sábado, 5 de mayo de 2012

Dolmen y yo

Érase una vez que un joven amante del fandom se encaminó un buen día a la búsqueda de algo que leer y diose el caso que acabó en la puerta de una tienda, en cuyo escaparate resplandecía por encima del resto una dorada portada repleta de mutantes.

Preso de cierta excitación, el joven decidió aventurarse y preguntar por aquella inquietante portada al guardián de todos aquellos misterios. Éste, luego de escuchar la pregunta del joven, le entregó, con mala leche, la dorada portada, que respondía al nombre de Dolmen 49-50.
Esta portada era el preámbulo, tal y como pudo ver extasiado el joven, a un mundo en donde se desvelaban los secretos del noveno arte.

Sin tiempo para pensar en lo que hacía, el joven rebuscó en sus alforjas, halló unos cuantos duros y, tras pagar la adorada portada, partió de vuelta a su humilde morada para disfrutar de los arcanos conocimientos que su recién encontrado tesoro escondía.

Al contrario de lo que se ha podido leer, esta historia, mi historia, fue mucho menos épica y más cotidiana, aunque no por ello dejó de representar un momento importante en mi vida.

Es cierto que una tarde, a comienzos del verano del año 2000, encontré en una tienda de cómic en Las Palmas de Gran Canaria –tienda que ya ha desaparecido- un ejemplar del Dolmen 49-50, de mayo del año 2000.

Dicho número contaba con una magnífica portada de los X-Men, dibujada por Carlos Pacheco, Jesús Merino y José Luis Roger, y, entre los muchos artículos que se incluían en el número, había un especial de treinta páginas dedicado al patriarca mutante Chris Claremont.

Quién me iba a decir a mí que, ocho años después, utilizaría dicho número como fuente de documentación para el monográfico dedicado a Jim Lee, que escribí para Dolmen Editorial. Tampoco, en esos momentos, pensaba que, cien números después, un artículo escrito por mí aparecería en el número 149-150, de mayo del año 2008.

No sé si mi carrera profesional hubiese sido de otra manera de no haberme comprado mi primer Dolmen, pero, visto con la perspectiva que dan los años, sí que puedo decir que leer aquel número me hizo pensar que mi futuro podría pasar por escribir artículos dedicados al mundo del cómic.

Al final y después de doce años solo puedo estar agradecido porque personas de la talla de Vicente García, Jaume Vaquer y los, entonces, colaboradores de la revista decidieran darle carta de naturaleza a un fanzine, hoy revista, que hoy cumple 200 números.

Muchas felicidades, revista Dolmen y que cumplas muchos más.

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