jueves, 15 de diciembre de 2011

Black Butler: Historia de un fenómeno.

Como no podía ser de otra forma, les dejo con un nuevo artículo de la periodista y escritora Laura Marín, el cual demuestra que se pueden leer cómic y, además, tener criterio propio y conocimientos en otras áreas de la cultura.
Que lo disfruten
Eduardo Serradilla Sanchis


Black Butler (Kuroshitsuji en japonés) es un manga creado por Yana Toboso y estrenado en Japón en septiembre de 2006. En 2008 se comenzó a emitir la serie animada y durante el pasado Salón del Manga de Barcelona comenzó a publicarse en España de mano de Norma Editorial.

Ambientado en la Inglaterra victoriana, el protagonista Sebastián Michaelis sirve como mayordomo al señor de una noble familia que se dedica a la fabricación de juguetes: Ciel Phantomhive, un huérfano de apenas doce años. Ambos, a través de un contrato sobrenatural con un crudo desenlace, tratarán de descubrir al asesino de los padres de Ciel.

Sin embargo, a pesar de la tenebrosa trama que se desarrolla a lo largo de la obra, Black Butler se presenta al inicio de la historia como un manga cómico, mientras se presentan los personajes y se muestran situaciones delirantes entre ellos. Según avanza, el lector se familiarizará con todos ellos y podrá disfrutar de la parte más oscura de esta obra de Yana Toboso.

La importancia de Black Butler, sin embargo, no radica tanto en su historia como en el fenómeno que supuso: La popularidad que ganó este manga en Japón se extendió a través de Internet, hasta el punto de que las figuras coleccionables y el Cosplay (actividad que consiste en disfrazarse como un personaje de ficción e interpretarlo, muy frecuente en los eventos dedicados al cómic) basado en Black Butler comenzaron a proliferar en tiendas y eventos especializados. Cabe destacar que por entonces este manga era más conocido como Kuroshitsuji, su nombre original, ya que no se había licenciado fuera del País del Sol Naciente y se desconocía cómo traducirían el título de la obra en los distintos países.

En Japón se llegó a estrenar un musical basado en la historia y personajes de Black Butler, y JUN Planning, entonces fabricante de muñecas Pullip, colaboró con éste manga para crear los muñecos Pullip, Taeyang y Dal de los distintos personajes.

Cabe preguntarse si la acogida de este manga en su estreno en España ha sido la esperada: Se ha publicado acompañado de pequeños detalles hacia el lector (por ejemplo, una lámina de pegatinas de regalo con el segundo tomo) pero su licencia en nuestro país no ha tenido el cálido recibimiento que cabría esperar de un manga que cosechó tanto éxito en todo el mundo hace apenas unos años.

Queda claro que Internet fue la clave en la expansión de dicho éxito, pero si las editoriales internacionales no responden con rapidez a las solicitudes del público, con el tiempo éste habrá olvidado una serie para centrarse en otra: ¿Deben las editoriales españolas prestar más atención a las series de moda en Internet para responder las demandas de sus lectores y agilizar la compra de licencias? El debate está servido.

BLACK BUTLER
Autores: Yana Toboso
Colección: CÓMIC MANGA
Formato: Rústica con sobrecubierta
Tamaño: 11,5 x 17,5
Páginas: 192
Color: B/N + 2 pág Color
ISBN: 978-84-679-0683-7
PVP: 7,50€
Norma Editorial


© Norma Editorial por la imagen de portada. 2011

jueves, 1 de diciembre de 2011

EDUARDO GONZÁLEZ RODRÍGUEZ: UN DIBUJANTE, DE LOS PIES A LA CABEZA.

Tal y como seres humanos que somos, vivimos tratando de lograr que el tiempo no acabe por juzgarnos de una manera demasiado severa. Nuestros torpes esfuerzos siempre se terminan por dar de bruces con la implacable sentencia que, antes o después, nos espera.

Al final, será el tiempo transcurrido y no otra cosa el que nos coloque en el lugar que nos corresponda, por mucho que nos empeñemos en lo contrario. En algunos casos, para la mayoría, dicho lugar no es el que hubiéramos deseado. En otros, el tiempo nos da un veredicto deseado, pero siempre escamoteado por nuestras circunstancias vitales y/o por las personas que nos rodean.

Y éste es el caso de Eduardo González Rodríguez, uno de los mejores dibujantes que he conocido en mi -ya larga- carrera profesional y, para mejorar el cuadro, una de las mejores personas con las que he tenido el placer de trabajar y convivir.

Hace unas semanas, Eduardo, acompañado por los textos de Francisco Pomares, periodista, escritor y quien fuera director del rotativo tinerfeño La Opinión de Tenerife, comenzó su andadura profesional en este mismo medio, dibujando la semblanza de la “fauna” política que pulula por estas islas.

Para Eduardo, ésta no es la primera vez que retrata, tal cual son y sin mediar el photoshop de por medio, la verdadera cara de los políticos isleños, empeñados, como decía al comenzar esta columna, en burlar el juicio del tiempo. Unos años antes, sus dibujos también ocuparon las páginas de La Opinión de Tenerife, emulando al literario retrato de Dorian Gray que mostraba lo que su poseedor se empeñaba en ocultar.

Sin embargo, la carrera de Eduardo González empezó décadas atrás, casi desde el mismo momento en el que descubrió la magia que atesora un lápiz en conjunción con una hoja de papel. Luego, cuando decidió academizar su vocación, pasó por el trance de estudiar Bellas Artes, carrera que casi acaba con su vocación artística y profesional.

De aquellas experiencias surgió una tira de prensa titulada Becarios: Ese título es mío, publicada en el suplemento infantil 2*C de La Opinión de Tenerife durante cinco años. Becarios es uno de los mejores frescos sobre la realidad estudiantil universitaria, tanto desde el punto de vista del alumno como en cuanto al análisis que hace de los profesores.

Nadie se salva del ácido humor de Eduardo, el cual no duda en machacar muchos de los tópicos al uso, sobre todo aquellos que tienen que ver con los profesores que se creen descendientes de los antiguos filósofos griegos. También muestra las miserias de un alumnado que se toma sus estudios con una laxitud que sonrojaría a quienes deben trabajar para poder pagarse sus estudios, al no disponer de medios.

Al igual que en La Venta de Floro, la tira de prensa en la que más tiempo ha trabajado Eduardo, nadie se salva de ser retratado. Esta mencionada tira de prensa cuenta con el guión del guionista, escritor, columnista y director del ya desaparecido Salón Internacional del Cómic de Sta. Cruz de Tenerife, Patricio García Ducha.

Floro es ese personaje que acaba siendo el detonante de todo tipo de situaciones, la cuales nos ayudan a comprender por qué el ser humano ha evolucionado tan poco desde que el mono se bajó del árbol y empezó a caminar erguido. Su filosofía, la de Floro, es la siguiente: dos más dos son cuatro y quien pretenda decirme lo contrario se equivoca. Y por ello cada tira se acababa convirtiendo en un pequeño pedazo de sabiduría popular, en un tempo en el que los mensajes suelen llegar trufados de dobleces y mentiras soterradas por el ruido ambiental.

En cuanto al trabajo de Eduardo, sus lápices fueron captando la esencia del personaje principal y de toda la fauna colindante hasta lograr una expresividad y una capacidad de síntesis pocas veces vista en un medio como las tiras de prensa. Floro y su cohorte de personajes secundarios terminaron por decirle al dibujante cuál era su mejor perfil y, cada día lucían, “más bonitos que un san Luis”.

Lástima que tras casi una década de trabajo ininterrumpido en La Opinión de Tenerife, La venta de Floro fuera clausurada alegando razones económicas, las cuales no pudieron esconder la falta de respeto y la ignorancia que se tiene para con el trabajo de los dibujantes gráficos en nuestro país. La realidad es que pocas veces se ha logrado retratar la idiosincrasia de nuestra tierra y de nuestra gente de una forma tan lúcida y tan clara como lo logró Eduardo con sus dibujos diarios del sin par Floro.

Entre medias de estos dos trabajos, Eduardo desarrolló una historia mucho más personal y relacionada con el mundo del fandom, la cual aún hoy permanece sin terminar. La papelera, que así se llama dicha historia, es una mezcla de thriller sobrenatural, con un marcado poso de frikismo y una gran querencia hacia el mundo del cómic. Al revés que en sus trabajos ya comentados, los lápices de Eduardo son mucho más oscuros, jugando con las luces y las sombras para no darle tregua al lector. Esperemos que algún día, La papelera concluya y así podemos conocer el desenlace de tan apasionante historia.

Luego están todas sus colaboraciones para otros medios, sus innumerables caricaturas, sus carteles, sus trabajos de ilustraciones para relatos infantiles y, por supuesto, sus galardones en concursos insulares, claro reflejo de una larga trayectoria profesional.

Su último trabajo, Dentro de la noche, se presentará en el Salón del cómic de Madrid del presente año, después de una larga gestación, la cual no deja duda de la capacidad de superación del autor. Sus once historias nos llevan hasta esos pequeños secretos que solamente afloran cuando el sol deja paso a la oscuridad nocturna. Íntimo, personal y capaz de sorprender, el trabajo de Eduardo nos muestra al dibujante en plena madurez artística, luego de un largo proceso de formación profesional, forjado en la creencia del trabajo serio y riguroso.

Y es, precisamente en esto, en su concepción de cómo debe ser el trabajo de un artista, en donde Eduardo González Rodríguez se diferencia de muchos otros compañeros de viaje, empeñados, éstos últimos, en criticar el trabajo ajeno en vez de preocuparse del propio.

Visto con la perspectiva que dan los años resulta insultante, como poco, que el trabajo de Eduardo González permanezca relativamente desconocido mientras que el de dibujantes mucho peores que él ha logrado un protagonismo que no merecen. Sé que su humidad lo ha distanciado de quienes utilizan el “navajeo” y la calumnia como arma arrojadiza para lograr su fin. Así se escribe la historia para quienes quieran leerla. No obstante, sería bueno que los hilos del tiempo colocaran en su sitio a quienes, lejos de hacerle un favor al mundo del fandom, solamente lo perjudican con sus enredos, sus insidias y sus envidias de chismosa de portería.

Sólo espero que, en los próximos años, el trabajo de Eduardo logre traspasar nuestras fronteras y logre allí el reconocimiento que aquí se le ha negado, en parte por las artimañas de los indeseables anteriormente comentados y en parte por la miopía que sigue atenazando a buena parte del mundo del fandom.

Por lo pronto, les recomiendo que busquen los recopilatorios de Becarios: Ese título es mío y La venta de Floro, publicados, ambos, por Ediciones Idea y adquieran un ejemplar de Dentro de la noche (Dolmen Editorial). Con su lectura, descubrirán otras muchas cosas buenas que yo no les he dicho, pero que, a buen seguro, agradecerán.

Y si quieren conocer al autor, estén atentos a la programación cultural de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria durante el próximo mes de febrero, siempre que la “autoridad lo permita” y la crisis lo consienta, añado yo.

Mientras tanto, pueden seguir las andanzas profesionales de Eduardo González Rodríguez en su blog: http://tirondeojeras.blogspot.com/ o pasarse por el stand que la editorial Dolmen ha montado en el salón del cómic de Madrid 2011, desde jueves día uno de diciembre hasta el domingo día cuatro, lugar en donde el autor les firmará gustoso un ejemplar de su último trabajo.
Para más información:  http://www.dolmeneditorial.com/expocomic-madrid-sesiones-de-firmas-en-el-stand-de-dolmen/

© Eduardo González Rodríguez por la página y las portadas que acompañan la reseña. 2011
© Ediciones Idea por las ediciones de Becarios: Ese título es mío y La venta de Floro. 2011
© Dolmen Editorial por la edición de Dentro de la noche. 2011

martes, 15 de noviembre de 2011

RANMA SERÁ EDITADO EN UNA EDICIÓN EXCLUSIVA EN ESPAÑA

Sin más preámbulos, les dejo con una nueva reseña de la escritora y periodista  Laura Martín. A estas alturas, su trabajo es la mejor tarjeta de presentación y no mis aburridas palabras
Eduardo Serradilla Sanchis


Recientemente Glénat ha confirmado la reedición del popular manga Ranma ½ en formato kanzenban (de lujo) diseñado expresamente para España, ya que no existe una edición similar en Japón.

Ranma ½ , de Rumiko Takahashi, fue una de las colecciones de manga más populares en España desde su publicación en 1993 de mano de Planeta de Agostini (se había estrenado en Japón apenas cinco años antes). Posteriormente, Glénat se hizo con los derechos de publicación de esta serie.

Ranma ½ cuenta, en clave humorística, la historia de Ranma Saotome, un joven que durante un entrenamiento de artes marciales cae a un lago maldito en China. Esta maldición provoca que Ranma se convierta en una preciosa chica al contacto con el agua fría, y vuelva a su forma masculina gracias al agua caliente. Su padre pasa por la misma experiencia, pero se convierte en un oso panda en función de la temperatura del agua. Ambos tratan de mantener esta maldición en secreto ante el resto de la sociedad.

Las complicaciones empiezan cuando Ranma descubre que está prometido con la hija del mejor amigo de su padre, la temperamental Akane Tendo. Ambos rechazan la idea de casarse y comienzan una relación de odio mutuo que pronto empezará a convertirse en aprecio.

A lo largo de los años, Ranma ½ se ha confirmado como un clásico entre los mangas cómicos, por su fusión del humor con el romanticismo y las escenas de acción, y la originalidad de sus personajes: Ranma, Akane, P-chan o Shampoo no dejan de sorprender y divertir a lectores de todas las edades.

© Rumiko Takahashi por la imagen de portada. 2011
© Ediciones Glenat por la edición española. 2011

miércoles, 2 de noviembre de 2011

TRISTISIMA CENIZA. Un tebeo de Robert Capa en Bilbao

La memoria, tanto en el sentido físico como en el espiritual del concepto, nunca ha sido un bien muy preciado en nuestro país. Más bien se podría decir que todo lo contrario, sobre todo cuando se la nombra delante de las mentalidades más conservadoras y rancias.

El ejemplo más rotundo de todo esto lo hemos tenido desde el mismo día en que se promulgó la llamada ley de Memoria Histórica, la cual se ha convertido en el caballo de batalla de quienes NO están dispuestos a que se reconozca la verdad de la Guerra Civil española y sus más directos participantes.

En realidad cada vez son más lo que se empeñan en tratar de re-escribir la historia más descarnada de nuestro pasado más reciente, rellenándola de mentiras, tergiversaciones y un muro de ignorancia que recuerda a los peores años de la dictadura del general Franco. Todo vale con tal de impedir que las personas que pasaron por aquella tragedia y sus familiares logren saber cuál fue el destino de sus seres queridos, muchos de ellos, muertos en una sucia y mal oliente cuneta.

Su eslogan preferido es “¿Para qué hace falta una Ley de Memoria Histórica? Nosotros ya los hemos perdonamos. ¿Por qué ellos no hacen lo mismo? El problema es que perdonar no es –ni será nunca- sinónimo de olvidar, por mucho que se empeñen en hacer ver lo contrario y de paso, sigan escribiendo y vomitando sus mentiras en los medios de comunicación afines a la causa.

La historia la escriben los vencedores, pero, tarde o temprano, la verdad acaba por salir a la luz y la “Gloriosa Cruzada de liberación” se acaba transformando en lo que de verdad fue; es decir, un sangriento golpe de estado, protagonizado por un grupo de generales rebeldes y ávidos de poder, el cual sumió a nuestro país en una sangrienta contienda. Y es precisamente todo esto lo que sirve de base argumental para la novela gráfica Tristísima Ceniza.

Tristísima Ceniza, obra de Mikel Begoña e Iñaket, es un cómic que se sustenta no sólo en la contienda española, sino en la vida y obra de dos los mejores fotógrafos de la historia contemporánea, Robert Capa (Ernest Andrei Friedmann) y Gerda Taro (Gerta Pohorylle). A su lado, se desenvuelven otros personajes tales como Esther Zilbelberg –también conocida como Juanita Lefèvre-; Kati Horna, reportera gráfica como Taro y Capa; o Francisco Artasánchez. Éste último, voluntario combatiente de las brigadas vascas, protagonizó, en 1940 y junto con otro voluntario vasco, Constantino de Pozo “Chaval”, una espectacular fuga, a nado, desde el campo de prisioneros de Algeciras hasta la mismísima y británica Gibraltar.

Ellos, como otros tantos reporteros, escritores, políticos y voluntarios de la Brigadas Internacionales, fueron testigos de un conflicto que, aunque duró tres años, se desniveló hacia el lado de los rebeldes, casi desde el mismo momento. A todo ello ayudó no solamente la ayuda prestada por los gobiernos alemán e italiano -gobernados por dos dictadores de la misma catadura moral que el general Franco- sino por las tensiones y las luchas de poder internas que azotaron a los integrantes del gobierno republicano. Frente a una marcada división ideológica en el bando afín al gobierno de la república -algo que la obra de Begoña y Iñaket plasma de manera clara- el bando nacional, liderado por Franco y sus generales rebeldes, actuaban como un grupo compacto, merced a la disciplina castrense y al fanatismo ideológico y religioso que impregnaba sus acciones.

Y en medio de este maremágnum bélico e ideológico será donde desembarcará Robert Capa, justo cuando el frente del país vasco está a punto de caer. Anteriormente a su llegada a nuestras fronteras, su compañera Gerda Taro había llegado a Cataluña, para cubrir aquel frente, queriéndose librar de la sombra de Robert Capa, personaje creado por ella misma y de cuya sombra tanto le costó escapar, por paradójico que esto resulte.

Ambos se toparán con una contienda fratricida, marcada por el uso de los bombardeos masivos de los aviones alemanes e italianos y por el heroísmo de quienes luchaban no por mantener sus privilegios y su estatus social, sino por su libertad y la de sus seres queridos. En España fue cuando se empezó a forjar la leyenda de Robert Capa, la cual luego tocaría el cielo cuando desembarcó en Normandía, en 1944. Sus instantáneas, al igual que las de Gerda Taro y Kati Horna, le pusieron rostro a quienes lucharon y murieron en los campos de batalla sin las proclamas fascistas ni los eslóganes falangistas que tanto gustaban de repetir las personas de bien.

Aquella guerra era como cualquier otra, era sangrienta, sádica y demencial. Nada que ver con la gloria y la salvación que según el bando rebelde la motivaba. Y el trabajo de Gerda Taro y Robert Capa así lo reflejó, por mucho que a los vencedores les molestara. La guerra que ellos fotografiaron, al que dejó un millón de muertos en los campos y una terrible y no menos sangrienta represión después fue la que ahora mismo se empeñan los revisionistas de la caverna conservadora en tratar de ocultar.

Y ésa es la guerra y los personajes que Tristísima Ceniza retrata con un grafismo y una crudeza cercana al documental de guerra. Mikel Begoña e Iñaket utilizan un estilo casi diría que naif, simple, sencillo, directo que nos ayuda a sumergirnos en un momento histórico marcado por la depresión del año 1929, el auge de los partidos de ideología fascista y la tragedia que marcó a un país como nuestro, a consecuencia de todo ello.

Su lectura nos recuerda que olvidar solamente sirve para volver a cometer, una y otra vez, el mismo error y eso es algo que los seres humanos cada vez se pueden permitir menos. En el caso de los protagonistas principales, ambos murieron haciendo lo que les gustaba, cubriendo una guerra y capturando con sus cámaras la realidad de las cosas. Esa verdad que los vencedores tanto se empeñan en ocultar, por molesta, por hiriente y porque demuestra de qué pasta están hechos.

Mikel Begoña e Iñaket
Novela gráfica en tapa dura de 120 páginas (bicolor)
Colección: Nómadas
ISBN: 978-84-679-0413-0
Precio: 16 Euros
Norma Editorial


© Norma Editorial por la imagen de la portada, 2011

viernes, 14 de octubre de 2011

Paradise Kiss no caduca

Nueva reseña de la incansable defensora del mundo del fandom, en general y del universo Otaku en particular, la periodista Laura Martín. En esta ocasión su trabajo nos acerca hasta las virtudes de la colección Paradise Kiss.
Disfruten con sus palabras
Eduardo Serradilla Sanchis


Hace ya 11 años que en la revista de moda japonesa Zipper comenzó a publicarse un manga llamado Paradise Kiss. En el año 2003, Ivrea apostó por esta historia, que se convirtió así en el primer manga de Ai Yazawa licenciado en nuestro país, abriendo las puertas a todo un filón de obras (como Nana, Historias de un vecindario o No soy un ángel) que en los últimos años se han ido publicando gracias a diferentes editoriales.

Este verano se estrenó en Japón la película de acción real basada en Paradise Kiss, e Ivrea ha anunciado que reimprimirá los tomos del manga en español y se podrán volver a conseguir a partir de octubre. Todo esto sin contar que ya en 2005 se creó la serie de animación correspondiente a este manga. ¿Qué tiene Paradise Kiss  que justifique tal éxito?

En primer lugar, sus personajes: Yukari, una adolescente cuya única meta en la vida es sacar la nota máxima en sus exámenes; un joven teñido de rubio, rudo y con piercings llamado Arashi; Isabella, la amable mujer que viste con ropas victorianas; la dulce novia de Arashi, Miwako, a la que Yukari confunde con un ángel la primera vez que la ve; y el galán George, un diseñador prometedor y con tendencias sexuales algo confusas. Aunque los protagonistas indiscutibles sean Yukari y George, todos sus compañeros tienen problemas, experiencias y anécdotas que forman parte de la historia, y absolutamente todos son humanos, con una forma de vivir y de pensar acorde a su modo de vida, ni totalmente buenos ni totalmente malvados: humanos.

En segundo lugar, el diseño de los personajes y de los escenarios: Es conocido por sus fans que Ai Yazawa no pretendía ser mangaka, sino diseñadora de ropa, y deja ver su pasión por la moda en la atención que presta a todos los detalles de la indumentaria de sus personajes, así como de su entorno, cuidando al máximo las tramas y los trazos viñeta a viñeta.

Por último, es de destacar el propio guión de la historia: los estudiantes de la escuela de arte Yazawa, antes mencionados, convencen a Yukari para que sea su modelo en el festival de fin de curso. Aunque en un primer momento ella se niega, acaba aceptando a condición de que no afecte en sus estudios, para finalmente acabar colaborando en la elaboración de los accesorios como uno más. Junto a ellos, Yukari se dará cuenta de que en realidad no tiene nada por lo que luchar, y que sacar notas altas para conseguir la aprobación de su madre no le satisface. El lector, a lo largo de los cinco tomos que conforman Paradise Kiss, verá la evolución que sigue Yukari al darse cuenta de lo que de verdad desea, y luchar por ello como nunca antes había luchado.

Título: Paradise Kiss
Autora: Ai Yazawa
Editorial: Ivrea España
Formato: Tomo 192 pgs b/n, tamaño A5  con sobrecubierta.
Precio: 8,50 € cada tomo. 

domingo, 2 de octubre de 2011

EL CUARENTA ANIVERSARIO DE ACTION MAN

En mi anterior columna hice un rápido repaso por la historia del Action Man y la importancia que dicho muñeco tuvo en la vida de muchos niños, entre los cuales me incluyo. En este artículo me detendré en la colección que celebraba el 40 aniversario de dicho muñeco.

Dicho aniversario festejaba las cuatro décadas del nacimiento del Action Man, dos años después de la salida del GI Joe norteamericano y, a su vez, sirvió para revindicar la abrupta salida de Palitoy del mercado juguetero.

La colección se compuso de cincuenta y nueve juegos, formados por un muñeco y un uniforme, más un uniforme que no incluyó ninguna figura, y un total de treinta accesorios, incluyendo a Rufus, que acompaña a la policía montada del Canadá como parte del juego y no como un accesorio independiente. Cada juego viene presentado en una caja con ventana transparente, en la que se incluye una reproducción de las cajas en la que se comercializaron en su día los distintos muñecos de la colección y uno de los uniformes que en su día igualmente se comercializaron, siempre respetando el diseño de la época.

El único pero es una etiqueta transversal colocada en la esquina superior derecha, que tiene inscrita la frase “Nostalgic Collection”, algo que a todas luces sobra, más que nada, porque la nostalgia y el coleccionismo son malos aliados.

En el caso de los accesorios se han respetado las cajas originales y los cartonajes, donde se podían comprar por separado el saco de dormir, dos tipos de anorak y una parca para la nieve, accesorios todos que formaban parte del Explorador Polar.

Del total de juegos comercializados, me detendré en cuatro líneas, reunidas en los siguientes epígrafes: exploradores, deportistas, especialistas, y ceremoniales. La primera línea está compuesta por el ya mencionado Explorador Polar, muñeco que, además de los accesorios ya comentados, tenía un trineo con tres perros para desplazarse y una tienda de campaña y todos los accesorios necesarios para poder sobrevivir a las frías condiciones invernales.
Acompañando al Explorador Polar está el Montañero, muñeco equipado con todo lo necesario para poder escalar las más altas cumbres. Cada uno de los juegos viene con el Action Man conocido como aventurero, en las dos versiones en las que se llegó a comercializar.
El último muñeco de esta línea es el Explorador de la Selva, que cuenta con una barca fluvial para poder llevar a cabo su expedición.

Durante los años en los que Action Man se comercializó, la empresa Palitoy llegó a ofrecer en su catálogo once futbolistas británicos, así como un jugador de cricket y un deportista olímpico. La línea de equipos de fútbol británicos pasa por ser el mayor “fracaso” de toda la colección de Action Man, sobre todo si se la compara con otras líneas de uniformes. No obstante, los impulsores de esta nueva colección decidieron volver a apostar por los equipamientos futbolísticos, incluyendo además seis accesorios que también incluyen equipamientos de fútbol, así como una base que reproduce el césped de un campo para colocar a cada uno de los muñecos de la colección.
De todas maneras, el equipamiento que está mejor logrado es, sin duda alguna, el del jugador de cricket, un equipamiento que en su día fue muy difícil de encontrar fuera del Reino Unido.

En la línea de los especialistas, dos son los uniformes que merecen ser destacados. Uno es el SAS Commander, el cual viene acompañado por el uniforme de paracaidista, que pasa por ser uno de los últimos grandes uniformes comercializados por Palitoy en la recta final de la colección.
El segundo es el Policía Montada del Canadá, que, como ya he mencionado anteriormente, viene acompañado de su fiel perro, Rufus. Este uniforme solamente se podía conseguir si, primero, se reunían las estrellas que se incluían en cada caja, y segundo, si vivías en el Reino Unido, ya que la promoción era válida solo para ese territorio. Gracias a esta nueva versión, quienes no lo consiguieron en su momento pueden disfrutarlo ahora, con un cartonaje que no venía originalmente, puesto que el uniforme –al igual que el perro- se mandaban por correo, en una pequeña caja de color marrón.

La última línea, denominada Ceremonial, es con mucha distancia de las demás, la que más fama le dio a la empresa juguetera, por la extremada calidad de cada uno de sus uniformes. En dicha línea, Palitoy reprodujo uniformes tan emblemáticos como el Granadero británico, tocado con el enorme gorro de piel negro, y que permanece impávido mientras guarda las puertas del Palacio de Buckingham; el mítico Lancero británico del décimo séptimo regimiento, famoso por la inmortal Carga de la Brigada Ligera, cantada por Tennyson en su poema de 1854; o los no menos famosos Coraceros de la Reina, tocados con sus cascos de altos penachos y montados a lomos de sus recios caballos, los cuales también formaron parte de la colección original.
Además de estos tres, la colección se completa con el uniforme de gala de los Marines reales, el Húsar real y otro de los mejores ejemplos del buen hacer de Palitoy; es decir, el uniforme Argyll & Sutherland Highlander.

Lo único que se echó de menos en la colección del 40 aniversario de Action Man fue el que no volvieran a comercializar uniformes como el del Piloto de combate, que venía acompañado por un kit de supervivencia, y cuya calidad lo hacía merecedor de volver a ser comercializado. Para aquellos que quieran encontrar dicho uniforme de piloto, GI Joe lo comercializó, primero, en la colección denominada Timeless y, luego, para celebrar el cuarenta aniversario del muñeco americano.

En la actualidad se puede encontrar estos juegos por un precio que ronda entre los cincuenta y los setenta euros, con gastos de envío, aunque hay algunos que sobrepasan los ciento cincuenta euros. Para mayor información, por favor consulten la página www.eagleeyesactionstation.co.uk.

Action Man© Hasbro 2011

lunes, 26 de septiembre de 2011

ACTION MAN: Un muñeco en la vida de una persona

Quienes se hayan molestado en leer el título de esta columna habrá comprobado que, además de cómic para adultos, se añade y algo más.

Soy de los que cree que la cultura en el siglo XXI ya no se puede tratar como si de compartimentos estancos se tratara. Esto es así desde hace mucho, aunque ahora ya es imposible tratar de negarlo. El mundo gráfico tiene relación con muchas facetas de nuestra vida, sin que éstas tengan que ver directamente con una novela gráfica.

Mientras escribo esta columna tengo delante de mí el catálogo de 1973 de Action Man, un muñeco de treinta centímetros que entró a formar parte de mi vida cuando yo tenía tres años. Cierto es que yo no fui consciente de muchas cosas hasta, por lo menos, tres años después, momento en el que aquel catálogo, el cual mezclaba fondos dibujados como si se tratara de viñetas, se convirtiera en el objeto de deseo de mis peticiones para Navidades, cumpleaños y finales de curso.

En aquel catálogo las fotografías de los distintos uniformes que, por aquel entonces, tenía Action Man habían sido colocadas sobre dichas viñetas, lo que le daba un aspecto de tira de prensa, por buscarle una similitud con el lenguaje gráfico.

Sea como fuere, aquel catálogo despertó en mí tanto el gusto por el cómic como mi pasión por el Action Man en particular y por los juguetes en general, pasión que hoy día –cuarenta años después- no ha decaído lo más mínimo.

La realidad es que, cuando me planteé tener un blog como éste, mi principal motivación era –además de darle difusión al Noveno arte- defender el que las personas tuvieran un hobby que fuera más allá del tópico "salir a emborracharse y ver el partido de fútbol de la semana”, algo tan común como, bajo mi modesto punto de vista, equivocado.

Hasta donde yo llego a entender, tener un hobby como leer cómic o coleccionar figuras es algo tan respetable como saludable y, si te sabes controlar, hasta más económico que salir de copas, más que nada porque lo que te gastas no lo eliminas después, sino que se queda en tu casa. Perdón por lo simplista de la afirmación, aunque no por ello menos cierta.

No negaré que hay mucho coleccionista pirado y lector de cómics amante de verdades absolutas, tan esperpéntica como erróneas. Sin embargo, no estaría mal que se abandonara buena parte de los prejuicios que se tiene para con las personas que no comulgamos con vomitarnos cada fin de semana lo que nos hemos bebido previamente y preferimos disfrutar, por ejemplo, con la creación de Harry Trowell, Action Man.

Al final todo es una elección personal, pero sería bueno, aprovechando el mundo globalizado en el que vivimos, que miráramos a nuestro alrededor y nos diéramos cuenta que también los cómic y los juguetes pueden ser algo para adultos, en vez de tacharlos, sistemáticamente, de productos para niños.

Si tienen tiempo –y han llegado al final de esta columna- les recomendaría que se dieran un paseo por www.eagleeyesactionstation.co.uk  o consulten los libros escritos por Ian Harrison o por N.G. Taylor sobre Action Man. El resto corre de su cuenta.

© Hasbro por la imagen de portada 2011
© Army Benevolent Fund por el cartel que se reproduce en este artículo 2011

miércoles, 14 de septiembre de 2011

LA NIÑA DE LAS COLETAS VERDES

Tercer artículo de escritora Laura Martín, tan profesional, serio y bien escrito como los dos anteriores, publicados en este mismo blog. Espero que disfruten con su lectura tanto como yo.
Eduardo Serradilla Sanchis


Autor: Kiyohiko Azuma
Colección: CÓMIC MANGA
Formato: Rústica con sobrecubierta
Números publicados: 10
Tamaño: 11,5 x 17,5
Páginas: 232
Color: B/N
Precio 8,00€
Norma Editorial


Yotsuba! Es uno de esos mangas que se pueden recomendar a cualquier persona, independientemente de su edad o sexo, con la única condición de que quiera pasar un buen rato disfrutando de uno de los mangas más entrañables de los últimos años. Empezó a publicarse en el año 2003 y aunque aún no ha finalizado, en España ya se han editado diez tomos de mano de Norma Editorial. Se considera parte del llamado slices of life, mangas que narran la vida cotidiana desde un punto de vista sencillo y llano.

Con Yotsuba!, Kiyohiko Azuma abandona el estilo de tiras cómicas de cuatro viñetas (yonkoma) que utilizara para Azumanga Daioh, la obra que lo dio a conocer en España, para contar la historia de una pequeña de cinco años que se muda con su padre a un nuevo barrio en el que todo será nuevo para ella, desde los columpios hasta los teléfonos hechos con vasos de yogur e hilo o la juguetería de la zona.

Frente al apogeo de los mangas de acción y, en ocasiones, de tramas complejas, que se da hoy en día, Yotsuba! Es un soplo de aire fresco, de humor limpio e inocente, de una historia contada desde el punto de vista de una niña que se comporta, efectivamente, como una niña. A Yotsuba Kowai todo le parece fascinante y nuevo, intenta imitar a su padre poniéndose un horario para el día a día (que por supuesto, no será capaz de cumplir), y se inventa su propio juego con un simple tarro lleno de bellotas. Su padre, los amigos de éste y la familia vecina, los Ayase, ponen el toque adulto de la historia, marcando el contraste entre el mundo mágico de la infancia de Yotsuba y la realidad de cualquier barrio japonés de clase media.

El lector que ya conozca Azumanga Daioh se encontrará con similitudes en personajes de esta obra con personajes de Yotsuba!: Sin ir más lejos, la propia Yotsuba comparte rasgos físicos con Chiyo, la alumna superdotada de Azumanga Daioh, aunque en esencia sea un personaje totalmente diferente.

En definitiva, Yotsuba es una comedia para todas las edades, un manga que puede compartir toda la familia, una de esas obras aconsejables para iniciarse en el cómic japonés.

© Kiyohiko Azuma por la imagen de la portada. 2011
© Norma Editorial por la portada de la edición española de Yotsuna. 2011

viernes, 2 de septiembre de 2011

LA FUERZA DEL MANGA OCCIDENTAL: EDICIONES BABYLON

Por segunda vez, y no vale recurrir al tópico que dice que “nunca segundas partes fueron buenas”, la periodista, entusiasta otaku –encantada de serlo- y divulgadora del universo gráfico, Laura Martín nos presenta el devenir de una editorial empeñada en difundir nuevas y novedosas propuestas en un país, el nuestro, tan poco dado a fomentar la cultura, antes y después de la crisis, por aquello de las suspicacias.
Y ahora les dejo con las palabras de Laura, las cuales seguro que les gustarán más que las mías.
Eduardo Serradilla Sanchis


Ediciones Babylon es una editorial inaugurada en febrero de 2010 dedicada a dar una oportunidad (en la mayor parte de los casos, la primera oportunidad) a muchos autores españoles de novelas, relatos o cómics que realizan trabajos de calidad. Según Laura Bartolomé, representante de Ediciones Babylon, "la editorial surge del afán del Director Editorial por dar salida a autores y obras tanto literarias como artísticas, de origen español o hispanohablante. Se dio cuenta de que había mucha gente con talento y ganas de trabajar, pero que no tenían las oportunidades que se merecían. Evidentemente no se puede dar salida a todo el mundo, pero por algo se empieza".

Se trata de una editorial online (es decir, que vende sus productos a través de Internet tanto impresos en papel como en formato digital), pues su filosofía consiste en aprovechar las tecnologías más recientes para innovar, aun sin dejar de lado el papel. Para Laura Bartolomé, la venta por Internet es "una opción natural en estos tiempos. Sin embargo la gente debe perderle el miedo a pagar por Internet, sobre todo porque existen cada vez más opciones para ello y nosotros daremos toda clase de facilidades y envíos".

Ediciones Babylon ha recibido aproximadamente unas 35 propuestas (la mayoría novelas, hasta tal punto que la recepción de éstas permanece cerrada, no así la de cómics), aunque al principio era la propia editorial la que se ponía en contacto con los autores: "Al principio, contactábamos nosotros con autores. Algunos contestaron, otros no. Posteriormente, a raíz de empezar a ser conocidos, nos llegaron propuestas de todo tipo", afirma Laura Bartolomé: "Creo que España es un país de poca cultura del cómic, y en el que no se lee suficiente. Y en el que también, por parte de los propios españoles, hay mucho prejuicio hacia nosotros mismos o lo autóctono. Con esto, es comprensible que las grandes editoriales no se arriesguen con producto nacional".

El proceso desde que un autor envía el guión a Ediciones Babylon pasa por la revisión de éste por parte de la editorial, igual que ocurre con los bocetos, y finalmente se envían los acabados y los textos. En el caso de los escritores ocurre lo mismo, pero lo que se corrije es el estilo y se revisa la maquetación final de la obra.

Una de las obras publicadas por Ediciones Babylon es Shinto, de Sebastián Riera. Cuenta la historia de la leyenda de los Yamabushi, ermitaños que habitan escondidos en las montañas. Conocen técnicas milenarias, que van desde resucitar a los muertos hasta de invocar a criaturas del inframundo. El protagonista, Eisuke, pretende resucitar a su hermano, fallecido en un accidente, a través de una de estas técnicas invocando el espíritu de un guerrero enfurecido. Sin embargo, este espíritu se apodera tanto de su cuerpo como del de su hermano recién resucitado, sobre el que pierde el control, creando un ser maligno e incontrolado. Sebastián Riera considera que "hoy en día no es tan difícil darse a conocer, ya que de cada vez hay más seguidores del manga autóctono y el boca a boca hace mucho. Todos los dibujantes nos conocemos y tenemos amigos que se interesan por nuestro trabajo, aparte del resto de gente que sigue el producto nacional". El estilo de dibujo de Shinto puede recordar al de Naruto, no obstante, este autor estuvo trabajando en una comedia de este manga llamada Haruto, pero no es su principal influencia: "Algunas cosas se me habrán pegado al fijarme durante tantos años en el manga de Kishimoto. Sin embargo, Shinto tiene otros referentes como Takeshi Obata, autor de Bakuman, Blue Dragon-Ral Grado y Death Note, entre otros". Su obra estará lista después del verano, ya que ha comenzado a trabajar en ella durante el mes de abril y consta de 198 páginas, de modo que está aún por terminar.

También de mano de Ediciones Babylon se publicó Joker, de Kaoru Okino (pseudónimo profesional). Esta autora madrileña se inició en el manga de mano de Dragon Ball, Caballeros del Zodiaco y Oliver y Benji cuando era una niña. Tras más de medio año trabajando en Joker, que cuenta la historia de un elfo aprendiz de mago llamado Zenyphos que en busca de un malvado brujo se encuentra con un juglar llamado Joker y una chica, Berry, que dice conocerle, pero que no quiere que Zenyphos le reconozca a ella: "Curiosamente siempre me identifico con todos los personajes que creo, ya que siempre queda algo de mí en ellos, pero a quien más cariño tengo... Podría ser a Zenyphos, porque lo creé un poco en base a otro personaje de una historia que tengo en recámara, y a la cual tengo un gran cariño", afirma Kaoru Okino respecto a sus protagonistas. Okino considera que las editoriales cada vez se dan más cuenta del potencial de los autores nacionales, tanto por parte de las nuevas como las más experimentadas, pero afirma que "queda mucha gente que no consigue su sitio, bien porque no conoce a las nuevas editoriales, bien porque presenta obras a editoriales y ni es contestado, bien porque las presenta personalmente y personalmente es insultado ".

Mala Estrella es otro de los estrenos que preparó Ediciones Babylon para el pasado 2010. Su autora, Henar Torinos, natural de Valladolid, ha trabajado como diseñadora, animadora e ilustradora, y actualmente compagina su trabajo con su labor en el cómic: "Dedicarse a algo artístico siempre es complicado, pero para nada imposible, y tiene la ventaja de que te ganas la vida con algo con lo que realmente disfrutas. En cuanto al cómic, es difícil ganarse la vida exclusivamente con ello, al menos aquí en España, aunque afortunadamente el panorama esta cada vez mejor", afirma Henar Torinos. Esta autora considera que es igual de importante que el público le dé una oportunidad a los nuevos autores a que lo hagan las editoriales: "Babylon tiene mucho mérito por haberse arriesgado sabiendo lo que hay, pero era algo necesario si queremos que el mercado del cómic nacional sea tan importante como en Francia, USA o Japón". Su obra Mala Estrella sitúa al lector en un mundo donde las guerras han reducido considerablemente la población. El protagonista, Axel, conoce a la joven y aterradora asesina Mala Estrella, después de alistarse en el Cuerpo del Balance, destinado a velar por la seguridad de la población. Esta historia surgió cuando hace aproximadamente tres años Henar Torinos dibujó un personaje a partir del cual creó una historia. Según palabras de la autora, "cuando ya tuve la idea en mi cabeza, empecé a escribir un guión, que es lo que utilicé para dibujar el cómic".

Internet ha ayudado a estos autores a darse a conocer y a publicar sus obras de mano de Ediciones Babylon, que centra su trabajo en la venta a través de Internet. Sin embargo, si no fuera por el talento que sus creadores aportan a estas historias y por su duro esfuerzo, hoy en día sería imposible que conociéramos sus obras. La cercanía de estos autores (muchos residen en España) y su asistencia a eventos específicos de manga y cómic en los que a menudo, ellos mismos promocionan su trabajo, ayuda a que sus obras se difundan mejor entre un mercado de lectores que disfruta de las creaciones nacionales, que se identifica con sus historias, y que aprecia la facilidad de poder conocer al creador de sus obras favoritas en persona y compartir su visión detrás del mostrador de cualquier stand de un evento dedicado al cómic y al manga.

© de cada una de las imágenes es propiedad de cada uno de sus respectivos autores 2011

domingo, 28 de agosto de 2011

DAREDEVIL

Guión. Mark Waid
Dibujo: Paolo Rivera y Marcos Martín
Tinta: Joe Rivera
Portada: Paolo Rivera
Portadas alternativas: Neal Adams
Marcos Martín y John Romita Sr.
Color: Javier Rodriguez
Precio: $3,99
Marvel Comics USA


Si hay un personaje que se merezca el calificativo de “para adultos” es, sin duda, Matt Murdock, también conocido como Daredevil. Tras sus más de cuarenta años de vida resulta difícil, para un nuevo lector, ponerse al día sobre las peripecias vitales de un hombre dotado de unos súper sentidos que le proporcionan unas habilidades directamente proporcionales a su capacidad para verse envuelto en diatribas propias de los héroes helenos.

Ya son tantas las veces en las que Murdock ha sido devorado por las llamas de sus enemigos o por aquellas que él mismo ha ayudado a encender, y también son tantas la veces que luego ha renacido cual ave Fenix de sus propias cenizas que uno pudiera pensar que no se trata de un ser terrenal.

Puede que sea esa aura de héroe cercano a los Titanes mitológicos, colocados éstos, al límite de lo imposible, lo que le haya otorgado a Matt Murdock el derecho a formar parte del panteón de héroes de la casa de las ideas, a pesar de no poseer el mismo atractivo que otros personajes de la editorial.

Para muchos, fue Frank Miller el responsable de aupar a un personaje segundón como Daredevil a la categoría de héroe con mayúsculas, capaz de protagonizar una saga tantas veces nombrada como Born Again. Sin embargo, no me parece justo olvidar el trabajo de quienes, antes que Miller, lograron que Daredevil se fuera ganando su lugar en el universo gráfico de Marvel Comics. Nombres como Stan Lee; Ann Nocenti; Roy Thomas; Gerry Conway; Mark Wolfman; Steve Gerber; Danny O´Neil; o D.G. Chichester añadieron su granito de arena a un personaje que no dejó de crecer, antes y después de la irrupción de Miller.

Cierto es que, como cualquier personaje con tanto tiempo a sus espaldas, hay épocas buenas, regulares y no tan buenas. Cualquier buen escriba tiene un borrón y con Daredevil hay más de uno, siendo justos con la trayectoria del personaje. Todo esto no quiere decir que aún hoy no sea un placer leer los números escritos por Roy Thomas y dibujados por un artista con mayúsculas como lo fue el GRAN Gene Colan.

En la última década y tras el cambio de rumbo propuesto por Kevin Smith, Joe Quesada y Jimmy Palmiotti, Daredevil se ha convertido en todo un referente dentro del mundo gráfico, sobre todo por el trabajo de Brian Michael Bendis y Ed Brubaker, responsables de una de las mejores etapas del personaje.

Después de ellos, ha habido de todo y, ahora, tras Shadowland, Matt Murdock regresa, en versión muy original, gracias a los guiones de Mark Waid y los dibujos de Pablo Rivera y Marcos Martín.
¿Y en qué se diferencia este “nuevo” Daredevil del anterior, aquel que quiso convertir Hell´s Kitchen en su feudo particular, a imagen de un todopoderoso Daimyo japonés? Pues en el siguiente detalle: Matt Murdock ha regresado, o por lo menos quiere intentarlo, a su doble vida de abogado defensor diurno y héroe nocturno, tal y como comenzó su trayectoria vital en el mundo gráfico. Se acabaron los delirios, las guerras contra los clanes de ninjas y todas esas locuras. Ahora de lo que se trata es de mantener la cordura y lograr que Nelson & Murdock vuelva a ser una firma de renombre y no el despacho de un héroe capaz de traspasar la línea que separa el bien del mal, por lo menos, el que marca la ley.

El problema es que una cosa es decirlo, o pensarlo en este caso, y otra muy distinta, lograrlo, sobre todo cuando ya no es posible esconder una personalidad detrás de la otra, como ocurriera antaño.

Poco más que contar en el primer número publicado, salvo la irrupción del héroe ciego en la boda de un mafioso; una nueva ayudante del fiscal del distrito, Kirsten McDuffie; y las dudas de Foggy Nelson acerca de las buenas intenciones de su amigo Matt. Bueno, también les podría hablar de cierto escudo volador, pero eso lo dejaré para otra ocasión, cuando el trabajo de Mark Waid nos cuente más cosas sobre este “nuevo” Daredevil, de sobra conocido por los más veteranos del lugar.

Daredevil © Marvel Comics 2011
© Paolo Rivera por la portada del Daredevil# 1

jueves, 18 de agosto de 2011

La mirada de una Pullip

Una de las cosas buenas que tiene llevar pateando eventos desde hace más de dos décadas, es que en ellos te puedes encontrar con personas tremendamente válidas. No en vano, muchas de las personas con las que mantengo una periódica relación de amistad, las vine a conocer, hace ya años, en un determinado evento.

Con Laura Martín me pasó una cosa parecida. Antes de conocerla en persona, tuve la oportunidad de leer su trabajo y me encantó la manera en la que planteaba, por ejemplo, una entrevista. Su trabajo era serio, claro, conciso y sin ninguna tendencia al lucimiento personal ni nada por el estilo.
Luego, cuando me la presentaron, vi en sus ojos el interés y el empuje que me gustaría imaginar yo tuve alguna vez, hace ya muchos años.
Por eso, antes de marcharme del Salón del manga de Tenerife del presente año, evento en el que nos conocimos, le propuse colaborar conmigo en este blog, a pesar de la cara de asombro que puso mientras se lo proponía.


Su primer artículo no tiene que ver con el mundo gráfico sino con unas muñecas, llamadas Pullip, las cuales poseen una estética realmente sobresaliente y que forman parte del universo que rodea a los otakus y a los salones del manga, de la misma forma que ocurre con el Cosplay.
Además, éste blog se llama “Comics para adultos y algo más” `por lo que, hoy toca leer sobre "algo más".


Pues nada, Laura, bienvenida y espero que disfrutes con la experiencia, tanto como yo, en estos últimos años Les dejo con una pequeña introducción bibliográfica de la autora y su primer artículo.
Eduardo Serradilla Sanchis


Mi nombre es Laura Martín, nací en Tenerife justo cuando comenzó el verano de 1988. Soy periodista, fotógrafa, bloguera y curiosa por naturaleza, digitalmente inquieta y ávida lectora de lo que caiga en mis manos. Empecé en el mundo del cómic, igual que tantos otros, gracias a Carpanta, Zipi y Zape y Don Miki, y con el tiempo me descubrí tratando de averiguar más sobre "esos dibujos japoneses", leyendo manga y enamorándome del país del Sol naciente.

Creo que el cómic, sea cual sea su procedencia, es un arte injustamente infravalorado, pero me siento feliz cuando veo ejecutivos de aspecto serio leyendo Hulk o a una niña compartiendo con su madre el último número de Yotsuba.

He intentado aunar mi amor por Japón y por el periodismo creando el blog Japanxtreme.net, dirigiendo la revista digital Tokyo Station Magazine y siendo en 2010 jefa de prensa del III Salón del Manga de Tenerife. Ahora sumo a estos proyectos mi colaboración en este blog, en el que aportaré mi visión sobre el manga y el mundo que lo rodea.

Encantada de estar aquí.

LA MIRADA DE UNA PULLIP

Pullip es el nombre de una muñeca creada por la compañía coreana Cheonsang Cheonha y distribuida por la japonesa Groove (aunque anteriormente fuera Jun Planning la encargada de esta labor). Mide poco más de 30 centímetros y se caracteriza por tener una cabeza mayor de lo normal para la proporción de su cuerpo, ojos grandes y numerosos puntos de articulación (incluso en los ojos, que puede mover hacia los lados, dirigiendo la mirada, así como abrirlos y cerrarlos a través de un sistema de palancas situadas bajo su pelo). Todo esto permite que la muñeca adopte posturas muy naturales.

Dentro de la gama de Pullip existen muchos modelos en los que varía el peinado, el maquillaje, la ropa... Incluso basados en películas, personas famosas o en series de anime. Algunos modelos son de edición limitada (como se puede apreciar en su precio, que puede rondar desde los 70 a los 140 euros aproximadamente) y la cantidad fabricada es sólo conocida por el fabricante.

Sin embargo, Pullip no está sola: le acompañan su hermano Isul, su novio Taeyang, su cuñada Dal y la compañera de clase de ésta, Byul. Taeyang mide 35 centímetros, empezó a fabricarse en sustitución del anterior compañero de Pullip, Namu, y según la descripción en su página web oficial es hijo de una coreana y un británico, y estudiante de música.

Su hermana Dal es la más bajita de los tres, le encanta la moda y compite con Pullip por estar a la última. Además, según su perfil oficial, es estudiante de intercambio. Precisamente la única muñeca de la coleccionista Sofía Eced es una Dal a la que llama Kinamyre, que según su propietaria viene de una familia bastante rica y es un poco malhumorada aunque le encantan los peluches: “Vi una foto hace varios años y me enamoré de estas muñecas, aunque empecé a coleccionarlas hace cinco meses”, cuenta Sofía Eced. Existen también versiones más pequeñas de Pullip, Taeyang y Dal, dentro de la línea Little, y otras más baratas y sencillas dentro de la línea Angel.

Comenzaron a venderse en 2003, y periódicamente salen al mercado modelos distintos de Pullip, Dal, Isul, Byul y Taeyang. Muchas veces los propietarios de estas muñecas, como Eced, las personalizan (cambiando su pelo, ojos, maquillaje...) y crean con ellos personajes únicos surgidos de su propia imaginación o basados en personas reales o de ficción.

Otros coleccionistas se limitan a cambiarles de ropa con prendas confeccionadas por ellos mismos o de figuras con las mismas medidas. Por ejemplo, a Èlia Garcia le gusta que sus muñecas estén personalizadas para que sean únicas e irremplazables: “Da miedo equivocarse, pero es un riesgo que estoy dispuesta a correr”. Esta coleccionista se ha hecho con 11 muñecas en dos años. También tiene 11 muñecos (entre Pullip, Dal y Taeyang) Mercedes García, que diseña una historia para cada uno: “Nezu, por ejemplo, que es una de mis Little Pullips, es un duendecillo que habita en un edificio antiguo, y Rika (Pullip Asuka) es una chica joven que tras hacer sus pinitos en el mundo de la publicidad desde muy pequeña decide convertirse en cantante y ser fichada por la discográfica mas famosa de la ciudad“ –comenta Mercedes García- “Cuando no me compro una muñeca les compro objetos o vestidos, así que haciendo media, invierto de 80 a 120 euros cada mes en mi colección”.

En cuanto a los modelos originales, se pueden ver Pullips vestidas de Peter Pan, de Hello Kitty, de colegiala, de las muñecas de Rozen Maiden, fruto de colaboraciones con otras empresas, u con un estilo más hippie o más rockero... Lo mismo ocurre con Taeyang, del que hay modelos basados en El Mago de Oz, en Eduardo Manostijeras, en un caballero victoriano, un muchacho escocés o Sebastian del anime Kuroshitsuji, por citar sólo unos pocos diseños.

Sin duda, una muñeca Pullip (o alguno de sus “familiares”) es uno de esos objetos de coleccionista que conviene cuidar y mantener, y que con el tiempo pueden incluso triplicar su valor original. Ya que están pensadas para la exposición, sus articulaciones y piezas son resistentes y flexibles, pero a menudo no soportan el uso intenso que le dan algunos coleccionistas aficionados a cambiar frecuentemente la postura de la muñeca para utilizarla en sesiones de fotos, y que prefieren cambiar el cuerpo original por otro, habitualmente de la marca Obitsu, con mayor posabilidad y resistencia.

 Incluso se han llegado a redactar comparativas ilustradas de las diferencias de flexibilidad y postura que tienen los diferentes cuerpos oficiales que Groove ha ido utilizando en sus muñecas. Estamos, por tanto, ante una figura articulada que se puede adquirir a diferentes precios (dependiendo de si es de segunda mano o si es nueva, si es un modelo limitado o uno de los más comunes, etc) que permite desde un grado alto de personalización hasta la posibilidad de exponerlas sin ningún cambio, al gusto del coleccionista.

© Laura Martín por las imágenes. 2011

viernes, 12 de agosto de 2011

RELEVO GENERACIONAL

Cuando era más pequeño escuché a muchas personas de mi entorno el significado de la expresión “relevo generacional”. Normalmente, aquellas conversaciones trataban sobre lo duro que sería, llegado el momento, dejar pasar a las nuevas generaciones, generaciones de las cuales formaba parte yo en aquellos instantes.

Han pasado varias décadas y ahora me ha llegado el momento de aceptar a mí, y sin tantos quebraderos de cabeza debo decir, que ese momento ha llegado. Sé que el tiempo es un inexorable juez de los actos de las personas y hay que saber adaptarse a las necesidades vitales de cada momento.
Lo que entonces no sabía es que, en muchos casos, el “relevo generacional” venía autoimpuesto por las circunstancias políticas y/ o económicas de un determinado momento.

A nadie se le escapa que con la crisis que estamos viviendo, parte por la avaricia de unos pocos y parte de la poca cabeza de unos muchos, hay eventos, trabajos y/ o actividades que se terminarían por suspender, recortar o, simplemente, se olvidarían en el fondo de un cajón.
No obstante, tengo muy claro que los cambios políticos y los vaivenes económicos no deberían afectar, por lo menos, no como ocurre en nuestro país, a los eventos y/ o actividades que tengan relación directa con la formación de las personas. Tampoco dichos eventos tendrían que estar supeditados a los delirios de grandeza de unos mandarines que tienen su ego más grande que su cerebro, si es que lo tienen, capaces de gastarse ingentes cantidades de dinero en megalómanos proyectos. Al final, su afán por presumir ante sus adversarios políticos prima sobre cualquier otro planteamiento.

Yo sufrí dicha falta de criterio como profesional y en los últimos meses también he sufrido el desprecio que los centros públicos suelen demostrar cuando no les queda más remedio que recurrir a personal externo al tratar de llevar a cabo un determinado proyecto. Ya he asumido que la culpa es mía por acudir a la llamada de quienes ni entienden lo que hago ni muestran ningún interés por tratar de entenderlo. Su único afán es lograr “un taponazo mediático” con ínfimos recursos y todo tipo de trabas, las cuales se traducen en una suerte de imposible profesional, que acaba con el proyecto incluso antes de que éste llegue a comenzar su andadura. Al final, todo se queda en las mismas aguas de borrajas que ya terminan por el colmar el vaso de la ética profesional de uno.

En cuanto al relevo generacional obligatorio, lo sufrí tras cinco años de trabajo, una media de seis meses por año –más el tiempo que duraba el evento- en el ya extinto Salón Internacional del Cómic de Santa Cruz de Tenerife. Tras todo el tiempo y esfuerzo dedicado, en el año 2007 sufrimos los efectos colaterales del tsunami que se desencadenó tras cierta memorable y “amarga” gala del carnaval tinerfeño, o por lo menos ésa fue la excusa que se nos dio, tras darnos tres aplazamientos en relación con la fecha de entrega.
Al año siguiente y tras un demoledor artículo publicado en un veterano rotativo tinerfeño, los responsables institucionales del evento comiquero se descolgaron con una batería de promesas, las cuales fueron igualmente vanas y mentirosas. Tampoco se me escapa que en este asunto influyó la mala praxis profesional de algunas personas empeñadas en hacerse con el control del evento, algunas de las cuales, llegaron a utilizar mi trabajo como arma arrojadiza contra el entonces director del Salón de cómics. Indeseables hay en todos sitios, aunque no por ello uno se levanta más tranquilo.

Sea como fuere, el resultado fue que tras catorce años de trabajo ininterrumpido, al cargo de distintos equipos directivos, el Salón Internacional de cómic de Santa Cruz de Tenerife desapareció, dejando huérfano a todos aquellos que gustaban de compartir experiencias sobre el lenguaje gráfico.
Por fortuna para esos mismos seguidores, el relevo lo asumió, al año siguiente, el Salón del manga de Santa Cruz de Tenerife, un evento que, año tras año, ha ido ganado en intensidad, buen hacer y número de visitantes, un hecho, éste último, que demuestra su validez frente a los críticos de siempre.

A finales del mes de julio del presente año, tuve la oportunidad de asistir a la cuarta edición, en calidad de invitado, y las sensaciones no pudieron ser más positivas. El encuentro comiquero, mayoritariamente de ojos rasgados, se celebró en las instalaciones del Recinto Ferial de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, compartiendo protagonismo con la Tenerife Lan Party 2011, macro evento para todos aquellos que consideran la Red y las autopistas de la información como el presente y no como el futuro.
Lo primero que me sorprendió, además de las magníficas instalaciones del Recinto Ferial fue la cantidad de stands montados por tiendas de la isla del Teide y del resto del archipiélago. La verdad es que son cada vez más los establecimientos que se dedican al noble arte de pervertir… perdón, de vender todo tipo de cachivaches relacionados con el mundo del manga, el anime y el noveno arte en general. Y encima estaban montados con mucho gusto, lo que ayudaba al posible comprador a encontrar aquello que estuviera buscando, algo que no siempre pasa.
En cuanto a las actividades, las hubo muchas y variadas, como suele ser habitual si hablamos de un Salón de manga, sobre todo aquellas en las que los más entusiastas seguidores de tal o cual serie entonan una determinada melodía, con mayor o menor fortuna. Aparte de eso, comprobé con cierto asombro cómo los responsables de los talleres que se habían dispuesto en la zona central del Recinto no daban abasto, dada la cantidad de asistentes, algo que también se podía aplicar al resto de los responsables del resto de las actividades.

En resumen, todo un éxito, se mire por donde se mire y sin que los medios de comunicación se cebaran, y tal y como sí ocurre cuando se celebra el Salón del manga barcelonés o Expomanga en Madrid, con los prejuicios que rodean a eventos de estas características.
No obstante, si bien el Salón del manga asumió el vacío dejado por el Salón Internacional del cómic de Tenerife, no continuó con la labor emprendida una década atrás, sino que recorrió su propio camino. Esto es lógico, dado que el manga es un lenguaje gráfico llegado desde una cultura muy distinta a la nuestra, capaz de añadir, eso sí, influencias de todos los lugares, pero con unas señas de identidad muy distintas. Si eso se le suman los ya comentados prejuicios de unos medios de comunicación y unos profesionales, los cuales repudian al manga por definición, quien sale perdiendo es el noveno arte más clásico y veterano.

Lo peor de todo es que los otakus, seres dignos de conocer a pesar de su querencias, suelen ignorar que hay una versión manga del universo Marvel, además de todas una línea de un personaje tan conocido como Spider-man, realizada y pensada bajo la estética manga. El mismo trepamuros tiene una versión netamente japonesa, realizada en el país asiático, al igual que Batman. Hay hasta una versión hindú de Spider-man; un conejo ronin llamado Usaki Yojimbo; y shojo manga dibujado por artistas americanos, tan válidos y atractivos como los que llegan desde Japón y Corea.
Tampoco se tienen en cuenta los estrenos que tienen que ver con personajes gráficos, tales como Thor, Green Lantern, o X-Men first class, una de las mejores adaptaciones de los mutantes de la editorial Marvel y que pasó muy desapercibida por las pantallas españolas. La realidad es que se estrenan muy pocas adaptaciones de personas de manga y anime en la gran pantalla y la mayoría son para olvidar, salvo casos tan sobresalientes como Crying Freeman, película que tampoco es muy conocida por los otakus con los que yo he hablado.

De todas formas, el Salón del manga de Santa Cruz de Tenerife ya es un gran evento tal y como está, pero sería bueno no sólo que añadiera a su programa algún que otro evento que atrajera al público que solía acudir al “otro” Salón de cómic de la ciudad tinerfeña, sino que no estuviera expuesto a los vaivenes político-económicos antes comentados.
Un evento es bueno sin necesidad de ver quién es el gobierno de turno que lo ampara, promociona o tutela, al igual que las necesidades de una sociedad poco tienen que ver con los caprichos de los mandarines o de quienes les pagan las campañas para que todo siga igual.

Quizás por esta circunstancia, Las Palmas de Gran Canaria nunca ha logrado mantener un evento de estas características, salvo el Salón del manga que empezó en la zona sur y ha ido ganando en intensidad. Las jornadas de cómics siempre han estado marcadas por la improvisación, los cambios de escenarios en 24 horas y un quiero y no puedo que en nada ayudaba al evento en sí. Solamente durante los años en los que se celebró en las instalaciones del museo Néstor, las jornadas gozaron del empaque suficiente como para poder gozar de cierto reconocimiento, pero, al final, la crisis y la desidia institucional acabaron con ellas.

Mi experiencia personal, a pesar de los desprecios, los ninguneos, las chanzas a mi costa y el tratar de fagocitar mi trabajo, mi dinero y mis recursos fue, en general, buena, sobre todo en el verano de 1998, durante la celebración de Héroes y heroínas: de Hércules a James Bond, y cuatro años después, a lo largo de los tres meses en los que se celebró Phantacom, las primeras jornadas de cine fantástico y cómics de Las Palmas. Como en otras tantas ocasiones, nadie daba un euro de ahora por lo que pudiera hacer, pero los resultados demostraron que se debe realizar algo más que criticar, rasgarse las vestiduras e injuriar a quienes se atreven a llevar hacia delante un proyecto.

Tampoco me quiero olvidar de los buenos ratos pasados en el año 2008 en las instalaciones del museo Néstor –sobre todo por la profesionalidad de las personas al cargo-y de la exposición dedicada al director, guionista y actor Kevin Smith, montada en la ya desaparecida sala de exposiciones del Central Hispano 20 de la cuidad de Las Palmas de Gran Canaria, en el verano del año 2000.

No obstante, y sufridas las últimas experiencias profesionales, las cuales únicamente me han acarreado trabajo, dolores de espalda y sin sabores, tengo claro que mi tiempo como organizador de actividades comiqueras en mi ciudad ha llegado a su fin, parte por la actitud demostrada, parte por el inexorable paso del tiempo y las experiencias acumuladas.

Al final, no se trata de un relevo generacional en el sentido literal de la palabra, sino de una decisión personal, profesional y tomada tras un tiempo de reflexión: SE ACABÓ. Ahora le ha llegado el turno a quienes dicen tener la solución a todos los males del mundo del fandom y se creen poseedores de una verdad que yo nunca encontré. Espero que quienes se han hecho cargo de los centros culturales encuentren a personas con entusiasmo y ganas de hacer cosas, sobre todo una vez que el cómics ha ganado como estandarte del próximo carnaval de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Sería bueno que no se quedaran con el tópico del héroe en pijama, pero ésa es otra cuestión y otros tendrán que hacerse cargo de ella.
Yo, solamente, quiero felicitar a los organizadores del Salón del manga de Santa Cruz de Tenerife por su buen hacer y, apropiándome de las palabras de Groucho Marx… ¡Salve y que ustedes lo pasen bien!

domingo, 3 de julio de 2011

DAREDEVIL REBORN

Guión: Andy Diggle
Dibujo: Davide Gianfelice
Color. Matt Hollingsworth
Serie limitada de cuatro números
Precio: $3,99
Marvel Comics USA


Si hay una persona capaz de reinventarse y volver desde las cenizas, ése es Matt Murdock, también conocido como Daredevil. Tras más de cuatro décadas en el mercado, son ya varias las ocasiones en la que el personaje ha recorrido el camino de ida y vuelta hasta el infierno, saliendo más o menos indemne de ello.

Su último devenir existencial ha sido consecuencia directa de lo sucedido en la Shadowland, macro-saga editorial (julio-noviembre 2010) tan atractiva como fallida, según el punto de vista de los guionistas que se hicieron cargo de ella.

Shadowland se resume de la siguiente manera rápida: tras décadas de enfrentamientos, Matt Murdock decide aceptar el liderazgo de la Mano, la secta de asesinos ninja que, hasta ese momento, figuraba en su lista de enemigos declarados. Para Murdock, ser líder de la Mano le permite dos cosas. Por un lado, pacificar Hell´s Kitchen –a costa, eso sí, de un largo reguero de cadáveres- y, por otro lado, acabar con la organización desde dentro. El problema es que las cosas no son tan sencillas como pudieran parecer, teniendo en cuenta que hay personas, dentro de la organización de asesinos, que tienen otros planes.

Además, buena parte de los héroes de Nueva York, no ven con buenos ojos el dominio, casi feudal, que Murdock pretender imponer a Hell´s Kitchen, una oposición que se transformará en confrontación, casi desde el primer momento. Tras varias escaramuzas y la muerte en directo del asesino Bullseye, a manos de Daredevil -a imagen de lo que el psicópata de la diana en la frente hiciera con Elektra- Murdock acaba por ser dominado por su lado más oscuro.
Al final, Daredevil muere, por lo menos la versión oscura que ha dominado Shadowland, Murdock desaparece de escena y, en su lugar, Black Panther, T´Challa asume el papel de protector de Hell´s Kitchen. Después, como suele ser habitual, queda en el aire la pregunta ¿Daredevil ha muerto?

La respuesta llegó dos meses después de finalizar Shadowland, con el primer número de Daredevil Reborn, mini serie publicada entre enero y julio del año 2011. Escrita por Andy Diggle, con dibujo de Davide Gianfelice y color de Matt Hollingsworth.

Daredevil Reborn regresa a un lugar, Badlands, conocido por quienes leíamos Daredevil en los años ochenta. En aquella década, Frank Miller escribió el guión de una historia titulada de esa forma, para el número 219 del primer volumen de la serie gráfica. El DD# 219, dibujado por John Buscema, estaba desprovisto de cualquier diálogo y, ni siquiera, quedaba muy claro que el protagonista fuera Murdock. De lo que no había duda era de lo corruptas que estaban el resto de los personas que pululaban por aquella entrega, algo que también queda meridianamente claro al leer el primer número de Daredevil Reborn.

Al igual que sucedió entonces, Murdock llega a un café de carretera, en medio de ninguna parte. A la entrada, se encuentra un niño jugando con una moneda. El lector no lo sabe, pero el niño es ciego, algo que sí sabe el abogado ciego. Tras tomarse un café...Murdock habla con el niño y luego se encuentra con un grupo de matones de pueblo, los cuales tratan de patearle a conciencia y sin prácticamente mediar palabra. La fiesta se detiene, gracias al sheriff de lugar, el cual termina con todo aquello, pero, igualmente, le indica al forastero el camino de vuelta.

Lo malo es que Murdock no es de los que se deja amilanar tan fácilmente y eso que el oficial descubre que el recién llegado pudiera ser Daredevil.
Tal y como suele ser habitual a poco que Murdock se pone en marcha, éste descubre que aquel lugar esconde muchos y variados secretos, entre ellos, una fosa común y los manejos de un narcotraficante que comercia con armas y drogas, apodado Calavera.
El mencionado maloso, además, tiene el poder de abrir el alma de aquellos a los que mira, enfrentándoles a sus miedos y pecados, algo demoledor para cualquiera, pero no para un “hombre sin miedo” como Murdock.

Al final, Murdock acudirá al encuentro de Calavera y sus hombres ataviado como ya lo hiciera en sus comienzos, una historia también escrita por Miller y dibujada por John Romita jr., en la mini serie The Man Without Fear (1993)
De esa forma, el círculo, se cerraba y Murdock regresaba a sus orígenes, algo que queda claro al leer las últimas páginas de la serie, al ver a Murdock proponiéndole a su amigo y compañero de bufete emprender una nueva aventura juntos como Nelson & Murdock y él, en solitario, como The Man Without Fear.

Daredevil Reborn es, lo mismo de otras veces anteriores, pero contado de una forma simple, respetuosa con el pasado y que nos devuelve al personaje, sin requiebros, fuegos artificiales y paradojas temporales, al lugar que le corresponde. Bien contada, en ambos aspectos, Daredevil Reborn es la tarjeta de visita para la nueva serie regular del personaje, escrita por Mark Waid y dibujada por Paolo Manuel Rivera y Marcos Martín, la cual debería llegar a las librerías durante el mes de julio del año 2011.

Con éste ya van dos relanzamientos en las últimas décadas. El anterior fue en el año 1998, dentro del sello Marvel Knight, aunque la situación era bien distinta. Con Shadowland se ha puesto un poco de orden y ahora el personaje regresa a sus orígenes, con otro protector en Hell´s Kitchen y con algunas lecciones bien aprendidas.

Sólo queda ver por dónde discurrirán las peripecias vitales de Matt Murdock, pero a buen seguro que logrará sorprendernos. Murdock es un superviviente nato y no conoce la palabra rendición, con lo que...

Portada Daredevil Reborn# 1 y 4 © Jock 2011
Daredevil © Marvel Comics 2011

lunes, 20 de junio de 2011

ZOMBIS GRAFICOS: The last zombie y Living with the dead

THE LAST ZOMBIE: DEAD NEW WORLD E INFERNO
Guión. Brian Keene
Dibujo: Joseph Wight
Series limitadas de cinco números
Precio: $3,99 cada ejemplar o $12,95 tomos recopilatorios
Editorial; Antarctic Press (2010-2011)


Si les digo que los zombis están de moda, no creo que les desvele nada nuevo, sobre todo tras el estreno de la serie de televisión The Walking Dead (Los muertos vivientes). Dicha serie, basada en la obra gráfica escrita por Robert Kirkman y dibujada por Tony Moore y Charlie Adlard, ha logrado que toda la iconografía zombi acuñada desde los años sesenta por el realizador americano George A. Romero haya pasado a ser un tema de conversación recurrente en ambientes poco dado a ellos.

Sin embargo, todo esto no quiere decir que antes del estreno de dicha serie televisiva el fenómeno zombi no gozara de buena salud. En las últimas décadas, propuestas cinematográficas como 28 días después y su secuela, 28 semanas después, así como Shaun of the Dead, el remake de Dawn of the Dead, dirigido por Zack Snyder o Zombieland–además de las incursiones puntuales del maestro Romero- han demostrado que los zombis cinematográficos están muy vivos.
Paralelamente a estas realizaciones, el mundo de la literatura y el cómic no ha parado de generar títulos y colecciones gráficas, siendo The Walking Dead uno de los más claros ejemplos.

En España y, principalmente gracias a la editorial mallorquina Dolmen, llevamos varios años disfrutando de una línea de libros de temática zombi, marcada, en la mayoría de los casos, por su calidad y el buen hacer de sus autores.
Uno de los autores de la línea Z de Dolmen Editorial es el norteamericano Brian Keene, nombre de referencia cuando se habla del género de los muertos vivientes -desde hace casi una década- y cuyas novelas El alzamiento (The Rising) y La ciudad de los muertos (City of the dead) han sido publicadas por la mencionada editorial.

Keene, inquieto por naturaleza, también ha probado suerte en el mundo gráfico, escribiendo los guiones de la serie The last zombie para la editorial Antarctic Press (AP), cuyo segundo arco argumental terminará en agosto del presente año 2011, aunque permanece inédita en nuestro país.
The last zombie tiene un gran “pero” de entrada, pues está pensada como una serie de largo recorrido, algo que queda claro desde que uno se lee el primer número de dicha serie. Una vez dicho esto, es igualmente cierto que el lector queda enganchado tras leer dicho primer número, el cual está lleno de preguntas, muchas de las cuales seguirán sin respuesta una vez se llegue al final de los primeros cinco números (The last zombie: Dead new world)
Y esto es así, porque la trama ideada por Keene te mantiene alerta desde el mismo momento en que comienza la misión de búsqueda -desde el final de la primera entrega- adentrándose en un mundo devastado por un virus que levantó a los muertos de sus tumbas.

Gran parte del acierto reside, no sólo en saber contar las pequeñas historias de los personajes que aparecen en la trama -sobre todo al tratar a los soldados como personas normales y no como meras “máquinas de matar” sin cerebro- sino en el apartado gráfico, responsabilidad de Joseph Wight. Éste logra reproducir, con un realismo casi fotográfico, tanto las expresiones de los personajes como los vehículos y los escenarios que aparecen a lo largo del camino. Su gusto por los detalles, especialmente al reproducir los vehículos militares LAV-25/ A2 en los que se desplazan los personajes principales, le da la verosimilitud necesaria para otorgarle ese toque de realismo propio del “documental de guerra” que impregna toda la obra, algo que también tiene que ver con ser una obra en blanco y negro, tal y como le sucede a The Walking Dead.

Después están las sorpresas que siempre aparecen en un mundo en el que ya parece no haber sitio para nada más que para la desesperanza y la pregunta final, la que nos deja con la miel en los labios, esperando a la llegada del primer número del segundo arco argumental (The last zombie: Inferno) el cual, en las fechas en las que escribo esta reseña, está a punto de finalizar.

The last zombie es una obra que, como sucede con el trabajo de Robert Kirkman, gusta tanto a los amantes del género como a todos aquellos que raramente se acercarían a un cómic de estas características. Además, su nivel gráfico y su ritmo narrativo demuestran que Keene sabe muy bien lo que quiere contar y, además, sabe rodearse de personas, como es el caso del dibujante Joseph Wight, que le ayudan a potenciar su trabajo.

LIVING WITH THE DEAD
Guión: Mike Richardson
Dibujo: Ben Stenbeck
Portadas: Richard Corben y Dave Stewart
Precio: $9.99 tomo recopilarorio
Editorial: Dark Horse (2007)


Igualmente inédita se encuentra la miniserie de tres números Living with the dead (Dark Horse, 2007), divertida gamberrada gráfica escrita por el fundador de la editorial Dark Horse, Mike Richardson, y magníficamente dibujada por Ben Stenbeck. Living with the dead bien pudiera ser considerada la réplica gráfica a la no menos gamberra Shaun of the dead, película dirigida en el año 2004 por el director británico Edgar Wright.
No obstante, el guión de Richarson es mucho más frikkie que el de Wright y Simon Pegg y, además, se desarrolla en un mundo devastado por los zombis siguiendo la iconografía del maestro Romero, algo que no sucede en Shaun of the dead.

Living with the dead está protagonizada por dos amigos, Straw y Whip, supervivientes natos que se han acostumbrado a vivir en un mundo lleno de zombis ansiosos por devorar sus cerebros. En realidad tratan de pasárselo bien, combinando el cerebro de uno y los músculos del otro, mientras saquean la ciudad, emulan a los míticos Beatles tocando desde la azotea de su casa y evitan caer entre las hordas de los muertos vivientes que pululan por doquier. Claro que la pacífica convivencia entre ambos se rompe cuando encuentran en un centro comercial –la sombra de Romero es muy alargada- con Betty Davis. La fémina en cuestión, no solamente les acarreará un sin fin de problemas, sino que pondrá en jaque su amistad y su seguridad. Al final, la lealtad entre los amigos prevalecerá, aunque deberán salvar algún que otro escollo –superado gracias al inconfundible estilo del Ash cinematográfico, interpretado por Bruce Campbell.

Divertida, ocurrente, políticamente incorrecta y magníficamente ilustrada, Living with the dead es un disparate gráfico lleno de pequeños chistes privados, pero que gusta igual a los neófitos que a los veteranos.
Su sentido del humor, muy negro, y el que ninguno de los personajes se tome demasiado en serio, le da ese toque irreverente y un tanto cínico que la convierten en una obra a tener en cuenta.

Es una lástima que ninguna editorial se haya decidido a publicarla, tal y como sucede con el trabajo de Keene para AP. Será cuestión de esperar y ver si, merced al éxito de la serie de Robert Kirkman, estos títulos y otros de los que hablaremos en una siguiente columna llegan a ver la luz en el mercado nacional.
Hasta entonces, siempre queda la opción de visitar la página web de Antarctic Press Comics y la de Dark Horse Comics.

Guión The last zombie © Brian Keene 2011
Dibujo The last zombie © Joseph Wight
Edición The last zombie © Antarctic Press 2011

Guión Living with the dead © Mike Richardson 2011
Dibujo Living with the dead © Ben Stenbeck 2011
Portada Living with the dead © Richard Corben (dibujo) y Dave Stewart (color) 2011
Edición Living with rhe dead © Dark Horse Comics 2011

martes, 7 de junio de 2011

30 DÍAS DE NOCHE. NIEVE ROJA

Guión y dibujo: Ben Templesmith
Colección Made in Hell# 102
Tomo de 96 páginas en color
ISBN: 978-84-679-0205-1
Precio: 12 euros
Norma Editorial


Rusia, invierno del año 1941. Los mandos militares alemanes todavía confían en una rápida victoria que les permita acabar con el mandato del camarada Stalin y librar al mundo del yugo que trae aparejado el comunismo.
Mientras tanto, las tropas alemanas empiezan a sentir en sus carnes la dureza del implacable invierno de las estepas rusas, estación que luego se convertirá en el más fiero general de las tropas soviéticas.
En medio de dicho escenario arranca la historia Nieve roja, escrita y dibujada por Ben Templesmith, uno de los dos creadores, junto con Steve Niles, de la saga 30 días de noche.

Con Nieve roja, Templesmith asume la labor de autor completo y lleva a sus ya celebérrimos vampiros gráficos -esos seres de enormes bocas y voraz apetito- hasta el escenario de la cruenta matanza en la que se transformó la operación Barbarroja.
Por un lado están las tropas de un pelotón de la Schutzstaffel SS, encargados de limpiar la zona en la que están de cualquier foco de resistencia y/ o habitante del lugar. Su misión está clara, por lo menos, para el líder del grupo; es decir, “obedecer las órdenes del Füher, acabando con los eslavos y judíos, y obtener el espacio vital que el pueblo alemán necesita”.
Frente a ellos, un grupo de combatientes soviéticos, algunos de ellos pertenecientes a los míticos cosacos, empeñados en impedir que el enemigo logre su cometido.
Y, en medio de todos ellos, los indefensos habitantes del lugar, expuestos, tanto a las matanzas de los nazis como a los atropellos por parte de los comisarios del partido comunista de la zona.

Con lo que no contaban ninguno de los dos grupos antagonistas es que sus matanzas y excesos no pasarían inadvertidos para una horda de vampiros, liderados por una aniñada, pero sanguinaria vampira, siempre ansiosa por chuparle la sangre a cualquiera que caiga en sus manos.

Templesmith juega con el dicho “el enemigo de mi enemigo es mi amigo” y obliga a los personajes a convivir y trabajar entre sí, gracias, en gran parte a la intervención de un oficial británico destinado para ayudar a las tropas soviéticas.

El guión de Templesmith es simple, sin necesidad de muchos requiebros, pero sin perder, por ello, la oportunidad de plasmar la personalidad de algunos de los personajes, sobre todo la relación entre el cabo Charlie Keating y Nikolai, único superviviente de la familia que aparece en la historia. Nieve roja demuestra que 30 días de noche se puede extrapolar a casi cualquier escenario, no sólo porque el mito del vampiro se transmuta con enorme facilidad, sino por el talento del dibujante.

Templesmith sabe cómo lograr que su peculiar grafismo nos cuente tanto un momento de intimidad como una masacre de la SS, o una de las muchas carnicerías que jalonan el paso de los vampiros que aparecen en la narración.

Dura, áspera, a veces confusa por la forma en la que Templesmith difumina los contornos, Nieve roja es una muestra más del talento de un dibujante que no deja de sorprender por lo arriesgado de un estilo gráfico tan impactante como apropiado para las historias que cuenta.

Un número digno de figurar en la biblioteca de quienes disfrutan con el trabajo de Templesmith y con las buenas narraciones gráficas de terror.

Agradezco a Norma Editorial el material para poder escribir esta reseña

lunes, 23 de mayo de 2011

CAPITAN AMERICA. LAS TIRAS DE PRENSA DE 1940

Guión/ dibujo. Karl Kessel
Color: Ben Dimagmaliw
Nº páginas: 120
ISBN: 9788498856156
Precio: 12 euros
Editorial Panini Comics


En marzo de este año 2011 se cumplieron los setenta años de vida de uno de los primeros personajes creados en la editorial que luego se conocería como Marvel Comics. Dicho personaje nació en los primeros años de la Segunda Guerra Mundial, un año antes de que los Estados Unidos de América entraran en el conflicto tras el ataque a la base naval de Pearl Harbour.

La historia del debilucho y enclenque Steve Rogers, luego transmutado en el soldado perfecto -gracias a un suero creado por un científico visionario- se convirtió en la excusa perfecta para que dos jóvenes autores, Joe Simon y Jack Kirby, aportaran su granito de arena frente al expansionismo alemán.
Simon y Kirby, ambos de origen judío, ya eran, en esos momentos, conscientes del peligro que suponía para el mundo civilizado la figura de Adolf Hitler y su Reich de los 1000 años.
Por todo ello, resulta comprensible que en la portada del primer número de la colección protagonizada por Steve Rogers -también conocido como el Capitán América- el héroe de las “barras y las estrellas” aparezca propinando un tremendo sopapo al gerifalte nazi, ante los vanos esfuerzos de sus secuaces por evitarlo.

Captian America# 1 se publicó, originalmente, en diciembre de 1940, aunque en la portada aparezca la fecha de marzo de 1941 y de ahí que se tome dicha fecha como referencia. Ni que decir tiene que el patriótico personaje se ganó el afecto del público, y más cuando los Estados Unidos de América le declararon la guerra a los países del Eje. Fueron años en donde la imagen del aguerrido y heroico Rogers, acompañado de su fiel Bucky portando su emblemático escudo se convirtieron en un referente tanto para quienes seguían las contienda desde casa como para quienes combatían en puntos tan remotos entre si como lo son las islas del pacífico, los desiertos africanos o los bosques europeos.

Sin embargo, y a pesar de su tremenda popularidad, el personaje nunca tuvo una versión de sus aventuras en el formato famoso en aquellos instantes; es decir, el de la tira de prensa. En aquellos días las tiras de prensa formaban uno de los pilares del entretenimiento más popular y difundido, tanto para los más pequeños como para los adultos. La lista era tan grande como los gustos de quienes las leían y de ahí que resulte paradójico que uno de los títulos de la editorial Timely Comics –luego Marvel- nunca disfrutara de su versión en formato de tira de prensa. Piensen, además, que otros dos personajes tan emblemáticos y surgidos en aquellos mismos momentos como Superman y Batman disfrutaron de sus aventuras diarias para los periódicos impresos durante más de tres décadas. Superman lo hizo desde 1939-1966 y Batman, desde 1943 a 1974, aunque con varias interrupciones en esos años.

Al final, y gracias al talento de un autor tan completo como lo es Karl Kessel, el problema encontró una solución más que satisfactoria. Kessel llevaba tiempo pensando en una idea como ésta y tras proponérsela a los responsables de la editorial logró luz verde para desarrollar su idea. Esto es, una miniserie de tres números, publicada originalmente en Marvel Digital Comics Unlimited y luego recopilada en un solo tomo, pesada como si se tratara de una recopilación de las tiras de piensa publicadas durante los años cuarenta.

Kessel contó con la colaboración y el talento del colorista Ben Dimagmaliw, capaz de darle el toque ciertamente “retro” que un proyecto como éste requería, evitando estridencias y otros efectismos igualmente innecesarios.
En cuanto al guión y el dibujo de Kessel, sus lápices son dinámicos, con algún que otro homenaje al gran Kirby, pero manteniendo un estilo personal y claro, lejos del barroquismo del creador del personaje. La historia, por su parte, está llena de guiños a las aventuras clásicas del personaje, plagadas de dobles sentidos, de malos muy malos y buenos muy buenos, con escenarios secretos, misterios por resolver y alguna que otra damisela en peligro.

Capitán América. Las tiras de prensa de 1940 es un cómic que se lee con cierta nostalgia, sobre todo porque ya es difícil encontrar una serie gráfica donde lo que prime sea el entretenimiento y no los complicados soliloquios psicológicos que persiguen a los personajes durante su vigilia. El trabajo de Kessel está centrado en las peripecias de un personaje tan emblemático como desfasado en el mundo actual, éste en el que cada día es más difícil saber quién es el enemigo y quién es el amigo. En estas historias, la diferencia entre el blanco, el negro y el gris es fácil de reconocer y eso, entre tanto doble sentido, se agradece.

Capitán América. Las tiras de prensa de 1940 es un tomo que debería formar parte de la biblioteca de todos aquellos que les guste disfrutar de una lectura amena, divertida y tremendamente entretenida. Esto se nos ofrece unos meses antes de que Rogers regrese a la gran pantalla, aunque ésta vez no en formato serial como en los años cuarenta del pasado siglo, sino de acuerdo con los tiempos que corren.

domingo, 15 de mayo de 2011

Jonah Hex; el espíritu de la venganza a lomos de un caballo

Jonah Woodson Hex, más conocido como Jonah Hex, debutó en las páginas del décimo número de la colección gráfica All Star Western (febrero-marzo de 1972).
El personaje, creación de John Albano y Tony DeZuniga, formaba parte de un número especial de 52 páginas protagonizado, además de por el deformado cazador de recompensas, por los personajes de El Diablo y Bat Lash.

Hex, un antiguo miembro del ejército confederado, integrante del cuarto de caballería de las tropas del lideradas por el general Robert E. Lee, es ahora conocido por su expeditivos métodos a la hora de perseguir y capturar fugitivos. Su rostro desfigurado y casi grotesco, y su gusto por arrastrar los cadáveres de los fugitivos a los que atrapa forman parte de las leyendas que se cuentan a los niños antes de dormir.
No obstante, Hex, como antiguo militar, posee un férreo código ético, el cual le lleva a defender a los inocentes ante los atropellos de quienes juegan con las vidas de los demás como si se trataran de meras fichas en un tablero de ajedrez.

Una buena muestra de todo ello es el número 17 de la serie Weird Western Tales, cabecera que sustituyó a All Star Western, protagonizado por la degenerada jueza Hatchet, más conocida por “The Hanging woman”.
La jueza en cuestión, apoyada en su familia y en un ejército de matones a sueldo, no solamente imparte una rápida y mortífera justicia, sino que se aprovecha de su privilegiada situación para ir amasando una enorme fortuna a base de extorsionar a los rancheros y comerciantes del lugar.
Al final, Hex pondrá las cosas en su sitio y la deleznable sociópata recibirá un castigo acorde con sus crímenes.

Como es lógico pensar, la forma de actuar del personaje -un anti-héroe impregnado del sentimiento crepuscular que llenó las películas rodadas por Sam Peckinpah- irá amasando una larga e importante lista de enemigos, algunos tan poderosos como Quentin Turnbull, padre de su mejor amigo.

Hex y Jeb Turnbull se alistaron juntos en el ejército y juntos defendían la forma de vivir de los estados sureños, incluyendo la trata y el uso de esclavos en las plantaciones de los ricos terratenientes. Precisamente será a causa de una rebelión en las tierras de Turnbull, justo cuando ambos jóvenes disfrutaban de un permiso en plena Guerra Civil, cuando Hex se empiece a cuestionar muchas de sus creencias.
Al final, y tras una larga serie de cruentas batallas, Johan Hex decidirá entregarse a las tropas comandadas por el general Ulises Grant y empezar una nueva vida, lejos de toda aquella insensatez.

Con lo que no contaba Hex es que su noble acción se saldaría con la detención de todos los miembros de su unidad, fruto de una casualidad, la cual le hizo aparecer ante sus hombres como un cobarde.
Toda aquella situación obligará, al todavía soldado confederado, a idear un plan para rescatar a sus hombres, plan que se tornará en una pesadilla conocida como la masacre del Fuerte Charlotte y que se cobrará, entre otros, la vida de Jeb.

Nada más conocer la noticia, Quentin Turnbull no atenderá a razones y jurará vengar la muerte de su hijo, a costa de la vida de quien lo traicionó, Johan Hex.
El personaje de QuentinTurnbull será la excusa argumental para la adaptación cinematográfica del personaje gráfico, película estrenada en el pasado Festival de cine de Sitges del año 2010.

Dicha adaptación, dirigida por Jimmy Hayward (Horton Hears a Who) y protagonizada por Josh Brolin, Megan Fox y John Malkovich, en el papel del demente y vengativo Quentin Turnbull, logra conservar algunas de las señas de identidad del personajem pero poco más.
De todas ellas, la más sobresaliente es la caracterización de Brolin y su espíritu esquivo y brutal.

Después, la esencia crepuscular y su imagen de anti-héroe se pierden al tratar de equipararlo con una suerte de agente secreto del siglo XIX, que, además, posee poderes místicos. Esto último tiene que ver con el pasado del personaje, en su versión gráfica, el cual fue criado por los indios tras ser vendido por su padre al jefe de una tribu apache.
Será precisamente su relación con los indios lo que le termine por acarrear un castigo, el cual le desfigurará su cara para siempre y no la vendetta personal de Quentin Turnbull, igualmente responsable de la muerte de su familia, en las primeras secuencias de la película.

A partir de entonces, la historia discurrirá por un extraño conglomerado que bebe de las disparatadas aventuras del televisivo agente James West -con un arma secreta que apunta directamente al presidente de los Estados Unidos- algunos toques de spaghetti western y los delirios místicos del personaje, similares a los sufridos por Vicent Cassel en el BlueBerry cinematográfico.
Todo ello, termina por alejar la historia rodada por Hayward de las bases y de la misma esencia de un personaje nada amigo de verse envuelto en este tipo de situaciones, más propias de un agente secreto que de un caza recompensas.

Johah Hex es un ser agobiado por los fantasmas de su pasado y un resentimiento que no encuentra ni un momento de paz, por mucho que trate de librar al mundo de la escoria que lo amenaza. Sus historias gráficas, tanto las clásicas como las que se publican en la actualidad, dibujadas desde hace años por el genial dibujante español Jordi Bernet, son duras, secas, ásperas y carentes de toda esperanza. Nadie gana y todo el mundo sale perdiendo y eso es algo que la película, a pesar del empeño de su protagonistas, no logra reflejarm salvo en muy contados momentos.

Si ésta se ve como un espectáculo visual, bien rodado y sin abusar del metraje, uno se lo pasa bien y disfruta con el antagonismo que se establece en Brolin y Malkovich en la pantalla. Ahora, si lo que se quiere es ver reflejado al Jonah Hex gráfico en la película de Jimmy Hayward, resulta difícil lograrlo.

Ahí reside el peligro de tratar de adaptar determinados personajes del mundo del cómics al celuloide. Puede que su imagen sea atractiva, pero sus motivaciones y acciones luego resultan demasiado complejas, extremas o depresivas, caso éste que se puede aplicar al caza-recompensas, para ser llevadas a la gran pantalla.

A pesar de todo esto, les recomiendo la serie publicada mensualmente por DC Comics, con guiones de Justin Gray y Jimmy Palmiotti, y dibujos de Jordi Bernet y Fiona Staples, entre otros.

© Jordi Bernet 2011, por el dibujo de la portada del Jonah Hex# 13
© DC Comics 2011 por la edición de la colección gráfica
© Warner Bross/ Legendary Pictures 2011 por el cartel de la película.