martes, 13 de julio de 2010

AMERICAN SPLEDOR: LOS CÓMICS DE BOB Y HARVEY



Páginas: 92 en blanco y negro
ISBN: 9788478335954
Precio: 12€
Ediciones La Cúpula


Hablar de American Splendor es hablar de la grandeza del noveno arte como vehículo de comunicación humana.

Hablar de American Splendor es hablar de la grandeza de su creador, Harvey Pekar, y de su talento por reflejar la vida cotidiana de tantas y tantas personas a lo largo del mundo. Unos lectores, los cuales encontraron en sus guiones un maravilloso fresco de su realidad, cargada de amargura, ternura, una cierta dosis de esperanza, todo junto y escondido en el tremendo cinismo que destilaba el escritor en sus historias.

Hablar de American Splendor es hablar de un visionario que, sin darse cuenta de ello, estaba ayudando al noveno arte a evolucionar de una manera que nadie podía sospechar.

Y hablar de American Splendor, tal día como hoy, es hablar de la muerte de su creador, Harvey Pekar, el cual falleció ayer lunes 12 de julio a la edad de setenta años.

Pekar, archivista de profesión, marido frustrado (dos veces) hasta que encontró su perfecta nemesis en Joyce Brabner y amante del jazz forma parte del grupo de desencantados ciudadanos estadounidenses que reniegan del sueño americano que, durante décadas, han explotado y vendido los mismos que controlan los resortes del poder en la otrora llamada cuna de las libertades. Pekar supo ver en el formato gráfico unas posibilidades que hoy día, tres décadas después, parece reservado a los reality-show que copan las parrillas de las televisiones de medio mundo.

No negaré que el encuentro entre Pekar y un genio como Robert Crumb, responsable de obras maestras como El gato Fritz, Mr. Natural o Art & Beaty, obras publicadas ambas por la editorial La Cúpula, en su Cleveland natal, le ofreció al bueno de Harvey una oportunidad que no se presenta todos los días.
Pero no es menos cierto afirmar que el talento que aquellas primeras historias de Pekar atesoraban, no pasó desapercibido a los ojos de Crumb.
Cuando algunos años después, Crumb se hizo famoso gracias a sus cómics underground, la idea de que el cómic podía ser también una expresión artística para adultos llevó a Harvey a escribir su propia narración gráfica.

Así surge American Splendor un retrato ácido y mordaz del estilo de vida de la clase obrera americana con todas sus imperfecciones y sus lacras.
Aunque lo mejor es que American Splendor nos sumerge en la vida y el particular universo del mismísimo Harvey Pekar, un ciudadano trabajador, pesimista y algo depresivo, y con una vida bastante rutinaria en su trabajo como empleado de archivo de un hospital.

Publicado por primera vez en 1976, American Splendor dio origen al género autobiográfico dentro del cómic, convirtiendo al autor en el cronista de su anodina vida en un medio de comunicación reservado para los nada anodinos y amantes de las emociones fuertes.
Pekar tuvo claro que el noveno arte le ofrecía un enorme potencial expresivo y que había muchas cosas que todavía no se contaban en los cómics. De ahí su osadía y atrevimiento al desarrollar las historias que dieron como resultado American Splendor.

Porque, lo más increíble es que su trabajo se fundamenta en, nada más, y nada menos, que en los momentos diarios que comprenden la vida de un hombre, siendo el más claro ejemplo, Our Cancer year, donde se relata la batalla de Pekar contra un cáncer testicular que a punto estuvo de costarle la vida y escrito a medias con su esposa, Joyce Bradner.
Por todo ello, no es de extrañar que American Splendor sea uno de los cómics más aclamados de todos los tiempos, habiendo influido a numerosos artistas contemporáneos de cómic.
Entre las personalidades que consideran esta obra un referente se encuentran nombres como Gilbert Hernandez (Love & Rockets) y el reportero y dibujante Joe Sacco (Gorazde, Palestina) quien reconoce abiertamente su deuda con el modelo naturalista de Pekar.

De igual modo, los ilustradores escogidos por Pekar para dar vida a los personajes de sus historias también se han ganado el elogio de crítica y público a lo largo de los años, siendo el mejor ejemplo de esto los nombres de artistas de la talla del mencionado Crumb, Drew Friedman y Jim Woodring.
La colección de Pekar también ha sido reconocida dentro de los círculos literarios, y en 1987 American Splendor obtuvo un American Book Award (Premio del Libro Americano).
Además de sus cómics, Pekar ha escrito extensamente acerca de música y literatura, defendiendo con frecuencia a artistas olvidados o pasados por alto dentro de los círculos literarios.

Un ejemplar de American Splendor siempre contendrá escenas cotidianas de la vida de Pekar: búsqueda de llaves, una conversación con su esposa Joyce, su obsesión por coleccionar cosas, su falta de maña a la hora de fregar los platos... Y aún hay más. Habrá viñetas con personas que Pekar ha conocido o con quien ha trabajado, escenas que presenció en la calle, monólogos sobre asuntos sociales, políticos y filosóficos.

Su adaptación, en el año 2003 –aunque en España se estrenaría dos años después- al formato cinematográfico, fue impulsada por uno de los fans de la obra de Pekar, el productor Ted Hope, cuya filmografía incluye títulos independientes e innovadores como Happiness, The Brothers McMullen, The Wedding Banquet, La Tormenta de hielo y En la habitación. En cuanto a la dirección, la responsabilidad recayó en y los realizadores Shari Springer Berman y Robert Pulcini,los cuales demuestran con su trabajo la tremenda afinidad entre ambos formatos y su idoneidad para contar historias.

Hope descubrió el trabajo de Pekar siendo un adolescente, cuando frecuentaba la sección más underground de las tiendas de cómic. Un día leyó un ejemplar de American Splendor ilustrado por Robert Crumb y descubrió un cómic completamente distinto a todos los que había leído hasta entonces. Era extraordinario porque era autobiográfico. Y trataba sobre los asuntos más mundanos de la vida, a la vez que intentaba encontrar la belleza y trascendencia de lo cotidiano

Después vendría la espera para obtener los derechos para la gran pantalla y la inestimable colaboración del ilustrador y animador Dean Haspiel, quien ya había trabajado tanto con Pekar como con Ted Hope, para lograr la conexión necesaria para trasladar la historia de un formato a otro.

Todo pareció aclararse cuando Hope fue a Cleveland a visitar a Pekar, a su esposa y colaboradora Joyce Brabner, y a su hija adoptiva Danielle Batone. Estaba claro que no podría hacerse una película acerca de Harvey sin su presencia. Harvey tiene una personalidad tan dinámica, única y particular que necesariamente tenía que formar parte del proyecto.

Otra cosa que Hope vio claro tras visitar a la familia es que American Splendor era que la historia no solamente tenía que girar sobre la vida de Harvey Pekar, sino sobre el triángulo formado por él, Joyce y Danielle. De ahí que Hope se pusiera en contacto con el dúo de directores formado por Shari Springer Berman & Robert Pulcini, conocidos para sus excéntricos documentales Off the Menu: The Last Days of Chasen's y The Young and the Dead.
Berman y Pulcini habían escrito también dos guiones muy admirados sobre dos individuos no demasiado convencionales: el compositor mexicano y líder del grupo musical Esquivel y sobre el extravagante restaurador de Hollywood, Prince Michael Romanoff.
Y, siendo al igual que Pekar y Brabner, marido y mujer, estos dos directores se presentaban como la opción perfecta para hacer una película sobre la vida y el trabajo de Harvey Pekar.

El resultado final, con un Paul Giamati que borda su interpretación del personaje (viendo al propio Pekar hablando de su vida, mientras los dibujos cobran vida en la pantalla) acaba suponiendo todo un homenaje a la contribución del trabajo de artistas como Pekar, Crumb, la mujer de Harvey, y todo el movimiento del cómic underground, además de un reconocimiento a todos esos seres que tratan de lograr su lugar en el mundo, aunque éste no se lo ponga fácil.

Me casé en el verano de 1.960 y poco después me instalaron el teléfono... La primavera siguiente salió un nuevo listín telefónico. ¡Imaginaos mi sorpresa cuando busqué mi nombre y descubrí que, además de mí, había otro Harvey Pekar. Yo venía como Harvey L. Pekar. Él como Pekar, a secas... así que su nombre era más puro. Pero tuve que aceptarlo. La historia del nombre de Harvey Pekar, por el propio Harvey Pekar.

Descanse en paz, señor Harvey L. Pekar

Agradezco a Ediciones La Cúpula la imagen de portada para ilustrar esta reseña.

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