lunes, 20 de junio de 2011

ZOMBIS GRAFICOS: The last zombie y Living with the dead

THE LAST ZOMBIE: DEAD NEW WORLD E INFERNO
Guión. Brian Keene
Dibujo: Joseph Wight
Series limitadas de cinco números
Precio: $3,99 cada ejemplar o $12,95 tomos recopilatorios
Editorial; Antarctic Press (2010-2011)


Si les digo que los zombis están de moda, no creo que les desvele nada nuevo, sobre todo tras el estreno de la serie de televisión The Walking Dead (Los muertos vivientes). Dicha serie, basada en la obra gráfica escrita por Robert Kirkman y dibujada por Tony Moore y Charlie Adlard, ha logrado que toda la iconografía zombi acuñada desde los años sesenta por el realizador americano George A. Romero haya pasado a ser un tema de conversación recurrente en ambientes poco dado a ellos.

Sin embargo, todo esto no quiere decir que antes del estreno de dicha serie televisiva el fenómeno zombi no gozara de buena salud. En las últimas décadas, propuestas cinematográficas como 28 días después y su secuela, 28 semanas después, así como Shaun of the Dead, el remake de Dawn of the Dead, dirigido por Zack Snyder o Zombieland–además de las incursiones puntuales del maestro Romero- han demostrado que los zombis cinematográficos están muy vivos.
Paralelamente a estas realizaciones, el mundo de la literatura y el cómic no ha parado de generar títulos y colecciones gráficas, siendo The Walking Dead uno de los más claros ejemplos.

En España y, principalmente gracias a la editorial mallorquina Dolmen, llevamos varios años disfrutando de una línea de libros de temática zombi, marcada, en la mayoría de los casos, por su calidad y el buen hacer de sus autores.
Uno de los autores de la línea Z de Dolmen Editorial es el norteamericano Brian Keene, nombre de referencia cuando se habla del género de los muertos vivientes -desde hace casi una década- y cuyas novelas El alzamiento (The Rising) y La ciudad de los muertos (City of the dead) han sido publicadas por la mencionada editorial.

Keene, inquieto por naturaleza, también ha probado suerte en el mundo gráfico, escribiendo los guiones de la serie The last zombie para la editorial Antarctic Press (AP), cuyo segundo arco argumental terminará en agosto del presente año 2011, aunque permanece inédita en nuestro país.
The last zombie tiene un gran “pero” de entrada, pues está pensada como una serie de largo recorrido, algo que queda claro desde que uno se lee el primer número de dicha serie. Una vez dicho esto, es igualmente cierto que el lector queda enganchado tras leer dicho primer número, el cual está lleno de preguntas, muchas de las cuales seguirán sin respuesta una vez se llegue al final de los primeros cinco números (The last zombie: Dead new world)
Y esto es así, porque la trama ideada por Keene te mantiene alerta desde el mismo momento en que comienza la misión de búsqueda -desde el final de la primera entrega- adentrándose en un mundo devastado por un virus que levantó a los muertos de sus tumbas.

Gran parte del acierto reside, no sólo en saber contar las pequeñas historias de los personajes que aparecen en la trama -sobre todo al tratar a los soldados como personas normales y no como meras “máquinas de matar” sin cerebro- sino en el apartado gráfico, responsabilidad de Joseph Wight. Éste logra reproducir, con un realismo casi fotográfico, tanto las expresiones de los personajes como los vehículos y los escenarios que aparecen a lo largo del camino. Su gusto por los detalles, especialmente al reproducir los vehículos militares LAV-25/ A2 en los que se desplazan los personajes principales, le da la verosimilitud necesaria para otorgarle ese toque de realismo propio del “documental de guerra” que impregna toda la obra, algo que también tiene que ver con ser una obra en blanco y negro, tal y como le sucede a The Walking Dead.

Después están las sorpresas que siempre aparecen en un mundo en el que ya parece no haber sitio para nada más que para la desesperanza y la pregunta final, la que nos deja con la miel en los labios, esperando a la llegada del primer número del segundo arco argumental (The last zombie: Inferno) el cual, en las fechas en las que escribo esta reseña, está a punto de finalizar.

The last zombie es una obra que, como sucede con el trabajo de Robert Kirkman, gusta tanto a los amantes del género como a todos aquellos que raramente se acercarían a un cómic de estas características. Además, su nivel gráfico y su ritmo narrativo demuestran que Keene sabe muy bien lo que quiere contar y, además, sabe rodearse de personas, como es el caso del dibujante Joseph Wight, que le ayudan a potenciar su trabajo.

LIVING WITH THE DEAD
Guión: Mike Richardson
Dibujo: Ben Stenbeck
Portadas: Richard Corben y Dave Stewart
Precio: $9.99 tomo recopilarorio
Editorial: Dark Horse (2007)


Igualmente inédita se encuentra la miniserie de tres números Living with the dead (Dark Horse, 2007), divertida gamberrada gráfica escrita por el fundador de la editorial Dark Horse, Mike Richardson, y magníficamente dibujada por Ben Stenbeck. Living with the dead bien pudiera ser considerada la réplica gráfica a la no menos gamberra Shaun of the dead, película dirigida en el año 2004 por el director británico Edgar Wright.
No obstante, el guión de Richarson es mucho más frikkie que el de Wright y Simon Pegg y, además, se desarrolla en un mundo devastado por los zombis siguiendo la iconografía del maestro Romero, algo que no sucede en Shaun of the dead.

Living with the dead está protagonizada por dos amigos, Straw y Whip, supervivientes natos que se han acostumbrado a vivir en un mundo lleno de zombis ansiosos por devorar sus cerebros. En realidad tratan de pasárselo bien, combinando el cerebro de uno y los músculos del otro, mientras saquean la ciudad, emulan a los míticos Beatles tocando desde la azotea de su casa y evitan caer entre las hordas de los muertos vivientes que pululan por doquier. Claro que la pacífica convivencia entre ambos se rompe cuando encuentran en un centro comercial –la sombra de Romero es muy alargada- con Betty Davis. La fémina en cuestión, no solamente les acarreará un sin fin de problemas, sino que pondrá en jaque su amistad y su seguridad. Al final, la lealtad entre los amigos prevalecerá, aunque deberán salvar algún que otro escollo –superado gracias al inconfundible estilo del Ash cinematográfico, interpretado por Bruce Campbell.

Divertida, ocurrente, políticamente incorrecta y magníficamente ilustrada, Living with the dead es un disparate gráfico lleno de pequeños chistes privados, pero que gusta igual a los neófitos que a los veteranos.
Su sentido del humor, muy negro, y el que ninguno de los personajes se tome demasiado en serio, le da ese toque irreverente y un tanto cínico que la convierten en una obra a tener en cuenta.

Es una lástima que ninguna editorial se haya decidido a publicarla, tal y como sucede con el trabajo de Keene para AP. Será cuestión de esperar y ver si, merced al éxito de la serie de Robert Kirkman, estos títulos y otros de los que hablaremos en una siguiente columna llegan a ver la luz en el mercado nacional.
Hasta entonces, siempre queda la opción de visitar la página web de Antarctic Press Comics y la de Dark Horse Comics.

Guión The last zombie © Brian Keene 2011
Dibujo The last zombie © Joseph Wight
Edición The last zombie © Antarctic Press 2011

Guión Living with the dead © Mike Richardson 2011
Dibujo Living with the dead © Ben Stenbeck 2011
Portada Living with the dead © Richard Corben (dibujo) y Dave Stewart (color) 2011
Edición Living with rhe dead © Dark Horse Comics 2011

martes, 7 de junio de 2011

30 DÍAS DE NOCHE. NIEVE ROJA

Guión y dibujo: Ben Templesmith
Colección Made in Hell# 102
Tomo de 96 páginas en color
ISBN: 978-84-679-0205-1
Precio: 12 euros
Norma Editorial


Rusia, invierno del año 1941. Los mandos militares alemanes todavía confían en una rápida victoria que les permita acabar con el mandato del camarada Stalin y librar al mundo del yugo que trae aparejado el comunismo.
Mientras tanto, las tropas alemanas empiezan a sentir en sus carnes la dureza del implacable invierno de las estepas rusas, estación que luego se convertirá en el más fiero general de las tropas soviéticas.
En medio de dicho escenario arranca la historia Nieve roja, escrita y dibujada por Ben Templesmith, uno de los dos creadores, junto con Steve Niles, de la saga 30 días de noche.

Con Nieve roja, Templesmith asume la labor de autor completo y lleva a sus ya celebérrimos vampiros gráficos -esos seres de enormes bocas y voraz apetito- hasta el escenario de la cruenta matanza en la que se transformó la operación Barbarroja.
Por un lado están las tropas de un pelotón de la Schutzstaffel SS, encargados de limpiar la zona en la que están de cualquier foco de resistencia y/ o habitante del lugar. Su misión está clara, por lo menos, para el líder del grupo; es decir, “obedecer las órdenes del Füher, acabando con los eslavos y judíos, y obtener el espacio vital que el pueblo alemán necesita”.
Frente a ellos, un grupo de combatientes soviéticos, algunos de ellos pertenecientes a los míticos cosacos, empeñados en impedir que el enemigo logre su cometido.
Y, en medio de todos ellos, los indefensos habitantes del lugar, expuestos, tanto a las matanzas de los nazis como a los atropellos por parte de los comisarios del partido comunista de la zona.

Con lo que no contaban ninguno de los dos grupos antagonistas es que sus matanzas y excesos no pasarían inadvertidos para una horda de vampiros, liderados por una aniñada, pero sanguinaria vampira, siempre ansiosa por chuparle la sangre a cualquiera que caiga en sus manos.

Templesmith juega con el dicho “el enemigo de mi enemigo es mi amigo” y obliga a los personajes a convivir y trabajar entre sí, gracias, en gran parte a la intervención de un oficial británico destinado para ayudar a las tropas soviéticas.

El guión de Templesmith es simple, sin necesidad de muchos requiebros, pero sin perder, por ello, la oportunidad de plasmar la personalidad de algunos de los personajes, sobre todo la relación entre el cabo Charlie Keating y Nikolai, único superviviente de la familia que aparece en la historia. Nieve roja demuestra que 30 días de noche se puede extrapolar a casi cualquier escenario, no sólo porque el mito del vampiro se transmuta con enorme facilidad, sino por el talento del dibujante.

Templesmith sabe cómo lograr que su peculiar grafismo nos cuente tanto un momento de intimidad como una masacre de la SS, o una de las muchas carnicerías que jalonan el paso de los vampiros que aparecen en la narración.

Dura, áspera, a veces confusa por la forma en la que Templesmith difumina los contornos, Nieve roja es una muestra más del talento de un dibujante que no deja de sorprender por lo arriesgado de un estilo gráfico tan impactante como apropiado para las historias que cuenta.

Un número digno de figurar en la biblioteca de quienes disfrutan con el trabajo de Templesmith y con las buenas narraciones gráficas de terror.

Agradezco a Norma Editorial el material para poder escribir esta reseña