miércoles, 30 de marzo de 2011

VERTIGO RESURRECTED 1 Y KLASS

Guión: Warren Ellis, Brian Azzarello, Grant Morrison y Garth Ennis
Dibujo: Phil Jimenez, Jim Lee y Bernie Wrightson
Portada: Tim Bradstreet
Número especial de 100 páginas a color
Precio: $7,99
DC Comics


Hace dos años escribí, en esta misma sección, una larga reseña sobre un cómic que, por ceguera de la editorial encargada publicarlo en su momento, permanecía todavía inédito.
Dicho cómic debió ser publicado en una de las colecciones estrellas de la línea Vertigo, Hellblazer, protagonizada por el detective de los desconocido, John Constantine.

El responsable de la historia del Hellblazer# 141 era Warren Ellis, guionista británico, de sobra conocido por el mundo del fandom. Ellis había desembarcado en la colección en el número 134 y sus intenciones eran quedarse una buena temporada, sobre todo tras el éxito de series como Transmetropolitan.
Además, su llegada a la colección de John Constantine se antojaba como la más idónea para conducir las andanzas de un personaje tan particular como el mencionado. Y Ellis no decepcionó a los seguidores de la línea Vertigo, moviendo al personaje en los límites de lo “políticamente correcto” y siempre buscando la provocación y la respuesta en el lector.De ahí que tras los sucesos del instituto Columbine, Ellis, decidiera contar una historia basada en los tiroteos que tenían como escenario los colegios e institutos norteamericanos.

Para quienes no lo recuerden, dicho suceso se desarrolló durante la mañana del 20 de abril del año 1999, fecha en la que Eric Harris y Dylan Klebold asesinaron a doce estudiantes del instituto Columbine (Colorado) e hirieron a otros 23, antes de quitarse la vida.
Su macabro paseo por el que había sido su instituto fue recogido, por las cámaras de seguridad del centro, las cuales dejaron claro, no sólo el tremendo arsenal atesorado por los dos jóvenes, sino la premeditación y sangre fría con la que ejecutaron su crimen.
Al final, ambos se suicidaron en la biblioteca que antes habían sembrado de cadáveres, con la misma tranquilidad y aplomo que durante todo el tiempo que duró su mortífera cabalgata.

Las andazas de los dos sanguinarios adolescentes sirvió de base para el impresionante documental Bowling for Columbine rodado y dirigido por Michael Moore Su demente masacre, antes y después del demoledor documental de Moore dejó al descubierto la facilidad y permisividad con la que se logra obtener armas de fuego de gran calibre en los Estados Unidos.
Harris y Klebold tuvieron a su alcance un abanico de armas más propias de un soldado profesional que de un estudiante de instituto y todavía hay quien no se quieren dar cuenta de dicha realidad.

Hellblazer# 141 “Shoot” -cuya fecha original de publicación debía ser en agosto de 1999, cuatro meses después de la masacre de Columbine- empezaba de forma clara directa: en la tercera viñeta de la primera página -de seis en total- se ve como un joven saca un arma de su mochila. En la cuarta, apunta a un compañero. En la quinta le dispara y en la sexta, coloca el arma en la sien, indicando que la próxima bala es para él.

"Shoot" contaba, además, con un magnífico dibujo de Phil Jimenez y Andy Lanning, el cual no hacía sino acentuar la verosimilitud y dramatismo de la historia contada por Ellis. El rostro que ocupa buen parte de la última página del relato no puede ser una muestra más elocuente de todo lo que se cuenta en las páginas anteriores. Sus ojos, vacíos de toda esperanza debieron conmocionar a quienes tomaron la decisión equivocada al prohibir la publicación de una historia como “Shoot”. Al final, decisiones como esta, acarrearon el abandono del guionista de la colección, tres números después.

Lo paradójico del caso es que en otros medios de comunicación si se reflexionó abiertamente y sin tapujos sobre las verdaderas causas de la tragedia de Columbine. De ahí que en series de televisión como Law & Order, Cold Case, Criminal Minds, NUM3ERS, Verónica Mars o Buffy the Vampire Slayer se hiciera referencia, más o menos directa a los sucesos de Columbine o se recrearon dichos sucesos, adaptándolos a la propia trama de la serie.
Incluso bandas de Rock como la liderada por siempre controvertido –pero igualmente incisivo y lúcido- Marilyn Manson llegaron a dedicarle un álbum completo, titulado Hollywood (In the Shadow of Valley of Death) a los sucesos de Columbine.
Además, la desacertada decisión de la editorial, solamente propició que los aficionados buscaran, por cualquier medio a su alcance la historia escrita por Ellis, sobre todo desde la popularización de Internet.

Europa tampoco ha estado exenta de este tipo de sucesos, tal y como lo demuestran los sucesos acaecidos en dos centros de estudios finlandeses en los últimos años. Sin embargo, su reacción no ha sido la de censurar contenidos sino plasmar una realidad que cada vez se presenta más desoladora.

Y por extraño que pueda parecer una de las propuestas que mejor han tratado temas como los desarrollados en el instituto Columbine, ha llegado desde un país tan pequeño como la república báltica de Estonia. En esta ocasión se trata de una película “Klass” (La clase) del director Ilmar Raag, también responsable del guión de la película.
La cinta sorprenden por combinar los problemas que sacuden al país eslavo –en especial su sistema educativo- con sucesos homónimos, los cuales se han desarrollado en otras partes del globo.

Klass es un duro alegato contra la violencia, tanto física como psicológica que sufren muchos alumnos en los institutos de todo el mundo y las consecuencias que ello puede acarrear.

Para el personaje principal, Joosep, ir cada día a clase es un calvario, dado que el resto de sus compañeros están controlados por un cabestro ignorante y pendenciero llamado Anders. Día tras día, Anders y sus borregos, de ambos sexos, no se crean, descargan todas sus frustraciones adolescentes en las espaldas de Joosep, quien trata de evitar el castigo sin llegar a lograrlo.
Lo peor del caso es que, salvo una profesora, la cual tiene las agallas de desafiar al gallito de Anders, el resto de los profesores permanece ciego y sordo ante los atropellos de unos jóvenes que, a poco que los dejen, llegarán a utilizar la intimidación de las armas para salirse con la suya.

No obstante, la “omertá” que domina la clase se romperá cuando Kaspar decida intervenir. Kaspar es más inteligente, con tanto o más carisma que Anders y, encima, Thea, la chica más guapa de clase, está “loca por sus huesos”. En un principio, el joven no querrá buscar el enfrentamiento directo con Anders, pero el “gallito de la clase” no verá con buenos ojos este cambio de actitud con lo que, donde se acosa a uno, bien se puede acosar a dos.

Cierto es que este tipo de personas -y sé de lo que estoy hablando por propia experiencia- no son nadie sin el grupo; es más, la valentía es algo que desconocen casi por completo. Lo que ocurre es que llega un momento en que se termina por bajar la guardia y es, entonces, cuando personas con tan baja catadura moral, aprovechan para dejar salir sus más bajos instintos.
De todas las secuencias rodadas por Raag, aquella que se desarrolla en la playa es, con mucho, las más dura y la que más explica la actitud de las personas y cómo el miedo a sentirse solos les lleva a arropar la vejación a la que Anders somete a Joosep y Kaspar.

En un mundo distinto, los vómitos de Kaspar los tenían que haber sufrido todos los que contemplaron aquella sinrazón y no fueron capaces de alzar la voz, aunque está claro que no vivimos en un mundo justo. Al final, siempre hay un eslabón, un detalle que estos mediocres ignorantes olvidan y, en este caso, el detalle tenía que ver con el padre de Joosep, un militar que, si bien intentaba entender a su hijo, difícilmente lo lograba. Lo único que le importaba al progenitor era que su hijo entrenara para las competiciones de tiro al blanco, elemento que terminará por ser capital para la resolución de la película, aunque sin el maniqueísmo de otras propuestas.

Y es que, a diferencia de los sanguinarios sociópatas que asolaron el instituto Columbine, ni Joosep ni Kaspar están movidos por el afán de protagonismo ni por castigar al mundo de sus desgracias, como otros tantos pistoleros que han llenado los titulares de los medios de comunicación en las últimas décadas. Las armas, empuñadas por dos jóvenes adolescentes acaba por ser una consecuencia lógica ante una suma de despropósitos, abusos, mentiras, valores tiempo atrás olvidados y la inacción de un sistema educativo que premia a los mentirosos, ante que a las personas honestas.

Las armas que empuñan los protagonistas son una solución, errónea, pero una solución, a fin y al cabo, ante la desesperación de quienes no ven salida para acabar con el infierno que les ha tocado vivir. Y una prueba de ello es que, antes de entrar en el comedor, dejan salir a Kerli, la “frekkie gótica de clase” capaz de mantenerse al margen de los delirios de Anders y los suyos.

Ilmar Raag rueda la masacre con esmero, mezclando la cámara lenta en los instantes previos con los ruidos, los gritos y el terror de quienes ven que todas sus bravuconadas de nada sirven ante el frío cañón de una pistola automática. Son unos minutos donde la desesperación de dos personas, sobre todo de Joosep, teñida de rabia, llenan el comedor del instituto de personas heridas o muertas, algunas inocentes –víctimas colaterales como una chica de otro curso o la novia de Kaspar- y otras que, hasta ese momento, se creían con el derecho a mortificar a Joosep, porque les parecía lo correcto.

Klass es una película que deberían ver, no solamente los estudiantes de los institutos de cualquier país civilizado que se precie, sino los padres de esos alumnos, dado que la actitud de Anders, de Paul, y del resto de impresentables que acosan a Joosep tiene mucho que ver con la educación, o la falta de ésta, que reciben en su casa.
Lo peor del caso es que son los acosados, Joosep y Kaspar, los que hablan de honestidad, de honor, de respeto, de la verdad frente a la mentira y no los profesores y los padres.

Puede que para muchos el tener un bar cerca de casa sea importante, pero, antes que eso, estaría bien tener un sistema educativo que enseñara a los alumnos que situaciones como las que se ven en Klass no se deberían dar NUNCA.
De no hacerlo, el infierno al que se ven sometidos Joosep y Kaspar se repetirá, una y otra vez, y la solución escogida por los jóvenes, tan bien.

Sé que no es fácil y que nuestra sociedad premia a los mediocres, a los mentirosos, a los “graciosos de turno” frente a las personas honestas. No obstante, el tiempo pone a cada cual en su sitio y quienes iban de “gallitos” en clase, suelen ser unas personas amargadas y mediocres en su madurez, dado que, en el mundo real, no todo el mundo les ríe las gracias.

Sea como fuere, Klass es una lúcida reflexión sobre los comportamiento de los seres humanos ante situaciones límites como las que se plasman en la cinta de Raag. Sus personajes son reales, cercanos, fáciles de identificar por cualquiera que haya pasado por un aula y, muy probablemente, haya asistido al atropello que unos pocos someten a una persona tildada de “diferente o rara”. Es cierto que la acción acaba por provocar el final, pero no es menos cierto que también se plantea que, si alguien le hubiera puesto freno a la situación en un determinado momento, el resultado hubiera sido otro.

Lo peor es la sensación de empatía que tienes, cuando ves a quienes se han burlado de Joosep con tanta saña, correr como ratas asustadas y luego caer bajo el fuego de sus armas. En los instantes finales, Thea es víctima colateral, pero igualmente culpable, al no haber sabido alzar la voz en defensa de Kaspar.
Puede que esté mal decirlo, pero uno, cuando los disparos cesan, no siente ninguna pena por los muertos que llenan el suelo del comedor, sino porque la decisión que Joosep y Kaspar asumieron era la más correcta para terminar con su situación.
Después es cuando todo el mundo se da golpes en el pecho y se rasga las vestiduras pero, ¿Y antes? ¿Es que no se pudo haber evitado una situación como ésta?

Sea como fuere, y el tiempo acaba por poner las cosas en su sitio, DC Comics ha rectificado su error inicial al NO publicar “Shoot” con la edición de Vertigo Resurrected# 1 “Shoot” un número especial de 96 páginas en el que publica, por primera vez el relato de Ellis, además de incluir otras historias de la factoría Vertigo.

Tanto Vertigo Resurreted como Klass son dos obras muy recomendables para conocer cuál es la realidad del mundo en el que vivimos y dejar atrás la “actitud del avestruz”, escondiendo la cabeza ante los problemas que nos rodean.
La edición gráfica de Vertigo Resurreted se puede conseguir por medio del catálogo Previews y a un precio de $7,99 mientras que la película Klass está comercializada en España por Vértice Cine a un precio de 11,95 euros, precios bastante asequibles tal y como están las cosas.
El resto, como es costumbre, corre por cuenta de ustedes.

KLASS
Guión y dirección: Ilmar Raag
Producida por: Riina Sildos y Amrion
Co-producida por: Estonian TV
Duración: 97 minutos
Reparto: Lauri Pedaja, Vallo Kirs, Pärt Uusberg, Paula Solvak y Margus Prangel


Agradezco a Warren Ellis sus respuestas a mis preguntas relacionadas con la historia del Hellblazer# 141 -durante el Salón del Cómic de Helsinki del año 2008- y a la Fundación Estona de Cine (Eesti Filmi Sihtasutus) y a la productora Amrion OÜ, la información, las facilidades y el material aportado para escribir la reseña sobre la película Klass.

viernes, 18 de marzo de 2011

ENTREVISTA A JOSÉ EXPÓSITO

En muchas ocasiones los aficionados al mundo del cómic se olvidan de que en el arte secuencial confluye el trabajo de muchas personas. Desde los lápices del dibujante, la tinta y el color, hasta la labor del editor.
Precisamente por todo ello, la presente columna está dedicada al trabajo del diseñador y colorista José Expósito, con quien me puse en contacto tras la publicación, en este mismo espacio, de la reseña de Leinad, obra en la fue el responsable de darle color a los lápices de Enrique V. Vegas.
Sirvan sus palabras a modo de homenaje para todas aquellas personas que logran, con su aportación profesional y personal, que cada mes un nuevo cómic llegue hasta las estanterías de las librerías especializadas, en cualquier parte del mundo.

La primera pregunta, un tanto obvia es ¿Cómo te decantaste por ser colorista gráfico? ¿Te planteaste, por ejemplo, entintar o siempre sentiste una especial querencia hacia el tema del color?

Fue en la facultad de Filosofía donde empecé a relacionarme con dibujantes y guionistas de cómic. Junto a un grupo de amigos creamos la editorial Nonstopcomics, donde cada uno aportaba su granito de arena. Pronto me di cuenta de que, como dibujante, no iba a llegar muy lejos, así que empecé a ocuparme de la parte técnica de las publicaciones y poco a poco le cogí el gusto a eso del Photoshop. Lo del colorear con este medio llegaría un poco más tarde.

¿Cuáles fueron tus primeros trabajos en la industria?

Mi amigo y gran dibujante Bruno Redondo fue quien me convenció de que enviara mi currículum a Estudio Fénix y fue allí donde me di cuenta de lo mucho que me faltaba por aprender. Empecé por lo más bajo, poniendo colores planos en ilustraciones y cómics, para facilitar la labor al colorista. Poco a poco fui cogiendo tablas y acababa algunos trabajos. Ya fuera de Fénix, lo primero que hice como colaborador externo del estudio fue Lorenzo’s Land y Ultimate Estopa. Reconozco que podrían haber tenido un mejor resultado, pues trabajé a contrarreloj y eso me condicionó.

¿Tienes algún colorista favorito? Y si es así ¿De qué forma te ha influido?

Hay muy buenos coloristas y de todos ellos se puede aprender. Miro mucho por Internet la forma que tienen de solucionar problemas de color y que me pueda servir a mí. Me vienen a la mente Frazzeta, Wyeth... hay tantos y tan buenos que me hacen sentir muy humilde.

¿Cuál crees que es la imagen que tienen los aficionados del mundo del fandom sobre la labor del colorista? ¿Crees que está tan bien considerada como la del dibujante o la del entintador?

Para no generalizar te daré mi opinión.
Personalmente creo, como lector, que lo más importante en un cómic es que tenga un buen guión y que ese guión esté respaldado por un dibujo que lo interprete adecuadamente. La tinta y el color son elementos que lo acompañan, aunque no digo que no sean importantes, son los que matizan la obra dándole el carácter final.
Uno es consciente del colorista cuando su trabajo es verdaderamente especial. De la misma forma que cuando éste lo hace mal hace que el nivel de las páginas baje.


¿Cómo acabaste siendo el colorista de la obra Leinad?

Por puro azar.
Conocí al hermano de Enrique, Vicente, en un ámbito que nada tiene que ver con el mundo de los cómics. En una conversación trivial salió el tema de nuestras profesiones y entonces me dijo quién era su hermano. Nos puso en contacto, porque en ese momento necesitaba a alguien que colorease
Leinad. Le gustó la muestra que le hice y me dio el trabajo.

¿Cuál ha sido el mayor problema a la hora de colorear Leinad?

La cosa fue rodada desde el principio, pues tanto Enrique como la editorial me dieron total libertad y no me pidieron apenas cambios. Se pulió algún detalle al final y listo. Además, el dibujo es muy agradecido de pintar y está compuesto de tal manera que el trabajo sale por si solo. El problema, por llamarlo de algún modo -y todos los que se dedican a profesiones como ésta lo saben- es poder compaginar la agenda para poder hacer más de un trabajo a la vez y no dejar colgado a nadie. No está la economía para ir rechazando proyectos o colaboraciones y a veces falta tiempo para hacerlo todo.

¿Cuáles han sido las reacciones de los lectores, sobre todo teniendo en cuenta que el trabajo de Enrique Vegas es, mayoritariamente, en blanco y negro?

Al principio contuve la respiración, pues sabía que Enrique tiene una legión de fans incondicionales a los que tal vez no les convenciese mi color. Fui leyendo notas de prensa y reseñas y nadie decía nada malo. Se me quitó un peso de encima, la verdad.

Según me comentaste, Leinad tendrá una segunda parte. ¿Estás ya trabajando en ella?

Todavía falta bastante para que salga, pero Enrique ya ha empezado a trabajar en él. De momento he visto la portada y, la verdad, promete.

¿Cuáles son tus otros proyectos, aparte de trabajar en la continuación de Leinad?

La buena relación que tengo con la gente de Fénix me sirve para ir colándome en algunos de los proyectos que van sacando. Me gusta trabajar con ellos, porque cada miembro del equipo sabe lo que tiene que hacer y surgen pocos contratiempos, a parte de que no te puedes dormir en los laureles. De momento, no me falta trabajo, aunque a veces no deje de ser un tanto anónimo. Me gustaría que, con obras como Leinad, mi nombre sonase más y poder probar suerte al otro lado de los Pirineos.
En cuanto a lo que estoy coloreando ahora, no puedo dar detalles. Hasta que no esté todo terminado tengo que mantener la confidencialidad.


¿Hay algún dibujante con quien te gustaría trabajar? Y si es así ¿Cuál es la razón?

Pues no me lo había planteado. A veces los coloristas somos un poco mercenarios ¡ja, ja, ja!!
Ahora, en serio, me gustaría seguir trabajando con Enrique, porque creo que hacemos un buen equipo.
También hay autores poco conocidos que están apretando fuerte. El otro día caí por casualidad en el blog de Jesús Alonso Iglesias. No lo conocía y las páginas que vi me hicieron visualizar el color de inmediato. Así que me bajé una y la pinté del tirón. Me gustaría trabajar
con alguien que sepa poner las masas de tinta como él para poder probar otros estilos.

¿Quieres añadir alguna otra cosa sobre tu trabajo y la labor de los colorista gráficos?

Bueno, más que sobre los coloristas, quiero romper una lanza en favor de toda la gente que se dedica al cómic en este país. Si ya es difícil abrirse camino para publicar algo, conseguir ganarse la vida haciendo lo que hacemos es digno de mención.

“Fuera del guetto de los salones de cómic alguien te pregunta
-¿A qué te dedicas?
-Pinto cómics
-Sí, sí... pero, ¿de qué trabajas?
-...”


http://jle-art.blogspot.com/

Agradezco a José Expósito las facilidades aportadas para poder realizar esta entrevista así como por la fotografía que me remitió para poder incluirla.
© 2011 José Expósito por la fotografía que acompaña a esta entrevista


martes, 8 de marzo de 2011

McFARLANE TOYS: IT´S AN ATTITUDE

Kenny Ruiz, el genial dibujante y guionista de cómics responsable de historias como El Cazador de Rayos, Barcelona y Dos Espadas –todas ellas comentadas en este blog- me definió, hace ya algún tiempo, como “ese ser extraño al que le gusta Todd McFarlane”.
Y si, es cierto, me gusta Todd McFarlane, me gustó desde que vi, por primera vez su Spider-man y me gustó más cuando empecé a leer Spawn.
Todavía conservó el primer número de la serie –lo tengo delante mía mientras escribo este artículo- publicado en España en mayo del año 1994, con su logotipo brillante y en forma de mosaico.
Y más de quince años después continúo leyendo la serie, ahora tras haber superado la barrera de los doscientos números, a pesar del año de espera transcurrido para poder leer dicho número.

Sin embargo, mi predilección por el trabajo de Todd McFarlane va un paso más allá, en especial, desde que el creador decidiera crear su propia línea juguetera para inmortalizar, en tres dimensiones, los personajes de su serie gráfica.
Hasta entonces, los ejemplos que se podían encontrar no eran todo lo bueno que debieran pero, tras la llegada de sus sensacionales “figuras de acción”, las cosas cambiaron. Además, gracias a McFarlane Toys, el mundo gráfico llegó a lugares donde los cómics nunca hubieran llegado, un elemento que ayudó a que mucho compradores de las figuras de McFarlane terminaran por comprarse algún número de la serie gráfica, lo cual cerraba el círculo, y completaba un viaje que empezó, originalmente, en las páginas de una historia gráfica.

Puede que ahora, casi dos décadas después de que todo empezara, nos resulte extraño pensar en McFarlane Toys como si se tratara de una compañía juguetera convencional, viendo los surtidos que han llegado al mercado cada mes y sus comienzos, ligados a la serie de cómics publicada por la editorial Image.
Sin embargo, cuando Todd Toys –primer nombre de la empresa juguetera de Todd McFarlane— lanzó sus primeros muñecos, pocos podían pensar la revolución que estaba a punto de desatarse en el mundo de las figuras articuladas.

Por aquellos años, principios de los años noventa se vivía, en gran parte, del recuerdo de algunas colecciones míticas de los setenta y principios de los ochenta, principalmente, todas aquellas relacionadas con Star Wars, los Masters del Universo y los no menos míticos G.I.Joe (en sus dos escalas).
Junto a estas colecciones estaban los Megos, muñecos que reprodujeron a los protagonistas de series como Star Trek, Buck Rogers, Doctor Who o Space 1999.
Tampoco hay que olvidar que las primeras versiones de los superhéroes de la editorial Marvel Comics y DC llegaron, también, de la mano de los Megos, razón por la cual, para muchos, su aportación al mercado había sido capital. Hoy en día forman parte del imaginario de todo buen coleccionista, a pesar de algunas manifiestas carencias, las cuales no restan su aportación a la cultura popular del siglo XX.

Los mencionados héroes Marvel tuvieron otras oportunidades en colecciones como Secret Wars –basados en la maxiseries lanzada por la editorial en los años ochenta-, al igual que los personajes de su “Distinguida Competencia”, en una serie tan recordada como Súper Powers.
El resultado de todo era un mercado en donde cada cosa parecía estar en su sitio y nada ni nadie parecía poder alterar el “status quo” establecido.

No obstante, Todd McFarlane se ha distinguido -además de por declaraciones y decisiones un tanto controvertidas, algunas de las cuales le han llevado hasta los tribunales- por tratar de cambiar aquello que se nos antojaba inalterable. En esto, al igual que en su faceta de autor, su aportación al mundo del entretenimiento es, del todo, indiscutible.

Hay que recordar, a pesar de todo lo que se dijo después de su abandono de Marvel Comics –junto con los futuros fundadores de Image Comics- que una de las razones por la cuales McFarlane abandonó la editorial fue por no percibir ningún tipo de compensación por todos los productos basados en los personajes que, él y otros autores habían elevado a unas cotas de popularidad totalmente inimaginables.
Los derechos de autor siempre han sido una “zona oscura” para las grandes editoriales y, como muy oportunamente comentó McFarlane durante su deserción de la Casa de las ideas Si pudieron aprovecharse del trabajo de Jack Kirby (apodado “King Kirby” por su tremenda aportación al mundo del cómic) qué no podrán hacer con nosotros.

Por todo ello, y precisamente por su afán de controlar cualquier faceta creativa de su nueva creación gráfica, el demonio rebelde Spawn, McFarlane se decidió a montar su propia compañía juguetera y evitar que los demás “metieran mano”, según sus propias palabras, en su trabajo. Así nació Todd Toys, organizada para ofrecer una versión en 3D de sus personajes gráficos.

Nota: a partir de ahora se utilizarán las palabras surtido y/ o colección para denominar a cada una de las series de figuras –normalmente seis- comercializadas por la empresa juguetera. El término más correcto sería surtido (traducción literal de la palabra inglesa assortment) Sin embargo, en España también se hace referencia a la palabra colección –aunque dicha palabra engloba una mayor cantidad de figuras, por no decir todas- cuando se hace referencia a los mencionados surtidos y de ahí que se utilicen ambas palabras. Así mismo ya dada la cantidad de figuras que se mencionarán, a continuación, se incluirá un link para ver las imágenes de cada una de ellas en la página oficial de Spawn.com. De esa forma se pueden ver todas y cada una de ellas y respetar los derechos de las imágenes, propiedad de Todd McFarlane Production.

El primer surtido, formado por las seis figuras que se comentan a continuación: Spawn, Medieval Spawn, Violator, Clown, Tremor y Overkill llegaba al mercado durante el mes de diciembre del año 1994 (1).
Estos seis primeros muñecos perpetuaban los esquemas de la época –muy en la línea de los Master del Universo de la empresa Mattel –sobre todo en el tamaño y en las poses (en especial las dos versiones de Spawn), aunque se podía apreciar ya un buen número de detalles.

http://www.spawn.com/toys/series.aspx?series=33

En el blíster, además de la figura, venía un cómic que servía de presentación al personaje (2) y no lo desvinculaba de sus raíces gráficas. Todd Toys también produjo un Spawn Mobile (3), un Violator Monster Rig y un escenario para jugar con las figuras llamado Spawn Alley Action Playset.

Once meses después se puso a la venta una caja, de serie limitada, con dos figuras de pvc de diez centímetros reproduciendo a los personajes de Spawn y Violator. Dicha caja formaba parte del primer surtido (4), pero por diversos problemas, no pudo salir a la misma vez que las seis primeras figuras. Ambas figuras son un adelanto de las “trading figures” de tres pulgadas, que saldrán al mercado once años después.

http://www.spawn.com/toys/product.aspx?product=2459

De todas maneras, tampoco que creo que se tratara de una casualidad que Todd Toys lanzara esta “tardía” versión de dos de sus personajes más conocidos -aunque fuera en una escala bien distinta-, dado el tirón que Spawn y Violator han demostrado tener para los seguidores del cómic y la marca juguetera.
Visto con perspectiva, aquellas figuras estaban muy lejos de la calidad y precisión que, sólo un par de años después, llegarían ya de la mano de McFarlane Toys, aunque estas primeras ya mostraban “buenas maneras” para un futuro bien cercano.

La realidad fue que McFarlane, no contento con aquellas primeras figuras, decidió ponerse manos a la obra y ofrecer más calidad, tanto a los recién llegados como a los coleccionistas habituales. Así nacieron las Ultra Action Figures, las cuales suponían un tremendo salto de calidad, tanto en el acabado como en la presentación de cada una de ellas, mostrando un blíster mucho más llamativo y espectacular.

Este segundo surtido estaba compuesto por Angela, Chapel, Badrock –miembro del grupo Youngblood, creación de Rod Liefeld-, Malebolgia, Comando Spawn y Pilot Spawn. El surtido sirve para introducir diversos elementos que formarán parte de la manera de actuar de la empresa.
Por un lado, las figuras han crecido. En este surtido miden cerca de siete pulgadas (18 centímetros) frente a las seis pulgadas de las primeras. Y por otro, el nivel de los detalles y el acabado de la pintura superan a cualquier otro competidor del mercado.

http://www.spawn.com/toys/series.aspx?series=44

Angela, la cazadora de demonios, quien debutara en la colección gráfica del personaje de McFarlane, en Spawn# 9, tiene cabida en este segundo surtido. Esta figura, muy bien esculpida y que se venderá muy bien, marca el comienzo de los personajes femeninos en la empresa juguetera. Comienzo que será del todo bien recibido, si nos atenemos a los niveles de venta. Angela disfrutará, en un futuro, de otras cinco versiones más, lo que demostró que las figuras femeninas podían ser tan atractivas para los compradores como el resto.

En este surtido se incluyen figuras que no aparecen en el cómic original. Tal es el caso del Pilot Spawn y Comando Spawn. El primero se nos muestra, además, en una versión alternativa pilotando un Spawn Air Cicle, una especie de artilugio volador -muy poco afortunado en cuanto a su diseño final-.
Comando Spawn tuvo, además de la versión original, una versión repintada; es decir, la misma figura, pero con un patrón de color distinto. Y para rematar la jugada, también se comercializó una caja con ambos personajes, exclusiva para la cadena de tiendas K-Mart, en la que se veía una versión repintada del personaje de Violator, de color rojo y en un tamaño mayor que como salió al mercado originalmente.

http://www.spawn.com/toys/product.aspx?product=2457

Comando Spawn disfrutó de una tercera versión, exclusiva para Japón, una vez McFarlane presentó su club de figuras, pero no adelantemos acontecimientos.

Con ambas figuras se cumple una de las prácticas que perpetuará la empresa para no acumular mercancía. Esta práctica no es otra que utilizar figuras ya existentes y, añadiendo piezas sueltas de otras figuras, crear una nueva. De esta forma, prácticamente toda la figura de Pilot Spawn usa de base el molde de la figura del Spawn del primer surtido, pero con otras piezas para completarla.

Por último, la serie dos se completa con la impresionante figura de Malebolgia, de más de treinta centímetros, cuando se pone totalmente de pie. Con ella, se introduce un último elemento: la producción limitada de algunas figuras por causas diversas (5), cosa que acarrea que su precio suba mucho más de lo deseado.

Paralelamente, se empiezan a comercializar variantes de figuras, las cuales lo son por causas “ajenas” al fabricante.
Las variantes son aquellas figuras que, ya de fábrica, presentan defectos. Estos defectos suelen ser de fabricación y/o de emblistado-etiquetado y las figuras que presentan estas características son únicas. Es por ello que los precios de las mismas se disparan. El mejor ejemplo que se pone en estos casos tiene que ver con el precio alcanzado por muchas de las “figuras defectuosas” perpetradas por Kenner y Hasbro, a lo largo de su dilatada historia comercializando las figuras de Star Wars.

En lo que respecta a las variantes, se rumorea que muchas de ellas están más que pensadas con anterioridad y su único fin es potenciar un coleccionismo especulador que, al final, le ha pasado cierta factura al mercado. No obstante, hay casos que las variantes superan a los propios originales, con lo que quien gana es el cliente final.

Si quieren un ejemplo práctico de todo esto, en relación con McFarlane Toys, aquí tienen un listado de todas las variantes aparecidas del primer muñeco de la colección, Spawn. Spawn es el protagonista de la serie gráfica con la Todd McFarlane empezó su andadura, en solitario, ya dentro de la editorial Image:

-SPAWN REGULAR WITH COMIC BOOK
-SPAWN GOLD VARIANT (KAY-BEE STORES)
-EXREMELY RARE BLUE SPAWN MASKED WITH COMIC BOOK (ONE PER SPAWN TRADING CARDS BOX)
-EXTREMELY RARE HAMBURGERHEAD BLUE SPAWN UNMASKED WITH LIGHTNING CARD,
-SPAWN HAMBURGER HEAD VARIANT WITH COMIC BOOK DIAMOND DISTRIBUTORS “SPAWN# 50 TH”
(ONE PER 50 ISSUES OF SPAWN# 50 COMICS BOOKS)
-SPAWN HAMBURGER HEAD VARIANT WITH LIGHTNING CARD
-SPAWN HAMBURGER HEAD VARIANT WITH COMIC BOOK AND VHS SPAWN MOVIE
-GREEN NECROPLASM SPAWN WITH LTD STICKER ON LEFT SIDE
-GREEN NECROPLASM SPAWN VARIANT WITH LTD STICKER ON THE RIGHT SIDE (6)

En este listado se puede ver algunas variaciones de las que todavía no hemos hablado. Por un lado está el llamado Spawn Gold variant. Se trata de una solución ideada por McFarlane para reducir su mercancía. Tras buscar diferentes soluciones, el empresario se decide a “repintarlas”, o lo que es lo mismo, coger una figura que ya está en el mercado y pintarla de otro color, en este caso, de dorado. Con ello se logra un cambio de aspecto del muñeco sin necesidad de producir uno nuevo.
Así se comercializan - a excepción de la figura de Malebolgia -los dos primeros surtidos, en exclusiva, para las jugueterías Kay-Bee y Puzzle Zoo. La reacción de los compradores no fue la que esperaba la empresa: salvo las versiones de Spawn, Medieval Spawn –del que también se distribuyó una versión plateada, junto con el personaje de Angela- y Clow, el resto de figuras no fueron del agrado de los coleccionistas.

http://www.spawn.com/toys/product.aspx?product=2466

http://www.spawn.com/toys/product.aspx?product=2456

Blue Spawn y Spawn Hamburger head se comercializaron para agradecer a los vendedores sus esfuerzos por vender la serie gráfica y las miniseries de Spawn –una de las pocas colecciones que aún hoy continúa llegando con puntualidad a las librerías, desde la editorial Image-.
El primero se proporcionó a los vendedores por cada caja de Trading Cards (7) de la colección Spawn solicitada. El segundo se entregaba por cada cincuenta números solicitados del Spawn# 50, a través del catálogo Previews de Diamons Distributors. (8) Estas figuras llegaron a cotizarse en el mercado a $200 dólares de la época (el equivalente a 150€ actuales), pero luego se podían encontrar por menos de $100.

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http://www.spawn.com/toys/product.aspx?product=2474

http://www.spawn.com/toys/product.aspx?product=2461

La versión Green Necroplasm o “Spawn verde” se comercializó en exclusiva para los socios del Club de figuras japonés –del que hablaremos un poco más adelante-. Para el mencionado club de figuras nipón, también se distribuyó la versión Clear Blue Angela y Black Violator, acompañadas, éstas, de una versión en VHS de la película de Spawn, película que se estrenó en cine en el año1997. (9)

Todd Toys, ya con su nueva denominación, McFarlane Toys, presentó su tercera colección de figuras. En este surtido destaca Future Spawn (10), otra impresionante muestra por su tamaño, calidad y acabado, de lo que McFarlane iba a presentar a partir de ese momento al mercado.

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Al mismo tiempo de este lanzamiento, aparecieron dos colecciones que no tenían nada que ver con el universo de Spawn, pero sí con otras series de la nueva editorial Image. Me refiero al primer surtido basado en los personajes de la colección Youngblood –creación del dibujante Rod Liefeld (cuyo personaje Badrock apareció en el segundo surtido de Spawn) y al primero de los dos surtidos de la serie gráfica Wetworks, obra de Whilce Portacio. Éste es uno de los autores menos conocidos de los que fundaron Image que, en la actualidad, está dibujando junto a Todd McFarlane la serie de Spawn.
Las figuras de Youngblood no están mal, pero, si se las compara con las de Spawn, salen perdiendo. De ahí que dada su falta calidad y del poco interés por parte del público la serie de figuras de Liefeld nunca tuvo un segundo surtido. Sin embargo, Badrock se sigue cotizando muy bien en el mercado.

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Las figuras basadas en la serie gráfica Wetworks son otra cosa, no sólo por los atractivos diseños de Portacio -uno de los dibujantes más elegantes de aquellos momentos y que, con los años, ha ganado en claridad y definición de sus historias- sino por el acabado final. Del primer surtido destacan las figuras de Vampire y Werewolf, no solamente por el cuidado acabado de ambas sino por la dificultad de encontrarlas en el mercado. La ya desaparecida tienda Puzzle Zoo comercializó, además, una versión exclusiva de Werewolf, tan difícil de encontrar como la original.

Del segundo surtido, fueron las féminas Blood Queen y Pilgrim las que se distribuyeron en menor cantidad. Por otro lado, en vez de crear una nueva figura, la empresa decidió reutilizar la figura de Dozer –figura del primer surtido- para crear a Mendoza, con unos resultados un tanto cuestionables.

http://www.spawn.com/toys/series.aspx?series=218

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En esta misma línea de surtidos que no tienen nada que ver con la series Spawn, se puede situar Total Chaos. Esta serie no guarda relación con nada más que con diseños e ideas que rondaban en la cabeza de McFarlane desde que era un adolescente y, lo único que recuerda a Spawn es el nombre del personaje Al Simmons, el mismo que el de su personaje. Esta colección tiene un gran nivel de calidad, sobre todo por el extremo detallismo de sus siete personajes. Hay que decir que, originalmente, iban a ser seis, pero, de la nada apareció un séptimo Conqueror, nunca antes visto en ningún catálogo de la compañía, salvo en el Toy Fare de Nueva York de 1997.
La mejor de todas ellas es, sin duda, es el mencionado Al Simmons, de la que se llegó a comercializar una versión del uniforme en color rojo en el ComiCon de San Diego de 1997.

http://www.spawn.com/toys/product.aspx?product=2447

Mientras esto sucedía, la empresa siguió sacando al mercado nuevos surtidos de figuras basadas en la serie Spawn. De esos surtidos, que corresponden con el tercero, cuarto y quinto, son dignas de destacar dos figuras.
La primera es la segunda versión de Clown, basada en la mini serie del mismo nombre –con guión de Alan Moore y dibujo de Bart Sears-. La figura está plagada de detalles e incluso luce en su brazo izquierdo la cabeza de un gánster que el demonio asesina en las páginas del cómic original. En una segunda versión, repintada, dicha cabeza desapareció y se sustituyó por unas marcas de dientes en el brazo.

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La segunda es The Maxx, basada en la serie gráfica del mismo nombre, obra del dibujante y escritor Sam Kieth y que fue publicada por Image. The Maxx es una serie que trata el tema de los superhéroes de una forma totalmente distinta a como se hacía en aquellos momentos. Cercana al surrealismo, su grafismo la hace de difícil definición, pero tremendamente atractiva por lo bien resultas que están las situaciones desarrolladas por Kieth.

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La figura, muy bien reproducida, se convirtió en una pieza de colección no sólo por estar distribuida en menores cantidades, sino por el nutrido grupo de seguidores que había logrado la serie. Además, la figura apareció acompañada de dos versiones distintas de Isz, criaturas que martirizan al sufrido héroe de la colección. Así se podía encontrar a The Maxx con un Isz negro o The Maxx con un Isz blanco.
Ambas se agotaron muy rápidamente, sobre todo la que tenía el Isz negro. Lo curioso es que, cuando salió la versión española de la figura, ésta apareció con el Isz negro, lo que también disparó su precio y el afán de búsqueda de quienes no habían logrado encontrarla en su versión original.

Unos meses después, McFarlane ofreció, en exclusiva para la juguetería norteamericana Fao Schwartz, una versión de The Maxx acompañada por cuatro Iszs (dos blancos y dos negros). Un año después, el club de figuras dio la posibilidad a sus socios de adquirir una bolsa de Iszs exclusiva con ocho Iszs negros, siete blancos y uno de color rojo.

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Hoy en día, -teniendo en cuenta que la figura The Maxx se comercializó en el año 1996- las que vienen acompañadas por un Isz cuestan unos 50€. La figura The Maxx exclusiva para Fao, Schwartz, unos 70€. ¡Y eso que ya hay una nueva versión de The Maxx (comercializada por otra empresa, eso sí) en el mercado!
Lo único que ha bajado un poco de precio es la bolsa con los 16 Iszs, la cual se puede encontrar por unos 15€. Éste era, más o menos, el precio original y ahora, se consigue este artículo sin las restricciones originales. En su momento, los socios del club sólo podíamos adquirir un máximo de tres bolsas, dada la tremenda demanda que se desató cuando dichas bolsas llegaron al mercado.

La única razón que se me antoja para ello, además de la vena “frekkie” de cada uno, tiene que ver con algunas de las páginas dibujadas por Kieth, en la que se veía al personaje rodeado de cientos (o miles, no lo sé) de Iszs. Y claro, con sólo 48 Iszs no se podía lograr el mismo efecto…

Otras figuras destacadas de aquellos surtidos fueron The Freak, Mutant Spawn (de gran tamaño e imponente presencia), Widow Maker, Tiffany the amazon y Sansker, escamoso personaje que luego contó con una versión exclusiva, dotada de una cabeza humana, la cual mejoró, aun más, la calidad de la figura original.

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http://www.spawn.com/toys/product.aspx?product=2477

Widow Maker y Tiffany the amazon fueron consideradas las mejores figuras femeninas del año 1996 por las revistas especializadas Collecting Toys, Lee´s Action Figures News y Toys Reviews, respectivamente. Sansker recibió el galardón por la figura mejor esculpida de ese mismo año.

Sin embargo, la mejor noticia para el mundo de coleccionismo llegó a finales del año 1996, cuando McFarlane presentó su Club de figuras (McFarlane Toys Collector Club). Éste daba la oportunidad al coleccionista de encontrar productos de la empresa juguetera que se habían agotado en las tiendas, además de ofrecer variantes exclusivas, que sólo se podían encontrar si se era miembro del mencionado club.

La idea no era nueva. Ya el Star Wars Insider, revista oficial del Club de fans del universo creado por George Lucas, daba la posibilidad de adquirir productos exclusivos, aunque dicho club estaba dirigido al mercado americano y una persona de fuera de los Estados Unidos no podía apuntarse. En el caso del club de McFarlane, éste estaba abierto a todo aquel que quisiera y su funcionamiento, por lo menos en los primeros años, fue del todo ejemplar.

Dicho club contaba con dos tipos de socios: Silver Member y Gold Member. En el primer caso, uno no tenía que pagar nada ni tampoco debía hacer ningún tipo de pedido mensual. En el caso del segundo, si se quería pertenecer se debían comprar unas figuras determinadas, las cuales se indicaban en el folleto gráfico que se mandaba cada dos meses. Como contraprestación, se lograban descuentos y se podía solicitar figuras que, por lo general, era imposible encontrar fuera del mercado americano.
La otra ventaja era que los gastos de envío, en una época en la que la cotización del dólar estaba muy alta –en relación con la moneda española- eran muy aceptables, con lo que los pedidos, incluso para las figuras grandes –mucho más pesadas y voluminosas- terminaban siendo rentables.

Una vez que, en el año 2002, el club se mudó al mundo digital –despidiéndose con una impresionante figura, limitada a 7500 unidades, del Demonio Urizen firmada por Todd McFarlane- las cosas cambiaron para peor. Si no residías en los Estados Unidos de América tenías que enfrentarte a unos tremebundos gastos de envío. Tanto era así que, para una figura de unos 10€ había que pagar casi 80€ de gastos de envío.

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El incremento de los gastos de envío se ha visto acompañado por un descenso de las novedades ofertadas por la empresa. Ello no significa que la empresa haya descuidado sur reputación, y como muestra valga el llamado Hanging Spawn (Spawn# 30) o la no menos espectacular estatua Spawn: The Beginning –en una tirada limitada a 1500 unidades, la cual se podrá conseguir al precio de $149, a partir de mes de junio del año 2009 (11).

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Y les puedo decir que en McFarlane Toys conocen la problemática con los altos precios de las mensajerías para Europa y otros puntos del globo, pero, después de las experiencias pasadas con los servicios postales, sólo puede ofrecer la modalidad de envío que asegure que el producto llegará al destinatario final.
La única solución es hacer un pedido grande, entre varias personas, y repartir los gastos de envío. De esa forma, se abaratan un tanto los costes, más si se tiene en cuenta que las figuras que ofrece la empresa juguetera suele merecer el esfuerzo.

Con la llegada del año 1997, McFarlane decidió dar el salto y presentar unos nuevos surtidos -a partir del séptimo- diametralmente opuestos a lo que habían sido este tipo de figuras en los años anteriores.
Ya no se trataba de vender figuras articuladas convencionales, tal y como las comercializadas por empresas de la talla de Kenner o Toy Biz –ambas líderes en la producción de figuras basadas en personajes de cómics o películas de género fantástico— sino de ofrecer verdaderas esculturas, a precios asequibles, para los aficionados más exigentes.
Queda claro, con la perspectiva que dan los años, que McFarlane sabía en qué jardín se estaba metiendo, aunque hubiera voces que decían lo contrario en ese momento.

El séptimo surtido presentaba ocho figuras, de las que destacaban los detectives Sam & Twitch y Spawn III. Los dos primeros, los cuales vienen juntos en el mismo blíster, son los primeros personajes “humanos” fabricados por la marca y se convierten en los más buscados por los compradores. Su precio llegó hasta las 6000 pesetas de la época (unos 40€ actuales) aunque ambas merecían el coste. No sólo la escultura de cada uno de los detectives, muy implicados en las andanzas de Spawn tras su regreso del mundo de ultratumba, está genial sino que aportan detalles tan curiosos como el donut que, permanentemente, acaba en la boca del glotón de Sam.

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Spawn III venía acompañado de una gran capa roja, la cual se desplegaba de una manera muy similar a la del cruzado de Gotham City. Además, levantando su brazo derecho, se le iluminaban los ojos de la figura con una luz de color verde. A modo de complemento, Spawn llevaba, en una primera edición, un hacha, un murciélago y un búho. En una segunda versión, el murciélago se sustituyó por un lobo y, al ser más difícil de encontrar, su precio también se incrementó.
Otro detalle que le añadió espectacularidad fue la caja en la que venía, la cual se diseñó para mostrar una parte de la capa desplegada.

En abril de ese mismo año, McFarlane comenzó su diversificación realizando proyectos como su serie de Monster Playset (Monstruos clásicos de la literatura y el cine), colección pensada para un público mucho más adulto. (12)
La primera serie está formada por cuatro protagonistas: Frankenstein, Drácula, el Hombre Lobo y el jorobado de Notre Dame. Cada blíster lleva dos personajes y multitud de accesorios. La escala de las figuras es más pequeña que las de los surtidos de Spawn –y están menos articuladas- pero su gran nivel de detalle hace que no se salga perdiendo con el cambio. Los escenarios son muy completos y recrean el ambiente de cada uno de los personajes de una forma totalmente cinematográfica.

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Al año siguiente, el segundo surtido estuvo compuesto por el Fantasma de la ópera, la criatura de la laguna negra (La mujer y el monstruo), la Momia y una segunda versión del doctor Frankenstein. Su único pero, dentro de nuestra geografía, es que costaban unas 500 pesetas más que una figura normal de Spawn, algo que supuso un hándicap para los maltrechos bolsillos de los coleccionistas habituales. (13)

Casi a la misma vez que se ponía a la venta el octavo surtido de figuras en EEUU, en España la empresa Inovac/ Rima lanzaba los cuatro primeros surtidos de figuras –además de los vehículos-. Estas figuras mantienen los patrones de emblistado y cartonaje de sus homónimas originales, aunque sus precios no son muchos más baratos que las versiones americanas. La única novedad es que sí se pueden encontrar figuras como Malebolgia, The Maxx (con Isz negro), las cuales eran complicadas –y costosas- de encontrar en su versión original.

En agosto de 1997, McFarlane presentó la colección basada en los personajes de la adaptación cinematográfica de Spawn. En un primer momento llegaron al mercado dos series: una con seis personajes y una segunda, denominada “De Luxe”, compuesta por Malebolgia, Violator, y Attack Spawn, con un tamaño mucho mayor que las seis primeras.

A finales de ese mismo año, la empresa juguetera lanzó una colección de tres playset, los cuales reproducían distintas escenas de la película, en una escala mucho menor. En uno de ellos –Spawn Alley- y de forma limitada, se podía encontrar una versión “homeless” del propio Todd McFarlane (quien aparecía, brevemente en la película, como Todd the Bum).
Dicha figura, realizada en colaboración con Diamond Distributor, se regaló en el stand de McFarlane Toys durante la feria de juguetes de Nueva York, celebrada en enero de 1998.
Tal y como era de esperar las figuras están muy bien resueltas, aunque no son tan espectaculares como el resto de figuras de la marca, a excepción de las “De Luxe”. Su mayor acierto es el modelado de las cabezas y caras, las cuales se parecen muchísimo a las de los actores que dieron vida en la pantalla a los personajes de Spawn/ Al Simmons, Clown, Jessica Priest y Jason Wynn. (14)

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http://www.spawn.com/toys/product.aspx?product=2439

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http://www.spawn.com/toys/series.aspx?series=58

Terminamos el año 1997 con otra de las figuras que han marcado a todos aquellos que han podido disfrutar con ella. En esta ocasión se trata de Grave Digger, la cual formó parte del octavo surtido.
Grave Digger (el supulturero o enterrador, en nuestro idioma) es una de esas figuras que, tal y como comenta Albert Faura en un fenomenal artículo publicado en la revista The Force (diciembre 1997) Daría miedo a los niños,¡¡ seguro!! No tiene rostro, su cuerpo está lleno de vendas como si se tratara de una momia y, además, lo tiene todo lleno de parches que están clavados en la piel. Su cuerpo es delgado y retorcido y, para completarlo todo, lleva una lápida y una pala a sus espalda. Por si fuera poco, viene acompañada de cinco demonios que se enroscan a lo largo de su desgarbada figura.

http://www.spawn.com/toys/product.aspx?product=1671

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Al igual que ya ocurriera con los malévolos Iszs, los demonios también se convirtieron en uno de los principales reclamos del Grave Digger, razón por la cual, McFarlane Collector Club ofreció a todos sus miembros una bolsa exclusiva con 15 de ellos, para así poder atormentar al resto de los personajes de la colección –con cabezas intercambiables, y todo-.

Llegados a este punto, cuesta pensar que sólo hubiesen pasado tres años desde que Todd Toys aterrizó en el mercado, sobre todo por la tremenda aportación que, en sólo 36 meses, había dado la nueva marca al mercado de figuras.
Lo lógico era pensar que McFarlane estaba contento con los resultados obtenidos y no buscara líneas de expansión, aunque si en algo el canadiense es un experto es en buscar el más difícil todavía.

Por aquella misma época, nacería Todd McFarlane Entertainment, cuya división de animación comenzó el desarrollo –además de la adaptación en pantalla grande de la serie Spawn- de una versión animada del mismo personaje (la cual fue estrenada, en horario de máxima audiencia adulta por la cadena HBO) y de diversos vídeo musicales para grupos de la talla de Pearl Jam y KORN.
Después se presentó una línea dedicada a grandes grupos y solistas del Rock & Roll y del Heavy más puntero. Para ello, lo mejor que se le ocurrió a McFarlane fue escoger al no menos mítico grupo Kiss para que sirvieran de anfitriones a su nueva colección.

La formación musical ya había tenido una colección de figuras dentro de la línea Mego, en los setenta, además de una colección publicada por Marvel Comics, también en los setenta.
Previamente a la salida de las nuevas figuras, McFarlane –a través de la editorial Image- había comenzado a publicar una nueva historia gráfica titulada Kiss Psycho Circus, con guión de Brian Holguin y dibujo de Ángel Medina.

http://www.spawn.com/toys/series.aspx?series=159

McFarlane Toys comercializó, casi de manera simultánea, un primer surtido con los miembros del grupo solamente y un segundo, en el que se incluía -además del grupo Kiss- cuatro personajes de la mencionada historia gráfica Kiss Psycho Circus.
Después vendrían versiones en 45 centímetros, bustos y una caja de lujo con todos los integrantes del grupo heavy en plena actuación sobre en un escenario, rodeados de un grupo de seguidoras, ataviadas, éstas, de la misma manera que la mítica formación.

Paralelamente, ya en 1998, llegaban al mercado los surtidos noveno y décimo, denominados Manga Spawn 1y 2. Estos surtidos adoptaban la estética propia de los “mechas” japoneses (robots enormes, cuyo más ejemplo más recordado es Mazinger-Z) que tantas veces ha comercializado Bandai en dicho país.

De estas impresionantes figuras destacan el personaje Manga Spawn –en cualquiera de sus dos versiones-; Manga Freak, casi tan detallado como el original humano; Manga Samurai Spawn; y la hermosa y cuidada Goddess, originalmente concebida como Manga Angela. El rostro de Goddess, la cual también tuvo su versión exclusiva para Wal-Mart, es el de una empleada de la empresa juguetera, tomada como modelo ocasional para la figura.

http://www.spawn.com/toys/series.aspx?series=57

http://www.spawn.com/toys/product.aspx?product=2442

Spawn the Dark Age, nombre del surtido 11, apareció antes del lanzamiento de la serie gráfica del mismo nombre, aunque por su calidad, a nadie le supuso un gran problema que aquellas figuras, mezcla de leyenda y cuento medieval, no tuvieran un soporte impreso.

http://www.spawn.com/toys/series.aspx?series=35

Y antes de terminar el año 1998, hace ya una década, un doble salto mortal, sin red: la colección Movie Maniac y X-Files. La segunda era una fiel reproducción de los personajes aparecidos en la primera de las dos películas basadas en la impactante epopeya televisiva que se llamó X-Files (Expediente-X en nuestro país). Gracias a McFarlane, todos los seguidores de Fox Mulder y Dana Scully nos pudimos llevar hasta la intimidad de nuestras casas una representación muy bien hecha de ambos protagonistas y disfrutar con el magnífico trabajo de los escultores de la compañía.

http://www.spawn.com/toys/series.aspx?series=23

Movie Maniac es, junto con la serie original de Spawn, una de las series que más prestigio le otorgó a la marca. Su catálogo de psicópatas de cine colmó las expectativas de toda una legión de ávidos seguidores del fantástico -tribu que, por ejemplo, habita en la localidad catalana de Sitges todos los octubres, desde hace más de cuatro décadas-.

El primero de los surtidos, compuesto por Jason Voorhess, Freddy Krueger, Leatherface y la pareja Eve & Patrick, ambos de la película Specie, duraron el tiempo justo en el que los empleados de las tiendas colocaban las figuras en su sitio. Fue tal la demanda que la propia empresa juguetera se vio desbordada por las solicitudes, debiendo comercializar nueva versiones “sangrientas” para satisfacer a los compradores.

http://www.spawn.com/toys/series.aspx?series=8

http://www.spawn.com/toys/product.aspx?product=2925

La tónica con estas figuras continuó hasta el surtido seis, ya en el año 2003, –dedicado íntegramente a los personajes no humanos de las películas Alien y Depredador- y decayó en el séptimo y último, centrado en el remake de la emblemática película La matanza de Texas. Esto sucedió, en parte, por la cantidad de colecciones –tanto de McFarlane Toys como de otras marcas- que había dedicadas a personajes de películas.

Aún así, la línea de figuras Movie Maniac sigue estando muy, muy bien considerada por todos los seguidores del género fantástico. Ejemplo de ello son el el titánico gorila de la película King-Kong, los despiadados T-800 de la película Terminator, o el DEMONIO, con mayúsculas, de la película Legend, de Ridley Scott.

http://www.spawn.com/toys/product.aspx?product=2384

El año 1999 empezó con el anuncio de que McFarlane había decidió dar un paso más allá y sacar una versión de los Beatles, tal y como fueron inmortalizados en la película Yellow Submarine, con la emblemática nave, el capitán del submarino, y el símbolo de amor eterno. A su lado, también estaban a punto de debutar Jim Morrison, Jimy Hendrix y Janis Joplin, malogrados exponentes de la música de finales de los sesenta e iconos de los movimientos sociales y musicales de aquellos años. Ozzie Osbourne, Alice Cooper, ACDC y el rey del Rock & Roll, Elvis Presley, eran otros grandes nombres de la música que esperaban su turno para llegar al mercado.

El siguiente paso llegó desde el mundo de los deportes. No es ningún secreto la pasión que el dibujante y empresario siente por deportes como el beisbol y el hockey sobre hielo. De ahí que, para dar comienzo a su línea de grandes deportistas, McFarlane´s Sports Picks, escogiera a los integrantes de los mejores equipos de la liga MLB y de la NHL; es decir de la liga americana de los deportes mencionados anteriormente.

Al igual que sucediera con las anteriores propuestas, los aficionados quedaron sorprendidos por el nivel del acabado de dichas figuras y de lo arriesgado de sus posturas, las cuales reproducían, fielmente, a cada uno de los deportistas en actitudes sacadas de un partido de liga.
Después llegarían las líneas de la NBA (baloncesto), NFL (fútbol americano) y las carreras automovilísticas de la NASCAR, completando, con ello, los deportes más importantes de los EEUU.

Sin embargo, McFarlane sabía que los aficionados cada vez demandaban más figuras relacionadas con el mundo de la comunicación, especialmente del cómic, el cine y la animación.
Por ello, durante 1999 y hasta hace bien poco, McFarlane comercializó colecciones basadas en personajes gráficos, tales como las Danger Girl de J. Scott Campbell; Marv de Sin City; Dawn de Joseph Michael Linsner; Vash “La estampida”, del manga y el anime Trigun; Mayor Motoko Kusanagi, del manga y el anime Ghost in the Shell; y los personajes Kaneda, Tetsuo Akira y Jocker de la excesiva e impactante obra maestra de Katsuhiro Otomo, Akira.

http://www.spawn.com/toys/series.aspx?series=24

http://www.spawn.com/toys/series.aspx?series=27

http://www.spawn.com/toys/series.aspx?series=25

http://www.spawn.com/toys/series.aspx?series=170

http://www.spawn.com/toys/series.aspx?series=171

El atrevimiento de McFarlane le llevó a reproducir los personajes de la historia de Maurice Sendak Where the wild things are, una de las narraciones infantiles más importantes de la literatura anglosajona del pasado siglo XX, publicada en 1964 (15).

Después le llegó el turno a los integrantes del reparto de la película Shrek, los personajes de Matrix en sus tres partes, los náufragos de la serie Lost o los entrañables personajes de Corpse Bride, fantasía de ultratumba, sacada de la mente del genial Tim Burton.

Hubo tiempo para las “Almas torturadas” de otro genio del terror, Clive Baker; para presentar una caja con las versiones lupinas y vampíricas del Drácula de Bram Stoker, rodado por Francis Ford Coppola en el año 1991; para ofrecer una colección de carteles de películas y portadas de discos –ambas en tres dimensiones- dentro de la serie 3D Movie Poster y para llevarnos a los míticos mundos de los legendarios dragones.

Al llegar el año 2008, tras 34 surtidos de la serie original de Spawn –y uno anunciado pero que nunca llegó al mercado (Spawn serie 35 “Robot Wars”)- y tras más de una década de expansión, la cual parecía no tener fin, McFarlane Toys comenzó a espaciar más sus lanzamientos y a dedicarse, casi en exclusiva, a las colecciones de figuras de su línea de deportes y los personajes de los videojuegos Halo 3 y Guitar Hero. (16)

http://www.spawn.com/toys/series.aspx?series=415

En los últimos tiempos, los esfuerzos de la empresa se ha centrado en seguir comercializando las estrellas de las grandes ligas deportivas americanas y nuevas variantes de los personajes de los dos mencionados videojuegos.
No debemos olvidar que estamos inmersos en una crisis económica que ha terminado por afectar, más aún, a los maltrechos bolsillos de los consumidores. Además, McFarlane Toys ya no está “sólo” en el actual mercado, sino rodeado de una serie de empresas que han crecido a su sombra, muchas de la cuales explotan en la actualidad licencias que antes fueron propiedad de McFarlane Toys.
El pasado año 2010, McFarlane Toys comercializó una fallida serie de figuras, basada en la adaptación cinematográfica del videojuego Prince of Persia: The Sands of Time. Las figuras no estaban del todo mal –las de siete pulgadas porque las pequeñas de tres pulgadas daban la sensación de estar pensadas, casi para "usar y tirar"-. No obstante, su recepción fue, cuanto menos, tibia y en la actualidad se les puede encontrar a precios de saldo en muchas jugueterías.

Para finales del presente año 2011, McFarlane Toys ha anunciado que comercializará dos surtidos de figuras basados en los personajes de la adaptación televisiva del cómic The Walking Dead –el primero en septiembre y el segundo en noviembre-. Las primeras fotos recuerdan a los lanzamientos de hace unos años y, dado el éxito de la serie, tanto a nivel televisivo como gráfico, no sería de extrañar que la compañía nos volviera a sorprender a todos por la calidad de producto final.

De lo que no hay duda es que gracias al trabajo de McFarlane Toys, el mercado ha disfrutado de casi dos décadas de continúa y sorprendente expansión, la cual se ha visto detenida por los factores económicos antes comentados.
Cierto es que las cosas ya no son tan divertidas ni sorprendentes como cuando uno recibía, por correo, el boletín de McFarlane Toys y empezaba a calcular cuánto le costaría pedir aquellas figuras que sólo se podían encontrar a través del club. Eran otros tiempos, donde dependías del correo convencional, del teléfono y del fax y dónde solamente en las grandes ciudades españolas como Madrid o Barcelona era posible encontrar librerías especializadas, las cuales ofrecían material de importación a precios de vértigo.

Ahora cualquiera puede navegar por Internet o mirar en el catálogo Previews cuáles son las últimas novedades, aunque McFarlane Toys ya no se anuncie como antes. Aquellos, por descontado, fueron unos años en los que todo era nuevo y en donde no se había perdido la capacidad de asombro, algo que en la actualidad –merced a la saturación que se ha vivido en estos últimos años- si han perdido buena parte de los nuevos coleccionistas.

Para aquellos que quieran buscar algunas de las figuras que se nombran en este artículo, les recomiendo que visiten la tienda www.gofigureactionfigures.com,  dada la selección de material antiguo –principalmente de los años noventa- que posee en su catálogo. Eso sí, no se olviden del material que están buscando es antiguo, sobre todo una vez que vean sus precios.

¿Cuál será el futuro de la compañía, una vez las cosas vuelvan a la normalidad en el mercado? Eso es algo que no podemos saberlo aunque el anuncio del los surtidos basados en la serie The Walking Dead abren todo un nuevo abanico de posibilidades.
Sin embargo, hace unos años, McFarlane anunció en un encuentro mantenido en una popular juguetería americana de la ciudad de Nueva York su intención de sacar al mercado una línea de figura con deportistas famosos, de la importancia de Lance Armstrong, Venus Williams o el tenista John McEnroe.
En el aire quedó la pregunta de si se atrevería con un mito del baloncesto como Michael Jordan -cuyos derechos de imagen son astronómicos-. McFarlane, prefirió no contestar, pero tampoco dejó la puerta cerrada a una opción tan atractiva como ésa.

¿Quién sabe lo que ocurrirá a partir de ahora, sobre todo si se conoce la trayectoria del creador en cuestión?...¿Un surtido de la no menos exitosa serie gráfica The Haunt, co-creada con Robert Kirkman, el responsable de la serie The Walking Dead?...¿O una versión de lujo de Omega Spawn, tal y como aparece en las páginas del Spawn# 200?...Veremos, lo que pasa en un futuro cercano.

Fuentes:

Faura, Albert. McFarlane Toys. Revista The Force. Diciembre 1997
Spawn: the toy files. Inkworks trading cards. 1998
www.sddistribuciones.com
http://www.spawn.com/toys/

Notas:

(1) Para las fechas de comercialización se tomará como referencia la página oficial de McFarlane Toys.
(2) Los cómics estaban escritos por Eldon Asp y dibujados por Brad Gorby, Troy Hubbs, Tim Townsed y Flint Henry.
(3) Hay otra versión de dicho vehículo, en escala mucho más pequeña, comercializada con el nombre Spawn Mobile Matchbox, exclusiva de la cadena Wal-Mart.
(4) Dada la fecha en la que se comercializó, en algunas fuentes se incluye la caja con Spawn y Violator dentro del tercer surtido de la colección. De todas maneras, según los propios datos de McFarlane Toys, la mencionada caja numerada forma parte del primer surtido.
(5) En el caso de Malebolgia, su escasa producción se debió a lo cara que salía realizarla, razón por la cual sólo se incluyó una figura por caja (normalmente de doce) y sólo en una no consecutivas
(6) McFarlane Toys Collector Club Japan.
(7) Spawn- Image/Wildstorm Widevision- 1995.
(8) Diamond Distributor también presentó una versión exclusiva de la figura Cosmic Angela (tercer surtido) dentro de lo que se llamó “Spawn Month Exclusive Figure”.
(9) Ambas figuras estuvieron primero a la venta para los socios del Club de figuras.
(10) Future Spawn no formaba parte del tercer surtido, pero llegó al mercado al mismo tiempo. Su impacto fue tal que, al final se convirtió en una de las figuras más valoradas de cuantas se han comercializado por la empresa. A partir de entonces, McFarlane Toys, lanzó figuras fuera de los surtidos bajo el epígrafe DELUXE FIGURES.
(11) http://www.spawn.com/toys/product.aspx?product=3920
(12) A partir de ese momento se cambia la frase “a partir de 4 años” por otra, más acorde, que pone “a partir de 13 años”, lo cual indica el cambio de público objetivo de la marca.
(13) Cabe destacar ciertos detalles como el cambio de cabeza que se le podía hacer al monstruo creado por Víctor Frankenstein o el desdichado muñeco que acompaña al playset del Hombre Lobo, el cual se puede descuartizar.
(14) El personaje de Jason Wynn estuvo interpretado por el siempre resolutivo actor Martin Sheen. Éste, acabó aceptando el papel del villano principal, dado que su nieto era un gran aficionado a la serie gráfica. Una vez que Sheen le comentó a su nieto que le habían ofrecido un papel en una película llamada Spawn, su nieto no paró hasta convencerlo para que actuara como la némesis de Simmons/ Spawn.
(15) La colección es, con mucho, una de las más difíciles y caras de conseguir de cuantas ha comercializado la empresa, con un precio que oscila entre los $190-$250 por el surtido (unos 200€ al cambio).
(16) Las figuras de McFarlane Toys han llegado a ser “protagonistas” de series de televisión y películas de cine. Primero fue durante la séptima temporada de CSI: Crime Scene Investigation (2006-2007), parte de la cual estuvo dedicada a investigar las muertes que va dejando a su paso un asesino llamado “The miniature killer”. Las figuras que irán apareciendo durante diferentes episodios fueron facilitadas por McFarlane Toys. En el año 2007, la figura de treinta centímetros de Spawn, la cual reproduce la portada del séptimo número de la colección gráfica, se pudo ver en manos del teniente John McClane en la película Live free or die Hard, cuarta entrega de la saga que comenzó en 1988, con el estreno de Die Hard (La Jungla de cristal).

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