del ejército de los Estados Unidos, a punto estuvo de cerrar un pacto con Malebolgia y, luego, conoció el poder de un Hellspawn en la tierra de los mortales. La historia, que transcurre en 1881, está dibujada por Bing Cansino y Geirrod Van Dyke, con la colaboración de Greg Capullo, y su estilo está cercano al óleo pictórico, diferenciándose del look habitual de la colección.

Tras enterarnos de que Henry Simmons escribió un diario en el que contaba sus experiencias, conocemos a un vampiro primigenio, un Vrykolakas, enviado por Lord Mammon para poseer a Spawn.

Spawn# 179 War is hell, dibujado por Mike Mayhew, es otro homenaje a las colecciones de EC Comics, en este caso, al trabajo de Harvey Kurtzman al frente de la serie Two-Fisted tales. A la vez, también, es otro de los recursos de Hine para que conozcamos el pasado de Wanda Blake, nieta de uno de los personajes que aparecen en dicho número.

En julio del año 2008, Todd McFarlane regresó a la serie, compartiendo las labores de guionista con Hine, en los cuatro últimos números del segundo.

Solamente nos queda por saber el destino del hijo no nacido de Wanda y Al, supuestamente fallecido por los maltratos del segundo. El bebé, una niña, secuestrada por Lord Mammon, se ha convertido en Morana, una sierva del demonio que quiere poseer el traje de Spawn, tal como ya lograra Nyx unos cuantos números atrás.
La última en aparecer será Cyan, quien terminará por desequilibrar la balanza a favor de Spawn y en detrimento de los deseos de Lord Mammon.

Una vez que todo termina, vemos quién ha sido la persona que se ha estado comportando como la narradora de todo lo que sucede, por sorprendente que nos pueda parecer.
Para Al Simmons/ Spawn, aquel final es, de nuevo, un punto y seguido en su vano afán por encontrar la redención, algo que le llevará a tomar una drástica decisión.

Haberlin en su triple papel de editor/ dibujante y entintador resuelve la papeleta de plasmar a cada uno de los personajes con mejor definición que Tan, pero sin encontrar una paleta de colores que ayude al resultado final. Por un lado se han solucionado algunos de los problemas inherentes a las masas de negros y la definición de personajes y ambientes. Sin embargo, los colores lucen, en muchas ocasiones, muy planos y sin ningún tipo de volumen, lo cual no ayuda a resaltar los lápices de Haberlin.
Estos problemas no debieron pasar desapercibidos a Todd McFarlane, dado que la etapa siguiente a Hine y Haberlin dos de las cosas que han mejorado de forma manifiesta han sido el color y el entintado.

Octubre del 2008 es la fecha escogida para que Todd McFarlane, Brian Holguin y Whilce Portacio se hagan cargo de la serie, queriendo marcar un cambio de ritmo en la colección.
Lo mejor de todo, además de solucionar los ya mencionados problemas del color y el entintado –ahora en manos del propio McFarlane- es el regreso a Image de unos de sus miembros fundadores, el nunca suficientemente reconocido Whilce Portacio.

Para el dibujante de origen filipino, hacerse cargo de los lápices de la serie ha demostrado ser una magnífica oportunidad para que todos aquellos que no lo conocían y/o lo tenían olvidado, descubrieran su enorme calidad.
Sus personajes, sobre todo el nuevo Spawn, están muy bien resueltos, magníficamente acabados e inmersos en unos escenarios llenos de pequeños detalles, algo que ayuda a dar realismo a las tramas. Además, su Spawn es más orgánico sin tener que recurrir, por lo menos en los primeros números del arco argumental End Game, al artificio de las cadenas y la majestuosa capa. Esto se debe, en parte, a que el nuevo receptor del traje debe aprender cómo funciona su segunda piel y el traje no muestra todo su enorme potencial.

No obstante, para Portacio lo importante es jugar con el negro, claro reflejo de la oscuridad que posee al humano Jim Downing cuando el traje toma las riendas de la situación y salpicarlo de manchas de color, en especial el verde de los ojos.
El resto de los personajes tampoco desmerecen el trabajo de Portacio, sobre todo Sara, la enfermera que se convertirá en el nexo de unión con la realidad de Downing. Otros personajes secundarios, tales como el periodista Marc Rosen, el capo de la droga Nortego o los detectives, Sam & Twitch tampoco se quedan atrás.

En cuanto a la historia, McFarlane y Holguin, tras “acabar” con Al Simmons, tejen una intriga propia de las películas de espías, con un enigmático “Paciente 47”, unos siniestros experimentos científicos, un cartel de la droga, las investigaciones de un reportero novato y los delirios de un Clown dispuesto a fundar The Unholy Trinity, en contraposición a la sagrada trilogía católica –padre, hijo y espíritu santo-.
La última página de Spawn# 188 sirve como punto de partida para el nuevo Spawn 0:0:0:1.

En los siguientes números, el equipo creativo nos obsequia con algunos retazos del pasado. Por un lado Wanda aparece para reencontrarse con Jim Downing, con quien ya se cruzó en Spawn# 3, cuando Al Simmons cambió su apariencia física para visitar a su esposa. Después aparece Freak, demente de los callejones con quien Spawn se cruzó en el número 37. Y por último, quien no podía faltar, la demencia de Clown. Éste no duda en arrancarle, de cuajo, las alas a un ángel, después de que el nuevo Spawn dejara a este último, literalmente, clavado en la pared.

Portacio demuestra que sabe estar a la altura y McFarlane y Holguin, que el anunciado cambio en el timón va en serio.

Tras un número dibujado por Capullo, el cual chirria un tanto frente a la sobriedad y cierto minimalismo desarrollado por Portacio, los dos últimos números de End Game son un claro regreso al pasado, con espectaculares splash-pages, pero sin perder la sobriedad en los colores y la definición de las tintas, mezcladas con el regreso de un Spawn en plena forma. Buen ejemplo de ello son las18 viñetas que forman las páginas 17 y 18 de Spawn# 195. En ellas vemos, de una forma muy clara, la capacidad de Portacio para plasmar la manera de actuar que tiene el personaje, la cual termina, dos páginas después, con otras dos espectaculares splash-pages.

Con la justicia de Spawn termina el penúltimo capítulo de End Game, dejando para la siguiente entrega la respuesta a varias de las preguntas que atormentan a Dowing y el ver cómo Clown se convierte en el maestro de ceremonias para el nuevo Spawn.

Mientras ocurría todo esto, Todd McFarlane y Robert Kirkman se descolgaban, en las páginas del segundo número de Image United, con la revelación de que la amenaza que se cierne sobre los principales personajes del universo de la editorial –salvo los Wildcats de Jim Lee y los Wetwork de Whilce Portacio, cuyos derechos pertenecen al sello WildStorm- está directamente relacionada con Spawn. Para ser más exactos, la amenaza es el llamado Omega Spawn, quien es, nada menos que Al Simmons, deseoso de poseer, además del averno, el mundo de los vivos.

Tal y como es lícito pensar, héroes de la talla de Shadowhawk, Savage Dragon, la detective Zara Pezzini, Fortress, los súpergrupos Youngblood y Cyberforce, o los Freak Force no se lo pondrán fácil y, por lo tanto, la acción está asegurada.
Y mientras sucedían todos estos cambios en el universo del demoniaco personaje, Todd McFarlane se apuntaba al reto, junto con Robert Kirkman y los dibujantes Greg Capullo y Ryan Ottley, de crear un nuevo personaje, en un tiempo en el que la palabra crisis todavía forma parte del vocabulario habitual.

Haunt, cuyo primer número llegó al mercado en octubre del año 2009, está protagonizada por dos hermanos, Daniel y Kurt Kilgore. Uno es sacerdote de profesión, aunque con aguda crisis de fe. Su tiempo libre lo invierte en visitar a una prostituta a la que paga con lo que roba de la colecta de la iglesia. Su hermano, con el que mantiene una tensa relación a causa de una mujer, es un mercenario al servicio del gobierno, especializado en misiones de alto riesgo. Lo malo es que, a pesar de su trabajo, Kurt todavía posee buena parte de la ética que su hermano Daniel tiempo atrás perdió, algo que acabará con su vida.

Sin casi tiempo para asimilar la pérdida de Kurt, Daniel verá que su propio cuerpo y su consciencia es poseída por un ser llamado Haunt, una especie de demonio vengativo con cualidades de simbionte y prácticamente inmune a las balas.
Al principio, dicho ser aparece cuando hay un peligro cerca, pero, con el paso del tiempo, Haunt aparece obedeciendo la voluntad de Daniel, en cierta forma condicionado por Kurt.

La historia desarrollada por McFarlane y Kirkman, salpicada por los tópicos propios del cine de espías, con misteriosos personajes, mega-corporaciones y un científico chiflado para que no falte de nada, no es excesivamente novedosa. En lo que el dúo McFarlane-Kirkman acierta es en centralizar toda la acción en un personaje como el padre Daniel, lleno de grandes contradicciones y un pasado que siempre termina por aflorar.

Haunt es una historia en la que los personajes buscan el perdón y la redención para sus pecados, antes de que sea demasiado tarde. Es una historia en la que, tanto Daniel como Kurt, intentan atar los cabos sueltos de sus respectivas existencias y, de paso, recuperar el tiempo perdido.

Tal y como suele ser habitual, el trabajo de Robert Kirkman mantiene el buen nivel al que nos tiene ya acostumbrados. En cuanto a McFarlane, su toque se nota en el gusto por el espectáculo visual, cierta violencia gratuita y la mezcla de elementos místicos y religiosos con las altas esferas del poder, algo que sirve también de base a Spawn.

Al final, el trabajo de Todd McFarlane en Haunt demuestra que su gusto por crear historias gráficas no ha disminuido en todos estos años, a pesar del coro de detractores que tiene el creador canadiense a su alrededor. Otra cosa muy distinta es que te pueda gustar o no el estilo de dibujo que tiene McFarlane, para muchos demasiado forzado y extremo en su misma concepción. Aunque ya se sabe que sobre gustos… cada cual es muy libre de opinar lo que desee.

Sea como fuere, Todd McFarlane ha logrado solo y en compañía de otros –tras cerca de dos décadas en el mercado- que su diabólica creación esté a tan solo unos meses de alcanzar el número doscientos, algo que muy pocos autores pueden decir. Y solamente por eso, bien merece un reconocimiento en medio de un mundo, el del fandom, sacudido por demasiados vaivenes económicos, un notable exceso de arbitrariedad y cierta querencia hacia el extremismo gratuito.

Este artículo se publicó, originalmente en la revista Dolmen, en su número 178 (agosto 2010)

SPAWN; its logo and its symbol are registered trademarks and copyrights © of Todd McFarlane Productions, Inc. The copyrights in all of the comic book stories, including all visuals, characters and other elements of the stories, are owned by Todd McFarlane Productions, Inc. All Rights Reserved. Any similarities to persons living or dead is purely coincidental. With exception of artwork used for review purposes, none of the contents of this publication may be reprinted without the permission of Todd McFarlane Productions, Inc.

THE HAUNT es una creción de Robert Kirkman y Todd McFarlane © and TM 2010 of Todd McFarlane Productions, Inc.

THE HAUNT; its logo and its symbol are registered trademarks and copyrights © of Todd McFarlane Productions, Inc. The copyrights in all of the comic book stories, including all visuals, characters and other elements of the stories, are owned by Todd McFarlane Productions, Inc. All Rights Reserved. Any similarities to persons living or dead is purely coincidental. With exception of artwork used for review purposes, none of the contents of this publication may be reprinted without the permission of Todd McFarlane Productions, Inc.