viernes, 11 de mayo de 2012

ERIC SHANOWER Y LA EDAD DE BRONCE: La historia en viñetas.

A lo largo de la historia del noveno arte han sido muchas las propuestas que han partido del propio archivo de la civilización para utilizarlo como decorado o base argumental de sus relatos. Está claro que no siempre han logrado el rigor y la precisión necesaria para lograrlo, pero su legado a la propia historia del género es innegable.

De entre dicho ejemplos destacaría algunos que, por sus méritos y trascendencia, merecen ser recordados.
En primer lugar citaría la obra maestra del dibujante y guionista Harold Foster El Príncipe Valiente, increíble fresco de la edad media mezclado con el romanticismo de las leyendas del rey Arturo y su corte de Camelot. Foster logró, en su tira de prensa y con una capacidad artística fuera de toda duda, plasmar todo el entramado que conformaban los habitantes de poblados y castillos, junto con los principios de la caballería, simbolizados en su protagonista y en los incansables viajes a lo largo del mundo conocido hasta entonces.
Tampoco quiero decir que Foster presentara un verdadero estudio de la época, dado que mezcló costumbres, atuendos y personajes de distintos momentos de la historia (trabajo que si emprendieron los encargados de sustituirlo al frente de la historia) pero cuando uno piensa en un cómic sobre la edad media es imposible resistirse al influjo de ejerce el trabajo de Foster.

Junto a él, y con permiso de Asterix y Obelix, está Alix el intrépido (del autor francés Jacques Martin) una aproximación mucho más real y cuidada de lo que fue la Roma imperial, hasta sus últimos tiempos. Alix, aparecido en los años sesenta, vive sus aventuras en las calles de las grandes urbes romanas, lo que permite al lector recorrer la antesala de las ciudades modernas, en todo un trabajo de documentación sobre la antigüedad latina.

Las torres de Bois-Maury obra de Hermann nos trasladan también a la edad media quizás sin la espectacularidad de los dibujos de Harold Foster, pero suplido con un mayor realismo en cuanto a la situación real de la Europa de la época. Hermann logra con su estilo cuidado hacernos sentir la realidad de aquellas eras oscuras dominadas por las supercherías y fanatismos, en especial por la paleta de colores utilizados en sus obras.

Por último, y desde el otro lado del océano, nos llega Alvar Mayor de los argentinos Carlos Trillo y Enrique Breccia, descarnada visión -mal que pese a muchos- de la realidad de la conquista de las Américas por el reino de España. El protagonista es uno de los muchos mestizos que pululaban por aquellos parajes después de la llegada de los primeros conquistadores y recorre los caminos del continente, siendo testigo de los saqueos, excesos y dramas que sacudían su tierra natal en aquellos momentos. Es ésta una obra personal y cuidada, en donde los autores gustan de mezclar personajes de otras eras de una manera magistral.

Estos son solo unos ejemplos de cómo el cómic ha utilizado al género histórico como marco idóneo donde desarrollar sus tramas. Hay más, pero muy pocos de la calidad de la obra que da nombre a este escrito.
Y es que narrar en un formato como el gráfico una historia de la complejidad que rodea a la mítica guerra de Troya, solo está al alcance de un autor capaz de resumir el ingente caudal de información que existe sobre el periodo histórico, aderezado con las leyendas que una gesta como ésta ha generado a lo largo de los siglos.

Dicho autor se llama Eric James Shanower y, a día de hoy, ya ha realizado tres de los siete arcos argumentales (cada uno de nueve números) que compondrán la obra en su totalidad.
Shanower nació en octubre de 1.963 en Key West (Florida). Desde pequeño demostró capacidades artísticas, sintiendo una especial atracción por los dibujos de los libros de El Mago de Oz (en especial por los realizados por John R. Neill). También le influirían autores como Alphonse Mucha, los clásicos de las tiras de prensa Winsor McCay, Milton Caniff y Walt Kelly, David Sim o el canadiense John Byrne, queriendo dibujar también comics de súper héroes.
En 1.984 se graduó en la prestigiosa Joe Kubert School of Cartoon and Graphic (fundada por el dibujante Joe Kubert) y por donde han pasado algunos de los mejores artistas gráficos del panorama actual.
Su primer trabajo, tras su estancia en la escuela, sería entintar los lápices de la colección Nexus (creación del artista Steve Rude) para First, encargándose después de los dibujos.
Fiel a sus influencias, y ya en solitario, comenzó a realizar los dibujos de Enchanted Apples of Oz, la primera de una serie de novelas gráficas dedicadas al mundo de Oz.
En 1.990 se encargaría de realizar la continuación de Garaje Hermético, del autor francés Moebius, titulada The Elsewhere Prince con guión del propio Moebius y Jean-Marc Lofficier, en donde Shanower desarrollaba cada vez más su estilo detallado y plástico que se ha convertido en su sello de identidad.

Tres años después llegó su primera nominación a los premios Eisner, con la obra An Accidental Death, con guión de Brubaker, escritor con quien también colaboraría en Prez: smells like teen president, basado en el éxito del grupo Nirvana y cuya publicación (por la línea Vertigo de la editorial DC) coincidió con la muerte del líder de grupo Kurt Cobain.
Tras realizar ilustraciones e historias cortas para varias editoriales decide fundar Hungry Tiger Press, junto con David Maxine, dedicándose a realizar una serie de proyectos relacionados con el mundo de Oz y sus diversas facetas, tanto musicales como literarias.

En aquella época (1.991) el autor trabajaba en un gran proyecto, el cual se desarrollaría en el antiguo Egipto, pero dada la cantidad enorme de material a la que debía enfrentarse, el trabajo se retrasaba cada vez más, propiciando un cierto desánimo en el dibujante.
Y fue en una de esas maratonianas sesiones cuando al autor le vino la idea de realizar un cómic dedicado a la guerra de Troya. La surgió al escuchar un audio-book de Bárbara W. Tuchman La sinrazón: desde Troya hasta Vietnam, quedando sorprendido por el capítulo dedicado a dicha contienda, lo que le permitió encontrar el tema para su próximo trabajo.

Después, y como en su anterior proyecto, debió someterse a la búsqueda de fuentes, aunque como él mismo admite: el desafío que suponía convertir todas las versiones existentes en una única trama argumental continua y coherente me fascinaba... y hoy en día aún creo que ése ha sido el factor más interesante del trabajo de la Edad de bronce.

De todas maneras el proyecto debió esperar siete años hasta que el primer número viera la luz, publicado, aunque parezca curioso, por la editorial Image, más especializado en súper heroínas de pronunciadas curvas o superhéroes de moral ambigua. No obstante, al igual que con la propia creación de la idea, la casualidad tuvo mucho que ver y la relación con uno de los editores de la editorial, también. Conocía a Erik Larsen desde mediados de los ochenta... pero ni siquiera intenté venderle el proyecto. No pensaba que a Image pudiera interesarle, porque no es una historia que entre en su estilo más reconocido. Así que cuando le enseñé las fotocopias y dijo, “voy a publicarlo“, yo respondí ¿En serio?, y él afirmó, “Sí claro, mira, éste el trato y... Fui a casa, me lo pensé y vi que de verdad era un buen trato y el resto ya lo conocen.

El primer número apareció en noviembre de 1.998 (después de realizar una verdadera tesis sobre el tema) y desde el principio destacó su capacidad por reflejar de una manera limpia, detallada, pero dotada de muy buen ritmo la realidad de aquella época, tocando los distintos elementos que formaban la sociedad del momento.
Shanower siempre ha comentado que su intención es contar la historia desde el punto de vista de los hombres, dejando a un lado las fuentes que tienen como base a los dioses. Mi visión de los personajes sería lo más realista posible: lucirían el atuendo y vivirían en el entorno real de la Edad de Bronce tardía del Egeo, declara el autor al referirse a su obra. Es una historia de sentimientos, pasiones, vivencias humanas, sin la intervención directa de toda la carga mitológica que ha sido una de las claves utilizadas en las anteriores versiones y cómo dicho escenario se transforma, en un tremendo y sangriento campo de batalla.

Con más de 30 números en el mercado, tres de los arcos argumentales terminados (Mil Naves, Sacrificio y Traición) y con una cadencia mucho más lenta -cuatrimestral, dado el tremendo trabajo que supone- Shanower solo quiere que su versión haga justicia a todas la anteriores y no defraude a los lectores, deseo que se está viendo recompensado, no solo por la buena acogida de los aficionados (incluso en España) sino por la fuentes más académicas. De este modo, en el año 2004, en el número de mayo/junio, aparece una gran entrevista a Eric Shanower en la revista oficial del prestigioso Instituto arqueológico americano.

Además, el artista ha podido salirse un poco de la antigüedad para dibujar relatos cortos como el aparecido en CatWoman: Crooked little town, todo un pase de modelos de los distintos atuendos de la felina heroína; un relato de Prometea para ABC Comics; ilustraciones para el Wonder Woman 200; y una aproximación a la colección clásica de Jack Kirby para Marvel Los cuatro Fantásticos, dentro del proyecto de Erik Larsen dedicado al Rey Kirby, al que Shanower admira por su capacidad como creador y su versatilidad, tanto en mundo de los superhéroes como en el de la ilustración en general.

Para terminar decir que la Edad de Bronce ofrece una magnífica oportunidad para conocer la maravillosa simbiosis que ofrece el lenguaje gráfico junto con la historia de los hombres y las civilizaciones definida por el propio autor como Una nueva versión para un siglo nuevo, de la mano de un autor que demostró su tremenda profesionalidad durante todos los días en los que estuvo participando en las actividades del XII Salón Internacional del Cómic de Santa Cruz de Tenerife, soportando maratonianas jornadas, las cuales incluyeron realizar dibujos a todos los que se lo pidieron (y fueron muchos) y tratando de dar una visión clara y coherente de la situación del mercado americano actual.

A finales del año 2008, y dada la querencia que tiene el autor para con la obra de Frank L. Baum, Shanower aceptó la propuesta de Marvel Comics para escribir el guión de las adaptaciones gráficas del autor de El Mago de Oz, contando con el dibujo de Skottie Young. La primera de estas adaptaciones The Wonderful Wizard of Oz estuvo veintitrés semanas en la lista de los libros más vendidos del New York Times y, en el año 2010, ganó los premios Eisner a la mejor serie limitada y a la mejor publicación para niños. La segunda adaptación The marvelous land of Oz consiguió el Eisner, en el año 2011, a la mejor serie adaptada y al mejor dibujante/entintador. Panini Comics ha publicado en España, a finales del año 2011, la primera de estas adaptaciones gráficas.

Para más información, consulten las siguientes:

http://www.hungrytigerpress.com/
http://marvel.com/
http://www.idwpublishing.com/

© Eric Shanower por la imagen de portada 2012
© Image Comics por la edición original 2012

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