lunes, 30 de enero de 2012

DENTRO DE LA NOCHE

Guión y dibujo: Eduardo González
Prólogo de Quim Bou
Formato: cartoné.
Páginas: 72 en blanco y negro
Precio: 14 euros
ISBN: 978-84-15201-71-7
Editorial: Dolmen Editorial


Para el común de los mortales, la noche es un territorio hostil, frío y carente de luz solar, el cual es pasto de las más tenebrosas pesadillas. Sin embargo, la noche es también un territorio fértil para fabular, para descubrir cuáles son los verdaderos requiebros de la psique humana, liberada, ésta, de las exigencias de la vida cotidiana.

Son muchos los que se han acercado a bucear en las historias que se cuentan en los fuegos de campamento, en las veladas íntimas, en las salidas esquivas y en las noches de vigilia. Uno de esos osados aventureros es el dibujante, ilustrador y guionista Eduardo González, autor de la obra Dentro de la noche. Eduardo González, sobresaliente creador y noctámbulo convencido, nos cuenta en su obra una suerte de diario de sucesos nocturnos, cómo la noche es el mejor decorado para que las pasiones, deseos y fobias del ser humano campen a sus anchas y sin ninguna traba.

Cada historia está contada en primera persona por quien la vivió de cerca, siendo el lector testigo, gracias al estilo casi fotográfico del dibujante, de lo que vieron- o creyeron ver- sus ojos. Luego está la explicación, más o menos racional, aportada por una tercera persona, la cual no siempre termina por aclarar lo que hemos visto unas páginas antes.

Al final, el autor busca que sea el lector quien complete dichas historias, recurriendo a sus mismas experiencias –recurso utilizado por el también dibujante y guionista Quim Bou, autor del magnífico prólogo- y llegando a una conclusión íntima y personal.

Dentro de la noche demuestra una realidad por muchos conocida, pero no tan difundida como se debiera; es decir, la enorme valía como artista de Eduardo González, curtido en mil batallas, pero que aun no había logrado que un proyecto como éste cristalizara.

Su dibujo demuestra un perfecto dominio del blanco y negro, una técnica que cada día gana más y más adeptos, una adecuada y compensada composición de páginas y una dosificación de la acción y el ritmo narrativo que hacen de su lectura un verdadero placer.
Lo mejor de todo es que, cuando se llega al final, a uno de le quedan ganas de seguir leyendo más historias, señal inequívoca de la calidad y el buen hacer de quien es el responsable final del trabajo.

Para mejor disfrute, les recomiendo un sillón cómodo bien iluminado, una taza de leche caliente con Cola-Cao a mano, y dejarse llevar por los misterios de las historias nocturnas escritas e ilustradas por Eduardo González.


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