viernes, 20 de agosto de 2010

SPAWN: UN DEMONIO BICENTENARIO

Siendo adolescente, desde mediados de los años 70 hasta el final de los mismos, me interesaban muchísimo los deportes, y muy en especial el béisbol. Leía cómics de vez en cuando, eso es verdad, pero no empecé a coleccionar cómics hasta que no tuve los 16 años de edad.
Y fue por esa época que las primeras ideas de Spawn empezaron a tomar forma en mi cabeza. Creo que tendría los 17 años de edad cuando empecé a crear mis propios personajes de cómic, a diseñar sus vestimentas y a apuntar pequeñas notas, acerca de sus personalidades y poderes.
Si no recuerdo mal, creo que diseñé unos veinte personajes de cómic durante mi etapa estudiantil -en el instituto y en la universidad- y uno de ellos era un tipo llamado “Spawn”.
Con la perspectiva de los años, puedo decir que la vestimenta original de ese personaje era, en esencia, la misma de hoy en día, a excepción de los pinchos y las cadenas.


Con estas palabras de Todd McFarlane, recogidas en el número especial Image Comics Hardcover vol 1, el autor explicaba el nacimiento de Spawn. Este tomo, pensado originalmente para celebrar el décimo aniversario de la editorial en el año 2002, fue, sin embargo, publicado tres años después.

Tuvieron que pasar dos décadas hasta que McFarlane, lejos de las imposiciones editoriales de Marvel Comics, decidiera retomar la idea de juventud para transformarla en una de las cabeceras con las que Image Comics se presentó al gran público, en 1992.

Si las cosas hubieran salido como se esperaba, el número doscientos de Spawn tendría que estar ya en las librerías especializadas. Y eso que Todd McFarlane es uno de los pocos autores de Image que puede presumir de ser puntual a la hora de publicar la serie del espectro demoniaco. No obstante, una serie de circunstancias, en especial la acumulación de proyectos editoriales después de estar varios años dedicado a otras cuestiones, han dado como resultado un parón en la serie de cuatro meses.

Por lo menos, en marzo del presente año 2010, se ha terminado de publicar el arco argumental End Game (Spawn# 185-196) el cual ha supuesto el regreso de McFarlane a la colección con la que debutó en Image Comics. Eso sí, ahora McFarlane trabaja en labores de escritor, dibujante, entintador, portadista y editor. Casi nada.

Paralelamente, Spawn y su creador han formado parte del macro-evento editorial Image United, excusa para reunir a todos los miembros fundadores de la editorial, salvo Jim Lee. Éste ha sido sustituido por el guionista Robert Kirkman, primer creador que pasa a formar parte de la columna vertebral de Image Comics sin ser fundador de la editorial.

Para que no faltara de nada, Todd McFarlane, además, se ha embarcado en otra serie, Haunt, junto al ya mencionado Robert Kirkman, los dibujantes Greg Capullo y Ryan Ottley, y el colorista Francisco Plasencia –colaborador, éste, junto con Ryan Ottley en la serie Invencible, escrita por Kirkman.

Con tanto compromiso tampoco debería extrañar que la regularidad editorial ser vea afectada, sobre todo, porque Todd McFarlane es de los que le gusta aprovechar el tiempo y, mientras ha estado implicado en el mundo gráfico, no ha dejado de lado divisiones como McFarlane Toys.
La empresa ha presentado –tras dos años únicamente dedicados a producir figuras relacionadas con las ligas profesionales de la NHL, NFL y la NBA y el video juego Halo- una colección basada en la película Prince of Persia: the forgotten sands, que se estrenará durante el verano de este año.

En estos instantes, a la espera del doscientos cumpleaños de Spawn, éste es un buen momento para mirar atrás y comentar algunas de las cosas que han pasado en la serie que tanto tiempo atrás ideara Todd McFarlane.

Lo primero que habría que señalar es la larga etapa del guionista británico David Hine, posterior a la publicación del Spawn# 150 y la cual duró hasta el número 184. Hine es, junto con Brian Haberlin, el guionista que más tiempo ha estado a cargo de los guiones del personaje. Haberlin guionizó más números (Spawn# 71-150) pero, en muchos casos, compartió el cargo con el propio McFarlane.

Hine, conocido por sus trabajos para Marvel Comics –District-X; X-Men: The 198; Civil War X-Men, Daredevil Redemption y Spider-man Noir, junto con Fabrice Sapolsky- combinó la imaginería propia del personaje con su clara querencia por las series publicadas por la editorial EC Comics en los años cincuenta.

Hine recogió el testigo de las tramas contadas antes del número 150, en especial la relación entre la joven Carrie Ann -más conocida como Nyx- Lord Mammon y Al Simmons/ Spawn.
Nyx fue quien, en el arco argumental Hellbound (Spawn# 139-141) se apoderó del traje y los poderes de la oscuridad de Spawn y, tras cerrar un pacto con el demonio NZzezhead, logró acceder hasta el octavo nivel del infierno para rescatar a su amiga Thea, un alma perdida en el averno. Nyx se convertirá en un personaje recurrente, a partir del número 169, titulado Voodoo Child y en los sucesos que vendrán a continuación.

Antes de que esto suceda, Hine se traerá de vuelta a otros personajes como el depravado asesino de niños Billy Kincaid, los detectives Sam & Twitch, Man of miracles, o el matrimonio Wanda y Terry Fitzgerald, acompañados de su hija Cyan y dos gemelos realmente maléficos.
Todos estos personajes son algunos de los peones necesarios para componer el Armagedón –o Día del Juicio final- y vapulear al mundo de los vivos, en medio de una guerra entre el cielo y el infierno imaginada por el escritor inglés.

El número en el que Hine debuta como guionista, titulado The Promise -con dibujo de Philip Tan- es, enteramente, una historia gráfica con el look y la mala baba de las publicadas en los años cincuenta por Al Feldstein y Harvey Kurtzman en títulos como Tales from the Crypt o The Haunt of fear,con un final a la altura de las circunstancias.

Puede que el dibujo de Tan, demasiado condicionado por una paleta de colores mal definidos y por excesivas masas de negros en el entintado no termine de lucir lo que debería. Es más, en algunos momentos falta definición en los personajes, perjudicados éstos por el peso de los colores fríos, en detrimento del resto. No obstante, el trabajo del dibujante va mejorando y en los momentos más álgidos de la acción, su trabajo merece la pena.
Cierto es que sus lápices lucen más dibujando personajes humanos, tales como Kumiko y su abuelo Hiroshi, azote de los zombis que están invadiendo la Tierra, que con los dementes y ciertamente grotesco gemelos Katie y Jake. Si su intención era que no lográramos tener ninguna sintonía con ellos, bien que lo logra.

Otros personajes como la no menos beligerante Zera, reina de los serafines, o The Mother –La Madre Naturaleza en su versión humanizada- tampoco desmerecen lo más mínimo sometidos, todos, a los vaivenes del guionista y su afán por plasmar el fin de mundo de la forma más detallada posible.

El número 164 es muy ilustrativo, porque nos sirve no solamente para conocer el destino del mundo, ahora bajo los designios de Spawn, sino para conocer la verdadera historia de Al Simmons y los malos tratos a los que sometió a su esposa, Wanda Blake. En las últimas páginas, en un mundo libre de la eterna batalla entre el cielo y el infierno, Simmons/ Spawn debe enfrentarse a la dura y solitaria realidad Los callejones están desiertos. Incluso los sin techo tienen mejores lugares en los que estar. Nadie le necesita. No le necesitan más. Él, Al Simmons, el hombre que salvó al mundo, pero no puedo salvarse a sí mismo.

El número 165, Samurai Spawn -antes de la llegada de Brian Haberlin como dibujante de la serie regular- es una especie de interludio protagonizado por uno de los personajes más atractivos, visualmente hablando, de cuantos han aparecido en la colección; es decir, el Spawn de la época de los samuráis. Con Haberlin en el rol de dibujante, Hine empieza a descubrirnos pequeños detalles que demuestran que el mundo no es el lugar tranquilo que Spawn piensa que es.

Todo comienza con unos extraños crímenes, en un edificio de apartamentos. Los primeros en notar que las cosas no marchan como deben son nuestros dos detectives preferidos, Sam & Twitch. Como no podría ser de otra manera, el inefable Clown está detrás de todo, aunque Lord Mammon tampoco está muy lejos del escenario.

Hine nos contará varios episodios de la vida de Al Simmons, desconocidos antes entonces, junto con el regreso de Nyx, empeñada en ayudar a Spawn en su camino hacia una redención que se muestra muy esquiva. A tale of three brothers es la excusa del escritor para contarnos que Al Simmons tenía dos hermanos, Richard y Marc, y que ellos y su madre se relacionaron con Mr. Malefic –una reencarnación de Lord Mammon- aprovechando las largas ausencias del padre de familia Simmons. El pasado y presente de los hermanos y su madre servirá para que Hine nos narre que el futuro de Al, en su rol de Hellspawn al servicio de Malebolgia, se empezó a fraguar cuando el joven tenía tan sólo 19 años.

La historia de los tres hermanos Simmons, uno de ellos psicólogo enrolado en el FBI y otro sacerdote –el elemento religioso siempre termina por estar presente- entronca con Gunslinger Spawn. En ella se cuenta que un antepasado de Al Simmons, Henry Simmons, un soldado “Búfalo” del ejército de los Estados Unidos, a punto estuvo de cerrar un pacto con Malebolgia y, luego, conoció el poder de un Hellspawn en la tierra de los mortales. La historia, que transcurre en 1881, está dibujada por Bing Cansino y Geirrod Van Dyke, con la colaboración de Greg Capullo, y su estilo está cercano al óleo pictórico, diferenciándose del look habitual de la colección.

Tras enterarnos de que Henry Simmons escribió un diario en el que contaba sus experiencias, conocemos a un vampiro primigenio, un Vrykolakas, enviado por Lord Mammon para poseer a Spawn.

Spawn# 179 War is hell, dibujado por Mike Mayhew, es otro homenaje a las colecciones de EC Comics, en este caso, al trabajo de Harvey Kurtzman al frente de la serie Two-Fisted tales. A la vez, también, es otro de los recursos de Hine para que conozcamos el pasado de Wanda Blake, nieta de uno de los personajes que aparecen en dicho número.

En julio del año 2008, Todd McFarlane regresó a la serie, compartiendo las labores de guionista con Hine, en los cuatro últimos números del segundo.

Solamente nos queda por saber el destino del hijo no nacido de Wanda y Al, supuestamente fallecido por los maltratos del segundo. El bebé, una niña, secuestrada por Lord Mammon, se ha convertido en Morana, una sierva del demonio que quiere poseer el traje de Spawn, tal como ya lograra Nyx unos cuantos números atrás.
La última en aparecer será Cyan, quien terminará por desequilibrar la balanza a favor de Spawn y en detrimento de los deseos de Lord Mammon.

Una vez que todo termina, vemos quién ha sido la persona que se ha estado comportando como la narradora de todo lo que sucede, por sorprendente que nos pueda parecer.
Para Al Simmons/ Spawn, aquel final es, de nuevo, un punto y seguido en su vano afán por encontrar la redención, algo que le llevará a tomar una drástica decisión.

Haberlin en su triple papel de editor/ dibujante y entintador resuelve la papeleta de plasmar a cada uno de los personajes con mejor definición que Tan, pero sin encontrar una paleta de colores que ayude al resultado final. Por un lado se han solucionado algunos de los problemas inherentes a las masas de negros y la definición de personajes y ambientes. Sin embargo, los colores lucen, en muchas ocasiones, muy planos y sin ningún tipo de volumen, lo cual no ayuda a resaltar los lápices de Haberlin.
Estos problemas no debieron pasar desapercibidos a Todd McFarlane, dado que la etapa siguiente a Hine y Haberlin dos de las cosas que han mejorado de forma manifiesta han sido el color y el entintado.

Octubre del 2008 es la fecha escogida para que Todd McFarlane, Brian Holguin y Whilce Portacio se hagan cargo de la serie, queriendo marcar un cambio de ritmo en la colección.
Lo mejor de todo, además de solucionar los ya mencionados problemas del color y el entintado –ahora en manos del propio McFarlane- es el regreso a Image de unos de sus miembros fundadores, el nunca suficientemente reconocido Whilce Portacio.

Para el dibujante de origen filipino, hacerse cargo de los lápices de la serie ha demostrado ser una magnífica oportunidad para que todos aquellos que no lo conocían y/o lo tenían olvidado, descubrieran su enorme calidad.
Sus personajes, sobre todo el nuevo Spawn, están muy bien resueltos, magníficamente acabados e inmersos en unos escenarios llenos de pequeños detalles, algo que ayuda a dar realismo a las tramas. Además, su Spawn es más orgánico sin tener que recurrir, por lo menos en los primeros números del arco argumental End Game, al artificio de las cadenas y la majestuosa capa. Esto se debe, en parte, a que el nuevo receptor del traje debe aprender cómo funciona su segunda piel y el traje no muestra todo su enorme potencial.

No obstante, para Portacio lo importante es jugar con el negro, claro reflejo de la oscuridad que posee al humano Jim Downing cuando el traje toma las riendas de la situación y salpicarlo de manchas de color, en especial el verde de los ojos.
El resto de los personajes tampoco desmerecen el trabajo de Portacio, sobre todo Sara, la enfermera que se convertirá en el nexo de unión con la realidad de Downing. Otros personajes secundarios, tales como el periodista Marc Rosen, el capo de la droga Nortego o los detectives, Sam & Twitch tampoco se quedan atrás.

En cuanto a la historia, McFarlane y Holguin, tras “acabar” con Al Simmons, tejen una intriga propia de las películas de espías, con un enigmático “Paciente 47”, unos siniestros experimentos científicos, un cartel de la droga, las investigaciones de un reportero novato y los delirios de un Clown dispuesto a fundar The Unholy Trinity, en contraposición a la sagrada trilogía católica –padre, hijo y espíritu santo-.
La última página de Spawn# 188 sirve como punto de partida para el nuevo Spawn 0:0:0:1.

En los siguientes números, el equipo creativo nos obsequia con algunos retazos del pasado. Por un lado Wanda aparece para reencontrarse con Jim Downing, con quien ya se cruzó en Spawn# 3, cuando Al Simmons cambió su apariencia física para visitar a su esposa. Después aparece Freak, demente de los callejones con quien Spawn se cruzó en el número 37. Y por último, quien no podía faltar, la demencia de Clown. Éste no duda en arrancarle, de cuajo, las alas a un ángel, después de que el nuevo Spawn dejara a este último, literalmente, clavado en la pared.

Portacio demuestra que sabe estar a la altura y McFarlane y Holguin, que el anunciado cambio en el timón va en serio.

Tras un número dibujado por Capullo, el cual chirria un tanto frente a la sobriedad y cierto minimalismo desarrollado por Portacio, los dos últimos números de End Game son un claro regreso al pasado, con espectaculares splash-pages, pero sin perder la sobriedad en los colores y la definición de las tintas, mezcladas con el regreso de un Spawn en plena forma. Buen ejemplo de ello son las18 viñetas que forman las páginas 17 y 18 de Spawn# 195. En ellas vemos, de una forma muy clara, la capacidad de Portacio para plasmar la manera de actuar que tiene el personaje, la cual termina, dos páginas después, con otras dos espectaculares splash-pages.

Con la justicia de Spawn termina el penúltimo capítulo de End Game, dejando para la siguiente entrega la respuesta a varias de las preguntas que atormentan a Dowing y el ver cómo Clown se convierte en el maestro de ceremonias para el nuevo Spawn.

Mientras ocurría todo esto, Todd McFarlane y Robert Kirkman se descolgaban, en las páginas del segundo número de Image United, con la revelación de que la amenaza que se cierne sobre los principales personajes del universo de la editorial –salvo los Wildcats de Jim Lee y los Wetwork de Whilce Portacio, cuyos derechos pertenecen al sello WildStorm- está directamente relacionada con Spawn. Para ser más exactos, la amenaza es el llamado Omega Spawn, quien es, nada menos que Al Simmons, deseoso de poseer, además del averno, el mundo de los vivos.

Tal y como es lícito pensar, héroes de la talla de Shadowhawk, Savage Dragon, la detective Zara Pezzini, Fortress, los súpergrupos Youngblood y Cyberforce, o los Freak Force no se lo pondrán fácil y, por lo tanto, la acción está asegurada.
Y mientras sucedían todos estos cambios en el universo del demoniaco personaje, Todd McFarlane se apuntaba al reto, junto con Robert Kirkman y los dibujantes Greg Capullo y Ryan Ottley, de crear un nuevo personaje, en un tiempo en el que la palabra crisis todavía forma parte del vocabulario habitual.

Haunt, cuyo primer número llegó al mercado en octubre del año 2009, está protagonizada por dos hermanos, Daniel y Kurt Kilgore. Uno es sacerdote de profesión, aunque con aguda crisis de fe. Su tiempo libre lo invierte en visitar a una prostituta a la que paga con lo que roba de la colecta de la iglesia. Su hermano, con el que mantiene una tensa relación a causa de una mujer, es un mercenario al servicio del gobierno, especializado en misiones de alto riesgo. Lo malo es que, a pesar de su trabajo, Kurt todavía posee buena parte de la ética que su hermano Daniel tiempo atrás perdió, algo que acabará con su vida.

Sin casi tiempo para asimilar la pérdida de Kurt, Daniel verá que su propio cuerpo y su consciencia es poseída por un ser llamado Haunt, una especie de demonio vengativo con cualidades de simbionte y prácticamente inmune a las balas.
Al principio, dicho ser aparece cuando hay un peligro cerca, pero, con el paso del tiempo, Haunt aparece obedeciendo la voluntad de Daniel, en cierta forma condicionado por Kurt.

La historia desarrollada por McFarlane y Kirkman, salpicada por los tópicos propios del cine de espías, con misteriosos personajes, mega-corporaciones y un científico chiflado para que no falte de nada, no es excesivamente novedosa. En lo que el dúo McFarlane-Kirkman acierta es en centralizar toda la acción en un personaje como el padre Daniel, lleno de grandes contradicciones y un pasado que siempre termina por aflorar.

Haunt es una historia en la que los personajes buscan el perdón y la redención para sus pecados, antes de que sea demasiado tarde. Es una historia en la que, tanto Daniel como Kurt, intentan atar los cabos sueltos de sus respectivas existencias y, de paso, recuperar el tiempo perdido.

Tal y como suele ser habitual, el trabajo de Robert Kirkman mantiene el buen nivel al que nos tiene ya acostumbrados. En cuanto a McFarlane, su toque se nota en el gusto por el espectáculo visual, cierta violencia gratuita y la mezcla de elementos místicos y religiosos con las altas esferas del poder, algo que sirve también de base a Spawn.

Al final, el trabajo de Todd McFarlane en Haunt demuestra que su gusto por crear historias gráficas no ha disminuido en todos estos años, a pesar del coro de detractores que tiene el creador canadiense a su alrededor. Otra cosa muy distinta es que te pueda gustar o no el estilo de dibujo que tiene McFarlane, para muchos demasiado forzado y extremo en su misma concepción. Aunque ya se sabe que sobre gustos… cada cual es muy libre de opinar lo que desee.

Sea como fuere, Todd McFarlane ha logrado solo y en compañía de otros –tras cerca de dos décadas en el mercado- que su diabólica creación esté a tan solo unos meses de alcanzar el número doscientos, algo que muy pocos autores pueden decir. Y solamente por eso, bien merece un reconocimiento en medio de un mundo, el del fandom, sacudido por demasiados vaivenes económicos, un notable exceso de arbitrariedad y cierta querencia hacia el extremismo gratuito.

Este artículo se publicó, originalmente en la revista Dolmen, en su número 178 (agosto 2010)

SPAWN; its logo and its symbol are registered trademarks and copyrights © of Todd McFarlane Productions, Inc. The copyrights in all of the comic book stories, including all visuals, characters and other elements of the stories, are owned by Todd McFarlane Productions, Inc. All Rights Reserved. Any similarities to persons living or dead is purely coincidental. With exception of artwork used for review purposes, none of the contents of this publication may be reprinted without the permission of Todd McFarlane Productions, Inc.

THE HAUNT es una creción de Robert Kirkman y Todd McFarlane © and TM 2010 of Todd McFarlane Productions, Inc.

THE HAUNT; its logo and its symbol are registered trademarks and copyrights © of Todd McFarlane Productions, Inc. The copyrights in all of the comic book stories, including all visuals, characters and other elements of the stories, are owned by Todd McFarlane Productions, Inc. All Rights Reserved. Any similarities to persons living or dead is purely coincidental. With exception of artwork used for review purposes, none of the contents of this publication may be reprinted without the permission of Todd McFarlane Productions, Inc.

No hay comentarios:

Publicar un comentario