jueves, 21 de enero de 2010

LITTLE WARS. EPISODIO IV: EMPIEZA LA MOVIDA

Guión y dibujos:  María Parra
Tomo de 90 páginas, en blanco
Ediciones Parra
Precio: 6€


¿Quién ha dicho que una buena historia no se puede contar otra vez, con otro punto de vista? Yo, por lo menos, no. Y quien lo diga o lo piense, mejor debería leerse Little Wars. Episodio IV: Comienza la movida, obra de la guionista, dibujante, rotulista, editora y chica del café -de haberlo habido-, María Parra.

Para empezar, decir que Little Wars es más un homenaje que una parodia del universo creado tres décadas atrás por George Lucas. Y enfatizo lo de “homenaje”, porque solamente hay ver algunas de sus páginas –en especial las splash-pages en las que aparece la cantina de Mos Apesta (Mos Eisley) llena, hasta los topes de alienígenas, a imagen y semejanza de la película original- para darse cuenta del tremendo trabajo de la autora en su empeño por querer reproducir, en tan solo dos páginas, casi toda la secuencia que aparece en la cinta de George Lucas.
 
Tampoco se quedan atrás las cuatro splash-pages en la que Bini Kenoaki (Obi Wan Kenobi) trata de entrenar a un fogoso y patoso Luk (Luke Skywalker) ante la atenta mirada de Solo Efectivo (Han Solo) y con Chuki (Chewbacca), Goldy (C3PO) y Taponcito (R2-D2), todos juntos y revueltos en la Chatarra Milenaria (Halcón Milenario).

Como ya sucede en las páginas comentadas, el afán por ser fiel a la historia original acaba por poner en algún aprieto a la autora, sobre todo por lo limitado del espacio. Vamos, que de tanto que quiere poner –y contar- uno se puede hacer un pequeño lío.
Es lo que suele ocurrir cuando un frekkie se pone a homenajear algo que para uno es muy importante; es decir, por más que uno quiera, nunca tiene espacio suficiente para contar todo lo que quiere.
Con esto no quiero desmerecer el trabajo de María Parra sino recalcar que la primera sensación que se tiene, al leer el cómic, entre risa y risa, es el cuidado por ser fiel a la obra original, muchas veces de puntillas y sin querer armar mucho ruido.

Después está el estilo dinámico -herencia directa del estilo manga- que le sirve a la autora para ilustrar su historia. No hay duda de que muchas de las ocurrencias visuales que llenan la obra son propias del lenguaje gráfico que nos llega desde Japón o Corea, incluso el formato recuerda a un manga convencional. La diferencia es que María Parra es una chica occidental, con multitud de influencias, y eso se nota a la hora de incorporar elementos y recursos más propios de estas latitudes. Con ello se logra una divertida mezcla de situaciones, a caballo entre el gag visual y el chiste importado de nuestra realidad cotidiana.

En donde la autora se toma algunas licencias, es en los personajes. Ella, la autora,  añade cosas de aquí y de allá en el carácter de algunos personajes, especialmente en la princesa Lía (Leia), mucho más descarada y acorde con el siglo XXI en el que vivimos y en la tendencia sexual de Goldy, perdidamente enamorada de Taponcito (R2-D2) . El resto de los personajes, más o menos, responden a las señas de identidad ya conocidas, aunque los soldados de asaltos muestran su cara más “humana” y/o “gamberra” y tras Dark Asmático (Darth Vader) se esconde, no solamente una personalidad muy, muy mala, sino un burócrata terrible que no deja poner barandillas en la Pelota de la Muerte (Estrella de la muerte). Los escenarios, las desvencijadas naves de la Alianza Sediciosa -también conocidos como Rebeldes a secas- y el sin fin de criaturas y monstruos varios que pululan por la creación de Lucas mantienen, igualmente, sus señas de identidad bien reconocibles.

Lo único se podría mejorar, aunque es algo que me imagino que ya pasó por la cabeza de la autora, es el formato de la historia. El tamaño y, con ello, la rotulación del mismo, se resiente en algunas páginas, cosa que no es óbice ni cortapisa, como se expresaba tiempo atrás, para el buen disfrute de la obra. Bastante notable es que una persona se auto edite su trabajo, tal y como están las cosas y con esa crisis que persigue desde tiempos inmemoriales al mundo del fandom. Por desgracia para muchos artistas, en nuestro país sigue siendo muy caro publicar, si se lo compara con buena parte del mundo conocido.

María Parra optó por no renunciar a un cómic “físico” pudiendo elegir un formato digital, vía de escape para quienes no pueden costear una edición en papel de su obra. Espero que la locura sólo le suponga perder unos cuantos kilos, por aquello de mantener la línea y no demasiados dolores de cabeza.

A la autora todavía le quedan por contar, cuanto menos, dos historias más, según comenta ella misma. Ya tiene listo el guión de la segunda de las historias, para publicar durante este 2010, justo cuando se cumple el treinta aniversario de El Imperio Contraataca. Seguro que los TaunTaun le quedarán geniales. Y no les cuento los caza-recompensas, encabezados por un Boba Fett que ya se deja ver en Little Wars.

Para más información o si no encuentran la obra en su librería habitual, consulten la página de la autora: http://little-wars.blogspot.com/ y allí se podrán enterar de cómo conseguir su ejemplar de Little Wars y de paso ver más trabajos de la autora. Les aviso a los más frekkies que también hay una carpeta con postales de los principales personajes de la historia, cuyas divertidas imágenes se pueden ver en la página de María Parra. Ya saben lo que les toca.

Las imágenes que aparecen en esta reseña son propiedad de la autora © María Parra y de su editorial Ediciones Parra © 2009

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