domingo, 28 de agosto de 2011

DAREDEVIL

Guión. Mark Waid
Dibujo: Paolo Rivera y Marcos Martín
Tinta: Joe Rivera
Portada: Paolo Rivera
Portadas alternativas: Neal Adams
Marcos Martín y John Romita Sr.
Color: Javier Rodriguez
Precio: $3,99
Marvel Comics USA


Si hay un personaje que se merezca el calificativo de “para adultos” es, sin duda, Matt Murdock, también conocido como Daredevil. Tras sus más de cuarenta años de vida resulta difícil, para un nuevo lector, ponerse al día sobre las peripecias vitales de un hombre dotado de unos súper sentidos que le proporcionan unas habilidades directamente proporcionales a su capacidad para verse envuelto en diatribas propias de los héroes helenos.

Ya son tantas las veces en las que Murdock ha sido devorado por las llamas de sus enemigos o por aquellas que él mismo ha ayudado a encender, y también son tantas la veces que luego ha renacido cual ave Fenix de sus propias cenizas que uno pudiera pensar que no se trata de un ser terrenal.

Puede que sea esa aura de héroe cercano a los Titanes mitológicos, colocados éstos, al límite de lo imposible, lo que le haya otorgado a Matt Murdock el derecho a formar parte del panteón de héroes de la casa de las ideas, a pesar de no poseer el mismo atractivo que otros personajes de la editorial.

Para muchos, fue Frank Miller el responsable de aupar a un personaje segundón como Daredevil a la categoría de héroe con mayúsculas, capaz de protagonizar una saga tantas veces nombrada como Born Again. Sin embargo, no me parece justo olvidar el trabajo de quienes, antes que Miller, lograron que Daredevil se fuera ganando su lugar en el universo gráfico de Marvel Comics. Nombres como Stan Lee; Ann Nocenti; Roy Thomas; Gerry Conway; Mark Wolfman; Steve Gerber; Danny O´Neil; o D.G. Chichester añadieron su granito de arena a un personaje que no dejó de crecer, antes y después de la irrupción de Miller.

Cierto es que, como cualquier personaje con tanto tiempo a sus espaldas, hay épocas buenas, regulares y no tan buenas. Cualquier buen escriba tiene un borrón y con Daredevil hay más de uno, siendo justos con la trayectoria del personaje. Todo esto no quiere decir que aún hoy no sea un placer leer los números escritos por Roy Thomas y dibujados por un artista con mayúsculas como lo fue el GRAN Gene Colan.

En la última década y tras el cambio de rumbo propuesto por Kevin Smith, Joe Quesada y Jimmy Palmiotti, Daredevil se ha convertido en todo un referente dentro del mundo gráfico, sobre todo por el trabajo de Brian Michael Bendis y Ed Brubaker, responsables de una de las mejores etapas del personaje.

Después de ellos, ha habido de todo y, ahora, tras Shadowland, Matt Murdock regresa, en versión muy original, gracias a los guiones de Mark Waid y los dibujos de Pablo Rivera y Marcos Martín.
¿Y en qué se diferencia este “nuevo” Daredevil del anterior, aquel que quiso convertir Hell´s Kitchen en su feudo particular, a imagen de un todopoderoso Daimyo japonés? Pues en el siguiente detalle: Matt Murdock ha regresado, o por lo menos quiere intentarlo, a su doble vida de abogado defensor diurno y héroe nocturno, tal y como comenzó su trayectoria vital en el mundo gráfico. Se acabaron los delirios, las guerras contra los clanes de ninjas y todas esas locuras. Ahora de lo que se trata es de mantener la cordura y lograr que Nelson & Murdock vuelva a ser una firma de renombre y no el despacho de un héroe capaz de traspasar la línea que separa el bien del mal, por lo menos, el que marca la ley.

El problema es que una cosa es decirlo, o pensarlo en este caso, y otra muy distinta, lograrlo, sobre todo cuando ya no es posible esconder una personalidad detrás de la otra, como ocurriera antaño.

Poco más que contar en el primer número publicado, salvo la irrupción del héroe ciego en la boda de un mafioso; una nueva ayudante del fiscal del distrito, Kirsten McDuffie; y las dudas de Foggy Nelson acerca de las buenas intenciones de su amigo Matt. Bueno, también les podría hablar de cierto escudo volador, pero eso lo dejaré para otra ocasión, cuando el trabajo de Mark Waid nos cuente más cosas sobre este “nuevo” Daredevil, de sobra conocido por los más veteranos del lugar.

Daredevil © Marvel Comics 2011
© Paolo Rivera por la portada del Daredevil# 1

jueves, 18 de agosto de 2011

La mirada de una Pullip

Una de las cosas buenas que tiene llevar pateando eventos desde hace más de dos décadas, es que en ellos te puedes encontrar con personas tremendamente válidas. No en vano, muchas de las personas con las que mantengo una periódica relación de amistad, las vine a conocer, hace ya años, en un determinado evento.

Con Laura Martín me pasó una cosa parecida. Antes de conocerla en persona, tuve la oportunidad de leer su trabajo y me encantó la manera en la que planteaba, por ejemplo, una entrevista. Su trabajo era serio, claro, conciso y sin ninguna tendencia al lucimiento personal ni nada por el estilo.
Luego, cuando me la presentaron, vi en sus ojos el interés y el empuje que me gustaría imaginar yo tuve alguna vez, hace ya muchos años.
Por eso, antes de marcharme del Salón del manga de Tenerife del presente año, evento en el que nos conocimos, le propuse colaborar conmigo en este blog, a pesar de la cara de asombro que puso mientras se lo proponía.


Su primer artículo no tiene que ver con el mundo gráfico sino con unas muñecas, llamadas Pullip, las cuales poseen una estética realmente sobresaliente y que forman parte del universo que rodea a los otakus y a los salones del manga, de la misma forma que ocurre con el Cosplay.
Además, éste blog se llama “Comics para adultos y algo más” `por lo que, hoy toca leer sobre "algo más".


Pues nada, Laura, bienvenida y espero que disfrutes con la experiencia, tanto como yo, en estos últimos años Les dejo con una pequeña introducción bibliográfica de la autora y su primer artículo.
Eduardo Serradilla Sanchis


Mi nombre es Laura Martín, nací en Tenerife justo cuando comenzó el verano de 1988. Soy periodista, fotógrafa, bloguera y curiosa por naturaleza, digitalmente inquieta y ávida lectora de lo que caiga en mis manos. Empecé en el mundo del cómic, igual que tantos otros, gracias a Carpanta, Zipi y Zape y Don Miki, y con el tiempo me descubrí tratando de averiguar más sobre "esos dibujos japoneses", leyendo manga y enamorándome del país del Sol naciente.

Creo que el cómic, sea cual sea su procedencia, es un arte injustamente infravalorado, pero me siento feliz cuando veo ejecutivos de aspecto serio leyendo Hulk o a una niña compartiendo con su madre el último número de Yotsuba.

He intentado aunar mi amor por Japón y por el periodismo creando el blog Japanxtreme.net, dirigiendo la revista digital Tokyo Station Magazine y siendo en 2010 jefa de prensa del III Salón del Manga de Tenerife. Ahora sumo a estos proyectos mi colaboración en este blog, en el que aportaré mi visión sobre el manga y el mundo que lo rodea.

Encantada de estar aquí.

LA MIRADA DE UNA PULLIP

Pullip es el nombre de una muñeca creada por la compañía coreana Cheonsang Cheonha y distribuida por la japonesa Groove (aunque anteriormente fuera Jun Planning la encargada de esta labor). Mide poco más de 30 centímetros y se caracteriza por tener una cabeza mayor de lo normal para la proporción de su cuerpo, ojos grandes y numerosos puntos de articulación (incluso en los ojos, que puede mover hacia los lados, dirigiendo la mirada, así como abrirlos y cerrarlos a través de un sistema de palancas situadas bajo su pelo). Todo esto permite que la muñeca adopte posturas muy naturales.

Dentro de la gama de Pullip existen muchos modelos en los que varía el peinado, el maquillaje, la ropa... Incluso basados en películas, personas famosas o en series de anime. Algunos modelos son de edición limitada (como se puede apreciar en su precio, que puede rondar desde los 70 a los 140 euros aproximadamente) y la cantidad fabricada es sólo conocida por el fabricante.

Sin embargo, Pullip no está sola: le acompañan su hermano Isul, su novio Taeyang, su cuñada Dal y la compañera de clase de ésta, Byul. Taeyang mide 35 centímetros, empezó a fabricarse en sustitución del anterior compañero de Pullip, Namu, y según la descripción en su página web oficial es hijo de una coreana y un británico, y estudiante de música.

Su hermana Dal es la más bajita de los tres, le encanta la moda y compite con Pullip por estar a la última. Además, según su perfil oficial, es estudiante de intercambio. Precisamente la única muñeca de la coleccionista Sofía Eced es una Dal a la que llama Kinamyre, que según su propietaria viene de una familia bastante rica y es un poco malhumorada aunque le encantan los peluches: “Vi una foto hace varios años y me enamoré de estas muñecas, aunque empecé a coleccionarlas hace cinco meses”, cuenta Sofía Eced. Existen también versiones más pequeñas de Pullip, Taeyang y Dal, dentro de la línea Little, y otras más baratas y sencillas dentro de la línea Angel.

Comenzaron a venderse en 2003, y periódicamente salen al mercado modelos distintos de Pullip, Dal, Isul, Byul y Taeyang. Muchas veces los propietarios de estas muñecas, como Eced, las personalizan (cambiando su pelo, ojos, maquillaje...) y crean con ellos personajes únicos surgidos de su propia imaginación o basados en personas reales o de ficción.

Otros coleccionistas se limitan a cambiarles de ropa con prendas confeccionadas por ellos mismos o de figuras con las mismas medidas. Por ejemplo, a Èlia Garcia le gusta que sus muñecas estén personalizadas para que sean únicas e irremplazables: “Da miedo equivocarse, pero es un riesgo que estoy dispuesta a correr”. Esta coleccionista se ha hecho con 11 muñecas en dos años. También tiene 11 muñecos (entre Pullip, Dal y Taeyang) Mercedes García, que diseña una historia para cada uno: “Nezu, por ejemplo, que es una de mis Little Pullips, es un duendecillo que habita en un edificio antiguo, y Rika (Pullip Asuka) es una chica joven que tras hacer sus pinitos en el mundo de la publicidad desde muy pequeña decide convertirse en cantante y ser fichada por la discográfica mas famosa de la ciudad“ –comenta Mercedes García- “Cuando no me compro una muñeca les compro objetos o vestidos, así que haciendo media, invierto de 80 a 120 euros cada mes en mi colección”.

En cuanto a los modelos originales, se pueden ver Pullips vestidas de Peter Pan, de Hello Kitty, de colegiala, de las muñecas de Rozen Maiden, fruto de colaboraciones con otras empresas, u con un estilo más hippie o más rockero... Lo mismo ocurre con Taeyang, del que hay modelos basados en El Mago de Oz, en Eduardo Manostijeras, en un caballero victoriano, un muchacho escocés o Sebastian del anime Kuroshitsuji, por citar sólo unos pocos diseños.

Sin duda, una muñeca Pullip (o alguno de sus “familiares”) es uno de esos objetos de coleccionista que conviene cuidar y mantener, y que con el tiempo pueden incluso triplicar su valor original. Ya que están pensadas para la exposición, sus articulaciones y piezas son resistentes y flexibles, pero a menudo no soportan el uso intenso que le dan algunos coleccionistas aficionados a cambiar frecuentemente la postura de la muñeca para utilizarla en sesiones de fotos, y que prefieren cambiar el cuerpo original por otro, habitualmente de la marca Obitsu, con mayor posabilidad y resistencia.

 Incluso se han llegado a redactar comparativas ilustradas de las diferencias de flexibilidad y postura que tienen los diferentes cuerpos oficiales que Groove ha ido utilizando en sus muñecas. Estamos, por tanto, ante una figura articulada que se puede adquirir a diferentes precios (dependiendo de si es de segunda mano o si es nueva, si es un modelo limitado o uno de los más comunes, etc) que permite desde un grado alto de personalización hasta la posibilidad de exponerlas sin ningún cambio, al gusto del coleccionista.

© Laura Martín por las imágenes. 2011

viernes, 12 de agosto de 2011

RELEVO GENERACIONAL

Cuando era más pequeño escuché a muchas personas de mi entorno el significado de la expresión “relevo generacional”. Normalmente, aquellas conversaciones trataban sobre lo duro que sería, llegado el momento, dejar pasar a las nuevas generaciones, generaciones de las cuales formaba parte yo en aquellos instantes.

Han pasado varias décadas y ahora me ha llegado el momento de aceptar a mí, y sin tantos quebraderos de cabeza debo decir, que ese momento ha llegado. Sé que el tiempo es un inexorable juez de los actos de las personas y hay que saber adaptarse a las necesidades vitales de cada momento.
Lo que entonces no sabía es que, en muchos casos, el “relevo generacional” venía autoimpuesto por las circunstancias políticas y/ o económicas de un determinado momento.

A nadie se le escapa que con la crisis que estamos viviendo, parte por la avaricia de unos pocos y parte de la poca cabeza de unos muchos, hay eventos, trabajos y/ o actividades que se terminarían por suspender, recortar o, simplemente, se olvidarían en el fondo de un cajón.
No obstante, tengo muy claro que los cambios políticos y los vaivenes económicos no deberían afectar, por lo menos, no como ocurre en nuestro país, a los eventos y/ o actividades que tengan relación directa con la formación de las personas. Tampoco dichos eventos tendrían que estar supeditados a los delirios de grandeza de unos mandarines que tienen su ego más grande que su cerebro, si es que lo tienen, capaces de gastarse ingentes cantidades de dinero en megalómanos proyectos. Al final, su afán por presumir ante sus adversarios políticos prima sobre cualquier otro planteamiento.

Yo sufrí dicha falta de criterio como profesional y en los últimos meses también he sufrido el desprecio que los centros públicos suelen demostrar cuando no les queda más remedio que recurrir a personal externo al tratar de llevar a cabo un determinado proyecto. Ya he asumido que la culpa es mía por acudir a la llamada de quienes ni entienden lo que hago ni muestran ningún interés por tratar de entenderlo. Su único afán es lograr “un taponazo mediático” con ínfimos recursos y todo tipo de trabas, las cuales se traducen en una suerte de imposible profesional, que acaba con el proyecto incluso antes de que éste llegue a comenzar su andadura. Al final, todo se queda en las mismas aguas de borrajas que ya terminan por el colmar el vaso de la ética profesional de uno.

En cuanto al relevo generacional obligatorio, lo sufrí tras cinco años de trabajo, una media de seis meses por año –más el tiempo que duraba el evento- en el ya extinto Salón Internacional del Cómic de Santa Cruz de Tenerife. Tras todo el tiempo y esfuerzo dedicado, en el año 2007 sufrimos los efectos colaterales del tsunami que se desencadenó tras cierta memorable y “amarga” gala del carnaval tinerfeño, o por lo menos ésa fue la excusa que se nos dio, tras darnos tres aplazamientos en relación con la fecha de entrega.
Al año siguiente y tras un demoledor artículo publicado en un veterano rotativo tinerfeño, los responsables institucionales del evento comiquero se descolgaron con una batería de promesas, las cuales fueron igualmente vanas y mentirosas. Tampoco se me escapa que en este asunto influyó la mala praxis profesional de algunas personas empeñadas en hacerse con el control del evento, algunas de las cuales, llegaron a utilizar mi trabajo como arma arrojadiza contra el entonces director del Salón de cómics. Indeseables hay en todos sitios, aunque no por ello uno se levanta más tranquilo.

Sea como fuere, el resultado fue que tras catorce años de trabajo ininterrumpido, al cargo de distintos equipos directivos, el Salón Internacional de cómic de Santa Cruz de Tenerife desapareció, dejando huérfano a todos aquellos que gustaban de compartir experiencias sobre el lenguaje gráfico.
Por fortuna para esos mismos seguidores, el relevo lo asumió, al año siguiente, el Salón del manga de Santa Cruz de Tenerife, un evento que, año tras año, ha ido ganado en intensidad, buen hacer y número de visitantes, un hecho, éste último, que demuestra su validez frente a los críticos de siempre.

A finales del mes de julio del presente año, tuve la oportunidad de asistir a la cuarta edición, en calidad de invitado, y las sensaciones no pudieron ser más positivas. El encuentro comiquero, mayoritariamente de ojos rasgados, se celebró en las instalaciones del Recinto Ferial de la ciudad de Santa Cruz de Tenerife, compartiendo protagonismo con la Tenerife Lan Party 2011, macro evento para todos aquellos que consideran la Red y las autopistas de la información como el presente y no como el futuro.
Lo primero que me sorprendió, además de las magníficas instalaciones del Recinto Ferial fue la cantidad de stands montados por tiendas de la isla del Teide y del resto del archipiélago. La verdad es que son cada vez más los establecimientos que se dedican al noble arte de pervertir… perdón, de vender todo tipo de cachivaches relacionados con el mundo del manga, el anime y el noveno arte en general. Y encima estaban montados con mucho gusto, lo que ayudaba al posible comprador a encontrar aquello que estuviera buscando, algo que no siempre pasa.
En cuanto a las actividades, las hubo muchas y variadas, como suele ser habitual si hablamos de un Salón de manga, sobre todo aquellas en las que los más entusiastas seguidores de tal o cual serie entonan una determinada melodía, con mayor o menor fortuna. Aparte de eso, comprobé con cierto asombro cómo los responsables de los talleres que se habían dispuesto en la zona central del Recinto no daban abasto, dada la cantidad de asistentes, algo que también se podía aplicar al resto de los responsables del resto de las actividades.

En resumen, todo un éxito, se mire por donde se mire y sin que los medios de comunicación se cebaran, y tal y como sí ocurre cuando se celebra el Salón del manga barcelonés o Expomanga en Madrid, con los prejuicios que rodean a eventos de estas características.
No obstante, si bien el Salón del manga asumió el vacío dejado por el Salón Internacional del cómic de Tenerife, no continuó con la labor emprendida una década atrás, sino que recorrió su propio camino. Esto es lógico, dado que el manga es un lenguaje gráfico llegado desde una cultura muy distinta a la nuestra, capaz de añadir, eso sí, influencias de todos los lugares, pero con unas señas de identidad muy distintas. Si eso se le suman los ya comentados prejuicios de unos medios de comunicación y unos profesionales, los cuales repudian al manga por definición, quien sale perdiendo es el noveno arte más clásico y veterano.

Lo peor de todo es que los otakus, seres dignos de conocer a pesar de su querencias, suelen ignorar que hay una versión manga del universo Marvel, además de todas una línea de un personaje tan conocido como Spider-man, realizada y pensada bajo la estética manga. El mismo trepamuros tiene una versión netamente japonesa, realizada en el país asiático, al igual que Batman. Hay hasta una versión hindú de Spider-man; un conejo ronin llamado Usaki Yojimbo; y shojo manga dibujado por artistas americanos, tan válidos y atractivos como los que llegan desde Japón y Corea.
Tampoco se tienen en cuenta los estrenos que tienen que ver con personajes gráficos, tales como Thor, Green Lantern, o X-Men first class, una de las mejores adaptaciones de los mutantes de la editorial Marvel y que pasó muy desapercibida por las pantallas españolas. La realidad es que se estrenan muy pocas adaptaciones de personas de manga y anime en la gran pantalla y la mayoría son para olvidar, salvo casos tan sobresalientes como Crying Freeman, película que tampoco es muy conocida por los otakus con los que yo he hablado.

De todas formas, el Salón del manga de Santa Cruz de Tenerife ya es un gran evento tal y como está, pero sería bueno no sólo que añadiera a su programa algún que otro evento que atrajera al público que solía acudir al “otro” Salón de cómic de la ciudad tinerfeña, sino que no estuviera expuesto a los vaivenes político-económicos antes comentados.
Un evento es bueno sin necesidad de ver quién es el gobierno de turno que lo ampara, promociona o tutela, al igual que las necesidades de una sociedad poco tienen que ver con los caprichos de los mandarines o de quienes les pagan las campañas para que todo siga igual.

Quizás por esta circunstancia, Las Palmas de Gran Canaria nunca ha logrado mantener un evento de estas características, salvo el Salón del manga que empezó en la zona sur y ha ido ganando en intensidad. Las jornadas de cómics siempre han estado marcadas por la improvisación, los cambios de escenarios en 24 horas y un quiero y no puedo que en nada ayudaba al evento en sí. Solamente durante los años en los que se celebró en las instalaciones del museo Néstor, las jornadas gozaron del empaque suficiente como para poder gozar de cierto reconocimiento, pero, al final, la crisis y la desidia institucional acabaron con ellas.

Mi experiencia personal, a pesar de los desprecios, los ninguneos, las chanzas a mi costa y el tratar de fagocitar mi trabajo, mi dinero y mis recursos fue, en general, buena, sobre todo en el verano de 1998, durante la celebración de Héroes y heroínas: de Hércules a James Bond, y cuatro años después, a lo largo de los tres meses en los que se celebró Phantacom, las primeras jornadas de cine fantástico y cómics de Las Palmas. Como en otras tantas ocasiones, nadie daba un euro de ahora por lo que pudiera hacer, pero los resultados demostraron que se debe realizar algo más que criticar, rasgarse las vestiduras e injuriar a quienes se atreven a llevar hacia delante un proyecto.

Tampoco me quiero olvidar de los buenos ratos pasados en el año 2008 en las instalaciones del museo Néstor –sobre todo por la profesionalidad de las personas al cargo-y de la exposición dedicada al director, guionista y actor Kevin Smith, montada en la ya desaparecida sala de exposiciones del Central Hispano 20 de la cuidad de Las Palmas de Gran Canaria, en el verano del año 2000.

No obstante, y sufridas las últimas experiencias profesionales, las cuales únicamente me han acarreado trabajo, dolores de espalda y sin sabores, tengo claro que mi tiempo como organizador de actividades comiqueras en mi ciudad ha llegado a su fin, parte por la actitud demostrada, parte por el inexorable paso del tiempo y las experiencias acumuladas.

Al final, no se trata de un relevo generacional en el sentido literal de la palabra, sino de una decisión personal, profesional y tomada tras un tiempo de reflexión: SE ACABÓ. Ahora le ha llegado el turno a quienes dicen tener la solución a todos los males del mundo del fandom y se creen poseedores de una verdad que yo nunca encontré. Espero que quienes se han hecho cargo de los centros culturales encuentren a personas con entusiasmo y ganas de hacer cosas, sobre todo una vez que el cómics ha ganado como estandarte del próximo carnaval de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Sería bueno que no se quedaran con el tópico del héroe en pijama, pero ésa es otra cuestión y otros tendrán que hacerse cargo de ella.
Yo, solamente, quiero felicitar a los organizadores del Salón del manga de Santa Cruz de Tenerife por su buen hacer y, apropiándome de las palabras de Groucho Marx… ¡Salve y que ustedes lo pasen bien!