jueves, 30 de mayo de 2013

FIGURAS DE JAY & SILENT BOB


¿Si alguien les contara que un conocido suyo había vendido su colección de cómic y su 
camioneta, que había invertido todo el dinero ganado en varios trabajos de verano, el saldo de diez tarjetas de crédito y que había además sableado vilmente a su familia para financiar el rodaje de una película, qué pensarían?
Pues lo mismo que cualquiera, que el mentado individuo estaba loco de remate.

Planteado de esa forma, hasta Kevin Smith pensaría lo mismo de esa persona, de no ser por un pequeño detalle. El individuo que hizo todas las cosas antes mencionadas fue él mismo para lograr llevar a la gran pantalla su primer largo, Clerks. En esta película se cuentan las peripecias de Randall y Dante, dos dependientes de un Quick Stop –cadena de tiendas abierta las 24 horas en donde el propio Smith trabajó durante varios veranos.
En su particular micromundo pululan extraños personajes, además de Verónica y Caitlin –parejas de los protagonistas- y dos personajes tan descacharrantes como carismáticos, Jay & Silent Bob (Bob el silencioso)

La película, rodada en blanco y negro con una cámara de 16 mm, recoge todas la influencias, querencias, neuras y aciertos de la generación de los treinta y muchos-cuarenta y pocos actuales. Humor, drogas, sexo, Star Wars y Rock & Roll fueron una mezcla que le abrió las puertas a un contrato con Miramax y a las pantallas de todo el mundo.

Como viene siendo habitual, Clerks y su segunda película, Mallrats, pasaron con mucha pena y ninguna gloria por el mercado español, salvo para quienes pudimos verlas en sesiones de madrugadas de cines en v.o. de Madrid o Barcelona, o de cacería por algún videoclub de nuestras ciudades.

Smith, tras el éxito de Clerks, continuó con lo que se luego se conocería como la Trilogía de Nueva Jersey, rodando Mallrats y Chasin’ Amy. El nombre de esta trilogía viene dado, porque se trata de la localidad natal de este director, actor y escritor al igual que de personalidades del mundo de la cultura como Jon Bon Jovi o Bruce Springsteen.

Mallrats es todo un homenaje al mundo del fandom, al coleccionismo, a Batman y Stan Lee aderezados con una soterrada crítica a la televisión basura y al amor prefabricado. De paso, Smith comenzó a reclutar a varios de sus actores fetiches como Jae Lee o Ben Affleck, además de volver a contar con Jason Mewes, su inseparable Jay.

En Chasin’ Amy, Smith aborda el tema de las relaciones personales de una manera franca y directa, desarmando muchos de los tópicos al uso, en especial aquellos que tienen base religiosa. No hay que olvidar que Smith es un católico practicante que no duda en estar en desacuerdo con los postulados de la Iglesia en lo tocante al tema de la homosexualidad –femenina en el caso de la protagonista, Amy- y con todo lo relacionado con el tema de las relaciones extramatrimoniales.

Chasing Amy (Buscando a Amy) que sí contó con una correcta distribución en España, supuso todo un descubrimiento para los espectadores españoles y para una buena cantidad de amantes del noveno arte. La razón es que los protagonistas, Banky y Holden, son dibujantes de cómic y en varias secuencias de la película aparecen dibujantes tan reconocidos como Mike Allred o Joe Quesada, además de multitud de guiños y comentarios al noveno arte. 

Tras La Trilogía de Nueva Jersey, Smith encontró tiempo para comenzar su trayectoria como editor y guionista de cómic, publicando el Oni Double Feature# 1, con guión del propio Smith y dibujos de Matt Wagner, responsable este último de personajes como Mage y Grendel. En dicho ejemplar se podía encontrar una historia titulada Walt Flanagans dog (el perro de Walt Flanagans) que servía para conocer el pasado de la singular pareja Jay & Silent Bob.

Precisamente de los dibujos de Wagner para dicha historia surgieron las primeras figuras articuladas del universo de este creador americano. Está claro que nadie mejor que la inseparable pareja de amigos, símbolos del desparpajo y la peculiar manera que tiene de entender la vida Smith, para dar comienzo a una colección.
En este caso fueron las empresas BigBlast y Graphitti Designs las encargadas por View Askew –la empresa montada por Smith- para realizarlas.

Los modelos fueron esculpidos por el artista Norm DeCarlo, tomando como guía los mencionados dibujos de Wagner y su parecido final es más que notable.
Otra cosa que destaca de estas figuras es la cantidad de accesorios y complementos que trae cada una, por lo que se puede decir que uno está ante lo que sería una especie de kit completo de uso y disfrute de Jay & Silent Bob.
En cuanto al tamaño, Jay mide 20 cms. mientras que Bob se queda en unos aceptables 18 cms.

Jay, poseedor de una incontinencia verbal que sirve de contrapeso al casi silencio absoluto de su compañero, se nos presenta con esa sonrisa picarona, producto del genuino cuelgue que le rodea –merced a su gusto por ciertas sustancias alucinógenas, legales en lugares como Holanda- y con su peculiar y oscuro atuendo. De su cabeza cae una larga melena de pelo rubio, algo no demasiado habitual en figuras articuladas de estas características. Además de sus articulaciones en brazos, piernas, cintura y cuello, la figura trae dos juegos de manos distintas, para cambiarlas si fuera menester.

Para que no falte de nada, Jay viene acompañado del mentado perro al que antes hacíamos referencia –el de Walt Flanagans- y todos los adminículos necesarios para colocarse con las mentadas sustancias alucinógenas de verdes hojas.
Para que no falte de nada, el muñeco trae un surtido de pegatinas con los logos de la editorial Oni Press, de la empresa que fabrica las figuras, y de la hoja de la planta que tanto gusta al personaje.
Lo dicho, Jay con kit completo.

El bueno, taciturno, pero incisivo Silent Bob nos llega ataviado con su gabardina modelo superhéroe-camello de barrio marginal, y su sonrisa de saber muy bien lo que se quiere. Como en el caso de Jay, la cabeza de la figura, además de estar muy lograda, trae su larga melena morena realizada en pelo, en vez de estar moldeada y pintada. Con ello se logra mayor nivel de realismo, aunque es una pena que la barba que luce el personaje no esté confeccionada con el mismo material. 
La figura también tiene articulaciones en brazos, piernas y cintura y dos juegos de manos, según las necesidades del personaje.
Como complemento nos encontramos con un pack de cervezas, un cartón de tabaco y los planos secretos utilizados por Silent –Batman- Bob en Mallrats, junto con las gafas que lucía en sus heroicas aventuras. Es una pena que no se incluyera las orejas tipo murciélago que llevaba en dichas aventuras, pero tampoco importa demasiado.
Después vendrán Bluntman and Chronic, pero eso es otra historia.

Silent Bob también incluye un mini cómic de la editorial View skew con otra aventura del sin par dúo de amigos. Sin embargo, lo mejor de todo es que ¡la figura de Bob habla! Aunque sea parco en palabras, eso sí, pero habla.
Los blister reproducen sendos dibujos de los personajes gráficos además de aportar un llamativo colorido –tonos rojizos y amarillos- a la presentación final

Volviendo de nuevo a la carrera profesional de Kevin Smith, éste continuó con sus aventuras cinematográficas, estrenando Dogma y Jay & Silent Bob Strike Back, a la vez que comenzaba una prometedora. pero interrumpida carrera como guionista en títulos de la talla de Daredevil, Green Arrow o Spider-man &The Black Cat. 

Smith quería contar más cosas de la serie de los protagonistas de Clerks y por eso propuso la idea de una serie de animación basada en estos personajes a la cadena de televisión ABC. En un principio la cadena se mostró encantada con el proyecto, llegando a realizar un anuncio promocional que se emitió al final del partido de la Super Bowl del año 2.000.

Los problemas llegaron después, justo cuando algunos de los directivos responsables cayeron en la cuenta de que Jay & Silent Bob, además de filósofos de la nueva era, son un par de busca vidas y camellos en el más amplio sentido de la palabra. Ante tal descubrimiento, que no era un secreto para nadie salvo para quienes aprobaron el proyecto, la cadena sólo emitió dos de los seis episodios realizados y ni siquiera respetó el orden, por lo que se pudo ver primero el número cuatro y después el número dos.

Smith no se alteró demasiado y decidió recuperarlos en formato DVD sin ningún tipo de corte ni censura. Después pasó página ante su experiencia con la pequeña pantalla.
De los diseños realizados para la versión animada de Clerks nacieron las primeras figuras “inaction figures” comercializadas por BigBlast y Graphitti Designs. El nuevo nombre de estas figuras es una broma personal que parte de la denominación en inglés de este tipo de figuras; es decir, “action figures”.

Esta nueva serie está basada en los dibujos originales de Stephen Silver y Chris Bailey, y Jon Matthews fue el escultor.
El primer surtido estaba compuesto por Randall, Dante y la pareja de siempre.
Cada una, con un tamaño de entre 10 cms (sólo la de Silent Bob), y 12 cms, el resto, reproduce fielmente y sin ningún tipo de articulación o movimiento a los personajes de la mencionada -y nunca disfrutada por los espectadores normales- serie de animación de Clerks.
Tanto el nivel de acabado en cuanto a la escultura como en cuanto a la pintura está muy bien cuidado y uno tiene la sensación de estar ante una imagen en tres dimensiones de la serie. Lo mejor es que dicho surtido se puede encontrar en blanco negro, algo que recoge la herencia directa de la película original.

Tras el éxito de dicha propuesta, la empresa responsable ha continuado reproduciendo a los personajes del resto de las películas de Smith, desde Mallrats hasta Jay &Silent Bob Strike Back con unos resultados realmente geniales.

En los últimos tiempos Graphitti Designs también ha desarrollado sendas versiones de la pareja dentro del formato Bobblehead –cabezones- con óptimos resultados. Jay aparece con la sonrisa picarona que suele lucir, mientras que Bob muestra su rostro ciertamente enjuto y pensativo. Encima, en el caso de este último, su gran cabeza viene que ni pintada para ser reproducida en un muñeco catalogado de “cabezón”.      

Es, por tanto, una magnífica oportunidad para colocar en tu estantería preferida una o tres versiones de una de las mejores y más singulares parejas que ha dado el cine y la cultura popular de esta última década.

Para los muy amantes del universo de Kevin Smith les recomendamos que visiten su página www.viewaskew.com

En ella podrá encontrar, o debería, dos versiones de una estupenda figura –estática, eso sí- exclusiva de Kevin Smith, la cual sólo se puede encontrar en las tiendas montadas por el creador de Nueva Jersey -Jay & Silent Bob Secret Stash-

Dentro del mundo del celuloide, la segunda parte de Clerks, cuyo estreno en los EEUU se topó con serios problemas por el tema de su calificación por edades, se estrenó en España en septiembre del año 2006.

Anteriormente a Clecks II, Smith dirigió Jersey Girl –película que se mereció mucha mejor suerte- y luego llegaron títulos tales como Zack and Miri Make a Porno, Cop Out y la sensacional Red State, una película que demuestra la tremenda capacidad narrativa del director americano y una película a tener en cuenta cuando se va al videoclub, dado que no se llegó a estrenar comercialmente. En la actualidad su único proyecto cinematográfico está relacionado con rodar una tercera parte de Clerks aunque todavía no hay nada seguro.

Y en cuanto a las figuras, Jay and Silent Bob, hay nuevas incorporaciones dignas de reseñar, sobre todo las figuras de BLUNTMAN & CHRONIC with Suzanne the Orangutan, en versión firmada y sin firmar, que no está el mundo para derroches.




viernes, 10 de mayo de 2013

EN MEMORIA DE RAY HARRYHAUSEN



El día 17 de abril del año 2008 tuve la increíble, pero cierta, experiencia de pasar buena parte de la tarde en compañía del genio y creador cinematográfico Ray Harryhausen. Para mí, como muchos otros, incluyendo a mi buen amigo –y mejor persona- Patricio García Ducha-, Ray Harryhausen fue esa persona que nos llevó a mundo poblados por dinosaurios, nos mostró la ruta que recorrió Simbad el marino en algunos de sus intrépidos viajes, o nos puso los pelos de punta al ver cómo Jasón debía enfrentarse a una legión de implacables esqueletos, sin más ayuda que la de su espada y astucia, mientras aprendíamos a ser personas en un mundo como el nuestro.

Su capacidad por insuflar vida a criaturas como la letal Medusa o el destructivo Kraken, personajes que aparecieron en Furia de Titanes, una de sus mejores y más ignoradas películas, por lo menos cuando llegó a los cines en los años ochenta, nunca dejó de sorprendernos, sobre todo a quienes la edad no nos ha restado capacidad para soñar ni de disfrutar de este tipo de propuestas.

Cierto es que, con la llegada de la revolución digital, el trabajo de Ray Harryhausen quedó postergado a una reliquia del pasado, aunque muchos de los efectos que aparecen en El Imperio Contraataca y de El Retorno de Jedi utilizaban la misma técnica de animación “Stop motion” que anteriormente utilizara Ray Harryhausen en sus producciones. Sin embargo, quienes sí saben del tema –no los oportunistas de rigor- continuaron valorando y alabando el trabajo, y el legado de Ray Harryhausen, una circunstancia que, como es lógico, no sucedió en un país tan mediocre-culturalmente hablando- como el nuestro.

Aún recuerdo las incongruencias de quien le hiciera de intérprete a Ray Harryhausen en el evento en el que lo conocí, alegando que la gente no pedía entrevistar al genial creador, porque estaba ya muy mayor. Ya se sabe que ignorantes los hay en todos sitios, pero en aquella ocasión no me callé y, después de decirle precisamente eso, que era un IGNORANTE, le aseveré que en cualquier otro sitio, los supuestos profesionales que cubrían el evento estarían haciendo cola para entrevistar a Ray Harryhausen en vez de estar haciendo el payaso en cualquier otro sitio.

Lo cierto es que ya hace tiempo que no me preocupo por los que me rodean a nivel profesional, al igual que ellos hacen con el resto, salvo con los que suelen ir en comandita a todos sitios. Además, sé -porque me lo han dicho- que mi trabajo vale menos, porque a) trabajo en medios locales y b) trabajo en medios digitales.

Otra cosa es que solamente unos pocos escogiéramos una de las últimas oportunidades que se nos brindaba para conocer a quien le dio al séptimo arte una capacidad infinita de soñar y vivir mundos, situaciones e interactuar con personajes que sólo formaban parte del imaginario de nuestra sociedad contemporánea. No lo entendí antes ni ahora, por mucho que al entrevistar a Ray Harryhausen muchos no pudieran desplegar sus “plumas de todopoderosos entendidos en la materia” y debieran ponerse un poco más serios, ante la entidad profesional de un creador con mayúsculas como lo era Harryhausen.

El caso es que, mientras acudía a la entrevista, recordé cuando Tom Hanks dijo que la película más importante de la historia no era la siempre sobrevalorada Citizen Kane, sino Jason and the Argonauts, película en la que se ve la secuencia del mítico Jason con los implacables esqueletos. Yo estaba y sigo estando de acuerdo con esa afirmación y así se lo dije a Ray Harryhausen nada más sentarme con él. Sé que no es la mejor presentación del mundo, pero él se rió y, a partir de ahí, pasamos más de una y media hablando de su trabajo, de sus experiencias, de aquellos momentos en los que se sintió orgulloso del resultado final y aquellos en los que, como le suele pasar a cualquier creador, las cosas no salieron como él hubiera querido.

Les puedo asegurar que tras casi tres décadas, decenas de entrevistas y encuentros con directores, actores y productores, aquella tarde con Ray Harryhausen ocupa el primer lugar en mis recuerdos profesionales, no sólo por la calidad de su trabajo sino por su forma de contarnos las cosas, el tono que utilizó y la gentileza y paciencia que demostró en todo momento, después de haber pasado parte del día hablando con quienes, como Patricio y yo, no quisimos desaprovechar una oportunidad como ésta.

Lo cierto es que aquel evento me brindó la doble oportunidad de conocer no sólo a Ray Harryhausen, sino a Jean Giraud –Moebius- otro de los grandes creadores de la cultura contemporánea. De ambos aprendí muchas cosas, pero sobre todo lo siguiente: uno NUNCA, NUNCA termina de aprender y siempre debe tratar de ser mejor profesional y persona, cada día, sin importar lo que puedan decir y hacer los demás. Importa lo que uno cree, aquello que le motiva cada mañana y el afán de superación que se convirtió en el sello personal de Ray Harryhausen, gracias al cual millones y millones de niños soñamos, nos asustamos, reímos y crecimos.

Con su muerte, el mundo es un lugar peor de lo que ya lo es, pero siempre nos quedará su legado, por lo menos a quienes no nos pesa, ni la edad, ni el ambiente, ni las plumas de egocentrismo ignorante del que tantos hacen gala.

Descanse en paz, señor Harryhausen y muchas, muchas gracias por todo, de verdad.

En foto que abre esta reseña, están sentados, de izquierda a derecha; Patricio García Ducha, Ray Harryhausen y yo mismo, durante la entrevista que se comenta en estas líneas.