jueves, 15 de diciembre de 2011

Black Butler: Historia de un fenómeno.

Como no podía ser de otra forma, les dejo con un nuevo artículo de la periodista y escritora Laura Marín, el cual demuestra que se pueden leer cómic y, además, tener criterio propio y conocimientos en otras áreas de la cultura.
Que lo disfruten
Eduardo Serradilla Sanchis


Black Butler (Kuroshitsuji en japonés) es un manga creado por Yana Toboso y estrenado en Japón en septiembre de 2006. En 2008 se comenzó a emitir la serie animada y durante el pasado Salón del Manga de Barcelona comenzó a publicarse en España de mano de Norma Editorial.

Ambientado en la Inglaterra victoriana, el protagonista Sebastián Michaelis sirve como mayordomo al señor de una noble familia que se dedica a la fabricación de juguetes: Ciel Phantomhive, un huérfano de apenas doce años. Ambos, a través de un contrato sobrenatural con un crudo desenlace, tratarán de descubrir al asesino de los padres de Ciel.

Sin embargo, a pesar de la tenebrosa trama que se desarrolla a lo largo de la obra, Black Butler se presenta al inicio de la historia como un manga cómico, mientras se presentan los personajes y se muestran situaciones delirantes entre ellos. Según avanza, el lector se familiarizará con todos ellos y podrá disfrutar de la parte más oscura de esta obra de Yana Toboso.

La importancia de Black Butler, sin embargo, no radica tanto en su historia como en el fenómeno que supuso: La popularidad que ganó este manga en Japón se extendió a través de Internet, hasta el punto de que las figuras coleccionables y el Cosplay (actividad que consiste en disfrazarse como un personaje de ficción e interpretarlo, muy frecuente en los eventos dedicados al cómic) basado en Black Butler comenzaron a proliferar en tiendas y eventos especializados. Cabe destacar que por entonces este manga era más conocido como Kuroshitsuji, su nombre original, ya que no se había licenciado fuera del País del Sol Naciente y se desconocía cómo traducirían el título de la obra en los distintos países.

En Japón se llegó a estrenar un musical basado en la historia y personajes de Black Butler, y JUN Planning, entonces fabricante de muñecas Pullip, colaboró con éste manga para crear los muñecos Pullip, Taeyang y Dal de los distintos personajes.

Cabe preguntarse si la acogida de este manga en su estreno en España ha sido la esperada: Se ha publicado acompañado de pequeños detalles hacia el lector (por ejemplo, una lámina de pegatinas de regalo con el segundo tomo) pero su licencia en nuestro país no ha tenido el cálido recibimiento que cabría esperar de un manga que cosechó tanto éxito en todo el mundo hace apenas unos años.

Queda claro que Internet fue la clave en la expansión de dicho éxito, pero si las editoriales internacionales no responden con rapidez a las solicitudes del público, con el tiempo éste habrá olvidado una serie para centrarse en otra: ¿Deben las editoriales españolas prestar más atención a las series de moda en Internet para responder las demandas de sus lectores y agilizar la compra de licencias? El debate está servido.

BLACK BUTLER
Autores: Yana Toboso
Colección: CÓMIC MANGA
Formato: Rústica con sobrecubierta
Tamaño: 11,5 x 17,5
Páginas: 192
Color: B/N + 2 pág Color
ISBN: 978-84-679-0683-7
PVP: 7,50€
Norma Editorial


© Norma Editorial por la imagen de portada. 2011

jueves, 1 de diciembre de 2011

EDUARDO GONZÁLEZ RODRÍGUEZ: UN DIBUJANTE, DE LOS PIES A LA CABEZA.

Tal y como seres humanos que somos, vivimos tratando de lograr que el tiempo no acabe por juzgarnos de una manera demasiado severa. Nuestros torpes esfuerzos siempre se terminan por dar de bruces con la implacable sentencia que, antes o después, nos espera.

Al final, será el tiempo transcurrido y no otra cosa el que nos coloque en el lugar que nos corresponda, por mucho que nos empeñemos en lo contrario. En algunos casos, para la mayoría, dicho lugar no es el que hubiéramos deseado. En otros, el tiempo nos da un veredicto deseado, pero siempre escamoteado por nuestras circunstancias vitales y/o por las personas que nos rodean.

Y éste es el caso de Eduardo González Rodríguez, uno de los mejores dibujantes que he conocido en mi -ya larga- carrera profesional y, para mejorar el cuadro, una de las mejores personas con las que he tenido el placer de trabajar y convivir.

Hace unas semanas, Eduardo, acompañado por los textos de Francisco Pomares, periodista, escritor y quien fuera director del rotativo tinerfeño La Opinión de Tenerife, comenzó su andadura profesional en este mismo medio, dibujando la semblanza de la “fauna” política que pulula por estas islas.

Para Eduardo, ésta no es la primera vez que retrata, tal cual son y sin mediar el photoshop de por medio, la verdadera cara de los políticos isleños, empeñados, como decía al comenzar esta columna, en burlar el juicio del tiempo. Unos años antes, sus dibujos también ocuparon las páginas de La Opinión de Tenerife, emulando al literario retrato de Dorian Gray que mostraba lo que su poseedor se empeñaba en ocultar.

Sin embargo, la carrera de Eduardo González empezó décadas atrás, casi desde el mismo momento en el que descubrió la magia que atesora un lápiz en conjunción con una hoja de papel. Luego, cuando decidió academizar su vocación, pasó por el trance de estudiar Bellas Artes, carrera que casi acaba con su vocación artística y profesional.

De aquellas experiencias surgió una tira de prensa titulada Becarios: Ese título es mío, publicada en el suplemento infantil 2*C de La Opinión de Tenerife durante cinco años. Becarios es uno de los mejores frescos sobre la realidad estudiantil universitaria, tanto desde el punto de vista del alumno como en cuanto al análisis que hace de los profesores.

Nadie se salva del ácido humor de Eduardo, el cual no duda en machacar muchos de los tópicos al uso, sobre todo aquellos que tienen que ver con los profesores que se creen descendientes de los antiguos filósofos griegos. También muestra las miserias de un alumnado que se toma sus estudios con una laxitud que sonrojaría a quienes deben trabajar para poder pagarse sus estudios, al no disponer de medios.

Al igual que en La Venta de Floro, la tira de prensa en la que más tiempo ha trabajado Eduardo, nadie se salva de ser retratado. Esta mencionada tira de prensa cuenta con el guión del guionista, escritor, columnista y director del ya desaparecido Salón Internacional del Cómic de Sta. Cruz de Tenerife, Patricio García Ducha.

Floro es ese personaje que acaba siendo el detonante de todo tipo de situaciones, la cuales nos ayudan a comprender por qué el ser humano ha evolucionado tan poco desde que el mono se bajó del árbol y empezó a caminar erguido. Su filosofía, la de Floro, es la siguiente: dos más dos son cuatro y quien pretenda decirme lo contrario se equivoca. Y por ello cada tira se acababa convirtiendo en un pequeño pedazo de sabiduría popular, en un tempo en el que los mensajes suelen llegar trufados de dobleces y mentiras soterradas por el ruido ambiental.

En cuanto al trabajo de Eduardo, sus lápices fueron captando la esencia del personaje principal y de toda la fauna colindante hasta lograr una expresividad y una capacidad de síntesis pocas veces vista en un medio como las tiras de prensa. Floro y su cohorte de personajes secundarios terminaron por decirle al dibujante cuál era su mejor perfil y, cada día lucían, “más bonitos que un san Luis”.

Lástima que tras casi una década de trabajo ininterrumpido en La Opinión de Tenerife, La venta de Floro fuera clausurada alegando razones económicas, las cuales no pudieron esconder la falta de respeto y la ignorancia que se tiene para con el trabajo de los dibujantes gráficos en nuestro país. La realidad es que pocas veces se ha logrado retratar la idiosincrasia de nuestra tierra y de nuestra gente de una forma tan lúcida y tan clara como lo logró Eduardo con sus dibujos diarios del sin par Floro.

Entre medias de estos dos trabajos, Eduardo desarrolló una historia mucho más personal y relacionada con el mundo del fandom, la cual aún hoy permanece sin terminar. La papelera, que así se llama dicha historia, es una mezcla de thriller sobrenatural, con un marcado poso de frikismo y una gran querencia hacia el mundo del cómic. Al revés que en sus trabajos ya comentados, los lápices de Eduardo son mucho más oscuros, jugando con las luces y las sombras para no darle tregua al lector. Esperemos que algún día, La papelera concluya y así podemos conocer el desenlace de tan apasionante historia.

Luego están todas sus colaboraciones para otros medios, sus innumerables caricaturas, sus carteles, sus trabajos de ilustraciones para relatos infantiles y, por supuesto, sus galardones en concursos insulares, claro reflejo de una larga trayectoria profesional.

Su último trabajo, Dentro de la noche, se presentará en el Salón del cómic de Madrid del presente año, después de una larga gestación, la cual no deja duda de la capacidad de superación del autor. Sus once historias nos llevan hasta esos pequeños secretos que solamente afloran cuando el sol deja paso a la oscuridad nocturna. Íntimo, personal y capaz de sorprender, el trabajo de Eduardo nos muestra al dibujante en plena madurez artística, luego de un largo proceso de formación profesional, forjado en la creencia del trabajo serio y riguroso.

Y es, precisamente en esto, en su concepción de cómo debe ser el trabajo de un artista, en donde Eduardo González Rodríguez se diferencia de muchos otros compañeros de viaje, empeñados, éstos últimos, en criticar el trabajo ajeno en vez de preocuparse del propio.

Visto con la perspectiva que dan los años resulta insultante, como poco, que el trabajo de Eduardo González permanezca relativamente desconocido mientras que el de dibujantes mucho peores que él ha logrado un protagonismo que no merecen. Sé que su humidad lo ha distanciado de quienes utilizan el “navajeo” y la calumnia como arma arrojadiza para lograr su fin. Así se escribe la historia para quienes quieran leerla. No obstante, sería bueno que los hilos del tiempo colocaran en su sitio a quienes, lejos de hacerle un favor al mundo del fandom, solamente lo perjudican con sus enredos, sus insidias y sus envidias de chismosa de portería.

Sólo espero que, en los próximos años, el trabajo de Eduardo logre traspasar nuestras fronteras y logre allí el reconocimiento que aquí se le ha negado, en parte por las artimañas de los indeseables anteriormente comentados y en parte por la miopía que sigue atenazando a buena parte del mundo del fandom.

Por lo pronto, les recomiendo que busquen los recopilatorios de Becarios: Ese título es mío y La venta de Floro, publicados, ambos, por Ediciones Idea y adquieran un ejemplar de Dentro de la noche (Dolmen Editorial). Con su lectura, descubrirán otras muchas cosas buenas que yo no les he dicho, pero que, a buen seguro, agradecerán.

Y si quieren conocer al autor, estén atentos a la programación cultural de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria durante el próximo mes de febrero, siempre que la “autoridad lo permita” y la crisis lo consienta, añado yo.

Mientras tanto, pueden seguir las andanzas profesionales de Eduardo González Rodríguez en su blog: http://tirondeojeras.blogspot.com/ o pasarse por el stand que la editorial Dolmen ha montado en el salón del cómic de Madrid 2011, desde jueves día uno de diciembre hasta el domingo día cuatro, lugar en donde el autor les firmará gustoso un ejemplar de su último trabajo.
Para más información:  http://www.dolmeneditorial.com/expocomic-madrid-sesiones-de-firmas-en-el-stand-de-dolmen/

© Eduardo González Rodríguez por la página y las portadas que acompañan la reseña. 2011
© Ediciones Idea por las ediciones de Becarios: Ese título es mío y La venta de Floro. 2011
© Dolmen Editorial por la edición de Dentro de la noche. 2011