domingo, 27 de junio de 2010

SUPERNATURAL: LAS SERIES GRÁFICAS

Guión: Peter Johnson, Andrew Dabb, Daniel Loflin y Rebecca Dessertine
Dibujo: Matthew “Matt” Don Smith y Diego Olmos
Color: Marta Martínez
Títulos de las series limitadas:
Supernatural Origins (07/2007-12/2007)
Supernatural Rising Son (06/2008-11/2008)
Supernatural Beginnings End (03/2010-08/2010)
Precios: $3,99 cada número y $14,99 cada uno de los tomos recopilatorios.
Editorial Wilstorm USA


Inmersos como estamos en el siglo XXI, a nadie le debería sorprender las intrincadas relaciones que se producen entre todas y cada una de las expresiones artísticas conocidas. Lejos quedan los tiempos en los que las “letras” impresas caminaban por senderos diferentes a las “imágenes”, pintadas sobre paredes o lienzos.

Tampoco vivimos tiempos en donde la llamada cultura “clásica” es la responsable de marcar las tendencias, ni siquiera dentro de las disciplinas más veteranas. Hoy es posible ver una adaptación de la tragedia de Sófocles ambientada en nuestro tiempo o una ópera de Verdi, desarrollada en el futuro.
Tras años de descredito e ignorancia, la mal llamada “cultura popular” es, en la actualidad, tan importante e impone tendencias, al igual que lo hicieran las escuelas pictóricas, por poner un ejemplo, siglos atrás.

De ahí que no sea nada extraño que una determinada película, serie de televisión o de novelas salte de un formato a otro, adaptándose con camaleónica facilidad al nuevo formato.
Y esto mismo es lo que le ha ocurrido a Supernatural, la cual no solamente desarrolla sus peripecias en la pequeña pantalla, sino que disfruta de versiones en papel, en forma de libros y series de cómics. Estas últimas, iniciativa de la editorial DC Comics, se han publicado bajo el sello Wildstorm, propiedad del dibujante Jim Lee.

Hasta el día de hoy, tres han sido las series limitadas publicadas. La tercera de ellas concluirá en agosto del presente año 2010 y su temática trata, como en otras propuestas similares, de profundizar en temas que no han quedado demasiado desarrollados por los guionistas televisivos.

Son, tal y como se indican en sus portadas, precuelas de la serie original, pensadas para contar aquello que se pasó por alto en tal o cual episodio. Además, parte de los responsables de los guiones de las aventuras gráficas de los hermanos Winchester han trabajado -o trabajan- en la serie de televisión, lo que es un buen aliciente para que los seguidores de la serie se acerquen hasta una librería y adquieran los cómics de Supernatural.

Puede que para escritores de la talla de Peter Johnson, relacionado tanto con el mundo de la televisión como con el mundo del fandom, los cómics de Supernatural sean la excusa perfecta para contar esas historias que nunca acaban de encajar en la serie de televisión original. Peter Johnson es productor ejecutivo de Chuck y Human Target, además de Supernatural y ha sido el responsable del guión de las series gráficas, para DC Comics, Powerless, Human target, Submariner o la adaptación de la serie televisiva Chuck.

Algo por el estilo se les puede aplicar a Andrew Dabb –igualmente relacionado con ambos mundos-, Daniel Loflin y Rebecca Dessertine, todos guionistas de la serie de Supernatural. La diferencia es que, en el caso de los dos últimos, los cómics basados en la serie son su primera incursión en el mundo del fandom.

En el apartado gráfico, la primera de las series limitadas Supernatural Origins (07/2007-12/2007) contó con los lápices de Matthew “Matt” Don Smith, artista conocido por sus trabajos en las series Negative Burn (Caliber Comics/ Image Comics), Sandman Mystery Theather (DC Comics), The Path (CrossGen Comics) y Doctor Who (IDW Comics) entre otras.

No obstante, Matt Don Smith es, sobre todo, conocido por su capacidad para mimetizar el trazo y el estilo de Mike Mignola en Hellboy y B.R.P.D. Las páginas que ha dibujado para varias historias cortas, contando con el guión del propio Mignola, sorprenden por su capacidad para respetar el espíritu original de ambas series.
Por lo tanto, cuando se planteó la posibilidad de trasladar Supernatural al papel, se entiende que se escogiera a un autor con experiencia en contar sucesos sobrenaturales, los cuales son habituales en la serie gráfica Hellboy.

Sin embargo, el cambio de dibujante por el español Diego Olmos en la segunda serie Supernatural Rising Son (06/2008-11/2008) supuso un salto de calidad y un realismo que tampoco perjudica, en ningún sentido, al desarrollo de las historias gráficas.

Diego Olmos, conocido por sus trabajos en las series de Catwoman, de Batman: Gotham Knights, Actions Comics y por la aventura catalana de Bruce Wayne en Batman Barcelona, se adapta muy bien a las necesidades de una serie en la que prima tanto las relaciones personales como el aspecto sobrenatural que ejerce de hilo conductor de la historia en sí misma.

El dibujante sabe plasmar tanto un momento íntimo, como la cacería de alguna de las demoniacas criaturas que pululan por la vida de los protagonistas. Esto se aprecia, sobre todo, en la tercera serie limitada Supernatural Beginnings End, también dibujada por Olmos, con las tensas conversaciones entre John Winchester y su hijo Sam.

A favor de Olmos hay que sumar su buen hacer a la hora de entintar sus propios lápices como la paleta de color aportada por la también española Marta Martínez.
El trabajo de la colorista –igualmente responsable del color del ya comentado Batman Barcelona- ayuda a resaltar las páginas de Olmos, muchas de las cuales están desarrollas en ambientes sórdidos y oscuros, los cuales precisan de una buena definición y no de un exceso de manchas que dificulten la lectura.

En cuanto a las tramas, en la primera de las series limitadas se profundiza en el aprendizaje de John Winchester una vez que su vida cambió, tras la muerte de su mujer. Son tiempos de muchas preguntas sin respuestas, de dudas, de recuerdos y de aceptar un cambio para el que ya no habrá marcha atrás. Es el momento en el que John Winchester conocerá cuál es el mundo que le rodea, algo que también le tocará aceptar a sus hijos, en especial a Dean, dado que Sam es solamente un bebé que no para de llorar.
También es tiempo para conocer lugares como Harvelles Roadhouse, punto de encuentro de cazadores y propiedad de Ellen Harvelle, o el momento de comenzar a escribir su diario.

Hay, no obstante, puntos de fricción entre las historias gráficas y la serie de televisión, sobre todo a cuenta del coche de la familia Winchester, el 1967 Chevrolet Impala.
En Supernatural Origins se cuenta que el coche era propiedad de Jacob, un tío de Mary Winchester, la mujer de John. Esta versión acabó por no gustar nada a los seguidores de la serie original, razón por la cual se cambiaría cuando la primera serie limitada se recopiló en un solo tomo.

Aproximadamente un año después de la publicación de la serie gráfica, se emitió In the Beginning, tercer episodio de la cuarta temporada televisiva, en el que se contaba cómo John Winchester decidió comprarse el Chevrolet Impala, en detrimento de una furgoneta WV de 1964. Y todo gracias a la inestimable ayuda de su hijo Dean, enviado hasta el pasado por obra y gracias del ángel Castiel.

Supernatural Rising Son, la segunda serie limitada, nos muestra una atípica persecución entre supuestos aliados, cazadores “cazando” a cazadores, a raíz de las manifestaciones del legado demoniaco de Sam Winchester. El propio Sam empieza a ser consciente de que algo no está bien, pero todavía es pequeño para poder entender la situación. Mientras tanto, Dean aprende el oficio familiar, contando con el apoyo de su padre y de Bobby, quien luego ejercerá de mentor, una vez John Winchester fallezca.

Uno de los mayores atractivos de esta segunda aventura gráfica fue contar con el creador de la serie televisiva, Eric Kripke, quien escribió el guión del sexto y último número de Supernatural Rising Son.

Kripke y Peter Johnson fueron, a su vez, los responsables de una disparatada historia de complemento titulada Ghost faces in the beast with two backs, un cómic dentro de otro cómic con una aventura “heroica” de por medio y que se publicó en dicha entrega.

La tercera serie, Supernatural Beginnings End, empieza con la llegada de Dean Winchester al campus universitario en donde está estudiando su hermano Sam -algo que ya se vio en el primer episodio de la serie de televisión- para luego desviarse hasta una cacería desarrollada en la ciudad de Nueva York, unos años antes.
En realidad, dicha situación es una excusa para que los guionistas nos planteen la dicotomía que existe entre un hombre sin futuro, John Winchester, y otro que quiere luchar por tener uno, su hijo Sam.

Entre medias, el recuerdo de su madre, la relación con su hermano y con otros personajes tales como la joven ladrona Kate, con la que Sam se encontrará en el metro, marcarán los pasos de una narración de la que todavía tenemos pendiente conocer su final.

Las series gráficas de Supernatural son, como suele ser habitual en este tipo de propuestas, una mezcla entre el interés de sacarle el mayor rendimiento a un producto -en este caso, la serie de televisión original- y el deseo de los guionistas por contar aquello que no han podido y/o no les han dejado contar en los episodios televisivos. En este caso particular, las series limitadas mantienen el interés del lector y ayudan a comprender determinados aspectos de la personalidad de los personajes, en especial de Dean y Sam.
Gráficamente están bien resueltas y, al tratarse de series de seis números, no precisan de un gran esfuerzo adicional, sobre todo para quienes no son lectores habituales de cómics.

La única “pega” es que solamente se pueden encontrar en inglés, algo que tampoco debería ocasionar ningún problema para un buen aficionado al mundo del fandom que se precie.

Para más información, pueden visitar la página de la editorial http://www.dccomics.com/wildstorm/ o acudir a su librería especializada más cercana.

Supernatural © and TM Warner Bros Television 2010
Supernatural comics © and TM Wildstorm/ DC Comics 2010

© Tim Sale por la imagen de la portada de la serie Supernatural 2010

lunes, 7 de junio de 2010

S.H.I.E.L.D

Guión: Jonathan Hickman
Dibujo: Dustin Weaver
Color: Christina Strain
Portada: Gerald Parel y Dustin Weaver
Comic de 34 páginas en color
Precio: $3,99
Marvel Comics Book USA


No suele ser muy habitual, en los tiempos que corren, que una nueva serie gráfica te enganche desde el primer momento. Lo habitual es que, tras unos primeros números de tanteo, uno empiece a cuestionarse si el tiempo y el dinero que ha invertido en el cómic que tiene en la mano han merecido la pena.
Afortunadamente, hay excepciones que ayudan a reafirmar las querencias de cada uno y este muy bien pudiera ser el caso de una serie como S.H.I.E.L.D.

Para quienes llevan bastante tiempo leyendo cómics, en especial los de la editorial Marvel, el nombre de S.H.I.E.L.D no solamente les sonará, sino que les remitirá a uno de los personajes clásicos de la editorial, el coronel Nick Furia.
El concepto de S.H.I.E.L.D, siglas de Supreme Headquarters, International Espionage, Law-Enforcement Division, hasta el año 1991 -cuando pasó a llamarse Strategic Hazard Intervention, Espionage Logistics Directorate- fue creado por Stan Lee y Jack Kirby en 1965, para la colección Strange Tales.

Stan Lee resumió en el nuevo concepto las aventuras cinematográficas del agente OO7, siempre al acecho de las oscuras intrigas de la organización SPECTRE, o las no menos apasionantes peripecias de los agentes Napoleón Solo e Illya Kuryakin, protagonistas de la serie The Man from U.N.C.L.E.

En el caso de S.H.I.E.L.D, su némesis maligna pasó a llamarse HYDRA, grupo terrorista y subversivo encabezado por el megalómano barón Wolfgang von Strucker, apoyado por el no menos demente criminal nazi Cráneo Rojo. La organización, no obstante, ganó en espectacularidad y relevancia dentro del universo Marvel cuando Jim Steranko se hizo cargo de los lápices de la serie Strange Tales.

Con un genio como Jim Steranko, S.H.I.E.L.D superó, con creces, cualquiera de las situaciones presentadas en las novelas de Ian Fleming o en las aventuras televisivas de Napoleón Solo e Illya Kuryakin. Las ideas volcadas por Steranko durante los números en los que permaneció en la serie y, luego en Nick Furia: agente de S.H.I.E.L.D han perdurado en la imaginería del universo Marvel hasta nuestros días.

Cierto es que, en los últimos tiempos y merced a episodios tan cuestionados como Civil War o el posterior fallecimiento de Steve Rogers, el papel de S.H.I.E.L.D ha sido puesto en entredicho. Sin embargo, a nadie se le debería escapar la importancia que aún posee dicha organización dentro del entramado de la Casa de las Ideas. Lo que nunca se había contado, por lo menos hasta ahora, era el origen de la organización y si ésta tenía hundida sus raíces en la antigüedad o no.

Y sobre dicho legado es en lo que se ha basado el escritor Jonathan Hickman. Apoyado por el detallado y espectacular dibujo de Dustin Weaver –y el no menos preciso color aportado por Christina Strain- Hickman nos cuenta el origen de la organización S.H.I.E.L.D, llevándonos hasta una época tan lejana como lo es el Egipto de los faraones para narrarnos cómo empezó todo.
Ha historia arranca en 1953, cuando un joven llamado Leonid es llevado por su padre hasta las mismas entrañas de Roma, la ciudad eterna. Una vez allí, Leonid será conducido hasta el lugar eterno, sede del supremo consejo de S.H.I.E.L.D.

El joven, dotado de poderes más allá de su compresión, descubrirá cuándo empezó todo. La lucha entre el bien y el mal fue liderada, en aquellos lejanos tiempos, por Imhotep, el primero de todos nosotros, en palabras de los miembros del alto consejo.

Imhotep fue quien, armado de su ESCUDO, derrotó a las hordas del mal y, gracias a su gesta, nació la organización que luego se ocuparía de defender al mundo de cualquier amenaza, por peligrosa que ésta fuera.

Con el paso de los siglos, otros ocuparon su lugar, empeñados en mantener viva la llama prendida por el fundador de la organización. Nombres como el astrónomo, matemático, geógrafo chino Zhang Heng; el también astrónomo, matemático y físico Galileo Galilei; o el inventor, pintor, matemático y erudito Leonardo Da Vinci serán algunos de los responsables de enfrentarse a las amenazas llegadas de cualquier parte del universo conocido.

Resulta realmente notable la capacidad del guionista por presentarnos a personajes tan capitales dentro la historia de la humanidad -tal y como lo fuera Galileo Galilei- enfrentándose al temible Galactus, el devorador de mundos, en la ciudad de Roma en el año 1582.
O mostrarnos el taller de Leonardo Da Vinci, mientras éste trabajaba en una máquina capaz de hacer volar a un hombre de manera autónoma.

La realidad es que, todo esto, se ve tremendamente potenciado por el dibujo de Dustin Weaver, capaz de plasmar hasta el más pequeño detalle del artilugio creado por el genio de Leonardo.

S.H.I.E.L.D se me antoja una lectura apasionante no solamente para aquellos que disfrutamos con historias que mezclan el presente y pasado en las dosis justas, sino para todos aquellos que quieran adentrarse en los misterios de una organización que es mucho más de lo que parece.

Si, de paso, eres un enamorado del legado de personajes como Galileo Galilei o Leonardo Da Vinci, el placer es mayor y la última página del primer número, titulado The Unholy Resurrection of Leonardo Da Vinci es la mejor muestra de que lo mejor está por llegar.

SHIELD, Nick Fury e Hydra © and TM Marvel Comics 2010
All Marvel characters and the distinctive likeness(es) thereof are Trademarks & Copyright © 2010 Marvel Characters, Inc. ALL RIGHTS RESERVED


James Bond, 007 and Spectre © and TM Danjaq LLC and United Artists Corporation
James Bond es una creación de Ian Fleming


Napoleon Solo, Illya Kuryakin and The Man from U.N.C.L.E © and TM Time Warner Entertainment Company 2010

miércoles, 2 de junio de 2010

CHRIS WAVE: The Smartest Kid on Earth

Tratar de definir The Adventures of Jimmy Corrigan. The Smartest Kid on Earth es una tarea extremadamente difícil.
Su autor, Chris Ware, aglutina en sus 380 páginas tal cantidad de elementos que se me antoja una tarea demasiado complicada para resumir en una reseña como ésta, sin caer en la extenuación del posible lector.

Además, The Adventures of Jimmy Corrigan. The Smartest Kid on Earth no solamente es una historia gráfica, sino que sus páginas resultan ser una suerte de historia del diseño gráfico, de la arquitectura de finales del siglo XIX y buena parte de principios del siglo XX, así como un claro homenaje a las publicaciones de los años veinte, treinta y cuarenta. Wave llega, incluso, a incluir recortables, tan de moda en los años de postguerra y que duraron hasta principios de los años ochenta en nuestro país.

No obstante, The Adventures of Jimmy Corrigan. The Smartest Kid on Earth es, ante todo, una obra centrada en la visión de un niño, luego adulto, sobre la complejidad de las relaciones humanas, tanto entre miembros de una misma familia, como con quienes conoce a lo largo de la vida.

Y es que el grafismo de Wave, minimalista, diminuto en muchas de sus páginas, cargadas hasta con quince o veinte viñetas, no esconde la tragedia que sufre el personaje, condicionado por una existencia, en muchos de los casos, degradante para con su persona y su espíritu.
Chris Wave no se detiene ante los tópicos que imperan en nuestra sociedad ni ante los símbolos de una vida que, lejos de ser perfecta, termina por alienar a las personas de una forma totalmente ultrajante. Para Jimmy Corrigan, el “sueño americano” nunca ha existido, aunque sí la esperanza de que, algunas veces, ésta llega, gracias a las hazañas de los héroes de papel, ataviados con llamativos colores.

The Adventures of Jimmy Corrigan. The Smartest Kid on Earth es una obra dura, a ratos llenas de una esperanza que dura unas pocas viñetas y nos deja tan desalados como al propio protagonista. Sin embargo, Wave logra que, entre tanto vaivén emocional, el lector pueda asirse a pequeños elementos que le ayudan a soportar con mejor humor las peripecias vitales del “pequeño” Jimmy.

Premiada y galardona en cualquier sitio en el que se ha presentado, The Adventures of Jimmy Corrigan. The Smartest Kid on Earth es una obra imprescindible para todos aquellos que buscan un tipo de historia gráfica que se aleje de la sombra de las grandes editoriales.

Con tales señas de identidad, se me hace realmente cuesta arriba entender cómo es que a los responsables de la revista Fortune -publicación pensada por y para la alabanza del capital en el sentido más literal de la palabra- se les ocurrió la peregrina idea de llamar a Chris Wave para dibujar la portada de su número 500.

Y digo peregrina, por decirlo de una manera suave. Vamos, que es igual que pretender desactivar una bomba, en medio de una galerna de las que sacuden el canal de La Mancha. Si la bomba termina por estallar, a nadie le debería sorprender.
Sé que el razonamiento suena exagerado, pero la portada disipa cualquier duda sobre el talante del dibujante. Lo único que responde a los requerimientos de la publicación son los números, un 5 y dos enormes 0, los cuales indican el motivo de la celebración.
A partir de entonces, Wave se encarga de reproducir, ayudado de un grafismo digno de un infante de pocos años, todos los males de su país, principal salvaguarda del capitalismo más voraz y salvaje -y principal responsable de la crisis que ahora todos estamos pagando.

En primer lugar, aparece la insensatez que sigue suponiendo las instalaciones de la base de Guantánamo Bay, ejemplo de la no menos insensata administración americana presidida por, el ya ex–presidente, George W. Bush.

A su lado, las factorías montadas en los países vecinos, calificadas por Wave como “Fábrica de Explotación” al lado de una frontera llena de barreras y guardias armados, justo cuando ahora existe un debate sobre la emigración en la sociedad americana.

Mientras esto sucede, los banqueros, en la cima de sus grandes emporios, saludan la lluvia de dinero entregada por el gobierno federal para solucionar su mala cabeza –la de los banqueros, me refiero.

A los pies de sus emporios, la contaminación, la degradación ambiental y la especulación campan a sus anchas.

Sin embargo, no hay tiempo que perder. Mientras se atropellan los derechos humanos en muchas partes del mundo, hay que dejar sitio a los envíos “Made in China” los cuales llegan sin parar, desde el gigante asiático.

¿Y qué decir de los jocosos, patrióticos, dementes y fanáticos miembros del “Tea party”, además de que uno ya ha terminado por odiar el té, al recordarles sus acciones, casi delictivas? Pues que no podían faltar, tan amantes como son ellos de los postulados neocon que “tanto bien” le hacen al mundo actual.

Tampoco nos debemos olvidar de todas aquellas familias que han perdido sus casas, ni los abusos de los bancos, ni de los problemas derivados de no controlar, eficazmente, los cientos de miles de armas que hay en los Estados Unidos de América. Las tragedias de estas familias, los abusos de los bancos y las muertes derivadas de dichas armas, también están retratadas por Wave.

Ni siquiera los problemas de la vieja Europa, ejemplificados por el descalabro del estado griego, escapan del escenario plasmado por el dibujante en la portada.

Al final, y como era más que previsible, los escandalizados responsables de la publicación rechazaron el trabajo de Wave, entre gritos y rasgamiento de vestiduras, muy previsiblemente.
Ahora llega el momento de mi incredulidad ante tal cambio de postura. Y, en esto, voy a decir lo que dijo el personaje protagonista de la sensacional novela gráfica V for Vendetta: "Ni juego a los dados, ni creo en las casualidades".

No creo que quienes le encargaron la portada a Wave, no supieran, de antemano, la mentalidad del autor, ni su forma de tratar la realidad de su país. The Adventures of Jimmy Corrigan. The Smartest Kid on Earth va en contra de todo lo que una revista como Fortune simboliza y nada más leer sus primeras páginas, el proceso de deconstrucción, casi demolición es palpable hasta para un niño de cuatro años, siguiendo el razonamiento “Marxista” de Groucho Marx en Sopa de Ganso.

Si una revista, en papel, tal y como están las cosas- y dirigida a un segmento de población tan determinado- ha logrado llegar hasta su entrega número 500, dudo que haya sido tomando decisiones a “tontas y a locas”. Y menos si depende de un grupo como Time-Warner, ejemplo de rentabilidad y de saber calibrar muy bien sus decisiones, en todos y cada uno de sus segmentos de negocio.
De ahí que mi teoría, teñida de cierto gusto conspirador al estilo del “Garganta profunda” que acabó con un demente Richard Nixon, se decante más por una acción promovida desde dentro y con clara motivación reaccionaria. Con el encargo y su posterior rechazo, los responsables de tamaño atrevimiento se aseguraban de que la portada de Wave, lejos de quedar eclipsada por el talante de la publicación –y su reducido y especializado número lectores- pasara a ocupar un puesto de honor en todos los foros, web, chat y mentideros del mundo del fandom y de la cultura popular del mundo entero.

Son muy pocos los seguidores del cómic que tienen, entre sus lecturas “alternativas”, el número mensual de la revista Fortune, con lo que el efecto dominó generado tras el rechazo de los responsables de la publicación tampoco se me antoja casual u ocasional.

Sea como fuere, el mundo del fandom, tan denostado, ninguneado e infravalorado -sobre todo en países como el nuestro- ha vuelto a demostrar que puede golpear donde más duele. En cuanto a quien/ es estén detrás de todo, por favor, reciban mi más sincera felicitación, además de rogarles que repitan la idea en un futuro muy próximo.

The Adventures of Jimmy Corrigan. The Smartest Kid on Earth © and TM Chris Wave por el dibujo y el guión 2010

The Adventures of Jimmy Corrigan. The Smartest Kid on Earth © and TM Pantheon por la edición orginal Americana 2000 y Planeta De Agostini por la edición española 2010

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