jueves, 26 de abril de 2012

LA LEYENDA DE LOS VENGADORES

Cuenta la “leyenda” que el universo de la editorial Marvel Comic, surgió tras un partido de golf entre Martin Goodman, responsable de la editorial Atlas –luego Marvel Comics- y uno de los editores de National Periodical –luego DC Comics- Jack Liebowitz. Durante el transcurso de dicho partido, Liebowitz presumió ante Goodman del buen resultado que había cosechado el lanzamiento de la colección Justice League of America, título que reunía a los principales personajes de la editorial.

La colección era una consecuencia directa de la nueva línea editorial promovida, unos años antes, en 1956 por el editor en jefe de National Periodical, Julius Schwartz. Éste decidió resucitar algunos personajes de la Edad de Oro, pero dándoles una nueva apariencia, tal y como sucede con Flash, cuya versión de la Edad de plata, apareció por primera vez en el Showcase# 4 (octubre 1956). Después le llegó el turno a Linterna Verde, en el número 22 de la misma colección (1959) y al año siguiente 1960, Schwartz decidió reunirlos a los dos, junto con Batman, Wonder Woman, J’onzz J’onzz, Aquaman y Superman en The Brave and the Bold# 28, número en el que debutaría el nuevo súper grupo.

Antes de continuar hay que explicar una cosa. La Edad de Oro de los cómics tiene su comienzo con la publicación del Action Comics# 1 (junio 1938) número en el que debutaba Superman. Al año siguiente le llegaría el turno a Batman y en 1940 se creaba la Justice Society of America.
Por esos mismos años aparecerían las primeras historias de Namor, el príncipe de Atlántis (1939), la primera Antorcha humana (1940) y el Capitán América, quien obtuvo cabecera propia en diciembre del año 1940, con guión de Joe Simon y dibujo de Jack Kirby, personajes publicados por el sello Timely Comics.

Todos estos personajes gozaron de una tremenda popularidad, sobre todo por la entrada de los Estados Unidos de América en el conflicto bélico que asolaba Europa desde hacía varios años; es decir, la Segunda Guerra Mundial. De ahí que no sea nada extraño ver, en la portada del primer número del Capitán América, al personaje propinando un severo mamporro al dictador alemán Adolf Hitler.

No obstante, tras el fin de la Segunda Guerra Mundial, los gustos cambiaron y las aventuras súper heroicas dejaron de ser uno de los principales entretenimientos de los jóvenes y adultos norteamericanos. A principios de los años cincuenta, y a pesar de los intentos de las editoriales, solamente Batman, Superman, Wonder Woman y el Capitán América sobrevivieron a la debacle, parte de la cual estuvo relacionada con la insensata y demencial “caza de brujas” a la que fue sometida la industria gráfica en los años cincuenta. Es por esto que se considera que la Edad de Oro de los comics terminó a finales de los años cuarenta.

Una vez que a Julius Schwartz se le ocurrió resucitar a los héroes de antaño dio comienzo lo que se conoce como la Edad de Plata de los Comics, aunque la serie que realmente rubricó dicho nacimiento fue Justice League of America.

El caso es que tras oír cómo presumía Liebowitz, Goodman decidió lanzar una nueva línea de héroes empijamados, labor que le asignó al editor de la línea gráfica, un joven llamado Stan Lee. Éste ya había comenzado a publicar una serie de colecciones, en cuyas páginas debutaron buena parte de los héroes que luego formarían el panteón de la futura editorial Marvel. Estas colecciones fueron Strange Tales (ST), Journey into Mistery (JIM), Tales to Astonishing (TTA) y Tales of Suspense (TOS). En páginas debutaron, entre otros, personajes como el doctor Henry Pym –el hombre hormiga (TTA# 27. 1962); Janet Van Dyne - La Avispa- (TTA# 44. 1963); Thor (JIM# 83.1962) e Iron Man (TOS# 39. 1963), todos ellos miembros de la primera formación de los Vengadores junto con el personaje de Hulk, el cual debutó en su propia colección en mayo de 1962.

No obstante, la primera serie súperheroica publicada por Atlas que se ganó el favor del público fue Fantastic Four, escrita por Lee y dibujada por Jack Kirby, un tándem que revolucionó el mundo gráfico hasta un punto que aún hoy en día se considera inaudito.

En Fantastic Four# 1, publicado en noviembre del año 1961, Stan Lee dio carta de naturaleza a su dicho “Superhéroes con Súperproblemas”, una excusa argumental que sirvió de base para que, junto con el talento creativo de Jack Kirby, Steve Ditko, Bill Everett o Gene Colan -citando sólo a algunos de los artistas que trabajaron en estos primeros años- Atlas se convirtiera en lo que hoy en día conocemos como Marvel Comics.

Luego, tras los éxitos cosechados por las nuevas colecciones, solamente era cuestión de tiempo que los principales héroes de la nueva editorial se reunieran en un título y así poder enfrentarse a las amenazas más dispares con mayor opción para derrotarlas. En septiembre del año 1963, llegaba a las librerías el primer número de la serie The Avengers (Los Vengadores) un número en el que se cuenta el primer encuentro de los héroes y que, a pesar de los años y las nuevas versiones, ha permanecido más o menos igual.

Los escogidos fueron Hombre Hormiga (Ant-Man); La Avispa (The Wasp); Iron Man; Thor y Hulk. Además de dichos personajes, también aparecen la Brigada Juvenil y Loki, el malvado y envidioso hermano de Thor, el cual siempre será una pesadilla para su familia y para el resto de los héroes de la editorial.

Tras esta primera historia, los héroes acuerdan trabajar juntos, un trato de durará bien poco, dada la deserción de Hulk en el siguiente número, y en cuyas páginas Tony Stark, el hombre detrás de la máscara de Iron Man, abandona su primera armadura con forma de termo para estrenar una nueva, más acorde con los tiempos que corrían.

Sin embargo, la serie dio un salto cualitativo y cuantitativo desde el momento que ingresó en sus filas Steve Rogers, el Capitán América. Rogers había permanecido congelado –en animación suspendida para ser más exactos- desde finales del año 1945, luego de abortar un plan del malvado Barón Zemo para bombardear los Estados Unidos de América con un artefacto atómico.

En la cuarta entrega de la colección de los Vengadores (marzo 1964), éstos descubren el cuerpo congelado del héroe de la Edad de Oro, gracias a la participación de otro héroe de antaño, Namor, el príncipe submarino. Namor, otro personaje con un carácter muy particular –y que con el tiempo formará parte del grupo de héroes- será quien encuentre el cuerpo de Rogers y lo devuelva a la superficie del planeta.

Una vez vuelto a la vida -circunstancia que se explica gracias al suero del súpersoldado que corre por sus venas- Rogers asumirá, de nuevo, su papel de centinela de la libertad, como antaño, y aceptará la oferta de formar parte de la nueva formación del grupo, junto el resto de los personajes originales salvo Hulk.
A partir de entonces, la práctica totalidad de héroes y malosos de la editorial ha desfilado, en algún que otro momento, por las páginas de la colección. En todos estos años ha habido tiempo para encuentros y desencuentros, amenazas imposibles, malvados de opereta y villanos de leyenda. Los Vengadores se han separado, unido, vuelto a separar y reunir en otros grupos, tantas veces como se quiera pensar. Han vivido momentos de ensueño y pesadilla y la muerte, como no podía ser de otra forma, tampoco les ha sido ajena.

En las últimas décadas, los Vengadores de antaño se disolvieron y una nueva formación, más acorde con los años, pasó a ocupar su lugar. Con los aires que corren, incluso hubo tiempo para diseñar un nuevo grupo, en otro universo, mucho más definitivo, contundente, incluso diríamos que radical, si se lo compara con las historias de los sesenta.

A estos Vengadores se les llamó The Ultimates –Los definitivos, en nuestro idioma-. Estos Ultimates son consecuencia directa de la visión desarrollada a principios del siglo veinte, por el entonces presidente de Marvel Comics, Bill Jemas. Jemas, recordado por sus salidas de tono y sus decisiones polémicas, acertó de pleno en plantear una línea editorial pensada para los lectores del siglo XXI. Esta nueva línea no tendría nada que ver con experimentos anteriores, sino que pretendía plantear lo que ya conocíamos, pero con los gustos y la querencias del momento que ahora mismo estamos viviendo.

Así, tras el lanzamiento de Ultimate Spider-man (octubre 2000) y Ultimate X-Men (febrero 2001), le llegó el turno a The Ultimates (marzo 2002) según un guión de Mark Millar y dibujo de Brian Hitch. Al igual que con los dos casos anteriores, se trataba de contar una historia conocida por muchos, pero que, a la vez, fuera atractiva para las nuevas generaciones. Lo cierto es que, de las tres, The Ultimates pasa por ser la más adulta y la que más y mejores referencias tiene de la realidad actual en la que se publicaron, sobre todo, las dos primeras series limitadas protagonizadas por el nuevo grupo de héroes.

Así mismo, la concepción del universo Ultimate influyó poderosamente en las adaptaciones cinematográficas que empezaron a llegar a los cines, casi al mismo tiempo que los cómics de la línea Ultimate. Sin embargo, en el caso de la película X-Men, dirigida por Brian Singer, el camino fue a la inversa, dado que muchos de los planteamientos de dicha película se verán luego reflejados en las historias gráficas. Donde sí que es palpable la influencia de la serie Ultimate Spider-man, es en la versión cinematográfica del vecino arácnido dirigida por Sam Raimi y estrenada en el año 2002.

Posteriores adaptaciones como Iron Man, protagonizada por Robert Downey Jr.; la película de Thor, el dios del trueno, dirigida por el británico Kenneth Branagh; o la versión del Capitán América dirigida por Joe Johnston y protagonizada por Chris Evans, beben directamente de la estética y las bases desarrolladas por las colecciones gráficas de la línea Ultimate. Tampoco hay que olvidar que personajes como Hawkeye, el cual aparece durante unos minutos en la película Thor, o el general Nick Furia, versión afroamericana y con el rostro del actor Samuel L. Jackson, están calcados de sus versiones gráficas. En el caso de Samuel L. Jackson, el parecido no es casual, dado que los responsables de la colección se pusieron en contacto con él para que la nueva versión del pétreo y expeditivo líder de SHIELD se basara en los rasgos del actor. Jackson no accedió en un primer momento, pero tras sopesarlo, dio su consentimiento, a condición de asegurarse un papel en una futura adaptación cinematográfica de la colección.

Al final, el rostro de Jackson en el papel de Nick Furia ha ido apareciendo al final de las películas previas al esperado estreno de la versión cinematográfica de Los Vengadores, momentos en los que se aportaba una pista sobre el siguiente estreno de una película basada en un personaje de Marvel.

Ahora, tras una década esperando, los Vengadores/ The Ultimates cinematográficos, ya tienen fecha de estreno y un director que los dirigía, Joss Whedon en esta empresa. Los escogidos son Iron Man, Black Widow, Thor, Hulk, Hawkeye y el Capitán América, todos a las órdenes del general Nick Furia. Como enemigo a batir, el siempre esquivo y peligroso Loki, dispuesto a terminar con cualquiera que se cruce en su camino. Y el campo de batalla es el planeta Tierra, escenario habitual desde que el universo Marvel se creó, por mucho que les pese a los que luego tienen que reponerlo todo (Damage Control).

Para más información, acudan a los cines más próximos y no se olviden de abandonar los prejuicios en el guardarropa, por favor.

Portada del libro Vengadores. Poder en la tierra
© Paramount Pictures/ Marvel Entertainment, LLC 2012
© Dolmen Editorial 2012

viernes, 20 de abril de 2012

Un manga para cada lector

Con este artículo se despide de este espacio comiquero la escritora y periodista Laura Martín. Gracias a su trabajo, en estos últimos meses hemos podido conocer, no sólo títulos de manga dignos de ser tenidos en cuenta sino aspectos sobre la cultura japonesa y oriental, los cuales, rara vez se analizan con la profundidad demostrada por Laura.
Sólo me queda desearle lo mejor en su carrera profesional y darle las gracias por su excelente trabajo durante todo este tiempo.
Hasta siempre


Un manga para cada lector

Existen dos prejuicios, muy extendidos, sobre el manga. El primero, aplicable a todo tipo de cómics, interpreta que una obra en viñetas es necesariamente infantil, y que un público adulto aficionado a leer cómic tiene alguna clase de problema. El segundo, más específico del manga, se refiere a éste como “dibujitos porno japoneses”, entendiendo que la palabra “manga” implique siempre contenido sexual.

Como aficionada al manga desde hace muchos años, tras haber trabajado con la organización de varios eventos dedicados a este mundillo y haberme dedicado una temporada a vender cómics y merchandising relacionado, no puedo evitar darme cuenta de las ideas que todavía perduran en nuestra sociedad acerca de este sector. Siempre lo explico de la misma manera: El manga se puede comparar con el cine, por su variedad de historias y de enfoques, por la cantidad de temáticas que trata y por las diferencias respecto al público al que está dirigido. Mangas dirigidos a niños, otros ambientados en el mundo del deporte o de la medicina, otros filosóficos, otros eróticos, otros dedicados a mujeres adultas. Lo mismo ocurre con el anime, convirtiéndose en un mundo por explorar.

Después de haber colaborado en este blog durante medio año difundiendo la cultura del cómic japonés, es el momento de descubrir la amplia oferta que ofrece este arte y cómo no tiene porqué estar dirigido a un público en concreto.

Si nos fijamos en la edad del lector podemos distinguir varios géneros de manga: Para un niño es ideal el llamado kodomo manga, ambientado en el entorno habitual de los pequeños (la escuela, los amigos y la familia) y sin ningún contenido inapropiado para su edad. Algunos de los kodomo manga más famosos en España son Doraemon o Hamtaro. Sus historias sencillas y desenfadadas también atraen en ocasiones a un público de más edad.

Para los chicos algo mayores se recomienda el shonen manga, dirigido a jóvenes de aproximadamente 8 a 18 años (aunque muchos adultos también siguen estas tramas). Habitualmente están protagonizados por varones, muestran tanto escenas humorísticas como de acción y le dan mucha importancia al compañerismo. Pueden existir personajes femeninos, especialmente en el papel de la protagonista atractiva. El shonen manga es uno de los más populares en España en los últimos tiempos gracias a títulos como Bleach, Naruto o Fairy Tail.

El seinen manga está dirigido a lectores mayores de edad, bien por la complejidad de la trama (por ejemplo, muchas historias manga ambientadas en entornos políticos o médicos son seinen) o bien porque muestre escenas de sexo, drogas o terror, entre otros. Un seinen manga no tiene porqué ser pornográfico, simplemente se trata de que algunas partes de la historia pueden dañar la sensibilidad de los públicos más jóvenes.

En el caso de las chicas las categorías son similares: Para un público femenino adolescente el acierto se encuentra casi siempre en el shojo manga, que narra historias divertidas, fantásticas o románticas ambientadas casi siempre en el instituto. En ocasiones se trata de dramas históricos, historias de vampiros o de las populares magical girls, chicas normales que de pronto se ven bendecidas por un poder sobrenatural gracias al que luchan por el bien de la humanidad. ¿Te suena? Efectivamente Sailor Moon, una de las series más conocidas en España, era un shojo, concretamente del género magical girl. También La familia crece, cuyo título original era “Marmalade Boy” y que fue tan popular durante los años noventa, pertenecía a esta categoría.

El equivalente del seinen para el público femenino es el josei manga, dirigido a mujeres de más de 18 años. Habitualmente trata temas cercanos a ellas, como la situación laboral, universitaria o familiar, el enamoramiento (desde un punto de vista más realista que en el shojo), etc. Una de las autoras cuyas obras josei han sido aclamadas en los últimos tiempos es Ai Yazawa, especialmente por Nana y Paradise Kiss.

Otra manera de categorizar el manga es por temática. En España son muy conocidos los mangas y anime de temática spokon (ambientados en un entorno deportivo y competitivo, como Oliver y Benji), mecha (los protagonistas son robots gigantes y los humanos que los pilotan, como en el caso de Mazinger Z o de Neo Génesis Evangelion), nekketsu (historias como Dragon Ball, con un alto contenido de acción y cuyo protagonista da mucha importancia a valores como la amistad o la superación personal), sentai (que narra las aventuras de un grupo de superhéroes, como los Caballeros del Zodiaco) o las ya citadas magical girls, también denominado maho shojo.

También podríamos referirnos a temas menos populares en nuestro país, como el sangriento gore o las historias de tipo harem, tanto cómicas como dramáticas, en las que un grupo de chicas convive con un hombre o incluso se siente atraída por él. Un ejemplo de harem manga que fue muy popular en la última década es Love Hina, una comedia en la que un estudiante se veía obligado por sus circunstancias personales a vivir en una residencia de chicas. Love Hina también puede considerarse romakome, “comedia romántica”, por las situaciones que se desencadenan cuando el protagonista busca a quien fuera el amor de su infancia entre sus compañeras.

Finalmente podemos encontrar obras pornográficas dentro del estilo hentai manga, así como otras con contenido erótico como el yuri o el yaoi (que muestran relaciones homosexuales que pueden ir desde la tensión sexual hasta el acto amoroso, pero sin ser del todo explícito) o el ecchi (que aunque no sea pornografía, provoca situaciones cómicas a la par que eróticas).

Una buena idea a la hora de elegir un manga como regalo para una persona, de la que desconocemos si le gustará, es pensar qué tipo de películas o series le gusta ver. ¿Disfruta con las escenas de acción? ¿Se trata de una jovencita romántica fascinada por las películas de amor? ¿O estamos buscando un regalo divertido pero picante para un amigo? El mundo del manga y el anime es tan complejo como el del cine o la literatura, un mundo en el que vale la pena sumergirse porque ¿quién sabe si nos enamoraremos de una de estas historias que nacidas en el país del Sol Naciente? Y no lo olvides: Un manga que disfruta un lector no tiene porqué ser apropiado para otro. Investiga, pregunta y déjate aconsejar, pronto encontrarás una historia fascinante en forma de viñetas.

Portada dek volumen 1 de la serie Saint Seiya (C) Ediciones Glenat 2012

lunes, 9 de abril de 2012

MARK CRILLEY: LA FUSIÓN ENTRE CULTURAS

De un tiempo a esta parte, se habla mucho de la fusión de géneros, estilos y tendencias en medio de un mundo cada vez más globalizado. Sin embargo, dicha fusión entre culturas y estilos no es un hecho exclusivo de los últimos tiempos, sino algo que ha venido ocurriendo desde que los seres humanos empezaron a moverse de un sitio para otro.

Cierto es que antes, con la lentitud de las comunicaciones y la estrechez de miras que imperaba en buena parte de las sociedades humanas las influencias externas tardaban mucho más que ahora en ser conocidas y aceptadas, una circunstancia que prácticamente ha desaparecido con la implantación de Internet.

No obstante, son muchos los que, antes de que se pusiera de moda el mezclar cosas de aquí y de allá, supieron aprovechar lo mejor de las disciplinas que tenían a su alcance para crear algo mejor o, cuanto menos, diferente a lo que hasta entonces se conocía.
Éste bien pudiera ser el caso de Mark Crilley, un autor que ha sabido fusionar, merced a sus propias experiencias, los principios y la estética del cómic japonés con los clásicos occidentales y el ritmo narrativo del mercado anglosajón. Sus obras se apoyan en relatos tan conocidos como El mago de Oz, de Frank L. Baum; Little Nemo in Slumberland, de Winsor McCay; Calvin y Hobbes, de Bill Watterson; o el Shojo manga japonés más tradicional, por poner solamente algunos ejemplos.

La virtud de Crilley estriba en su capacidad para integrar elementos provenientes de épocas, estilos y países bien distintos y crear un todo tan atractivo para los pequeños de la casa como para los adultos que los rodean. Además, su dibujo, el cual ha ido ganando enteros a lo largo de los años, es una pieza fundamental en esta empresa y su última obra publicada, Brody´s Ghost es la mejor muestra de lo anteriormente dicho.
Crilley representa uno de los mejores ejemplos de lo que se conoce en el mercado anglosajón como amerimanga, aunque sus historias no guarden relación con el mundo de los héroes empijamados y el mundo sobrenatural.

Incluso su aproximación al shojo manga en su obra Miki Falls dista mucho de ser tan radical y apasionada -en el sentido más peyorativo de la palabras- como lo son los shojo mangas japoneses, género que copa cada vez más las estanterías de las librerías especializadas, con títulos tales como Fruits Basket, Emma, o Sailor Moon, por citar algunos ejemplos bien conocidos.

Contada en cuatro tomos, cada uno referido a una estación del año distinta, la historia parte de los intentos de una adolescente llamada Miki Yoshida decidida a conquistar el corazón de Hiro Sakurai, hasta que descubre la verdadera identidad del protagonista. Éste, enviado de los dioses para proteger la esencia del amor en la Tierra, no se puede permitir el lujo de tener ningún tipo de relación amorosa con una humana, dado que, si así fuera, acabaría descuidando sus obligaciones.

Con lo que no contaba Hiro es que Miki no está dispuesta a dejarlo así como así, aunque para ello se tenga que enfrentar al sistema inmortal establecido por la diosa del amor…
Sobre esta premisa, Crilley construye una obra madura en donde se analiza de una forma sensata y convincente las relaciones entre los seres humanos, sin caer en el sentimentalismo ñoño y manido del que suelen hacer gala muchas de las historias de shojo manga, tal y como se ha comentado antes.

No es de extrañar, dada la innegable calidad de la obra, que Paramount Pictures y la productora de Brad Pitt, Plan B, decidieran adquirir los derechos cinematográficos de Miki Falls para llevarlos a la gran pantalla. Hasta ahora las noticias que circulan son que la escritora y productora Serra Gamble –responsable de la serie Supernatural- ha sido la persona que ha escrito el guión de para la adaptación cinematográfica, aunque poco más se sabe del proyecto.

Sin embargo, la carrera de Crilley no empieza con una obra como Miki Falls, sino con Akiko, una historia bastante desconocida en nuestro país y que se ha convertido en un pequeño clásico del noveno arte.
Akiko on the Planet Smoo, título completo de la serie, comenzó su andadura editorial en 1995, justo después de que Mark Crilley regresara a los Estados Unidos de América, tras su estancia en Japón como profesor de inglés. En realidad, Akiko y su universo fueron creados durante la estancia del autor en el país asiático, en el año 1992, pero la serie no se publicó hasta pasados tres años.

Akiko es la historia de una niña terrestre quien, un buen día, recibe una extraña carta. La susodicha misiva le pide que espere en la ventana de su habitación para ser recogida esa misma noche. El problema es que Akiko vive en la planta 17 de su edificio y no logra imaginarse cómo podrían pasar a recogerla por allí. Sin embargo, al llegar la hora, Bip y Bop, del planeta Smoo, se presentan a lomos de una especie de coche volador para conducirla hasta su planeta.
Ante lo apetecible del plan y no tener que asistir a clase a la mañana siguiente, la intrépida Akiko se embarca en un viaje que la llevaría a vivir la primera de sus aventuras en el planeta Smoo.
Una vez allí conocerá al rey Froptoppit, soberano del planeta, y a quienes serían su compañeros de viaje, Poog del planeta Toog, Mr Bebba, Spuckler y Gax, el peculiar robot de Spuckler. Juntos formarán un equipo que vivirá las más increíbles aventuras, a lo largo y ancho de este universo y de otros que ya conoceremos.

Akiko, cuya serie concluyó en la entrega número 52, después de cerca de una década publicándose, se convirtió en la tarjeta de presentación del dibujante, guionista e ilustrador Mark Crilley. Su trabajo demostró que se podía realizar una magnífica historia, pensada para un público más infantil, pero igualmente válida para todos los buenos amantes de las historias gráficas. Incluso, Crilley llegó a escribir varias historias desarrolladas en el planeta Tierra siguiendo las indicaciones de los fans de la serie, para sorpresa del propio autor.

Su cuidado grafismo, composición de página y unas narraciones contadas de manera ágil y dinámica siguen haciendo las delicias, tanto de los lectores de cómic, como de aquellos que gustan de leer libros, dada la publicación de una colección de novelas por parte de la editorial Random House en los EEUU.
Su implantación dentro de la memoria colectiva del género, además de por sus nominaciones a los prestigiosos premios Eisner, también se debe a compartir protagonismo con personajes como Usagi Yoyimbo, de Stan Sakai; o Scary Goodmother, de Jill Thompson.
Además Akiko, siendo una obra en blanco y negro, demuestra que si la historia tiene interés no importa ni el formato, ni el grafismo, enseñando a los más pequeños a familiarizarse con el lenguaje gráfico desde bien pronto.

El último proyecto del autor se titula Brody´s Ghost, una serie publicada por la editorial Dark Horse, aunque primero se viera en la página de My Space de la serie Dark Horse Presents. Su tercer tomo físico llegará al mercado durante el mes de abril del año 2012.
En cuanto a la trama, ésta gira alrededor de Brody, una persona que lleva una vida bastante deprimente, vagando de un trabajo malo a otro peor y teniendo que recurrir a tocar en la calle para conseguir algún que otro ingreso extra. Para colmo de males, Brody todavía no se ha repuesto de su separación con Nicole, su novia hasta hace seis meses. En medio de tan dantesco escenario, Brody se fija en una chica que lo mira fijamente.
Tras un intenso juego de miradas entre uno y otro, Brody se da cuenta de que la chica en cuestión eh... eh.... no está, precisamente, viva, sino que se trata de un fantasma. Al principio, Brody piensa que se trata de una alucinación, pero cuando la fantasmagórica chica aparece de nuevo delante de sus ojos a Brody no le queda más remedio que admitir que está hablando con un fantasma.

Una vez aceptado un hecho tan singular como éste, Brody descubre que el fantasma en otro tiempo fue una chica llamada Talía, la cual murió de leucemia cinco años atrás. Su problema es que, si quiere entrar en el cielo, antes tiene que hacer algo excepcionalmente bueno. Y ha decidido encontrar al misterioso Asesino del Céntimo, el cual lleva aterrorizando a la ciudad desde hace bastante tiempo. Para ello, necesita la ayuda de alguien que pueda ver a los fantasmas, y ése es Brody.

En teoría esto es así, aunque Brody está lejos de conocer todo su potencial, pues ver fantasmas también implica, a veces, más poderes. Por ello, Talía conducirá al desorientado joven hacia la presencia del sensei Kajemura, quien, tras cierto reparo, acepta entrenar al protagonista.
Crilley nos lleva hasta una historia con claros tintes sobrenaturales en medio de un mundo futuro que recuerda poderosamente a algunas imágenes de Blade Runner. Además, su mayor acierto es presentarnos de una manera clara, directa y con multitud de matices a los dos personajes principales; es decir, a Brody y a Talía, algo que el lector agradece enormemente.

En la actualidad, Mark Crilley reparte su tiempo dibujando cómics e impartiendo clases de manera presencial o a través de los vídeos que se pueden encontrar en youtube, Funimation o en su página de la web www.DeviantArt.com. Su labor le ha proporcionado, entre otras cosas, media docena de premios, concedidos por el portal youtube, al ser sus videos de “Cómo dibujar” de los más vistos por quienes visitan la web.
Esperemos que con el estreno de la adaptación cinematográfica de Miki Falls, alguna editorial española se anime a publicar los cuatro tomos que forman la serie gráfica original y, de paso, publicar Brody´s Ghost y Akiko.

Mientras tanto, pueden consultar la web del autor http://www.markcrilley.com/ así como las de Dark Horse Comics (http://www.darkhorse.com/) y www.amazon.com si quieren encontrar las distintas series escritas y dibujadas por el autor.

lunes, 2 de abril de 2012

ESPECULA, ¡MAMÓN!...HASTA QUE EL MERCADO ESTALLE.

Uno piensa, sobre todo cuando se deja llevar por su infinita estupidez, que las personas son capaces de aprender de los errores pasados y actuar en consecuencia, más si se tiene en cuenta la situación económica y social en la que estamos inmersos.

Sin embargo, la misma avaricia y codicia que nos ha colocado al borde del abismo, parece no dar tregua en las mentes de quienes sólo son capaces de ver el negocio inmediato, vulgo pelotazo, que les permita continuar con sus deleznables prácticas.

El mundo del cómic no es ajeno a todas estas maniobras y, quienes llevamos varias décadas trabajando en él, recordamos la fiebre especuladora de mediados de los años noventa o las muestras de saturación que empezó a dar el mercado del entretenimiento -del que forma parte el mundo gráfico-, a mediados de la primera década del actual siglo XXI. Al final, con la crisis económica que golpeó todas las esferas de la vida económica y social mundial, la palabra crisis dejó de ser un rumor y se convirtió en una especie de quejoso estribillo, en especial para los tenderos y buena parte del mundo editorial.

Entonces, como una década antes, fueron pocos los que quisieron asumir su parte de responsabilidad al inundar el mercado con toda una legión de ediciones especiales, ediciones con trading cards, ediciones con portadas metalizadas, ediciones firmadas y sin firmar y cualquier cosa que se les ocurriera con tal de sablear el bolsillos de unos aficionados que respondieron tarde y mal a las ansias especuladoras de quienes sólo vendían humo y espejos.

No negaré que muchas de aquellas propuestas no sólo estaban muy bien pensadas y desarrolladas, sino que además premiaban la fidelidad del lector, cosa que ahora no se hace, justo cuando más falta hace fidelizar a quienes aun acuden a las librerías especializadas, mes a mes. Baste recordar las propuestas de Valiant Comics, para darse cuenta de que el negocio no debe estar reñido con la calidad a la hora de fomentar el gasto mensual de un lector de cómic cualquiera.

Otra cosa muy distinta es publicar un larga cadena de portadas todas iguales, con distinto acabado, distinta tirada –y distinto precio- muchas de las cuales acababan en manos de especuladores, cuyo único interés era revenderlas luego, por cuatro veces su precio.

Aquello, como no es muy difícil de imaginar, infló un mercado hasta un nivel imposible y, tras unos años de auge incontrolado, llegó la dura realidad, al igual que ocurrió diez años después, sobre todo en el mercado juguetero y del entretenimiento, el cual se resume en el catálogo mensual Previews.
Los extremos son malos y, tras avisos como los ya comentados, las personas deberían haber aprendido la lección. Pues no, ni mucho menos. Y para muestra un botón. Hace unos meses, contacté con una galería francesa especializada en la venta de páginas y portadas originales para adquirir varias de ellas. Mientras estaba escogiendo y calculando cuál de ellas me podía permitir, pude ver las diferencias que existían entre ellas, dependiendo de los personajes y la temática de cada una de ellas.

Al final me decanté por dos, las cuales ahora cuelgan de la pared de mi casa, una circunstancia que nunca pensé poder disfrutar.
El caso es que, hace unos días, buscando material para mi trabajo, me topé con una de aquellas páginas, la cual estaba entre las posibles candidatas para ser adquirida por mí, aunque con una clara diferencia, mayúscula, diría yo. Cuando yo la vi por primera vez, aquella página costaba menos de doscientos euros y, quien, ahora, la había colocado en una conocida casa de subasta en la red, pedía por ella la nada desdeñable cantidad de 600 euros más gastos de envío; es decir, otros 50 euros.

Tal y como verán, la jugada le supondría al vendedor embolsarse la nada despreciable cantidad de 400 euros, más lo que quiera arañar en los portes, práctica habitual sobre todo cuando se debe enviar algo valioso y/o delicado, tal y como lo es una página original.
Sé que alguno me dirá que el mercado es legítimo, que si la oferta, que si la demanda… Y sí, el mercado es legítimo y soberano, pero, como dice Mortadelo –gracias a Ibañez por la sabiduría- “la carne es débil y la cara, durísima”.

No obstante lo que más me molesta no es tanto esta muestra de especulación salvaje, la misma que nos ha llevado a estar como estamos, sino la estupidez de la gente por querer comprarla -ya tenía dos ofertas de compra- y la poca o nula capacidad de las personas por utilizar las herramientas que tienen a mano. Si quienes gustan de estos productos emplearan un poco más de tiempo en buscar, jugadas como éstas no se repetirían tanto como, desgraciadamente, lo hacen y el mercado se libraría de tanto especulador de tres al cuarto, dispuesto a inflar, otra vez, la burbuja con tal de obtener réditos de la situación.

Bueno sería que quienes se jactan de coleccionar, invirtieran más tiempo en buscar y comparar y menos en gastarse su dinero en operaciones como las que les he contado. Si no, volverá a pasar lo mismo y todo costará un 200% o un 300% más por el artículo de la ley de los especuladores “infla los precios hasta el infinito y cuando ya no quede nada, empieza otra vez que alguien nos seguirá la corriente”.