miércoles, 24 de febrero de 2010

LA ECONOMÍA Y LOS SUPERHEROES

Groucho Marx decía que la política hace EXTRAÑOS compañeros de cama. Yo podría añadir que, no solamente la política, también la economía fomenta compañeros de cama muy, muy, pero que muy extraños.

No me olvido que el mundo moderno, a pesar de la tremenda crisis económica que estamos soportando, se mueve por y a causa del dinero y dudo que la situación varíe mucho en las próximas décadas. No obstante, el descalabro sufrido por muchas entidades financieras -muchas de ellas, espoleadas por unas ansias especuladoras que dejarían en una anécdota a la plaga de la marabunta- ha demostrado que el sistema no es tan seguro como muchos quisieron hacernos ver.

La realidad ha dejado con los pantalones bajados a quienes pregonaban que cualquier desajuste sería corregido por el propio sistema, excusa enarbolada para evitar que nada ni nadie les pudiese controlar. Al final, las mismas entidades financieras que presumían hace sólo unos años de sus cuentas de resultados anuales tuvieron que entonar un sufrido grito de ¡socorro! para que los gobiernos les ayudasen a tapar su falta de previsión y los desajustes que poco tiempo antes aseguraban que estaban “bajo control”.

Tras la debacle inicial, parece que las aguas han vuelto a su cauce, pero la realidad es que el dinero que ha servido para reflotar el sistema financiero ha salido de los impuestos de todos los ciudadanos, muchos de ellos asfixiados por las cargas financieras de las mismas entidades a las que han ayudado a salvar.

No pretendo satanizar a nadie. Es una opción que me parece pueril, tópica y digna de los mandatarios mediocres y sin ideas. Sin embargo, estaría bien que el sistema económico midiera mejor sus acciones y demostrara con HECHOS y no con buenas palabras que sí han aprendido la lección.

Quizás sea por la desconfianza que todavía le queda a uno, que me haya sorprendido ver un anuncio de una conocida entidad financiera norteamericana, -Bank of America & Merrill Lynch, puesta en solfa como el resto de sus compañeras de viaje- protagonizado por algunos de los más famosos héroes de la editorial Marvel.
El anuncio, una página entera, a color, más un faldón en la página anterior, se ha venido publicando en un rotativo tan prestigioso como lo es The Financial Times, tanto en su edición americana como en la versión que se distribuye en Europa.
Los personajes escogidos para la ocasión han sido los siguientes: el amistoso vecino Spider-man; Thor, dios del trueno; El Capitán América; Iron Man; y el gigante de jade, Hulk.

La justificación detrás del anuncio está motivada por el acuerdo de compra firmado entre Walt Disney y la editorial Marvel Comics, durante el verano del pasado año 2009. Gracias a dicho acuerdo, Disney adquirió la Casa de las Ideas y todo su enorme y cada vez más rentable fondo editorial, sobre todo a nivel mediático.
En el texto que acompaña el anuncio, Bank of America & Merrill Lynch habla de la larga relación con Marvel Comics y de cómo puso en marcha todos sus recursos para que el acuerdo de compra por parte de Disney llegara a buen puerto.

La conclusión final es que, tras una ardua labor, el trato se cerró y todos se quedaron tan contentos, aunque ignoro si comieron perdices como en los cuentos de hadas. La frase con la que se acaba el anuncio Because in today?s markets even Heroes need heroes no puede ser más elocuente.

Hasta ahí todo bien, salvo que a muchos nos chirrie la misma concepción del anuncio y las frases que lo acompañan. Los personajes de Marvel Comics forman parte de la cultura popular contemporánea y, en plena fase de “lavado de cara”, tampoco nos debería extrañar que una entidad financiera, superviviente de la debacle sufrida por otras tantas en los Estados Unidos, se apunte al carro de “posar” junto a una pléyade de héroes como los antes citados.

Los problemas vienen cuando se piensa en algunas de las actuaciones de la entidad financiera, algunas de las cuales reflejó el siempre polémico, pero incisivo Michael Moore en su película Capitalism: a love story.
En su documental, Moore expone un caso en el que una empresa se salvó no por el esfuerzo de sus dueños o por los responsables del Bank of America –los cuales se hicieron cargo de ella, tras su quiebra- sino por el empeño de sus trabajadores, los cuales contaron, eso sí, con cierta ayuda del recién elegido presidente, Barak Husein Obama. La película, como se puede esperar de una propuesta escrita por Michael Moore, no deja precisamente bien a ninguna entidad financiera y, desde luego, la palabra “héroe” no sirve para ilustrar el comportamiento de quienes las gobiernan.

Dejando a un lado las consideraciones económicas, donde más chocan los sentimientos es en la elección de los personajes, salvo en uno de ellos, aunque con puntualizaciones.
De los cinco personajes, hay uno –Iron Man- que aparece por partida doble, tanto en el faldón previo como en la página completa.

Una de las razones de tal elección no se nos debería escapar, dado que la segunda adaptación cinematográfica del personaje se estrenará en nuestro país el próximo treinta de abril. Además, Stark fue uno de los firmes defensores de la llamada Acta de registro de Súperhumanos, lanzadera para lo que luego se conoció como la “Civil War” de Marvel Comics, la cual se saldó, entre otras cosas, con la muerte de Steve Rogers, el Capitán América original.

Tony Stark, inventor, empresario, hombre de negocios y superhéroe en armadura siempre ha tenido un comportamiento un tanto ambiguo, cargado de luces y sombras, las cuales terminaron por desencadenar en un cruento enfrentamiento entre amigos de toda la vida.
Lo peor el caso es que, al final, y como él mismo admitió en Civil War, The Confession, delante del cuerpo sin vida de su amigo y compañero de Los Vengadores, Steve Rogers, todo aquello NO mereció la pena.

En cuanto a los otros cuatro personajes, cada uno de ellos simboliza, si no una la lucha contra el sistema y un gobierno que no duda en manipularlos, sí una postura que nada tiene que ver con una economía de mercado como la que defiende Bank of America & Merrill Lynch, a pesar del cambio de imagen.

Quien mejor representa la lucha contra el sistema, de una forma descarnada, es el doctor Bruce Banner, un científico convertido en un ser de enorme furia como lo es Hulk, merced al empeño por encontrar el “arma definitiva”. Para rematar la tragedia, Banner pasará buena parte de su vida posterior al accidente que lo convirtió en Hulk tratando de escapar de la persecución del general “Trueno” Ross, símbolo de una manera de hacer las cosas que no es la que mejor pudiera identificar a los personajes de Marvel Comics.

Quizás el caso de Thor sea distinto, al ser éste un dios nórdico que no se rige por las normas de los seres mortales. Sin embargo, Thor -durante años estuvo desterrado por su padre Odín como un ser mortal, el doctor Donald Blake, para que un joven dios del trueno aprendiera algo de humildad- nunca ha dudado en posicionarse al lado de los más débiles y no junto con los grandes conglomerados empresariales.

Y qué me dicen de Peter Parker, un joven que siempre tuvo que apurar su sueldo, racaneado hasta el extremo por el no menos entrañable J.J.Jameson. Cierto es que las cosas han cambiado, puede que demasiado en la vida –y en las series de Spider-man- pero cualquier que conozca al personaje sabe que el vecino no es, precisamente, amigo de quienes abusan de su posición de privilegio en la sociedad, más bien todo lo contrario.

De todas formas, quien menos puede identificarse con un anuncio de este estilo, a pesar de la barra y las estrellas de su uniforme, es el Capitán América. Su rechazo al Acta de registro de Súperhumanos -actitud que le llevó a ser considerado un traidor y tener que vivir al margen de la ley- viene acompañada por una frase que ejemplifica la forma de pensar del personaje, solamente soy fiel al sueño. Dicha frase la pronuncia Steve Rogers durante la saga Born Again, tras la pregunta de un militar sin demasiados escrúpulos y se refiere al sueño que representa la constitución de los Estados Unidos, la cual plantea un país que nada tiene que ver con los abusos del poder y ansia por acaparar la riqueza de una minoría, frente a la mayoría.

Este sueño se ha dilapidado y prostituido, en especial tras los atentados del 11 de septiembre del 2001, por parte de la anterior administración norteamericana. Y este sueño se hizo trizas desde el mismo momento en el que las grandes entidades financieras de medio mundo comenzaron a pedir a ayuda A GRITOS, dados los tremendos agujeros que se encontraban en sus cajas.

Me imagino que la idea de fondo del anuncio era invocar la frase VENGADORES, REUNÍOS y colocar a su lado las siglas de Bank of America & Merrill Lynch, como si se tratara del mejor resumen que a uno pudiera ocurrírsele. Lo que ocurre es que en la mente de muchos seguidores de Marvel Comics, el anuncio parece que va “contra natura” y no sólo por el componente sentimental anteriormente citado, sino por las ruinas, en forma de parados, viviendas perdidas y descrédito general de quienes proclaman que el sistema era tan infalible como imposible de hundir lo era el Titanic para sus diseñadores.

El tiempo y la mala gestión han determinado una escenario tan trágico o más que el del hundimiento del celebérrimo navío, una razón DE PESO para que muchos desconfiemos de la alianza entre los héroes de la Casa de las Ideas y cualquier entidad financiera, por mucho que pretendan justificarla.

Veremos qué ocurre a partir de ahora, pero si de algo estoy seguro es que todavía prefiero a unos HÉROES, los de Marvel Comics, frente a los otros, capitaneados por Bank of America & Merrill Lynch. Y no me importa que los primeros sean gráficos y los segundos reales. Echando la vista atrás, a los segundos les queda mucho que demostrar y muchas cosas que cambiar. Vaya que sí.

Portada de Heroes for Hire (Héroes de alquiler) vol. 1, 1 (Agosto 1997) es obra del dibujante Pascual Ferry © and TM 1997-2010

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